“Escatología Bíblica”
SEBAN/2002
Pastor Alex Donnelly
EL ESTADO ETERNO
Introducción
La Biblia afirma, “...está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el
juicio” (Heb 9:27). Este juicio se dará luego de la resurrección del cuerpo (tanto de los creyentes como de
los inconversos). El juicio puede tener solo uno de dos resultados: la persona será declarada culpable o
justificado. Los justos irán a la presencia de Dios (‘cielo’), mientras que los injustos será separados de Él
eternamente (‘infierno’).
1. EL ESTADO ETERNO DE LOS JUSTOS
El destino de los que aceptan el evangelio de Cristo, y depositan su fe en Él es lo que comúnmente se
denomina el “cielo”.
Es importante notar que la Biblia usa la palabra ‘cielo’ en diferentes maneras:
[1] Para describir la esfera celeste que rodea la tierra
[2] Para describir el lugar donde Dios habita
[3] Para describir la esfera espiritual (“lugares celestes”).
Dado a que la Biblia enseña que Dios habita en el cielo, el hecho que los creyentes estarán con Dios por
toda la eternidad, ha llevado a la Iglesia a hablar de la vida eterna como algo que se desarrollará en el
cielo. Sin embargo, debemos tener cuidado con esto.
Aunque la Biblia indica que los creyentes que mueren pasan a la presencia de Dios (y esto correctamente
se concibe como el ‘cielo’), Apo 21:2 describe a la Nueva Jerusalén descendiendo del cielo, a la tierra.
La implicancia de esto es que el estado eterno de los creyentes se dará en la tierra y no en el cielo. El
cielo es el lugar donde van los espíritus de los creyentes hasta el día del juicio final. Luego de la
resurrección general y el juicio final, los creyentes pasarán toda la eternidad en los cielos nuevos y tierra
nueva que Dios creará para ellos (ver Apo 21:1; comparar Is 66:22).
La nueva tierra será un verdadero paraíso (ver Apo 22:2-3); ya no habrá más maldición causado por el
pecado. No habrá ‘más llanto ni sufrimiento ni más dolor’ (Apo 21:4). ¡En ese estado eterno viviremos y
reinaremos con Cristo para siempre, alabándole y glorificando Su nombre!
Analicemos cada uno de estos elementos del estado eterno de los creyentes:
a. Gozarán de la Presencia de Dios
El Salmista afirma,
“En Tu presencia hay plenitud de gozo;
Delicias a Tu diestra para siempre” (Sal 16:11)
1
Esta es la tremenda esperanza de los que se han arrepentido de sus pecados, y han puesto su fe en Cristo.
En Apo 21:3, Juan escucha una voz del cielo que afirma, “He aquí el tabernáculo de Dios con los
hombres, y él morará con ellos; y ellos mismos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su
Dios”.
En el Antiguo Testamento, Dios mandó a Moisés construir un tabernáculo; cuando fue completado, Dios
descendió para morar en él (Éx 40:34-38). Años después, David construyó un templo permanente, y Dios
se complació en descender para morar en él también (2 Crón 7:1-3). Estos son cuadros del destino eterno
de los creyentes. Dios establecerá Su ‘tabernáculo’ entre ellos, y ellos tendrán el tremendo gozo de estar
en Su presencia por toda la eternidad.
Pero no solo podrán gozar de Su presencia; verán también el mismo rostro de Dios, que los satisfará
completamente (Apo 22:4, “y verán su rostro”). Este es el gran deseo de Cristo (Juan 17:24).
Pero el gozo y la bendición del creyente serán aún más que la de los ángeles (quienes también estarán en
la presencia de Dios y verán Su rostro), porque la Iglesia gozará una comunión intensamente íntima con
Cristo. Esta comunión es expresada por la metáfora de la Iglesia como la ‘esposa’ de Cristo (ver Apo
20:2, 9-11). Como tal, la Iglesia expresa su anhelo por la venida de Cristo (Apo 22:17a). El creyente es
llamado a participar en “las bodas del Cordero” (Apo 19:9), que constituye una verdadera
‘bienaventuranza’.
