Trabajo sobre el hablar en Lenguas angelicales
Introducción:
El don de lenguas es uno de los dones espirituales que el apóstol Pablo menciona
en su primera carta a los Corintios entre los capítulos 12 al 14. La primera vez que
se dio este don es cuando se cumplió la promesa de Jesucristo a sus discípulos,
pidiéndoles tras su resurrección que no se fueran de Jerusalén sino que esperaran
la promesa del Espíritu Santo (Hechos 1 ), que era la llegada permanente de la
presencia de Dios en la vida de la iglesia. Esto sucedió en la fiesta judía de la
cosecha, llamada Pentecostés (pente en griego = cincuenta), por ser cincuenta
días después de la pascua. En aquella ocasión el Espíritu Santo les dio a los
discípulos la habilidad sobrenatural de proclamar el mensaje de Dios en idiomas
extranjeros, que ellos no conocían, a judíos que visitaban Jerusalén durante las
fiestas y que venían de otras naciones, y regiones en las que se hablaban distintos
idiomas.
A principios del siglo XX (1906) surgieron las iglesias Pentecosteses que enfatizan
la necesidad de hablar en lenguas tal como la iglesia en Hechos 2 lo hizo.
Tristemente este resurgimiento reciente en la historia de la iglesia cristiana ha sido
objeto de controversia, dividiendo iglesias a causa de diferentes opiniones sobre
esta práctica. También se ha tergiversado la enseñanza del don de lenguas
afirmándose que es un don para todo creyente, que es el arma espiritual para
experimentar victoria sobre el pecado, o inclusive algunos han enseñado que es
“la marca” de que un cristiano tiene al Espíritu Santo en su vida o aún un requisito
para la salvación.
El hablar en lenguas fue un milagro poderoso que ayudó a iniciar la iglesia
cristiana, descrito en Hechos 2.
Hechos 2 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
La venida del Espíritu Santo
2 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.
2
Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el
cual llenó toda la casa donde estaban sentados;
3
y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada
uno de ellos.
4
Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas,
según el Espíritu les daba que hablasen.
5
Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones
bajo el cielo.
6
Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada
uno les oía hablar en su propia lengua.
7
Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos
que hablan?
8
¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que
hemos nacido?
9
Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en
Capadocia, en el Ponto y en Asia,
10
en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de Africa más allá de Cirene, y
romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos,
11
cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.
12
Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir
esto?
13
Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto.
Primer discurso de Pedro
14
Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló
diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea
notorio, y oíd mis palabras.
15
Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora
tercera del día.
16
Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:
17
Y en los postreros días, dice Dios,
Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,
Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;
Vuestros jóvenes verán visiones,
Y vuestros ancianos soñarán sueños;
18
Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días
Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.
19
Y daré prodigios arriba en el cielo,
Y señales abajo en la tierra,
Sangre y fuego y vapor de humo;
20
El sol se convertirá en tinieblas,
Y la luna en sangre,
Antes que venga el día del Señor,
Grande y manifiesto;
21
Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
22
Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios
entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros
por medio de él, como vosotros mismos sabéis;
23
a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios,
prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole;
24
al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible
que fuese retenido por ella.
25
Por que David dice de él:
Veía al Señor siempre delante de mí;
Porque está a mi diestra, no seré conmovido.
26
Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua,
Y aún mi carne descansará en esperanza;
27
Porque no dejarás mi alma en el Hades,
Ni permitirás que tu Santo vea corrupción.
28
Me hiciste conocer los caminos de la vida;
Me llenarás de gozo con tu presencia.
29
Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió
y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy.
30
Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de
su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en
su trono,
31
viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en
el Hades, ni su carne vio corrupción.
32
A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
33
Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la
promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.
34
Por que David no subió a los cielos; pero él mismo dice:
Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi diestra,
35
Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. m
36
Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien
vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.
37
Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros
apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?
38
Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de
Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
39
Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que
están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.
40
Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de
esta perversa generación.
41
Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel
día como tres mil personas.
42
Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros,
en el partimiento del pan y en las oraciones.
La vida de los primeros cristianos
43
Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas
por los apóstoles.
44
Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas;
45
y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la
necesidad de cada uno.
46
Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las
casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,
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alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada
día a la iglesia los que habían de ser salvos.
El libro de Hechos registra otras dos ocasiones en que el Espíritu Santo hizo que
la gente hable en lenguas, y en su carta a la iglesia de Corinto, el apóstol Pablo
dio instrucciones en cuanto a hablar en lenguas.
Algunas iglesias enfatizan el hablar en lenguas enseñando que cada cristiano
debe hablar en lenguas como evidencia de recibir el bautismo del Espíritu Santo.
Otras iglesias permiten la práctica de hablar en lenguas, pero no lo estimulan.
El hablar en lenguas se ha debatido vigorosamente
Se han escrito cientos de libros referente al tema, tratando de contestar preguntas
como estas:
¿Habla en lenguas todo cristiano que ha recibido el Espíritu Santo?
El hecho de hablar en lenguas demuestra que el Espíritu Santo ha venido a una
persona?
Son los que hablan en lenguas más espirituales o están más cerca de Dios que
los que no lo hacen?
¿Qué papel debe tener el don de lenguas en las reuniones de la iglesia?
Para responder a estas preguntas, hay que consultar a la Biblia.
10 citas bíblicas sobre el hablar en lenguas.
1 Corintios 13:1 (RVR1960)
13 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser
como metal que resuena, o címbalo que retiñe.
1 Corintios 14:27-28 (RVR1960)
27 Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por
turno; y uno interprete. 28 Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí
mismo y para Dios.
Hechos 2:1-4 (RVR1960)
La venida del Espíritu Santo
1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. 2 Y de
repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual
llenó toda la casa donde estaban sentados;
3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre
cada uno de ellos. 4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a
hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.
Marcos 16:17 (RVR1960)
17 Y estas señales seguirán á los que creyeren: En mi nombre echarán fuera
demonios; hablaran nuevas lenguas;
Hechos 19:6 (RVR1960)
6 Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y
hablaban en lenguas, y profetizaban.
1 Corintios 14:39-40 (RVR1960)
39 Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas; 40
pero hágase todo decentemente y con orden.
1 Corintios 14:18-19 (RVR1960)
18 Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; 19 pero en
la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar
también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida.
1 Corintios 14:22-25 (RVR1960)
22 Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos;
pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes.
23 Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y
entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?
24 Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es
convencido, por todos es juzgado;
25 lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro,
adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros.
1 Hechos 10:44-46 (RVR1960)
44 Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos
los que oían el discurso.
45 Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron
atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.
46 Por que los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.
1 Corintios 13:8 (RVR1960)
8 El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las
lenguas, y la ciencia acabará.
Efesios 5:18 (RVR1960)
18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del
Espíritu,