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Durkheim

El gobierno de centroderecha finlandés está llevando a cabo un experimento de renta básica universal que daría 800 euros al mes a cada ciudadano finlandés, a cambio de que este pague por servicios como sanidad y educación. El objetivo es reducir la burocracia y el gasto público del Estado de bienestar finlandés, a la vez que se mantienen los servicios esenciales y se incentiva el empleo. Sin embargo, el coste del programa sería demasiado alto para Finlandia actualmente. El gobierno confía en que un aument

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Durkheim

El gobierno de centroderecha finlandés está llevando a cabo un experimento de renta básica universal que daría 800 euros al mes a cada ciudadano finlandés, a cambio de que este pague por servicios como sanidad y educación. El objetivo es reducir la burocracia y el gasto público del Estado de bienestar finlandés, a la vez que se mantienen los servicios esenciales y se incentiva el empleo. Sin embargo, el coste del programa sería demasiado alto para Finlandia actualmente. El gobierno confía en que un aument

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Ramos Milagro 6 “H”

RENTA UNIVERSAL EN FINLANDIA Y NORUEGA:

Algunos partidos han puesto de moda los países nórdicos como espejo
económico y social en el que mirarnos. Así, asumen en sus propuestas para
una España mejor algunas de las iniciativas que han dado fruto en aquellas
naciones, como si las mentalidades y las circunstancias fueran extrapolables.
Con todo, es interesante fijarse en una iniciativa del Gobierno de centroderecha
finlandés. Nada menos que la implantación de una renta básica universal, que
tiene como objetivo "encontrar vías para rediseñar el sistema de Seguridad
Social y dar respuesta a los cambios que se están produciendo en el mercado
de trabajo", según el propio Ejecutivo. De centroderecha, repito. El fin del
experimento es proporcionar más incentivos para trabajar, porque la tasa de
paro está ya en el 11% y, a la vez, reducir el inmenso gasto que soporta el
Estado del Bienestar.

La propuesta inicial es dar a cada finlandés -desde que nace hasta que muere-
una paga de 800 euros mensuales libres de impuestos... a cambio de que con
ese dinero él mismo se costee buena parte de los beneficios sociales que
ahora provee el Estado. Es decir, a cambio de esa renta básica, el Gobierno
dejaría de pagar todo o parte de la sanidad, la educación, el seguro de
desempleo o las pensiones. Así, una familia de cuatro miembros recibiría 3.200
euros al mes -38.400 euros al año- pero con ellos tendría pagar la enseñanza,
el seguro médico o ahorrar para la pensión.

La renta universal así pensada -no la que propone Podemos- es el impuesto


negativo sobre la renta que Milton Friedman intentó recuperar en los años 60.
Tenía el objetivo de asegurar los servicios esenciales a los ciudadanos y, a la
vez, reducir burocracia y gasto público. Se demostró que el modelo no funciona
cuando el nivel medio de renta de un país y el umbral de pobreza están
próximos porque desincentiva la búsqueda de empleo. Pero éste no es el caso
finlandés, ya que allí el ingreso medio es de unos 3.000 euros mensuales.

El proyecto está en una fase muy preliminar y el Gobierno pisa con pies de
plomo en cada paso. Uno de ellos ha sido una macroencuesta sobre la
propuesta, realizada el pasado mes de noviembre, en la que 69% de los
fineses se mostraron a favor de la iniciativa.

El Gobierno centrista finlandés, presidido por el empresario y millonario Juha


Sipilä, piensa que esta iniciativa debe contentar a los socialdemócratas,
porque asegurará los servicios sociales a los ciudadanos, y a los liberales,
porque permitirá reducir considerablemente el aparato del Estado. Puestos a
subvencionar, es mucho más 'liberal' distribuir el dinero destinado a servicios
sociales y que cada ciudadano se los costee como quiera, que obligarle a
acudir al Estado como único proveedor de los mismos. Y, probablemente, sería
mucho más eficiente: ¿gastaríamos lo mismo en medicinas si tuviéramos que
pagarlas íntegramente de nuestro bolsillo, aunque el Estado nos dé
directamente ese dinero?

