PRAGA
Praga posee una primacía indiscutida en un país con alrededor de 10 millones de habitantes y una
estructura de asentamientos bastante equilibrada. Más de un millón de personas, el 12% de la población
total, viven en la ciudad. Contando el conurbano, reside allí el 18% de la población checa.
Históricamente, Praga es una ciudad monárquica. Fue, a mediados del siglo XIV, la primera ciudad de
residencia permanente del káiser del Sacro Imperio Romano Germánico. Allí se desarrollaron
progresivamente las funciones de gobierno y administración pública. Por otro lado, Praga es desde el
siglo XIX el centro más importante de una nación industrializada de alto desarrollo, al punto de que en
1918 ocupaba el décimo lugar en el mundo en relación a su potencial industrial.
Es la capital de la República Checa desde la separación de Eslovaquia, oficializada el 1 de enero de 1993.
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La ciudad de Praga está constituida por cuatro ámbitos perfectamente diferenciables: la Ciudad
Vieja, la Ciudad Interior, la Ciudad Exterior y el Área Rural (Plicka, 1997).
La Ciudad Vieja, famosa en el mundo entero, surgió sobre todo entre los siglos XI y XIV. En una
superficie de sólo 8 km, es decir, un 2% de la superficie urbana, se concentran casi 1.400 edificios
históricos. El impactante casco histórico fue declarado Patrimonio Urbanístico en 1971. En 1992, la
Unesco lo ascendió a Patrimonio Cultural de la Humanidad.
La Ciudad Vieja posee gran actividad económica. Alberga a 55.000 habitantes y 200.000 puestos de
trabajo, es decir, un tercio de todos los de la capital. Al mismo tiempo, la Ciudad Vieja es el centro del
turismo, que a mediados de los años noventa del siglo XX alcanzaba en Praga un promedio diario de
300.000 visitantes. La población de la Ciudad Vieja continúa disminuyendo desde la década de 1920;
proceso que no ha sido detenido por los diversos quiebros históricos que se han producidodo desde
entonces.
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Figura 1: Esquema
de la estructura urbana de Praga.
Alrededor de la Ciudad Histórica de
origen medieval se agrupan
la Ciudad Interior, surgida con la
industrialización desde mediados
del siglo XIX hasta la Segunda Guerra
Mundial, así como también la Ciudad
Exterior y el Área Rural, aportes de la
época del socialismo del siglo XX.
El capitalismo reintroducido
en 1990 está transformando
toda la ciudad.
Figura 2: Crecimiento y distribución
espacial de la población de Praga
desde el siglo XVIII. Esta imagen de
mediados de la década pasada
demuestra cuán marcada
ha sido la pérdida de habitantes de
la Ciudad Vieja a lo largo de todo el
siglo XX, así como la bifurcación de
la curva demográfica entre la Ciudad
Interior y la periferia (sobre todo
la Ciudad Exterior), que fueron
pobladas de forma sistemática a partir
de la década de 1960. Las
generaciones futuras identificarán
el legado urbanístico de la fase
socialista casi únicamente
con la producción industrializada
de viviendas.
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Praga presentaba en 1990 importantes rasgos que pueden entenderse como característicos de una ciudad
europea socialista tardía:
- Era una ciudad compacta con un centro pequeño.
- Presentaba áreas descuidadas en la Ciudad Interior.
- Poseía una buena red de transporte público, con metro, tranvías y autobuses.
- Poseía, a su vez, grandes superficies verdes o destinadas a usos industriales.
Su periferia se caracterizaba por:
- La presencia de grandes complejos habitacionales con edificios en altura de producción
industrializada.
- La ausencia de centros comerciales y de extensos barrios de viviendas unifamiliares.
A estos rasgos se suma una infraestructura técnica marcadamente deficitaria. Esto resulta ostensible en
algunos casos, como por ejemplo en el de la suciedad del río Moldavia, que cruza Praga por el centro, e
invisible en muchos más, como en el de la pérdida subterránea de más del 30% del agua potable, que se
escurre por cañerías averiadas (Prague, 1999).
