0% encontró este documento útil (0 votos)
53 vistas5 páginas

Instituto Vida El Pecado

El documento habla sobre la definición y naturaleza del pecado según la Biblia. Explica que el pecado es no ajustarse a la ley moral de Dios y que ha infectado la naturaleza humana, llevándonos a pecar. También discute posibles soluciones como la perspectiva psicológica versus la solución cristiana.

Cargado por

Arturo Rodriguez
Derechos de autor
© Public Domain
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
53 vistas5 páginas

Instituto Vida El Pecado

El documento habla sobre la definición y naturaleza del pecado según la Biblia. Explica que el pecado es no ajustarse a la ley moral de Dios y que ha infectado la naturaleza humana, llevándonos a pecar. También discute posibles soluciones como la perspectiva psicológica versus la solución cristiana.

Cargado por

Arturo Rodriguez
Derechos de autor
© Public Domain
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

El pecado

¿Qué es en realidad el pecado? ¿Qué queremos decir, cuando decimos que somos pecadores? ¿Hay
solución?

Para nadie es un secreto que vivimos en un mundo caótico, un mundo donde todo pareciera irse
desmoronado, ahora, esto no es exclusivo de esta generación ni de esta época. Desde que el ser
humano lleva un registro de los sucesos que le acontecen, esto es, de la historia, cada página incluye
algún tipo de mal, algún tipo de sufrimiento, algún tipo de problema.

El cristianismo enseña que todo ese caos y sufrimiento que vemos y hemos visto en el mundo se
debe a lo que la Biblia llama “PECADO”, pero gracias a Dios, el cristianismo también enseña que hay
una solución a todo este caos, sufrimiento y desorden.

Los cristianos reconocemos que en nosotros mismos (creyentes o ateos) no está la solución a todos
estos problemas, por eso no es nuestra intención criticar a nadie, o señalar los errores de los demás.
Como cristianos, o al menos en la Iglesia Presbiteriana Vida, no pretendemos, ni queremos parecer
personas moralmente superiores, por el contrario, queremos reconocer que nos equivocamos, que
fallamos, que no hemos alcanzado el estándar que deberíamos; pero al mismo tiempo,
reconocemos que hay alguien que si vivió una vida perfecta, y que dijo, YO SOY EL CAMINO, LA
VERDA Y LA VIDA. Juan 14:6 NVI

También deseo ser honesto y decirte que Jesus nunca ofrece una vida en la cual no haya
problemas, por el contrario, ofrece una vida de abundante paz y seguridad aun en medio y a pesar
de los problemas. Juan 16:32-33

Nuestra intensión, entonces, es simplemente exponer a quien lo quiera, lo que nosotros creemos (y
sabemos) que es verdad, y que cada uno decida si lo acepta o lo rechaza, como iglesia Presbiteriana
Vida estamos abiertos a cualquier tipo de dialogo, así que si alguien tiene dudas, comentario o
preguntas, puede ponerse en contacto con nosotros, ¡estamos para servirles!

Vamos a intentar acercarnos lo más posible a una definición de pecado, pero reconozco que será
difícil dar una definición completa y que sea exacta.

Wayne Grudem (teólogo estadounidense) define el pecado de esta forma: Pecado es no ajustarnos
a la ley moral de Dios en hechos, actitudes o naturaleza.

El pecado desde del Antiguo Testamento:

Dios dio mandamientos desde un principio a los seres humanos, en el jardín del Edén, se le dio la
instrucción clara a Adán que no debía de comer del árbol del conocimiento del bien y del mal
(Genesis 2:17), pero si conocemos la historia, sabemos que Adán fallo en guardar el mandamiento.
Luego Dios saco al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto, y en el Monte Sinaí (Éxodo 20-31) les
entrego una Ley mucho más explicita y demandante, con muchos mandamientos respecto a
cuestiones morales, ceremoniales, civiles, religiosas, etc. Nuevamente vemos en la historia que el
pueblo de Israel fallo de muchas maneras en el cumplimiento de dichas leyes.

