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Presunciones Legales y Mejoras

Este documento resume tres capítulos sobre la posesión, presunciones legales y mejoras según el código civil del Perú. El Capítulo I define la posesión como el ejercicio de hecho de los poderes inherentes a la propiedad y discute autores como Savigny e Ihering. El Capítulo II cubre las presunciones legales de propiedad, accesorios y continuidad. El Capítulo III clasifica las mejoras en necesarias, útiles y de recreo, y explica los derechos relacionados a las mejoras. El documento provee una introducción detall
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Presunciones Legales y Mejoras

Este documento resume tres capítulos sobre la posesión, presunciones legales y mejoras según el código civil del Perú. El Capítulo I define la posesión como el ejercicio de hecho de los poderes inherentes a la propiedad y discute autores como Savigny e Ihering. El Capítulo II cubre las presunciones legales de propiedad, accesorios y continuidad. El Capítulo III clasifica las mejoras en necesarias, útiles y de recreo, y explica los derechos relacionados a las mejoras. El documento provee una introducción detall
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ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

POSESIÓN
PRESUNCIONES LEGALES Y MEJORAS

CAPITULO I
LA POSESION.
1.1. ASPECTOS GENERALES.
1.2. LA POSESIÓN EN EL CÓDIGO CIVIL DEL PERÚ.

CAPITULO II
PRESUNCIONES LEGALES
2.1. PRESUNCION DE PROPIEDAD.
2.2. PRESUNCIÓN DE POSESIÓN DE LOS ACCESORIOS.
2.3. PRESUNCIÓN DE BUENA FE.
2.4. PRESUNCIÓN DE CONTINUIDAD.

CAPITULO III
MEJORAS
3.1. CLASES DE MEJORAS.
3.2. DERECHO AL VALOR DE LAS MEJORAS.
3.3. DERECHO DE RETENCIÓN DE MEJORAS.
3.4. EFECTOS DE LA RESTITUCIÓN DEL BIEN.

SENTENCIA.
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA.

1
INTRODUCCIÓN

La posesión es un poder físico que se ejerce en forma directa y exclusiva


sobre una cosa para su aprovechamiento total o parcial, o para su
custodia, como consecuencia del goce efectivo de un derecho real o
personal, o de una situación contraria a derecho.
Dentro de la posesión el poseedor tiene derechos nuestro código regula
el tema de las mejoras, que según el artículo 916, que las mejoras son
necesarias, cuando tienen por objeto impedir la destrucción o el
deterioro del bien.
Son útiles, las que sin pertenecer a la categoría de las necesarias
aumentan el valor y la renta del bien.
Son de recreo, cuando sin ser necesarias ni útiles, sirven para ornato,
lucimiento o mayor comodidad.
Se entiende por "mejoras"; las inversiones de capital y trabajo, hechas en
un bien con el fin, unas veces de conservarlo, evitando su destrucción;
otras veces con la finalidad y el propósito de aumentar su rentabilidad y, a
veces, para tan sólo darle mejor apariencia estética, o de conford y elegancia
de un bien.
Otro tema objeto de nuestro análisis es la presunción viene a ser la
"suposición de la existencia hecho o de una circunstancia". En Derecho se
reconoce dos clases de presunciones:
1) La presunción denominada Juris et de jure, que no z prueba en
contrario; 2) La presunción llamada Juris tantum que es la que produce
prueba plena, pero admite prueba en contrario; es produce prueba plena,
mientras no se demuestre lo contrario.
Trasladando estas presunciones al campo de la posesión presunciones
son tres, fundamentalmente: A) la presunción de propiedad; B) la
presunción de tiempo intermedio y C) la presunción de continuidad.

2
CAPITULO I
LA POSESION.

1.1. ASPECTOS GENERALES.

Dentro del mundo de las percepciones la posesión es la revelación,


visible, externa, y en cierto modo material de la propiedad.
Esta no existiría si no llevase aparejada aquella. Sería contradictorio
afirmar lo propio sin que sepa de la posibilidad de usar y gozar del
objeto.
IHERING1 señalo "yo puedo imaginarme un estado jurídico fundado
únicamente en la posesión; pero no puedo concebir un estado únicamente
basado en la propiedad, con exclusión de la protección posesoria"
La posesión es el contenido mismo del derecho de propiedad. Ella
comprende uno de los aspectos más importantes de ese derecho, por
cuanto constituye el medio por el cual se realizan todos sus fines.
La posesión resulta ser una imperativa condición para el efectivo
ejercicio de la propiedad. No tenerla es, como señala SALVAT " lo mismo
que no ser propietario; es tener una propiedad lírica, desprovista de todo
interés práctico".
La posesión se ofrece una vez más, como la puerta que conduce a la
propiedad; sólo que el camino es más largo, por faltar las condiciones
que concurren en el otro caso"
SAVIGNY, influido por KANT, la define como parte del derecho basado
en la existencia de un animus (voluntad) de ser dueño (animus res sibi
habendi). SAVIGNY divide en dos elementos: el corpus, osea, la
materialidad de la tenencia de la cosa y el animus, esto es, la voluntad
de tenerla como propia. Hay coincidencia en los elementos, pero las
discrepancias aparecen en cuanto al análisis del animus.