En el año 1990, casi un 60% de las viviendas de Praga –300.000 unidades– estaba administrado por
instituciones comunales.
El mercado de alquileres –como la mayoría de las grandes ciudades europeas, Praga es una ciudad de
inquilinos– se divide en un segmento para checos y un segmento para extranjeros. En el segmento para
checos, aún regulado, los precios se elevan a dos euros por metro cuadrado en viviendas usadas y a cinco
euros en viviendas nuevas. Con el objetivo de alquilar a los extranjeros a precios de mercado, tal como lo
permite la ley, a menudo se traslada
a los inquilinos checos a otra parte y se moderniza la vivienda que han dejado libre. En el segmento para
extranjeros, el mercado ofrece alquileres de 10 a 15 euros por metro cuadrado.
Los precios de los alquileres en el centro compiten con los precios de las áreas suburbanas.
Se puede constatar que sólo se construyen viviendas nuevas en los suburbios (Vorauer, 1999, 539).
La proliferación de comercios se puede considerar el principal motor de transformaciones urbanísticas en
Praga desde la década de 1990, seguida de un aumento de los usos de oficinas. Se construyen pocas
viviendas nuevas y no existe aún una renovación urbana sistemática. La oferta habitacional se ve
disminuida por la relativa facilidad con que en Praga se transforman las viviendas en oficinas.
Un caso ostensible de los efectos de la renovación urbana privada se encuentra a los pies del castillo de
Praga, en Malá Strana, uno de los barrios de la Ciudad Histórica más pintorescos y apreciados. Aquí se ha
producido una considerable renovación de habitantes y también de usos (sin trasgredir ninguna ley, varias
viviendas se convirtieron en oficinas).
DOS NUEVOS PLANES PARA LA CIUDAD EN SU CONJUNTO
Tras el derrumbe del sistema socialista en Checoslovaquia, la planificación del desarrollo urbano perdió
toda relevancia como campo de acción pública. Sólo a mediados de la década de los noventa del siglo XX
creció la conciencia de que tanto capitalismo exigía una regulación espacial. Desde 1994 comenzó la
discusión sobre la necesidad de elaborar una estrategia a largo plazo para Praga.
Figura 4: Plan Estratégico de Praga.
Imagen esquemática de la dimensión
espacial del Plan Estratégico de
Praga. Se puede observar la ubicación
de áreas de desarrollo de gran escala
colindantes con los grandes complejos
habitacionales; por ejemplo, al este
de Cerny Most y alrededor de Zlicín.
Su realización significa un éxito
del urbanismo oficial y,
simultáneamente, un importante
impulso para la suburbanización.
Al sureste se puede apreciar la
ubicación de la peor derrota del
urbanismo oficial: el dinámico polo
de desarrollo comercial y habitacional
fuera de los límites de Praga, ceñido
a la carretera DI, que conduce a Brno,
Bratislava y Viena. La imagen
muestra además la intención de
completar los dos anillos
de autopistas urbanas. Sobre todo,
el anillo exterior fomentaría una
fuerte dispersión de la estructura
de asentamientos en todo
el cono urbano.
Los dos documentos principales que expresan la política oficial de desarrollo urbanístico para la capital
son el Plan Estratégico, que a pesar de estar casi plenamente acabado aún no ha sido sancionado
oficialmente, y el Plano Regulador, establecido a finales de 1999. El Plano Regulador tiene más bien el
carácter de un instrumento técnico para concretar la política de desarrollo urbano y con ello hacerla
practicable, mientras que el Plan Estratégico tiene la función de determinar esa política y de justificarla.
En el año 1995, jugaron un papel importante en la elaboración del Plan Estratégico 36 expertos británicos,
pagados por su Gobierno, cuya misión era capacitar la Corporación de Desarrollo Urbano.
