Comparativa entre Adam Smith y David Ricardo
Comparativa entre Adam Smith y David Ricardo
Adam Smith
Adam Smith
David Ricardo
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Smith señala que existe un salario mínimo llamado el precio de venta y el precio del
salario de subsistencia que permite a un asalariado
mantener a duras penas a su familia cuando se costo. Y a escala nacional, el
produce el aumento de la riqueza nacional da lugar
entonces a un alza de los salarios del trabajo y los
asalariados son los mejor pagados allá dónde la precio de costo de la producción
riqueza aumenta más rápidamente. Smith lo ilustra
con los ejemplos de las colonias británicas de
neta, es el importe de salarios”
América del Norte, de la propia Gran Bretaña, de
China y de la India. Este aumento salarial es del todo
deseable para el obrero.
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Smith señala que el trabajo no mide sólo aquella
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parte del precio que se resuelve en él, sino también el
Ricardo en un comienzo concuerda con Smith cuando
que se resuelve en beneficios y rentas. Así, el
afirma que las cantidades de trabajo incorporado son
trabajador incorpora valor a la mercancía, pero no
las determinantes del valor, pero se muestra en
recibe el total de éste sino la parte correspondiente a
desacuerdo desde el momento en que Smith invalida
salarios y el valor restante va destinado a pagar los
este principio al introducir los beneficios y la renta
beneficios del capital y la renta. Es notable como
como nuevos componentes del precio como resultado
entonces, para Smith, el trabajo humano es en última
de la acumulación de capital y la propiedad privada,
instancia la causa de valor, pero explica que en la
cualidades de la sociedad capitalista. Ricardo afirma
sociedad capitalista este valor no corresponde
que la única causa de variación del valor en cambio de
totalmente a quien lo añade, pues existe una “clase de
una mercancía es un aumento o disminución en la
hombres” que destinan su capital para adelantar los
cantidad de trabajo requerido en la producción.
salarios y que deben recibir un beneficio sobre su
inversión.
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A diferencia de Adam Smith, Ricardo se preocupó
Smith en su obra La Riqueza de las Naciones, su
sólo en segunda instancia en averiguar las causas del
preocupación principal fue el crecimiento económico
crecimiento o, si se prefiere el origen de “la riqueza de
y temas relacionados como la distribución, el valor, el
las naciones”. Aunque también se podría decir que sus
comercio internacional, etc.
preocupaciones en torno al crecimiento lo llevaron a
Uno de sus objetivos principales fue la denuncia de
interesarse en primer lugar en los factores que explican
las ideas mercantilistas restrictivas de la libre
la distribución de la renta.
competencia que estaban aún muy extendidas en su
época.
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Semejanzas
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Coincide con Smith al sostener que en un sistema de
comercio absolutamente libre, cada país invertirá
naturalmente su capital y su trabajo en los empleos más
beneficiosos. Esta persecución del provecho individual
está admirablemente relacionada con el bienestar
Afirma que los mecanismos empleados en la universal. Distribuye el trabajo en la forma más efectiva
economía para obstaculizar el comercio, deben ser y económica posible al estimular la industria,
eliminados para permitir la libre competencia. Para recompensar el ingenio y al hacer más eficaz el empleo
Smith, el Estado debía abstenerse de intervenir en la de las aptitudes peculiares con que lo ha dotado la
economía ya que si los hombres actuaban libremente naturaleza; al incrementar la masa general de la
en la búsqueda de su propio interés, había una mano producción, difunde el beneficio por todas las naciones
invisible que convertía sus esfuerzos en beneficios uniéndolas con un mismo lazo de interés e intercambio
para todos. común
Smith advertía que la división de trabajo trajo consigo una diversificación de sueldos que correspondían a
diferentes tareas para que fuera convincente, lo explicó de está manera:
Primero un trabajo puede resultar desagradable por sus condiciones insalubres por lo tanto habrá pocos
hombres que acepten un trabajo en esas condiciones a menos que reciban un salario que recompense el trabajo
realizado.
