Volumen Ii Libro BCB
Volumen Ii Libro BCB
Primera parte:
La Política Monetaria
Referencias bibliográficas......................................................................................120
Volumen II: El aporte de las políticas Monetaria
y Cambiaria en el período 2006 -2017
Capítulo 1: Introducción
El año 2006 marcó el inicio de un cambio profundo en la vida política, económica,
social e institucional de Bolivia, estableciéndose las bases del nuevo Modelo
Económico, Social, Comunitario y Productivo, el mismo que se consolidaría en los
siguientes años. Se llevó a cabo una serie de transformaciones importantes en
todos los ámbitos y, en particular, en las políticas económicas del Estado, incluidas
las del Banco Central de Bolivia (BCB).
Como en pocos países del mundo, la CPE estableció de manera clara que “(…) En
el marco de la política económica del Estado, es función del Banco Central de
Bolivia mantener la estabilidad del poder adquisitivo interno de la moneda, para
contribuir al desarrollo económico y social”. La CPE ratificó la nueva función del
BCB, cuyas características ya habían sido definidas con anterioridad en el Plan
Estratégico Institucional (PEI) de la Autoridad Monetaria.
5
y ejecución de políticas económicas que eliminó la injerencia externa prevaleciente
hasta entonces; principio ratificado en la Nueva Constitución. 1 Aspectos adicionales
de trascendencia fueron la orientación contracíclica y el enfoque heterodoxo de sus
políticas, que posibilitaron que éstas tengan mayor alcance y efectividad.
Finalmente, otro elemento importante fue el transformar al BCB en una entidad más
inclusiva y transparente, haciendo partícipe a la población de las acciones
ejecutadas por el Ente Emisor.
Por tanto, bajo un nuevo mandato para el conjunto de políticas del BCB, la política
monetaria tuvo importantes modificaciones que trajeron consigo ganancias
sustanciales en diferentes dimensiones. Se introdujeron cambios conceptuales
fundamentales en el régimen monetario respecto al esquema seguido en los años
anteriores a 2006; se crearon nuevos instrumentos con los cuales la política
monetaria ganó espacios de acción; y, entre otros aspectos, se democratizó el
acceso a los instrumentos ofrecidos por el Banco Central.
1 El Artículo 320 Parágrafo IV de la Nueva Constitución establece de manera clara que el Estado es independiente en todas sus
decisiones de política económica interna y no deberá aceptar imposiciones ni condicionamientos por parte de Estados, bancos
o entidades financieras bolivianas o extranjeras, entidades multilaterales ni empresas transnacionales.
2 Anteriormente denominado Ministerio de Hacienda.
FMI tuvieron naturaleza contractiva, tanto en política fiscal como monetaria, como
medio para alcanzar la estabilidad de precios. La prescripción de políticas fiscales
restrictivas (de recorte en los gastos públicos) y el control de la inflación constituían
el núcleo central de las condiciones y recomendaciones de este organismo.
En tal sentido, el objetivo del presente capítulo es elaborar una descripción del
régimen monetario en Bolivia a partir del año 2006. Para dicha caracterización es
importante considerar algunos antecedentes sobre su funcionamiento en la etapa
previa, lo que permite apreciar, desde una mejor perspectiva, las particularidades
e innovaciones del régimen actual. Posteriormente, se examina con mayor detalle
su naturaleza, la orientación de la política monetaria en los últimos doce años, los
instrumentos empleados y los resultados alcanzados, junto a una breve revisión de
la política comunicacional y los anuncios efectuados por la Autoridad Monetaria en
dicho período.
3 Si bien los acuerdos con el FMI se suscribieron desde antes de 1985, se hace énfasis en el período 1985-2005 con fines
analíticos, para el estudio del comportamiento de los agregados macroeconómicos y la instrumentación de la política monetaria
alrededor del período posterior a la hiperinflación.
El accionar del FMI se conducía a partir de un enfoque analítico conocido como
“programación financiera”, que se inicia con los trabajos de Polak (1957) y Robichek
(1965) y tiene como fundamento central el impacto del CIN en la balanza de pagos
a través de las variaciones en las reservas internacionales. Este marco forma parte
también de la base analítica del denominado “enfoque monetario de la balanza de
pagos”, desarrollado paralelamente en Chicago por Mundell y Johnson (Frenkel y
Johnson, 1976).
Los programas de ajuste que el FMI desarrolló a partir de tal enfoque se basaron
en el objetivo de reducir los excesos de demanda agregada respecto a la oferta,
dado que podrían implicar desequilibrios en la balanza de pagos y repuntes en la
inflación. En ese entendido, se asignaba gran preponderancia a la meta de alcanzar
determinados niveles de reservas internacionales.
Los programas con el FMI eran una condición ineludible para obtener
financiamiento externo concesional; por lo que restaurar la viabilidad de las cuentas
externas era fundamental. Es decir, debía eliminarse el exceso de gasto sobre los
ingresos para mejorar la posición de las reservas internacionales. En tal sentido, las
políticas recomendadas tendían siempre en la dirección de reducir el gasto público.
Por lo general, la disminución del gasto corriente implicaba enormes costos
sociales, por lo que normalmente se optaba por efectuar ajustes en la inversión
pública en una etapa inicial. No obstante, en varios países se aplicaron medidas
que determinaron importantes reducciones de la nómina de empleados
gubernamentales y privatizaciones de empresas públicas lo que, junto a la cada vez
menor inversión pública, condujo a un empequeñecimiento del sector estatal en la
economía, siendo este un resultado inherente a dicho modelo.
Diversos aspectos parecen haber constituido el esquema estratégico de los
técnicos del FMI a la luz de las características de sus programas de ajuste. Por una
parte, los denominados trade-offs que, en el marco de restricciones económicas,
planteaban la necesidad de establecer prioridades que, por lo general, no
contemplaban a la redistribución del ingreso o al aumento del gasto social, en la
medida que se contraponían al objetivo de reducir el gasto público.
En tal sentido, la falta de sensibilidad social y la contundencia de las acciones
parecían ser las recomendaciones sobre cómo actuar al tiempo de formular las
prescripciones de política. Debe añadirse también la confidencialidad, ya que los
acuerdos que los países suscribían con el FMI eran tratados con estricta reserva,
denotando una falta de transparencia en las recomendaciones de política
económica y social que emergían de este organismo.
Es importante señalar que los programas de ajuste del FMI eran parte de medidas
profundas y radicales para alcanzar reformas estructurales en la sociedad y el
Estado (Dávalos, 2003). En esencia, este conjunto de políticas se enmarcaba en el
denominado “Consenso de Washington”, que tenía como piedra angular al cambio
del modelo económico y social basado en aspectos como ser: la disciplina y
reforma fiscal; la reorientación de prioridades del gasto público; la liberalización de
las tasas de interés; la competitividad de los tipos de cambio; la liberalización y
apertura comercial; la liberalización de los flujos de inversión extranjera directa y de
capitales; la privatización, desregulación y seguridad jurídica, entre otros.
El consenso buscaba minimizar el papel del Estado y tener una sociedad regida
principalmente por las fuerzas del mercado. Asimismo, las políticas del FMI eran
una suerte de prerrequisitos que tenían que cumplirse para acceder a recursos
externos destinados al financiamiento del desarrollo y la generación de
modificaciones en las estructuras económicas, jurídicas, institucionales y estatales
existentes. Dichas transformaciones se denominaban reformas estructurales y eran
llevadas a cabo con financiamiento principalmente del Banco Mundial.
A fin de documentar lo anterior, es ilustrativo referirse a los programas de ajuste que
se aplicaron en Bolivia durante varios años. En efecto, de acuerdo a Morales
(2012), Bolivia tuvo la tradición de ser un usuario permanente de los recursos del
FMI; a lo largo de su historia, el país acudió a dicho organismo para sortear
problemas de inestabilidad económica. En los ochenta el FMI extendió sus
funciones desde los apoyos de balanza de pagos hasta los programas de ajuste
estructural para la reducción de la pobreza. En términos generales, entre 1956 y
2006 el país hizo uso de tres tipos de programas existentes del FMI: Stand-By,
Extended Credit Facility y Structural Adjustment Facility Commitment. La mayor
parte de los montos otorgados por el Fondo al país se concentró en el período
1986-2005 (Cuadro 1).
Cuadro 1: Características de los Programas suscritos por Bolivia con el FMI,
1956-2006
(En millones de dólares estadounidenses)
Fech Fecha Mon Mo
Facilidades de créditos
a de de to nto
acue finaliza acord otorg
rdo ción ado ado
Los programas del FMI estuvieron sujetos a fuertes condicionalidades cuyo grado
de exigencia era variable en función al tipo de acuerdo suscrito. Fue así que el
objetivo del programa aplicado entre 1994 y 1998 era implementar un conjunto de
reformas tendientes a lograr mayor crecimiento de la economía y mejorar los
servicios públicos; estos aspectos, a la vez, determinarían ajustes fiscales que
posibilitarían que Bolivia pague dichas reformas (FMI, 2005).
En efecto, entre los principales requisitos postulados por el FMI para que el país
alcance un crecimiento económico igual a 6% se incluían: mejoras en la
gobernanza, infraestructura, educación y salud; una reforma laboral; la
restructuración de la deuda subnacional con el sector privado para mitigar las
consecuencias fiscales de la descentralización del anterior programa; medidas para
compensar costos mayores que los esperados de la reforma de pensiones; metas
para mejorar el balance fiscal sin pensiones a fin de compensar el costo de la
mencionada reforma; mejoras en los procesos de solución bancaria; y el
establecimiento de un seguro de depósitos para fortalecer el sector financiero, entre
otros.
La cuantiosa corrección fiscal exigida por el FMI, junto a los disturbios y convulsión
social imperantes en el país, dado el crítico escenario económico existente, llevaron
a que se pase a un acuerdo Stand-By que, aunque resultaba más oneroso, imponía
menores condicionalidades. Dicho acuerdo, con vigencia entre abril de 2003 y
marzo de 2006, fue introducido como alternativa de corto plazo dada la
imposibilidad de continuar con las desacertadas reformas de los programas
anteriores.4 Sin embargo, mantuvo como condicionalidades a un conjunto de
medidas que habían sido planteadas anteriormente y se consideraban como críticas
para lograr la sostenibilidad de la deuda y el fortalecimiento del sector financiero,
destacando entre ellas: la aprobación de un presupuesto con una meta para el
déficit fiscal; reforma fiscal integral que incorporaba un impuesto a la renta de las
personas; y un proyecto de ley para un seguro de depósitos.
4 El acuerdo Stand-By firmado en abril de 2003 fue sometido a varias revisiones (en abril, junio y diciembre de 2004;
posteriormente en marzo, abril y octubre de 2005).
Como puede observarse, las condicionalidades impuestas por el FMI eran diversas
y generaron costos muy elevados para el país. Ésta era una situación típica a la
que debían enfrentarse los países en desarrollo que requerían de financiamiento
de dicho organismo. En efecto, los países empobrecidos se enfrentaban a un
número inaceptablemente alto, cada vez mayor, de condiciones para tener acceso
al financiamiento para el desarrollo del Banco Mundial y el FMI (Eurodad, 2006).
Ajustes fiscales-finacieros
Déficit combinado del sector público
Financiamiento doméstico neto del sector público combinado
Activos netos domésticos del Banco Central
Reservas internacionales netas del Banco Central
Aprobación del presupuesto del 2003 consistente con el déficit de 6,5 por
ciento
Privatizaciones
Capitalización de la Empresa Nacional de Electricidad
Capitalización de YPFB
Completar la capitalización de YPFB
Publicar requerimientos para ofertas de privatización de refinerías
1
r m t s v P o c e e M
C
e i o e a r y i s l I
0
1990 1992 1994 1996 1998 2000 2002 2004 2006 2008 2010 2012 2014 2016 2018 2020 2022
Con relación a la deuda externa, si bien ésta descendió de las cifras inusitadas de
los ochenta (por ejemplo, con un ratio del 99% del PIB en 1987) aún se mantuvo en
niveles elevados, observándose entre 2000 y 2005 una deuda promedio por encima
del 55% del PIB (Gráfico 2c). Como puede advertirse, a la luz de los indicadores
empleados, la sostenibilidad externa estuvo lejos de concretarse en el marco de los
programas acordados con el FMI.
Gráfico 2: Resultados externos durante la vigencia de los acuerdos con el FMI
(En millones de dólares estadounidenses y porcentaje del PIB)
a) Cuenta corriente b) Reservas internacionales netas
800
8 1.800 20
600 6 1.600 18
400 4 16
1.400
2
200 14
1.200
0 12
0 1.000
-2
10
-200 -4 800
8
-400 -6 600
6
-8 400
-600 4
-10 200 2
-800 -12
1985 1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001 2003 2005 0 0
1985 1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001 2003 2005
En millones de dólares estadounidenses En % del PIB (eje der.)
En millones de dólares estadounidenses En % del PIB (eje der.)
c) Deuda pública
6.000
externa 100
90
5.000
80
70
4.000
60
3.000 50
40
2.000
30
20
1.000
10
0 0
1985 1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001 2003 2005
0
1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001 2003 2005
60
50
40
30
20
10
-10
1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001 2003 2005
Depósitos Cartera
5 Como fue el caso de los Bancos en liquidación que fueron intervenidos, a saber: Banco de Crédito de Oruro (1987); Banco de
Financiamiento Industrial S.A. (BAFINSA, 1991); Banco Sur y de Cochabamba (1994); y Banco Internacional de Desarrollo S.A.
(BIDESA, 1994).
En efecto, los instrumentos más importantes para regular la liquidez eran los títulos
ofertados mediante OMA y el encaje legal. En el primer caso, las operaciones
monetarias eran en dólares estadounidenses (debido al elevado grado de
dolarización de la economía) lo que, junto a las metas de RIN establecidas en el
Programa Financiero, imponían fuertes limitaciones a su uso como instrumento
para apuntalar el crecimiento económico en el marco de una orientación expansiva
de la política monetaria, ya que ello implicaba pérdida de RIN.
En el caso del encaje legal, el mismo fue utilizado mayormente como medida de
carácter prudencial, para garantizar el normal desenvolvimiento de un sistema
financiero dolarizado, antes que como un mecanismo para regular la liquidez; es
más, las tasas de encaje eran bastante similares para los depósitos en Moneda
Nacional (MN) y ME. Puesto que la mayor parte de estos requerimientos estaban
constituidos en dólares estadounidenses, tenían también enormes limitaciones para
ser empleados como instrumento para atenuar los efectos negativos de los ciclos
económicos.
Otra característica de este período fue la de contar con una política monetaria
condicionada al desarrollo del mercado cambiario, donde las expectativas respecto
al tipo de cambio nominal jugaban un rol preponderante. Asimismo, en este período
fueron desarrollados algunos instrumentos de política monetaria para fortalecer el
rol de prestamista de última instancia del Banco Central y otros para fortalecer las
RIN. Sin embargo, estas herramientas tuvieron, en general, poco impacto sobre el
proceso de regulación de la liquidez con fines contracíclicos.
CIN
Liquidez del sistema Estabilidad de precios y
RIN (referencial)
financiero desarrollo económico y social
CIN al SPNF
- Certificados de Depósitos (CD) dirigidos al sistema integral de • Indicadores del sector fiscal.
pensiones. • Indicadores del sistema financiero.
- Requerimientos de reservas a las EIF en efectivo y títulos, en MN y ME. • Otras variables.
- Depósitos Especiales de Regulación Monetaria (DERM).
- Reservas complementarias.
- Créditos de liquidez con garantía del Fondo RAL y otros Fondos.
- Otros instrumentos.
Con ello fue posible generar mayores espacios monetarios, a la vez de un sistema
financiero con elevado uso de la MN y enfocado al crédito productivo, lográndose
una mayor contribución al PIB por parte de dicho sector. Asimismo, mediante la
colocación de títulos a personas naturales fue posible democratizar el acceso a los
instrumentos del Banco Central por parte de la población, al mismo tiempo que
alcanzar otros objetivos igualmente significativos.
Por otra parte, cuando se requiere llevar adelante un retiro de liquidez, el régimen
también resulta muy efectivo haciéndose un uso complementario de diversos
instrumentos como las OMA, certificados de depósitos, reservas complementarias,
encaje legal, comisiones por flujos de capitales externos, posición de cambios,
previsiones, OMA directas, entre otros. En la práctica, el régimen y su gama de
instrumentos permitió recoger fuertes cantidades de liquidez en un plazo
relativamente corto, sin afectar de forma sustancial a las tasas de interés ni la
actividad económica.
12
10
0
2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
Objetivo Observado
0
2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017(e)
Objetivo Observado
Las metas del Programa Monetario fueron cumplidas todos los años, con excepción
del período 2015-2017, cuando la economía tuvo que enfrentar un contexto externo
menos favorable que el previsto y las políticas monetaria y fiscal se orientaron a
garantizar una expansión más pronunciada del crédito (Gráfico 9). En efecto, los
impulsos monetarios y fiscales contribuyeron a mantener el dinamismo de la
actividad económica coadyuvando al logro de los objetivos de crecimiento y
estabilidad de precios, aunque ello implicó desvíos en las metas cuantitativas del
CIN, CIN-SPNF y RIN en 2015; del CIN y RIN en 2016 y del CIN-SPNF en 2017.
Gráfico 9: Cumplimiento del Programa Monetario(*)
(En millones de bolivianos)
a) Crédito interno neto b) Crédito neto al
SPNF 15.000
25.000
20.000
15.000 10.000
10.000
5.000
5.000
0
0
-5.000
-10.000 -5.000
-15.000
-10.000
-20.000
2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
Observado Programado
Observado Programado
2.000
1.000
-1.000
-2.000
-3.000
-4.000
2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
Observado Programado
20.000
15.000
10.000
5.000
-5.000
-10.000
-15.000
-20.000
-25.000
2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
Reservas internacionales netas Crédito interno neto Emisión
Respecto a la inflación, el control ejercido por el BCB durante la vigencia del nuevo
régimen fue bastante exitoso, siendo complementado por acciones coordinadas con
el Órgano Ejecutivo. Esto puede advertirse al observar la evolución de la inflación
núcleo, uno de los indicadores de tendencia inflacionaria empleados por el BCB y
que se constituye en uno de los principales objetos de atención para fines de
política monetaria. En efecto, dicho indicador, al excluir el componente transitorio de
la variación de precios, permite una mejor aproximación al concepto de inflación
como aumento generalizado y continuo del nivel de precios; motivo por el que es de
uso frecuente por parte de los bancos centrales.