Es para que gocemos de la presencia de Dios, que Cristo ha ido por delante para preparar un lugar para
nosotros (Juan 14:2-3).
b. Gozarán la Recompensa de Dios
Aunque el creyente goza de la salvación (la cual es igual para todos), esto no implica que no será juzgado.
La Biblia afirma que el creyente será juzgado según sus obras (2 Cor 5:10). Esto no será para obtener la
salvación, sino para recibir recompensas.
Cristo enseñó esto en la parábola de los talentos (Mat 25:14-30). Los dos primeros siervos, sirvieron bien
al Señor, y por ende recibieron no solo el encomio del Amo (“Bien, buen siervo y fiel...entra en el gozo de
tu señor”, v. 21,23), sino también sus respectivas recompensas (“sobre mucho te pondré”, v. 21,23).
El aspecto de la recompensa está más claro en la parábola de las diez minas (Lucas 19:11-27), donde el
primer siervo recibió “autoridad sobre diez ciudades” (v. 17), mientras que al segundo siervo se le dijo,
“Tú también sé sobre cinco ciudades” (v.19).
c. Reinarán con Cristo
El Nuevo Testamento enseña esto en varias oportunidades, directa e indirectamente. Pablo lo afirma, en 2
Tim 2:12. Los santos tienen la confianza de esto (Apo 5:10), afirmando que reinarán sobre la tierra
(NOTA: Según la interpretación premilenial, estos son los creyentes de la iglesia, que NO sufrieron
durante la Gran Tribulación).
En Apo 20:4, 6 habla de un reino de mil años con Cristo. La postura amilenial afirma que esta ya se está
dando en la iglesia, y cita Rom 5:17, y que por ende no es una reino eterno (comparar 1 Cor 4:8).
El reino eterno es mencionado en Apo 22:5.
2
Ver también las referencias a sentarse sobre tronos (Mat 19:28; Lucas 22:30; Apo 3;21).
d. Servirán a Cristo
La vida eterna de los santos no será una de inactividad; habrá bastante actividad, mientras servimos a
Dios. No es claro en qué consistirá este trabajo, pero será un servicio que rendimos a Dios (Apo 7:15;
22:3).
e. Adorarán al Trino Dios
La adoración será un elemento fundamental en el estado eterno de los redimidos, tal como lo expresa Apo
5. Frecuentemente, la adoración de los creyentes individuales está implicado dentro de la adoración de los
24 ancianos (que representan la totalidad del pueblo de Dios) – Apo 7:15; 11:16; 19:4.
[1] Adorarán a Dios el Padre (Apo 5:13)
[2] Adorarán a Dios el Hijo (Apo 5:13)
[3] Adorarán a Dios el Espíritu Santo (¿?)
f. Gozarán una Vida Perfecta
En el cielo, los santos tendrán cuerpos glorificados. Por ende, no habrá mas enfermedad, dolor o muerte
(Apo 21:4). Tampoco habrá cosa alguna que cause angustia o lágrimas (Apo 21:4). La maldición
pronunciada por Dios sobre el pecado habrá cesado para siempre (Apo 22:5).
2. EL ESTADO ETERNO DE LOS INJUSTOS
El Señor Jesús habló muchísimo del infierno, advirtiendo a las personas a hacer todo lo necesario para
evitar terminar en ese terrible lugar (Mat 10:28; Marcos 9:48).
a. La Separación Eterna de Dios
Pablo habla de esto en 2 Tes 1:9. ¿Por qué se dará esta separación?
[1] Por la Falta de Fe
Los judíos confiaban ser el pueblo escogido de Dios, y por ende creían que automáticamente eran
merecedores de participar en el reino eterno de Dios. Sin embargo, Cristo les amonesta por su falta de fe,
y les advierte: “Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e
Isaac y Jacob en el reino de los cielos; mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera...”
(Mat 8:11-12).
La falta de fe, no acerca de la existencia de Dios, sino acerca de la Persona de Cristo (ver Juan 6:28-29).
