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Anne Sexton

El documento presenta una breve biografía de la poeta estadounidense Anne Sexton y analiza su obra poética, la cual estuvo íntimamente ligada a su vida personal y experiencias con enfermedades mentales. El documento también incluye notas introductorias sobre uno de sus libros de poemas.

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El documento presenta una breve biografía de la poeta estadounidense Anne Sexton y analiza su obra poética, la cual estuvo íntimamente ligada a su vida personal y experiencias con enfermedades mentales. El documento también incluye notas introductorias sobre uno de sus libros de poemas.

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Portada:

Grabados del siglo XVIII del libro: Viñetas y grabados


ornamentales del siglo XVII, Archivo General de la Nación,
México, 1980, p. 68.

Cuidado de la edición:
Julieta Arteaga y Pablo Mora.

39
ANNE SEXTON como plátanos ennegrecidos.
Quince poemas Los corazones se han achatado como los platos de la cena.

Nota introductoria, selección y traducción de Anne, Anne,


ELISA RAMÍREZ CASTAÑEDA huye en tu asno,
huye de este triste hotel,
móntate en alguna bestia de pelo,
galopa hacia atrás presionando
tus nalgas en sus flancos,
siéntate de algún modo en su torpe trote.
¡Galopa fuera
de cualquier manera, como quieras!
Aquí todos hablan a su propia boca.
Eso es lo que significa estar loco.
Aquéllos a quienes más amé murieron de eso
—la enfermedad del idiota.

Junio de 1962
(de Live or Die)

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

COORDINACIÓN DE DIFUSIÓN CULTURAL


DIRECCIÓN DE LITERATURA

MÉXICO, 2011

38
—din, din, din— ÍNDICE
silbato nocturno entre semáforos
insistiendo todo el recorrido en pregonar la vida?
NOTA INTRODUCTORIA
He vuelto ELISA RAMÍREZ CASTAÑEDA 3
pero la locura ya no es lo que solía ser. EN ALABANZA A MI ÚTERO 7
¡Ha perdido su chispa! NOSOTROS 8
¡Su inocencia! EL TACTO 9
El colega-paciente del sombrero de chimenea, EL PECHO 11
sus chistes fieros, la sonrisa maniaca ONCE DE DICIEMBRE 12
—hasta él parece borroso, pequeño y pálido. NIÑITA, MI EJOTE, MI DULCE MUJER 13
He regresado, UN PEQUEÑO HIMNO SIN COMPLICACIONES 16
reincidente, AQUELLOS TIEMPOS 19
sujeta a la pared de mosaico como destapacaños, MAMÁ Y JACK Y LA LLUVIA 22
presa, como un convicto NOCHEBUENA 24
tan pobre A MI AMANTE, QUIEN REGRESA A SU ESPOSA 25
que acaba por enamorarse de su celda. UNA VEZ Y OTRA Y OTRA 27
ESPONSALES CON LOS ÁNGELES 28
Parada ante esta ventana vieja PARA EL AÑO DE LOS LOCOS 29
me quejo de la sopa, HUYE EN TU ASNO 32
examino el terreno,
me doy el lujo de la vida desperdiciada.
Pronto levantaré la cara buscando una bandera blanca,
y cuando Dios llegue al fuerte
no escupiré y guardaré silencio ante su dedo.
Lo comeré como a una flor blanca.
¿Es éste el viejo truco, gastarse,
el cráneo que espera sus dosis
de electricidad?

Esto es la locura
salvo por esta especie de hambre.
De qué sirven mis preguntas
en semejante jerarquía de muerte
donde tierra y rocas suenan
¡din! ¡din! ¡din!
No podría llamársele una fiesta.
Es mi estómago lo que me atormenta.
¡Den vuelta, mis hambres!
Aunque sea una vez decidan algo deliberadamente.
Hay cerebros aquí que se pudren

37 2
NOTA INTRODUCTORIA reventando, por fin,
como cerda preñada.
Rats live on no evil star1 Yo fui su soñador mal de ojo.
De hecho,
Anne Sexton (1928-1974) nació en Newton, Massachu- llevaba en mi bolsa un cuchillo
setts. “Víctima del sueño norteamericano, lo único —el buen [Link] de caza de mi esposo.
que deseaba era un pequeño trozo de vida: casarme, No sabía a ciencia cierta si apuñalaría una llanta
tener hijos. Creía que las visiones, los demonios, las o si destriparía un sueño.
pesadillas desaparecerían al confortarles suficiente
amor.”2 Me enseñaste
Ama de casa que lamentaba no haber cursado estu- a creer en los sueños;
dios universitarios, modelo profesional en cortos pe- así pues, fui dragadora.
riodos de su vida, dos hijas —Linda y Joyce—, Como vieja de dedos artríticos los tomaba
existencia suburbana con lapsos en hospitales psi- escurriéndoles el agua con cuidado
quiátricos, intentos de suicidio, divorcio. Y todo esto —dulces juguetes oscuros,
hubiera sido idéntico a cualquier otra neurosis ameri- y, misteriosos sobre todo,
cana excepto por una decisión: en 1957 se inscribe en antes de volverse débiles y quejumbrosos.
el taller de poesía de John Holmes del Centro de ¡Ay, mi hambre! ¡Mi hambre!
Educación para Adultos de la Universidad de Boston. Soy quien
Tres años después publica su primer libro de poe- abrió como cirujano
mas. Su carrera es exitosa e ininterrumpida. Autora de los tibios párpados
diez libros de poemas, cuentos para niños en colabo- y sacó a las muchachas
ración con Maxine Kumin y una novela inconclusa. a gruñir como peces.
Obtuvo distinciones de múltiples universidades y
sociedades de escritores, diversas becas y premios — Te conté,
incluido el Pulitzer en 1967—, coordinó varios talleres dije
de creación poética y participó en coloquios y congre- —pero mentía—
sos. Recorrió el país de cabo a rabo leyendo su obra. que el cuchillo era para mi madre…
Sus libros de poesía son: To Bedlam and Part Way y luego la despaché.
Back (1960), All my pretty ones (1962), Live or Die
(1966), Love Poems (1969), Transformations (1971), Las cortinas se agitan
The Book of Folly (1972), The Death Notebooks y se hunden entre los barrotes.
(1973), The Awfull Rowing Towards God (1975). Su Son mis dos damas flacas
hija Linda editó 45 Mercy Street (1976) y Words for Dr. llamadas Blanca y Rosa.
Y and Last Poems (1978), aparecidos póstumamente. Afuera han podado
los prados como los de una propiedad de Newport.
1
Más allá, en el campo,
Palíndromo leído por Anne Sexton en un establo de Irlanda, crece algo amarillo.
título de un poema de The Book of Folly.
2
De la entrevista con Barbara Kevles en 1968, en el libro Anne
¿Fue hace un mes o hace un año
Sexton. The Artist and her Critics de J.D. McClatch (int. y ed.), que la ambulancia se precipitó como carroza fúnebre
University of Indiana Press, 1982. anunciando con su sirena un suicidio

