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Electrostática

Este documento explica conceptos básicos de electricidad estática o electrostática, incluyendo la composición del átomo, la carga eléctrica de protones y electrones, y cómo los materiales pueden ganar o perder electrones resultando en diferencias de potencial electrostático.

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Este documento explica conceptos básicos de electricidad estática o electrostática, incluyendo la composición del átomo, la carga eléctrica de protones y electrones, y cómo los materiales pueden ganar o perder electrones resultando en diferencias de potencial electrostático.

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Electricidad estática (electrostática)

Conceptos sencillos.
Desde el descubrimiento del electrón (1897), del protón (1918) y posteriormente del neutrón
(1932), se acepta que estas tres partículas, llamadas generalmente “partículas elementales,
conforman el modelo básico del átomo. Si bien desde hace algunos años se las considera
formadas aun por otras subpartículas denominadas “quarks”, estas últimas no invalidan el
comportamiento “a gran escala” descripto previamente para las partículas elementales.
También aceptamos que los protones y los neutrones se encuentran “confinados” en el centro
del átomo, denominado núcleo; los electrones rodean al núcleo distribuidos en “niveles” o
“capas”, el esquema siguiente resume lo expuesto.

Los protones y electrones poseen carga eléctrica igual en magnitud y de signo contrario, por
convención se considera positivos a los protones y negativos a los electrones. En “condiciones
normales”, existen en el átomo igual número de protones y electrones, por lo tanto, el átomo es
eléctricamente neutro (¡y toda la materia en sí lo es!)
Respecto de la “masa” de las “partículas”, podemos decir que el electrón posee una masa unas
1840 veces menor a la masa del neutrón, por lo tanto, en términos relativos, se lo considera con
masa “cero”; es decir, el peso de un átomo se debe casi exclusivamente al aporte de los protones
y neutrones que este posee.
La cantidad de protones, (electrones), determina el valor conocido como número atómico, y
con éste, se definen los elementos químicos y toda la materia conocida (por el momento) en el
universo. El número de protones “más probable” de un elemento determina su abundancia, es
decir, que éste sea el elemento (técnicamente llamado isótopo) más conocido del mismo. Así,
por ejemplo, tenemos el elemento más abundante del universo, el hidrógeno, donde su isótopo
más conocido está formado solo por un protón y un electrón; luego, si al átomo de hidrógeno
le adicionamos un neutrón, tenemos otro isótopo de hidrógeno (como vemos se trata del mismo
elemento químico), que llamamos deuterio. El deuterio está presente en el agua pesada utilizada
en algunos reactores nucleares.
El isótopo más conocido del átomo de carbono (elemento fundamental en los seres vivos), posee
6 protones (lógicamente 6 electrones) y 6 neutrones. Con este criterio podríamos continuar
describiendo todos los elementos según su número atómico.
Los electrones se encuentran a su vez dispuestos en “capas” o niveles, estando definido el
número máximo de electrones que puede haber en cada nivel.
La energía que vincula a los electrones con el núcleo es, en términos relativos, mucho menor
a la que “confina” a los protones y neutrones dentro del núcleo, es así que con “relativa
facilidad”, por ejemplo, por frotamiento entre cuerpos, los átomos pueden intercambiar
electrones, ganando algunos a expensas de los que pierden otros, este fenómeno se conoce como
efecto triboeléctrico.
Es posible clasificar a los materiales según su capacidad de perder o ganar electrones, esta
clasificación por ejemplo sitúa al ser humano como “positivo” (tendencia a perder electrones)
y a ciertos materiales como la goma, el polyester, el teflón, “negativos”, (tendencia a ganar
electrones).
Un material, ser vivo, etc., en la medida que pierde o gana más electrones, aumenta la
“diferencia de carga” (que técnicamente se conoce como “diferencia de potencial
electrostático”) respecto de su entorno.
Los metales son excelentes conductores de los electrones, cuando dos cuerpos con diferencia
de potencial electrostático son puestos en contacto a través de un metal (ej. picaporte de una
puerta, carrocería del auto, etc.) esta circulación de electrones es tan violenta que muchas veces
está acompañada de una “chispa”, que no es otra cosa que el pasaje de electrones a través del
aire que se hace “conductor”, fenómeno que depende de la diferencia de potencial alcanzada, y
otros factores tales como contaminación del aire y grado de humedad ambiente.
Elementos como ropa y/o calzado, mobiliario, etc., pueden favorecer la rápida disipación de las
cargas hasta que la diferencia de potencial se reduzca o haga cero, o bien, pueden permitir que
esta diferencia de potencial se mantenga o aumente. En ambientes industriales donde una
descarga electrostática es potencialmente peligrosa (atmósferas explosivas, equipamiento
electrónico, etc.) es fundamental especificar y utilizar ropa, calzado y demás elementos
perfectamente definidos para la actividad en cuestión. En el ámbito doméstico estas descargas
electrostáticas pueden ser molestas, y nuevamente pueden minimizarse con la apropiada
combinación de ropa, calzado, tapizados, alfombras y mobiliario.
El lector curioso puede ampliar sus conocimientos del tema abordando planteos con mayor
rigor científico, en particular recomiendo las notas sobre electrostática, campo eléctrico y
dieléctricos, del Dr. Richard Feynman, en su clásica obra “Lectures on Physics”.

Septiembre 2019
Pablo Daubian
pablodaubian19@[Link]

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