Como puede observarse en el Gráfico 11, la inflación núcleo siguió una trayectoria
estable a partir del año 2006. Se dieron excepciones en los episodios 2007-2008
y 2010-2011, en los que se experimentaron shocks de magnitud en los precios
internacionales de alimentos y energía (Gráfico 12) con la consiguiente transmisión
a los precios domésticos y la generación de efectos de segunda vuelta. No
obstante, estos impactos fueron rápidamente contrarrestados, produciéndose un
acelerado descenso de los indicadores de inflación total y núcleo. A partir de 2012,
la evolución de la inflación núcleo fue bastante estable; produciéndose a su turno
algunos episodios (no muy significativos y de corta duración) de alzas de la inflación
total asociados a shocks de oferta.
Gráfico 11: Inflación total e inflación núcleo
(Tasas interanuales en porcentaje)
18
16
Inflaci ón total
Inflaci ón 14
núcleo
12
10
0
2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
225
200
175
150
125
100
2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
7
6,8
6,1 6
5,2 5,5
5,0 5,0 5
4,4 4,2 4,4 4,8 5,1 4,9 4,3 4,2
4,6
4,1 4
3
2,5 2,5
2,7 3,4
2
1,7
1
0, 4
0
1996 1998 2000 2002 2004 2006 2008 2010 2012 2014 2016
14
12
10
0
1998 2000 2002 2004 2006 2008 2010 2012 2014 2016
Argentina Colombia
2,8 ,5
3
Brazil Ecuador
2,1
3,2
R.B. Venezuela -0,7 Chile
0 2 4 6 8 10 12 14
Perú
-1 0 1 2 3 4 5 6
Fuente: Fondo Monetario Internacional, WEO octubre 2017. Para el E.P. Bolivia, se reporta las cifras oficiales
Notas: (*) Para el promedio no se considera a la R.B. Venezuela
20.000
15.000
10.000
5.000
-5.000
-10.000
-15.000
-20.000
1998 2000 2002 2004 2006 2008 2010 2012 2014 2016
Programado Ejecutado
25.000 25
20.000 20
15.000 15
10.000 10
5.000 5
0 0
-5.000 -5
2000 2002 2004 2006 2008 2010 2012 2014 2016
Flujos Tasa de crecimiento (eje der.)
Créditos
20.000 25
20
15.000
15
10.000
10
5
5.000
0
-5
-5.000 -10
2000 2002 2004 2006 2008 2010 2012 2014 2016
1
7 18
,
7
16
1
6
, 14
7
1 , 12
14
4 4
,0
10
11
,3
8
1 ,
0 3
6
8,7
4
6
, 5,6
6 2
4 4 4 4,
, , , 3, 0
3
1996 1998 2000 2002 2004 2006 2008 2010 2012 2014 2016
Brazil 3 ,5 Uruguay ,8
Fuente: Banco Mundial y Bancos Centrales en los casos de E.P. Bolivia, Perú y Uruguay
18
20.000 16
14
15.000 12
10
10.000 8
5.000 4
0 0
2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
6 Este saldo incluye a las colocaciones en subasta en MN y ME, colocaciones a personas naturales, encaje requerido en efectivo
y en títulos en MN y ME, depósitos especiales de regulación monetaria, reservas complementarias y certificados de depósito.
7 En este último periodo, la política monetaria expansiva se inició en el segundo semestre de 2014, con caídas importantes en
las tasas de regulación monetaria. Si bien se observó un incremento de los saldos de títulos de regulación monetaria, en
particular a finales de 2014 y 2015, esto se debió al fuerte incremento de la liquidez por los pagos del segundo aguinaldo antes
que a un cambio de orientación (además del segundo aguinaldo, en diciembre de 2015 se pagó la planilla de diciembre del
SPNF, pago que normalmente se efectúa el mes siguiente).
Gráfico 21: Saldo de los instrumentos de regulación monetaria del BCB
(En millones de bolivianos)
50.000 20
Expansiva Contractiva Neutra Contrac-
tiva Expansiva
18
45.000
16
40.000
14
35.000
12
30.000
10
25.000
8
20.000
6
15.000
4
10.000
2
5.000 0
0 -2
IV I II III IV I II III IV I II III IV I II III IV I II III IV I II III IV I II III IV I II III IV I II III IV I II III IV I II III IV I II III IV I II III IV I II III IV I II III IV I II III IV iii v vi vii viii ix x xi xii
00 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
10
t
i
8
v
0
2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
Este incremento del dinero, condujo al BCB a dinamizar las OMA en MN a fin de
moderar la expansión de la liquidez y prevenir posibles presiones inflacionarias;
concordantemente, las tasas de valores públicos fueron incrementadas. En la
gestión, también se incrementó el encaje legal en ME, implementando una
creciente
diferenciación de la tasa de encaje por monedas, con requerimientos más altos
para los depósitos en ME y MN con mantenimiento de valor respecto al Dólar
(MVDOL). Esta medida, además de constituirse en un medio para regular la
liquidez, fue otro factor determinante para profundizar la bolivianización del sistema
financiero e, indirectamente, para una mayor oferta de dólares estadounidenses al
BCB.
2.3.2. Fase expansiva: Desde el último trimestre de 2008 hasta finales de 2009
En este sentido, en 2010 el BCB inició el retiro gradual de los estímulos monetarios
empleando sus instrumentos de manera coherente con el resurgimiento de
presiones inflacionarias y las condiciones de liquidez de la economía. Sin embargo,
era necesario realizar un balance cuidadoso entre preservar el dinamismo de la
actividad económica y mantener la estabilidad de precios; de este modo, se reguló
la liquidez
sin generar incrementos significativos de las tasas de interés. Por tanto, el crédito
del sistema financiero continuó siendo dinámico, especialmente el dirigido al sector
productivo.
Consistentes con esta orientación de políticas, las gestiones 2010 y 2011 cerraron
con tasas de inflación que, si bien fueron más altas que en 2009, empero se
mantuvieron en cifras controladas. En efecto, luego de una inflación anual de sólo
0,3% en 2009, la variación de precios subió a 7,2% y 6,9% en 2010 y 2011,
respectivamente. Mientras que el crecimiento se aceleró a 4,1% y 5,2%,
respectivamente.
Dada esta coyuntura, el BCB utilizó diversos instrumentos, entre los cuales estaba
la reducción del encaje legal en títulos (en MN en 1pp y en ME en 10pp); los
recursos liberados en este último caso se destinaron a la constitución del Fondo
para Créditos al Sector Productivo y a Vivienda de Interés Social (FCPVIS). Las
medidas
implementadas permitieron que la liquidez se recupere hasta niveles similares a los
del cierre de 2016; también posibilitaron mantener tasas de política bajas,
contribuyendo a que las tasas de intermediación financiera permanezcan en cifras
acotadas.
Como parte de sus atribuciones, el BCB está facultado para establecer encajes
legales de obligatorio cumplimiento por parte de las Entidades de Intermediación
Financiera (EIF). El BCB determina: la composición de éstos, su cuantía, forma de
cálculo, características y remuneración. Como instrumento de política, los
requerimientos de encaje inciden en la disponibilidad de recursos del sistema y,
consiguientemente, en el nivel de liquidez; además, son mantenidos con fines
prudenciales y sirven de respaldo para los créditos de liquidez otorgados por el
BCB al sistema financiero.
En esa línea, a finales de 2006 el porcentaje de 80% utilizado para el cálculo del
encaje adicional fue reducido hasta 60% (con un esquema de aplicación gradual
hasta julio de 2007). A finales de 2007 y principios de 2008, se dispuso nuevamente
la disminución gradual de dicho porcentaje a 30% a partir del 25 de febrero de 2008
y a 0% a partir del 30 de junio de 2008. A finales de 2008, la tasa del encaje
adicional se estableció en 30%, con vigencia a partir de enero de 2009; se fijó como
fecha base para la aplicación del encaje adicional el 30 de septiembre de 2008.
10 Los fondos en custodia equivalen a los recursos que, según el porcentaje establecido en el Reglamento de Encaje Legal
correspondiente al encaje en efectivo, las EIF pueden mantener en la cuenta caja.
11 El retiro de bóveda del BCB en dicha fecha triplicó el retiro máximo observado (en un día) en el pasado; asimismo, el retiro de
depósitos efectuado ese día superó en más de cuatro veces al mayor retiro observado hasta entonces.
Adicionalmente, con el fin de profundizar la política monetaria expansiva iniciada
a mediados de 2014, en 2015 el encaje en MN fue modificado, cambiando su
composición: se aumentó el encaje en efectivo de 2% a 6% y se redujo el encaje en
títulos de 10% a 6%. Para que la medida tenga mayor efecto expansivo en la
liquidez, se incrementó el porcentaje de los fondos en custodia en MN de 5% a 50%
del encaje requerido en efectivo.
Depósitos vista 1 2 1 2 1 2 1 2 6 6 5 6
0 0 0 0
Depósitos en caja de ahorro 1 2 1 2 1 2 1 2 6 6 5 6
0 0 0 0
Depósitos a plazo fijo
30 a 60 días 1 2 1 2 1 2 1 2 6 6 5 6
0 0 0 0
61 a 90 días 1 2 1 2 1 2 1 2 6 6 5 6
0 0 0 0
91 a 180 días 1 2 1 2 1 2 1 2 6 6 5 6
0 0 0 0
181 a 360 días 1 2 1 2 1 2 1 2 6 6 5 6
0 0 0 0
361 a 720 días
Mayores a 720 días
Moneda extranjera y
MVDOL
Depósitos vista 1 2 7 1 2 3 1 3 4 8 1 4 8 1 4 4 13,5
2 , 2 0 2 , 5 3, 5 3 5 3
5 5 5 ,
5
Depósitos en caja de ahorro 1 2 7 1 2 3 1 3 4 8 1 4 8 1 4 4 13,5
2 , 2 0 2 , 5 3, 5 3 5 3
5 5 5 ,
5
Depósitos a plazo fijo 7
,
5
30 a 60 días 1 2 7 1 2 3 1 3 4 8 1 4 8 1 4 4 13,5
2 , 2 0 2 , 5 3, 5 3 5 3
5 5 5 ,
5
61 a 90 días 1 2 7 1 2 3 1 3 4 8 1 4 8 1 4 4 13,5
2 , 2 0 2 , 5 3, 5 3 5 3
5 5 5 ,
5
91 a 180 días 1 2 7 1 2 3 1 3 4 8 1 4 8 1 4 4 13,5
2 , 2 0 2 , 5 3, 5 3 5 3
5 5 5 ,
5
181 a 360 días 1 2 7 1 2 3 1 3 4 8 1 4 8 1 4 4 13,5
2 , 2 0 2 , 5 3, 5 3 5 3
5 5 5 ,
5
361 a 720 días 1 7 1 3 1 4 8 4 8 4 4
2 , 2 0 2 5 5 5 3
5
Mayores a 720 días 7 3 4 4 4 3
, 0 5 5 5 5
5
900
800
700
600
500
400
300
200
100
0
2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
12 Este instrumento se inició como Letras del Tesoro en MN y UFV; posteriormente, en agosto de 2011 se realizó una reingeniería,
a fin de mejorar la oferta de valores para personas naturales, bajo el denominativo Bono BCB-Directo. Desde 2011 la venta de
estos títulos se dirigía exclusivamente a personas naturales.
Gráfico 24: Tasas de los Bonos BCB-Directo según plazo
(En porcentaje)
12
10
0
2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
28 56 63 91 182 245 273 364
1.000
800
600
400
200
0
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
0
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
Por otra parte, conmemorando el 85° aniversario del BCB, en mayo de 2013 se
introdujo el Bono BCB-Aniversario, con el objetivo de coadyuvar a la transmisión de
la política monetaria a las tasas pasivas del sistema financiero y ampliar la base de
ahorristas. Fue ofertado a plazos de nueve meses y un año a tasas de 4,5% y
5,0%, respectivamente. El periodo originalmente previsto para la venta de este
Bono estaba comprendido entre el 2 de mayo y el 31 de julio de 2013; sin embargo,
fue ampliado hasta el 30 de septiembre en vista de su amplia demanda y las
necesidades de regulación de liquidez. El límite máximo de compra del BCB-
Aniversario fue de treinta valores por cliente, equivalente a Bs30.000.13
Por otra parte, en 2014 el BCB puso a disposición del público el Bono BCB-Plus,
como alternativa de inversión para los inversionistas que contaban con el límite
13 El límite máximo de compra del Bono BCB Aniversario es adicional al establecido para la tenencia de Bonos BCB Directo y
BCB Navideño.
máximo de doscientos valores (equivalente a Bs200.000) del Bono BCB-Directo.
Estos valores fueron emitidos por primera vez entre abril y noviembre de 2014, al
plazo único de 364 días, sin límite de compra por persona hasta agotar la oferta
semanal de Bs30 millones. La tasa de este instrumento fue definida semanalmente,
iniciándose con una tasa de 4,7% anual, con incrementos graduales hasta alcanzar
su valor máximo de 5,3% entre julio-septiembre, para posteriormente experimentar
reducciones graduales hasta llegar a 3% en las últimas semanas de emisión.
Los cuatro tipos de Bonos ofertados por el BCB tuvieron amplia aceptación por
parte de la población y sus objetivos inicialmente trazados fueron alcanzados. En
términos del total de colocaciones, destacó la participación del Bono directo y del
navideño (Gráfico 26).
Gráfico 26: Bono de colocación directo
(En millones de bolivianos)
2.000
1.800
1.600
1.400
1.200
1.000
800
600
400
200
BCB Plus Bono Aniversario Bono Navideño Bono Directo Total Directos
Las características del instrumento (plazo, tasa, oferta y otros) fueron definidas por
IV I II III IV I II III IV I II III IV I II III IV I II III IV I II III IV I II III IV I II III IV I II III IV iii v vi vii viii ix x xi xii 07
Este instrumento fue utilizado por primera vez por la Autoridad Monetaria en febrero
de 2015. En aquella oportunidad, se emitió una oferta de Bs2.000 millones en MN
de la cual se colocó aproximadamente el 70% y tuvo como plazo de vencimiento el
día 6 de abril del mismo año (independientemente de la fecha de constitución de los
recursos) a una Tasa Efectiva Anual (TEA) de 1,2% (Gráfico 28). Las fechas de
colocación y vencimiento coincidieron con periodos de alta y baja liquidez,
respectivamente. Posteriormente, se realizó una segunda oferta de DERM por un
monto similar al de la primera ocasión (Bs2.000 millones en MN) adjudicándose el
63% del total ofertado. La oferta fue habilitada entre el 12 de marzo y 3 de abril de
2015 con un vencimiento previsto para el 10 de junio del mismo año, a una TEA de
2%.
Gráfico 28: Colocación de DERM en 2015
(En millones de bolivianos)
3.000
2.500
2.000
1.500
1.000
500
0
Ene Feb Mar Abr May Jun
Las operaciones de reporto y los créditos con garantía del Fondo de Requerimiento
de Activos Líquidos (Fondo RAL) en MN son los principales mecanismos de
financiamiento a través de los cuales el BCB proporciona a las EIF liquidez cuando
se presenta un requerimiento de efectivo en el corto plazo, cumpliendo su rol de
prestamista de última instancia.
Los reportos consisten en la compra de valores públicos (títulos del TGN o BCB)
por parte de la Autoridad Monetaria (reportador) a agentes autorizados (reportado)
con el compromiso de efectuar la operación inversa al cabo de un plazo no mayor
a quince días, a un precio definido al concretar la operación (éstas se efectúan
mediante subastas diarias a tasas competitivas, o a través de mesa de dinero a
tasas penalizadas).
12
10
0
2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
15 El Fondo RAL es un fondo de inversión constituido por los requerimientos de encaje legal en títulos de las entidades financieras
en moneda nacional y extranjera. De acuerdo a lo establecido en el Reglamento de Encaje, el manejo del Fondo RAL en ME se
otorga a entidades externas especializadas en administración delegada. Mientras, el Fondo RAL en MN es administrado por el
BCB y sus inversiones se restringen a la compra de valores públicos soberanos nacionales.
para cada denominación. En el segundo tramo, la entidad puede obtener recursos
adicionales equivalentes al 30% de sus activos en el Fondo; ello requiere una
solicitud justificada y el plazo del crédito no puede exceder más de siete días
continuos o diez discontinuos durante dos periodos seguidos de cómputo de
encaje. Este tramo tiene un costo adicional de 50pb respecto del primer tramo en
ambas denominaciones.
14.000
12.000
10.000
8.000
6.000
4.000
2.000
0
2000 2002 2004 2006 2008 2010 2012 2014 2016
Operaciones de Reporto Operaciones con garantía - Fondo RAL
Entre 2009 y 2017 se suscribieron contratos entre el BCB y las EPNE para la
otorgación de créditos destinados a la ejecución de diversos proyectos. Hasta el
cierre de 2017, se desembolsó un total de Bs33.617 millones, cuyos principales
destinos fueron ENDE y YPFB. En función a lo establecido en los contratos, a la
fecha ya se cuenta con el pago de amortizaciones al capital y de intereses al BCB.
Según información proporcionada por las EPNE, los recursos fueron solicitados
para el financiamiento de proyectos destinados a garantizar la soberanía
energética, seguridad alimentaria y la industrialización de los recursos naturales
(proyectos que se mencionan con mayor detalle a continuación).
17 ENDE e YLB tienen como cabeza de sector al Ministerio de Energía; a su vez, YPFB y EBIH al Ministerio de Hidrocarburos; y
EASBA al Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural.
Por otro lado, en el marco de las políticas para preservar la seguridad alimentaria,
el BCB otorgó créditos a EASBA para el desarrollo del complejo azucarero en el
municipio de San Buenaventura del norte de La Paz, destinado tanto a la
producción de caña de azúcar, así como a la producción y comercialización de
azúcar y derivados.
Las presentaciones del IPM permitieron al BCB obtener resultados positivos. Entre
2006 y 2017 se presentaron veintitrés ediciones del IPM, en cerca de trescientas
exposiciones en todo el país (todas las ciudades capitales, ciudades intermedias y
poblaciones rurales) que incluyeron conferencias de prensa y entrevistas, además
de debates que se promovieron con profesionales en representación de
universidades, gremios empresariales y otros.
Durante estos años de apertura del BCB a los distintos sectores de la población, el
IPM se ha convertido en un documento de acceso masivo y ha permitido alianzas y
el conocimiento de las políticas del Banco Central que coadyuvan en el
cumplimiento de sus objetivos. A través de esta relación con la ciudadanía se logró
recopilar las percepciones y retroalimentaciones de quienes participaron en las
presentaciones del Informe en todos los departamentos del país; las cuales son de
utilidad para la formulación de políticas.