Si revisamos solo los diez mandamientos, nos damos cuenta de que la ley de Dios demanda no solo
que no llevemos a cabo acciones pecaminosas, sino que además no tengamos deseos pecaminosos,
Pablo en romanos 7:7 dice: Ahora bien, ¿acaso sugiero que la ley de Dios es pecaminosa? ¡De
ninguna manera! De hecho, fue la ley la que me mostró mi pecado. Yo nunca hubiera sabido que
codiciar es malo si la ley no dijera: «No codicies». ¡Pero el pecado usó ese mandamiento para
despertar toda clase de deseos codiciosos dentro de mí! Si no existiera la ley, el pecado no tendría
ese poder.

Según lo que Pablo dice, somos incapaces de ajustarnos a las demandas que la ley de Dios exige, y
nuevamente vemos que la causa es “EL PECADO”, es decir, aunque conozcamos a la perfección la
Ley, y aunque estemos conscientes de lo que no debemos hacer, terminamos haciéndolo y
deseándolo. Según la definición de Grudem, llevamos cabo acciones pecaminosas, contrarias a lo
que Dios dice que deberíamos hacer, pero también tenemos actitudes y deseos pecaminosos.

El pecado en el Nuevo Testamento:

La biblia no explica de qué forma, pero el pecado ha pasado de generación en


generación, paso de Adán a su hijo Caín, y así, ha pasado por cada ser humano, hasta llegar a
nosotros el día de hoy. Si bien no sabemos de que forma esto ocurre, si sabes con certeza, lo
que produce, si somos honesto, reconoceremos que hay ocasiones en las que deseamos hacer
el bien, pero terminamos haciendo el mal.

Nos damos cuenta entonces que el problema está dentro de nosotros, y que nuestra
naturaleza esta de alguna manera infectada. El pecado es tan perverso que ha hecho que la
misma ley de Dios, que es santa y buena, venga a ser la que nos lleve a pecar. (Romanos 7:5
TLA) Podemos notar esto cuando le decimos al niño pequeño que no debe tocar o hacer alguna
cosa, lo que estamos haciendo es despertar en él su curiosidad, y tarde o temprano terminara
por hacer eso que le prohibimos. ¿Quién le enseña al niño a renegar de sus Padres? ¿Quién le
dice que se revele contra ellos?

Si alguien alguna vez hablo del pecado, fue nuestro Señor Jesucristo, a lo largo del Nuevo
Testamento, vemos repetidas declaraciones de Jesús con respecto al pecado, tomemos solo
algunos ejemplos:
MATEO 15:19. - PORQUE DEL CORAZÓN SALEN LOS MALOS PENSAMIENTOS, los
homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias.
(Mateo 15:10-20)

JUAN 8:34. - Jesús contestó: —Les digo la verdad, todo el que comete pecado es esclavo
del pecado.

Si ponemos atención a esta declaraciones, podemos darnos cuenta de dos cosas


respecto al pecado, la primera, está arraigado fuertemente a nuestros corazones y la segunda,
si alguna vez hemos pecado, eso significa que somos esclavos del pecado y difícilmente un
esclavo puede liberarse por sí solo, a menos que alguien lo libere.
Muchos estudiosos comparan el pecado con la lepra, que poco a poco va avanzando hasta
destruir todo el cuerpo, tanto internamente, como exteriormente.
“Los pecados no son sino síntomas de una enfermedad llamada pecado y no son los síntomas
lo que importan sino la enfermedad, porque lo que mata es la enfermedad y no los síntomas.
Enfocarse en los pecados, sin considerar el pecado, es una perdida de tiempo, porque los
síntomas no te llevaran a la tumba, sino la enfermedad” Martyn Lloyd-Jones
Retomando la declaración de Grudem, no nos ajustamos a la Ley de Dios, puesto que terminamos
haciendo lo malo, y además tenemos males deseos que brotan de nuestro corazón, por lo tanto, no
nos ajustamos a la Ley de Dios, ni en actitud, ni en naturaleza.