Segundo algunos empleos requieren antes un entrenamiento especial, por ejemplo los taquígrafos de la sala
del tribunal ganan más que los alguaciles.
Tercero un empleo irregular o inseguro está mejor pagado. Aquellos trabajadores de la construcción ganan
más que otros que están similarmente entrenados a causa que las adversas condiciones del tiempo les impiden
trabajar.
Cuarto cuando se requiere un alto grado de confianza los salarios aumentan, muchas personas que estiman el
verdadero valor de un diamante para sentirse seguros compran en un negocio caro pero confiable como
Tiffany.
Quinto la remuneración será alta si la tarea se ve coronada por el éxito, muchos abogados reciben su
remuneración si sólo ganan el pleito.
No obstante, a pesar de los grandes beneficios que le generaba a un país la división de trabajo, Smith
consideraba que esta era la causa principal de que un grupo importante de la población se idiotice, al tener que
realizar labores muy mecánicas. Por está razón Smith radica la importancia de que el Estado incentive la
educación y la religión como una forma de mitigar este mal causado.
Mano Invisible
La mano invisible es una metáfora que expresa en economía la capacidad autorreguladora del libre mercado,
Smith la manifiesta en la obra “La Riqueza de las Naciones”.
La mayor importancia de la mano invisible aumenta en la medida en que la sociedad se va desarrollando y la
división de trabajo crece. Con la existencia de este orden natural hace que la intervención gubernamental sea
innecesaria en la mayoría de las materias y es precisamente que Adam Smith se identifica con
el Laissez Faire. Los labores del gobierno, por lo tanto, deben centrarse en la defensa interior y exterior, en
administrar la justicia y en proveer bienes públicos, el resto lo debe hacer la mano invisible.
A través de un ejemplo Smith demuestra como la mano invisible alienta o desalienta la producción, también
como regula el mercado los precios.El ejemplo consistía: en un hombre llamado Jhon mientras tomaba su
desayuno admiraba el buitre de madera que el mismo había elaborado. De pronto se le ocurre una idea de
esculpir más buitres y venderlos a 200 dólares cada uno, puesto que con esas grandes ganancias se haría rico y
así podría conseguir las cosas que siempre había soñado.
Jhon decide abrir un local y ponerlos a la venta, a muchos de los espectadores les parecía horrendas las
esculturas ninguno de ellos se ofrecía para comprarlos. El negocio de Jhon había sido un completo desastre,
decide rendirse y desistir del negocio. La mano invisible “baja el pulgar” en señal de desaprobación, ya que
en ves que Jhon produjera algo que la gente demandaba, Jhon produjo lo que el quería. En lugar de fijar un
precio accesible para el pueblo, pidió una suma exorbitante. Nadie iba a reponer todo los gastos que a Jhon le
había costado producir, además la solución no estaba en cobrar más, sino lisa y llenamente, en no producirlos.
Volviendo al ejemplo Jhon vuelve a su casa y reniega por el fracaso del negocio, en esos momentos Jhon al
dar un golpe sobre la mesa, que el mismo había elaborado, se le ocurre nuevamente una idea. Crearía nuevas
mesas que con un poco más de experiencia y sensatez buscaría un precio razonable.
Finalmente, la mano invisible le da su aprobación con el pulgar hacia arriba, esto se debe a que Jhon tomó
recursos escasos y ha fabricado de ellos recursos más valiosos que la materia prima con la que empezó a
trabajar, pero más valioso no de acuerdo a su gustos, sino de acuerdo con los de la sociedad.
Los precios y las ganancias indican a los empresarios qué tienen que producir y qué precios deben fijar a sus
productos. Altos precios y altos beneficios son toques de atención que les advierte que les conviene empezar a
producir cierta mercadería. Pocas ganancias o pérdidas son señales de alarma que acogotan al hombre de
negocios y lo sacuden despiadamente hasta que deja de producir.
