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El Arte y su Paradigma Estético

La obra de arte de Marcel Duchamp "Rueda de bicicleta" marcó una ruptura con los paradigmas estéticos tradicionales al no poder ser explicada por los preceptos estéticos existentes. Martin Heidegger analiza la esencia de la obra de arte y distingue entre cosa, útil y obra de arte. La obra de arte crea un mundo y abre un campo de significados que trascienden lo meramente sensible para convertirse en una experiencia racional. La obra de arte devela verdades sobre el ser y el mundo a través de la interacci
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El Arte y su Paradigma Estético

La obra de arte de Marcel Duchamp "Rueda de bicicleta" marcó una ruptura con los paradigmas estéticos tradicionales al no poder ser explicada por los preceptos estéticos existentes. Martin Heidegger analiza la esencia de la obra de arte y distingue entre cosa, útil y obra de arte. La obra de arte crea un mundo y abre un campo de significados que trascienden lo meramente sensible para convertirse en una experiencia racional. La obra de arte devela verdades sobre el ser y el mundo a través de la interacci
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Resumen de ¿Cuá ndo hay arte?

De Oscar de Gyldenfeldt

Nos referiremos entonces a paradigmas estéticos que determinará el campo de una legalidad para la obra de arte
estableciendo cuándo y porque una cosa es una obra de arte y cuando y porque no.
La primera gran ruptura la constituye en 1913 la obra de Marcel Duchamp rueda de bicicleta. No pueden ser
abarcados por los convencionales preceptos estéticos que hasta ese momento se aceptaban. Porque aquello que
hacía a lo evidente en la obra de arte se pierde y lo único que rige como evidente es la falta de evidencia. La obra de
Duchamp el secador de botellas, se manifiesta algo diferente de las obras de Leobardo, o Van Gogh. El artista francés
elige este objeto por lo que llama la indiferencia estética, es decir no hay en él ningún atractivo ni alguna cualidad
estética notable. No hay ninguna evidencia intrínseca a la obra que permita legitimar desde ella su estatuto de obra
de arte. Aquí está el problema.
Ese objeto deviene obra de arte conduce a una nueva dimensión del placer estético, un placer orientado por el
saber teorético que determinará los límites de un nuevo paradigma, nos estemos preparando para incursionar en la
problemática de una nueva teoría sobre el arte.
El placer estético de ruptura con la tradición trasciende el placer, como mera experiencia sensorial con la obra,
deviniendo en un nuevo placer más específicamente racional.
¿Cuál es el ser de la obra de arte? Este ser es un universal, está explicada por los principios teóricos que
constituyen el paradigma. La conjunción de sensibilidad y concepto articularán el desenvolvimiento de las
experiencias estéticas del arte contemporáneo, tanto para los artista como para los receptores.
Ahora bien, ¿Cualquier cosa es arte? Interrogar por los límites del campo de posibilidad del arte, por las cosa que
se pueden reconocer como objetos de arte, como la a la Estética en relación directa con la ética.
Para intentar un esbozo de respuesta a las preguntas consideraremos desarrollar, desde el contexto ontológico y
sociológico, de filósofos contemporáneos como Heidegger, Danto y Dickie. Ellos permitirán encontrar un camino que
nos conduzcan a aproximarnos a algunas respuestas.

El marco ontológico: la verdad y el arte.

Martin Heidegger pública “el origen de la obra de arte” (1936)