Recuadro 1: Regímenes monetarios alternativos
Como fuera mencionado, Mishkin (1998) reconoce cuatro regímenes monetarios
alternativos (Figura 2), cada uno asociado a un ancla nominal: i) meta o ancla de
tipo de cambio; ii) metas monetarias cuantitativas; iii) ancla nominal “implícita”; y iv)
metas de inflación. En este recuadro se hace referencia a todos ellos (regímenes
monetarios alternativos) con la excepción del régimen de metas monetarias, que
fue desarrollado específicamente para el caso de la economía boliviana al ser éste
el régimen con el que opera.
Figura 2: Regímenes monetarios alternativos
Regímenes Monetarios
(Krugman,
18 En la década de los noventa, esta forma de instrumentar la política monetaria cobró fuerza y adeptos alrededor del mundo.
Varios países industriales adoptaron el esquema de metas de inflación como marco de política. El primero fue Nueva Zelandia
en 1990 y posteriormente lo hizo Canadá a principios de 1991. En octubre de 1992, el Reino Unido anunció una meta de
inflación en sustitución al ancla cambiaria. Posteriormente lo hicieron: Suecia (1993), Finlandia (1993), Australia (1993) y
España (1994). En Latinoamérica adoptaron este esquema: Chile (1999), México (1999), Colombia (1999), Brasil (1999), Perú
(2002), Uruguay (2007) y Argentina (2016).
1998). En este contexto, los instrumentos convencionales de política monetaria
utilizados en metas de inflación, basados en la señalización vía tasas, carecían de
la capacidad para introducir nuevos estímulos en la economía.
En efecto, una vez que las tasas nominales alcanzan valores cercanos a cero, ya
no podrían registrar nuevos descensos; ergo, si la economía necesita mayores
estímulos será necesario implementar otra clase de “medidas no convencionales de
política monetaria” (Blinder, 2010; Esteve et al, 2011). En ese marco, una medida
aplicada por las Autoridades Monetarias de las principales economías fue la
Flexibilización Cuantitativa (Quantitative Easing, QE) que consiste en un programa
de compras por parte del Banco Central de activos financieros a bancos u otras
instituciones financieras de la economía. La QE tiene como principal objetivo
incrementar la oferta monetaria. Además de [Link]., esta medida fue implementada
en otros países como Japón, Reino Unido y Europa.
Las recientes crisis pusieron de manifiesto las debilidades del régimen de metas de
inflación para dinamizar la actividad económica a través de su principal instrumento:
la tasa de interés. En efecto, el crecimiento promedio alcanzado entre 2006 y 2017
por países con metas de inflación fue menor al de aquellos que emplean agregados
monetarios (Gráfico 31). Como señala Smaghi (2013), el régimen de metas de
inflación no previno la crisis financiera; tampoco proporcionó estímulos suficientes
a las economías para salir de la crisis. En consecuencia, varios países del mundo
abandonaron los regímenes de tasas y optaron por migrar a metas cuantitativas
(Gráfico 32).
Gráfico 31: Crecimiento promedio del PIB según régimen monetario 2006-2017(*)
(En porcentaje)
6
5,
3 5
4
3,
6 3,
3 3
0
Metas de Inflación Agregados Monetarios Otros**
2008 30
2016
25 25
23
20 20
20
14 15
13 13
12
8 10
6
5 5
4 5
0
Dólar Euro Compuesto Otra moneda Agregado Metas de Otros*
estadounidense monetario inflación
Jornadas Monetarias
8.1 8.000
7.3 36
20
6.5 6.000
5.8 70
25
4.000
4.2
50
2.000
2.2
1.5 50 2.0 1.5
00 00 75
0
2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 (p)
Participantes por evento N° participantes acumulado
Otro de los retos asumidos por el BCB fue generar un espacio para que los
economistas del país puedan presentar sus investigaciones académicas, abarcando
una pluralidad de áreas temáticas. En este marco, en 2008 se creó el Encuentro de
Economistas de Bolivia (EEB), evento organizado de forma anual por el BCB y las
universidades de Bolivia. En efecto, el Encuentro tiene el objetivo de incentivar la
investigación y discusión, desde una perspectiva técnica, sobre temas económicos,
sociales y de coyuntura que aporten al desarrollo económico y social del país.
Cada año, decenas de investigaciones son postuladas para su presentación en el
EEB (Cuadro 6), quedando en manos del BCB y las Universidades organizadoras la
selección de trabajos. Recientemente se introdujo premios económicos que
incentivan una participación aún mayor, dando a conocer el trabajo investigativo-
académico que realizan profesionales economistas en todo el país. Además de la
exposición de dichas investigaciones en sesiones paralelas, tienen lugar
conferencias plenarias con la participación de destacados expositores nacionales e
internacionales que disertan sobre un tema central que se elige para cada versión
del Encuentro (Cuadro 7).
Cuadro 6: Resúmenes y solicitudes de participación
recibidos y documentos expuestos en el EEB
Resúmen Document
Evento
es os
recibido expuesto
s s
1EEB - 2008 44 14
2EEB - 2009 52 23
3EEB - 2010 100 39
4EEB - 2011 85 39
5EEB - 2012 130 43
6EEB - 2013 200 47
7EEB - 2014 133 58
8EEB - 2015 62 40
9EEB - 2016 80 60
10EEB - 2017 110 49
(p)
To 996 412
tal
Fuente: Banco Central de Bolivia
Nota: (p) Preliminar
1EEB - 2008 La Paz Globalización financiera: Desafíos para la política cambiaria y monetaria
2EEB - 2009 La Paz Medidas de política económica frente a la crisis internacional
3EEB - 2010 Cochaba La política económica después de la crisis financiera-económica
mba
4EEB - 2011 Sucre Crisis alimentaria, inflación y respuestas de política
5EEB - 2012 Santa Estabilidad y crecimiento económico
Cruz
6EEB - 2013 Tarija Éxitos y desafíos para America Latina en medio de la crisis
7EEB - 2014 La Paz El papel de los recursos naturales en América Latina
8EEB - 2015 Cochaba Respuestas de políticas económicas en la región ante el nuevo escenario
mba mundial
9EEB - 2016 Oruro Respuestas de políticas económicas en el nuevo contexto de restricción externa
10EEB - 2017 Santa Política económica heterodoxa en la región: Experiencias y retos hacia adelante
(p) Cruz
18.734 18.000
16.000
14.234 14.000
11.644 12.000
9.527
10.000
8.000
5.673
6.000
3.701 3.854 4.500
4.000
2.120 1.972 2.117 2.590
2.000
150 360 750
1.110 1.010 1.581
2008 2009 2010210 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 (p) 0
Concurso de Teatro
Créditos a EPNE
2011 Informe de Polìtica Monetaria (IPM)
Programa Educativo
Créditos a EPNE
2012 Administración de reservas internacionales
Beneficios de la bolivinaización
Politica monetaria
Política cambiaria
2014 Administración de las reservas internacionales
Gestión del material monetario
Regulación del sistema de pagos
19 Actualmente Viceministerio de Transparencia Institucional y Lucha contra la Corrupción dependiente del Ministerio de Justicia y
Transparencia Institucional.
de Control Social con los Actores Sociales. En virtud de dichos compromisos, la
CPE y la Ley Nº 341 de Participación y Control Social, el Ente Emisor realizó a
partir de 2009 Audiencias Públicas de Rendición de Cuentas sobre temas de su
gestión y competencia, ante diversas organizaciones sociales y de la sociedad civil
como confederaciones de trabajadores; organizaciones campesinas; juntas
vecinales; asociaciones de comerciantes y gremiales; organizaciones de mujeres,
de personas de la tercera edad y de personas con capacidades diferentes; y
asociaciones de bancos privados, entre otros.
En dichas audiencias, el BCB realizó esfuerzos para que las sesiones tengan un
enfoque integrador, de equidad e igualdad contando por ejemplo con traducción
simultánea en lenguaje de señas.
Al igual que en el caso del EEB, el Congreso de la APEL fue una actividad
tendiente a la promoción de la investigación y la generación de conocimiento;
aunque, en este caso, la discusión tuvo un alcance internacional y versó sobre un
análisis crítico y reflexivo en torno al pensamiento económico actual. Se examinó
perspectivas heterodoxas, tendientes a la generación de un pensamiento propio
concebido a partir de la realidad específica de la región latinoamericana.
20 Blinder (1998) señala que la independencia del Banco Central significa, primero, que éste tiene libertad para alcanzar sus
objetivos y, segundo, que sus decisiones son difíciles de revocar por otras instancias del Gobierno.
21 Estos autores presentan evidencia para varios países sobre la existencia de una asociación inversa entre independencia y
tasas de inflación (y de su variabilidad). Sin embargo, señalan que dichos resultados deben ser tomados con cautela: primero,
por el método empleado (correlaciones simples); segundo porque existen otros factores determinantes de la inflación; y tercero,
debido a que la independencia podría ser una variable endógena.
Sin embargo, la solución de inconsistencia temporal no puede ser una de equilibrio;
si los agentes son racionales, anticipan los incentivos del Gobierno para ser
inconsistente temporalmente e incorporan dicha consideración al formar sus
expectativas. La solución final es una con mayor inflación y menor efecto sobre la
actividad económica. En efecto, en su afán de minimizar la pérdida, el Gobierno
termina generando una pérdida mayor, con una inflación positiva perfectamente
anticipada, sin estimular la actividad económica. Lo anterior se da si la autoridad
sigue un comportamiento discrecional e incumple sus promesas.
En este sentido, delegar la política monetaria a agentes con mayor aversión a la
inflación (Banco Central independiente) sirve como mecanismo de compromiso que
permite sostener una inflación baja. Es decir, se aísla a la política monetaria del
proceso político evitando el problema de inconsistencia dinámica y se posibilita que
se alcance el equilibrio de inflación baja. Otras formas de luchar contra la
inconsistencia dinámica son el establecimiento de reglas y la ganancia de
reputación y credibilidad.
Kalmanovitz (2000) resume el problema anterior de esta manera: el argumento
principal para la independencia de los Bancos Centrales es que el Gobierno es
proclive a emitir dinero en exceso para obtener mayor empleo y financiar el déficit
fiscal. El Gobierno puede también justificar una mayor emisión en aras de defender
la estabilidad financiera o abaratar artificialmente la MN para aumentar el nivel de
exportaciones y, nuevamente, el empleo. En consecuencia, existen varios motivos
que lo conducen a aumentar la oferta monetaria por encima de las necesidades que
surgen del crecimiento de la economía.
Sin embargo, algunos autores cuestionan las bondades de la independencia
de la Autoridad Monetaria. Por ejemplo, Acemoglu et al.(2008) encuentran que
la independencia del Banco Central ejerce un rol para disminuir la inflación
específicamente en contextos en los que se tiene una fortaleza institucional
intermedia.22 Otras desventajas de tener un Banco Central independiente
identificadas en la literatura son las siguientes:
• Los agentes a cargo de un Banco Central independiente pueden tener una
aversión exagerada a la inflación, tanto por un tema de selección, como por
una errónea orientación, definición y aplicación de la política monetaria. El
riesgo de un Banco Central independiente es que tenga un sesgo al control
de la inflación que someta a la economía a una pérdida significativa de
producto innecesariamente (Gonzales, 2016).
22 En cambio, si el contexto institucional es muy fuerte, los políticos tienen suficientes restricciones por lo que no existe un
problema significativo de inconsistencia dinámica. Si el contexto institucional es débil, a pesar de la independencia de jure, los
políticos aún podrían detentar el poder de facto sobre las decisiones de la Autoridad Monetaria. Además, los autores sugieren
la existencia de un efecto péndulo: una reforma efectiva en una dimensión de política económica puede deteriorar otras
dimensiones si el poder político permanece intacto; en particular, se reporta evidencia que cuando la independencia del Banco
Central logra reducir la inflación, existe una tendencia a incrementar el gasto gubernamental.
• La independencia de un Banco Central no es una condición necesaria
ni suficiente para la estabilidad monetaria (Hayo y Hefeker, 2002);
consiguientemente, tampoco lo es para la estabilidad de precios.
• La independencia del BC puede ser un aspecto de jure, existiendo
diferentes mecanismos de facto que someten a la Autoridad Monetaria a
controles gubernamentales (Wray, 2014).
• La independencia por sí sola no garantiza la credibilidad de la política
monetaria. Es necesario un conjunto de arreglos institucionales, como el
marco jurídico, las estructuras de poder, el acceso a información, las
características del sistema político y el contexto donde se desenvuelve la
política económica (Gonzales, 2016).
En el mismo marco, Niemann y von Hagen (2008) toman una perspectiva de largo
plazo para el análisis de la orientación de la política monetaria y fiscal. Basados en
un juego dinámico, en el cual la Autoridad Fiscal fija sus metas presupuestarias y el
Ente Emisor su meta de inflación, sus resultados denotan la existencia de
externalidades de política significativas entre las autoridades. Ello habla en favor de
una coordinación entre ambas instancias, en la que el propio diseño institucional del
Banco Central debe perfilarse tomando en consideración las características de la
Autoridad Fiscal.
Por otra parte, debe mencionarse también las reuniones técnicas entre el BCB, el
MEFP y el MPD relacionadas al Cierre Macroeconómico. En este ejercicio de
programación financiera se realizan proyecciones en las que se guarda la
consistencia entre los distintos sectores de la economía (monetario, fiscal, real,
financiero, social y externo); efectuándose posteriormente el diseño de políticas
macroeconómicas.
24 La sostenibilidad de la deuda se define como la capacidad de un país para cumplir sus obligaciones de deuda sin recurrir al
alivio de la deuda o sin acumular atrasos en sus pagos.
En efecto, la estabilidad de la demanda de dinero tiene implicaciones sobre la
elección de instrumentos y objetivos intermedios adecuados, de modo que sea
posible alcanzar la estabilidad de precios. Como puntualizó Poole (1970), los
hacedores de política deben usar como instrumento la oferta de dinero cuando la
demanda del mismo es estable; mientras que ante su inestabilidad (que produce a
su vez inestabilidad de la curva LM) el instrumento adecuado para el control de la
inflación es la tasa de interés.
En este sentido, los cambios macro en años recientes, tales como el acelerado
proceso de desdolarización (bolivianización), mayor crecimiento de la economía,
desarrollo importante del sistema financiero e innovaciones en el sistema de pagos,
pudieron afectar la existencia de una relación estable entre la cantidad demandada
de dinero y sus determinantes. Por tanto, resulta importante evaluar las
propiedades de estabilidad de la demanda de dinero en Bolivia, aspecto que se
lleva adelante en esta sección a través de un análisis econométrico de largo plazo.
Los resultados muestran una relación de largo plazo (cointegración) entre los
saldos reales y sus determinantes en el período de estudio, con la presencia de un
quiebre estructural que se habría presentado en el primer trimestre de 2005;
observándose luego una relación estable en la demanda de dinero de largo plazo.
Una implicación de este hallazgo es que la forma de instrumentación de la política
monetaria del BCB, basada en metas de cantidades, habría sido adecuada durante
el período de estudio.
25 Al respecto, Taylor (1994) realiza un análisis más completo sobre las limitaciones de dicha metodología para el análisis de la
demanda de dinero.
85
En la historia económica contemporánea de Bolivia se registró quiebres en algunas
variables macro importantes. En el caso de los saldos reales (medidos como M1/
IPC) se observó un crecimiento moderado entre 1990 y mediados de 2005, con
un marcado cambio de tendencia desde entonces, con una caída transitoria por la
crisis financiera internacional en 2008-2009; el análisis gráfico sugiere un quiebre
estructural alrededor de 2005 (Gráfico 35a). En el caso del Índice General de
Actividad Económica (IGAE) se observa una tendencia creciente durante el periodo
de estudio, con una pendiente relativamente estable (Gráfico 35b).
Gráfico 35: Evolución de variables macro asociadas a la demanda de dinero
a) Saldos reales en MN b) IGAE acumulado
(Ratio M1/IPC) (Índice, 1990=100)
400 3500
350 3000
300
2500
250
2000
200
1500
150
100
1000
50 500
0 0
1990 1993 1996 1999 2002 2005 2008 2011 2014 1990 1993 1996 1999 2002 2005 2008 2011 2014
15 3,5
10 3,0
5 2,5
0 2,0
-5 1,5
-10 1,0
-15 0,5
-20 0,0
1990 1993 1996 1999 2002 2005 2008 2011 2014 1990 1993 1996 1999 2002 2005 2008 2011 2014
Este cambio de orientación fue de importancia en tanto generó una caída de los
rendimientos de los activos en ME (por ejemplo, los depósitos en el sistema
financiero) e indujo una mayor demanda por bolivianos; ello fue uno de los factores
26 Desde 2006, la política cambiaria adoptó una orientación de apreciación y estabilidad del tipo de cambio, tendencia que no se
había visto en el periodo post-estabilización (1987-2005).
que apuntaló el proceso de bolivianización financiera, consolidado en años
recientes y que, a su vez, se constituyó en uno de los factores con mayores
implicaciones en el comportamiento de la demanda de dinero.
Estos cambios, además de otros como el desarrollo del sistema financiero, pudieron
afectar la existencia de una relación estable de largo plazo de la demanda de
saldos reales en la economía boliviana. En efecto, el cambio estructural en los
saldos reales pudo obedecer a quiebres observados en variables como el
rendimiento de activos en ME o innovaciones financieras, entre otras. En
consecuencia, las técnicas econométricas a ser empleadas deben adecuarse para
considerar los efectos de dichos cambios de régimen.
(1)
8
Algunos trabajos teóricos incluyen también como argumento de la función de
demanda a variables (st) que sustituyen al dinero en algunas de sus funciones y
afectan su velocidad de circulación; en este grupo puede incluirse a medios de
pago alternativos, como el dinero electrónico, tarjetas de crédito y débito, entre
otros, cuyo uso tendió a extenderse en las economías de forma importante a
medida que se introdujeron dichas innovaciones financieras.
Por lo común, en las aplicaciones empíricas esta formulación teórica desemboca
en el planteamiento de una ecuación de demanda de dinero con forma funcional
semi log-lineal, procedimiento que también será utilizado en esta oportunidad. La
especificación de la relación de largo plazo de la demanda de dinero es la siguiente:
(2)
Por su parte, la semi elasticidad β2 debería tener un signo negativo, dado que un
mayor costo de oportunidad de activos alternativos en MN induciría una caída
de las tenencias de dinero. Algo similar ocurriría con el coeficiente β3, dado que
un incremento de los retornos de los activos en ME (por ejemplo ante una mayor
depreciación del boliviano) incentivaría a los agentes a incrementar su tenencia de
este tipo de activos. Finalmente, para la semi elasticidad β4 también se espera un
signo negativo del coeficiente ya que las innovaciones sustituyen al dinero en parte
de sus funciones.
