0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 133 vistas15 páginasDemocracia y Buen Gobierno - 1995
Democracia y buen gobierno
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DEMOCRACIA
Y BUEN
GOBIERNO
HACIA LA GOBERNABILIDAD
DEMOCRATICA EN EL PERU
(Tercera edicion,
corregida y aumentada)
FRANCISCO SAGASTI
PEPI PATRON
MAX HERNANDEZ
NICOLAS LYNCH
agenda: PERU
EDITORIAL
APOYO© Agenda Pert
© Editorial APOYO
Apoyo Comunicaciones S.A. Juan de la Fuente 625,
Miraflores, San Antonio
‘Teléfono: 242-5656 Fax: 444-5296
LIMA~PERU
Primera edicién: marzo 1995,
Segunda edicién: setiembre 1996
Tercera edicién: octubre 1999
ISBN: 9972-649-00-8
«Hecho el Depésito Legal» ~ N°15014199-4171
Editorial Grafica Pacific Press S.A. - Los Negocios 219, SurquilloINTRODUCCION
{QUE SON LA GOBERNABILIDAD
Y EL BUEN GOBIERNO?
El complejo conjunto de ideas y practicas abarcado por las
palabras gobernabilidad y buen gobierno tiene antiguas raices. Cémo
organizarse socialmente, cémo articular y regular las relaciones entre
las personas, como organizar la provisin de servicios colectivos, e6mo
definir los Ambitos apropiados para lo publico y lo privado y cémo
establecer controles y contrapesos para el ejercicio del poder han sido
preocupaciones de pensadores y lideres politicos a través de la historia
de la humanidad. En el Pert contemporineo, caracterizado por la gran
complejidad de sus procesos sociales y por carencias de toda indole,
estos temas han adquirido gran importancia debido a que el buen go-
bierno, en su sentido mas amplio, es condicién necesaria para lograr el
desarrollo econémico, el bienestar social y la estabilidad politica.
Los conceptos de gobernabilidad y de buen gobierno se
refieren al ejercicio eficiente, eficaz y legitimo del poder y la autoridad
para el logro de objetivos sociales y econémicos. Las ideas de
gobernabilidad y buen gobierno estn asociadas a la nocién de eficien-
cia, en el sentido de alcanzar los objetivos de gobierno en forma trans-
parente y sin dispendio de recursos; a la de eficacia, en el sentido de
lograr estos objetivos manteniendo la estabilidad y la credibilidad de las,
instituciones y el sistema politico; y a la de legitimidad, en el sentido de
que la ciudadania reconoce el derecho de los gobernantes a ejercer el
poder y la autoridad, y se identifica con las instituciones del Estado,
17siempre que ellas estén sujetas a ciertos limites establecidos de ante-
mano y respeten las reglas del juego.
La gobernabilidad surgié como tema de preocupacién central
en las democracias occidentales hacia mediados del decenio de los
setenta, cuando se puso en evidencia la limitada capacidad de respues-
ta de las instituciones politicas en Europa, Norteamérica y Japon para
enfrentar las crecientes exigencias sociales y la diversidad de intereses
que era necesario conciliar para lograr el buen gobierno. De manera
més dramitica, el colapso del totalitarismo en Europa Oriental y la
antigua Union Soviética hacia fines del decenio de los ochenta puso
sobre el tapete los temas de legitimidad, eficacia y eficiencia de los
regimenes politicos dentro de un orden internacional que experimenta
profundas transformaciones.
La preocupacién por la gobernabilidad
Durante los tiltimos dos decenios la gobernabilidad surgié como
tema de preocupacién en los paises en desarrollo por una diversidad
de razones: en América Latina debido a la transicién del autoritarismo
hacia la democracia y a la introduccién de profundas reformas en la
politica econémica; en Africa y parte de Asia debido a la incapacidad
de mejorar los niveles de vida de la poblacién después de varios dece-
nios de vida politica independiente; en el Medio Oriente debido al auge
del fundamentalismo islimico y a los conflictos entre los gobiemos
autocraticos y las demandas de participacién popular; y en los paises
de rapido crecimiento en el Sudeste Asidtico debido a que los avances
y la crisis econémica han generado fuertes presiones para reformar
los sistemas politicos y para hacerlos més abiertos y participativos.