Restricciones al
comercio domestico
Dentro del sistema de mercado Smith consideraba que algunas veces los comerciantes llevaban ganancias
exorbitantes, para su fundamento dio dos explicaciones:
En primer lugar, aquellos empresarios no pueden incorporarse a la grandes industris que producen
extraordinarias ganancias debido simplemente a fenómenos naturales.podemos observar que
mientras los emprendadores ingleses viticultores ingleses no pueden cultivar las vides para el jerez
alrededor de Buckingham, ya que sólo en las tierras cercanas a la cuidad española de Jerez crecen
uvas apropiadas para la elaboración del vino jerez.
En segundo lugar, esas ganancias surgen también por pactos de un grupo de mercaderes, los cuales
acuerdan mantener altos precios.Según Smith estos pactos no suelen tener mucha fuerza por sí
mismos, entoces se encargan de engatusar al gobierno para que apoye al monopolio así
logran sobrevivir.Estás restricciones beneficiaban a está especie de grupos que nunca satisfacian
plenamente la demanda efectiva, venden sus mercacís a extremado precios, y aumentan su sueldos y
ganancias.
La Riqueza de las Naciones
En Marzo de 1776 se publicó finalmente “La Riqueza de las Naciones”, el libro de Adam Smith que escribió
para pasar tiempo.El libro tuvo un éxito instantáneo y la primera edición se agotó en seis meses.
La Riqueza de las Naciones introduce al lector en el mundo de la filosofía, la política y los negocios. Smith en
esta obra expone su análisis sobre el origen de la prosperidad de países como Inglaterra, en donde al estallar la
revolución industrial Smith señala con mano firme a cada actor, desde el agricultor hasta el fraile, desde el
mercader hasta el expedidor, explicando el cataclismo social que se había producido.
En ella también desarrolla teorías económicas sobre la división de trabajo, el mercado, la moneda, la
naturaleza de la riqueza es decir se centraba en buscar las leyes causales de como alcanzar la riqueza, los
salarios, los beneficios y la acumulación del capital. Se encargo en analizar diferente economías políticas
como el mercantilismo y la fisiocracia, desarrolla la idea de un orden natural.
Smith se dedica a estudiar a la gente, ya que no podía constituir una economía sin comprender a la gente y
durante este estudio Smith descubrió que todos los hombre poseen el deseo de vivir mejor de lo que viven y
es por ello que el gobierno se debe encargar de fomentar esa ambición natural propia del hombre, ya que
explotando estos impulsos aumentaría la riqueza.
Smith afirma que el hombre casi siempre necesita la ayuda de sus semejantes, pero en vano esperará la
benevolencia de los demás. En uno de sus pasajes más conocidos, Adam Smith explica está teoría al señalar
que el pan no lo obtenemos por benevolencia del panadero, que la carne no la obtenemos de la benevolencia
del carnicero, sino porque estos buscan una ganancia monetaria.
Smith anunciaba que si cada uno de nosotros procura promover sus propios intereses la sociedad entera
prosperara, ya que el hombre no tiene intención en promover el interés público sino su propio interés que en
muchos casos es conducido por una mano invisible para promover un fin que no era parte de su intención.
En este campo de la filosofía moral tiene especial importancia para Smith el concepto de simpatía, el cual
constituye el principio que explica la formación de los juicios morales, pero es también un método: por medio
de ella el individuo expresa un juicio favorable del comportamiento del prójimo y espera que los demás hagan
lo mismo. De este modo el egoísmo individual converge hacia el interés general para conseguir la convivencia
y los beneficios sociales.
(Los economistas Adam Smith y David Ricardo
en una caricatura de la época)
En este sistema la libertad es una condición indispensable para todo progreso, y las injusticias que se derivan
de la libertad económica no justificarían en ningún caso la renuncia a esa libertad. Asimismo expuso la
creencia en una mano invisible armonizadora de los intereses individuales en el marco de la actividad
colectiva.