Esta problemática fue objeto de estudio generándose una extensa literatura sobre
pruebas de raíz unitaria que consideran la existencia de quiebres. Inicialmente
Perron (1989) asumió que el punto de quiebre era conocido a priori (determinado
exógenamente). Sin embargo, esta metodología fue criticada por el modo de
elección del punto de quiebre, que no consideraba la información contenida en los
datos; este tipo de pruebas con quiebre exógeno tenía una tendencia a
sobrerechazar la hipótesis nula de una raíz unitaria (Christiano, 1992).
Posteriormente, surgieron otros estudios que planteaban metodologías para la
determinación de la fecha de quiebre de forma endógena, como en los trabajos de
Zivot et al.(1992), Lumsdaine et al.(1997) y Bai y Perron (2003). La ventaja de los
test con quiebres endógenos es que permitirían reducir el sesgo en las pruebas
convencionales de raíz unitaria; este tipo de pruebas posibilita realizar test de raíz
unitaria con quiebre estructural para fechas desconocidas, incluyendo cambios de
nivel, de tendenciao ambos. En las pruebas se estima modelos con las
especificaciones mencionadas y se realizan test de forma secuencial, hasta
encontrar la fecha más
probable del quiebre. En esencia, estos modelos siguen el enfoque desarrollado por
Dickey-Fuller (1979) constituyéndose en pruebas ADF modificadas.
Una característica adicional de estos modelos es que permiten realizar pruebas
considerando formas alternativas de generación del quiebre. En ese sentido, se
tiene dos tipos de pruebas: los denominados modelos IO (innovational outlier), en
los cuales el cambio ocurre de forma gradual, y los modelos AO (additive outlier),
en los que el quiebre ocurre una sola vez.
Para fines del presente documento se aplicó la prueba de Zivot y Andrews (ZA) la
cual utiliza la muestra completa e incorpora diferentes variables dicotómicas para
todas las fechas posibles de quiebre. En esta prueba la existencia de un quiebre
estructural sólo es permitida bajo la hipótesis alternativa de estacionariedad y no así
en la hipótesis nula. Se efectuó pruebas con modelos con quiebres tipo IO debido a
que gráficamente las variables reflejaron cambios graduales; no obstante, para
fines de robustez, también se realizaron pruebas AO con el fin de determinar si
también existieron cambios de una sola vez.
En el Cuadro 11 se presentan los resultados de la prueba ZA (con modelos tipo IO)
a las series mencionadas anteriormente (en niveles), considerando datos
mensuales para 1990–2015. El punto de quiebre es seleccionado cuando el
estadístico–t de la prueba ADF es minimizado;30 no obstante, para corroborar los
resultados también se aplicó otras metodologías, como maximizar el valor absoluto
del estadístico–t del coeficiente de quiebre y maximizar el estadístico–F de dichos
coeficientes. En casi todos los casos, las diferentes metodologías reportaron las
mismas fechas de quiebres; los resultados muestran que no puede rechazarse la
hipótesis nula de raíz unitaria en niveles.
Cuadro 11: Prueba de raíz unitaria con quiebre estructural ZA tipo IO en niveles
H0 Raíz Raíz unitaria con
unitaria drift
Fecha
Estacionaria con Tendencia estacionaria Tendencia estacionaria con Tendencia de
H1 quiebre en con quiebre en quiebre en intercepto y estacionaria quie
con intercepto intercepto tendencia quiebre en bre
tendencia
Pruebas
IO
m 0,9
p 752
ig 0,9900
a 0,0320
e 0,1219
ti 0,4
_ 726
m
n
ti
_
m
e
in
fi
n
Los Cuadros 13 y 14 muestran los resultados de los diferentes test. Se observa que
las variables que se incluirán en el modelo de demanda de dinero son integradas de
orden uno I(1) por lo que se puede proceder a realizar las pruebas de cointegración
con quiebre estructural para encontrar la relación de largo plazo.
Cuadro 13: Prueba de raíz unitaria ADF y PP
I( I
Variab 0 (
le ) 1
)
AD P AD PP
F P F
mp 0,99 0,9 0,0 0,0
26 900 027 000
igae 1,00 1,0 0,0 0,0
00 000 807 000
ti_mn 0,70 0,4 0,0 0,0
93 968 003 000
ti_me 0,60 0,2 0,0 0,0
74 485 625 037
infin 0,90 0,6 0,0 0,0
90 892 000 001
Los resultados de las pruebas univariadas concluyen que las variables son de tipo
I(1), pudiendo conformar una relación de largo plazo. Sin embargo, la presencia de
quiebres estructurales puede afectar dicha relación. En ese sentido, el
procedimiento que se siguió es probar la existencia de quiebres estructurales en la
relación de largo plazo de la demanda de dinero; posteriormente se estimó dicha
relación y se verificó la estabilidad de los parámetros.
(3)
32 En otros documentos, como el de Kumar et al.(2013), se determina la fecha de quiebre en el punto en el que el test estadístico
ADF es maximizado en valores absolutos.
Cuadro 15: Test Gregory – Hansen (GH) de cointegración
con quiebre estructural
Estadísti Númer Fecha
Modelo
co o de de
ADF rezagos quie
bre
Cambio de -6,637 3 2005M
régimen 02
Valores críticos
1% -7,310
5% -6,840
10% -6,580
-3.0
-3.5
-4.0
-4.5
-5.0
-5.5
-6.0
-6.5
-7.0
1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012
Una vez probada la existencia de cointegración con quiebre estructural entre las
variables, se procedió a estimar la relación de largo plazo. Para tal efecto, siguiendo
el procedimiento de Kumar et al.(2013), se empleó la técnica de Engle-Granger
(EG) para determinar el modelo de largo plazo incluyendo la fecha del quiebre
estructural.
ti_met - -
0,0 11,215*
22
ti_met*dummy 0,03 8,411*
6
Los cambios más significativos se dieron en los coeficientes de las tasas de interés.
Antes del quiebre, el coeficiente de la tasa de interés en MN era positivo y bajo (ti_
mnt: 0,011), mientras que el de la tasa de interés en ME era negativo y de magnitud
un poco más elevada (ti_met: -0,022), en una etapa en la que casi la totalidad de
95
los depósitos de las familias estaban en ME. Este hecho explicaría que cambios en
la tasa de interés en MN no habrían tenido un impacto relevante sobre la demanda
de dinero, al tener mayor preeminencia el costo de oportunidad de los activos en
ME. En efecto, en dicho periodo las OMA del BCB se realizaban casi en su totalidad
con títulos en ME dado el elevado nivel de dolarización en la economía.
33 Para corroborar este resultado se aplicó una prueba de Wald con una hipótesis nula de que la elasticidad-ingreso es igual a 1.
Los resultados señalaron que no se rechaza la hipótesis nula con un p-value de 0,6961.
96
Después del quiebre esta situación se revierte; el coeficiente de la tasa de interés
en MN se vuelve negativo (-0,031) y significativo, mientras que el de la tasa de
interés en ME se vuelve positivo (0,036), en línea con el cambio originado en el
proceso de bolivianización. Esto habría beneficiado a la política monetaria del BCB,
puesto que en los últimos años el comportamiento de las tasas del sistema
financiero guardó mayor relación con los cambios en las tasas de regulación
monetaria del Ente Emisor. Al sumar los coeficientes se puede observar que el
efecto total de la tasa de interés en MN es negativo, mientras que el de la tasa de
interés en ME es positivo y bajo.
Por otra parte, para estimar la relación de corto plazo se especificó un Modelo
de Corrección de Errores (ECM). Los resultados muestran los signos esperados
(Cuadro 17); en particular el término de corrección del error rezagado un periodo
(EcuCointegraciónt-1) tiene signo negativo, lo que implica que las desviaciones del
equilibrio en el periodo anterior se corrigen en el periodo actual en cerca de 20%.
Posteriormente, las pruebas de Ramsey (Cuadro 18) y de Cusum indican que los
parámetros del modelo son estables, no rechazándose en ambos casos la hipótesis
nula de estabilidad.
que opera;
34 Descritos en el Capítulo 2.
9
dos de las principales herramientas de política cambiaria empleadas corresponden
al tipo de cambio nominal y al spread cambiario.35
Bajo esa línea, es relevante para la evaluación de la postura de política monetaria
en Bolivia contar con un ICM que señalice la orientación del Ente Emisor en la
búsqueda de sus objetivos, sintetizando la postura de un grupo de los principales
instrumentos de política monetaria y cambiaria empleados por el Banco Central, de
un modo acorde a las características de su régimen monetario y cambiario.
En el caso de economías abiertas, con flexibilidad cambiaria y que instrumentan su
política monetaria vía tasas (por ejemplo países con regímenes de metas explícitas
de inflación) el ICM se construye a partir de la combinación lineal de las
desviaciones de tasas de interés de política y del tipo de cambio con respecto a
niveles referenciales.
En tal sentido, la elaboración del ICM para el caso boliviano representa un desafío
teórico y empírico, efectuándose una propuesta metodológica para la construcción
de un ICM que no necesariamente contiene instrumentos tradicionales (tasas de
interés y tipo de cambio), sino que se adapta a un régimen monetario distinto
(heterodoxo) y a una economía parcialmente dolarizada.
El desarrollo de este análisis contempla inicialmente una descripción del marco
teórico, donde se define y explica las principales características de los ICM.
Posteriormente, con base a estimaciones econométricas, se lleva adelante la
construcción del ICM para la economía boliviana.
3.3.1. Descripción del marco teórico relevante
Una tarea importante al momento de decidir los lineamientos de política de los
Bancos Centrales es precisar la dirección u orientación de la política monetaria. En
tal sentido, en los últimos años se implementó distintos indicadores para el efecto,
entre los que destacan: i) las tasas de interés de política monetaria, agregados
monetarios, créditos y depósitos (Sims, 1992; Bernanke et al, 1992); y ii) los ICM
que, en su primera fase, tomaron en cuenta los canales de transmisión de la tasa
de interés y el tipo de cambio (Freeman, 1995).
El ICM es una medida sintética que engloba los instrumentos disponibles de política
monetaria (y cambiaria), con el fin de definir la postura conjunta de éstos con
relación a la inflación y/o a la brecha del producto.36 En otros casos, el ICM también
considera la postura de los instrumentos respecto a la estabilidad financiera.
35 El spread cambiario está dado por la diferencia entre el tipo de cambio nominal de venta y compra.
36 La crisis subprime ocurrida en 2007 marcó un punto de inflexión en los objetivos de política monetaria, pasando de un mandato
primal a uno dual. Esta afirmación se encuentra inmersa en los discursos de Mishkin (2007), Walsh (2007), Kohn (2009) y
Bernanke (2010), entre otros.
En la literatura, por ejemplo en Bernanke et al.(1992), Freeman (1995), Pei-Tha y
Kian-Teng (2008), se define usualmente al ICM como un índice ponderado de las
desviaciones de las tasas de interés de corto plazo y del tipo de cambio respecto a
valores de estas variables en un periodo determinado. En esta línea, el ICM provee
información sobre la postura de política monetaria, ya sea contractiva o expansiva,
con relación a un nivel referencial.
Dentro las bondades de este indicador se pueden mencionar:
• Facilidad en su construcción e interpretación con relación a los instrumentos
que intervienen en su cálculo.
• Su uso resulta más conveniente que examinar aisladamente el
comportamiento de las tasas de interés o el tipo de cambio, porque toma en
cuenta el comportamiento conjunto de los diferentes instrumentos que
utilizan los Bancos Centrales.
A pesar de sus ventajas, la construcción de este índice no está exenta de
dificultades relacionadas con, por ejemplo: precisar la combinación adecuada de los
instrumentos de política monetaria al interior del ICM; definir las ponderaciones de
dichos instrumentos; y la elección de los niveles referenciales y/o el período base
de comparación.
En línea con lo señalado y en términos generales, un ICM suele calcularse del
siguiente modo:
donde (4)
37 Teóricamente el nivel de referencia o periodo base tiene que reflejar las condiciones “normales” de la economía, es decir el nivel
natural de las variables. Por ejemplo, para el caso de la tasa de interés y el tipo de cambio se tendrían que utilizar niveles
óptimos o de equilibrio obtenidos a través de reglas de Taylor y modelos de tipo de cambio de equilibrio.
38 Cuanta mayor apertura, menor efecto de la tasa de interés y por consiguiente mayor el efecto del tipo de cambio.
En la literatura, las ponderaciones de los instrumentos del ICM se determinan
generalmente a través de tres métodos:
•
(5)
(6)
(7)
Donde πt es la inflación a doce meses; ∆et la variación del tipo de cambio de venta;
(TCV-TCC)t la brecha o spread cambiario;41 las OMA como proporción de uno
de los agregados más amplios (M´3); el encaje legal requerido como
proporción de M’3; y zt el conjunto de instrumentos que minimizan la pérdida de
información y optimizan el grado de ajuste. Como instrumentos se utilizan los tres
primeros rezagos de la variación del tipo de cambio: el primer rezago del ratio y del
spread cambiario y el segundo rezago de . Cada una de las variables se construye
respecto al promedio de la muestra referencial 2000-2016.
instrumento
40 Incluye títulos del BCB vendidos a entidades financieras en subasta y mesa de dinero, a personas naturales y certificados de
depósitos a agentes institucionales, además de otros instrumentos.
41 Biswas e Islam (2009); Cicarrelli y García (2009).
sobre la bolivianización. Los coeficientes estimados se usarán para la construcción
del ICM a manera de ponderar cada variable por los coeficientes respectivos. La
ecuación estimada como paso intermedio es la siguiente:
(8)
(9)
Los resultados de las ecuaciones presentan los rangos y signos adecuados dados
- - - - 13,89
πt 0,0283 19
0,16 0,375 0,42
79 8 81 (0,016
3)
(0,0 (0,08 (0,1
65)* 9)* 89)*
Var. ϕ ϕ ϕ 1-ϕ3- JT-
dependiente 1 2 3 ϕ3-ϕ3 Statistic
(0,0065)
0,08
15
0,06
0,04
10
0,02
0,00
5
-0,02
0 -0,04
-0,06
-5 -0,08
2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016
Inflación Indice de Condiciones Monetarias (eje der.)
-0,46
-0,47
-0,48
Co
-0,49 rre
lac
ión
-0,50
-0,51
-0,52
-0,52
-0,53
Por otro lado, si se compara el ICM con la brecha del producto, se observa una
postura de la política monetaria contracíclica con relación a shocks de demanda
coincidentes con el periodo 2007-2008, inyectando recursos cuando el crecimiento
de la economía se desaceleró, como en la gestión 2009 (Gráfico 39). En el reciente
periodo 2014-2016, la política monetaria fue expansiva, implementado políticas
contracíclicas utilizando instrumentos heterodoxos para elevar la liquidez y apoyar
al dinamismo del crédito del sistema financiero al sector privado.
Gráfico 39: Evolución de la brecha del producto e ICM, con periodicidad trimestral
(En porcentaje e índice)
11,4 0,12
9,4 0,10
0,08
7,4
0,06
5,4
0,04
3,4
0,02
1,4
0,00
-0,6 -0,02
2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016
-0,10
-0,20
Co
rre
-0,30 lac
ión
-0,40
-0,50
-0,50
-0,60
3.3.3. Comentarios
finales
El ICM para la economía boliviana permite realizar una lectura de la postura de las
políticas aplicadas por el BCB. En una versión forward looking, facilita la toma de
decisiones de política para garantizar la estabilidad macroeconómica. Asimismo,
el Índice permite determinar la orientación de las acciones de política frente a
choques que afecten a la economía y actuar de manera preventiva para asegurar la
consecución de objetivos de inflación y crecimiento en el corto y mediano plazo.
Como pudo observarse, los estudios anteriores reportan evidencias mixtas sobre
los mecanismos existentes en Bolivia. Es posible complementar dichos hallazgos
al examinar el período más reciente, en el que tuvieron lugar muchos cambios
importantes que pudieron afectar los mecanismos de transmisión.
En efecto, en los últimos años, en un marco de estabilidad y crecimiento, en la
economía boliviana se introdujo bastantes innovaciones financieras y se dio un
desarrollo significativo del mercado monetario. Asimismo, desde 2006 se inició un
proceso que redujo la dolarización financiera. En este escenario, el BCB hizo uso
de nuevos instrumentos, incrementando su margen de intervención institucional
para regular la liquidez. En conjunto, dichos cambios pudieron fortalecer los
mecanismos de transmisión.
Asimismo, desde un punto de vista metodológico, se propone también la aplicación
de instrumental econométrico empleado en la literatura más reciente (modelos de
Vectores Autoregresivos Estructurales), lo que podría permitir una mejor
cuantificación de la transmisión de la política monetaria para el caso boliviano.
3.4.2. Análisis econométrico de los mecanismos de transmisión
En línea con ejercicios recientes de la literatura, el análisis econométrico de los
mecanismos de transmisión se efectuó con la metodología de Vectores
Autoregresivos Estructurales (SVAR). Se estimó dos modelos, el primero con
restricciones contemporáneas, mientras que el segundo adicionalmente empleó un
bloque de exogeneidad, examinándose en ambos casos los canales de tasas y
crédito.
Se utilizó información trimestral para el periodo 1998-2015; las variables utilizadas
en el análisis fueron:
• Índice de precios internacionales de alimentos de FAO como indicador de
los efectos del sector externo.
• PIB sin actividades extractivas (hidrocarburos y minería) para representar el
crecimiento económico.
• Índice de Precios al Consumidor Núcleo (NÚCLEO) que refleja la inflación.42
• Emisión (EMI) que refleja el comportamiento del dinero.43
• Crédito del sistema financiero (CRED).
• Tasa efectiva anualizada en MN de 364 días como proxy de la Tasa de
Política Monetaria (TPM).
• Tipo de Cambio de Venta (TCV).
De acuerdo a Sims (1980), las variables que se introducen en un VAR deben ser
estacionarias. En este marco, para verificar el orden de integración de las series,
se utilizó las pruebas de Dickey-Fuller Aumentada (ADF) y Phillips-Perron (PP). De
acuerdo a los resultados, las variables son integradas de orden uno (ver Anexo 1),
motivo por el cual se tomó las diferencias de las variables para su inclusión al
modelo.