Hacia principios del decenio de los noventa, un conjunto de
preocupaciones en los paises industrializados levé a lo que se percibe
como una crisis de gobernabilidad generalizada. Los escdndalos de
corrupeién minaron la confianza en los sistemas politicos en Japén,
Italia, Alemania, Francia y Espaiia; en Alemania y Francia surgieron
grupos de extrema derecha que propusieron expulsar a los inmigrantes
provenientes de los paises en desarrollo; las crisis constitucionales y
juridicas se aduefiaron del escenario politico en Canada (con el separa-
tismo de Québec y la reaccién de las otras provincias), Japén (por
18los debates sobre la participacién de tropas japonesas en misiones de
paz y la reforma del sistema politico) y Europa Occidental (por las
divergencias acerea del tratado de unidad europea y las intervenciones
militares en Bosnia y Kosovo).
Una serie de crisis financieras y fiscales que tuvieron lugar
durante el decenio de los ochenta en Australia, Canada, Estados Uni-
dos, Espafia y Suecia, entre otros paises, Tevaron al desencanto con
los sistemas politicos asociados al Estado benefactor; la expansién del
crimen organizado, el tréfico de drogas y el terrorismo en Europa,
Norteamérica y Japén (aun sin considerar a la antigua Unién Soviética
y Europa Oriental), y el colapso, desmembramiento y las guerras civi-
les en la antigua Yugoslavia —que Hevaron a principios de 1999 a la
primera intervencién militar de la Organizacién del Atlintico Norte desde
la Segunda Guerra Mundial~ han generado sensaciones de inseguri-
dad e inestabilidad que estan cuestionando la vinculacién entre los
tados y las sociedades civiles y entre los gobiernos y los pueblos.
A medida que se acerca el nuevo siglo, los mismos problemas
que afectan a los paises industrializados ~corrupeién, crisis constitu-
cionales y juridicas, estancamiento econémico, conflictos étnicos y
expansién de actividades criminales~ se han generalizado en el mundo
en desarrollo. A ello hay que afiadir las guerras civiles, terrorismo,
hambrunas y luchas religiosas en la lista de problemas de gobernabilidad.
Las manifestaciones mas extremas de esta crisis de gobernabilidad
pueden verse en paises como Afganistan, Myanmar y Pakistén en Asia;
Ruanda, Burundi, Sudn, Somalia, Zaire, Angola, Liberia y Mozambique
en Africa; Irak, Kuwait, Libano y los territorios palestinos en el Medio
Oriente; Haiti, Paraguay, Nicaragua, Venezuela, Pera, Guatemala, Cuba
y México en América Latina; y Kosovo, Bosnia Herzegovina, Macedo-
nia y Eslovaquia en Europa. En todos estos lugares han surgido diver-
sos problemas de gobernabilidad en forma simulténea y, en algunos
casos extremos, ha sido muy dificil de mantener los niveles mas ele-
mentales de orden piblico.
Democracia y gobernabilidad
La preocupacién por el tema de la gobernabilidad no ha estado
necesariamente asociada a la afirmacion de las practicas democrati-
19cas. Durante los decenios de los sesenta y los setenta, las primeras
aproximaciones al tema de la gobernabilidad pusieron énfasis en el
«grado de gobierno», refiriéndose a la posibilidad y a la capacidad de
ejercer el poder politico con eficiencia, més que en la «forma de go-
bierno», entendida como la vigencia de un régimen politico democré-
tico o dictatorial. En algunos casos se ha legado a contraponer las
nociones de democracia y gobemnabilidad, arguyendo que las pricti-
cas, normas y formas democraticas dificultan la introduceién de re-
formas econémicas, sociales y politicas que pudieran afectar los inte-
reses de los grupos de poder.
