LA REGENERACIÓN - JACOB BOCK
Las siete doctrinas de la cruz, se llama la expiación, pero es como Cristo soluciona el
problema, el problema que nosotros tenemos delante de Dios. Como Cristo soluciona
cada uno de estos (malas noticias). Nos da esta solución al pecador, pues le perdona. Al
culpable, le declara no culpable, inocente delante de Dios. No por lo que tú haces, sino
por lo que Cristo hizo en la cruz. Lo que estamos diciendo es que todas esas doctrinas
que estamos enseñando, estos son como cuerdas que nos dirigen hacia la cruz. Por
medio de toda la Biblia podemos ver estas enseñanzas de la cruz. No solamente en
Mateo, Marcos, Lucas, y Juan. Se ve la cruz desde Génesis capítulo uno.
La siguiente doctrina es la doctrina de la regeneración. Y la regeneración nos ayuda a
entender el problema de que estamos muertos en nuestros delitos y pecados, y Cristo
nos hace vivir. Él nos da vida. Entonces la regeneración, la mala noticia es que estamos
muertos. La buena noticia es que Cristo quiere hacerte vivir. Vida en abundancia y vida
eterna.
Entonces una definición que a mí me gusta es: la infusión de la naturaleza divina, el
Espíritu Santo, a nuestras vidas. Una infusión de la naturaleza divina que nos da vida
espiritual y luego habrá fruto en nuestra vida de que Cristo realmente ha entrado y nos ha
dado vida.
Os quiero enseñar que todas las doctrinas de la cruz apuntan hacia la cruz. O sea, Cristo
no comenzó en Mateo. Cristo siempre ha existido. Es y siempre será. En el principio Dios
creó el mundo.
Versículo dos de Génesis capítulo uno dice que las tinieblas estaban sobre la faz de la
tierra. Piensa en tu vida. Antes de conocer a Cristo, tú estabas en tinieblas, en oscuridad,
cegado por el pecado que había en tu vida. Y dice el Espíritu de Dios se movía sobre la
faz de la tierra. Dice la tierra estaba vacía y desordenada. Y ¿cómo estaba tu vida antes
de conocer a Cristo? Vacía y desordenada en tinieblas. Llega el Espíritu Santo, se mueve
sobre la faz de la tierra. Dios dice: “Qué sea la… luz.” Y ¿quién es la luz? Cristo es la luz.
Él es la luz. Qué sea la luz. Viene la luz. ¡Bum! Creación. El mundo, estrellas, luna,
planetas, tierra, arboles, peces, personas. O sea, esa mezcla, hubo luego una creación
física.
Ahora cuando uno se acerca a Cristo, en tinieblas, su vida en caos, su vida muerta en
pecados y en delitos, viene el Espíritu Santo y sobre este vacío, sobre este caos, estas
tinieblas, viene la luz. Viene Cristo, y le hace vivir.
Por ejemplo, si quieres ver la regeneración, de muerte a vida, si lo quieres ver en otro
sitio, puedes ir a Ezequiel. Es la famosa historia del valle de huesos secos. Allí tienes un
valle de muerte, de huesos secos. Dice Dios: “¿Estos huesos pueden vivir?” Y claro,
Ezequiel decía: “Tú sabrás, Dios. Tú eres Dios. Tú sabes si pueden vivir.” Dice: “Profetiza
sobre los huesos.” Empieza a profetizar, viene el Espíritu de Dios y los hace vivir. Y de
repente en esta visión un ejército con carne y hueso, respirando. Esto es de muerte a
vida. Y cada vez que ves en la Biblia de muerte a vida… Lázaro, de muerte a vida… tú ves
una regeneración. Esto es lo que Cristo quiere hacer en nuestras vidas.
Nicodemo se acercó en el Nuevo Testamento a Cristo y decía: “Maestro, Rabi, Rabino…
Cristo le dice: “Espera un momento. ¿A qué quieres ir al cielo?” Y Nicodemo, religioso,
decía, sí. “Entonces, si quieres ir al cielo, tú tienes que NACER DE NUEVO.” De muerte a
vida. Hablando con un religioso que se sabía las cinco primeros libros de la Biblia -
Génesis, Éxodo…, que diezmaba, que era un religioso. Y él decía: “Si quieres ir al cielo,
tú tienes que nacer. Tienes que nacer de nuevo. Te es necesario. O no verás el reino de
los cielos.”