42 Se empleó este indicador de tendencia inflacionaria debido a que permite aproximar de mejor manera el comportamiento de
largo plazo de la inflación, sobre el cual tiene efecto la política monetaria.
43 Se eligió esta variable en virtud a estudios internos del BCB que reflejan que, entre los diferentes agregados monetarios, ésta
tiene un mayor grado de relacionamiento con la inflación.
El modelo utilizado puede representarse a partir del siguiente sistema matricial:
(10)
La ecuación (10) representa la forma estructural del VAR; multiplicando ésta por la
matriz inversa de A se puede obtener la forma reducida del sistema:
(11)
(12)
Dónde:
(13)
(14)
(15)
44 La inflación doméstica se vio influenciada de forma significativa por los choques internacionales de precios, especialmente
durante los episodios 2007-2008 y 2010-2011.
La identificación de shocks se basa en la imposición de cero-restricciones utilizando
las restricciones de las matrices A y B en la ecuación (15):
e=A-1Bμ (16)
Dónde:
et = errores estimados
ut = shocks estructurales
A y B = matrices de
n×n n = número de
variables
Ae = Bμ
El orden de las variables va desde la más exógena hasta la más endógena; para
el ordenamiento de las variables se tomó como referencia algunos supuestos y los
resultados de otros documentos, principalmente Popescu (2012) y Phan (2014).
11
Como fuera señalado, se estimó dos modelos distintos: i) un SVAR recursivo que
solo considera restricciones de corto plazo contemporáneas; y ii) un SVAR recursivo
que, además de las restricciones contemporáneas, también toma en cuenta un
bloque de exogeneidad. Para la elección del número de rezagos del modelo se
utilizó los criterios de Akaike, Schwartz y Hannan-Quinn y otras pruebas de
especificación.
En este marco, las funciones impulso-respuesta obtenidas con el modelo SVAR con
restricciones de corto plazo contemporáneas (SVAR 1) se presentan en el Gráfico
41.
Gráfico 41: Funciones impulso respuesta - modelo SVAR 1
Los resultados del modelo SVAR 1 sugerirían lo siguiente:
• Un aumento de la emisión tendría un efecto positivo sobre el crecimiento
(PIB), la inflación (núcleo) y el crédito. Los efectos tendrían una mayor
cuantía en este último caso, especialmente a partir del quinto trimestre.
• En el caso de la TPM, un incremento de ésta tendría un efecto negativo
sobre el crecimiento; dicha alza tendría también un efecto negativo e
inmediato sobre la inflación, emisión y crédito.
• Un incremento del crédito tiene efectos positivos e inmediatos sobre el
crecimiento y la inflación, el cual tiende a desaparecer en torno al décimo
trimestre.
Por otra parte, las funciones impulso-respuesta que se obtuvieron con el SVAR
con restricciones de corto plazo contemporáneas y considerando el bloque de
exogeneidad (SVAR 2) se presentan en el Gráfico 42.
Gráfico 42: Funciones impulso respuesta - modelo SVAR 2
Los resultados del modelo SVAR 2 permiten realizar las siguientes precisiones:
En términos generales, los resultados de los dos modelos tendieron a ser similares
principalmente en lo que concierne a la dirección (signos) de los efectos, existiendo
leves diferencias en la magnitud de los impactos. Ambos modelos permiten concluir
que existe un grado significativo de transmisión de la política monetaria sobre las
variables objetivo (inflación y crecimiento del producto).
Dado que el crédito en ambos modelos presentó impactos muy importantes, éste se
constituye en un canal importante para la política monetaria; al parecer, esta
variable respondería en mayor grado a un cambio en la cantidad de dinero
(emisión) respecto a un cambio de la tasa de interés.
Para tal efecto, se lleva adelante un análisis econométrico con base en estadísticas
de la Encuesta de Expectativas Económicas conducida por el BCB, que cuenta con
información mensual para las expectativas de inflación de corto plazo de la
economía boliviana, empleándose datos del período entre julio de 2005 y junio de
2017.
En dicho lapso, importantes shocks de oferta (de origen interno y externo) afectaron
los indicadores de inflación doméstica. En consecuencia, estas distorsiones, junto a
hechos observados en el mercado monetario y el entorno macro, pudieron afectar
el anclaje de las expectativas de inflación. Al observar el comportamiento de la
mediana de las expectativas se advierte una trayectoria fluctuante con alzas en
2007-2008 y 2010-2011 acordes al contexto imperante. Estos episodios fueron
seguidos por una caída y posterior estabilización de las expectativas de los agentes
(Gráfico 43).
Gráfico 43: Evolución de las expectativas de inflación a doce meses
(En porcentaje)
35
30
25
20
Rango de máx y mín
15
Mediana de expectativas
10
0
2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
14
Expecta iva 12
t
10
Pro dyecció
el BCB n
2
R ango d e ón Inflaci ón
pr oyecci
0
2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
(18)
45 La estimación se realizó considerando ajustes en las variables para que los horizontes de proyección del BCB y las
expectativas de los agentes sean comparables (en términos del horizonte temporal y set de información disponible); se siguió
el procedimiento descrito por Winkelried (2017).
Los resultados de la estimación se presentan en el Gráfico 45. Como puede
verificarse, el valor del coeficiente γproj tendió a incrementarse, situándose alrededor
de 0.80 en los últimos años. Entretanto, el coeficiente asociado al rezago de
inflación, tendió a reducirse.46 Estos resultados sugieren un mayor grado de anclaje
de las expectativas de inflación en Bolivia. Cabe recalcar que una de las principales
referencias consultada por los agentes para su formación de expectativas
corresponde a las proyecciones del BCB anunciadas en el IPM.
1,0
0,8
0,6
0,4
0,2
0,0
-0,2
-0,4
-0,6
2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
1,4
1,2
1,0
0,8
0,6
0,4
0,2
0,0
-0,2
2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
46 Los resultados son robustos a especificaciones alternativas de las variables y horizontes de proyección.
3.6. Espacios monetarios y mayor efectividad de la política
monetaria
El margen de acción o espacio de la política monetaria es un concepto análogo al
empleado para el estudio de temas fiscales y se define como “(…) la capacidad
del Banco Central para aplicar políticas monetarias y cambiarias sin crear efectos
adversos que deterioren la sostenibilidad de las políticas y/o las condiciones de
sostenibilidad a nivel macroeconómico” (Heller, 2005). El espacio monetario puede
caracterizarse a partir de cuatro dimensiones: las restricciones fiscales,
restricciones externas, restricciones financieras y soporte institucional (Corso,
2007). Al examinar diferentes indicadores para cada una de las dimensiones, es
notorio el incremento de los espacios monetarios en Bolivia entre 2006 y 2017 (por
tanto, la reducción de las restricciones), contándose con un entorno más propicio
para las intervenciones del BCB (Gráfico 46).
Gráfico 46: Restricciones para la política monetaria
(Ratios y porcentajes promedio por período normalizados en una escala de 1 a 100)
Balance Fiscal/PIB
81
44
14 -1
0
Crecimiento de los depósitos 16 3 -6- 6 Balanza comercial/PIB*
2
9 4 14
42
63
Bolivianización de los
RIN/PIB
depósitos
65
En principio, las restricciones fiscales (RF) se vinculan con el grado en que las
acciones de política fiscal deben ser sostenidas por el Banco Central (por ejemplo,
el financiamiento de la inversión pública). La influencia de las RF dependerá del
resultado de la política fiscal y del nivel de deuda total. En efecto, un menor déficit
o un superávit implicarían menores necesidades de financiamiento para el Tesoro,
acrecentando el margen para la colocación de títulos de regulación monetaria;
asimismo, un bajo nivel de endeudamiento externo implicaría menores restricciones
fiscales y mayor margen de acción para la Autoridad Monetaria.47
12
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Soberanía Monetaria, Estabilidad Macroeconómica
y Desarrollo Económico y Social
Volumen II:
El aporte de las políticas Monetaria y Cambiaria
en el período 2006 -2017
Segunda parte:
La Política Cambiaria
Capítulo 1: Introducción
El Nuevo Modelo Económico Social Comunitario Productivo vigente en el país a
partir de 2006 determinó profundas modificaciones en la vida política, económica,
social e institucional de Bolivia, destacándose la evolución del rol del Estado en la
economía. Las bases de este nuevo modelo económico se consolidaron con la
Constitución Política del Estado (CPE) de 2009, en la cual se formalizaron los
alcances de un Nuevo Estado con mayor participación en los procesos de
planificación, regulación, producción, distribución y promoción de la actividad
económica.
13
En efecto, en los años previos al programa de políticas implementado en 1985, la
capacidad del BCB para influir en el mercado cambiario se redujo de forma
sistemática, a la vez que el mercado paralelo se constituía en el principal espacio
para la compra y venta de dólares. Concordantemente, el tipo de cambio
determinado en este mercado se erigía como el principal referente tanto para el
sector privado como para el público. Este fenómeno lo expresa claramente Morales
(2012): “… al principio el mercado libre era negro para convertirse posteriormente,
en noviembre de 1983, en mercado gris, en el sentido de que su ilegalidad entró en
una penumbra, ya que era tolerado por el gobierno y aún reconocido para algunas
transacciones oficiales.”
Con el fin de mitigar los efectos mencionados y recuperar el control del mercado de
divisas, el Gobierno Nacional aplicó varias modificaciones a la política cambiaria
con resultados poco satisfactorios. En esencia, se contaba con un régimen de tipo
de cambio fijo, con reajustes periódicos y abruptos de la paridad oficial,
direccionados a la devaluación del peso boliviano.48 Si bien esta orientación era
similar a la observada en el mercado paralelo, la magnitud de las variaciones del
tipo de cambio entre un mercado y otro era bastante disímil, manteniéndose de
forma consistente una brecha entre las paridades de ambos, con un tipo de cambio
paralelo muy por encima del oficial.
48 Se emplea el término “devaluación” cuando se está bajo un régimen de tipo de cambio fijo, y se usa el término de
“depreciación” para el caso del tipo de cambio flotante libre o administrado.
Gráfico 1: Ratio entre el tipo de cambio paralelo y el tipo de cambio oficial
18
16
14
12
10
l ago sep oct nov dic ene feb mar abr may jun jul ago sep oct nov dic ene feb mar abr may jun jul ago sep oct nov dic ene feb mar abr may jun jul ago sep oct nov dic ene feb mar abr may jun jul ago sep oct nov dic ene feb mar abr may jun jul ago sep oct nov dic
Fuente: Unidad de Análisis de Políticas Sociales y Económicas (UDAPE) y Banco Central de Bolivia
Nota: El ratio se calcula dividiendo la cotización promedio mensual en el mercado paralelo y la cotización de
venta promedio mensual en el mercado oficial
200
100
-100
-200
-300
-400
1979 1980 1981 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989
7,5
7,0
6,5
6,0
5,5
5,0
4,5
4,0
2,5
2,47
2,0
1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
Este último implica evitar que el índice de tipo cambio real multilateral presente
desviaciones persistentes respecto a su nivel de equilibrio, es decir, considerar no
sólo las variaciones del tipo de cambio nominal y la inflación de los socios
comerciales, sino también el comportamiento de los principales equilibrios
macroeconómicos internos (por ejemplo el resultado de la cuenta corriente de la
balanza de pagos y de las cuentas fiscales, entre otros).
En esta sección se provee un marco teórico general de análisis para el resto del
libro a través de la visión teórica sobre la elección de un régimen cambiario y sus
consecuencias en el desempeño de la economía. Para tal efecto, los responsables
de la política económica en una economía abierta se enfrentan a un “trilema”
inevitable al elegir sistemas monetarios que les permiten alcanzar de mejor manera
tanto el equilibrio interno como externo.
Libertad de
Autonomía de la Tipo de movimiento de los
política monetaria cambio flujos financieros
flexible
Fuente: Banco Central de Bolivia
En ese sentido, entre finales del siglo XIX y la actualidad se observan transiciones
en las estructuras cambiarias bajo distintos paradigmas. Todas ellas constituyen
intentos comprehensivos para lograr una organización económica que facilite las
transacciones comerciales y financieras entre naciones, sin la necesidad de unificar
monedas.
La Primera Guerra Mundial50 determinó la caída temporal del patrón oro debido a
que el gasto tanto bélico como de reconstrucción de las economías tuvo que ser
financiado sin el respaldo de existencias en oro. No obstante, el consecuente
incremento de ofertas monetarias y niveles de precios ocasionó el retorno a este
patrón como una solución ante el trilema que enfrentaban los gobiernos,
conociéndose este período como la era entre guerras (1919-1939).
Una serie de crisis internacionales provocaron el abandono por etapas, hasta que
en marzo de 1973, el dólar se desvinculó del oro y, a su vez, de los tipos de cambio
fijos de países industrializados con el dólar. De acuerdo a Krugman et al.(2012), el
colapso del sistema de Bretton Woods se debió, por una parte, al desequilibrado
poder económico de Estados Unidos y, por otra, a que la búsqueda de equilibrios
externos e internos a través de ajustes discrecionales del tipo de cambio inspiraban
ataques especulativos que dificultaban progresivamente su consecución. En sus
palabras: “El sistema fue una víctima del trilema”. A medida que se dificultaba
limitar los flujos financieros internacionales, los responsables de la política tenían
que elegir entre mantener la estabilidad de los tipos de cambio o alcanzar sus
objetivos monetarios nacionales. Es así que los tipos de cambio fijos tuvieron que
ceder.
En los períodos descritos (patrón oro y Bretton Woods), las monedas de los países
participantes permanecían fijas en un valor específico. Los países que no adoptaron
estos esquemas de organización económica internacional tenían que permitir que el
valor de sus monedas fuera determinado por la fuerzas del mercado. Ello
representaba un obstáculo, pues no existía un mercado financiero internacional
avanzado en el que se transen dichas monedas con suficiente fluidez y, por tanto,
no se podía establecer eficientemente el precio de las mismas. Este paradigma
respecto al tipo de cambio flexible cambiaría en el siguiente periodo.
La última de las eras listadas, vigente desde 1973 a la fecha, permite a cada país
adoptar y modificar el régimen cambiario que mejor se adapte a sus objetivos y
necesidades. La elección es realizada entre un abanico de posibilidades que se
forman al interior de la dicotomía de un tipo de cambio totalmente fijo o flexible.
Un régimen de tipo de cambio fijo implica que la autoridad monetaria fije el valor de
la moneda local en términos de una moneda extranjera o divisa de su elección. Por
lo general, la divisa de referencia es el dólar estadounidense debido a la condición
de principal socio comercial de esta economía con el resto del mundo y, al
frecuente empleo de esta moneda a nivel mundial. En este régimen, la autoridad
monetaria debe estar siempre dispuesta a intercambiar divisas al tipo de cambio
anunciado, interviniendo en el mercado a través de la compra y venta de moneda
extranjera a cambio de moneda nacional para eliminar los excesos de oferta o
demanda y, de esa manera, mantener el equilibrio en el mercado de divisas.
confianza en
51 El principal mercado de divisas es el de Londres debido a su importancia histórica y posición geográfica que con respecto a los
husos horarios se constituye en el espacio financiero que unifica los mercados asiáticos y norteamericanos unificando el
mercado global de divisas. Se estima que un tercio del volumen de transacciones ocurren en este mercado seguido por el de
Nueva York que concentra un quinto de operaciones afines.
52 Este concepto de saludable y aceptable es medido y establecido por la autoridad monetaria pertinente basándose en criterios
de comercio internacional, política monetaria y expectativas económicas entre otros.
el compromiso del banco central de mantener la estabilidad de precios, limitar las
presiones inflacionarias importadas y eliminar la posibilidad de ataques
especulativos que puedan generar crisis cambiarias.
El debate sobre cuál es el régimen cambiario óptimo que debe adoptar una
economía es muy antiguo y dista mucho de terminar, dado que no existe consenso
absoluto sobre los resultados de cada uno de ellos (coadyuvar a la estabilidad
macroeconómica, mitigación de shocks externos, entre otros). Si bien, como ya
vimos, la literatura económica establece tres regímenes generales: tipo de cambio
fijo, administrado y flexible, en los hechos la conducción de la política cambiaria
rara vez se circunscribe totalmente a las características teóricas intrínsecas de cada
régimen. De esta manera, han surgido varias clasificaciones intermedias a lo largo
de los años.53
La clasificación del FMI establece tres grupos principales de regímenes cambiarios:
fijo, intermedio y flexible; posteriormente se determinan subgrupos que componen
cada uno estos. El régimen de tipo de cambio fijo incluye la adopción absoluta
de una moneda extranjera para su curso legal en la economía local y la junta de
convertibilidad. Por su parte, dentro del régimen de tipo de cambio flexible se
considera a la flotación administrada y libre. Finalmente, dentro del régimen
intermedio se incluye el tipo de cambio fijo convencional, la administración
estabilizada, el crawling peg, administraciones cambiarias tipo crawling peg y las
bandas cambiarias.
Cuadro 1: Evolución de la elección de regímenes cambiarios por países
(En porcentaje)
Regimen cambiario 20 2 2 2 2 2 2 2 2
08 0 0 0 0 0 0 0 0
0 1 1 1 1 1 1 1
9 0 1 2 3 4 5 6
Fijo 12, 1 1 1 1 1 1 1 1
2 2 3 3 3, 3, 3, 2 3,
, , , 2 1 1 , 0
2 2 2 6
Sin moneda local 5, 5 6 6 6 6 6 6 7
3 , , , , , , , ,
3 3 8 8 8 8 8 3
Junta de convertibilidad 6, 6 6 6 6 6 6 5 5
9 , , , , , , , ,
9 9 3 3 3 3 8 7
Intermedio 39, 3 3 4 3 4 4 4 3
9 4 9 3 9, 2, 3, 7 9,
, , , 5 9 5 , 6
6 7 2 1
Fijo convencional 22, 2 2 2 2 2 2 2 2
3 2 3 2 2, 3, 3, 3 2,
, , , 6 6 0 , 9
3 3 6 0
Administración 12, 6 1 1 8 9 1 1 9
estabilizada 8 , 2 2 , , 1, 1 ,
9 , , 4 9 0 , 4
7 1 5
Crawling peg 2, 2 1 1 1 1 1 1 1
7 , , , , , , , ,
7 6 6 6 0 0 6 6
Administración tipo Crawl 1, 0 1 6 6 7 7 1 5
1 , , , , , , 0 ,
5 1 3 3 9 9 , 2
5
Bandas Cambiarias 1, 2 1 0 0 0 0 0 0
1 , , , , , , , ,
1 1 5 5 5 5 5 5
Flexible 39, 4 3 3 3 3 3 3 3
9 2, 6 4, 4, 4, 4, 5 7,
0 , 7 7 0 0 , 0
0 1
Flotación 20, 2 2 1 1 1 1 1 2
2 4, 0 8, 8, 8, 8, 9 0,
5 , 9 4 3 8 , 8
1 4
Flotación libre 19, 1 1 1 1 1 1 1 1
7 7, 5 5, 6, 5, 5, 5 6,
6 , 8 3 7 2 , 1
9 7
Residuo
Otros tipos de administración 8,0 11,2 11,1 8,9 12,6 9,9 9,4 5,2 10,4
Fuente: FMI (2016) “Annual Report Exchange Arrangements and Exchange Restrictions”
53 En el reporte anual “Exchange Arrangements and Exchange Restrictions” del FMI se puede observar con mayor desagregación
los diferentes regímenes cambiarios que existen actualmente.