"Es mucho más 'liberal' distribuir el dinero destinado a servicios sociales y que
cada ciudadano se los costee como quiera"
Ramos Milagro 6 “H”

Claro que el experimento tiene un problema. Finlandia tiene 5,4 millones de


habitantes y pagar esos 800 euros al mes a cada uno de ellos supondría unos
52.000 millones de euros al año. Demasiado, si tenemos en cuenta que el
Estado prevé recaudar unos 49.000 millones en 2016 a través de los
impuestos. Pero el Gobierno confía en que una mayor actividad incremente los
ingresos y la menor burocracia reduzca el gasto. Sipilä sigue adelante con su
proyecto y lo quiere poner en marcha en 2017. Se convertiría en el primer país
del mundo que lo lleva a la práctica. A lo mejor da con la tecla para reformar el
Estado de Bienestar, aunque sea imposible trasladar el experimento a España.

Sin apenas precedentes

Quienes apoyan la creación de sistemas de renta básica universal aseguran


que reducirá los costes administrativos: si no hay condiciones que cumplir, no
es necesario comprobar caso por caso que el beneficiario se ajusta a ellas.

Muchos defienden además su carácter redistributivo en sociedades cada vez


más desiguales, y no faltan quienes recuerdan que en una sociedad cada vez
más robotizada habrá que implementar modelos laborales en los que se tienda
a reducir la jornada media y se equilibre una demanda de trabajo menguante
con la necesidad de sostener a grandes colectivos.

En todo el mundo los experimentos con una renta universal se pueden contar
sin embargo hasta la fecha con los dedos de la mano, como el dividendo que
permite a los habitantes de Alaska recibir una renta anual procedente de los
ingresos petrolíferos.

Dos programas piloto llevados a cabo por Unicef en India desde comienzos de
la década mostraron mostraron mejoras notables en parámetros tan variados
como la nutricición infantil o la actividad económica.

Pese a ello, la reducida escala del proyecto -apenas 6.000 personas- y su


enfoque específico en una economía en vías de desarrollo han llevado a los
más críticos a dudar de que las conclusiones del experimento puedan ser
extrapolables a una economía desarrollada como la finlandesa.

El 80% apoya la idea

En el país, utilizado hasta hace sólo unos años como ejemplo del éxito de las
políticas económicas centradas en la competitividad exterior, un informe
encargado por la Comisión Europea mostraba este año que los instrumentos
clásicos del sistema de bienestar finlandés están empezando a ser inútiles para
sacar a las familias de las crecientes bolsas de pobreza.

Tras cuatro años de contracción económica, y con una tasa de desempleo


desestacionalizada cercana al 10%, los finlandeses se han mostrado
favorables a la propuesta experimental del ejecutivo: cuatro de cada cinco
ciudadanos apoya la implantación de una renta básica universal como método
para combatir la desigualdad y estimular la actividad económica.
Ramos Milagro 6 “H”

La Renta Básica Universal, una idea que gana fuerza

La idea de que todos los ciudadanos tienen derecho a un ingreso pagado


por el estado independientemente de los ingresos y la situación social, la
Renta Básica Universal (RBU), gana cada vez más adeptos: ha sido
propuesta por Podemos en España e impulsada en distintos países como
Brasil, Suiza, Holanda, India y por el estado de Alaska en EEUU.

Eduardo Suplicy, ex senador de Brasil y Secretario de Derechos Humanos y


Ciudadanía de la Alcaldía de la ciudad de San Pablo, ha sido el impulsor de
esta iniciativa en su país, donde en 2004 se aprobó la ley que instituyó la Renta
Básica de Ciudadanía. Suplicy explicó a Sputnik Nóvosti en qué consiste
durante el Coloquio Sudamericano sobre Ciudades Metropolitanas, organizado
por el Mercosur en Montevideo, Uruguay.

"La Renta Básica Universal es el derecho de cualquier persona, sin importar su


sexo, raza, edad, condición civil o socio-económica, de participar de la riqueza
común de la nación como un derecho ciudadano, un ingreso que, con el
progreso del país, será suficiente para atender las necesidades básicas de
cada persona, y que no se le negará a nadie, ni siquiera a los más ricos”,
explica.