1
IHERING, RUDOLF VON (1922). Teoría de la Posesión. Fundamentos de la Protección
Posesoria. Madrid. De Adolfo Posada.

3
A diferencia de SAVIGNY, RUDOLF VON IHERING estima que no se
puede individualizar el corpus del animus.
Lo decisivo de la posesión es el ser una apariencia totalmente
significativa que exterioriza (manifiesta) formalmente la propiedad y a la
que se liga la adquisición, ejercicio y prueba de la propiedad.
Refiriéndose al corpus u objeto de la posesión Sagviny estudió la clásica
concepción de los glosadores basada en el aspecto físico del contacto,
desdoblado en la aprehensión (bienes muebles) y la ocupación (bienes
inmuebles. Según este tratadista, el contacto físico no es imperativo y
basta pues la posibilidad material de hacer de la cosa lo que se quiera
impidiendo la interferencia de terceros.
SAVIGNY estudió el animus. Definiéndolo como la intención de ejercer
para si el propio derecho de propiedad.
El poseedor se diferencia así por una voluntad especial distinta de la
corriente. El que tiene el corpus posesionis puede abrigar esa intención
de dos maneras: ya deseando ejercer el derecho de propiedad ajeno, o
bien el suyo personal. En el primer caso, carece del animus requerido
para poseer y es un mero detentador. Por el contrario, si no reconoce el
derecho de propiedad y tiene la intención de ejercerlo para sí, tiene el
ánimo requerido para poseer, es poseedor.
Resulta pues que Ihering espiritualizó el concepto del corpus
despojándolo de su sentido material.
Lo convirtió consiguientemente un factor de naturaleza jurídica y
económica, variable según las circunstancias. La posesión adopta por lo
tanto manifestaciones diversas. Ella puede confundirse y se confunde
de hecho con la detentación física de las cosas; pero esta detentación
podrá estar ausente y no por ella faltara la posesión 2.

1.2. LA POSESIÓN EN EL CÓDIGO CIVIL DEL PERÚ.


2
Arias Schreiber Peste, Max. Exégesis, Los Derechos Reales; T. IV primera edición. Lima – Perù. P.62.

4
El código del Perú del año 1984 define en su artículo 896 la posesión
en estos términos: la posesión es el ejercicio de hecho de uno o más
poderes inherentes a la propiedad.
El código del Perú adopta íntegramente el mismo sistema posesorio de
los códigos alemán, suizo, y del Brasil.
Este último código sigue la línea del código anterior en la que se
pronuncia por la teoría objetiva de la posesión de RUDOLF VON
IHERING3. En el precepto normativo se ignora al elemento intencional,
o subjetivo, esto es el animus, para destacar únicamente el corpus ósea
el elemento denominado objetivo.
El poseedor tiene derecho: 1) a percibir los frutos del bien, materia de la
posesión; 2) derecho a ser reembolsado de los gastos invertidos en mejoras,
o sea, tiene derecho a las mejoras; 3) Derecho a conservar la posesión; 4)
Consecuentemente, tiene derecho a la protección posesoria y 5) Le
favorecen determinadas "presunciones legales", vinculadas con la
posesión.
El vigente Código no tiene un capítulo especialmente dedicado a regular
todos estos derechos que acabamos de enumerar; ellos se encuentran en
algunas disposiciones de los capítulos que conforman el Título I, dedicado
a la posesión; sin embargo, hay tres capítulos especialmente consagrados a
algunos de estos derechos: El Capítulo Cuarto referente a las Presunciones
legales; el Quinto a las mejoras y el Sexto a la defensa posesoria.
El Código anterior no tuvo ningún Título especialmente dedicado a normar
alguno o algunos de estos derechos, que estaban reconocidos en algunos
artículos de su Título Único (Arts. 826 a 831 y 834 a 839).
Hay bienes que se aprovechan usándolos (por ejemplo: un carro dado en
alquiler o en comodato); otros percibiendo sus frutos o rendimientos. En
realidad la ley reconoce al poseedor el derecho más importante: le concede
la facultad de usar, usufructuar y explotar económicamente el bien. El
poseedor se hace propietario de los frutos que produce el bien poseído. El
poseedor de buena fe hace suyos los frutos (Art. 908 del C.C. actual Art.
3
Inhering, Rudolf Von. La Lucha por el Derecho. Trad. De Adolfo Posada. Prologo de Leopoldo
Alas (Clarín). Bs. As. Editorial Araujo. 1939. P. 78

5
834 del anterior). En cambio como vimos ya- al poseedor de mala fe se le
sanciona, incluso por su negligencia en no hacer producir regular o
normalmente el bien, puesto que deviene obligado a restituir al
propietario los frutos realmente percibidos y también "los que pudo
haber percibido" (Arts. 909 y 910.
Queda sobreentendido que sobre los frutos no hace la ley ninguna distinción;
este derecho de percepción incluye tanto los frutos naturales, como los civiles
y los industriales. Hay normas específicas con relación a este derecho que
concede la posesión, en lo que concierne al derecho real de usufructo o al
arrendamiento de tierras, de conformidad a su legislación pertinente.

CAPITULO II
PRESUNCIONES LEGALES

6
2.1. PRESUNCION DE PROPIEDAD.

De acuerdo al artículo 912, el poseedor es reputado propietario,


mientras no se pruebe lo contrario. Esta presunción no puede oponerla
el poseedor inmediato al poseedor mediato. Tampoco puede oponerse al
propietario con derecho inscrito.
Se dedica a ellas en el Cap. IV del Título I - sobre la Posesión: (Arts. 912 a
915). El anterior Código no le dedicó título especia dos artículos: el 827
(presunción de propiedad) y el 829 (presunción de no interrupción), pero
no mencionaba otras presunciones que importantes y a las que nos
referiremos en esta proposición.
La presunción viene a ser la "suposición de la existencia hecho o de una
circunstancia". En Derecho se reconoce dos clases de presunciones:
1) La presunción denominada Juris et de jure, que no z prueba en
contrario; 2) La presunción llamada Juris tantum que es la que produce
prueba plena, pero admite prueba en contrario; es produce prueba plena,
mientras no se demuestre lo contrario.
Trasladando estas presunciones al campo de la posesión presunciones
son tres, fundamentalmente:
A) la presunción de propiedad;
B) la presunción de tiempo intermedio y
C) la presunción de continuidad.
PRESUNCIÓN DE PROPIEDAD.- El poseedor es reputado propietario
mientras no se pruebe lo contrario, dice el primer párrafo del Art. 912 del
actual Código (Art. 827 del anterior Código).
Esta presunción no puede oponerla el poseedor inmediato al poseedor
mediato. Tampoco puede oponerse al propietario con derecho inscrito.
Los dos últimos párrafos son nuevos en este artículo. El arrendatario no podría
oponer esta presunción al propietario.
Tratándose de bienes inscritos en el R. de la P. esta presunción sólo
favorece a la persona cuyo derecho esté inscrito. Para bienes muebles regirá

7
la disposición contenida en el Art. 948 (correspondiente al Art. 890 del Cód.
de 1936).
Dice este precepto: "Quien de buena fe y como propietario recibe de otro la
posesión de una cosa mueble, adquiere el dominio, aunque el enajenante
de la posesión carezca de facultad de hacerlo. Se exceptúan de esa regla
los bienes perdidos y los adquiridos con infracción de la Ley Penal""
(Transmisión de la propiedad).