1. Introducción
Nuevas explicaciones asoman sobre las viejas, dando cuenta del funcionamiento de la
economía global, donde se incluyen procesos históricos y variables estructurales. Las nuevas
teorías hacen retornar las ideas económicas a aquellas nociones básicas de los economistas
clásicos en donde la línea divisoria entre lo económico y lo político parecía carecer de un
sentido analítico relevante. Este nuevo giro nos lleva a preguntarnos por el rol del sistema
financiero, más allá de meros intermediadores entre oferta de ahorro y demanda de inversión,
sino como lugar depositario de intereses específicos, fomentador del endeudamiento y sus
relaciones, cumpliendo un rol fundamental dentro del nuevo ordenamiento en el sistema de
acumulación global. También nos impulsa a cuestionarnos por el contenido por sobre las
formas asépticas de las relaciones comerciales internacionales, las relaciones mercantiles entre
individuos y el rol del Estado como intermediador entre ellas.
Así, nociones distintas flotan en el aire. En ellas rebotan los ecos de voces de la economía
política clásica, descienden pesadas y se apoyan sobre las cosas mostrando su verdadero
contenido, pero las muestran en formas distintas, con los colores de los nuevos tiempos de
avance popular, crecimiento, distribución del ingreso y democracia.
Hacia la segunda mitad del siglo XIX, ya estaban sentadas las bases sobre las que se construiría
un nuevo consenso en la ciencia económica. Con la burguesía consolidada como único sujeto
político hegemónico, su rol histórico de transformaciones de las relaciones tradicionales
comenzó a debilitarse. En el contexto de una conflictividad social en asenso, aparece con mayor
relevancia necesidades tanto de consistencia teórica como de contexto político para la
redefinición del objeto de estudio1. El nuevo giro le quitó “lo político” fuera del nombre de la
disciplina y, con ello, la especificidad y la importancia del análisis de las relaciones de
producción. Hacia 1890, y ya destilados por Alfred Marshall los aportes de la revolución
marginalista la Economía se había convertido en una “ciencia pura”.2
Por ello es que, frente al predominio de la teoría subjetiva del valor, la reflexión respecto a la
especificidad de la renta, no sólo como factor de generación de excedente sino como categoría
de análisis teórico, perdió su vigencia analítica fundamental.
Por un lado, en la economía neoclásica rige la teoría utilitarista o subjetiva del valor 3. Esta
toma en cuenta a las mercancías simplemente como cosas útiles y escasas escindidas de sus
relaciones históricas y sociales. Dada la riqueza y los gustos de los individuos, la teoría
subjetiva encuentra su motivación al dar el fundamento teórico a la demanda de mercado para
una oferta dada exógenamente. El valor de cambio o precio es el que igualan aquellas a partir
de relaciones entre agentes libres en intercambios voluntarios. A su vez, detrás de estos precios
se corresponden ‘justas’ retribuciones para quienes intervienen en la producción: el trabajador,
el capitalista y el dueño de la tierra. Como derivado de la teoría general, en los mercados de
factores gobiernan las mismas leyes que en el de los bienes finales, donde cada uno de ellos es
retribuido según lo que aportan físicamente al proceso productivo en forma de salario,
ganancia o renta, de acuerdo a sus productividades marginales4. De ello se deriva una teoría de
la distribución social del ingreso basada en la contribución de cada uno de los factores a la
creación de riqueza relativa. Entonces, en el sistema marshalliano, la teoría aditiva de los
costos de producción implica que el precio se constituye simplemente por la suma lineal de las
retribuciones a los factores de la producción.5
Como característica final, también es posible afirmar que toda la teoría de la distribución del
ingreso neoclásica sólo es válida cuando los rendimientos a escala no son crecientes, lo cual
solo ocurre a largo plazo en un régimen de competencia perfecta, sin tener en cuenta las
particularidades que definen a la estructura económica y productiva como tal8.
