Notas del espíritu de profecía
DGT: 1. Emmanuel:
Vino a esta tierra obscurecida por el pecado para revelar la luz del amor de Dios, para
ser "Dios con nosotros." Luego ascendió al cielo para ser nosotros al lado de Dios.
El maravilloso y misericordioso propósito de Dios, el misterio del amor redentor, es el
tema en el cual "desean mirar los ángeles," y será su estudio a través de los siglos sin
fin.
Los seres celestiales desean ganar el corazón de los hombres; traen a este obscuro
mundo luz de los atrios celestiales.
Mirando a Jesús, vemos que la gloria de nuestro Dios consiste en dar.
El amor se despierta únicamente por el amor.
Lucifer había dicho: "Sobre las estrellas de Dios ensalzaré mi trono, . . . seré semejante
al Altísimo." Pero Cristo, "existiendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios
como cosa a que debía aferrarse; sino que se desprendió de ella, tomando antes la forma
de un siervo, siendo hecho en semejanza de los hombres." El corazón egoísta del
hombre busca ser grande, el humilde se humilla delante Dios.
El dice: "Un cuerpo me has preparado." Si hubiese aparecido con la gloria que tenía con
el Padre antes que el mundo fuese, no podríamos haber soportado la luz de su presencia.
A fin de que pudiésemos contemplarla y no ser destruidos, la manifestación de su gloria
fue velada. Su divinidad fue cubierta de humanidad, la gloria invisible tomó forma
humana visible.
Así Cristo había de venir en "el cuerpo de nuestra bajeza," "hecho semejante a los
hombres." A los ojos del mundo, no poseía hermosura que lo hiciese desear; sin
embargo, era Dios encarnado, la luz del cielo y de la tierra. Su gloria estaba velada, su
grandeza y majestad ocultas, a fin de que pudiese acercarse a los hombres entristecidos
y tentados.
Por su humanidad, Cristo tocaba a la humanidad; por su divinidad, se asujeta del trono
de Dios. Como Hijo del hombre, nos dio un ejemplo de obediencia; como Hijo de Dios,
nos imparte poder para obedecer. Fue Cristo quien habló a Moisés desde la zarza del
monte Horeb diciendo: "YO SOY EL QUE SOY…. Así dirás a los hijos de Israel: YO
SOY me ha enviado a vosotros.' Tal era la garantía de la liberación de Israel. Asimismo,
cuando vino "en semejanza de los hombres," se declaró el YO SOY. El Niño de Belén,
el manso y humilde Salvador, es Dios, "manifestado en carne.' Y a nosotros nos dice: "
'YO SOY el buen pastor." "YO SOY el pan vivo." "YO SOY el camino, y la verdad, y
la vida." "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra." " YO SOY la seguridad
de toda promesa." "YO SOY; no tengáis miedo.'" "Dios con nosotros" es la seguridad
de nuestra liberación del pecado, la garantía de nuestro poder para obedecer la ley del
cielo.
Cristo fue tratado como nosotros n merecemos a fin de que 17 nosotros pudiésemos ser
tratados como él merece.
1. Se hiso como nosotros, para que nosotros pudiésemos ser como él.
2. Murió como nosotros, para que nosotros pudiésemos vivir como él.
3. Se vistió como nosotros, para que nosotros pudiésemos ser vestidos como él.
El que es "santo, inocente, limpio, apartado de los pecadores," no se avergüenza de
llamarnos hermanos. En Cristo, la familia de la tierra y la familia del cielo están ligadas.
Cristo glorificado es nuestro hermano. El cielo está incorporado en la humanidad, y la
humanidad, envuelta en el seno del Amor Infinito.
La obra de la redención estará completa. Donde el pecado abundó, sobreabundó la
gracia de Dios. La tierra misma, el campo que Satanás reclama como suyo, ha de quedar
no sólo redimida sino exaltada. Nuestro pequeño mundo, que es bajo la maldición del
pecado la única mancha obscura de su gloriosa creación, será honrado por encima de
todos los demás mundos en el universo de Dios. Aquí, donde el Hijo de Dios habitó en
forma humana; donde el Rey de gloria vivió, sufrió y murió; aquí, cuando renueve todas
las cosas, estará el tabernáculo de Dios con los hombres, "morará con ellos; y ellos
serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos." Y a través de las edades sin
fin, mientras los redimidos anden en la luz del Señor, le alabarán por su Don inefable:
Emmanuel; "Dios con nosotros."