JURISPRUDENCIA:
1. «Siendo el Articulo 912' del Código Civil una norma de carácter procesal, no cabe invocar alguna
violación contra ella al ampara de una causal in iudicando por estar reservada para normas de
derecho material».
Cas. N» 2293-2000-Lima, El Peruano, 30-01-2001, p. 6824.

2. «El Artículo 912° del Código Civil ha establecido en beneficio del poseedor la presunción luris
tantum que lo Gene por propietario; sin embargo, el propio artículo 912 dispone que tal
presunción no puede ser opuesta al propietario con derecho inscrito, quien más bien, con tal
situación publicita su derecho y puede oponerlo a los demás».
Cas. N° 3018-99-Huaura, El Peruano, 25-08-2000, p. 6091.

3. «El interdicto se fundamenta por un lado en la necesidad de restablecer la tranquilidad social


alterada por el conflicto posesorio, y por otro, asegura la posesión actual en favor del que la está
ejercitando, sin perjuicio de que después se ventile el mejor derecho a la posesión».
Cas. N« 282-96-lca, El Peruano, 10-06-1998, p. 1269.

4. «Para la defensa de la posesión por intermedio de los interdictos no es necesario evaluar los títulos
de los que nace el derecho a la posesión, consecuentemente desde el punto de vista de la prueba,
en el interdicto no tiene significación la prueba escrita de la posesión ni el título posesorio, sino
que se discuten únicamente la posesión táctica y actual del actor y el hecho perturbatorio o de 3
despojo»
Cas. N« 282-96-lca, El Peruano, 10-06-1998, p. 1269.
Derecho comparado.
Colombia.

8
En cuanto a la propiedad, el Código Civil, artículo 762, establece una
presunción en virtud de la cual se reputa dueño de una cosa
determinada a quien sea poseedor de la misma, en tanto otra persona
no justifique ser el dueño:
“La posesión es la tenencia de una cosa determinada con ánimo de
señor o dueño, sea que el dueño o el que se da por tal, tenga la cosa
por sí mismo, o por otra persona que la tenga en lugar y a nombre
de él.
El poseedor es reputado dueño, mientras otra persona no justifique
serlo”.
Según esta norma, toda persona que sea poseedora de una cosa
determinada se reputa dueño de la misma, es decir, se presume que es
dueño. Vale precisar que, jurídicamente, presunciones como las
señaladas en esta norma, relevan de la carga de la prueba y, solo
mientras otra persona no justifique serlo, el poseedor no está obligado a
demostrar la propiedad.
Igualmente, entendemos que no basta la simple afirmación del derecho
por parte de la otra persona, sino que debe justificar que es el dueño de
los mismos, para que pueda desvirtuar la presunción en cabeza del
poseedor.
Por otro lado, los activos que, de acuerdo con el reglamento de
propiedad horizontal de los edificios, conjuntos o unidades
inmobiliarias cerradas sometidas a este régimen de propiedad, tengan el
carácter de bienes comunes esenciales, pertenecen en común y
proindiviso a los copropietarios, tal como está previsto en la Ley 675 de
2001, artículos 3, 5 y 19.

2.2. PRESUNCIÓN DE POSESIÓN DE LOS ACCESORIOS.

Como indica el artículo 913, la posesión de un bien hace presumir la


posesión de sus accesorios.
La posesión de un inmueble hace presumir la de los bienes muebles
que se hallen en él.

9
Esto quiere decir que salvo prueba en contrario, hay que presumir que si
estuvo poseyendo cualquier bien, también se estuvo poseyendo sus partes
accesorias y es que "lo accesorio sigue la suerte de lo principal"; ésta es la
presunción de los bienes accesorios.

2.3. PRESUNCIÓN DE BUENA FE.

Señala el artículo 914, que se presume la buena fe del poseedor, salvo


prueba en contrario.
La presunción a que se refiere este artículo no favorece al poseedor del
bien inscrito a nombre de otra persona.
La buena fe se presume siempre, por eso es que si alguien afirma la mala fe,
tiene que probarla. El Código anterior no admitió, no contempló esta
importante presunción, reconocida por muchas legislaciones.
El Art. 833 de dicho Código no estableció expresamente tal presunción,
sino que se refería únicamente a la duración de ella, cuando decía: "La buena
fe dura mientras las circunstancias permitan al poseedor presumir que
posee legítimamente o hasta que es citado en juicio", frase esta que ha sido
recogida por el Art. 907 del vigente Código, dispositivo que hemos citado al
referirnos a la posesión de buena fe.

2.4. PRESUNCIÓN DE CONTINUIDAD.

Señala el artículo 915, que si el poseedor actual prueba haber poseído


anteriormente, se presume que poseyó en el tiempo intermedio, salvo
prueba en contrario.
A la persona que hoy está poseyendo y lo estuvo más antes, se le dispensa el
tener que acreditar la posesión de tiempo intermedio, pues, se presume esta
posesión intermedia, a su favor, siempre -salvo prueba que demuestre que
otro estuvo poseyendo en ese tiempo intermedio.
Esta presunción está reconocida no precisamente en el correspondiente
Capítulo de Presunciones; sino en el art. 898 del Cap. de Disposiciones

10
generales y dice: ""El poseedor puede adicionar a su plazo posesorio el
de aquel que el trasmitió válidamente el bien"" (Art. 939 Cód. 36).
Consiste, pues, en el derecho del poseedor de unir la posesión que él
ejercita actualmente, con la posesión de quien o quienes le trasmitieron el
bien, como serían: el vendedor, el permutante o donante o el causante,
según sea el título del derecho de propiedad.
Esta presunción no puede hacerse valer entre condóminos, ni por los
depositarios y arrendatarios.