Sin embargo, la experiencia histérica ha demostrado que no
existe esta supuesta contradiccién entre eficiencia en el ejercicio del
poder y democracia. Por el contrario, la participacién popular, el didlo-
go y la formacién de consensos se han vuelto indispensables para el
gjercicio eficiente y eficaz del poder politico. Las contribuciones re-
cientes a los temas de la gobernabilidad y el buen gobierno destacan la
importancia de las instituciones democraticas. La democracia moder-
na es concebida no s6lo como un fin en si mismo, sino también como
un medio para alcanzar los objetivos econémicos y sociales.
La difusién del concepto de gobernabilidad demoeratica ha
sido acompafiada por una ampliacién de su Ambito de aplicacién. A
partir de una concepcién restringida a la eficacia gubernamental en el
manejo de los asuntos econémicos, se pasé a una concepcién mas
amplia que incorporé el tema de la capacidad del Estado, constituido
como Estado de derecho, para integrar y conducir a la sociedad en su
conjunto, Posteriormente, a principios de los noventa, se extendié ain
mis el Ambito del concepto de gobernabilidad y se puso mayor énfasis
en su cardcter democratico, para la cual se tomé en cuenta los proce-
sos de participacién y formacién de consensos que surgen en la socie-
dad civil, los cuales hacen al Estado ms representativo y permiten que
el gobierno pueda asumir y cumplir mejor sus funciones basicas.
Por otra parte, los avances tecnolégicos en telecomunicacio-
nes, en procesamiento de la informacién y en medios de comunica:
cién de masas han alterado profundamente los procesos a través de
los cuales se ejercen el poder politico y la autoridad, sobre todo en
20los paises industrializados. Nuevas tecnologias permiten a los ciuda-
danos un mayor acceso a la informacién que antes concentraba el
gobierno, las redes electronicas proporcionan nuevas formas de co-
municacién a los lideres politicos y los grupos organizados de ciuda-
danos, y la expansién de la televisidn ha cambiado la manera en que se
desarrollan los procesos electorales y se mangja la imagen de los poli-
ticos y gobernantes. Estos avances tecnolégicos han transformado la
naturaleza y el funcionamiento de las democracias representativas en
el mundo industrializado. Fueron instrumentales en la desaparicién de
los regimenes totalitarios en Europa Oriental y en la antigua Unién
Soviética y estan creando un clima mis abierto y transparente para el
ejercicio de la politica en la mayoria de los paises en desarrollo.
Durante el decenio de los noventa se puede apreciar una con-
vergencia de preocupaciones por los temas de gobernabilidad y buen
gobierno en los paises industrializados, en los paises en desarrollo y en
los organismos internacionales. Mas atin, luego de la caida del Muro
de Berlin y del fin de la Guerra Fria, estos temas se asocian en forma
cada vez més estrecha con el funcionamiento de los sistemas demo-
craticos y el pleno ejercicio de las libertades politicas, y se orientan
hacia el logro de objetivos de desarrollo social y econémico. De milti-
ples maneras y en una gran diversidad de situaciones, al finalizar el
siglo 20 la humanidad est explorando nuevos caminos para hacer que
el buen gobierno y la gobernabilidad demoeratica se extiendan por todo
el planeta.
Gobernabilidad y orden global fracturado
Los acelerados y desiguales procesos de globalizacién econé-
mica, ambiental, cultural y teenolégica estén dando lugar a la emer-
gencia de un orden global fracturado; un orden que se extiende por
todo el planeta, pero que no integra a las personas sino que las diferen-
cia; un orden que pone a la mayoria de los habitantes del mundo en
contacto los unos con los otros, pero que al mismo tiempo mantiene
profundas brechas y fisuras entre ellos. En este nuevo orden global se
ha vuelto imperative prestar atencién a los problemas de gobernabilidad
que sobrepasan fronteras nacionales. Cuestiones como la reforma del
sistema monetario internacional, la regulacién de flujos financieros
21internacionales, el control de la contaminacién ambiental y el calenta-
miento del planeta, las migraciones masivas y el aumento de los refi
giados, entre muchas otras, estan en la agenda de problemas de
gobernabilidad que escapan al Ambito de accién de los estados consi-
derados individualmente, y hacen necesaria la cooperacién entre ellos.