Es decir, ellos no creían que Él era el Hijo de Dios; por ende, no creían Sus palabras. Es mas, por su
orgullo, no querían confiar en Cristo para la salvación, sino que querían establecer su propia justicia, por
obras de la ley.
3
[2] Por la Falta de Tener una Relación Personal con Cristo
El concepto de la separación de Dios (o de Cristo) se encuentra en algunas de las parábolas de Cristo. En
la parábola de las diez vírgenes, por ejemplo, las cinco insensatas fueron excluidas de la celebración
matrimonial cuando la puerta fue cerrada (Mat 25:10). La exclusión queda definitiva cuando el Esposo
pronuncia las palabras devastadoras, “no os conozco” (Mat 25:11).
Hallamos una expresión semejante en Mat 7:23, “Nunca os conocí; apartaos de mi...”. Lo trágico en este
caso, es que las personas pretendían (y quizá aun pensaban) tener una relación con Cristo (Mat 7:22); sin
embargo, Cristo desmiente esta pretensión, y sus ‘frutos’ lo evidenciaba (Mat 7:16,20). Pretendían amar
a Cristo, pero no le obedecían (Mat 7:21), poniendo en claro que su supuesto amor era una falsedad (1
Juan 2:4-5).
En la siguiente parábola, la de los talentos, la misma idea es expresada cuando se ordena, “Y al siervo
inútil echadle en las tinieblas de afuera” (Mat 25:30). Cristo ya había expresado esta idea en la parábola
de la fiesta de las bodas (Mat 22:11-13)
[3] Por Vivir en Pecado
Estos pecados pueden ser de dos clases:
i. Los de Comisión: Son aquellos que son cometidos voluntaria y activamente (ver Apo 22:15).
ii. Los de Omisión: Son aquellos que implican no hacer lo que se debe hacer (ver Mat 25:41)
En Mat 25:41, la frase, “Apartaos de mi” expresa el juicio de Dios sobre los incrédulos. Los que no han
querido reconocer a Dios en esta vida, someterse a Él, y vivir en comunión íntima con Él, hallarán que al
final recibirán lo que desean – una separación eterna de Dios.
b. Un Estado de Castigo
Apo 20:14-15 dice que aquellas personas, cuyos nombres no se hallaron en el libro de la vida, fueron
lanzados al “lago de fuego”. Aunque muchos entienden esto literalmente, hay que enfatizar que
Apocalipsis es un libro que usa lenguaje simbólico. El trasfondo de este cuadro dramático de un lago de
fuego es lo que lo que los autores del Nuevo Testamento llaman ‘Gehenna’ (= “infierno”); ver Mat 5:22.
La palabra ‘Gehenna’ proviene de la expresión hebrea, ‘ge’hinnom’, que significa ‘el valle de Hinnom’.
Este valle se ubicaba al sur oeste de Jerusalén (ver Neh 11:30; Jer 7:32), y servía como el basural de la
ciudad. Aquí la basura siempre estaba ardiendo, y esto dio lugar al cuadro simbólico de un fuego que
nunca se apagaba.
En la Biblia, el fuego es un cuadro del juicio de Dios (ver Lucas 3:17). Cristo usó este cuadro de un fuego
que ardía constantemente, para enfatizar tanto el juicio de Dios (Mat 13:30; 10:28; etc) como el
sufrimiento relacionado con esto (ver Mat 8:12; 22:13; 25:30; Lucas 13:27-28); aunque es importante
notar que Él mismo tomó este cuadro del Antiguo Testamento (ver Is 66:24).
El cuadro de sufrimiento y tormento encuentra su máxima expresión en Apo 14:9-11.
Este es el triste destino tanto de todos los que rechazan el evangelio de Cristo, como de los demonios y
Satanás mismo (Apo 19:20).
4
3. EL INFIERNO RECONSIDERADO
Aunque la Iglesia por casi 2,000 años ha enfatizado que el infierno es un estado de castigo eterno, en la
cual la persona es conciente de ser castigado para siempre, durante el siglo 20 un creciente número de
evangélicos han cuestionado esta interpretación del infierno.