CAPITULO III

11
MEJORAS

3.1. CLASES DE MEJORAS.

Señala el artículo 916, que las mejoras son necesarias, cuando tienen
por objeto impedir la destrucción o el deterioro del bien.
Son útiles, las que sin pertenecer a la categoría de las necesarias
aumentan el valor y la renta del bien.
Son de recreo, cuando sin ser necesarias ni útiles, sirven para ornato,
lucimiento o mayor comodidad.
Se entiende por "mejoras"; las inversiones de capital y trabajo, hechas en
un bien con el fin, unas veces de conservarlo, evitando su destrucción;
otras veces con la finalidad y el propósito de aumentar su rentabilidad y, a
veces, para tan sólo darle mejor apariencia estética, o de conford y elegancia
de un bien. De este concepto surge la distinción de las mejoras en tres
clases:
Mejoras necesarias son las inversiones hechas para evitar la destrucción
del bien o su deterioro. Tal sería las mejoras hechas en un predio
consistente en la construcción de obras de defensa contra la acción erosiva
de las aguas; obras de resaneamiento en una construcción; "retejo" en
casas de las zonas de sierra, ceja de selva y selva.
Mejoras útiles las que tienen por finalidad aumentar el precio o la renta de
un bien; por ejemplo nuevas roturaciones de tierras de cultivo; tala de
bosques naturales con el fin de preparar las tierras para el laboreo agrícola;
construcción de canales de riego; instalaciones de agua, desagüe, servicio
de luz y energía eléctrica, en predios urbanos que aún no cuentan con
tales servicios. Luego, cercos, alambrados en predios rústicos;
construcción de campamentos de trabajo, caseríos, establos. En los predios
urbanos construir más pisos; ampliarlos para construir más departamentos
o más ambientes, etc. Plantaciones de árboles, nuevos cultivos, etc., en
predios rústicos.
Mejoras de recreo o embellecimiento, como también se las llaman son
las que sirven para el ornato, una mejor apariencia o lucimiento o para

12
darle mayor comodidad a un bien. Se entiende -como norma general- que
estas mejoras no son ni necesarias o imprescindibles, ni útiles; sin
embargo indirectamente estas mejoras de recreo contribuyen a elevar el
precio del bien e inclusive, según la finalidad a la que se dedica el bien,
influirán en el mejor rendimiento económico (por ejemplo: hacer estas
mejoras, en lugares de esparcimiento a los que acude numeroso público).
Como norma o regla general, todo poseedor que ha hecho inversiones en
mejoras necesarias y útiles, tiene derecho a que el propietario le reembolse
el monto de esas inversiones.
Rigen normas especiales para las mejoras, según se trate de predios urbanos
o de predios rústicos y que estudiaremos en detalle al ocuparnos del
arrendamiento, entre los diversos contratos nominados 4.

JURISPRUDENCIA:
1. «Las mejoras son aquellas obras que importan la modificación de la cosa, con consecuente aumento
de su valor económico y que conforme los clasifica el Articulo 916" del Código Civil pueden ser útiles,
necesarias o de recreo».
Cas. N° 1054-2000-Lima, El Peruano, 30-10-2000, p. 6382.

2. «Las mejoras son inversiones de capital y trabajo hechas en un bien con el fin de conservarlo,
evitando su destrucción, otras veces con la finalidad de aumentar su rentabilidad y, a veces, para
tan sólo darle mejor apariencia a un bien, constituyendo en este orden las mejoras necesarias, útiles
y de recreo».
Cas. N» 2733-99-Huanuco, B Peruano, 01-09-2000, p. 6193

3; Si el actor pretende darle el concepto de mejoras a una edificación y/o construcción completa
sobre un terreno no resulta procedente el pago de ellas. Nuestro Código Civil, en su numeral 916,
establece que existen tres tipos de mejoras necesarias, útiles y de recreo, no refiriéndose de
ninguna forma a construcciones completas sino a lo hecho sobre lo ya construido y/o edificado.
Exp. 679-2002,4ta. Sala Civil de Lima, 17/04/02 (LEDES-MA NARVÁEZ, Marianella,
Jurisprudencia actual, Lima, 2005, T. 6, p. 294)

4
Palacio Pimentel Manual de Derecho Civil Lima Ediciones Legales. 1996. p. 713

13
3.2. DERECHO AL VALOR DE LAS MEJORAS.

Señala el artículo 917, que el poseedor tiene derecho a valor actual de


las mejoras necesarias y útiles que existan al tiempo de la restitución y
a retirar las de recreo que puedan separarse sin daño, salvo que el
dueño opte por pagar por su valor actual.
La regla del párrafo anterior no es aplicable a las mejoras hechas
después de la citación judicial sino cuando se trata de las necesarias.
El código en actual vigencia distingue las mejoras en los tres grupos que
hemos mencionado (Art. 916) y declara en el Art. 917 que el poseedor tiene
el derecho a que se le pague el valor "actual" de las mejoras necesarias y
útiles que existan al tiempo de la restitución. En cuanto a las de recreo,
como no son reembolsables, tiene el derecho de "retirarlas" siempre que
puedan ser separadas o retiradas sin causar daño al bien, salvo -claro está-
que el dueño optará por pagar, al que ha hecho las mejoras, su valor
actual.
Esta regla, dice el citado Art. 917, ya no es aplicable a las mejoras que
hubieran sido hechas después de la citación judicial, sino únicamente
cuando se trate de mejoras necesarias, puesto que se justifican por su
finalidad de evitar la destrucción del bien.
Una vez que el bien haya sido ya restituido por el poseedor a quien deba
recibirlo, que generalmente ha de ser el propietario, el poseedor pierde ya el
derecho de retirar las mejoras de recreo. Es más, la acción de reembolso de
las mejoras prescribe en un plazo muy breve de dos meses.
Estas reglas estaban contenidas en los arts. 835 y 836 del Código anterior
de 1936.
Entre las reglas de ambos Códigos sobre mejoras, se adv las siguientes
diferencias:
A) El plazo de dos meses para la prescripción de la acción, el
reembolso en el actual Código, era en el anterior de 4 meses, trata
de predios rústicos y de dos para predios urbanos.
B) Mientras en el anterior C.C. se permitía alternativamente
obligado al reembolso de las mejoras (o sea al propietario), e: entre

14
el costo pagado por el poseedor o el valor actual, en el v se
dispone que el poseedor tiene derecho a que se le abone e actual
de las mejoras; disposición que es más justa.
Por lo demás, en ambos códigos se reconoce al posee derecho de retención,
en el caso en que deba ser reembolsa mejoras; se entiende, mientras le sean
abonadas tales mejora;
Lo referente a las mejoras en el derogado Código ha esta ubicado, al haberse
legislado fuera de lugar, esto es, en el Título locación-conducción de cosas
(art. 1538). En el vigente te ubicación que le corresponde, o sea dentro del
Título dedicad Posesión (Capítulo Quinto - Mejoras).

