0% encontró este documento útil (0 votos)
139 vistas26 páginas

Guía Completa del Cultivo de Tomates

Este documento proporciona información sobre el cultivo del tomate, incluyendo las etapas de siembra, trasplante, instalación de tutores, riego, nutrición, poda y cosecha. También describe plagas comunes como la mosca blanca y enfermedades como el mildiu, y recomienda asociaciones de cultivos favorables para el tomate.

Cargado por

Jeiner Garcia
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
139 vistas26 páginas

Guía Completa del Cultivo de Tomates

Este documento proporciona información sobre el cultivo del tomate, incluyendo las etapas de siembra, trasplante, instalación de tutores, riego, nutrición, poda y cosecha. También describe plagas comunes como la mosca blanca y enfermedades como el mildiu, y recomienda asociaciones de cultivos favorables para el tomate.

Cargado por

Jeiner Garcia
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

CULTIVOS CICLOS CORTOS.

 Tino Cuenca Sánchez

Compleja planta que pertenece a la familia de las Solanáceas y, aunque actualmente es


cultivada a lo largo y ancho del planeta, es originaria del continente americano. 
Es muy apreciada desde el campo alimenticio por su rico fruto (tipo baya), carnoso y de color
rojo, al que llamamos tomate, y que utilizamos cotidianamente tanto crudo como procesado de
diferentes maneras. 
En cuanto a su cultivo, es importante señalar que es una hortaliza con un ciclo de cultivo
bastante complejo, y con unos requerimientos vitales y nutricionales muy completos.
Necesita riegos abundantes y sol directo.

 Pasos fundamentales en su cultivo y los aspectos principales que debes tener en cuenta
cuando te pongas manos a la obra con él:

Sembrado: En regiones de clima suave se deben sembrar las semillas en marzo, y en abril en
climas más fríos. Es recomendable hacerlo en semillero, cubriendo cada semilla con medio
centímetro aproximadamente de tierra o sustrato. Posteriormente, regaremos cuidadosamente
para no mover demasiado la tierra, y la mantendremos húmeda hasta la aparición de los
primeros brotes. A la semana germinan las semillas, y cuando las plantas alcanzan los 18-20
cm se trasplantan a una maceta, donde por lo menos permanecerán 2-3 semanas al aire libre
antes de trasplantarlas al medio definitivo, para que se aclimaten y endurezcan.

Trasplante: Cuando veamos que las plántulas están más o menos desarrolladas (tienen ya al
menos 4 hojas), las trasladaremos al lugar donde deseemos crear nuestro huerto, bien sea a
tierra libre como a cajones o mesas de cultivo de cultivo. Esta parte es delicada, y para no
dañar las plántulas al sacarlas, debemos cogerlas desde la parte del tallo más próxima a la
tierra, y arrancarlas de la misma con firmeza, pero con cuidado. Las enterraremos de nuevo en
su nueva ubicación, cubriendo de tierra el tallo hasta donde empiezan las primeras hojas.
Regaremos de forma abundante y regular. con una distancia de 40 -50 cm de distancia entre
plantas
Instalación de tutores:

Entutorado, atar los tallos a unas cañas de unos 1,5 m que le van a servir de guía y soporte,
siempre atándolas por debajo de cada ramillete, ya que es la zona que ha de aguantar más
peso, y con cierta holgura para que no se estrangule el tallo.
Unos 15 o 20 días después del trasplante, sujetaremos cada tomatera a su tutor, siempre por
debajo de cada rama floral. Este procedimiento es necesario en todos los casos, pues las
tomateras pueden llegar a crecer hasta más de dos metros, y sin un tutor que las soporten, no
podrán crecer correctamente y, por consiguiente, no nos darán buenos tomates.

Riego: Frecuente y regular, más que espaciado y en grandes cantidades. Mejor riego por goteo
para evitar la aparición de hongos.

Nutrientes: Es una planta voraz, por lo que es un cultivo exigente que requiere un abonado
rico en compost.
Otras labores auxiliares son ayudar a la polinización natural de las abejas repasando las
flores con un pincel.
Si cumplimos con todas las tareas y exigencias aproximadamente a los 3 meses podremos
coger nuestros primeros tomates.