3 36
como reloj de botica. El rechazo o aceptación de su obra fueron apasio-
Despierta, aprendía sueños de memoria. nados desde el principio de su carrera. Hablar de di-
Los sueños salieron a la arena cha obra sin referirla a su vida es difícil; ella misma
como luchadores aficionados las intrincaba de tal suerte que resulta casi imposible
—mala apuesta todos— distinguirlas.
hasta podían ganar
pues no había otros. Ningún poeta americano ha gritado públicamente tan-
tos pormenores íntimos.3
Los miraba,
concentrándome sobre el precipicio Sus críticos ayudaron a mantener dicha simbiosis: la
como quien mira una cantera respuesta a su obra es, en primera instancia, a su
muchas millas abajo, temática y solamente en un segundo momento se re-
mis manos colgando como ganchos fiere a la poesía en sí. Esta mezcla —deliberada o
para extraer los sueños de sus jaulas. involuntaria, poco importa— y la eficacia para con-
¡Ay, mi hambre! ¡Mi hambre! mover, cuestionar y exhibir lo críptico son paralelos a
su calidad. Si su poesía parece buscar adeptos y con-
Una vez, trincantes, esto radica en la maestría con la cual nos
fuera de tu oficina, conduce a la desnudez herida: víctima y denuncia
me desplomé con un desmayo pasado de moda simultánea. Imagen y contenido son un solo impulso
entre los coches estacionados en lugares prohibidos. revelador y desgarrado. Aquí la poesía es asidero, ya
Me dejé caer no como modus vivendi, sino como instinto de super-
y fingí estar muerta durante ocho horas. vivencia.
Pensé que había muerto Varias influencias convergen en su poesía: la inti-
en una tormenta de nieve. mista o confesional de W.H. Snodgrass, Robert Lo-
Sobre mi cabeza well, Sylvia Plath (a quienes a su vez influye); la
las cadenas castañeaban como dientes femenina (no feminista); la simbolista. Introduce
cavando su paso en la calle nevada. además recuerdos, su condición de mujer, locura y
Yacía maternidad, mitos y cotidianidad, misticismo y luga-
como un abrigo desechado. res comunes.
Me subiste otra vez, Fue acusada de errática y enferma; melodramática
torpe, tiernamente, y exhibicionista; chantajista, exagerada. Y conforme
con ayuda de tu secretaria de pelo rojo sus presentaciones en público la hacían más famosa,
y porte de salvavidas. más desconcertante resultaba la brecha entre la mujer
Mis zapatos, glamorosa que declamaba magistralmente y la que sus
recuerdo, poemas retrataban tan descarnadamente: abortos, sui-
se perdieron en la nieve cidios, menstruaciones, psiquiatras. Sus defensores
como si planeara no volver a caminar nunca más. apoyaron más a la persona que a la poeta: pronto fue
el modelo y la receta de los psiquiatras que pretendían
Eso fue el invierno
en que murió mi madre, 3
Del prólogo de Maxine Kumin a The Complete Poems of Anne
medio enloquecida por la morfina, Sexton, Houghton Mifflin Co., 1982.

35 4
que toda paciente con “facilidades artísticas” subli- como muñeca ajena, envuelta en sábanas,
mara su neurosis de manera semejante. la mandíbula amarrada y los huecos retacados.
Su poesía es algo más que el signo de su lucha —que También a mi padre. Se extinguió con la sangre putrefacta
termina en nefasta profecía con suicidio—. Su con- que usó con otras mujeres del Medio Oeste.
tienda por la fe, su manía, su depresión, su vida y su Salió curado un viejo alcohólico
experiencia como susceptibles de ser poesía: ésa es la los pies torcidos y las manos inútiles.
que no pierde. Salió llamando a su padre
Su versificación y su ritmo adquieren soltura; sus muerto en soledad hace años
metáforas se vuelven más libres e inesperadas, la —ese banquero gordo que encerraron
difícil simplicidad final aunada a imágenes cuasi su- con genes suspendidos como dólares
rrealistas, la referencia a una intrincada iconografía envuelto en su secreto,
personal hacen de su poesía un todo transparente y bien atado en la camisa de fuerza.
amenazante. La iluminación medieval a través de la
flagelación; el rapto místico producido por las disci- Pero tú, mi doctor, mi partidario,
plinas —y hay poemas que escribe y reescribe hasta fuiste mejor que Cristo;
veinte veces—. Su desnudez final es cuidadosamente prometiste un mundo nuevo:
acicalada, sus plegarias minuciosamente oficiadas. decirme quién
El estremecimiento requiere la complicidad con el era yo.
lector al enfrentarlo al ayuntamiento aparentemente
desordenado de lo usual y lo delirante. La imagina- La mayor parte del tiempo
ción e indagación de las diversas versiones de su yo y fui extranjera,
la imposibilidad de una aprehensión final hacen de la maldita y en trance —esa cabañita,
lectura una epifanía negativa. La necesidad de mos- ese lugar desnudo, azul venoso—
trarse rebasa el voyerismo lamentativo, remite a ar- mis ojos cerrados a tu consultorio confuso,
quetipos donde cuerpo y símbolos rebasan la crítica y ojos rondando en mi infancia,
la denuncia: por eso el eco apocalíptico. Profecía y ojos recién cortados.
patología son cara y cruz de la misma moneda; su Años de insinuaciones
mal es tan grande como su genio y ninguno de los engarzadas —historia de caso por entregas—
dos polos redime, consuela ni olvida al contrario. treinta y tres años del mismo incesto insípido
Si su poesía cohabita con los fantasmas más fantás- sosteniéndonos a ambos.
ticos es porque tiene la apariencia de una vida autó- Tú, mi analista soltero
noma: sentado en Marborough Street,
compartiendo con tu madre el consultorio
más avanzada que yo misma, más honda que mi con- y regalando en Año Nuevo cigarrillos,
ciencia o mi posibilidad de acción…4 el nuevo Dios,
administrador de la Biblia de Gedeón.
Las agrupaciones de temas: Biblia, cuentos de
Grimm, Mother Goose; de autores: Rilke, Kafka, Ne- Era tu alumna de tercero
ruda, Donne o Pound son posibles en una mente donde con su estrellita azul en la frente.
En trance podía tener cualquier edad,
4
Entrevista con Kevles, op. cit. voz, gesto —todo retrocedía