El cuadro 1 muestra la evolución del porcentaje de economías que han ido
adoptando los regímenes citados. En este punto, es importante hacer una distinción
acerca de lo que el FMI entiende por tipo de cambio fijo. Al constituirse en una
solución de esquina, este régimen incluye las opciones más polarizadas de la
administración fija. Este grupo comprende la adopción de una divisa extranjera para
su uso y curso legal, es decir, que existe una pérdida total de hegemonía de política
cambiaria y monetaria, adoptándose aquella determinada por el administrador de la
moneda extranjera, como es el caso de Ecuador. Asimismo, incluye a la junta de
convertibilidad, definida como el compromiso legal explícito de cambiar moneda
local por una divisa específica a un tipo de cambio fijo, respaldando la moneda local
con activos extranjeros. Este factor restringe el control monetario que el banco
central puede ejercer, así como su rol de prestamista de última instancia.
54 La discusión acerca de la existencia de unicidad o múltiples equilibrios de tipo de cambio está fuera del rango de análisis de
este documento. A manera de introducción refiérase a Rogoff (1999).
En resumen, la mayor cantidad de regímenes cambiarios intermedios demuestra
que cada país escoge el que mejor se adecúe a su economía de acuerdo al
momento en el que se encuentre. Las características económicas particulares de
cada país en un determinado momento del tiempo conducen a la adopción de un
régimen concebido específicamente para estas condiciones. En consecuencia, es
importante recalcar que, no existe consenso sobre cuál es el régimen cambiario
más apropiado en términos de control de la inflación, estabilidad financiera,
competitividad, crecimiento económico, absorción de shocks externos, entre otros.
Este modelo fue aplicado por los diferentes gobiernos en distintos grados, logrando
resultados positivos en términos de crecimiento del PIB entre 1962 y 1978. La
inversión pública, financiada con créditos externos, fue uno de los componentes
más importantes. En cuanto a las condiciones externas, los elevados niveles de
precios internacionales de materias primas para ese período permitieron una rápida
expansión de las exportaciones. A pesar de contar con estas condiciones
económicas internas y externas favorables, el desarrollo de la estructura productiva
del país fue débil e incipiente, lo que junto a déficit fiscales crecientes, dieron lugar
a un aumento sostenido de la deuda externa. Este contexto, sumado a las
dificultades tanto políticas como sociales, determinó un incremento de la inflación a
finales de la década de los setenta, especialmente luego de una devaluación del
peso boliviano de 25%. A partir de 1981, con la declaración de mora para el pago
de la deuda con la banca comercial internacional, el financiamiento externo empezó
a ser sustituido por financiamiento interno, principalmente a través de emisión por
parte del Banco Central de Bolivia, agravando el problema de la inflación y la
necesidad de divisas (Gráfico 4).
Gráfico 4: Saldo de Reservas Internacional del Banco Central de Bolivia
(En millones de dólares estadounidenses)
300
200
100
-100
-200
-300
-400
ene mar may jul sep nov ene mar may jul sep nov ene mar may jul sep nov ene mar may jul sep nov ene mar may jul sep nov ene mar may jul sep nov ene mar may jul sep nov
1979 1980 1981 1982 1983 1984 1985
Cabe destacar que, como bien lo expresa Morales (2012): “El mercado cambiario
dual nació de los consejos de expertos del Fondo Monetario Internacional y del
Banco Mundial. Nunca explicaron claramente, ni al gobierno ni al público, las
razones de sus consejos y aún menos sus implicaciones.”
Luego del fracaso del paquete de medidas de 1982, el gobierno anunció cinco
diferentes paquetes de medidas de políticas entre 1983 y 1985, todos con el mismo
común denominador: devaluaciones, incrementos en las tarifas del sector público,
ajustes salariales tratando de considerar la inflación y el tipo de cambio, controles
sobre el sistema bancario, entre otros. Sin embargo, cada vez que se anunciaba un
paquete, se observaba un período breve en el que la inflación y el crecimiento del
tipo de cambio paralelo se atenuaba, para luego reaparecer con mayor fuerza. De
hecho,
3.000
6.000
4.000 2.000
2.000 1.000
2.
1
0 155 6 0
1980 1981 1982 1983 1984 1985
Una vez establecidos estos aspectos, el Comité de Cambios y Reservas del BCB,
en sesión pública, procedía a la apertura de las ofertas presentadas en sobre
cerrado y a la adjudicación en función a los precios ofertados iguales o mayores al
precio piso. En el caso que la demanda era mayor que la oferta de divisas del BCB,
los demandantes recibían una fracción prorrateada del monto total demandado, con
las fracciones más grandes dirigidas a aquellas solicitudes con precio base más
alto. Del análisis estadístico que realizan Dominguez y Rodrick (1990) de las
sesiones del Bolsín, se observó que el precio ofrecido por los demandantes de
divisas convergió al precio base con el paso del tiempo, y que, a medida que el
precio ofertado igualaba al precio base, la fracción demandada de la oferta total se
incrementaba, al igual que los montos adjudicados.
El Bolsín fue concebido como una subasta holandesa, en la cual existía muy poco
incentivo para que los participantes ofrecieran un precio diferente al precio base.
Efectivamente, si el precio ofrecido era bajo y menor al de la subasta del día
anterior, existía una alta probabilidad de ser excluidos de la adjudicación. Por el
contrario, si el precio ofrecido era elevado, los participantes terminaban pagando
más que la alternativa que representa el mercado paralelo, cuyo precio no era muy
alto una vez que se conocía el resultado de la subasta.
Por lo tanto, la estrategia óptima era ofrecer un precio igual al precio base de la
subasta anterior. En el caso que el precio base resultaba diferente al precio base de
56 Dominguez y Rodrick (1990).
153
la subasta anterior, de modo que el demandante quedaba fuera de la subasta, tenía
como último recurso la compra de dólares en el mercado paralelo, incurriendo en
una pérdida mínima; además, los participantes podían ofertar en la siguiente sesión
al nuevo precio base. Solo en el caso que la demanda de divisas era mayor a la
oferta, resultaba rentable ofertar un precio superior al precio base dado que
aquellos que ofertaban el precio más alto reciben un mayor porcentaje de
adjudicación.
Una medida complementaria fue la reforma monetaria, llevada a cabo mediante Ley
901 del 28 de noviembre de 1986, en la cual se creaba una nueva unidad de
cambio: “el boliviano”, equivalente a un millón de pesos bolivianos del antiguo
sistema.
Una vez que se instauró el sistema crawling peg, en febrero de 1989, se autorizó
al BCB a establecer una comisión de 0,5% sobre el valor de las ventas de moneda
extranjera que realizaba (D.S. 22139), lo que se tradujo en el diferencial cambiario
de un centavo de boliviano entre las cotizaciones de compra y de venta,
representando una comisión real de 0,4%. Posteriormente, dicha comisión se
redujo a 0,18% ante los incrementos del tipo de cambio registrados en ese periodo.
Como resultado, el BCB incrementó el diferencial de un centavo a dos centavos con
el objeto de compensar parcialmente la caída que había sufrido la comisión.
83
78
73
68
63
58
may jun jul ago sep oct nov dic ene feb mar abr may jun jul
18
15
12
0
1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005
90
80
70
60
50
40
30
20
10
0
1977 1978 1979 1980 1981 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994
Por su parte, de acuerdo a Morales (2012), los factores que explicaron las altas
tasas de interés podía ser agrupar en tres conjuntos: la política monetaria
contractiva; la percepción del riesgo-país, luego del episodio de inestabilidad
macroeconómica y social, además del fallido proceso de “desdolarización”; y la
fragilidad del sistema financiero. Este proceso de dolarización, como será explicado
en mayor detalle en el Libro IV de la serie (El proceso de bolivianización), impuso
severas restricciones a la política cambiaria y monetaria.
En este entorno, el BCB tuvo que aplicar una política más activa de depreciaciones
nominales para preservar la posición competitiva del sector transable, debilitada
ante la apreciación real de la moneda nacional; principalmente durante el segundo
semestre de 2002. En ese sentido, entre 1998 y 2002, se registró un incremento
sistemático de la depreciación nominal del boliviano, pasando de 5,2% a 9,8%.
Cabe mencionar que la ausencia de presiones inflacionarias internas significativas
coadyuvó a la implementación de estas medidas. De manera complementaria, el
BCB en octubre de 2002 decidió ampliar el spread cambiario de 2 a 4 centavos;
empero, la medida fue revertida porque fue interpretada como una aceleración de la
depreciación. En 2004, se revisó nuevamente la metodología de cálculo del tipo de
cambio real, trasladando el periodo base de 1996 a 2003.60
59 Este tipo de crisis se habrían producido, aun cuando el tipo de cambio hubiera presentado una evolución estable acorde con
sus fundamentos.
60 En la nueva fórmula de cálculo, los ponderadores asignados a los socios comerciales no permanecen constantes. Se
consideran los países cuya participación (exportaciones más importaciones) en el comercio total de Bolivia es mayor a 0,50%.
Ello implica que el ITCER podrá tener un número distinto de países cada año y con diferente ponderación. La nueva
metodología, más flexible. permite capturar con mayor precisión las tendencias del comercio.
Entre 1994 y 2005, la adopción de un enfoque multilateral como referente de la
competitividad, permitió mayor estabilidad en la evolución del tipo de cambio, a la
vez que posibilitó capturar de mejor manera las señales del mercado internacional.
Sin embargo, la depreciación nominal del boliviano se mantuvo como característica
básica del enfoque, hasta alcanzar a mediados de 2005 un valor de Bs8,10 por
dólar, el nivel histórico más alto.
A partir de 2005, el ritmo de depreciación fue disminuyendo, hasta registrar a finales
de ese año la variación más baja desde la adopción del nuevo régimen (0,2%). Este
menor ritmo de depreciación fue consistente con las revaluaciones nominales en
países vecinos.61 También se vinculó en parte a una menor demanda de divisas en
el Bolsín, en 2004 se anotó la demanda más baja desde su implementación en
1985, hecho asociado a su vez a resultados favorables en el sector externo. Esta
situación ocurría en un escenario en el que aún se evidenciaba un rol importante
del tipo de cambio como “ancla nominal” en la economía nacional.
En ese sentido, en julio de 2005 se retomó el objetivo de ampliar el spread
cambiario, pero esta vez disminuyendo el tipo de cambio de compra en lugar del
incremento del tipo de cambio de venta, dado el fracaso de la medida de 2002. La
cotización del tipo de cambio de venta disminuyó de Bs8,10 a Bs8,09 por dólar
estadounidense, y la de compra de Bs8,08 a Bs8,05, ampliándose el spread de 2
a 4 centavos de boliviano. Posteriormente, en agosto se amplió nuevamente el
spread a 6 centavos, disminuyendo el tipo de cambio de compra a Bs8,03 por dólar
estadounidense; para luego ampliar nuevamente el diferencial a 8 centavos en
octubre, a través de la disminución del tipo de cambio de compra.
Cabe realizar algunas puntualizaciones acerca de la evolución de las RIN del BCB
y las operaciones del Bolsín en el periodo de análisis. En el primer caso, las RIN
tendieron a mantenerse en niveles bajos, alrededor de los $us1.000 millones en la
primera mitad de la década de los años 2000. Asimismo, se observaron algunas
fluctuaciones, con gestiones en las que se dieron caídas relativamente importantes,
como a partir de 2002, a causa de coyunturas externas poco favorables y una
mayor demanda en el Bolsín.
En lo que respecta al Bolsín, desde su puesta en funcionamiento, tuvo un impacto
positivo al contribuir de forma importante a satisfacer la demanda de dólares
estadounidenses de los agentes. Solo en ocasiones puntuales, en 5 de los más de
240 meses en los que operó el Bolsín entre 1985 y 2005, la demanda por ME
superó a la oferta (Gráfico 9). La credibilidad y certidumbre asociada a este
mecanismo permitió que el tipo de cambio oficial administrado por el BCB se
reafirme como el principal referente y se mantenga la unificación del mercado
cambiario.
61 En 2003 las monedas de Brasil, Chile y Argentina se apreciaron en el orden del 18%, 18% y 13%, respectivamente.
Gráfico 9: Oferta y demanda de divisas en el Bolsín del BCB
(En millones de dólares estadounidenses)
350
300
250
200
150
100
50
1 985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005
12
0
2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
62 El promedio es ponderado acorde con la participación de cada economía en el PIB de América del Sur, excluyendo a Argentina
y Venezuela.
En este contexto, los efectos en Boliviafueron directos (el alza de precios
internacionales de las materias primas ocasionó que los productores locales
priorizaran la venta de su producción en el extranjero, generando una menor oferta
interna y, por ende, un alza de precios de ciertos alimentos), e indirectos (mayores
precios de bienes importados de los principales socios comerciales). La inflación
importada registró incrementos sustanciales entre 2007–2008 y 2010–2011,
alcanzando tasas iguales en promedio a 8% y 6%, respectivamente (Gráfico 11).
Gráfico 11: Variación interanual de los índices de precios internacionales
de alimentos de la FAO y de energía del FMI y la inflación importada de Bolivia
(En porcentaje)
100,00 11,00
80,00 9,00
60,00 7,00
40,00 5,00
20,00 3,00
0,00 1,00
-20,00 -1,00
-40,00 -3,00
-60,00 -5,00
jul oct ene abr jul oct ene abr jul oct ene abr jul oct ene abr jul oct ene abr jul oct ene abr jul oct ene abr jul oct ene abr jul oct ene abr jul oct ene abr jul oct ene abr jul oct ene abr jul oct
2005200620072008200920102011201220132014201520162017
IPC-Importado (eje der.) Índice de precios de alimentos FAO Índice de precios de energia FMI
140
130
120
110
100
90
80
70
60
50
1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
16,00
Etapa 1 Etapa 2 Etapa 3 Etapa
4
-8,00
14,00
12,00
-6,00
10,00
8,00
-4,00
6,00
4,00
-2,00
2,00
0,00 0,00
-2,00
2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
IPC IPC-Importada Variación cambiaria a 12 meses (eje derecho invertido)
63 Como medidas complementarias a la ampliación del spread y la leve apreciación nominal estuvieron las modificaciones al
encaje legal y la aplicación del Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) analizadas en el Libro IV de esta serie referente
a “El proceso de bolivianización”.
En un contexto de fuerte volatilidad cambiaria en la región, se generaron
expectativas de depreciación en Bolivia y las ventas netas de divisas al BCB por
parte del sistema financiero cesaron, transformándose en demanda de dólares que
excedió a la oferta diaria. En este contexto era fundamental anclar las expectativas
y, considerando que la inflación importada disminuyó sustancialmente, el BCB
decidió mantener estable el tipo de cambio, medida que se extendió hasta finales
de noviembre de 2010. A esto se sumó la orientación expansiva de la política
monetaria adoptada por el BCB con el objeto de enfrentar el contexto externo
adverso, expresada en una enorme inyección de liquidez y una rápida y efectiva
disminución de las tasas de interés de política monetaria (Gráfico 14).
Gráfico 14: Tasas de títulos de regulación monetaria del BCB
(En porcentaje)
14
12
C
o n
tr c
ti E p s C o a a
x a iv n c
a v n t t 10
a a
r i
v
7,6
250
7,4
200
7,2
7 150
6,8
100
6,6
50
6,4
6,2 0
ene feb mar abr may jun jul ago sep oct nov dic ene feb mar abr may jun jul ago sep oct nov dic ene feb mar abr may jun jul ago sep oct nov
2008 2009 2010
Demanda de divisas en el Bolsín (eje der.) Tipo de cambio de venta Expectativas sobre el tipo de cambio a un año
Ante este nuevo contexto de elevada incertidumbre, las monedas de los países
que presentaron los mayores grados de volatilidad correspondían a economías
con regímenes cambiarios flexibles. Una de las principales explicaciones fue el
comportamiento del dólar y su tendencia hacia la apreciación. Efectivamente, la
búsqueda de activos refugio por parte de los inversionistas internacionales, dada
la agudización de la crisis de deuda de ciertos países europeos y los anuncios del
Banco de la Reserva Federal de [Link]. en relación al inicio de la normalización de
su política monetaria, fue el factor que incidió en mayor medida en la volatilidad de
los mercados.
En el caso de los países de América del Sur con esquemas de flexibilidad cambiaria
y regímenes monetarios de metas de inflación, sus monedas tendieron a
depreciarse especialmente desde la gestión 2014, acelerándose en 2015 y
alcanzando niveles máximos en la primera mitad de 2016 (Gráfico 16). Este
comportamiento estuvo vinculado fundamentalmente a la sobrerreacción del
mercado y de las expectativas de los agentes económicos, ante los anuncios del
posible retiro de los estímulos monetarios en [Link]. Adicionalmente, la caída de la
cotización de las materias primas en mercados internacionales a partir de mediados
de 2014, también influyó en este comportamiento.
Gráfico 16: Inflación y depreciación de países seleccionados
(En porcentaje)
Brasil Colombia
10 3500
12 5
9
10 4 8 3000
4 7
8 3 6 2500
3 5
6
2 4 2000
3
4 2
2 1500
2 1 1
1 0
0 0 1000
Perú Uruguay
5 4 12 35
5
10
4 30
4 8
3 25
3 3 6
2 20
2 4
1 2 15
1
0 2 0 10
mar-14 jun-14 sep-14 dic-14 mar-15 jun-15 sep-15 dic-15 mar-16 jun-16 sep-16 dic-16 mar-17 jun-17 sep-17
jun-17 sep-15
Fuente: Bloomberg
sep-16 dic-14
Dado este panorama, vale la pena resaltar que estos movimientos fueron el reflejo
jun-16 sep-14
de una reacción del mercado y de las expectativas de sus agentes económicos más
mar-16 jun-14
64 El Banco Central de Brasil anunció la adopción de intervenciones en el mercado cambiario inyectando un total de $us60 mil
millones hasta finales de 2013, hasta $us500 millones por día, de lunes a jueves, en swaps cambiarios tradicionales y $us1.000
millones los viernes como línea de crédito con compromiso de recompra.