A diferencia de la teoría subjetiva del valor del sistema neoclásico, en Ricardo rige la teoría del
valor trabajo que es el punto de partida y premisa fundamental de todo el sistema teórico9.
En términos históricos, el alza de los granos en la Inglaterra industrial de principios del siglo
XIX inaugura una serie de controversias en las que Ricardo participa activamente. Por ello, los
elementos esenciales de su teoría del valor y la distribución ya estaban presentes en febrero de
181510, cuando publicó el folleto Ensayo sobre la influencia del bajo precio del trigo sobre las
utilidades del capital, donde sostenía que la tasa de ganancia de la economía se encuentra
regulada por la tasa de rentabilidad de la producción agrícola de la tierra menos fértil11.
El problema del valor para Ricardo se presentaba a partir de discusiones prácticas sobre su
entorno. Su objetivo era el subrayar cómo la dificultad de obtener alimentos era la causa
principal en la caída de los beneficios del capital, lo que interrumpía el proceso de acumulación
y crecimiento12.
En este contexto se había vuelto de vital importancia poder probar consistentemente que, a
diferencia de como afirmaba Adam Smith, un alza en los salarios no hacía aumentar los
precios.13
Por poseer utilidad, los bienes obtienen de valor de cambio de dos fuentes: de su escasez y de la cantidad de
trabajo requerida para obtenerlos.
Donde:
[L]a cantidad comparativa de bienes producidos por el trabajo es la que determina su valor relativo presente o
pasado, y no las cantidades comparativas de bienes que se entregan al trabajador a cambio de su trabajo. 14
Como el valor de las mercancías depende del trabajo necesario empleado y no del salario
(trabajo comandado o los bienes entregados como pago al trabajador)15, al aumentar los
salarios no aumenta el valor de los bienes, sino que disminuye la porción correspondiente al
beneficio o “utilidades del capital”.
[U]n aumento de salarios… por la dificultad de suministrar los productos necesarios en que se gastan, no
produce el efecto de elevar los precios, sino que tiene un efecto importante para reducir las utilidades…16
Por ello, en el sistema ricardiano, la teoría del valor, la teoría de los beneficios y la teoría de la
renta de la tierra se vinculan estrechamente por su influencia conjunta.
Ni bien comienza su análisis de la renta, en los “Principios…”, encontramos que, para Ricardo:
Renta es aquella parte del producto de la tierra que se paga al terrateniente por el uso de las energías
originarias e indestructibles de suelo.17
Con lo que dada la apropiación privada de la tierra, la renta queda definida como una
remuneración al terrateniente por el uso de sus tierras.
Para entender el lugar que tiene la renta dentro del sistema ricardiano podemos hacer el
siguiente ejercicio. Supongamos una economía con salarios reales fijos y rendimientos
constantes a escala en todos los sectores de la economía, pero decrecientes en la producción
agrícola. El comportamiento diferencial se debe a que el sector agrícola utiliza para su
producción la tierra, que es un recurso natural no reproducible y que presenta diferentes
niveles de fertilidad (o se encuentra ubicada a diferentes distancias de los centros de
comercialización).
Si partimos inicialmente de una situación, como la expuesta por la teoría clásica, en que la
competencia entre los capitalistas por obtener la máxima ganancia posible lleva a la igualación
de la tasa de rentabilidad del capital entre todos los sectores18, al crecer la economía también
crece la demanda de mano de obra y, dados los salarios reales fijos, la masa salarial. Como en
este modelo los trabajadores demandan básicamente alimentos y la demanda de alimentos es
inelástica respecto a los precios, por más que estos se encarezcan, los obreros continuarán
demandándolos porque necesitan alimentos para sobrevivir19. De este modo, con el
crecimiento de la economía y el incremento de la demanda de trabajo aumentará
proporcionalmente la demanda de alimentos, lo que eleva su precio.