5 34
zumban afuera: la avispa sabe. las fronteras se definen de manera insólita para lograr
Lo escuché de niña lo que considera la meta de un artista:
pero, ¿qué quiere decir?
¿Qué sucedió con Jack y Doc y Reegy? ...de muebles viejos, hacerse un árbol.5
¿Quién recuerda lo que acecha en el corazón del hombre?
¿Qué quería decir la Gran Avispa Verde con aquello de Al preguntarle qué recomendaría a los jóvenes que
que sabía? desean iniciarse en el oficio, responde primero con
¿O lo recuerdo mal? una frase de Kafka:
¿O es la Sombra quien me mira desde
el radio, junto a la cama? Un libro debiera ser como un hacha para romper el mar
de hielo que llevamos en nuestro interior.
Ahora es ¡din! ¡din! ¡din!
mientras en el cuarto de al lado las damas discuten y añade:
y se mondan los dientes.
Arriba una muchacha se ovilla como caracol; Pongan el oído sobre su alma y escuchen, con toda su
atención.6
en otro cuarto alguien intenta comerse un zapato;
un adolescente, en tanto, con calcetines blancos de tenis
trota de arriba a abajo en el pasillo. En Love Poems nos dice que el libro debía leerse co-
Un doctor nuevo hace la ronda mo la irregular gráfica de fiebre de un caso grave de
pregonando tranquilizantes, insulina, shocks melancolía. Esta selección de poemas es, en cambio,
a los no iniciados. una curva ascendente que, finalmente, la llevaría a la
muerte que reprocha a su amiga Sylvia Plath:
¡Seis años de estas pequeñas cuitas!
Ladrona,
¡Seis años yendo y viniendo a este lugar! te escabulles allá abajo
¡Ay, mi hambre! ¡Mi hambre! te escabulles sola
Podría haberle dado dos vueltas al mundo a la muerte que tanto tiempo deseé para mí.7
o haber tenido más hijos —todos hombres.
Fue un viaje largo con días cortos
y sin lugares nuevos. ELISA RAMÍREZ CASTAÑEDA

Aquí,
las mismas caras de siempre,
la misma escena decadente.
El alcohólico llega con sus palos de golf.
La suicida llega con unas cuantas píldoras de más
cosidas al forro del vestido.
Los huéspedes permanentes están sin novedad.
Sus caras pequeñas siguen siendo
las de un bebé con ictericia. 5
McClatch, introducción a la op. cit.
Mientras tanto, 6
En John Holmes, “Recolections”, apud McClatch, op. cit.
7
sacaron a mi madre, Del libro Live or Die.

33 6
EN ALABANZA A MI ÚTERO HUYE EN TU ASNO

Ma faim, Anne, Anne


En mi interior todos son un pájaro. Fuis sur ton âne…
Rimbaud
Estoy batiendo todas mis alas.
Querían cortarte
Ya que no había
pero no lo harán.
adónde huir,
Decían que estabas desmesuradamente hueco
regresé a la escena de los sentidos desquiciados,
pero no lo estás.
regresé anoche a medianoche,
Decían que te encontrabas mortalmente enfermo
llegué en la noche cerrada de junio
y se equivocaron.
sin equipaje, sin defensas,
Como colegiala cantas.
entregué las llaves del coche y mi dinero,
No estás roto.
quedándome solamente con mi cajetilla de Salem
como niño que se aferra a su juguete.
Dulce peso,
Me registré donde un desconocido
en la alabanza de la mujer que soy
trazó unas X de tinta
y del alma de la mujer que soy
—pues éste es un hospital de locos,
y de la creatura central y de su goce
no un juego de niños.
te canto. Me atrevo a vivir.
Hola, espíritu. Hola, copa.
Hoy un interno golpea mis rodillas
Detente, cúbrete. Cubierta que contiene.
buscando reflejos.
Hola, tierra de los campos.
En otros tiempos hubiera guiñado y mendigado droga.
Bienvenidas sean, raíces.
Hoy soy terriblemente paciente.
Hoy los cuervos juegan a las cartas
Cada célula vive.
sobre el estetoscopio.
Hay suficientes para colmar a la nación entera.
Basta con que el populacho se apropie de estos bienes.
Todos me han abandonado
Cualquier persona, cualquier congregación diría de él:
excepto mi musa,
“Sería bueno que plantáramos otra vez este año
la buena enfermera.
y pensáramos de antemano en la cosecha.
Se queda en mi mano,
Un percance se había pronosticado y se ha conjurado.”
manso ratón blanco.
Muchas mujeres juntas cantan a esto:
Las cortinas, delgadas y perezosas
una está en la fábrica de zapatos maldiciendo la máquina,
ondean y se agitan y caen
una está en el acuario cuidando una foca,
como las faldas victorianas
una está, indolente, tras el volante de un Ford,
de mis dos tías solteronas
una está recibiendo el dinero en la caseta de cobro,
en su tienda de antigüedades.
una está amarrando el ombligo a un becerro en Arizona,
una está a horcajadas sobre un cello en Rusia,
Enviaron a las avispas.
una está cambiando las ollas sobre la estufa en Egipto,
Apiñadas en las persianas como arreglos florales.
una está pintando color de luna las paredes de su recámara,
Avispas, arrastrando sus agudos aguijones,
una está muriendo pero recuerda un desayuno,
se apiñan: saben todo;