Aunque aducen ciertas dificultades filosóficas en esta doctrina (por ejemplo, ¿cómo puede Dios castigar
eternamente por un pecado cometido en un momento?). Sin embargo, percibimos que la verdadera razón
por la cual se ha cuestionado esta doctrina es mayormente porque es difícil predicar en el mundo
contemporáneo. Como dice Lacueva, “La predicación sobre el Infierno es repelente y, por ello, resulta un
obstáculo para la extensión del evangelio, ya que el ser humano actúa por estímulos positivos, no
negativos”1.
Veamos a continuación algunos de los argumentos que estos ‘evangélicos’ utilizan (al igual que los
Adventistas del Séptimo Día y los Testigos de Jehová) para descartar la doctrina tradicional del infierno.
1. La Biblia No Enseña la Inmortalidad del Alma
Los ‘evangélicos’ que niegan la doctrina tradicional del infierno, afirman que ésta se basa
(inconscientemente) en la idea platónica de la inmortalidad del alma, que ha distorsionado la manera en
que la Iglesia interpreta la Biblia. Es decir, si uno supone que el alma es inmortal, entonces es entendible
que la Biblia se haya interpretado en esa manera.
Tales personas niegan categóricamente que la Biblia enseñe la inmortalidad del alma, y aducen que es una
idea que entró a la Iglesia por medio del neoplatonismo, que subyació el pensamiento de todos los padres
de la Iglesia.
Un pasaje que parece enseñar la inmortalidad del alma es Ecle 12:7. Sin embargo, como comenta
Lacueva: “En realidad, Ecl 12:7 nos refiere a Gn 2:7, más que a 3:19. Lo que nos hace pensar que, ver
en estas palabras la inmortalidad del alma es un poco arriesgado, cuando el sentido obvio parece ser que el
principio vital del ser humano vuelve al pecho de Dios de donde salió” 2.
Aunque Lacueva reconoce que hay ciertas dificultades en afirmar que Ecle 12:7 enseñe la inmortalidad del
alma, añade que esto se debe a que la revelación divina no había progresado lo suficiente. Para Dan 12:2
13 la cosa cambia, y ahí tenemos más claramente la doctrina de la supervivencia del alma luego de la
muerte.
Un punto importante para notar es que la falta de una afirmación formal acerca de la inmortalidad del
alma, no implica que ésta no sea la doctrina bíblica. Lacueva comenta, “Es cierto que la Biblia no dice
explícitamente ‘el alma humana es inmortal’, pero lo sobreentiende al declarar eterno el castigo de los
malvados”. Él añade el comentario de un rabino, acerca de Is 33:14, al efecto: “El juicio divino es tan
eterno como Dios mismo”3.
Es más, si el alma no fuese inmortal, entonces no sobreviviría la muerte; pero esto es exactamente lo que
la Biblia uniformemente sobreentiende. La existencia del sheol y del hades atesta a eso.
2. La Biblia Dice que los Impíos Serán ‘Destruidos’
1
F. Lacueva, op. cit., p. 341.
2
Lacueva, op cit., p. 56.
3
Citado en Lacueva, op. cit., p. 61.
5
Si la Biblia no enseña la inmortalidad del alma, ¿qué pasará con las almas de los inconversos? Aquí los
que niegan la doctrina tradicional del infierno procuran establecer que las palabras bíblicas que describen
el fin de los inconversos (como ‘destruir’, por ejemplo), deben ser tomadas literalmente, y afirman la
aniquilación del alma bajo el juicio de Dios (por ejemplo, Sal 37:9-10,38; Mal 4:1; Mat 10:28; 13:30, etc).
Aunque debemos reconocer que algunos textos, tomados solos, podrían indicar la exterminación total (ver
Juan 10:28; 17:12; Rom 2:12; 9:22; etc). Sin embargo, no podemos tomar estos versos, y aislarlos del
resto de la enseñanza de la Biblia acerca del fin de los impíos.