JURISPRUDENCIA.
1. «El Articulo 917" del Código Civil señala el derecho de reconocimiento al pago de mejoras
del poseedor, sin embargo, no hace distinción expresa al poseedor legitimo o ilegítimo, no
obstante ello, su interpretación nos lleva a establecer que la posición adoptada por nuestra
legislación es, que tratándose de mejoras necesarias y útiles, es el poseedor legítimo el que
tiene el derecho al valor actual de las mismas».
Cas. N' 2733-99-Huánuco, El Peruano, 01-09-2000, p. 6193.

2. "La ejecutoria precisa que el régimen de reembolso de mejoras está dividido en dos
fases: a) antes de la citación judicial para devolver el bien, todo poseedor (sea de buena
o mala fe) debe ser reembolsado del valor actual de las mejoras necesarias y útiles que
existan al tiempo de la restitución, y a retirar las mejoras de recreo que puedan
separarse sin daño, salvo que el dueño opte por pagar su valor actual (primer párrafo
del artículo novecientos diecisiete del Código Civil); y b) después de la citación judicial
para devolver el bien, todo poseedor debe ser reembolsado solamente de las mejoras
necesarias o imprescindibles (segundo párrafo del artículo novecientos diecisiete del
Código Civil), aquí la idea de sanción a la mala fe prima sobre la idea de evitar el
enriquecimiento; la mala fe supone que la inversión en mejoras útiles o de recreo ha sido
un riesgo asumido voluntariamente". CAS. N° 936-2003 Lambayeque, publicada el
31-03-2004, Jurisprudencia Civil, Normas Legales S.A.C., T. 2, p. 286.

3.3. DERECHO DE RETENCIÓN DE MEJORAS.

15
Señala el artículo 918, que en los casos en que el poseedor debe ser
reembolsado de mejoras, tiene el derecho de retención.
“Por el derecho de retención un acreedor retiene en su poder el bien de
su deudor si su crédito no está suficientemente garantizado. Este
derecho procede en los casos que establece la ley o cuando haya
conexión entre el crédito y el bien que se retiene”.
El derecho de retención puede ser ejercitado judicial o
extrajudicialmente. Se ejercita judicialmente, como excepción que se
opone a la acción destinada a conseguir la entrega del bien. Se ejercita
extrajudicialmente, rehusando la entrega del bien hasta que no se
cumpla la obligación por la cual se invoca (Art. 1127° del C.C.).
Para que el derecho de retención sobre inmuebles sea oponible a
terceros tiene que ser inscrito en el Registro de la Propiedad Inmueble.
Únicamente se puede ejercer derecho de retención frente al adquiriente
a título oneroso que tiene registrado su derecho de propiedad en caso
de haber estado inscrito este derecho real de garantía con anterioridad
a la adquisición.

3.4. EFECTOS DE LA RESTITUCIÓN DEL BIEN.

Señala el artículo 919, que restituido el bien, se pierde el derecho de


separación, y transcurridos dos meses prescribe la acción de reembolso.
Estamos ante la institución de la Prescripción, consiste en la
consolidación de una situación jurídica por efecto del transcurso del
tiempo, ya sea convirtiendo un hecho en derecho, como la posesión en
propiedad, ya perpetuada una renuncia, abandono, desidia, inactividad
o impotencia; siendo considerada también, como la caducidad de
derecho o facultad no ejercida durante largo tiempo, que es la
prescripción extintiva.
La prescripción es un instituto jurídico por el cual el transcurso del
tiempo produce el efecto de consolidar las situaciones de hecho,
permitiendo la extinción de las acciones o la adquisición de las cosas

16
ajenas. En el Derecho anglosajón se le conoce como estatuto de
limitaciones (statute of limitations).
En muchas ocasiones la utilización de la palabra prescripción en
Derecho se limita a la acepción de prescripción extintiva o liberatoria,
mediante la cual se pierde el derecho de ejercer una acción por el
transcurso del tiempo.
El derecho de prescribir es irrenunciable. Es nulo todo pacto destinado
a impedir los efectos de la prescripción.
Puede renunciarse expresa o tácitamente a la prescripción ya ganada.
Se entiende que hay renuncia tácita cuando resulta de la ejecución de
un acto incompatible con la voluntad de favorecerse con la prescripción.
El juez no puede fundar sus fallos en la prescripción si no ha sido
invocada.
La prescripción comienza a correr desde el día en que puede ejercitarse
la acción y continúa contra los sucesores del titular del derecho.
Se suspende la prescripción:
1. Cuando los incapaces no están bajo la guarda de sus representantes
legales.
2. Entre los cónyuges, durante la vigencia de la sociedad de
gananciales.
3. Entre las personas comprendidas en el artículo 326.
4. Entre los menores y sus padres o tutores durante la patria potestad o
la tutela.
5. Entre los incapaces y sus curadores, durante el ejercicio de la
curatela.
6. Durante el tiempo que transcurra entre la petición y el
nombramiento del curador de bienes, en los casos que procede.
7. Entre las personas jurídicas y sus administradores, mientras éstos
continúen en el ejercicio del cargo.
8. Mientras sea imposible reclamar el derecho ante un tribunal
peruano.
Desaparecida la causa de la suspensión, la prescripción reanuda su
curso adicionándose el tiempo transcurrido anteriormente.