7 32
o recibirse el pan una se tiende sobre su estera en Tailandia.
o no hacer ruido. una le limpia el culo a su hijo,
una mira por la ventana del tren
Oh, María, tierna doctora en el centro de Wyoming y una está
ven con polvos y con yerbas en cualquier parte y algunas están en todas partes y todas
pues estoy en el centro. parecen estar cantando, aunque algunas no puedan
Es muy pequeño y el aire es gris dar la nota.
como el de un baño de vapor.
Me dan vino como al niño le dan leche. Dulce peso,
Lo ponen en un cáliz delicado en la alabanza de la mujer que soy
con el hueco redondo y el borde delgado. déjenme usar una mascada larguísima,
El vino tiene color de brea, añejo y secreto. déjenme redoblar por las muchachas de diecinueve años,
Por sí mismo sube a mi boca el cáliz déjenme llevar los cuencos de la ofrenda
y lo veo y lo entiendo (de ser ese mi papel).
sólo porque sucedió. Déjenme estudiar los tejidos cardiovasculares,
Tengo miedo de toser déjenme examinar la distancia angular que media entre
pero no hablo, meteoros,
miedo a la lluvia, miedo al jinete déjenme chupar los tallos de las flores
que a mi boca cabalga. (de ser ese mi papel).
El cáliz se inclina por sí mismo Déjenme hacer ciertas figuras tribales
y me enciendo. (de ser ese mi papel).
Veo dos ríos angostos quemándome el mentón. Pues esto es lo que el cuerpo necesita
Me veo como quien mira a otro. déjenme cantar
Me han cortado en dos. por la cena,
por los besos,
Oh, María, levanta los párpados. por el adecuado
Estoy en el imperio del silencio, sí.
en el reino del dormido y del loco.
Hay sangre aquí (de Love Poems)
y la he bebido.
Oh, madre del vientre
¿vine sólo por la sangre?
Oh, pequeña madre, NOSOTROS
estoy en mi propia mente.
Cautiva en la casa errada.
Yo iba envuelta en pieles
Agosto de 1963 negras y en pieles blancas y
(de Live or Die) tú me deshiciste y luego
me colocaste en la luz dorada
y luego me coronaste,
mientras fuera de la puerta

31 8
la nieve caía en dardos diagonales. es un pequeño ángel negro.
Mientras diez centímetros de nieve Oh, María, concédeme esta gracia,
se apilaban como estrellas esta transgresión,
en pequeños fragmentos de calcio, aunque sea fea,
estábamos en nuestros propios cuerpos inmersa en mi pasado
(este cuarto nos enterrará) y mi locura.
y tú estabas en mi cuerpo Aunque hay sillas
(este cuarto vivirá más que nosotros) me tiendo en el piso.
y primero froté tus pies Sólo mis manos viven
secándolos con una toalla tocando las cuentas.
pues fui tu esclava Palabra a palabra tropiezo.
y luego me llamaste princesa. Principiante, siento tu boca tocar la mía.
¡Princesa!
Cuento las cuentas como olas
Ah, entonces martilleando sobre mí.
me levanté en mi piel dorada Su número me marea,
y ritmé los salmos enferma, enferma en el calor del verano
y tiré la ropa la ventana, arriba
y me soltaste las bridas es la única que escucha mi torpe ser.
y me soltaste las riendas Gran cautivadora, consoladora.
y me solté los botones, Me da aliento,
los huesos, las confusiones, murmura,
las tarjetas postales de Nueva Inglaterra, exhala su inflamado pulmón como un enorme pez
las noches de enero a las diez,
y como trigo crecimos, Más y más cerca
acre sobre acre de oro, está la hora de mi muerte
y cosechamos, mientras compongo la cara, retrocedo,
cosechamos. pierdo madurez y mi pelo se alacia.
Todo esto es muerte.
(de Love Poems) Hay un callejón angosto llamado muerte,
en donde me muevo
como en el agua.
Mi cuerpo es inútil.
EL TACTO Yace, ovillado como perro en la alfombra.
Se ha rendido.
No hay palabras aquí sino las aprendidas a medias,
Mi mano estuvo sellada meses el Ave María y el llena de gracia.
en una caja de estaño. En ella, sólo los barandales He penetrado ahora al año sin palabras.
del metro. Noto su extraño arribo y su voltaje exacto.
Tal vez esté magullada, pensé, Existe sin palabras.
y por eso la encerraron. Sin palabras puede tocarse el pan

9 30
cumpliendo las funciones de Dios, Pero al asomarme, la veía quieta.
aquella persona aparte. Puede indicarte qué horas son, pensé,
como un reloj, con sus cinco nudillos
“Tú eres la respuesta”, y sus delgadas venas subterráneas.
así dije y entré Yacía tendida como una mujer inconsciente
me tendí a las puertas de aquella ciudad. alimentada por tubos de los que nada sabe.
Sujetaron, mi cuerpo rodeado de eslabones
perdí género común, perdí apariencia final. La mano estaba postrada,
Adán se colocó a mi izquierda pequeña paloma de madera
y a mi derecha Eva que optó por recluirse.
ambos del todo incongruentes con el mundo racional, La volteaba, la palma era vieja,
trenzamos nuestros brazos sus líneas finísimas de punto de cruz
cabalgamos bajo el sol hilvanadas a los dedos.
y no era ya mujer Gorda, suave, ciega en ciertos puntos.
tampoco esto ni aquello. Enteramente vulnerable.