Entonces lo que Cristo ha hecho cuando murió en la cruz, tomó nuestra muerte para que
tú puedas vivir. Él tomó nuestra muerte, cuando él resucitó, ya que él vive, tú también
puedes vivir. Tú vivirás. Por medio de su muerte y resurrección, tú ya no vas a morir
eternamente. Vivirás. Entonces es de muerte a vida, es una regeneración, es un nuevo
nacimiento. Entonces cuando tú ves en la Biblia “nacer de nuevo”, estás hablando de
muerte a vida, de regeneración.
Dice en Pedro, “siendo renacidos, no de simiente corruptible…” ¿Os tengo que explicar
lo que es esto? Simiente corruptible era tu padre. ¿vale? Tú eres producto de tu mamá y
tu papá. Y tu papá dio a tu mamá simiente corruptible. Entonces naciste y por naturaleza
ya somos pecadores. Era culpa de Adán y Eva, pero eso lo tenemos ya en el ADN. Pero
dice en Pedro: “vosotros, siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de
INcorruptible por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.” Entonces,
requiere una regeneración. ¿Quieres ir al cielo? Entonces tienes que nacer de nuevo.
TIENES que nacer de nuevo. No creer en Dios. No ir a la iglesia. Nacer de nuevo. Pero,
¿cómo puedes hacerlo? Solo por medio de lo que Cristo hizo en la cruz.
Y es una infusión de naturaleza divina. Yo tenía 17 años. Voy al campamento de jóvenes.
El santito el domingo, diablito entre semana durante toda mi juventud. Llego a este
campamento de jóvenes y ¿qué pasa? Dios abre mis ojos, veo mi pecado. Y cuando veo
mi pecado, me siento tan sumamente culpable, sabía que yo estaba muerto en mi
pecado. Sabía que yo iba rumbo, de cabeza al infierno, y ¿qué pasa? Clamé a Cristo y le
dije: “Dios, yo no quiero vivir ya más para mi mismo. Toma mi vida. Perdóname.” Y el
Espíritu de Dios, ese que se movía sobre la faz de la tierra, el Espíritu de Dios vino y entró
en mi vida.
Os voy a explicar de esta manera. Dije que la regeneración es una infusión de la
naturaleza divina. He aquí una taza de agua y una infusión. Esta taza de agua te
representa a ti, y esta infusión representa a Dios. Y hay muchas personas en España que
creen en Dios. “Sí, yo creo en Dios.” Y están aquí (lejos). Pero creer no basta. Y hay unos
que incluso creen un poco más y van a la iglesia. (más cerca de la infusión) “Oh, Dios, por
favor, socorro! Dame un trabajo. Ayuda mi matrimonio. Amén.” Y se van. Y dejan a Dios
en la iglesia y se van a casa sin cambiar. No cambiados.
Otros dicen: “No me juzgues. Dios está conmigo. Dios está conmigo. Está a mi lado
continuamente.” (al lado de la infusión) Muy bien, está a tu lado. Pero luego te mueres, y
¿qué? Y te presentas ante Dios, y no ha habido ningún cambio.
La regeneración, de muerte a vida, es una infusión de naturaleza, es una infusión del
Espíritu de Dios. Es una infusión de la naturaleza del Espíritu de Dios en tu espíritu. Viene
el Espíritu de fuera, entra en tu cuerpo, y mira lo que está pasando con nuestra vida. (la
infusión metida en la taza de agua caliente) ¿Qué porcentaje de esa agua ha sido
afectada? Toda. Huele de forma diferente. Somos la aroma de Cristo. Sabe diferente. Y
ahora no sabe a pecado! Tu vida no está tan amarga, sino tu vida es sabor de Cristo.
Entonces nuestra vida es una infusión. El Espíritu Santo entra en ti y te transforma
COMPLETAMENTE. Si esto no te ha pasado, no eres salvo, y no tendrás vida eterna.
Entonces lo puedes ver también con Lázaro. Cuando yo voy a la calle, yo puedo predicar
el evangelio con esta taza. Cuando yo voy a la calle, yo puedo sacar aquí una tela blanca,
y puedo envolver a un ayudante con esta tela blanca representando a Lázaro, y hablar
como Lázaro murió y como Cristo dijo: “Si crees, verás la gloria de Dios. Y Cristo le
resucita de la muerte, y esto es lo que tú y yo necesitamos como personas. Es una
regeneración, una infusión del Espíritu de Dios en nuestra vida cambiando nuestra
muerte a vida.
Y ya hemos escuchado de que si venimos a Cristo sin nuestros esfuerzos y nuestras
buenas obras, cambia nuestra culpabilidad en inocencia. Y perdona todo nuestro pecado
y nos perdona. Las doctrinas de la cruz. Poderosas. Si quieres que Dios manifieste en tu
evangelismo, predica la cruz. ¡Amén!