Poda: Para aprender a podar los tomates, primero debemos tener claro cómo se
desarrolla esta planta. Lo hace de la siguiente forma:
La planta brota de la tierra y a la “punta” de la planta le llamamos brote de crecimiento o
guía principal. Al crecer este brote va conformando la rama principal de la planta. De esta
rama brotan las hojas.
 Entre cada hoja y la rama principal van apareciendo nuevos brotes, que si se dejan crecer se
van convirtiendo en ramas de la misma importancia que la rama principal.
De estas ramas que podemos llamar secundarias, nacen hojas, y entre cada hoja y la rama
vuelven a brotar nuevas ramas… y así sucesivamente. De tal manera que, si no hacemos nada
la tomatera se hace una planta de desarrollo “piramidal”. Es decir, de la rama principal nacen
otras ramas idénticas a ella y de estas otras y así sucesivamente hasta que la planta cese en su
crecimiento.
Es fácil comprender que toda la energía que la planta puede generar se empleará en su
desarrollo. No queda energía para el fruto. Tendremos una planta muy tupida con frutos muy
poco desarrollados.
Para evitar esto y conseguir frutos de tamaño adecuado debemos controlar la frondosidad de
la planta, eliminando parte de sus ramas. Y lo debemos hacer antes de que estas ramas se
desarrollen. Procederemos de la siguiente manera:
Observamos el crecimiento de la planta. Cuando vemos que aparecen brotes secundarios entre
las primeras hojas y el tallo principal, los eliminamos de forma cuidadosa sin hacer daño al
tallo principal. Lo mejor es hacerlo cuando el brote tiene menos de 5 centímetros y con las
uñas.
Cuando la planta tiene cuatro o cinco hojas dejamos crecer un brote. Así tenemos la planta
con dos guías de crecimiento.
Unas hojas más hacia arriba de la rama principal “podemos” dejar crecer un segundo brote.
De esta forma tenemos una planta con tres guías de crecimiento. Lo más habitual es que la
planta tenga 2-3 ramas, no más.
Sólo nos queda observar de forma frecuente las plantas e ir eliminando el resto de brotes que
vayan naciendo en cada una de las ramas.
Es importante señalar que no será necesario podar las variedades de porte definido, es decir,
las que tienen un crecimiento limitado.
Además, de cada axila de donde parte una hoja sale un tallo secundario con su propio tallo de
crecimiento. Podar las hojas más viejas de la parte inferior, una vez que las tomateras han
desarrollado el tercer ramillete de lores, para evitar los ataques de oídio y araña roja.
Recogida: Se suele realizar desde julio hasta agosto, en función del grado de madurez de los
tomates, que es de sencilla evaluación, según su color y consistencia.

ENFERMEDADES Y PLAGAS.

En cuanto a insectos, los más importantes son la mosca blanca, el pulgón y la tuta, cuyos
principales síntomas identificables serían el debilitamiento general de la panta y la caída de las
flores.

Enfermedades causadas por hongos: son fácilmente distinguibles, pues suelen mostrar


síntomas del estilo de manchas blanquecinas, grises o negruzcas (de apariencia mohosa) y
podredumbres muy claras. Hay hongos que afectan a la tomatera con mucha frecuencia, como
son:
El mildiu del tomate (manchas blancuzcas en el envés de las hojas).
La ceniza u oídio del tomate (manchas amarillas en el haz de las hojas, y blanquecinas en el
envés).
Antracnosis del tomate (provoca manchas en los frutos, primero de tonos rojizos y
posteriormente negras).

También pueden sufrir enfermedades víricas, siendo las más frecuentes las causadas por:
El virus del mosaico del tomate (mosaico de manchas de diferentes colores en hojas -tonos
verdes- y frutos-tonos rojos-)
El virus del bronceado del tomate (decoloración moderada de hojas, y muy evidente de frutos).

En cuanto a enfermedades bacterianas, podríamos señalar como las más frecuentes el chancro


del tomate y la sarna bacterianas. Las enfermedades bacterianas generalmente son
reconocibles por la aparición de pústulas en tallos y frutos, y por la formación de manchas
necróticas en frutos.

Agrietamiento del tomate. Daño producido por un riego poco uniforme que puede ser una
puerta de entrada para los hongos.
Planchado del Fruto. Daño producido por un exceso de sol que no conlleva ningún perjuicio
para el consumo.