Oh, hijas de Jerusalem, Y todo esto es metáfora.


el rey me trajo a su aposento. Una mano común y corriente —deseosa sólo
Soy morena y soy hermosa. de tocar algo
Me han abierto y desnudado. que a su vez tocara.
No tengo brazos ni piernas. La perra no basta.
Como el pez, soy una sola piel Mueve la cola a las ranas del pantano.
Y no soy más mujer No soy mejor que un bulto de alimento para perros.
de lo que Cristo fue varón. Es dueña de su hambre.

Febrero de 1963 Mis hermanas no bastan.


(de Live or Die) Viven en la escuela excepto por los distintivos
y lágrimas que manan como limonada.
Mi padre no basta.
Llega con la casa a cuestas e incluso en las noches
PARA EL AÑO DE LOS LOCOS habita la máquina fabricada por mi madre
y bien aceitada por el trabajo, el trabajo.
Una plegaria
El problema es
Oh, María, madre frágil, que dejaría congelar mis gestos.
escúchame, escúchame ahora El problema no estaba
aunque desconozca tus palabras. ni en la cocina ni en los tulipanes
El rosario negro con su Cristo de plata sino en mi cabeza, mi cabeza.
está sin bendecir en mi mano
pues soy la descreída. Luego todo esto se hizo historia.
Cada cuenta en mis dedos, redonda y dura Tu mano encontró la mía.

29 10
La vida se apresuró a mis dedos como un coágulo. Allí enraizó el deseo.
Ay, mi carpintero, Te he puesto a ti y a tu
reconstruidos están mis dedos. hijo en su punta láctea.
Bailan con los tuyos.
Bailan en el desván y en Viena. Ay, la oscuridad es asesina
Mi mano está viva sobre toda América. y la punta de leche rebosante
Ni la muerte podría detenerla y cada máquina trabaja
—la muerte derramándole la sangre. y te besaré cuando
Nada podría detenerla, pues éste es el Reino corte a una docena de hombres diferentes
y el Reino ha llegado. y morirás de algún modo,
una vez y otra.
(de Love Poems)
(de Love Poems)

EL PECHO
ESPONSALES CON LOS ÁNGELES

Ésta es la llave.
Ésta es la llave maestra. Estaba cansada de ser mujer
Preciosamente. cansada de ollas y cucharas,
cansada de mi boca y de mis senos,
Estoy peor que los hijos del guardabosque, cansada de afeites y cansada de sedas.
ganándome el pan y el polvo. Aún había hombres sentados a mi mesa,
Estoy aquí, tamborileando un perfume. en círculo ante el cáliz que yo les ofrecía.
El cáliz rebosante de uvas moradas
Déjame descender a tu alfombra, y moscas que zumbaban atraídas al olor
a tu colchón de paja —lo que tengas a mano, aún mi padre vino, trajo su hueso blanco.
pues la niña en mi interior muere, muere. Pero estaba cansada del género en las cosas.

No es que sea ganado para comerse. Anoche tuve un sueño


No es que sea alguna calle. y le dije...
Pero tus manos, como arquitecto, me encontraron. “Tú eres la respuesta.
Vivirás más que mi esposo, vivirás más que mi padre.”
¡Lechera llena! Hace años ya era tuyo Veía en este sueño la ciudad encadenada
cuando habitaba el valle de mis huesos, donde se ejecutó a Juana de Arco vestida de varón
huesos mudos en el pantano. Juguetitos. el natural de los ángeles seguía siendo un enigma
ya que no hay dos siquiera de igual condición,
Un xilófono con piel, tal vez, uno tiene nariz, aquél lleva en la mano su oreja,
torpemente tensada sobre él. otro mastica el astro, por dar cuenta de su órbita
Sólo más tarde fue algo real. cada cual una línea, se obedece a sí mismo

11 28
para la llama pálida que flamea bajo sus costillas, Comparaba después mi talla con la de las estrellas de cine.
para el marinero ebrio que aguarda en su pulso izquierdo, No daba la medida. Algo había
para la rodilla de madre, las medias, entre mis hombros. Nunca suficiente.
las ligas, para la llamada
Claro, había una pradera,
—curiosa llamada pero ningún joven que cantara la verdad.
cuando horadas entre brazos y pechos Nada que revelara la verdad.
y desatas la cinta naranja de su pelo
y respondes a la llamada, curiosa llamada. Ignorante de hombres yacía con mis hermanas
y resurgiendo de las cenizas gritaba
Es tan singular y tan desnuda. mi sexo será transfigurado.
Es la suma de ti y de tus sueños.
Súbela como a un monumento, paso a paso. Ahora soy tu madre, tu hija,
Es sólida. tu cosa nuevecita —un caracol, un nido.
Estoy viva cuando tus dedos viven.
Yo, en cambio, soy una acuarela. Uso seda —cubierta para descubrir—
Me deslavo. pues en seda es en lo que quiero que pienses.
Pero me estorba la tela. Es tan tiesa.
(de Love Poems)
Así que, di lo que sea, pero escálame como alpinista
pues aquí está el ojo, la joya está aquí,
aquí está el goce que el pezón aprende.
UNA VEZ Y OTRA Y OTRA
No tengo equilibrio —pero no es la nieve la que me
enloquece.
Dijiste que la rabia volvería Estoy loca como las jóvenes lo están,
como regresó el amor. con una ofrenda, una ofrenda…

Tengo una mirada oscura que no me gusta. Y me quemo como se quema el dinero.
Es una máscara que me pruebo.
Emigro a ella y su rana (de Love Poems)
se sienta en mi boca y defeca.
Es vieja. También pordiosera.
He tratado de mantenerla a dieta.
No le doy unción alguna. ONCE DE DICIEMBRE

Hay una buena cara que me pongo


como coágulo. La cosí Te pienso en la cama,
sobre mi pecho izquierdo. tu lengua mitad chocolate, mitad océano,
Hice de ella mi vocación. en las casas adonde llegas,

27 12
en tu cabeza con pelo de alambre, y forjada de tu niñez,
en tus manos persistentes y también forjada de tus cien antiguallas favoritas.
en las barreras que carcomíamos, pues somos dos.
Ha estado allí desde siempre, querido.
Cómo entras y tomas mi copa de sangre Es, además, exquisita.
y me unes y te llevas mi salmuera. Juego pirotécnico en las aburridas medianías de febrero
Estamos desvestidos. Desnudos hasta los huesos y tan real como una olla de fierro fundido.
y nadamos uno tras otro y remontamos y remontamos
el río, el río idéntico llamado Mío Enfrentémoslo, he sido momentánea.
y entramos juntos. Nadie está solo. Un lujo. Una lancha rojo encendido en la bahía.
Mi pelo elevándose como humo por la ventanilla del coche.
(de Love Poems) Almeja fuera de temporada.