17
SENTENCIA.
EXPEDIENTE: 2004-00449-87-2201-JP-CI-02
Resolución Nro. 16.
Moyobamba, tres de febrero
Del año dos mil seis.-
VISTOS Y CONSIDERANDO:
Primero.- Que conforme al artículo segundo del título preliminar del
Código Procesal Civil peruano de mil novecientos noventa y tres, el Juez
es el director del proceso, por lo cual en este estado del proceso le
corresponde absolver el grado de conformidad con la justicia, pruebas
actuadas en autos y de conformidad con el sistema jurídico peruano;
Segundo.- Que a fojas setenta y cinco a setenta y siete corre el escrito
suscrito por el doctor Antero Flores Ruiz, en el cual solicita la
desafectación del bien embargado (televisor), al amparo del artículo
seiscientos veinticuatro del Código Procesal Civil Peruano de mil
novecientos noventa y tres, el cual establece que cuando se acredite
fehacientemente que el bien afectado con la medida pertenece a persona
distinta del demandado, el Juez ordenará su desafectación inmediata,
incluso si la medida no se hubiera formalizado. El peticionante pagará
las costas y costos del proceso cautelar y en atención a las
circunstancias perderá la contracautela a favor del propietario. Y que el
embargo es una medida cautelar dispuesta judicial o
administrativamente para asegurar el resultado de un proceso
consistiendo en la afectación jurídica hasta por cierto monto de un
determinado o determinados bienes;
Tercero.- Que a fojas ochenta y nueve corre la resolución número once
su fecha cuatro de noviembre del dos mil cinco, en la cual se ha
resuelto disponer la inmediata desafectación del televisor materia de
embago;
Cuarto.- Que al momento de absolver el grado está en discusión si es
suficiente o no para desafectar un televisor de un embargo, un

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documento privado con firma legalizado, por lo cual sobre este tema se
absolverá el grado de conformidad con la justicia, conforme se indicó en
el primer considerando;
Quinto.- Que la prueba tasada no se encuentra establecida en el
sistema jurídico peruano, sino por lo contrario se encuentra establecido
en materia probatoria el sistema de la sana crítica, conforme al artículo
ciento noventa y siete del Código Procesal Civil Peruano de mil
novecientos noventa y tres, en el cual se establece que todos los medios
probatorios son valorados por el Juez en forma conjunta, utilizando su
apreciación razonada;
Sexto.- Que conforme aparece a fojas cincuenta el embargo se ha
trabado en la vivienda del demandado;
Séptimo.- Que teniendo en cuenta que las normas aplicables al
presente expediente del derecho positivo peruano son el artículo
novecientos cuarenta y siete del Código Civil peruano de mil
novecientos ochenta y cuatro y la ley y reglamento sobre comprobantes
de pago, haremos una revisión a las mismas;
Octavo.- Que el artículo novecientos cuarenta y siete del Código Civil
peruano de mil novecientos ochenta y cuatro establece que la
transferencia de la propiedad de una cosa mueble determinada se
efectúa con la tradición a su acreedor, salvo disposición legal diferente;
Noveno.- Que aplicando esta norma podemos concluir que el propietario
del televisor es el demandado, ya que así lo establece el derecho positivo
peruano, porque el embargo se trabó en la vivienda del demandado;
Décimo.- Que además el reglamento de comprobantes de pago que
aparece en la web
http://www.sunat.gob.pe/legislacion/comprob/regla/index.html,
aprobado por resolución de superintendencia nº siete guión noventa y
nueve guión SUNAT publicado el veinticuatro de enero de mil
novecientos noventa y nueve vigente desde el primero de4 febrero de mil
novecientos noventa y nueve establece en su artículo primero que el
comprobante de pago es un documento que acredita la
transferencia de bienes, la entrega en uso, o la prestación de

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servicios; y que la ley marco de comprobantes de pago decreto ley
veinticinco seiscientos treintidós que aparece en la misma página web,
publicada el veinticuatro de julio de mil novecientos noventa y dos
vigente desde el primero de setiembre de mil novecientos noventa y dos
establece en su artículo dos que se considera comprobante de pago,
todo documento que acredite la transferencia de bienes, entrega en
uso o prestación de servicios, calificado como tal por la
Superintendencia Nacional Tributaria –SUNAT, y que el documento que
obra en autos a fojas ochenta y tres no es comprobante de pago ni un
instrumento público;
Undécimo.- Que en este orden de ideas teniendo en cuenta la ley que es
fuente del derecho, podemos afirmar que el documento presentado que
obra a fojas ochenta y tres del presente cuaderno, no acredita
fehacientemente que el bien afectado con la medida pertenece a persona
distinta del demandado;
Duodécimo.- Que siendo esta la última instancia corresponde efectuar
una mayor fundamentación, por lo cual a continuación
fundamentaremos la resolución teniendo en cuenta la doctrina
mayoritaria, que también es fuente del derecho, y debe ser tenida muy
en cuenta para fundamentar las resoluciones judiciales y
administrativas y privadas, al igual que debe ser tenida encuenta para
fundamentar los escritos de las partes litigantes;
Décimo tercero.- Que los mecanismos de publicidad, oponibilidad,
cognocibilidad y recognocibilidad son el registro y la posesión, pero
como el televisor es un bien no inscrito ni inscribible en el registro
público, por lo cual sólo es de aplicación la posesión al presente
expediente;
Décimo cuarto.- Que teniendo en cuenta que la posesión es lo que se
tiene en cuenta en el presente expediente debemos dejar constancia que
el embargo se ha formalizado en la vivienda del demandado, por lo cual
el televisor encontrándose en posesión del mismo, se presume que es de
propiedad del demandado;