LAS ASOCIACIONES MÁS FAVORABLES

Ajo, apio, cebolla, lechuga y zanahoria.
Son compatibles: acelga, albahaca, col, espinacas, guisantes, judías, puerro y rábanos.
Por otro lado, el tomate es incompatible con el pepino y la patata.
Plagas y Enfermedades del cultivo del Tomate
Pulgón. Remedio: para prevenir se puede asociar con la albahaca, pero para la lucha directa
se puede emplear jabón potásico e insecticidas vegetales.
Araña roja. Remedio: para prevenir se puede pulverizar en hojas la decocción de cola de
caballo.
Mosca blanca. Remedio: pulverizar el envés de las hojas con jabón potásico al 1% con agua de
lluvia o destilada.
Mildiu. Hongo que aparece en forma de manchas grises o negras que acaban secando las
hojas. Remedio: eliminar las zonas afectadas, usar como prevención decocción de cola de
caballo.
Orugas (tuta absoluta, heliotis). Pueden producir daños en frutos, tallos u hojas. Remedio:
seguimiento para evitar su proliferación, y en caso de que aparezcan recogida manual o
aplicación de bacillus si tenemos muchas plantas.
Virus  (bronceado del tomate) Remedio: para evitar su aparición se utilizan variedades
antivíricas, pero se trata de variedades híbridas.
MILDIU

Pueden influir por tanto una ubicación excesivamente sombreada, un mala elección de especie
( poco adaptada a la humedad de nuestro huerto ), un excesivo espesor de follaje con la poca
ventilación resultante, las podas y el descuido de las heridas causadas y las conjunciones de
temperatura y humedad elevadas.
Tratamientos para acabar con el mildiu
Eliminar las partes afectadas
Esta será nuestra primera actuación sobre la planta afectada. Eliminando las partes afectadas a
tiempo evitaremos la propagación a otras hojas y tallos y también entre plantas.
Aireación y poda
Una falta de aireación puede facilitar la colonización del mildiu, esto puede ser debido a un
follaje demasiado denso y apretado. Los aclareos y podas pueden ser una solución
circunstancial pero si el problema persiste deberemos optar por cambiar la planta de sitio o
elegir una especie mejor adaptada a la humedad de la zona.
Comienza la época de lluvias y es importante saber qué cuidados debemos llevar a cabo para
evitar posibles hongos. Hoy en Planeta Huerto te contamos cómo prevenir y controlar la roya y
la antracnosis, dos problemas muy habituales que podemos encontrar en nuestras plantas.
¿Qué es la roya?
Aparece como bultos de color pardo que se van oscureciendo hasta que la hoja cae. Suele
presentarse en las hojas y tallos de algunos arbustos, plantas de interior y cultivos. La roya
hace que la planta se va debilitando, ya que no para de secarse y de perder follaje.
Una de las causas principales por las que se da es la falta de riego, que provoca que la
resistencia de la planta disminuya si no obtiene el agua que necesita y sea más vulnerable a ser
contagiada. Otra sería el exceso de humedad:
¿Qué es la antracnosis?
La antracnosis se presenta en forma de manchas irregulares de color tostado, naranja, rojizo,
o negro que se van expandiendo. Sobre todo afecta a las hojas, frutos y tallos que,
dependiendo del tipo de planta que sea, aparecerá en un lugar determinado y de una manera
u otra.
Cuando se da en las hojas lo hace a través de manchas pequeñas que se convierten en
agujeros, haciendo que la hoja se deforme. En el caso de los frutos, éstos se van volviendo de
color gris.
La antracnosis no es grave: es más bien un problema estético. Suele actuar
en primavera y verano, ya que la humedad y las altas temperaturas favorecen su desarrollo.
Prevenir la roya y la antracnosis
La limpieza es la actividad más importante a llevar a cabo con el fin de evitar tanto la
antracnosis como la roya. Por tanto, algunas de las tareas preventivas que se pueden realizar
son:
Arrancar las malezas para que no se acumule el agua y el hongo no pueda propagarse.
Retirar del suelo las hojas muertas afectadas, ya que ahí se conserva el hongo.
También es recomendable cambiar la primera capa de sustrato por una nueva que no esté
infectada.
Desinfectar las herramientas cada vez que se usen para no contaminar otras plantas. Si quieres
saber más sobre cómo hacerlo, puedes consultar el artículo sobre el mantenimiento de las
herramientas de jardín.
Cultivar semillas de calidad en lugares con buena exposición solar, un suelo bien drenado y
con una separación notable entre ellas.
Mantener el cultivo resistente mediante una fertilización adecuada.
Los fungicidas se pueden aplicar tanto en modo curativo como en modo preventivo.
Control de la roya y la antracnosis
Es difícil controlar ambos problemas, pero sí podemos evitar que se propaguen siguiendo
estos consejos:
En árboles es mejor cortar las ramas afectadas.
En cosechas que presentan una infección grave es necesario desecharla toda.
Aplicar extracto de cola de caballo, que también sirve para prevenir. Hay que tener en cuenta
que el tratamiento varía según la especie de hongo que esté afectando a la planta.
El cultivo del tomate es uno de los más extendidos a nivel mundial, tanto de forma profesional
como a nivel doméstico.
En este último caso se suele decir que el tomate es el rey de la huerta, y lo es, pero también
puede convertirse en una auténtica fuente de frustración cuando se ve atacado por
enfermedades, lo que ocurre casi siempre, especialmente en zonas húmedas.
Se trata de una hortaliza muy susceptible de padecer diversas enfermedades,
especialmente las causadas por hongos en condiciones de elevada humedad.
La prevención de las enfermedades del tomate siempre será el mejor punto de partida. Si se
realiza adecuadamente la incidencia será mucho menor.