El aumento de los precios hace que la tasa de ganancia de la producción agrícola sea mayor que
en el resto de la economía. Por ello, los capitales se desplazarán a ese sector compitiendo por el
arriendo de las tierras más fértiles, incrementando el precio de las mismas, poniendo en
producción tierras de menor fertilidad (o más alejadas de los centros de comercialización).
[E]l interés del terrateniente siempre es opuesto al de todas las demás clases de la sociedad. Su situación no
es nunca tan próspera como cuando los alimentos son escasos y caros, mientras que para todas las otras
gentes es un gran beneficio tener alimentos baratos21.
El sistema ricardiano es una poderosa herramienta de análisis, pues los puntos clave del
funcionamiento de la economía quedan representados en nociones claras, abstractas e
interrelacionadas que cierran sobre sí mismas una dinámica completa. Pero, más allá de sus
avances, Ricardo no pudo resolver el problema de la vigencia conjunta de la ley del valor con la
igualación de la tasa de ganancia en las distintas ramas de la economía22.
En el Tomo III de “El capital”, Marx da una solución consistente a este problema pendiente. El
desarrollo teórico fundamental implica el concepto de transformación de los valores en precios
de producción23. En resumidas cuentas, lo que sucede es que, en una economía capitalista, las
mercancías no son vendidas a sus valores, sino a sus precios de producción24, que son los
costos de producción más una ganancia promedio25. Todo el plusvalor producido por los
trabajadores es destinado a un “fondo común” que conforma la cuota de ganancia media que
“representa la media de todas aquellas cuotas de ganancia distintas”26. Este trabajo excedente
total finalmente es divido entre todos los capitalistas de acuerdo a la relación entre capital
variable y capital constante, es decir, su composición orgánica, y la relación media de la
sociedad. Ya que el capital constante no crea nuevo valor, sino que sólo transfiere el suyo al
producto, a partir de la transformación de valores a precios de producción sucede que en el
mercado unas mercancías son vendidas por sobre sus valores, y otras por debajo de ellos;
donde una rama de producción con mayor capital constante recibe, de acuerdo a la relación
entre sus costos de producción y la ganancia media, mayor plusvalor que el que ella produjo.27
En el análisis marxista del problema de la renta girará en torno a lograr explicar la apropiación
por parte del terrateniente de esa porción el ingreso que excede la ganancia normal.28 En el
Tomo III, sobre el final, Marx dedica una sección entera al estudio la renta29. Para los
objetivos de nuestro trabajo no pretendemos un desarrollo completa los aportes de Marx sobre
esta materia, sino que subrayaremos los aspectos de su teoría que resultan superiores respecto
a los que expusimos sobre Ricardo, conceptualizando las características más relevantes de cada
uno.
Para Marx el sector agrícola es una rama más dentro del sistema capitalista en donde sumados
a los agricultores (obreros asalariados) y arrendatarios (capitalistas) existen los propietarios de
las tierras o terratenientes. Aquí rigen las leyes de igualación de la tasa de ganancia, las leyes de
formación de precios de producción, la competencia, etc.
En una definición clara, para Marx, “la renta del suelo es la suma de dinero que percibe el
terrateniente por poner a disposición del capitalista los recursos naturales enajenados como su
propiedad territorial”, y al igual que las ganancias del capital, ésta “se paga con una parte del
producto del trabajo no remunerado”30. A su vez, el rasgo distintivo de la rama agrícola (y la
renta) es la intervención de “una fuerza natural… que no es producto del trabajo humano” 31 y
ni es reproducible por este lo que genera ganancias extraordinarias, las cuales no se encuentran
a disposición de todos los capitales invertidos dentro de la misma rama.
