MODELO PROCESAL-PENAL ASUMIDO POR EL CÓDIGOO PROCESAL
PENAL DEL 2004
Previamente, es necesario afirmar lo que entendemos por modelos procesales:
son construcciones conceptuales de elevada utilidad metodológica, cuyo estudio
no solo permite identificar los fines o la forma en que el proceso penal se
estructura o se debe configurar en la legislación ordinaria; sino que también
constituye una herramienta técnica a través de la cual el operador podrá resolver
los casos que se presenten en la práctica.
Dicho esto El Nuevo código procesal penal peruano, aprobado por Decreto
Legislativo Nº 957, promulgado el 29 de Julio del 2004, lo cual constituyo
un cambio y/o reforma seria y responsable del sistema de justicia penal, al
introducir una reforma fundamental en el proceso penal, modernizándola para una
mejor administración de justicia en beneficio de los justiciables; es un sistema
eficaz y oportuno sujeto a las garantías procesales, para quienes sean objeto
de investigación y de juzgamiento.
Nuestro Código Procesal Penal del 2004, se estructura sobre la base del Sistema
Procesal Penal Acusatorio Moderno, con tendencia adversativa y garantista.
Acusatorio, porque el fiscal culminando la investigación preparatoria,
formula su acusación basado en los elementos o pruebas de convicción
creíbles, fehacientes (indicios y evidencias), La Investigación se realiza con
apoyo de la Policía Nacional, organismos públicos y privados, quienes están
obligados a colaborar con el Titular de la acción Penal.
Parte de la división de funciones: acusación y decisión. El juez está sometido a las
pruebas que presentan las partes y no puede investigar. El proceso se desarrolla
según los principios del contradictorio, de la oralidad y de la publicidad.
Garantista, los operadores de justicia, deben dar pridoridad a
los derechos fundamentales de la persona. Vivimos en un Estado de derecho
constitucional, en la que las actividades procesales deben estar subordinadas a
las normas constitucionales en lo que concierne a la actividad procesal en
concordancia a las normas supranacionales.
Adversativa, las partes se someten a un proceso en igualdad de
condiciones, es decir con las mismas armas. Opera la relación adversaria,
donde las partes poseen los mismos medios de taque y defensa. Pueden
contradecir respecto de la imputación y los medios de prueba de cargo o
descargo.
Gracias a esta nota adversativa se crean las condiciones para que el órgano
jurisdiccional cumpla, durante la investigación, función de garante de los derechos
fundamentales, y, en la etapa intermedia, de saneamiento; en tanto que en el juicio
habrá de ocuparse ante todo de evaluar imparcialmente el resultado de la actividad
probatoria realizada por las partes y emitir fallo de absolución o condena.
La vigencia y aplicación del Modelo Acusatorio es una exigencia de la sociedad
peruana, y a la vez del deber del Estado frente a la oferta pública señalada en la
opción por el Modelo Acusatorio contenido en el Nuevo Código Procesal Penal.
También responde a una exigencia de la Constitución y la legislación
supranacional sobre derechos humanos, porque el modelo acusatorio es el que
mejor responde y cautela los principios del debido proceso penal.
No hay duda que la opción del legislador del Código Procesal Penal del 2004 es
por un modelo acusatorio, que debe garantizar la oferta de reformar la justicia
penal en el Perú. Esto quiere decir, que se deben dar las condiciones para generar
las prácticas para poder “vivir y trabajar” como en un modelo acusatorio, y para
lograr mínimamente aquello, se tiene que dejar de “vivir y trabajar” como en un
modelo mixto inquisitivo.
El modelo acusatorio es hoy una demanda de la sociedad, es la oferta del Estado
para cambiar la justicia, y es el modelo que mejor responde a las exigencias
constitucionales del debido proceso. Es una aspiración social, una política pública
y un valor constitucional. La sociedad necesita y demanda un modelo acusatorio,
el Estado debe reformar la justicia penal a través del modelo acusatorio, porque el
modelo acusatorio es un valor constitucional.
El modelo acusatorio, en todos lados, tiene principios y valores que lo
caracterizan, y lo diferencian del modelo mixto inquisitivo. Solo dos de ellos son: la
separación de roles y el sistema de audiencias; así podremos afirmar, que en la
medida que la separación de roles permita el desarrollo de la práctica adversarial
o contradictoria de las partes, mediante la cual deberán buscar y defender su
verdad, y llevar sus pruebas al Juez, empezaremos a “vivir y trabajar” como en un
modelo acusatorio; de la misma manera, en la medida que el sistema de
audiencias permita al Juez y a las partes trabajar públicamente, llevando su
verdad a la audiencia, Esto es en definitiva, necesariamente diferente que en el
modelo mixto inquisitivo, otra característica que podemos afirmar tiene el modelo
acusatorio peruano, es el de ser eficiente y garantista.
En suma, el modelo acusatorio peruano, lo podríamos sintetizar, como un proceso
de partes, fundamentalmente contradictorio y con un Juez imparcial (separación
de roles), que trabajan públicamente en las audiencias (predominio de la oralidad),
con eficiencia, primando los derechos fundamentales y respeto a las garantías del
debido proceso. Esta caracterización nos puede permitir comprobar y medir si
estamos o no trabajando como en un modelo acusatorio, sobre todo en la
aplicación literal de las normas y de aquellas que mantienen rezagos inquisitivos.