Ahora que hemos visto algo de lo que la Biblia enseña sobre el pecado, estamos más capacitados
para encontrar una solución, y según pienso, solo tenemos dos posibilidades, o tratamos de
resolverlo por nosotros mismos (desde la perspectiva humanista moderna), o buscamos una
solución que no este en nosotros, sino que venga de afuera de nosotros.

La solución al pecado desde la perspectiva humanista moderna

Desde que el ser humano cayo en pecado, ha tratado por diversos medios y de diferentes
formas solucionar el desastre (Genesis 3:7). Hace aproximadamente 200 años, surgió en Europa un
movimiento filosófico llamado la ilustración, los sabios y eruditos de aquel entonces, eran
ingenuamente optimistas en cuanto a que, por fin, el ser humano, tenía el conocimiento y poder
suficiente para poder corregir su mundo, básicamente lo que la ilustración decía era que la razón,
es decir, la mente del hombre era capaz de darse cuenta de lo que estaba mal, y por medio del
pensamiento, podía corregirse todo mal. En este momento surgieron las ciencias que conocemos
hoy, surgió la medicina, y dentro de esta, surge la psicología. Desafortunadamente la historia nos
dice que estaban equivocados, ya que a pesar de todo el conocimiento y todos los descubrimientos
de la ciencia, los problemas fundamentales del hombre siguen permaneciendo.

La psicología, nos sugiere una solución para corregir nuestras acciones y nuestras actitudes.
Aunque no reconoce al pecado como tal, si reconoce que el comportamiento humano necesita ser
corregido, básicamente pretende darle las herramientas y el conocimiento necesarios para que
pueda vivir de una manera digna, en nuestra época se le llama “ser feliz”.

Sigmund Freud quien más influido en el pensamiento de la cultura moderna, a pesar de que
sus teorías ya han sido refutadas por varias ciencias modernas como la Neurociencia, desarrolló una
teoría que básicamente decía que el ser humano era una víctima de las circunstancias (muchas
veces es así, no podemos negarlo), y que la mejor forma de corregirse era deshacerse de los límites,
el creía que al reprimir tus emociones, sentimientos y deseos, se provocaría un trauma, y puesto
que cuando eres niño no tenías la libertad de decisión en tu vida, tus padres o adultos que te
rodeaban y limitaban, eran los responsables por tus traumas, lo que provocaba que en tu vida
adulta, tuvieras una serie de problemas emocionales, que te llevaban a actuar de manera
equivocada y a tener malas actitudes.

Según la psicología, todos los problemas humanos son causados básicamente por
sentimientos de culpa y vergüenza, por ello, en las terapias, lo que se busca es eliminar esas culpas
y esa vergüenza, para de esta forma, ser verdaderamente libres y por consiguiente “felices”.
Tristemente, tarde o temprano nos daremos cuenta, que la culpa, la vergüenza y el pecado, son más
difíciles de borrar de los que pensamos, y entre mas intentemos ignóralos, mucho mas seremos
atormentados con ellos. ¡Entre mas pretendamos salir del hoyo, mucho mas nos hundiremos en él!
Según la psicología, tu estas enfermo de la mente, por lo tanto, no eres responsable, así
como no eres responsable por estar enfermo de gripa, del mismo modo no eres responsable de tu
comportamiento, puesto que es causado por algo externo, causado por un trauma, cuya
definiciones es un choque o sentimiento emocional que deja una impresión duradera en el
subconsciente, generalmente a causa de una experiencia negativa.

La culpa, la vergüenza y el pecado, no encuentran cabido en el pensamiento de la sociedad


actual, para la psicología y para nuestra sociedad, palabras como culpa, vergüenza y pecado,
deben ser desterradas; si es que quieres ser “feliz”.