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Décimo quinto.- Que adicionalmente un sistema de propiedad no puede
funcionar de manera útil ni armónica si no están establecidas
presunciones legales (pero debemos dejar constancia que no son las
únicas presunciones y para quien desee ampliar sus conocimientos
sobre este interesante tema puede consultar la tesis de Maestría en
Derecho Civil de la Pontificia Universidad Católica del Perú de Fernando
Zavala Toya, actual vocal superior de la Corte de Justicia de Arequipa) ,
las cuales se clasifican en presunciones registrales y presunciones
posesorias y que en esta sede corresponde hacer una revisión de las
presunciones posesorias, y que las presunciones son: presunciones del
hombre y presunciones legales, por lo cual la presunciones analizadas
son presunciones legales, conforme al libro titulado Tratado de derecho
registral del mismo autor de la presente sentencia, que se encuentra
por publicar (TORRES MANRIQUE, Fernando Jesús. Tratado de
Derecho Registral);
Décimo sexto.- Que el artículo novecientos doce del Código Civil
peruano de mil novecientos ochenta y cuatro establece que el poseedor
es reputado propietario, mientras no se pruebe lo contrario, la cual es
una presunción relativa y que las presunciones relativas si pueden ser
desvirtuadas con prueba en contrario que acredite la falsedad o
inexactitud de dichas presunciones (Ibid), pero en el presente
expediente no se ha acreditado con medio probatorio suficiente
que la prueba presentada es suficiente para destruir la
presunción. Eduardo Couture precisa que son presunciones legales
simples o relativas las proposiciones normativas de carácter legal acerca
de la verdad de un hecho, contra la cual se admite, sin embargo,
prueba en contrario (COUTURE, Eduardo J., Vocabulario Jurídico.
Ediciones Depalma. Pag. 472) ;
Décimo séptimo.- Que en el escrito de fojas setenta y tres el único
fundamento es el artículo seiscientos veinticuatro, por lo cual no existe
otros fundamentos que rebatir, norma que sólo corresponde aplicar en
casos en los cuales se encuentra acreditado el derecho fehacientemente;

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Décimo octavo.- Que este no es un pronunciamiento definitivo, ya que
en el derecho positivo peruano existe establecida la nulidad de cosa
juzgada fraudulenta, específicamente en el artículo ciento setenta y
ocho del Código Procesal Civil peruano de mil novecientos noventa y
tres;
Décimo noveno.- Que el documento que corre a fojas ochenta y tres no
es un documento notarial, sino que es un documento privado con
firmas legalizadas, y por tanto, no obra en ningún protocolo notarial
que de fe en forma fehaciente de la fecha del documento, y que aún en
dicho supuesto, el documento que no es comprobante de pago no es
suficiente para acreditar derecho de propiedad ni se han actuado otras
pruebas que acrediten el derecho de propiedad teniendo en cuenta las
normas glosadas y analizadas en el presente auto;
Vigésimo.- Que revisados varios libros sobre derecho procesal civil tales
como el libro titulado Código Procesal Civil de Gaceta Jurídica,
Jurisprudencia Actual de Marianella Ledesma Narváez y Código
Procesal Civil de Grijley no aparece ninguna ejecutoria que ampare el
pedido del solicitante y apelante en el presente proceso cautelar, por lo
cual confirmar la resolución apelada sería defender lo indefendible;
Vigésimo primero.- Que si si tratara de una escritura pública de la cual
se presente un testimonio, la situación sería distinta porque se trata de
un instrumento notarial protocolar, el cual corre archivado en el
Registro Notarial de Escrituras Públicas;
Vigésimo segundo.- Que el solicitante de la desafectación no ha
cumplido con fundamentar jurídicamente su pedido, ya que tan solo en
el escrito aparece una cita legal, sin embargo, aún aplicando el principio
iuria novit curia consagrado en el artículo séptimo del título preliminar
del Código Procesal Civil Peruano de mil novecientos noventa y tres, en
el cual se establece que el Juez debe aplicar el derecho que corresponda
al proceso, aunque no haya sido invocado por las partes o lo haya sido
erróneamente, no se encuentra una norma en el derecho positivo
peruano ni en otras fuentes del derecho que puedan servir de
fundamento para acceder a lo solicitado;

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Vigésimo tercero.- Que el artículo quinientos treinta y nueve del Código
Procesal Civil peruano de mil novecientos noventa y tres establece que
el perjudicado por una medida cautelar dictada en proceso en que no es
parte, puede pedir su suspensión sin interponer tercería, anexando
título de propiedad registrado. Del pedido se corre traslado a las partes.
Si se suspende la medida, la resolución es irrecurrible. En caso
contrario, el interesado puede interponer tercería, de acuerdo al artículo
quinientos treinta y tres. Norma que no es aplicable por no haberse
citado en el escrito de desafectación, por que esta norma no hace
referencia de desafectación si a suspensión y porque no se ha
presentado título de propiedad registrado;
RESUELVO:
Declarando REVOCAR la resolución número once su fecha cuatro de
noviembre de dos mil cinco que corre a fojas ochenta y seis y siguientes,
por lo cual se declara IMPROCEDENTE la solicitud de desafectación,
dejándose a salvo el derecho del recurrente para que lo haga valer en la
vía y forma que corresponda, DEVUELVASE al Segundo Juzgado de Paz
Letrado de Moyobamba.- NOTIFIQUESE.-
Fernando Jesús Torres Manrique
Juez Titular de Moyobamba.

CONCLUSIONES

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 El vigente Código no tiene un capítulo especialmente dedicado a
regular todos estos derechos que acabamos de enumerar; ellos se
encuentran en algunas disposiciones de los capítulos que conforman
el Título I, dedicado a la posesión; sin embargo, hay tres capítulos
especialmente consagrados a algunos de estos derechos: El Capítulo
Cuarto referente a las Presunciones legales; el Quinto a las mejoras
y el Sexto a la defensa posesoria.

 Se denominan Mejoras" a las inversiones de capital y trabajo, hechas


en un bien con el fin, unas veces de conservarlo, evitando su
destrucción; otras veces con la finalidad y el propósito de aumentar
su rentabilidad y, a veces, para tan sólo darle mejor apariencia
estética, o de conford y elegancia de un bien.

 Sobre el tema de las presunciones, se dedica a ellas en el Cap. IV del


Título I - sobre la Posesión: (Arts. 912 a 915). El anterior Código no
le dedicó título especia dos artículos: el 827 (presunción de
propiedad) y el 829 (presunción de no interrupción), pero no
mencionaba otras presunciones que importantes y a las que nos
referiremos en esta proposición.