Recordemos la famosa afirmación de Nietzsche: “no hay hechos solo interpretaciones”. Con esta afirmación se
derrumba el lugar sagrado de la verdad. Esta afirmación será muy cara a Heidegger para pensar la esencia de la obra
de arte.
En lugar de un fundamento hay una distancia, un abismo. Entonces, el ser, que es lo que hace que las cosas sean,
debe ser pensado, no en dirección al fundamento, sino inteligido como “aquejado de una falta”.
Por eso Heidegger sostendrá que el ser “no está dado, sino que es algo que se va haciendo”. Por lo tanto el ser es
una posibilidad. El ser es lo que hacer que algo sea, y el ente es lo que es siendo, siento ente. Ser, se relaciona con
“sentido”.
Otro término fundamental en la filosofía heideggeriana es el Dasein: “ser-ahí”.
El Dasein, es el “ahí” del ser, es el existente humano que no está dado de una vez y para siempre, sino que es
salgo que se va haciendo, no es una esencia previa a la existencia. El Dasein se distingue por la posibilidad de
trascendencia que tiene el hombre. El hombre, así, se encuentra en estado de yecto, es decir, arrojado al mundo sin
haberlo elegido.
El hombre debería desarrollar todas sus posibilidades desempeñando un papel ya que ha sido arrojado a un
escenario, el hombre va a ser “tiempo”, ser y tiempo, evento. Su esencia se va a ir elaborando en el existir, en el
hacerse.
¿De qué forma se establece un puente entre el existente humano y el ser? Esta pregunta que pone en
movimiento la reflexión la cuestión del arte en el mundo contemporáneo. En el texto, “el origen de la ora de arte”,
Heidegger utilizará el método fenomenológico que parte del fenómeno “lo que se muestra a sí mismo”. De esta
manera el investigador debe poner entre paréntesis toda creencia, todo presupuesto, toda interpretación que nos
aleje de aquello que propiamente la cosa nos da.
Tengamos presentes estos tres conceptos: obra de arte- artista- arte y pensemoslos en el marco de un museo, o
una galería de arte. Lo que se nos aparece o se nos enfrenta es la obra de arte. Pero ella existe porque hay artista y
hay arte. Sería un círculo vicioso. Pero, fenomenológicamente, lo que está primero es la obra, lugar de plasmación
del arte y del artista.
Heidegger dice que el arte no es algo que se le aparezca. Lo que aparecen son las obras de arte. Pero cualquier
obra ante todo es una cosa. Investigará el estatus ontológico de tres términos: cosa, útil y obra de arte.
La obra de arte tiene un nivel de cosa en tanto es un ente. Pero Heidegger afirma que no es mera cosa porque es
alegoría. La obra no está completa, sólo comenzará a entrar en una red de significados cuando esté presente ante un
espectador, quien completará los espacios “en blanco”.
La obra es de este modo, significante, soporte de múltiples significaciones, las del propio artista, la del
espectador, etc. Un libre juego de encuentros semánticos que producen una rica y vasta polisemia que hablará de la
trascendencia de la obra.
Esto ocurre con todas las obras de arte, aún con las meras cosas que no han sido realizadas, “construidas” por el
artista.
Ahora bien, es necesario distinguir cosa de útil. Para comprender la esencia de lo útil, Heidegger recurrirá en su
investigación a un análisis de una obra de Van Gogh, Viejos zapatos con cordones.
Heidegger, señala que el útil es tanto más útil cuando desaparece, se oblitera, en su función. Al útil solo lo
usamos. Es en su funcionamiento que captamos lo que es. Es evidente que en las obras de Duchamp citadas el
elemento utilizado ha dejado su uso y ha pasado a ser otra cosa. Han dejado su función originaria. Han sido
expuestas ante el espectador para hacer referencia a otra cosa.
La obra de arte tiene en común con el útil que los dos están hechos por el hombre. La obra de arte no tiene una
finalidad en tanto no sirve para otra cosa, no es un medio. Descubrir la finalidad de la obra es una de las tareas
interpretativas que más convocan la atención del espectador de la obra de arte.
La obra de arte no tiene finalidad. Por lo tanto la obra estaría entre lo útil (porque es hecho por el hombre) y la
cosa, que no tiene finalidad en particular.
La esencia de lo útil radica en su ser de confianza, esto es, da al que lo usa, seguridad. Gracias a los útiles
organizamos nuestro mundo en relación con las cosas materiales y lo ordenamos. Los útiles son a la mano, se nos
brindan desde nuestra confianza, una confianza que nos genera dependencia.
Heidegger encontrará la esencia del útil en los zapatos de Van Gogh. Es esa obra la que produce ese
develamiento. Es propio de la obra de arte develar la verdad. Esto es lo que muestra la obra de arte: lo que