Cuando hacemos esto, notamos lo siguiente:
[1] Los mismos términos son usados en la Biblia en contextos que indican claramente que NO significan
aniquilación total (ver Gén 6:11; Mat 10:6, 39, 42)4.
[2] Si la pena de muerte realmente es la extinción total de la persona, entonces Cristo no hubiera
sobrevivido Su muerte vicaria; simplemente habría dejado de existir. Sin embargo, el juicio de Dios
implicó, no la destrucción de Cristo, sino la experiencia de soportar la intensidad del juicio de Dios, que es
lo que ocurrirá en el infierno.
[3] La aniquilación total del pecador sería una bendición para él, no un castigo. Sin embargo, el infierno
implica experimentar el juicio de Dios en un contexto del cual no hay escapatoria, ni aun por medio de la
muerte (ver Apo 9:6).
[4] Hay versos que claramente enseñan que el juicio sobre los injustos será eterno (1 Tes 1:9).
3. La Palabra ‘Eterna’ No Significa una Duración Eterna
Otro argumento que tales ‘evangélicos’ usan para negar la doctrina del infierno es que la palabra ‘eterno’
no significa una duración extensa, sino una intensidad que termina en un punto final. Cuando la Biblia
dice que el impío sufrirá ‘eternamente’, lo que esto significa es que el resultado del juicio de Dios tendrá
consecuencias permanentes. Cuando muere, estará muerto para siempre.
El problema con esta interpretación de ‘eterno’, es que la misma palabra se usa de la bendición del
creyente; él o ella gozarán de la presencia de Dios eternamente. Si esta palabra, en el contexto de los
creyentes, significa ‘duración eterna’, es difícil sostener que la misma palabra significa algo totalmente
diferente cuando habla de los inconversos.
Como afirma Broomall, “La Biblia presenta la inmortalidad de los justos y la inmortalidad de los impíos
con igual evidencia; es, pues, imposible negar la una sin negar la otra” 5.
4. Solo Dios es Inmortal
Esto es lo que Pablo enseña en 1 Tim 6:16. Sin embargo, debemos notar que hay diferentes clases de
inmortalidad:
[1] Esencial, que es exclusiva de Dios.
[2] Natural, que pertenece a los ángeles y del alma humana.
4
Ver el análisis detallado de términos griegos en Lacueva, op. cit., p. 61-62.
5
Citado en Lacueva, op. cit., p. 67.
6
Es más, hay que distinguir entre una inmortalidad hacia delante, y una hacia atrás también. Solo Dios
tiene la inmortalidad esencial, que dura en ambas direcciones.
5. Dios Solo Concede Inmortalidad a los Creyentes
Este argumento se basa en la idea que la inmortalidad es parte del ‘paquete’ de la salvación (ver 2 Tim
1:10). Esto lo hace por medio de la resurrección del creyente (1 Cor 15:53). Por eso, la postura de estos
‘evangélicos’, a veces se llama ‘inmortalidad condicional’.
Sin embargo, debemos notar que la Biblia habla también de la resurrección de los injustos, y nunca se nos
afirma que su resurrección será fundamentalmente diferente a la de los creyentes (en el sentido de que no
resucitarán para vivir para siempre).
6. Sería Inmoral de Dios Conceder la Inmortalidad a los que Serán Castigados
Stott considera que sería injusto de Dios castigar eternamente por pecados cometidos en un tiempo
particular. Resucitar a los inconversos, y darles inmortalidad, para que sean torturados para siempre, es
una idea grotesca.
Contra esto hay que decir:
[1] Dios a veces parece castigar severamente un pecado, aparentemente liviano (ejemplo, la esposa de
Lot).
[2] Lo que Dios piensa acerca del pecado no es necesariamente lo que nosotros entendemos por el pecado;
para Dios es muchísimo más serio.
[3] Dios condenó a toda la raza humana por el pecado de un hombre, Adán; eso tampoco parece ser justo,
pero es bíblico.
[4] En el infierno habrá diferentes grados de sufrimiento
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