El Plan Estratégico (Strategic Plan Draft, 1998) tiene como territorio de acción toda la superficie
de la ciudad (imagen 4). Su horizonte temporal es de 20 años y consta principalmente de un catálogo con
objetivos económicos, sociales, políticos y espaciales. Esencialmente, orienta a la política local a
fortalecer la competitividad de la ciudad mediante el mejoramiento de su capacidad de gestión comunal,
influyendo en la recomposición del sistema de centralidad de Praga y en la superación de los déficits del
equipamiento técnico de la urbe. El Plan Estratégico es, en su totalidad, una elaborada expresión del
programa de la ciudad frente al Estado central, la región de Bohemia y las comunas circundantes, así
como de los distritos dentro de los límites de la ciudad, de la población y de los inversionistas.
El Plano Regulador de Praga, que rige desde finales de 1999, tiene un horizonte temporal de unos 10
años. Su tarea más urgente consiste en ofrecer superficies desarrollables y en reformar el sistema de
centralidades de Praga. La expresión recurrente de los autores del Plano Regulador dice: “De la estructura
urbana monocéntrica a la estructura urbana policéntrica”. Con respecto a la Ciudad Vieja y a la Ciudad
Interior, se trata más bien de una ampliación de la centralidad en cuatro direcciones (Smíchov, Pankrác,
Manini/Karlín y Bubny, como puede apreciarse en la imágen 4). Esto tiene como objetivo principal el
alivio de la Ciudad Vieja frente a la fuerte presión de las inversiones y la disminución de la dinámica de
la suburbanización del comercio. El desarrollado sistema de transporte público heredado del socialismo
sostiene toda el área de ampliación de centralidad en la Ciudad Interior.
UNA SUBURBANIZACIÓN SEMIDIRIGIDA
El elemento dominante de la suburbanización de Praga lo constituyen, hasta el momento, los grandes
complejos comerciales surgidos en la segunda mitad de la década pasada. Su gran motor es el comercio
detallista a gran escala, grandes cadenas que cuentan con el capital, los conocimientos de gestión y la
agilidad necesarios para imponerse en medio de los agitados cambios de los países de la Europa
centrooriental.
Otras variantes de la suburbanización poseen una importancia subalterna. Sucede así con la proliferación
de viviendas dentro y fuera de los límites de la ciudad, que últimamente va adquiriendo un peso
considerable.
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CALLES Y PLAZAS
Calles:
Karlova
Las estrechas calles cercanas al Puente de Carlos IV siguen el trazado de la Praga medieval. Durante siglos, la calle
de Karlova o calle de Carlos fue la vía principal de la Ciudad Vieja. Esta bonita calle está jalonada de tiendas y casas
con fachadas renacentistas y barrocas. En el siglo XVII, los jesuitas compraron un extenso terreno al norte de Karlova
para crear el complejo universitario del Clementinum.
Karlova desemboca en una pequeña plaza que tiene una de las mejores vistas de la rivera del Moldava. La plaza de los
Caballeros Cruzados, está formada por edificios tan importantes como el Clementunum, la Iglesia de San Francisco y la
Galería Krizovníku. En el centro de la Plaza destaca la estatua de Carlos IV.
Puente Carlos
Este puente se llama Puente de Carlos en honor al regente Carlos IV bajo cuyo reinado en el s XIV floreció la ciudad.
De hecho este puente une Stare Mesto y Malá Strana (situados a ambas orillas del Moldava). Es el puente más viejo de
Praga y el segundo más viejo de la República Checa.
Su construcción se inició en 1357 y finalizó a principios del sXV Aunque actualmente es peatonal, en el pasado su
anchura permitía el paso de cuatro carruajes a la vez. Para evitar un mayor deterioro, la mayoría de las estatuas del
puente son copias; los originales se encuentran en el Lapidarium y en Vysehrad.