La prevención pasa por adquirir semillas y plantas sanas, elegir correctamente


la ubicación para el cultivo (evitar suelos infectados o encharcados), controlar
la nutrición de las plantas y mantener a raya la humedad.

Además, cualquier situación de estrés que padezcan las tomateras puede facilitar la aparición
de las enfermedades, por lo que mantener unas condiciones estables y adecuadas para el
desarrollo de las plantas es de vital importancia.
En lo relativo a la humedad, se ha comprobado que existe una relación directa entre la
infección ―de hongos y bacterias― y el tiempo que la planta permanece mojada.

HONGOS
➽ Daños producidos por A. solani en hojas de tomatera (Foto: Pestnet.org)

Este hongo puede afectar a todas las partes del tomate, y tanto a plantas jóvenes como
adultas, es capaz de transmitirse a través de la semilla y de vivir en el suelo.
La infección se produce cuando las temperaturas superan los 24℃, entrando en la planta
a través de heridas o de la cutícula.
El viento lo puede diseminar a otras partes del cultivo o a cultivos cercanos.
Para combatirlo se debe utilizar semilla sana, solarizar el suelo y aplicar fungicidas antes
de que se produzca la infección.

➽ Manchas características de Botrytis cinerea en hojas de tomatera.


Este hongo se conoce también con el nombre de pudrición gris o moho gris y es muy
virulento, pudiendo causar graves daños al cultivo.
Al igual que el anterior, puede atacar cualquier parte de la planta apareciendo en condiciones
de alta humedad, pero a diferencia de aquel, este no suele penetrar en la planta si no existe
una herida previa.
Es común que afecte a las flores y de ellas pase a parte superior de los frutos.
En las zonas afectadas se pueden apreciar un fino pelo blanquecino, señal de que el hongo
ya se está reproduciendo y dispersando a través del viento o del contacto.
Para prevenir la aparición de esta enfermedad, se deben evitar altas
humedades ambientales, bajas temperaturas y que las plantas se mojen.
Aplicar fungicidas de forma regular también ayuda a prevenirla, pero es complicado erradicarla
una vez que está establecida, a menos que se fumigue con fungicidas específicos.

➽ Manchas producidas por Fulvia fulva en hojas

Hongo conocido también como Cladosporium fulvum, suele aparecen en condiciones de alta
humedad, pero a diferencia de los anteriores, solo se manifiestan los síntomas en las hojas
―primero en las viejas―, que terminan por caerse dejando a la planta casi desnuda.
Se puede propagar a través de semillas infectadas, contacto con las plantas enfermas y a
través del viento, y vivir en el suelo como saprófito ―alimentándose de materia orgánica.
Temperaturas de 25℃ son óptimas para que se produzca la infección.
En cuanto a la prevención y control, se puede aplicar los mismos consejos que dimos para las
enfermedades anteriores, teniendo además especial cuidado de no dejar los restos de cultivos
precedentes de tomate descomponiéndose en el suelo.
➽ Daños de Fusarium en tallo de tomatera.

A esta enfermedad se la conoce como pudrición de la raíz y de la corona, aunque también


manifiesta leves síntomas en las hojas y, en general, en la planta.
El hongo penetra en la tomatera a través de heridas presentes en las raíces, y se
extiende por el tallo afectando a los vasos conductores, y provocando, en consecuencia, que la
planta se marchite en los días soleados.
Temperaturas en el suelo de alrededor de 21℃ favorecen el desarrollo de la enfermedad.
La desinfección del suelo mediante solarización ―a ser posible― es el mejor remedio para
evitar que este hongo colonice el siguiente cultivo de tomate.
➽ Manchas en las hojas provocadas por Leveillula taurica.

Es la conocida como oidiopsis del tomate y se identifica fácilmente por la aparición de un polvo
blanco sobre las lesiones cloróticas ―amarillentas― que la enfermedad produce en las hojas.
Se propaga a través del viento y germina cuando la humedad relativa es intermedia y la
temperatura ronda los 25℃.
Para prevenir y tratar esta enfermedad se suele recurrir al azufre ―en polvo o mojable― que
da buenos resultados, aunque existen otros fungicidas específicos.
➽ Lesiones de Phytophthora infestans en hojas de tomatera.