En ltima instancia, esto requiere de la voluntad de renunciar a la sobe-
rania en muchos de los ambitos que tradicionalmente han estado bajo
el control individual de cada Estado.
En este contexto, las organizaciones internacionales han ido
tomando un papel cada vez més importante. A fines de los aftos ochenta,
los temas de la gobernabilidad y del buen gobierno se convirtieron en
una preocupacién central de las instituciones financieras internaciona-
les, y en particular del Banco Mundial y del Banco Interamericano de
Desarrollo; de las Naciones Unidas y de los organismos politicos re-
gionales, como la Organizacién de Estados Americanos, la Organiza-
cién de Estados Africanos y la Organizacién del Atlantico Norte; y de
las organizaciones no gubernamentales, como Amnistia Internacional.
Las instituciones financieras intemacionales han puesto énfa-
sis en la eficacia y la eficiencia en el manejo econémico, argumentan-
do que la transparencia y el ejercicio responsable de la funcién publica
son necesarios para el buen desempefio econdmico. Los organismos
politicos internacionales han destacado el respeto a los derechos hu-
manos, la importancia de las instituciones democriticas y la necesidad
de evitar conflictos armados. Por tiltimo, las organizaciones no guber-
namentales han privilegiado, ademis, la preservacién del medio am-
biente y los derechos de las minorias y los grupos indigenas.
Sin embargo, esto no significa que los paises en desarrollo
carezcan de opciones de estrategia y politica, sobre todo en temas
vinculados a los asuntos econémicos y financieros. Las condiciones
que establecen el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el
Banco Interamericano, entre otras instituciones financieras internacio-
nales, para el acceso a sus recursos, son puntos importantes de refe-
rencia para el diseiio y la puesta en practica de politicas econémicas,
pero no tienen el cardcter rigido e inamovible que con frecuencia se les
atribuye, Dentro de limites que son més flexibles de lo que parece,
un gobierno con capacidad técnica, con una buena estrategia de nego-
22ciacién y con un amplio apoyo politico tiene un margen de maniobra
muy amplio para modificar las condiciones que establecen los organis-
mos internacionales. Por otra parte, debido a la apertura econémica y
a la globalizacién financiera, la disciplina de los mercados internacio-
nales de capital impone limites a los gobiernos en asuntos de politica
cambiaria, fiscal y monetaria.
Asimismo, en temas como derechos humanos, derechos am-
bientales y pricticas democraticas se estin estableciendo normas que
obtienen cada vez mayor aceptacién y apoyo en el Ambito internacio-
nal. Por ejemplo, organismos como la Organizacién de Estados Ame-
ricanos y las Naciones Unidas, asi como una serie de entidades no
gubernamentales, participan en la actualidad como observadores para
garantizar la limpieza de los procesos electorales en un néimero ere-
ciente de paises en desarrollo. Sin embargo, esto no significa que es-
tos paises hayan perdido su soberania y su autonomia para establecer
las normas y los procedimientos que rigen sus propias elecciones,
siempre y cuando se adecuen a las précticas internacionalmente acep-
tadas por la mayoria de los gobiernos. De igual manera, las organiza-
ciones internacionales que velan por el respeto a los derechos huma-
nos y al debido proceso en las acciones judiciales han adquirido una
amplia legitimidad y vigencia. Las pautas y procedimientos que esta-
blecen estas organizaciones no afectan la soberania nacional, particu-
larmente en la medida que los gobiernos deben ser los primeros en
insistir en su cumplimiento y en garantizar el respeto a los derechos
humanos y al debido proceso.