Hasta 1741, el puente de Carlos IV era el único que cruzaba el río Moldava. Mide 520 metros de largo y se construyó
con sillares de arenisca. Carlos IV encargó su construcción a Peter Parler en 1357 para sustituir el puente de Judit. La
decoración original se limitaba a la cruz, la primera estatua, la de San Juan Nepomuceno, se colocó en 1683, imitando
las esculturas de Bernini del Ponte de Sant'Angelo en Roma.
Calle del oro
Esta corta y estrecha calle, que debe su nombre a los orfebres que la habitaron en el siglo XVII, es una de las más
pintorescas de Praga. Existe una leyenda de que sus primeros habitantes eran alquimistas en busca de la fabricación de
oro pero en realidad eran casas que daban cobijo a los Guardianes del Castillo. La calle consta de varias casitas
pintadas de vivos colores, que se construyeron en los arcos de la muralla del castillo. Franz Kafka vivió durante los años
1916 y 1917 en el número 22.
En la actualidad estas casitas de esta calle son tiendas de libros, antigüedades, cristal de Bohemia y otros recuerdos
para turistas.
Calle nerudova
Esta pintoresca y estrecha calle, que conduce al castillo de Praga, lleva el nombre del poeta y periodista Jan Neruda,
cuyas narraciones cortas estaban ambientadas en esta parte de la ciudad. Vivió en la casa de los Dos Soles, que se
encuentran en el número 47 de esta calle.
Hasta la introducción de la numeración, en 1770, las casas de Praga se distinguían por los emblemas que ostentaban
sus fachadas. Varias muestras de esta peculiar manera de identificarse, se pueden observar a lo largo del trazado de
Nerudova. A medida que se asciende se suceden: el Águila Roja (nº6), los Tres Violines (nº12), la Herradura Dorada
(nº34), la Langosta Verde (nº43) y el Cisne Blanco (nº49). En el nº32 se encuentra la vieja farmacia que alberga un
museo. Muchas de estas casas históricas, hoy en día son tiendas de artesanía, moda o restaurantes de gran calidad.
En Nerudova también se alzan grandes edificios barrocos, como: el Palacio Thun-Hohenste (nº20), el Palacio Morzin
(nº5) y la Iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Plazas:
Wenceslao
La Plaza Wenceslao es un espacio rectangular de unos 750 metros de longitud por 60 metros de ancho. Es la principal
arteria de la ciudad. En ella se encuentra el Museo Nacional junto a una estatua de San Wenceslao y otra estatua que
conmemora a dos hombres que se quemaron a si mismos en protesta contra los soviéticos.
Hoteles y restaurantes ocupan muchos de los edificios que rodean la plaza, aunque sigue siendo fiel a su origen
comercial, antiguamente era un mercado de caballos. En la Plaza de Wenceslao podemos encontrar todo lo que
busquemos: kioscos de comida, tiendas de souvenir, tiendas de ropa de moda, podemos comprar la cristalería de
Bohemia que estamos buscando o simplemente tomar un café en un tranvía.
La mayoría de las construcciones, datan de principios del siglo XX, cuando se remodeló la plaza. Se pueden contemplar
interesantes ejemplos de los estilos ornamentales empleados por los arquitectos checos del momentos.
Plaza del Ayuntamiento Viejo
Originada como activo mercado en la Edad Media, la plaza fue desde siempre el corazón de la Ciudad Vieja, verdadero
centro económico en el cruce de caminos que conectaban las ciudades de la Bohemia. La vida social y cultural también
giró siempre en torno a ella y sería muy difícil mencionar acontecimientos históricos que no la hayan involucrado.
Uno de los sucesos más sangrientos ocurrió el 21 de junio de 1621, cuando fueron ejecutados los líderes protestantes
que se rebelaron contra el emperador Matías, luego de la Batalla de la Montaña Blanca. El tristemente famoso
verdugo Jan Mydlář decapitó 24 hombres en 4 horas... Otros tres fueron colgados. Veintisiete cruces blancas en el
pavimento, frente al Ayuntamiento, recuerdan aquella tragedia sin precedentes, por la cantidad de muertes y porque
los ejecutados no eran hombres comunes sino nobles y burgueses. Las leyendas dicen que sus fantasmas deambulan
por la plaza cada 21 de junio...