permanece, la esencia. En este caso es develar la esencia del útil. Pero el fin de la obra de arte es develar las esencias
en general de las coas, abrir un enorme campo de develamiento.
Por lo tanto, para Heidegger, la obra de arte reconduce al espectador, directamente a reflexionar sobre las ideas
y las esencias en un aloto plano de develamiento de la verdad que encumbra a la obra de arte a las alturas de la
reflexión filosófica y poética.
Heidegger dice: la obra habló. Dice otra cosa, es decir, remite a la dimensión humana del “ser en el mundo”.
La obra de Van Gogh muestra el “des ocultar” de la verdad. LA obra “des-oculta” la verdad. Heidegger dirá que la
obra muestra, exhibe algo, pero por otra parte está lo oculto de la obra. Para analizar esta dialéctica entre lo oculto y
lo des oculto que exhibe la obra de arte, partirá de los conceptos mundo y tierra.
Hay una lucha entre lo que se muestra y lo que permanece oculto. La obra no solamente oculta, sino que muestra
que oculta. La obra no nos está danto todo, lo cual determina el rico campo de interpretaciones que ya
mencionamos.
Esto hace al enigma de la obra de arte. LA obra abre un mundo, ese mundo que abre la obra es original y lo funda
al mismo tiempo. En consecuencia, no hay en la obra adecuación a algo que precede la obra. La obra crea el
contenido. La obra de este modo, surgirá en su ir al encuentro entre materia y forma, pero rebasando a cualquier
forma, o a cualquier idea prestablecida.
De esta manera, no existe un contenido previo a la forma como si existiera una verdad previa a la obra. Entonces
sólo en este ente que es la obra de arte se funda la verdad. No es que se muestre la verdad que existe en otro lugar,
sino que ella aparece por primera vez en la obra.
Heidegger desarrolla los conceptos de mundo y tierra analizando otra obra de arte, un templo griego. “un
mundo” quiere decir innumerables mundos. El sentido otorgado a ese mundo es el que posibilita pensar la “cosa
ahí” como physis. Este monumento nos aproxima al mundo griego, habla del mundo griego, por tal motivo, es
alegoría.
Por eso, la comprensión de mundo remite al Dasein. Solo el existente humano tiene mundo. Y esto es lo más
íntimo y propio de la obra de arte porque ella lo hace presente. Abre un mundo y nos introduce en la grandeza, lo
más propio de una época determinada, y lo propio del mundo de un creador. La auténtica obra de arte pone de
manifiesto que la plasmación de un nuevo arraigo ha acontecido en la relación del hombre con su hacer, más allá de
la mera relación con la cosa. Porque todo gran artista da testimonio de su tiempo, de su época, de su comprensión y
de su integración, como creador, con su pueblo.
Entonces Heidegger habla de auténticas obras de arte en tanto ellas expresan un mundo. El auténtico artista
plasma a través de la obra lo que él también ha vivenciado individualmente. Pero su obra es, fundamentalmente,
expresión de un mundo. LA obra de arte no es, así, una mera expresión humana individual.
La reflexión heideggeriana nos permite interrogarnos sobre el estatuto ontológico de la obra de arte en nuestro
“mundo” contemporáneo. La pregunta ¿Cuándo hay arte? Tiene en el filósofo alamán una respuesta. Hay arte si la
obra se nos presenta o cumple con las siguientes condiciones: ser alegoría, ser símbolo, abrir un mundo, ser apertura
de la verdad. Si reflexionamos sobre estas condiciones de posibilidad de una obra de arte, ellos nos servirán
claramente como criterio de demarcación. Desde esta perspectiva teórica podremos distinguir aquello que es obra
de arte de lo que no es. Entonces, el mundo de la experiencia estética está conducido por los conceptos guías de
esta reflexión.
El concepto de tierra, nos relaciona con el misterio, el ocultamiento. Así como la obra muestra el mundo, al
mismo tiempo oculta la tierra. Los griegos comprendieron por physis el proceso por el cual las cosas aparecen, no la
mera enumeración de cosas de la naturaleza.
La aparición señala la desaparición, o resalta el ocultamiento y viceversa. La tierra no puede ser sin lo abierto del
mundo, si es que quiere aparecer. Y el mundo no puede ser sin la tierra si quiere fundarse en algo decisivo para
construir un nuevo arraigo.
¿Qué es lo determinante en la estructura arte-artista-obra de arte¿ Heidegger afirma que lo determinante es el
arte. El arte es el gran acontecimiento de la verdad que se pone de manifiesto en la lucha entre mundo y tierra. El
arte, de este modo, no puede ser “superado” por la religión y la filosofía como sostenía Hegel, porque el arte funda
la verdad.