Como consecuencia de las elevadas depreciaciones de sus monedas, la inflación
en estos países subió sustancialmente, reflejando un elevado coeficiente de
traspaso del tipo de cambio a la inflación (efecto pass-through), ocasionando que
éstas se sitúen incluso por encima de sus metas establecidas, principalmente entre
2015 y 2016.
11 6
10 5
9
4
8
Perú
3
7
Colombia Chile
6 2
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
Fuente: Bloomberg
65 Para una explicación más detallada sobre este esquema monetario, ver el Recuadro 1 Regímenes monetarios alternativos, del
Libro II de esta serie referente a “La Política Monetaria”.
Gráfico 18: Tipos de cambio de economías seleccionadas
(Enero 2003=100)
130
120
a
110
Colombi
100
Bolivia
90
80
Perú
70
Chile 60
50
40
2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Brasil
Ante este contexto de elevada volatilidad de las paridades en los países vecinos,
el BCB decidió continuar con la estabilidad del tipo de cambio con el propósito de
mantener ancladas las expectativas (Gráfico 19).
Gráfico 19: Tipo de cambio de venta y expectativas del tipo de cambio a un año
(En bolivianos por un dólar estadounidense)
7,06
7,01
6,96
6,91
6,86
br jun ago oct dic feb abr jun ago oct dic feb abr jun ago oct dic feb abr jun ago oct dic feb abr jun ago oct dic
La estabilidad del tipo de cambio durante este periodo también generó otros
beneficios adicionales. Por un lado, no se generaron nuevas presiones
inflacionarias externas, como ocurrió en otros países, lo que propició un escenario
favorable para la aplicación de una política monetaria expansiva en beneficio del
dinamismo de la economía nacional. Por otra parte, se favoreció la confianza en la
moneda nacional, aspecto reflejado en la consolidación de la bolivianización tanto
de los ahorros como de los créditos del sistema financiero.
66 Ver Figura 1.
67 En un contexto de constantes depreciaciones de la moneda nacional, las expectativas cambiarias de los agentes económicos
los condujeron a mantener su riqueza en activos denominados en dólares estadounidenses con la perspectiva de evitar las
pérdidas por inflación y/o generar un mayor rendimiento en un futuro cercano al reconvertirlos a bolivianos y obtener una
ganancia extra por la depreciación.
En julio de 2005, se volvió a retomar la iniciativa de ampliar el spread
cambiario, aunque en esta ocasión se disminuyó el tipo de cambio de
compra en lugar de aumentar el tipo de cambio de venta. Es así que el 15
de julio de 2005 se amplió el spread de 2 a 4 centavos de boliviano. La
cotización del tipo de cambio de venta disminuyó de Bs8,10 a Bs8,09 por
dólar estadounidense, y la de compra de Bs8,08 a Bs8,05. Posteriormente,
el 29 de julio, se amplió nuevamente el spread a seis centavos,
disminuyendo el tipo de cambio de compra a Bs8,03 por dólar. El 12 de
septiembre, el tipo de cambio de venta disminuyó nuevamente de Bs8,09 a
Bs8,08 por dólar, cotización que se mantuvo hasta finales de ese año.
Posteriormente, el 25 de octubre se amplió nuevamente el spread a 8
centavos y se bajó el tipo de cambio de compra a Bs8,00 por dólar.
8,00
7,80
7,60
7,40
7,20
7,00
6,80
may sep ene may sep ene may sep ene may sep ene may sep ene may sep ene may sep ene may sep ene may sep ene may sep ene may sep ene may sep
2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
Tipo de cambio de venta Tipo de cambio de compra
7,05
7,00
6,95
6,90
6,85
6,80
ene abr jul oct ene abr jul oct ene abr jul oct ene abr jul oct ene abr jul oct ene abr jul oct ene abr jul oct ene abr jul oct ene abr jul
2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
Tipo de cambio promedio ponderado Límite TC de venta Límite TC de compra
500
2,00
400
1,50
300
1,00
200
0,50
100
0,00 0
nov abr sep feb jul dic may oct mar ago ene jun nov abr sep feb jul dic may oct mar ago ene jun nov abr sep
2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
Comisión de transferencias al exterior Comisión de transferencias del exterior
Transferencias netas al exterior (eje der.)
68 En 2014, con vigencia a partir de 2015, el Directorio del BCB determinó suspender la canalización de las operaciones de
transferencias de fondos del exterior para exportadores debido a que disminuyeron y que las regulaciones exigieron un mayor
control sobre las mismas.
Posteriormente, este límite se incrementó a 30% en 2013 y se mantuvo en
2014. Este incremento consideró un escenario de alzas moderadas de la
inflación interna; la inflación en 2013 fue de 6,5% y en 2014 de 5,2%, por
encima de las metas de inflación de 4,8% y 5,0%, respectivamente, pero
dentro de los rangos de proyección establecidos. Este comportamiento se
explicó por el alza transitoria de precios de algunos alimentos a
consecuencia de factores climáticos y la especulación en el proceso de
comercialización. Este contexto de presiones inflacionarias internas
moderadas, junto con una expectativa de desaceleración de la actividad
económica en ese año, resaltó la necesidad de incrementar el nivel de
liquidez interno.
Gráfico 23: Límite de inversiones en el extranjero de las compañías de seguros
(En porcentaje)
35
30 30
30
25
20
15
12 12 12
10 10 1 10 10 10
0 10 10
0
2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018
3000
2500
2000
1500
1000
500
0
ene may sep ene may sep ene may sep ene may sep ene may sep ene may sep ene may sep ene may sep ene may sep ene may sep ene may sep ene may sep
2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
Oferta de divisas Demanda de divisas
500
400
300
200
100
0
may jul sep nov ene mar may jul sep nov ene mar may jul sep nov ene mar may jul sep
Bolsin (Venta de divisas al sector privado financiero y no financiero) Ventas Directas Ventanillas (BCCB-BUN)
En efecto, entre los años noventa y principios de los 2000, la variación interanual
del IPC-No transable (precios de productos y servicios que deberían responder
sobre todo a factores internos) reflejaba un comportamiento similar a la trayectoria
del IPC-Transable (precios que pueden ser afectados por factores externos). Un
análisis de correlaciones móviles señala un estrecho vínculo entre estas variables,
comportamiento que daría cuenta del efecto importante que tenían los movimientos
cambiarios sobre la generalidad de precios internos (Gráfico 26).
Gráfico 26: Inflación de transables y no transables
a) Variaciones porcentuales interanuales b) Correlación móvil, con ventana de 4 años
20 0,90
0,85
15
0,80
10
0,75
0,70
5
0,65
0
0,60
0,55
-5
y oct mar ago ene jun nov abr sep feb jul dic may oct mar ago ene jun nov abr sep
1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 0,50
sep ene may sep ene may sep ene may sep ene may sep ene may sep
71 Por ejemplo, las tarifas de los servicios de agua y electricidad, ciertamente de primera necesidad, se ajustaban de acuerdo con
los movientes del tipo de cambio. Asimismo, los alquileres de casas y departamentos se expresaban en dólares americanos, al
igual que los precios de compra y venta.
El grado del asociación entre la tasa cambiaria y los precios fue de mayor magnitud
en tiempos de elevadas variaciones en la cotización del dólar, las cuales
generaban, entre otros aspectos, expectativas de una mayor inflación futura y, por
lo tanto, la necesidad de ajustes al alza en los precios, con el objeto de no
perder poder adquisitivo (Gráfico 27).
Gráfico 27: Tasa de inflación promedio según rango de tasa de depreciación: 1987–
2005
(En porcentaje)
30
25
Inflación promedio
20
15
10
0
0,1 – 3,0 4–6 7–9 10 – 13 14 – 20
Tasa de depreciación por rangos
Posteriormente, a medida que pasó el tiempo, durante los años noventa, diferentes
documentos encontraron que el efecto traspaso comenzó a descender. Por ejemplo,
Comboni (1994) estudió el coeficiente de traspaso para el periodo 1992 – 1994
empleando un modelo uniecuacional, encontrando que el coeficiente de traspaso
fue igual a 0,53.
Si bien los resultados empíricos mostrados reflejaron una caída del coeficiente de
traspaso, en línea con lo que señala Laguna (2010), este continuó siendo
significativo entre los años ochenta y noventa (Gráfico 28), por lo que una
depreciación tenía efectos relevantes sobre la inflación.
Gráfico 28: Evolución del coeficiente pass-through en Bolivia
(En porcentaje)
1,00
1,0
0,84
0,74 0,8
0,65
0,60
0,53 0,6
0,52
0,48
0,4
0,2
0,0
1986-1989 (MJ)
1983-1985 (M&S)
1985-1986 (H&G)
1992-1994 (CJ)
1989-1999 (O&R)
1986-1990 (D&R)
1989-1991 (C&V)
1989-1996 (OW)
Para la estimación del modelo, los autores utilizaron series con frecuencia mensual
para el período entre enero de 1993 y diciembre de 2011. Asimismo, con el objeto
de conocer si existe un efecto asimétrico de las variaciones del tipo de cambio
sobre los precios dependiendo de la dirección del movimiento del valor del dólar,
realizaron una estimación para el periodo de 1993 a 2005 cuando la moneda
nacional se depreció frente al dólar y una segunda estimación considerando el
periodo de 2006 a 2011 en el cual la moneda nacional registró sucesivas
apreciaciones, junto con períodos de estabilidad.
Como proxy de los shocks de oferta se utilizó el Índice de Precios Externos (IPE) de
Bolivia75 y, por el lado de la demanda, se consideró la variación del Índice General
73 De acuerdo a la metodología de descomposición de Cholesky, una matriz simétrica definida positiva puede ser descompuesta
como el producto de una matriz triangular inferior y la transpuesta de la matriz triangular inferior. La matriz triangular inferior es
el triángulo de Cholesky de la matriz original definida positiva.
74 Las funciones impulso-respuesta acumuladas permiten conocer cuál es el efecto acumulado de un shock a una variable sobre
el resto de las variables del sistema considerando las interrelaciones dinámicas entre las mismas.
75 El IPE corresponde al promedio ponderado por comercio exterior boliviano, de la inflación de los trece principales socios
comerciales de Bolivia. Este índice es calculado por el BCB.
de Actividad Económica (IGAE) desestacionalizado. Por último se incluyó la inflación
importada.
La estructura del modelo especificado es la siguiente:76
(1)
(2)
(3)
(4)
(5)
Donde
:
76 Según Miller (2003), el orden de las variables es importante ya que permite establecer que los shocks de oferta y demanda son
exógenos al régimen cambiario en el período t, y además, las decisiones de los precios de importación pueden tener un
impacto contemporáneo en los precios al consumidor, pero no a la inversa; por tanto, se establece una causalidad relativa del
tipo de cambio nominal a los precios.
77 Los resultados de las pruebas de estacionariedad se encuentran en el Apéndice A.
78 Los criterios de información de Akaike y Schwartz contrapesan la pérdida de grados de libertad que resulta de la inclusión de
rezagos en un VAR con la pertinencia de hacerlo de acuerdo a su capacidad de reducir la sumatoria cuadrada de los residuos
que justamente se intenta minimizar por mínimos cuadrados ordinarios.
Los resultados de la estimación utilizando la muestra completa (1993 – 2011),
revelan que el coeficiente de traspaso del tipo de cambio a los precios de los bienes
importados79 en el corto plazo (1 año) es relativamente bajo (0,16), mientras que en
el mediano y largo plazo es considerablemente mayor, en torno a 0,51. Por tanto,
una depreciación a 12 meses de la MN en un 10% origina una inflación interanual
de precios importados de 5,1% en el mediano y largo plazo. Este último cálculo está
basado en el carácter lineal del modelo VAR estimado (Gráfico 29).
Gráfico 29: Coeficiente pass-through del tipo de cambio a la inflación
0,55
0,50
PT precios importados
PT precios finales al consumidor 0,45
0,40
0,35
0,30
0,25
0,20
0,15
0,10
0,05
0,00
-0,05
-0,10
1 3 5 7 9 11 13 15 17 19 21 23 25 27 29 31 33 35 37 39 41 43 45 47
Utilizando el mismo modelo VAR, para los dos sub-períodos, se observa una
dinámica diferente del traspaso del tipo de cambio a los precios (Gráfico 30).
79 Ver ecuación 4.
Gráfico 30: Elasticidad del pass-through del tipo de cambio a la inflación
a) Muestra: 1993 –2005 b) Muestra: 2006 –2011
1,00
-0,60
0,95
PT precios importados -0,55
0,90
0,85 -0,50
PT precios finales al consumidor
0,80
PT precios importados -0,45
0,75
0,70 PT precios finales al consumidor -0,40
0,65 -0,35
0,60
-0,30
0,55
0,50 -0,25
0,45 -0,20
0,40
-0,15
0,35
0,30 -0,10
0,25 -0,05
0,20
0,00
0,15
0,10 0,05
0,05
0,10
0,00
0,15
1 5 9 13 17 21 25 29 33 37 41 45 1 5 9 13 17 21 25 29 33 37 41 45
3.1.3. Conclusiones
La transmisión de los movimientos de la cotización del dólar hacia los precios fue
mayor en el tiempo de las depreciaciones que en el de apreciaciones. En efecto,
cuando la política cambiaria estaba orientada al mantenimiento de un cierto nivel
de competitividad precio traducido en constantes depreciaciones para mantener un
tipo de cambio real constante, el vínculo entre los movimientos de la tasa cambiaria
y la inflación fue de mayor orden, especialmente en los primeros años posteriores a
la hiperinflación. Este mayor vínculo se debió, entre otros factores, a un traslado a
precios por el componente importado y por la indexación al dólar estadounidense.
Una vez que los niveles de inflación se redujeron y la economía se estabilizó el
traslado a precios se fue reduciendo gradualmente.
Los resultados son congruentes con lo que establece la literatura teórica y empírica,
y con la experiencia de otros países respecto a la importancia de la estabilidad de
precios y la efectividad de la política monetaria como determinantes de la magnitud
del traspaso del tipo de cambio. Utilizando la muestra completa, en el corto plazo el
coeficiente de traspaso a los precios al consumidor apenas alcanzó a 0,05%,
mientras que en el mediano y largo plazo alcanzó a 0,26%. Asimismo, los
resultados apuntan hacia una asimetría del coeficiente traspaso, apoyando
nuevamente la premisa de que los movimientos del tipo de cambio afectan menos a
los precios finales en un contexto de una política monetaria más eficiente y creíble.
3.2. El tipo de cambio, dolarización y bolivianización
Durante el periodo 1987–2005 una de las principales características de la economía
boliviana fue la alta dolarización. Se entiende por dolarización a la sustitución de la
moneda local por el dólar estadounidense en sus funciones (medio de pago,
reserva de valor y unidad de cuenta).80 Según Berg y Borensztein (2000), la
dolarización, o la preferencia por una moneda extranjera sobre la moneda nacional
para cumplir con las funciones tradicionales de dinero, históricamente ha sido la
respuesta de la población ante episodios de inestabilidad económica,
especialmente con presencia de altas tasas de inflación, como lo sucedido en
América Latina durante los años ochenta. 81 En un periodo caracterizado por una
desaceleración del crecimiento económico, elevados niveles de deuda externa,
depreciaciones de gran magnitud, tasas de inflación de tres o cuatro dígitos,
destacó el caso boliviano en particular.
La generalización del uso del dólar estadounidense se aceleró entre 1981 y 1985,
en un entorno marcado por una profunda crisis económica. Desde 1981, el sistema
cambiario enfrentó una creciente escasez de divisas, lo cual ocasionó el
surgimiento de un mercado paralelo de dólares estadounidenses en el que la
moneda nacional se depreciaba a un ritmo acelerado.
80 Para autores como Krugman y Wells o Mankiw, las funciones del dinero son principalmente: i) medio de pago o de cambio, ii)
depósito de valor, y iii) unidad de cuenta; otros como Ramírez o LeRoy y Vanhoose, le atribuyen una función adicional: como
patrón de pagos diferidos.
81 Para un análisis completo sobre el proceso de dolarización financiera en América Latina referirse a Rennhack y Nozaki (2006).
82 Lora (1999) señala que esta autorización se dio como consecuencia de un período de desequilibrios externos.
Bajo esta normativa, a fines de 1982, cuando los depósitos en moneda extranjera
representaban cerca del 20% del total, se aplicó una política de “desdolarización”. 83
Esta política consistió en la prohibición de las operaciones en dólares y la
confiscación de los depósitos bajo esta denominación que fueron devueltos a sus
propietarios en moneda nacional considerando el tipo de cambio oficial. Con esta
medida se generó un severo desajuste en el sistema bancario. Mientras los
deudores en moneda extranjera se vieron beneficiados, los acreedores y
ahorradores fueron perjudicados al utilizarse el tipo de cambio oficial, visiblemente
por debajo del tipo de cambio transado en el mercado paralelo.
Entre finales de los años ochenta y principios de los años noventa, la dolarización
financiera se circunscribía al porcentaje de los depósitos en moneda extranjera
respecto al total de depósitos, el cual tendió a aumentar hasta estabilizarse en torno
a ratios superiores al 90% a mediados de los años 2000.
Cabe destacar que la creciente dolarización de depósitos se mantuvo en niveles
elevados, aun cuando se superó la crisis de los ochenta y la inflación tendió a
moderarse, reflejando la poca confianza del público en el boliviano. En el caso de
83 En el capítulo 3 del libro de Historia Monetaria de Bolivia Tomo II se puede encontrar una explicación adicional al respecto.
84 Para mayor información, véase Morales (1990).
85 Acorde con Morales (1988), en abril de 1984 el tipo de cambio oficial era de 2.000 pesos bolivianos por dólar estadounidense,
mientras en el mercado paralelo era de 3.576. En julio de 1985 el tipo de cambio oficial era de 75.000 pesos por dólar, cuando
en el mercado paralelo alcanzaba a 885.476.
los créditos, la dolarización fue mayor. Entre 1997 y 2005, la cartera expresada en
dólares fue en promedio igual a 96%. De acuerdo con Berg y Borensztein (2000),
Bolivia figuraba como el país con mayor grado de dolarización financiera en
América Latina entre 1990 y 2004.