En 1918, en tiempos de la revolución que condujo al nacimiento de la República de Checoslovaquia, una multitud
enfurecida destruyó una Columna Mariana erigida en 1650 (la segunda más antigua de Europa), por considerarla
símbolo del poder monárquico. Los restos fueron recuperados y se conservan en el Lapidarium, pero nunca fue
reconstruida.
En 1945 la plaza vio cambiada drásticamente su fisonomía cuando los nazis atacaron y destruyeron toda el ala norte del
edificio del Ayuntamiento y casi acaban con la torre, donde se encuentra el reloj astronómico. Ese edificio nunca fue
reconstruido y por eso la fachada de laIglesia de San Nicolás hoy da sobre la plaza.
Considerada por muchos como la más bella de Europa, la histórica Plaza de la Ciudad Vieja de Praga suele ser el primer
lugar que los turistas quieren visitar al llegar a la ciudad.
Concurrida durante todo el día, turistas se mezclan con locales y llenan los bares y restaurantes que la circundan. Los
más románticos rentan un carro tirado por caballos para hacer un recorrido. Y aunque no faltan músicos y artistas
varios dispuestos a entretener a la gente, el verdadero espectáculo ocurre cada vez que el reloj astronómico indica una
nueva hora con su "procesión de apóstoles". Entonces, una multitud se congrega frente al Antiguo Ayuntamiento.
Edificios y monumentos
1. Casa U Minuty
2. Antiguo Ayuntamiento
3. Reloj astronómico
4. Iglesia de San Nicolás
5. Fachadas al norte y al sur
6. Palacio Golz-Kinsky
7. Casa de la campana de piedra
8. Iglesia Nuestra Señora de Tyn
9. Monumento a Jan Hus
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Plaza del castillo de Praga
El Castillo de Praga, más que un castillo como podríamos imaginar, el típico medieval, con fortificaciones, foso y puente
levadizo, en este caso se trata de un conjunto de palacios conectados por patios y pequeñas calles construido sobre una
colina. Los praguenses declaran orgullosos que se trata del castillo antiguo más grande del mundo, con 570 metros de
largo y 130 metros de ancho. El área en que se encuentra recibe el nombre de Hradcany.
La historia del Castillo de Praga se confunde con la historia misma de la ciudad y el avance del Cristianismo en la
República Checa. Por lo tanto, sus orígenes se remontan a más de mil cien años. En el año 870 el Príncipe Borijov, uno
de los primeros dirigentes de la dinastía real de los Premyslidas, ordenó la construcción del castillo, originariamente de
madera y sobre un terraplén a modo de fortificación.
La primera iglesia construida fue dedicada a Nuestra Señora, mientras que la Catedral de San Vito y la Basílica de San
Jorge datan del siglo X. Junto a la basílica fue construido el primer convento de Bohemia.
Los estilos arquitectónicos presentes en el castillo reflejan prácticamente la arquitectura de todo un milenio y la
impronta de los reyes más recordados: el gótico con Carlos IV, neogótico con el rey Vladislav Jagiello, renacentista
con Rodolfo II y las últimas modificaciones importantes en estilo barroco de la mano de María Teresa de Austria, última
reina de la dinastía de los Habsburgo.
Una sucesión de patios y callejuelas conectan los lujosos palacios, convertidos en galerías de arte y museos, con las
milenarias iglesias ricamente adornadas y las torres que sirvieron de prisión en otros tiempos y guardan historias
macabras.
El castillo debió soportar un gran incendio en 1541, sucesivas invasiones y los efectos de las guerras mundiales.
Durante la Segunda Guerra Mundial fue cuartel central del comando nazi en Praga y luego los comunistas fijaron sus
oficinas allí. Es notable cómo el castillo logró sobrevivir a tan agitada historia y con el tiempo llegar a convertirse en
todo un símbolo y leyenda viviente de la ciudad.