CAPÍTULO 45. La Caída de Jericó HPP
Sólo la fiel Rahab:
ninguna persona dejarás con vida." (Deut. 7: 2; 20: 16.) "Muchos consideran estos
mandamientos como contrarios al espíritu de amor y de misericordia ordenado en otras partes
de la Biblia; pero eran en verdad dictados por la sabiduría y bondad infinitas. Dios estaba por
establecer a Israel en Canaán, para desarrollarlo en una nación y un gobierno que fuesen una
manifestación de su reino en la tierra.
cuánto aborrece la impureza
Los habitantes de Jericó conocían todos estos acontecimientos, y eran muchos los que, aunque
se negaban a obedecerla, participaban de la convicción de Rahab, de que Jehová, el Dios de
Israel, era "Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra." Como los antediluvianos, los cananeos
vivían sólo para blasfemar contra el Cielo y corromper la tierra. Tanto el amor como la justicia
exigían la pronta ejecución de estos rebeldes contra Dios y enemigos del hombre."
Entre los millones de Israel, sólo hubo un hombre que, en aquella hora solemne de triunfo y
castigo, osó violar el mandamiento de Dios. La vista de aquel costoso manto babilónico
despertó la codicia de Acán; y aun frente a la muerte que por su causa arrostraba, lo llamó
"manto babilónico muy bueno." Un pecado le había llevado a cometer otro, y se adueñó del
oro y la plata dedicados al tesoro del Señor; le robó a Dios parte de las primicias de la tierra de
Canaán.
El pecado mortal que condujo a Acán a la ruina tuvo su origen en la codicia, que es, entre
todos los pecados, el más común y el que se considera con más liviandad. Mientras que otros
pecados se averiguan y se castigan, ¡cuán raro es que se censure siquiera la violación del
décimo mandamiento! La historia de Acán nos enseña la enormidad de ese pecado y cuáles
son sus terribles consecuencias. La codicia es un mal que se desarrolla gradualmente. Acán
albergó avaricia en su corazón hasta que ella se hizo hábito en él y le ató con cadenas casi
imposibles de romper. Aunque fomentaba este mal, le habría horrorizado el pensamiento de
que pudiera acarrear un desastre para Israel; pero el pecado embotó su percepción, y cuando
le sobrevino la tentación cayó fácilmente.
El pecado de Acán atrajo el desastre sobre toda la nación. Por el pecado de un hombre, el
desagrado de Dios descansará sobre toda su iglesia hasta que la transgresión sea buscada,
descubierta y eliminada. La influencia que más ha de temer la iglesia no es la de aquellos que
se le oponen abiertamente, ni la de los incrédulos y blasfemadores, sino la de los cristianos
profesos e inconsecuentes. Estos son los que impiden que bajen las bendiciones del Dios de
Israel y acarrean debilidad entre su pueblo.
¡Cuán a menudo se hacen semejantes confesiones! Hay una enorme diferencia entre admitir
los hechos una vez probados, y confesar los pecados que sólo nosotros y Dios conocemos.
Acán no hubiera confesado su pecado si con ello no hubiera esperado evitar las consecuencias.
Así también formularán sus confesiones los culpables cuando estén delante del tribunal de
Dios, después que cada caso haya sido decidido para la vida o para la muerte. Las
consecuencias que incumban a cada pecador le arrancarán un reconocimiento de su pecado.
Lo impondrá a su alma el espantoso sentido de condenación y la horrenda expectativa del
juicio. Pero las tales confesiones no pueden salvar al pecador.
CAPÍTULO 44. El Cruce del Jordán
habitantes de la ciudad, aterrorizados y suspicaces, se mantenían en constante alerta y los
mensajeros corrieron gran peligro. Fueron, sin embargo, salvados por Rahab, mujer de Jericó
que arriesgó con ello su propia vida. En retribución de su bondad, ellos le hicieron una
promesa de protección para cuando la ciudad fuese conquistada.
porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra."
Notas bíblicas de Rath:
Salmos 87: Ama Jehová las puertas de SionMás que todas las moradas de Jacob.
3 Cosas gloriosas se han dicho de ti,Ciudad de Dios. Selah
4 Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen;He aquí Filistea y Tiro,
con Etiopía;Este nació allá.
Josue 6: 17 Y será la ciudad anatema a Jehová, con todas las cosas que están en ella;
solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los que estén en casa con ella, por cuanto
escondió a los mensajeros que enviamos.
Josue 2: Josué hijo de Nun envió desde Sitim dos espías secretamente, diciéndoles: Andad,
reconoced la tierra, y a Jericó. Y ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que se llamaba
Rahab, y posaron allí.
2 Y fue dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí que hombres de los hijos de Israel han
venido aquí esta noche para espiar la tierra.
3 Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: Saca a los hombres que han venido a ti, y han
entrado a tu casa; porque han venido para espiar toda la tierra.
Mateo 1: 5 Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isa.
Isaias: 51:9 Despiértate, despiértate, vístete de poder, oh brazo de Jehová; despiértate como
en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó a Rahab, y el que hirió al
dragón?
Santiago: 2:25 Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando
recibió a los mensajeros y los envió por otro camino?
Salmos 89: 10 Tú quebrantaste a Rahab como a herido de muerte; Con tu brazo poderoso
esparciste a tus enemigos.
Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a
los espías en paz.