Sistemas Constructivos – Obras de Culto – Iglesia San Ignacio (Santiago
Centro, Chile)
De una forma general, nuestra Iglesia, es parte del estilo neoclásico – renacentista, el que posee
varias particularidades.
- Aplicación, de manera rigurosa, de la proporción a escala del hombre.
- Las Iglesias se construyeron sobre plano central, ordenado en torno a una cúpula.
- La novedad es la concepción de espacio, con la introducción de la perceptiva lineal y la
utilización plástica de ese espacio.
- Crean el orden colosal, que comprende un orden único y abarca diversos pisos del edificio.
Los templos se cubren con bóvedas de medio cañón, artista de arco claustral y cúpula. En este
caso los elementos arquitectónicos y, en especial, la cúpula, plantean problemas fundamentales
que afectan a la traza general del edificio. Se busca un tipo de templo que aúne la utilización de los
elementos clásicos y las necesidades derivadas del culto y la liturgia cristiana. Era preciso
compaginar la grandiosidad de los edificios clásicos y el carácter aéreo de la arquitectura gótica;
pues si la primera imponía por su solidez, la segunda se distinguía por la luminosidad de sus
interiores. Si los arquitectos góticos lograron, o buscaron, desmaterializar el cuerpo del edificio y
borrar los límites espaciales, el arquitecto renacentista se inspirará en las formas geométricas
básicas, que ya se encontraban en los edificios clásicos. El círculo y el cuadrado, el cubo y la
esfera, el cilindro, son las formas más adecuadas, gracias a su perfecta regularidad y racionalidad.
La dinámica lineal y ascendente del gótico será desplazada por la lógica claridad del clasicismo.
Dos tipos de templo se consolidan:
- El modelo de planta basilical, inspirado en la basílica paleocristiana.
- El modelo de planta centralizada, inspirado en el Panteón de Roma y en los modelos
bizantinos.
- El deseo de fundir ambos modelos conduce al prototipo ideado por Alberti en San Andrés
de Mantua, de iglesia de planta basilical de una nave con capillas laterales y crucero con
cúpula, en la que la gradación lumínica está perfectamente lograda al concentrarse la luz
en el crucero y el presbiterio.
Las principales particularidades de este tipo de construcciones son:
Plantas
Se mantiene la forma de cruz latina (como crucifijo) con la diferencia a épocas anteriores que los
salones se dividen menos y quedan más amplios e incluso en ocasiones resulta en una nave única.
Los interiores se dividen en secciones cuadradas y se techa con bóvedas de aristas o de cañón
con una cúpula en el crucero que es la zona donde las naves que se interceptan. Las torres son
raras y cuando las hay se colocan de forma simétrica si son dos, o en el centro si es una,
coronadas por una flecha.
Columnas
Ya se ha dicho que los órdenes clásicos reaparecen y se vuelve a usar el sistema de modulación
para determinar las proporciones de las distintas partes de la construcción pero sin la rigidez que
se vio en aquellos tiempos.
Se usan las columnas en ocasiones como ornamento y en ocasiones como elemento estructural
para soportar los pórticos. Cuando avanza el Renacimiento los fustes se decoran con estatuas y
otros motivos pero de tamaño pequeño.
Las paredes
Los muros característicos del Renacimiento se construyen siguiendo las prácticas romanas a base
de grandes bloques de sillares, que son trozos de rocas ligeras de origen volcánico, labrados en
sus caras a un acabado bastante rústico y se utilizan impostas de fuerte moldurado que corren a lo
largo de los muros separando los distintos frisos. En las obras renacentistas se utilizan cornisas
gruesas y muy salientes rematando las edificaciones.
Unos elementos frecuentes son los frontones triangulares como los clásicos, pero también curvos,
que se usan en abundancia sobre las ventanas y puertas.
Ventanas y puertas
Se usan ventanas y puertas rectangulares o de medio punto coronadas por un dintel
o arquitrabe con molduras en forma de frontón triangular o curvo. Las ventanas se disponen en
filas superpuestas a lo largo de los muros en los diferentes pisos.
Techos
En los techos se usa con frecuencia la bóveda de cañón o de crucería pero sin que se noten desde
el interior los nervios que forman los arcos al converger al centro de la bóveda como era costumbre
en los estilos que le precedieron y estas bóvedas se decoran con pinturas al fresco al igual que las
cúpulas.
Molduras
Las molduras de las puertas y las ventanas resaltan poco y en general son rectas. Todas las
molduras, cornisas y frisos así como la conformación general de las edificaciones tienen la
tendencia a que domine la horizontalidad sobre la verticalidad y esta es una particularidad
importante en la arquitectura del Renacimiento. Las cornisas en especial se hacen siguiendo las
características de los entablamentos clásicos.
Ornamentación
Se repiten como copias los motivos clásicos greco-romanos: capiteles, columnas
y pilastras adosadas a los muros, frontones, motivos florales etc. Se utilizan estatuas coronando los
edificios, en los frisos y sobre los frontones de ventanas y puertas. Un elemento ornamental típico
de este período son las pinturas al fresco en la superficie interior de las bóvedas y cúpulas una de
cuyas joyas es la Capilla Sixtina obra de Miguel Ángel.