Ella es más que eso. Es tu tener que tener,


ha cultivado tu crecimiento práctico y tropical.
NIÑITA, MI EJOTE, MI DULCE MUJER No es un experimento. Es toda armonía.
Cuida de los remos y de las horquillas de los remos del
a Linda bote,

Mi hija, a los once puso flores silvestres sobre la ventana, en el desayuno,


(casi doce), es un jardín. se sienta tras su rueda de alfarera a mediodía,
ha sacado adelante tres niños bajo la luna,
¡Ah, querida! Nacida en este dulce traje de cumpleaños tres querubines pintados por Miguel Ángel,
habiéndolo conocido y poseído hace tanto,
has de contemplar ahora el arribo del exacto mediodía y lo ha hecho con las piernas bien abiertas
—mediodía, es hora fantasma. en los terribles meses en capilla.
Ah, niñita chistosa, bajo el cielo de arándanos, Si volteas hacia arriba, allí reposan tus hijos
ésta. ¿Cómo decirte que sé como delicados globos contra el techo.
exactamente lo que sabes, exactamente dónde estás?
También los ha cargado por el pasillo
No es un lugar ajeno, esta casa extraña tras la cena, la cabeza reclinada hacia ella,
donde tu cara se sienta en mi mano tan llena de distancia, dos piernas protestando —de persona a persona—
tan llena de su fiebre inmediata. la cara sonrojada por la canción y su pequeño sueño.
El verano se posesionó de ti,
como de mí, al ver en Amalfi el mes pasado Te regreso tu corazón.
limones del tamaño del globo terráqueo en tu escritorio Te doy permiso—
—ese mapa miniatura del mundo—
y podría hablar también para el detonador dentro de ella, palpitando
de los puestos de hongos del mercado furioso entre la mugre, para la perra que es
y el entierro de su herida

Poema dedicado a su hija Linda. —para el entierro de su herida viva, roja, pequeña—

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Eran un halo sobre tu frente. y de los brotes de ajo engullidos.
Luego formaron un panal, O pienso incluso en la huerta de al lado,
azul, amarillo, verde y rojo; donde las bayas maduraron
cada una con su jugo, caliente y viva y las manzanas empiezan a hincharse.
aguijoneándote el rostro. No te movías. Y una vez, recuerdo, en nuestro primer patio
Seguía mirando, forzándome, sembré tantos ejotes amarillos
expectante, inextinguible, de treinta y cinco. que nunca pudimos terminarnos.

Quería que tus ojos cambiaran Ah, niñita,


como la sombra de dos pájaros pequeños. mi ejote,
Pero no envejecieron. ¿cómo creces?
La sonrisa que me congregó, toda encanto, Creces así.
toda sabiduría, era invencible. No se te puede acabar de comer.
Hora tras hora miré tu cara
sin poder arrancarle la raíz. Oigo
Luego vi al sol chocar contra como en sueños
tu suéter rojo, tu cuello ajado, las charlas de las viejas
la piel color de rosa-carne mal pintada. hablando de feminidad.
Tú que me arreaste, No recuerdo haber escuchado nada.
te vi tal cual fuiste: Estaba sola.
Y pensé en tu cuerpo Aguardaba como un tiro al blanco.
como quien piensa en homicidio...
Deja entrar al mediodía
—María, dije entonces, —esa hora de fantasmas.
María, María, perdóname— Los romanos, hace mucho, creyeron
y toqué entonces un regalo para el niño, que el mediodía era la hora del fantasma,
el último que engendré antes de tu muerte; yo también puedo creerlo
y luego toqué mi pecho bajo el sol que sobresalta;
y luego toqué el piso y algún día llegarán a ti,
y luego otra vez mi pecho como si, algún día, hombres de torso desnudo, jóvenes romanos
de algún modo, fuese uno de los tuyos. —a mediodía, cual les cuadra—
con martillos y escaleras
24 de diciembre de 1963 cuando nadie duerme.
(de Live or Die)
Pero antes de que entren
habré dicho,
tus huesos son hermosos,
A MI AMANTE, QUIEN REGRESA A SU ESPOSA
y antes que sus manos extrañas
estuvo siempre ésta, forjadora.
Ah querida, deja entrar a tu cuerpo,
Allí está toda ella.
Cuidadosamente fundida para ti deja que te ate,