Aunque reconocemos que la información es útil, saber que algo o alguien nos ha causado
un trauma, no es suficiente para corregir nuestro comportamiento, si hacemos la analogía con
alguien que ha caído en un pozo profundo, de que le sirve saber, ¿De cuantos metros es su
profundidad? ¡Lo que necesita es que alguien lo saque del hoyo!

La solución al pecado desde la gracia de Dios:

La psicología humanista moderna dice que somos víctimas y de ahí nuestro


comportamiento, Dios en cambio dice que somos responsables, no somos responsables por lo que
nos hayan hecho, pero sí de como reaccionamos ante eso. Dios en su Biblia nos dice qué, no hemos
cumplido los mandamientos de su ley, debido a que tenemos males deseos, y estamos en rebeldía
ante Él, al final de nuestra vida, compareceremos en un juicio. La Biblia también enseña que como
somos esclavos del pecado, por nuestros propios medios o fuerzas, es imposible libérarnos. De ahí
la importancia de buscar una solución a este problema que se llama PECADO, si permanecemos en
rebeldía, si no nos arrepentimos, y seguimos siendo esclavos; permaneceremos en un círculo
viciosos, de pecado, dolor y degradación, lo que hemos visto a través de la historia de la humanidad
desde Adán hasta nuestros días.

La solución que Dios propone y que los cristianos anunciamos es que Jesus (quien es Dios)
vino a este mundo y se hizo humano, vivió una vida perfecta, cumplió de manera escrupulosa con
toda la Ley de Dios, y ahora ofrece a todo aquel que lo desee, una solución definitiva a nuestros
problemas con el pecado.

Mateo [Link] (Jesús dijo): Pues no he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los
que saben que son pecadores.

Tito [Link] Él (Jesus) dio su vida para liberarnos de toda clase de pecado, para limpiarnos y
para hacernos su pueblo, totalmente comprometidos a hacer buenas acciones.

Hebreos [Link] …la sangre de Cristo nos purificará la conciencia de acciones pecaminosas
para que adoremos al Dios viviente. Pues por el poder del Espíritu eterno, Cristo se ofreció a sí
mismo a Dios como sacrificio perfecto por nuestros pecados.

Lo que Dios nos ofrece a través de Jesucristo, es borrar nuestra culpa y nuestra vergüenza,
y al hacer esto, nos libera tanto del juicio, como de la auto incriminación y el remordimiento. Este
perdón cambia nuestros corazones, y podemos empezar una nueva vida, y aunque volveremos a
fallar (y créeme, lo haremos), su gracia nos levanta; siempre que busquemos el perdón que Dios
otorga, tenemos la oportunidad de volver a empezar de nuevo. (Filipenses 3:12-14)
No importa cuántas veces hayas equivocado el camino, todavía puedes elegir uno correcto
más adelante. Dios es más grande que los errores que has cometido; es más grande que tus
pecados, y más grande que las desgracias que has dejado a lo largo del camino que has elegido hasta
ahora.

Cristo vino a este mundo precisamente a vivir la vida que tú y yo no podíamos vivir, murió
la muerte que tú y yo merecíamos por nuestra desobediencia a la Ley de Dios, Cristo llevo tu pecado
y el mío, para que de esta forma tu pudieras quedar limpio ante la ley, así tus acciones pecaminosas
serán borradas.

El señor Jesucristo un día terminara con todos los males que aquejan a nuestro mundo, pero
mientras eso llega, invita a venir a Él a todos aquellos que saben que están completamente perdidos,
invita a venir a todo aquel que ha intentado de todo para corregirse, a todos aquellos que saben
que han fracasado en todos sus intentos por dejar de hacer malas acciones, invita a aquellos que
saben que por más que se enfuercen, aún tienen pensamientos y deseos malos en su mente, el
señor invita a venir a aquellos que reconocen que ellos mismos no pueden transformar su propia
naturaleza y corazón. ¿Aceptaras hoy su invitación, sin imponerle condiciones?

También podría gustarte