En resumen, las familias bolivianas preferían ahorrar y prestarse en moneda
extranjera, reflejo de la poca confianza en la moneda nacional justificada en la
constante pérdida de valor del boliviano frente al dólar estadounidense. En efecto,
Humerez y De la Barra (2007) indicaron que después de la estabilización de
1985, la población consideraba que la depreciación de la moneda nacional era una
característica propia del sistema económico. Por tanto, la respuesta frente a esta
política era adquirir activos y contratos en dólares, lo que también era alentado por
el bajo costo de convertir bolivianos en dólares.
Este proceso de dolarización de la economía conllevó diferentes consecuencias
entre las que se pueden mencionar:
• Menor margen de acción de la política monetaria y, por ende, menor control
de la liquidez para mitigar los efectos de las presiones inflacionarias o
shocks externos.
• Descalce de monedas, dado que los ingresos de la mayoría de las familias
estaban en bolivianos, pero sus deudas se encontraban en dólares.
• Bajo margen de movimiento para el tipo de cambio.
• Mayor traspaso de movimientos del tipo de cambio hacia los precios, lo que
implícitamente significaba que el tipo de cambio era un ancla nominal de las
expectativas.
• Pérdida de señoreaje por parte del BCB.
86 Para mayor información se recomienda revisar el Libro IV de la serie referente a “El proceso de bolivianización”.
Las contantes depreciaciones observadas en el período previo fueron cambiadas
por mini apreciaciones, revalorizando al boliviano. Posteriormente, la estabilidad
cambiaria, en periodos de incertidumbre, permitió moderar las expectativas en el
mercado cambiario y generar mayor confianza en el boliviano por parte del público.
Adicionalmente, se retomó la medida de incrementar el spread cambiario hasta
llegar a los 10 centavos, lo cual desincentivó las operaciones de ida y vuelta entre
la moneda nacional y la extranjera. Todo esto aumentó el costo de oportunidad de
mantener dólares estadounidenses e incentivó el uso de la moneda local en las
transacciones cotidianas.
La bolivianización financiera reflejó un comportamiento estrechamente relacionado
con la nueva orientación de la política cambiaria, acelerándose en ciertos periodos.
El primero corresponde al período entre julio de 2005 y marzo de 2006, cuando el
spread cambiario aumentó de 2 a 10 centavos y la bolivianización de depósitos
aumentó en 5pp. Posteriormente, entre principios de 2007 y finales de 2008 se
registró una apreciación equivalente a 96 centavos, mientras que la desdolarización
avanzó en 24,7pp. Entre octubre de 2010 y noviembre de 2011, la moneda nacional
se apreció en 11 centavos, paralelamente la bolivianización se incrementó en
12,7pp (Gráfico 31). Cabe resaltar, que durante las épocas de estabilidad
cambiaria, la desdolarización continuó avanzando lo cual refleja la creciente
confianza de la población en el boliviano.
Gráfico 31: Bolivianización de depósitos y tipo de cambio de venta y compra
(En porcentaje y en bolivianos por un dólar estadounidense)
100 5,0
90 1 2 3 5,4
80
5,8
70
6,2
60
6,6
50 6,86
6,96 7,0
40
7,4
30
20 7,8
10 8,2
0 8,6
2005200620072008200920102011201220132014201520162017
Bolivianización de depósitos Tipo de cambio de compra (eje der. invertido) Tipo de cambio de venta (eje der. invertido)
87 La bolivianización del ahorro en el sistema financiero es el porcentaje del ahorro en MN respecto al total. Para su cálculo se
considera: i) Depósitos en el sistema financiero (excluyendo los depósitos de empresas con participación estatal); ii)
Certificados de Depósitos (CD) emitidos por el BCB para las administradoras del sistema integral de pensiones y las
compañías de seguros y reaseguros; y iii) Títulos del BCB en poder del sector privado no financiero que incluyen los Bonos
BCB-Directo, BCB-Aniversario, BCB-Navideño y BCB-Plus.
88 Para una referencia completa sobre la política monetaria ver el Tomo I sobre Política Monetaria.
sustancial incremento de las RIN que pasaron de $us1.392 millones en 2005
a $us10.261 millones en 2017, reflejando una mayor fortaleza económica.
Parte de este incremento se explica por el proceso de bolivianización,
puesto que a medida que los agentes económicos cambiaban sus dólares
estadounidenses por MN, estos pasaron a constituir parte de las RIN.
A lo largo del tiempo, surgieron diferentes teorías que apoyaban la idea de que las
depreciaciones tienen un efecto expansivo sobre la economía, siendo una de las
más famosas el Teorema o Condición de Marshall–Lerner.89 Esta señala que para
que una depreciación real tenga un impacto positivo sobre la balanza comercial, la
suma de las elasticidades de las exportaciones e importaciones con respecto al tipo
de cambio real debe ser mayor a uno, en valor absoluto. Este teorema supone
además que la balanza en cuenta corriente se encuentra equilibrada en un principio
y que no existen flujos de capital entre países, por lo que la balanza de pagos es
igual a la balanza comercial.
Donde:
CC: Cuenta corriente
X: Exportaciones
m: Importaciones
e: Tipo de cambio real
Yd: Demanda doméstica
A partir de una deducción matemática de esta relación se pueden obtener las elasticidades y con estas la Condición de
Marshall– Lerner, para mayor información ver Krugman y Obstfeld (2001).
No obstante, de acuerdo con Krugman (2012), se suele observar con frecuencia
que la balanza por cuenta corriente de un país empeora inmediatamente después
de una depreciación real de su moneda, y comienza a mejorar solo algunos meses
más tarde, contrariamente al efecto descrito previamente. Si la balanza por cuenta
corriente empeora inicialmente tras una depreciación, su evolución temporal se
asemeja a una
«J» y, por tanto, es conocida como la curva J. La curva J fue analizada por primera
vez por Magee (1973) cuando la balanza comercial de Estados Unidos se deterioró
en 1972 a pesar de que el dólar se había depreciado en 1971.90 La evidencia
empírica indica que, para la mayoría de los países industrializados, la curva J
requiere un periodo de tiempo comprendido entre seis meses y un año.
La balanza por cuenta corriente, medida en términos de producción nacional, se
puede deteriorar rápidamente tras una depreciación real, ya que la mayor parte
de las órdenes de exportación e importación se realizan con varios meses de
antelación. En los primeros meses que siguen a la depreciación, las exportaciones
y las importaciones pueden reflejar las decisiones adoptadas con antelación a partir
del tipo de cambio real anterior. De este modo, el primer efecto de una depreciación
sobre la balanza por cuenta corriente consiste en un incremento del valor de las
importaciones, que fueron formalizadas previamente a la depreciación, expresado
en términos de producción nacional. Ya que las exportaciones expresadas en
términos de producción nacional no varían, mientras que las importaciones
expresadas en términos de producción nacional aumentan, se producirá un
empeoramiento inicial de la balanza por cuenta corriente.
Incluso después de que los contratos de exportación e importación anteriores hayan
sido cumplidos, todavía es necesario un determinado periodo de tiempo para que
los procesos productivos se adapten al cambio de los precios relativos.
Como con cualquier teoría, surgieron diferentes trabajos que buscaron verificar
el cumplimiento de la condición de Marshall–Lerner o la Curva J, encontrándose
resultados variados y disímiles (Cuadro 2).
No obstante, resalta el hecho de que varios documentos obtuvieron resultados que
apuntan a que no se cumplirían estas teorías en un gran número de países, como
en los trabajos de Goldstein y Khan (1978) o Krugman y Baldwin (1987).
Uno de los trabajos más amplios fue el de Bahmani-Oskooee y Alse (1994),
quienes examinaron la relación entre el ratio importaciones sobre exportaciones y el
tipo de cambio real para una muestra compuesta por países desarrollados y en
desarrollo usando un modelo de corrección de errores. Sus resultados sugirieron
que había poca evidencia de una relación de largo plazo entre estas variables y, por
tanto, de una Curva J.
90 Ver Krugman y Obstfeld (2001).
Hausman et al. (1999) realizaron un análisis del desempeño de la política cambiaria
de diferentes países latinoamericanos principalmente durante la década de los años
noventa. Sus resultados fueron distintos a los pronosticados por la teoría
convencional dado que los movimientos de los tipos de cambio bajo los regímenes
flexibles habían ocasionado mayores tasas de interés, inflación y contracciones del
producto en comparación a los regímenes con tipos de cambio fijos.
De igual forma, para los casos de países de América del Sur, se pueden mencionar
varios documentos de investigación que rechazan la existencia de una Curva J.
Entre los más destacados se encuentran las investigaciones de Rendón y Ramírez
(2005) y Robledo (2008) que, para el caso de Colombia, aplicaron modelos de
cointegración; Moura y Da Silva (2005) utilizaron un modelo de Markov Switching
con datos de Brasil; y Bustamante y Morales (2009) aplicaron un Modelo de
Vectores Autorregresivos Cointegrado (CVAR) para el caso peruano. Para el caso
de Bolivia, Bustos y Aguilar (2015), empleando diferentes modelos de largo plazo,
demostraron que no se cumple la Condición Marshall–Lerner para la economía
nacional.
Ante estos resultados y acorde con el enfoque neo estructuralista impulsado por los
trabajos de Hirschman (1949), Cooper (1971), Krugman y Taylor (1978), Agénor y
Montiel (1996), entre otros, comenzó a surgir la idea de que las depreciaciones
podría tener efectos contractivos sobre la actividad económica, tanto en el corto
como largo plazo, debido a que no se cumplirían todos los supuestos establecidos
por la teoría convencional.
Khan (1990) 1973 - 79 países en desarrollo Análisis de regresión NULA, no hay efecto en el corto plazo
1988
Distingue entre devaluaciones anticipadas CONTRACTIVA si es anticipada
Agénor (1991)
y no anticipadas NO NEUTRAL si es sorpresiva
CONTRACTIVA si es anticipada
Agénor (1991) 1976 - 23 Estimación econométrica del modelo
1987 NO NEUTRAL si es sorpresiva
países de desarrollo
Dorodian (1993) 1977 - 43 países NULA, no hay efecto en el corto plazo
1983
Rogers y Wang México Modelo VAR CONTRACTIVA
(1995)
Rodriguez y Diaz
Perú Modelo VAR CONTRACTIVA
(1995)
Hoffmaister y Vegh
Uruguay Modelo VAR CONTRACTIVA
(1996)
En efecto, durante los primeros años del nuevo régimen cambiario (crawling peg) se
advirtieron tasas de depreciación elevadas. En este tiempo solo se observaron
leves superávits comerciales en dos años, 1989 y 1990. Desde entonces, se
registrarían continuos déficits comerciales, en promedio iguales a $us412 millones,
a pesar que la moneda nacional se depreciaba a tasas cercanas al 7% en
promedio. A pesar de las constantes depreciaciones, la balanza comercial
continuaba siendo negativa, llegando incluso a registrar un saldo comercial igual a –
$us1.126 millones en 1998. En 2004 y 2005 se volvieron a observar superávits
después de más de una década cuando las tasas de depreciación eran las más
bajas del periodo analizado (Gráfico 32).
Gráfico 32: Balanza comercial y tasa de depreciación nominal
(En millones dólares estadounidenses y en porcentaje)
21 3500
18 3000
15 2500
12 2000
9 1500
6 1000
3 500
0 0
-3 -500
-6 -1000
-9 -1500
-12 -2000
-15 -2500
1989 1988
Balanza comercial (eje der.) Tasa de depreciación nominal
20
20
15
15
10
10
5
5
0
-20 -10 0 10 20 30 40 50 -30 -20 -10 0 10 20 30 40 50
0
Indeterminada; 14
Positiva; 12 Negativa; 45
No significativa; 19
Relación débil; 10
Por otra parte, Auboin y Ruta (2011) analizaron una extensa base literaria sobre
la relación entre los tipos de cambio y el comercio exterior, concluyendo que la
volatilidad del tipo de cambio tiene un efecto negativo y poco significativo sobre los
flujos comerciales. La magnitud de este efecto depende de otros factores como la
estructura productiva de la economía, el grado de integración con otros países,
entre otros. También mencionan que los desalineamientos del tipo de cambio
pueden tener efectos en el corto plazo, pero no existe consistencia sobre la
magnitud y persistencia de este entre los diferentes estudios, mientras que en el
largo plazo no existe efecto.
En los últimos años, los RGC del WEF han reflejado una mejora constante del nivel
de competitividad del país. Por ejemplo, en el RGC 2009–2010, Bolivia ocupaba el
puesto 120 en el ranking de competitividad global, mientras que en el RGC 2013–
2014 el país subió al puesto 98. Este resultado refleja el mejor desempeño de
Bolivia en diferentes pilares, tales como ambiente macroeconómico en el que se
asciende del sitial 60 en el ranking al 28, en el mismo periodo de análisis.
Donde
TCR es el tipo de cambio real
E es el tipo de cambio nominal
P* es el índice de precios extranjero
P es el índice de precios domésticos
93 En el caso de Bolivia, la estructura de las importaciones está compuesta principalmente por bienes intermedios y de capital.
La interpretación de esta variable implica que cuando el tipo de cambio real es
mayor a 1, los bienes extranjeros son más caros que los nacionales. Esto indica
que para obtener una canasta de bienes extranjeros es necesaria más de una
canasta nacional. En otras palabras, el poder real de compra de la economía local
es menor que el de la extranjera. Otra interpretación del mismo fenómeno sugiere
que se requeriría únicamente una fracción de canasta foránea para comprar la
totalidad de una nacional. Esta situación ejemplifica una depreciación real de la
moneda nacional frente a la divisa extranjera en cuestión.
Asimismo, este concepto puede ser ampliado para comparar el poder adquisitivo de
la moneda nacional frente a varias divisas. Actualmente, el BCB realiza el cálculo
del tipo de cambio real multilateral mediante el Índice de Tipo de Cambio Efectivo
Real (ITCER) obtenido a través de un promedio ponderado geométrico (Gráfico 35).
En este sentido, se utiliza la siguiente fórmula:
Donde: I es el ITCER
i identifica a los socios comerciales del país
t es el indicador temporal y
w son los pesos con los cuales cada socio comercial entra en la fórmula
No obstante, una excesiva depreciación real no sería deseable, aun cuando esta
haya sido conseguida mediante movimientos en el precio nominal del dólar que no
hayan ocasionado subas en los precios, porque supondría una baja actividad no
transable en la medida en que la mayor parte de los recursos productivos estén
siendo empleados en el sector transable impulsado por una posición competitiva
beneficiosa.
3. Política fiscal. Como una buena parte del gasto de gobierno es destinado a
la compra de bienes no transables, una mayor demanda de los mismos
ejerce presiones en los precios y se traduce finalmente en caídas del tipo de
cambio real (Ostry, 1994)
En el cuadro 4 se muestra los coeficientes de largo plazo. Los signos de los coeficientes de la
ecuación de cointegración son los esperados y la existencia de un mecanismo de corrección
de errores para cada una de las variables domésticas revela la convergencia hacia la función
descrita por la ecuación mencionada.94
Cuadro 4: Relaciones de cointegración y velocidad de ajuste 95
Constante Apertur Términos Gasto corriente /
a de PIB
comerci intercam
al bio
Tipo de cambio real = 5,78 0,44 -0,32 -
(- (- 0
7,02 3,95) ,
)** * 6
3
(-7,18)**
El tipo de cambio real multilateral de largo plazo está explicado por los términos de
intercambio, la apertura comercial y el gasto corriente como porcentaje del PIB.96
94 Con el objeto de interpretar los coeficientes en términos de elasticidades, se trabajó con las variables en logaritmos. Al ser la
función logarítmica una función monotónica, una variable en logaritmos conserva las propiedades originales. De acuerdo al
teorema de representación de Granger (1995), si existe una relación de cointegración entre un grupo de variables entonces
existe un mecanismo de corrección de errores que describe el ajuste hacia el equilibrio de largo plazo.
95 Las pruebas de autocorrelación, heterocedasticidad y normalidad de la ecuación vectorial de corrección de errores se
encuentran en el Apéndice B.
96 Estadísticamente, se confirma que los términos de intercambio son la única variable exógena. Esto era algo esperable, dado
que la economía de Bolivia no influye en los precios internacionales de los bienes que exporta e importa.
3.4.3. Determinación del tipo de cambio real de equilibrio
Una vez que fueron establecidos los determinantes de largo plazo del tipo de
cambio real, conjuntamente las elasticidades, se obtuvo la función tendencial del
tipo de cambio real de equilibrio ponderando el componente de tendencia estimado
de cada una de las variables que explican el largo plazo del tipo de cambio real
multilateral por los coeficientes de cointegración encontrados.97
97 El componente de tendencia fue estimado utilizando el filtro de Hodrick y Prescott. Como la falencia de este método es que sub
o sobre estima el ciclo al inicio y al final de una serie, se estimó la tendencia sobre las series pronostica por fuera de la
muestra, de acuerdo a la recomendación de Maravall y Gómez (2011).
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Apéndice A: Análisis de estacionariedad de las series
Todas las series fueron sometidas al test de raíz unitaria de Dickey-Fuller
Aumentado (DFA). Los resultados de los test muestran que las variables en niveles
logarítmicos son no estacionarias; por tanto, se transformaron a tasas de
crecimiento a 12 meses (Cuadro A.1).
Cuadro A.1: Análisis de estacionariedad de las series
Variable Estadístico Valor
DFA crítico
IP -1.95 -1.94 (*)
E
IG -2.74 -2.57 (**)
A
E
T -2.46 -1.94 (*)
C
N
IPC-IM -2.93 -2.88 (*)
IP -1.74 -1.94 (*)
C
(*) Valor crítico al 5%
(**) Valor crítico al 10%
Apéndice B: Pruebas de autocorrelación, heterocedasticidad y
normalidad
Cuadro B.1
Modelo VAR
Test de autocorrelación, heterocedasticidad y normalidad
LM test LM Probabilid
stat ad
1 rezago 20.46 0.2
2 rezago 9.83 0.87
3 rezago 10.23 0.85
4 rezago 18.32 0.31
Chi- Probabilid
sq ad
Joint test 197.3 0.94
0
JB-
Jarque-Bera Stat 0.25
10.15
Cuadro B.2
Modelo de Corrección de Errores
Test de autocorrelación, heterocedasticidad y normalidad
LM test LM stat Probabilid
ad
1 rezago 11.07 0.81
2 rezago 9.85 0.87
3 rezago 13.05 0.67
4 rezago 15.99 0.45
Chi-sq Probabilid
ad
Joint test 230.9 0.29
8
JB-Stat
Jarque-Bera 11.26203 0.18