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en sosiego. Desde los ojos de Dios nadan los peces. Déjenlos pasar.
Lo que quiero decir, Linda, Mamá y Jack llenan el cielo; ambos endosan
es que las mujeres nacen dos veces. mi feminidad. Cerca de tierra arriba mi barco.
Si hubiera podido verte crecer Vine a esta tierra a montar mi caballo,
como una madre maga podría haberlo hecho, a tocar mi guitarra, a copiar
si hubiera podido ver a través de mi mágico vientre sus dos nombres, distintos como girasoles; a conjurar
transparente, el pan de cada día, a sobrevivir,
cuánto madurar hubiera madurado allí dentro: de algún modo a sobrevivir.
tu embrión,
tu semilla ganando autonomía,
la vida aplaudiendo en las cabeceras,
huesos en el estanque, NOCHEBUENA
pulgares y dos ojos misteriosos,
la cabeza terriblemente humana,
el corazón brincoteando como cachorro, ¡Ah, filoso diamante, madre mía!
los importantes pulmones, No puedo calcular el costo
el llegar a ser de tus facetas, tus humores
—mientras llega a serlo, —ese don que perdí.
como sucede ahora, Dulce muchacha, mi lecho de muerte,
un mundo propio, mi dama de ensortijados dedos,
un sitio delicado. tu retrato cintiló toda la noche
junto a las luces del árbol.
Saludo
estos temblores y tropezones y estridencias, Tu faz calmada como la luna
esta música, estos brotes, sobre el mar amanerado,
presidió la reunión de familia,
esta música de locos osos bailarines,
los doce nietos
esta azúcar necesaria,
que usabas en la muñeca,
estos ires y venires.
un bebé de tres meses
—cheque gordo que no endosaste—,
Ah, niñita, un niñito pelirrojo que bailaba el twist,
mi ejote, tus hijas que envejecen, cada cual una esposa,
¿cómo creces? cada una hablando con la cocinera de la casa,
Creces así. cada una esquivando tu retrato,
No se te puede acabar de comer. cada una arremedándote la vida.
Lo que quiero decir, Linda, Después, tras la fiesta,
es que no hay nada en tu cuerpo que mienta. cuando todos dormían,
Todo lo nuevo te dice la verdad. me senté apurando el brandy navideño,
Aquí estoy, esa otra persona, mirando tu retrato,
un árbol viejo en el traspatio. dejando afocar y desafocar el árbol.
Querida, Las luces vibraban.

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de los árboles sobre mi hueso frontal. párate quieta ante tu puerta,
Embrujada, siempre embrujada por la lluvia, mi habitación segura de ti, una piedra blanca, una piedra buena
confirma —tan excepcional como la risa
las palabras que a solas haré. encenderás el fuego,
Busco los estantes a tientas, como ciego, ¡ese algo nuevo!
busco la madera, dura como manzana,
palpando levemente la pluma, mi arma. 14 de julio de 1964
Con esta pluma mantengo a raya a mis diversos yos (de Live or Die)
y con estos discípulos muertos contiendo.
Aunque la lluvia maldiga la ventana
hágase el poema.
UN PEQUEÑO HIMNO SIN COMPLICACIONES
La lluvia es un dedo en mi córnea.
La lluvia traspasa goteando sus viejas e inútiles historias... a Joy
Me fui a la cama como el caballo al establo.
En mi húmedo lecho estival acuné mis rodillas saladas es lo que quise escribir.
y oí a mi padre besarme a través del muro ¡Hubo tal canción!
y oí el corazón de mi madre bombear como marea. Un canto a tus rótulas,
La sirena de niebla aplanó el océano como un cuero. un canto a tus costillas,
No hice viaje alguno, no tenía pasaporte. —esos árboles delicados que entierran tu corazón—
Era la hija. En el otro cuarto un canto a tu librero
el whisky fortificó a mi padre. Sobrevivió al clima, donde veinte patos de vidrio soplado se alinean en fila
contó su botín y trajo veneciana;
su barco a puerto. un canto a tus elegantes zapatos de tacón,
a tu patineta rojo fuego,
Lluvia, lluvia, a los dieciséis a tus veinte dedos mugrosos,
tendida junto a Jack toda la noche en el pequeño lago al tejido rosa que comienzas
sin hacer nada, yacía tiesa como ejote. y nunca logras terminar,
Jugamos bridge y juegos de taberna, por jugar, a tus dibujos hechos con pinturas de agua,
llenamos la lámpara de kerosene, —todos los ángeles haciendo muecas—
nos cepillamos los dientes, preparamos sándwiches y té un canto a tu risa
y nos echamos a dormir en la litera del camarote. que sin cesar se menea en mi sueño como cuchara.
Acostada, un lago ciego, fingí dormir y Jack, en tanto,
me quitó las cobijas de lana y miró Incluso un canto a tu noche
mi cuerpo, ese cuerpo invisible que las muchachas cuando en la ola calurosa del verano pasado
esconden. tu fiebre llegaba a 40, durante dos semanas;
Toda esa noche dulce cabalgamos, cuando dormías con la cabeza en el alféizar de la ventana,
espalda contra espalda, sobre la tormenta. tu sed resplandeciente y pesada mientras cuchareaba el
Ahora Jack oficia misa agua,
mi madre al morir usaba sus propios huesos de muletas. a labios secos como viejas gomas de borrar,
Llueve en el bosque, llueve en el vidrio tus ojos cerrados a los gusanos aplastados de junio,
y estoy en una habitación propia. Pienso demasiado. los labios moviéndose, murmurando,

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enviando cartas hasta las estrellas. que mi madre,
Soñando, soñando; la grande,
tu cuerpo un bote llegara a desvestirme por la fuerza.
bamboleado por tu vida y mi muerte.
Yacía silenciosa,
Tus puños enredados como ovillos, atesorando mi pequeña dignidad.
pequeño feto, pequeño caracol, Sin preguntar acerca de la reja, o del closet.
cargando una rabia, las sobras de una rabia Sin poner en duda el ritual para acostarme
que no puedo deshacer. cuando, sobre el mosaico frío del baño,
me extendían a diario
Incluso un canto a tu vuelo buscando faltas.
cuando caíste de la casita del árbol del vecino,
cuando creías avanzar sobre el sólido cielo azul, No sabía
¿por qué no?, pensaste, que mis huesos,
y dejando atrás las tablas simplemente esos sólidos, esas piezas de escultura
diste un paso al polvo. no se astillarían.
Nada sabía de la mujer que sería
Ah pequeño Ícaro, ni de la sangre que cada mes
mascaste una nube y mordiste el sol brotaría en mí como una flor exótica,
y rodaste, de cabeza ni de las niñas,
no al mar, sino duro dos monumentos,
sobre la dura grava prensada. que se abrirían paso entre mis piernas
Caíste sobre el ojo, caíste de barba. —dos niñas acalambradas respirando tranquilas,
Qué ojo moro. Qué desmayo cada cual dormida en su menuda belleza—.
para arrastrarte luego a casa No sabía que mi vida, al fin,
noqueado humpty-dumpty como camión arrollaría la de mi madre
hasta mis brazos. y que lo único que quedaría
del año en que tuve seis
Ah, niña humpty-dumpty, sería un agujero pequeño en mi corazón, un punto sordo,
Alegría te llamé. para poder oír
Eso por sí mismo es el canto de otro más claramente lo nunca dicho
Y al nombrarte nombré
todo lo que eres... Junio de 1963
excepto la zanja (de Live or Die)
donde te dejé una vez,
como vieja raíz incapaz de aferrarse,
la zanja donde te dejé
mientras navegaba en la locura MAMÁ Y JACK Y LA LLUVIA
sobre los edificios y bajo los paraguas
navegué tres años
y la primera vela Tengo una habitación propia.
La lluvia cae sobre ella. La lluvia cae como gusanos