"De esta manera, eliminaremos totalmente cualquier burocracia para averiguar


cuánto gana cada uno en el mercado formal o informal y cualquier estigma o
vergüenza que una persona pueda tener al informar sus escasos ingresos y
pedir un complemento. Con esta ayuda básica, la persona podrá decidir si
empieza otra actividad más útil, porque en la actualidad, las personas que
reciben alguna ayuda del estado, piensan que si consiguen un nuevo trabajo, el
gobierno les puede retirar la ayuda, y por eso pueden desistir de buscar algo
mejor", agrega.

"Desde el punto de vista de la dignidad, de la libertad del ser humano,


tendremos la mejor ventaja. Para la mujer, que por falta de alternativa resuelve
vender su cuerpo, para el joven, que se vuelve un miembro de la cuadrilla de
narcotraficantes. El día que todos en la familia tengan un ingreso básico
suficiente para atender las necesidades vitales, la persona va a ganar el
derecho de decir NO. Por eso, la renta básica elevará el grado de libertad y
dignidad de cada uno en la sociedad".

La idea de la RBU puede encontrarse en textos que remontan a Aristóteles,


Confucio y La Biblia, y se encuentra en la famosa Utopía del inglés Thomas
More de 1567, en las ideas de Thomas Paine, quien en 1795, después de la
Revolución Francesa, propuso una indemnización pagada como alquiler del
uso del suelo a todos los ciudadanos.

En 1991, Suplicy presentó en el Senado de Brasil un proyecto de ley para


instituir un programa de ingreso mínimo, y en 2004 se aprobó la ley que
estableció la Renta Básica de Ciudadanía, que deberá ser aplicada
gradualmente, empezando por los más necesitados. En Brasil, cerca de 50
millones de personas son beneficiarias del Programa Bolsa Familia. “Yo le
Ramos Milagro 6 “H”

propuse a la presidenta Dilma que constituya un grupo de trabajo con los


estudiosos del tema para ver las etapas de aplicación de la renta básica”,
señala Suplicy.

En Uruguay, el Plan de Equidad Uruguay, publicado en 2008, prevé también la


transición de los programas sociales existentes a una renta universal.

Suplicy señala el ejemplo del estado de Madhya Pradesh en la India, donde a


partir de 2011, se pagó a 6000 habitantes de ocho pueblos durante dos años la
suma de 350 rupias por mes, y la mitad a los niños y niñas hasta los 14 años.
En otras 12 villas no se pagó. “Se compararon los resultados, que fueron muy
positivos para los que recibieron este ingreso”, señala Suplicy.

En Europa, a partir de enero de 2016, la ciudad holandesa de Utrecht repartirá


a 300 participantes un cheque anual de entre 900 y 1300 euros dependiendo
del número de miembros de las familias. En Suiza, donde 100.000 ciudadanos
tienen derecho a exigir un referéndum sobre un tema de interés general, en
2013, 126.000 ciudadanos pidieron realizar la consulta popular para establecer
la RBU.

La experiencia más exitosa fue en el estado de Alaska, Estados Unidos, donde


a fines de los años sesenta se descubrieron enormes reservas petroleras, y en
1976 el gobernador de Estado propuso a los 300000 habitantes (hoy son
730000), separar 25% de los ingresos de la explotación del petróleo para
constituir un fondo que pertenece a todos. La idea fue sometida a votación y
aprobada por la mayoría de los votantes. Se creó el Fondo Permanente de
Alaska, que realiza inversiones en títulos, acciones y emprendimientos
inmobiliarios y que pasó de mil millones de dólares a comienzos de los años
ochenta, a 53000 millones de dólares hoy. Cada persona que viva más de un
año en Alaska, llena un pequeño formulario y cobra su parte. En 2008 se
repartieron 2069 dolares por persona. De esta manera, Alaska, que era el
estado más desigual del país, hoy es el más igualitario, junto con Utah, relata
Suplicy.

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