 La presunción viene a ser la "suposición de la existencia hecho o de


una circunstancia". En Derecho se reconoce dos clases de
presunciones: 1) La presunción denominada Juris et de jure, que
no z prueba en contrario; 2) La presunción llamada Juris tantum
que es la que produce prueba plena, pero admite prueba en
contrario; es produce prueba plena, mientras no se demuestre lo
contrario.

BIBLIOGRAFÍA.

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 AVENDAÑO V., Jorge (1979). Derechos Reales. Materiales de
Enseñanza. Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú.
 BORDA, Guillermo A. (1980). Tratado de Derecho Civil 12 V. Bs. As.,
Ed. Perrot.
 VASQUEZ RIOS ALBERTO, Los Derechos Reales. Tomo I, II y III.
Edit. San Marcos
 VALENCIA ZEA, Arturo (1976). Derecho Civil. Bogota. Tomo II.
Derechos Reales. 5ta. Edición. Editorial Temis.
 IHERING, RUDOLF VON (1922). Teoría de la Posesión.
Fundamentos de la Protección Posesoria. Madrid. De Adolfo
Posada.
 ARIAS SCHREIBER Peste, Max. Exégesis, Los Derechos Reales; T. IV
primera edición. Lima – Perú.
 INHERING, Rudolf Von. La Lucha por el Derecho. Trad. De Adolfo
Posada. Prologo de Leopoldo Alas (Clarín). Bs. As. Editorial Araujo.
1939.
 PALACIO PIMENTEL Manual de Derecho Civil Lima Ediciones
Legales. 1996.

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Common questions

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Las presunciones legales Juris et de Jure y Juris Tantum difieren principalmente en la admisibilidad de pruebas en contrario. La presunción Juris et de Jure no admite prueba en contrario, implicando una certeza indiscutible, mientras que la Juris Tantum admite prueba en contrario, proporcionando una certeza mientras no se presente evidencia que refute dicha presunción. En el contexto del derecho de posesión, Juris Tantum es aplicable, por ejemplo, en la presunción de propiedad bajo el Art. 912, donde el poseedor es reputado propietario hasta que se demuestre lo contrario .

Para desafectar un bien embargado en Perú, como un televisor, es necesario acreditar fehacientemente que el bien pertenece a una persona distinta al demandado. Esto se debe hacer con pruebas válidas ante el juez, y, si se trata de un documento privado, debe estar legalizado pero aún así es insuficiente por sí solo para probar la propiedad. La prueba debe también ser no solo firmada y legalizada, sino registrada como señalada en el artículo 624 del Código Procesal Civil Peruano .

La clasificación de mejoras en necesaria, útil y de recreo tiene diversas implicaciones para la restitución de bienes. En la restitución, el valor de las mejoras necesarias puede ser reclamado por quien las realizó, ya que son esenciales para evitar el deterioro de la propiedad. Las mejoras útiles también pueden ser compensadas si incrementan el valor de la propiedad, al contrario de las mejoras de recreo, que pueden no ser compensadas por no incidir directamente en el valor económico del bien, sino en su estética o comodidad .

Las normas de prescripción en el derecho civil peruano están relacionadas con la posesión en términos de tiempo necesario para adquirir derechos de propiedad por prescripción adquisitiva. La posesión continua y sin interrupciones por un periodo determinado es esencial para que opere la prescripción positiva. Ciertas condiciones, como la suspensión de la prescripción, pueden afectar estos tiempos, como en casos de incapacidad o imposibilidad de ejercer derechos .

El derecho procesal peruano emplea el criterio de "sana crítica" para valorar las pruebas en los procesos judiciales, según el artículo 197 del Código Procesal Civil. Esto implica que el juez debe evaluar todos los medios probatorios de manera conjunta, aplicando su razonamiento lógico y experiencia, sin estar limitado por un sistema de prueba tarifada. Este enfoque permite una valoración flexible y razonada de la evidencia presentada .

La posesión en la relación con la propiedad es un aspecto fundamental, ya que es la manifestación externa y visible de la propiedad misma. Según IHERING, un estado jurídico puede basarse únicamente en la posesión, pero no únicamente en la propiedad, excluyendo la protección posesoria. La posesión es esencial porque permite el ejercicio efectivo de los derechos de propiedad, y sin ella, ser propietario es comparable a no serlo, ya que carece de la capacidad de usar y gozar del objeto .

La presunción de continuidad implica que si el poseedor actual puede demostrar haber poseído anteriormente, se presume que ha poseído de manera continua, cubriendo el tiempo intermedio. Esto libera al poseedor de probar la posesión continua salvo que otra parte demuestre una interrupción. Legalmente, permite la acumulación de tiempo posesorio para adquirir derechos por prescripción adquisitiva, pero tiene excepciones en casos específicos, como entre condóminos o arrendatarios .

La presunción de posesión de los accesorios, según el artículo 913 del Código Civil peruano, implica que la posesión de un bien se extiende a sus accesorios a menos que se demuestre lo contrario. Esto significa que, si una persona posee un inmueble, se presume que también posee los bienes muebles que se encuentran en él, siguiendo el principio de que "lo accesorio sigue la suerte de lo principal" .

Las mejoras en el Código Civil del Perú se clasifican en necesarias, útiles, y de recreo. Las necesarias tienen por objeto impedir la destrucción o el deterioro del bien; las útiles aumentan el valor y la renta del bien sin ser necesarias; y las de recreo, aunque no son necesarias ni útiles, sirven para el ornato, lucimiento o comodidad del bien. Estas clasificaciones tienen implicaciones sobre el valor compensable en una restitución y las obligaciones de los poseedores en cuanto a la conservación del bien .

La presunción de buena fe es importante en el sistema jurídico peruano porque establece que, salvo prueba en contrario, se presume que el poseedor actúa de buena fe. Esto le otorga una protección legal hasta que se demuestre lo contrario, y es un principio que favorece al poseedor actual, provocando que quien alegue mala fe deba probarlo. Este principio facilita la defensa del poseedor en conflictos de posesión .

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