En la actualidad, el Castillo de Praga es la residencia oficial del presidente de la República Checa y casi todas sus áreas
están abiertas al público.
El distrito del castillo es el más antiguo de Praga. Sus principales atractivos son:
El Castillo de Praga: Construido en el siglo IX. Con 570 metros de largo y 130 de anchura media, es considerado la
mayor fortaleza medieval del mundo.72 Contiene la Catedral de San Vito, el Callejón del Oro y la Alquimia, donde se
reunieron varios alquimistas en busca de la fórmula para crear oro, y cuyos experimentos se han recogido en la Torre
de la Pólvora (Mihulka), de 1494. También se encuentra la capilla de la Santa Cruz, del siglo XVIII, la Casa del
Preboste, del siglo XVII, el antiguo Palacio Real, del siglo XII, desde donde se produjeron las famosas defenestraciones
de Praga, la basílica de San Jorge, erigida sobre una antigua iglesia del año 920, el Templo de San Jorge, del siglo
XVIII, la Galería del Castillo, instalada en los antiguos establos, aloja una pinacoteca, la Torre Dalibor, donde fue
encarcelado un violinista que dio origen a una ópera, el Palacio Lobkowicz, del siglo XVII, que hoy alberga un museo
histórico, la casa Burgrave, que aloja un museo del juguete, y la torre Negra, puerta oriental del Castillo. Ha sido en
diversas ocasiones de la historia sede de distintos gobiernos y es la residencia oficial desde 1918 del presidente de la
República. Fue remodelado por el arquitecto Jože Plečnik entre 1920-1934 a petición del presidente checo Masaryk.
La catedral de San Vito
Uno de los mejores ejemplos de arquitectura gótica de la República Checa, es también su más importante y más grande
iglesia. En ella se encuentra la sede del Arzobispado de Praga y hasta 1836 fue el lugar de coronación de los reyes y
reinas de Bohemia, el mismo lugar donde muchos de ellos, junto a santos y príncipes, tuvieron también su sepultura.
La puerta principal de la catedral se encuentra al oeste, justo frente al pasaje que reune el Segundo y el Tercer Patio.
Dos altas torres y una gran roseta central inspirada en las iglesias de Paris caracterizan la entrada. Una puerta de
bronce, decorada con escenas de la historia de la catedral y leyendas acerca de San Wenceslao y San Adalberto,
permite el ingreso a la nave.
Continuando por el Tercer Patio, en la fachada sur destaca el campanario renacentista, comenzado por Petr Parler, y
acabado en estilo barroco, que alberga a Zikmund, la campana más grande del país.
Junto a la torre se encuentra el Portal Dorado, la antigua entrada de la catedral. Sobre el portal destaca un gran
mosaico veneciano de 82 metros cuadrados, realizado en las fábricas de cristal de Bohemia con la colaboración de
artistas italianos, que representa el Juicio Final.
Plaza de Malá Strana. Malostranské Námestí.
Esta plaza ha sido el corazón de Malá Strana desde su fundación, en 1257. En un principio, en este emplazamiento se
levantaba un gran mercado aledaño a la muralla del castillo. Después se construyeron edificios en medio de la plaza,
dividiéndola en dos.
La mayoría de las casas que rodean la plaza datan de la Edad Media, aunque todas se reconstruyeron en estilo barroco
y renacentista. En el centro se encuentra la hermosa iglesia de San Nicolás y el edificio que albergaba una antigua
escuela jesuita. También destaca la fachada del Palacio de Liechtenstein y la Columna de la Santísima Trinidad,
edificada para celebrar el final de la peste de 1713.
Otros edificios como: el Palacio Smiricke, el Palacio Sternberg y el Palacio Kaiserstein destacan por sus hermosas
fachadas y ornamentaciones curiosas.
En los soportales de la Plaza de Malá Strana se suceden cantidades de tiendas, restaurantes y cafeterías muy
interesantes.