GOBERNABILIDAD DEMOCRATICA
Y BUEN GOBIERNO EN EL PERU
Los problemas que enfrenta todo proyecto de gobernabilidad
democratica en el Peri tienen raices viejas y profundas. La conquista
curopea del Imperio Incaico constituyé la fundacién del Pera y fue un
acontecimiento traumatico que establecié una brecha social persisten-
te entre vencedores y vencidos. A lo largo de tres siglos de vida colo-
nial prevalecié un orden social, econémico e institucional derivado de
aquella ruptura original. Durante los casi 180 afios de vida republicana
se pusicron de manifesto las enormes dificultades que enfrenta el Pert
23para constituirse en una nacién integrada social, econémica, politica y
culturalmente.
Cambio social acelerado
En Ios tiltimos 50 afios, el ritmo de los cambios empezé a
acelerarse: diversas crisis, cada una de las cuales se inicié en momen-
tos diferentes de la historia, convergieron en una crisis miltiple de
proporciones casi cataclismicas que se concreté durante el decenio de
los ochenta y el principio de los afios noventa, y que tuvo a la violencia
terrorista, a la hiperinflacién y al quiebre de las instituciones democri-
ticas como sus manifestaciones mas perniciosas. Paralelamente, la
explosién demogrifica y las migraciones masivas de las zonas rurales
a las urbanas, asi como la emergencia de movimientos de afirmacién
regional en diversas partes del Pera, removieron los cimientos del Es
tado, pues alteraron completamente las estructuras sociales que pre-
valecieron durante siglos. Como resultado de estos procesos han sur-
gido nuevos, actores que se han incorporado a la escena nacional, que
demandan su insercién en el mercado (empleo, ingreso, consumo), y
que exigen participacién en los beneficios sociales, la educacién y la
politica. Otros resultados han sido el fuerte cuestionamiento de los
habitos y practicas centralistas, y la toma de conciencia acerca de la
imposibilidad de resolver los problemas de las diversas regiones que
constituyen el Peri desde una perspectiva centrada en Lima.
Todo esto configura lo que se puede denominar, muy esque-
maticamente, como «la nueva presencia del pobre» en el Pert. Al
reclamar dénde vivir, los nuevos pobladores urbanos -emigrantes del
campo- han cambiado el rostro de las ciudades costefias, particular-
mente el de Lima, en donde se concentra un tercio de la poblacién del
pais. En cierta medida, su presencia democratiza las ciudades al am-
pliar significativamente el naimero de ciudadanos que toman concien-
cia de sus derechos econémicos, sociales y politicos.
Un hito importante en este proceso de cambio acelerado en la
sociedad peruana fueron las reformas Mevadas a cabo desde fines de
los afios sesenta por el gobierno de la Fuerza Armada que presidié el
24general Juan Velasco. Las reformas agraria, de la empresa y educativa
aceleraron el proceso de transformacién social que se venia desple-
gando desde el decenio de los cincuenta con la crisis del Estado
oligérquico, cuyo cardcter excluyente concentrador de poder y de
riqueza fue cuestionado por quienes ejercieron el poder politico du-
rante el gobierno militar.
El acceso de los campesinos a la propiedad de la tierra, el
reconocimiento de derechos sociales fundamentales, la reivindicacién
del idioma quechua y de la cultura andina, la aparicién de organizacio-
nes populares urbanas -con el reemplazo de las denominaciones de
invasor y barriada por las de poblador y pueblo joven- , el desarrollo de
comunidades autogestionarias (por ejemplo, Villa El Salvador), la par-
ticipacién de los trabajadores en la gestién y propiedad de las empresas
estatales y privadas fueron, entre otros, algunos de los efectos practi-
cos de dichas reformas.
No obstante lo anterior, el cardcter autoritario y la naturaleza
castrense del régimen politico instaurado por el general Velasco impi-
dicron la institucionalizacién auténoma de los resultados de estas re-
formas, es decir, su plena aceptacién y apropiacién por la sociedad en
su conjunto, al mismo tiempo que obstaculizaron la ampliacién del
ejercicio de los derechos politicos de la ciudadania. El desmesurado
crecimiento del Estado, gestor fundamental de estos cambios, fue tam-
bign un resultado de las acciones de gobierno durante este periodo, lo
que tuvo repercusiones negativas sobre las finanzas piblicas.