Un punto instante es la distinción fundamental con la teoría neoclásica. Al adoptar una teoría
de valor trabajo, entonces, se puede identificar con claridad que la renta del suelo no genera
valor, sino que es la expresión del trabajo no remunerado generado en el proceso productivo,
sustentando en una fuerza natural multiplicadora de trabajo humano, en palabras de Marx:
La fuerza natural no es la fuente de la ganancia extraordinaria, sino simplemente la base natural de ella, por
ser la base natural de una productividad excepcionalmente alta del trabajo (…) La propiedad territorial no crea
la parte del valor que se convierte en ganancia extraordinaria.32
La renta diferencial del primer tipo es la más intuitiva, ya que se asemeja mucho al análisis
realizado por Ricardo que expusimos más arriba. Esta puede definirse como:
La ganancia extraordinaria(…) que se convierte en renta del suelo cuando dos cantidades iguales de capital y
trabajo se invierten con resultados desiguales en extensiones iguales de tierra. 33
A partir de esto, Marx desarrolla un análisis detallado del resultado en términos de ganancias
extraordinarias que tendría el desarrollo capital intensivo de la agricultura a partir de si existe
o no alza en los precios agrícolas y si las inversiones son o no ahorradoras de trabajo, es decir,
tienen o no rendimientos crecientes a escala.36
Por un lado, contempla distintos casos donde se puede aumentar las ganancias extraordinarias
(RDII) expandiéndose la producción agrícola y mantenerse el precio constante o incluso
disminuir.37 A su vez, este análisis contiene al caso ricardiano clásico como uno particular
dentro de una relación de inversiones crecientes, pero decrecientes en productividad, siendo
necesario, relativamente, más trabajo para producir una mayor cantidad de granos, haciendo
que el precio y la RDII aumenten conjuntamente.38
A partir de este análisis también aparece otra distinción importante entre Marx y el planteo
ricardiano. Para Marx “no es la ganancia agrícola la que determina la industrial, sino a la
inversa”39.
Por último nos encontramos con la distinción de la renta absoluta. Esta se basa en el precio de
monopolio que puede ejercer el terrateniente sobre el arrendatario imponiendo un derecho
sobre el uso de su propiedad aun siendo “la última tierra” en términos de productividad. De
este modo, la barrera impuesta por la propiedad privada impide que se igualen en la rama
agrícola la tasa media de ganancia con la del resto de la economía e implica además la
capacidad de que la ‘última tierra’ devengue renta40.
Es interesante notar cómo en este punto el problema marxista de la renta vuelve a poner en
evidencia, al igual que en el esquema ricardiano, el conflicto de intereses entre el capitalista y el
terrateniente por la apropiación de la ganancia extraordinaria que brota del proceso productivo
en la rama agrícola.41
Desde mediados de los años 2000, se ha comenzado a visualizar una marcada alza en el precio
de las principales materias primas, con un leve descenso tras el estallido de la burbuja
hipotecaria y las primeras señales de recesión en los países centrales, para volver a recuperarse
fuertemente a partir del año 2010.
Luego de las crisis de las “punto com” y la inestabilidad generada por los ataques del “11-S” y la
Guerra de Irak, los Inversores Institucionales43 buscaron reducir su exposición al riesgo de
sus activos de renta fija y variable, típicamente acciones y bonos. Por ello, por sugerencia de los
grandes bancos de inversión44, desde mediados del 2003, han adoptado nuevas estrategias,
las cuales han transformado completamente el funcionamiento tradicional de los mercados de
materias primas. En los mercados de futuros a los Hedgers (productores que se cubren del
riesgo de las variaciones de precio) y los especuladores tradicionales (quienes cumplen un rol
muy importante al dar liquidez al mercado), tras la llegada de los grandes flujos de dinero
administrado, se ha sumado una nueva categoría denominada especuladores índice.45
Los inversores institucionales adoptan nuevas estrategias donde incluyen a las materias primas
entre las tenencias de sus carteras como resultado de una decisión racional de diversificación
de riesgos adoptando la metodología dos de los principales índices de materias primas (el S&P
GSCI y DJ AIG CI 46), posicionándose en “largo” en mercado de futuros, haciendo subir su
precio corriente negociado en el mercado real.47