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El closet fue el lugar donde ensayé mi vida, y la segunda vela
cuando deseaba ir de visita; y la tercera vela
todo el día entre zapatos, de tu pastel de cumpleaños se consumieron solas.
lejos del foco brillando en el techo, Esa zanja que tanto quiero olvidar
lejos de la cama y de la pesada mesa, y que tú a diario tratas de olvidar.
de la misma rosa terrible repitiéndose en las paredes.
Incluso en el retrato de tercero
No lo ponía en duda. cuando repetiste año
Me escondí en el closet como quien se esconde en un árbol. cautiva en tu deseo de no crecer
Crecí en él como raíz —esa pequeña cárcel—
y sin embargo fraguaba cada plan de fuga, incluso aquí mantienes la distancia
creyendo que elevaría mi cuerpo al cielo, con una sonrisa que muere temerosa
arrastrándolo a cuestas como a una cama enorme. al esconder tu diente chueco.
Y a pesar de ser torpe Alegría, te llamo
tenía la certeza de que llegaría o al menos y sin embargo, aquí mismo, tus ojos
subiría como sube un elevador. con las persianas medio cerradas a los cañonazos,
Con tales sueños, sobre tu enorme sabiduría,
almacenando su energía como un toro, sobre los peces azules que nadan rápidos de un lado a otro
planeaba mi crecimiento y mi feminidad sobre calles diferentes y cuartos extraños,
como quien pone coreografía a una danza. sillas ajenas, comidas ajenas
Sabía que si esperaba entre los zapatos preguntan: “¿Por qué me encerraron en el sótano?”
dejarían de ser de mi tamaño:
los pesados oxford, los toscos rojos para ejecutar, Y tengo palabras,
zapatos que yacían como consortes, palabras que me siguen los pasos,
los tenis engrosados por el blanqueador; palabras para vender, podrías decir,
y luego los vestidos balanceándose sobre mi cabeza, y tablas de multiplicar y letra cursiva
siempre encima, vacíos y sensatos que no te ocupas de enseñarles a mis dedos
con cintas y olanes, la cuna del gato y la escoba de la bruja.
con cuellos y anchos dobladillos
y malos augurios en los cinturones ¡Sí! Doy instrucciones antes de la cena
y abrazos tras la cena y sin embargo esos ojos
Todo el día me sentaba —lejos, lejos—
retacando mi corazón en una caja de zapatos, piden himnos...
rehuyendo la preciosa ventana sin culpa.
como un terrible ojo
por donde tosían los pájaros Y puedo decir tan sólo
encadenados a los árboles erguidos, un pequeño himno sin complicaciones
rehuyendo el papel tapiz del cuarto quería escribir
donde una vez y otra las lenguas floreaban y tu nombre es lo único que encuentro.
saliendo de los labios como capullos marinos Hubo tal canción,
—y así pasaba el día esperando pero está magullada.
No es mía.

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Fui el exilio
Algún día saltarás a su ritmo sentado todo el día en un nudo.
como saltarás lejos del diapasón de esta casa.
¡Será un día feriado, un desfile, una fiesta! Hablaré de las pequeñas crueldades de la infancia,
Entonces volarás. pues soy la tercera,
Realmente volarás. la última en ser dada
Y luego tú, simplemente, calmadamente, y la última en ser tomada
harás tus propias piedras, tus propios planos, —de las humillaciones nocturnas cuando mi Madre
tu propio sonido. me desnudaba,
de la vida del día, encerrada en mi cuarto—
Quería escribir un poema así, la no deseada, el error
con tales músicas, con tales acompañamientos de guitarra que mi Madre cometió para alejar a mi Padre
en los bordes dentados del sonido intenté del divorcio.
ahuyentar las legiones del ruido; ¡Divorcio!
en el rompeolas intenté Los amigos del romántico,
atrapar la estrella que es cada uno de los barcos; románticos que sobrevuelan mapas
y al cerrar las manos de otros países,
busqué sus casas caderas y narices y montañas,
y silencios. hasta la Selva Negra y Asia,
o cautivos en 1928,
Sólo uno encontré el año del yo,
fuiste mía por error,
y te presté. no por divorcio
Busco himnos sin complicaciones sino en su lugar.
pero el amor no los tiene.
El yo que se negó a mamar
Marzo de 1965 en pechos que no podía complacer,
(de Live or Die) el yo cuyo cuerpo crecía inseguro,
el yo pisando las narices de las muñecas
que no podía romper.
Pienso en las muñecas
AQUELLOS TIEMPOS... tan bien hechas,
tan perfectamente ensambladas
que contra mí estrechaba,
A los seis años besando sus boquitas imaginarias.
vivía en un cementerio lleno de muñecas, Recuerdo la piel tersa,
eludiéndome a mí misma, de las recién llegadas,
a mi cuerpo —el sospechoso la piel rosada y los serios ojos de porcelana azul;
de esta morada grotesca. venían de países misteriosos
Todo el día encerrada en mi cuarto tras rejas, sin dolores de parto
una celda. bien nacidas en silencio

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