En resumen, la sociedad peruana experiments transformacio-
nes hondas, radicales y rapidas. Los esquemas heredados de la colonia
y las concepciones vinculadas a la mentalidad criolla han sido severa-
mente cuestionados, y los conceptos y paradigmas que tradicional-
mente orientaron la interpretacién de la realidad nacional han perdido
credibilidad. Como resultado de estos cambios estructurales y con-
ceptuales, la percepcién y la comprensién de la nueva situacién social
por parte del ciudadano promedio es parcial, fragmentada y
distorsionada.
25Democracia, crisis econdémica y violencia
El retorno a la democracia representativa en el decenio de los
ochenta coincidié con la aparicién de Sendero Luminoso, cuyo primer
acto violento fue el robo de las anforas, instrumentos y simbolos de un
proceso electoral democratico. A partir de entonces, la violencia coti-
diana tocé y estremecié practicamente a todos los peruanos, y afecté
severamente el sentido de seguridad personal y la estabilidad emocio-
nal. Las redes de narcotrafico también se expandieron répidamente,
que trajeron consigo las secuelas de corrupcién, violencia y distorsién
econdémica.
Los gobiernos demoeraticos de los afios ochenta, presididos
por el arquitecto Fernando Belaunde y el doctor Alan Garefa, tuvicron
serios problemas para enfrentar los asuntos mas importantes de la
década: la crisis econémica y la violencia politica. A estos obstaculos
se sumaron las dificultades para plantear alternativas constructivas por
parte de quienes, en distintos momentos, estuvieron en la oposicién.
De este modo se pusieron de manifiesto tanto la inoperancia del go-
bierno como las deficiencias de las fuerzas politicas opositoras.
Las dificultades en el proceso de constitucién de los gobier-
nos regionales, que si bien estaban consignados en la Constitucién de
1979, recién se puso en préctica de manera apresurada durante 1989 -
1990, asi como el mal desempefio de muchos de estos gobiernos du-
rante los dos afios siguientes, generaron una sensacién de frustracién
en practicamente todas las regiones del Perf, Sin embargo, la descen-
tralizacién es considerada por la gran mayoria de peruanos como una
condicién indispensable para el desarrollo y la integracién nacional;
mis atin, desde el punto de vista de las diversas regiones del pais, el
centralismo es sinénimo de atraso, mala asignacién de recursos y de-
ficiente gestién publica. Sin descentralizacién. el Peri no es viable, es
ingobernable, es la frase que resume la perspectiva de las diversas
regiones del pais sobre este tema,
Las deficiencias del Estado y la extendida corrupcién en la
esfera del poder condujeron a la «privatizacién de facto» de algunos
servicios esenciales, como la seguridad y la justicia. Todo ello contri-
buyé a la precariedad de la democracia y al desencanto de la
26ciudadania con este régimen politico, si bien se mantuvo el aprecio
ciudadano por las elecciones democraticas y la libertad de expresién
que caracteriza a las democracias.
Reformas economicas, autoritarismo
y crisis de gobernabilidad
Contradiciendo los planteamientos de su campafia electoral, el
ingeniero Alberto Fujimori inicié su gobierno en 1990 con reformas
econdmicas radicales, sustentadas en una racionalidad que pone énfa-
sis en el papel de las fuerzas impersonales del mercado. Este sistema
requiere de un alto grado de capacidad individual para enfrentar las
exigencias de una sociedad cada vez mas competitiva. Las politicas
econémicas puestas en practica tuvieron éxito en el control de la
hiperinflacién heredada del gobierno anterior, si bien a costa de una
profunda recesién y un aumento en los indices de pobreza. Al mismo
tiempo, el gobierno aplicé una estrategia antisubversiva que logré re-
ducir significativamente las acciones de los grupos terroristas y logré
capturar al lider de Sendero Luminoso.
