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Hipaso y Los Pitagóricos

Hipaso de Metaponto, un matemático griego del siglo V a.C., descubrió los números irracionales al calcular la diagonal de un cuadrado, lo que contradecía las creencias de los pitagóricos de que todo podía medirse con números racionales. Al divulgar su descubrimiento, los pitagóricos lo consideraron un hereje, lo expulsaron de su escuela y, según la leyenda, algunos lo arrojaron por la borda de un barco.

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Hipaso y Los Pitagóricos

Hipaso de Metaponto, un matemático griego del siglo V a.C., descubrió los números irracionales al calcular la diagonal de un cuadrado, lo que contradecía las creencias de los pitagóricos de que todo podía medirse con números racionales. Al divulgar su descubrimiento, los pitagóricos lo consideraron un hereje, lo expulsaron de su escuela y, según la leyenda, algunos lo arrojaron por la borda de un barco.

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El matemático asesinado por descubrir los números que

rompieron la armonía del Universo


Se dice que los pitagóricos tiraron por la borda de un barco al matemático Hipaso de
Metaponto por descubrir los números irracionales
PEDRO GARGANTILLAActualizado:18/10/2018 08:43h

Los científicos de todos los tiempos sueñan con realizar un descubrimiento


brillante que pueda desmontar alguna de las teorías imperantes en ese
momento y, por supuesto, darlo a conocer al resto de la comunidad.

Desgraciadamente, en algunos casos la divulgación de un hallazgo científico


ha sido considerada una trasgresión imperdonable e, incluso, un sacrilegio.
Esto fue precisamente lo que le pasó a un matemático griego: Hipaso de
Metaponto.

Los pitagóricos, los excéntricos matemáticos


El gran desarrollo de las matemáticas en Grecia se produjo entre los siglos VII
y VI a.C, durante los cuales destacaron dos grandes figuras, Tales de Mileto y
Pitágoras de Samos.

Nadie puede cuestionar que Pitágoras de Samos (alrededor 580-500 a.C) fue
uno de los grandes genios de la antigüedad y que fundó una de las escuelas más
prestigiosas de conocimiento. Sin embargo, los pitagóricos eran
una hermandad que se regía por unas normas muy singulares e incluso
irracionales, entre las que se encontraban una dieta vegetariana, la
confidencialidad de sus enseñanzas y un férreo espíritu comunitario.
Estos matemáticos afirmaban que «todo es números» y, por tanto, que los
números eran el principio de todas las cosas. Con esta filosofía, concebían el
orden cósmico como una unión armoniosa de números racionales, los cuales
eran una señal de divinidad y pureza; atribuyendo un significado místico a
ciertos números.
Hipaso, un gran matemático
A efectos organizativos, los pitagóricos se dividieron en dos sectas, una de
matemáticos propiamente dichos, que estaban directamente bajo las órdenes
de Pitágoras, y otra –los acusmáticos- que tan sólo conocían los rudimentos de
la doctrina y, que estaban dirigidos por Hipaso de Metaponto.

Hipaso nació en torno al año 500 a.C en Metaponto, una ciudad perteneciente
a la Magna Grecia, ubicada geográficamente en el Golfo de Tarento, al sur de la
península Itálica. Fue un gran matemático, al que se le atribuye la construcción
de un dodecaedro, como aproximación a una esfera. También realizó
importantes estudios sobre acústica y resonancia, a pesar de que muchos de
sus trabajos originales no han llegado hasta nuestros días.
La desgracia de descubrir los números irracionales
Este personaje tuvo la «desdicha» de descubrir –a través del teorema de
Pitágoras- que era imposible calcular de forma exacta la diagonal de un
cuadrado de lado la unidad, debido a que su resultado es la raíz cuadrada de
dos, y su cálculo es el número uno seguido de infinitas cifras (1,4142135…). En
otras palabras, el griego había descubierto que existen números
inconmensurables: los números irracionales.
Este hallazgo hacía tambalear las bases del pensamiento pitagórico: la
armonía, la creencia de que todo se podía medir… No conforme con este
descubrimiento, transgredió una segunda norma pitagórica: la de guardar el
secreto.
El griego, como buen científico, no dudó en mostrar orgulloso su hallazgo al
resto de sus compañeros matemáticos. Los pitagóricos inicialmente se
sintieron ofendidos, a continuación lo tildaron de hereje y, por último, lo
expulsaron de su escuela.
En este punto es cuando empieza la leyenda. Unos afirman que los pitagóricos
erigieron una tumba con su nombre, mostrando metafóricamente que para ellos
estaba muerto; otros defienden que sus compañeros de ciencia lo arrojaron
desde la borda de un barco. ¡Que cada uno elija el final que más le guste!

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