El marco sociológico. La institución arte.

Danto afirma que no hay “fin” del arte pero si termina concluyendo que hay un “fin de la historia del arte”,
entendida ésta como plasmación periódica de distintas expresiones culturales atravesadas por grandes relatos y
paradigmas estéticos. Estos grandes relatos devenían “deber ser” marcos conceptuales y fuentes de mandatos que
establecían drásticamente qué era lo permitido como manifestación artística.
Pero en el mundo del arte contemporáneo lo que acontece es un gran pluralismo. Todas las manifestaciones
están presentes y no tienen que excluirse o reemplazarse una por otras. Todas pueden expresar o seguir
expresando. El arte de ningún modo ha muerto., Si ha llegado a su fin, establece Danto, el dogma del mandato,
aquello que debe definir un único marco para el hacer del artista. Por eso entiende a lo contemporáneo de hoy
como poshistórico. Es decir, en una época en la cual ningún tipo de relato se puede privilegiar. Ningún relato puede
constituir exclusivamente el marco a partir del cual el arte encuentre un único camino para su desarrollo.
Entonces, el arte posmoderno no constituiría un ejemplo más de las corrientes estéticas formuladas en el
discurso del mandato.
La ruptura en las manifestaciones artísticas del siglo XX, para Danto, lo relevante es una obra como Caja de jabón
Brillo de Warhol. Es entonces cuando comienza el fin de la historia del arte.
LA obra de arte es, en principio, una cosa como vimos con Heidegger. Pero esta cosa-útil, en el caso de las cajas,
ha sido desligada de su función. Esa obra de Warhol es un Ready made imitado, una serigrafía pegada sobre un
soporte. Pero también podría haber utilizado un ejemplar de cajas del supermercado.
Danto parte del concepto de “lo indiscernible” que le posibilitará establecer cuando un Read made es una obra
de arte.
[Menand hace el mismo quijote que cervantes]La frase no dice lo mismo aunque suene igual y se escriba igual, sin
alterarse ni una coma. No hay diferencia visual entre los textos y sin embargo no dicen lo mismo. Eso es
precisamente lo que ocurre con las Cajas de Warhol, éstas se resignifican o dicen otra cosa diferente de lo que
muestran las que se encuentran en las estanterías de los supermercados. Son ontológicamente diferentes.
Afirmando que cualquier objeto puede ser obra de arte pero no cualquiera lo es. Lo será dentro de una
aceptación teórico reflexiva, si lo presentado como propuesta estética está haciendo referencia a una comprensión
particular del fenómeno. Esto implica que el receptor se integre en una sintonía conceptual con el creador de la
obra. Todo habla de una manera distinta de considerar aquello que s obra de arte y que ahora no sólo se plasma por
medio de técnicas depuradas transmitidas académicamente.
En ese tendido, una obra de arte es un signo, es decir un lugar de articulación de significados a descubrir
mediante un esfuerzo de interpretación, lo cual obliga a entrenarse a nuevas competencias dentro del campo de la
expresión estética. El signo aquí estaría acentuando, fundamentalmente, la función significante. En este punto se
produce la “transfiguración” de la cosa en obra, como afirma Danto, lo que lleva a un nuevo tipo de espectador que
deberá disponer de nuevas competencias interpretativas que exigen de él un renovado campo de conocimiento. De
esta manera el espectador puede iniciarse en nuevas experiencias estéticas abriendo un campo de posibilidades que
incorpora nuevas manifestaciones artísticas. De este modo resalta de esta manera los contenidos y las formas que se
entrecruzan en la producción artística evidencia registros conceptual que van desde el soporte material e la obra
misma a los significados que la atraviesan. Significados que incluyen como marco la propia historia del creador y la
relación que él establece como artista al reconocerse vinculado a una línea determinada dentro de la historia del
arte y de la cultura general.
El arte contemporáneo conduce al espectador a aceptar como obra de arte manifestaciones que no podrían ser
comprendidas en otros marcos
Las concepciones estéticas de George Dickie interesado también en la reacción que `provoca la obra de arte en el
receptor. Su enfoque se acerca al marco sociológico del arte. No indaga ni interroga por la esencia del arte de un
modo inmanente.
Dickie comienza por definir qué es un artefacto, algo hecho por el hombre. Pero ¿Qué ocurre con los Read
madres imitados como las cajas de Warhol? Estas piezas convergen el diseñador y el fabricante de las cajas, como
también el artista, representante de la institución arte que es la confiere a un objeto su estatuto de obra de arte. El
objeto pasa a estar destinado a una apreciación estética, efectivizada por el público al que se la destina.
Pero como la institución arte es un tipo de institución informal, el ser nombrado “objeto del arte” tienen bases
imprecisas, ya que no podemos encontrar ningún principio de legalidad explicito que pueda atribuirse el derecho a
“legislar”, o decidir sobre la incorporación de tal o cual objeto, tal útil o tal propuesta conceptual de un artista,
dentro la institución arte.
Y cuando se refiere al concepto de artificialidad, referido a los Read madres, dirá que éstos corresponden a una
“doble artificialidad”. Un Read madre es un artefacto complejo. Esto quiere decir, que el urinario de Duchamp para
“hacer su fuente fue construido en el campo de la industria. El objeto de la industria es un objeto simple, mientras
que l elegido por Duchamp deviene un objeto complejo. EL requerimiento de atención tiene como objetivo que
atendamos a un referente muy distinto del que se revela en nuestra relación con lo útil. El objeto refiere a otra cosa.
Una obra de arte es un “artefacto”, es decir algo creado, hecho o no por el artista, que se justica como objeto de
arte al ser presentado ante un público que integra el mundo del arte. Esta relación, la del artista y su producción, con
el público completa su significación en el sistema del mundo del arte. Es el marco en el que el artista hace la
presentación de su obra. Donde el concepto de mundo es más amplio que el de “sistema del mundo del arte. Todos
estos conceptos – obra de arte, receptor, artista, mundo del arte- son interdependientes, uno supone la existencia
simultánea de los otros, existencia que se plasma como la compleja organización estructural de un todo.

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