Sin embargo, el comportamiento autoritario y la inexperiencia
politica del ingeniero Fujimori lo levaron a enfrentar sus dificultades
con la oposicién en el Parlamento mediante el autogolpe de Estado en
abril de 1992. Esta interrupcién del orden constitucional representé
una vuelta a la alternancia de gobiemos autoritarios y democraticos,
que es la expresién mas clara de la serie de crisis de gobernabilidad y
de buen gobierno que ha vivido el Pert durante la mayor parte de su
vida republicana, Pese a esto, los logros alcanzados tanto en la lucha
antiterrorista, particularmente la captura de Abimael Guzman, como
en el control de la hiperinflacién fueron percibidos por la ciudadania
como una muestra de eficiencia gubernamental, lo que se tradujo en
altos niveles de aprobacién a la gestién del gobierno y al ingenicro
Fujimori. Los indices de aprobacién del Presidente de la Republica
Ilegaron al 80% en abril de 1992 y se mantuvieron alrededor 0 por
encima del 65% a lo largo de todo ese afio.
En cambio, en afios posteriores, particularmente después de
su reeleccién en 1995, los indices de popularidad del Presidente
27han disminuido progresivamente debido al desgaste en el gobierno, la
falta de empleo, la corrupeién y la percepeién por parte de la ciudada-
nia de que se contintia con un estilo autoritario que es innecesario y
contraproducente. Pese a esto, en los momentos que se percibe una
mayor actividad y una fuerte presencia del Presidente en la vida nacio-
nal -a causa de la liberacién de los rehenes del MRTA en la embajada
del Japén y del auxilio a los damnificados por el fenémeno del Niiio- el
nivel de aprobacién de la gestion presidencial se ha recuperado
significativamente.
En el contexto de estancamiento econémico y de pobreza ge-
neralizada, las presiones de la racionalidad del mercado y la tradicién
colectiva que caracteriza a la sociedad peruana, sobre todo en el ambi-
to rural, dan origen a fuerzas contradictorias. Los peruanos se ven
empujados en diferentes direcciones a la vez: por un lado, hacia la
accién coordinada para mejorar las perspectivas de supervivencia y,
por otro, hacia la accién individual que es percibida como la base del
éxito en el mercado. Si bien la tensién entre estas dos fuerzas ha dado
lugar a expresiones de creatividad, también ha amplificado las sensa-
ciones de inseguridad y ansiedad en la ciudadania.
En resumen, el marco institucional de la sociedad peruana ha
demostrado ser ineapaz de dar respuesta a los procesos acelerados de
cambio social que tuvieron lugar durante los uiltimos cinco decenios.
Durante este periodo colapsaron las formas mediante las cuales se
gjerce el poder y la autoridad en la conduccién de asuntos econémicos
y sociales; es decir, el Pert ha tenido que enfrentar diversas crisis de
gobernabilidad democratica y de buen gobierno.
Sin embargo, esto no indica que el autoritarismo es inevitable.
La historia del Peri y la situacién actual ponen en evidencia tendencias
tanto hacia el comportamiento autoritario como hacia el comporta-
miento democratico en todos los ambitos de la sociedad; no es posible
plantear la existencia de una esencia autoritaria en la conducta politica
de los peruanos. El que prevalezca y se consolide una u otra tendencia
depende, en gran medida, de la manera en que se ejerce el poder y la
autoridad politica desde el gobierno, asi como de los valores y habitos
de convivencia que se desarrollen ¢ inculquen cn ambitos basicos de
28socializacién de los ciudadanos que son la familia y la escuela. Mas
atin, las creativas -aunque frigiles- respuestas que han surgido para
enfrentar el abrumador conjunto de problemas econémicos sociales y
politicos indican que la capacidad y la iniciativa demostrada por las
organizaciones populares y los empresarios informales podrian —ali-
mentadas en un clima de amplias libertades democriticas— proporcio-
nar una salida a las crisis de miltiples dimensiones que ha vivido el
Perii durante los tltimos decenios del siglo 20
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