Se trata del famoso y temible mildiu del tomate, un hongo que ataca la parte aérea de las
tomateras, tanto jóvenes como adultas.
Humedades elevadas y temperaturas entre 10 y 25℃ suelen ser el detonante de la
enfermedad, que puede transmitirse a través del viento o debido a las salpicaduras del agua de
lluvia o riego.
Los daños en las hojas se pueden apreciar en la foto anterior, mientras que en los frutos se ve
afectada la mitad superior, debido a que la infección suele comenzar en las flores.
A pesar de que se trata de una enfermedad difícil de combatir, se debe prevenir evitando
humedades elevadas ―facilitando la ventilación―, tener cuidado de no mojar las plantas y
aplicar fungicidas cuando las condiciones sean favorables para la infección.

➽ Daños por Pythium en planta joven de tomate (Foto: Growing Produce)


Este hongo ataca el tallo de las plantas jóvenes, cuando aún están en el semillero, pudiendo
estropear todo el lote.
La utilización de sustratos inapropiados ―que tienden a encharcarse― o infectados y la
ubicación del semillero en zonas poco iluminadas suelen ser la causas principales de esta
enfermedad.
Empleando sustratos y semillas libres de enfermedades, y asegurando un nivel de humedad no
excesivo, se puede evitar al infección.
Nosotros utilizamos compost de elaboración propia en los semilleros ―además de otros
materiales―, pero nos aseguramos de pasarlo primero por el horno microondas para eliminar
cualquier patógeno que pudiera haber, incluido este que nos ocupa.

➽ Raíces de tomatera afectadas por Pyrenochaeta lycopersici (Foto: ResearchGate)

Se trata de un hongo que vive en el suelo y que ataca a las raíces del tomate, impidiendo que
se desarrollen nuevas raicillas y secando las más viejas. En consecuencia, las plantas afectadas
―que suelen ocupar la misma zona― apenas se desarrollan.
Entre 15 y 20℃ la enfermedad encuentra su temperatura óptima de desarrollo.
Para prevenir la aparición de esta enfermedad se debe desinfectar el suelo antes de cultivar
tomates, preferiblemente mediante solarización.

➽ Tomatera infectada por Sclerotium rolfsii


Afecta a la zona más baja del tallo ―como se puede ver en la imagen―, llegando a rodearlo
por completo lo que suele ocasionar la muerte de la planta.
Temperaturas por encima de 30℃ favorecen la aparición de esta enfermedad, que se suele
diseminar con el agua de riego.
Para prevenirla, hay que evitar que el agua moje el tallo de las plantas y, una vez establecida,
se puede controlar con fungicidas específicos.

Sclerotinia sclerotium
➽ Daños producidos por Sclerotinia sclerotium en tallo de tomatera. (Foto: OSU - The
Ohio State University)

Se trata de un hongo que ataca la parte baja del tallo de las tomateras, pero que también
puede extenderse infectar zonas más elevadas, incluso tallos secundarios y frutos.
Las condiciones más favorables para este hongo son la humedad elevada y temperaturas
frescas, entre 15 y 20℃.
Este patógeno puede sobrevivir largo tiempo en el suelo, por lo que la desinfección de este es
un buen comienzo para evitar la aparición de la enfermedad.
Es tratable con fungicidas específicos.
➽ Manchas producidas por Septoria lycopersici en hoja de tomatera.

Las manchas características de esta enfermedad ―homogéneas a diferencia de Alternaria y


con puntos negros en el centro― del tomate aparecen primero en las hojas más viejas, que
pueden llegar a desprenderse si el ataque es importante.
El hongo penetra en las hojas a través de los estomas y se reproduce de forma óptima cuando
la temperatura ronda los 25℃, pudiendo llegar a otras plantas a través del viento, el agua, la
ropa o las manos del hortelano, etc.
Puede vivir durante un tiempo sobre restos vegetales que han sido abandonados sobre el
suelo, por lo que es importante deshacerse de ellos para prevenir la enfermedad.
Se puede tratar con fungicidas.

Stemphylium spp.
➽ Manchas características de Stemphylium.

Afecta casi exclusivamente a las hojas y puede causar la caída de la mayor parte de ellas,
comprometiendo la producción de tomates.
Este hongo puede sobrevivir en los restos de plantas infectadas y pasar al siguiente cultivo, o
llegar traído por el viento.
La infección necesita de una película de agua sobre las hojas y temperaturas entre 24 y 27℃
para germinar y penetrar en esta.
Para prevenir la aparición de esta enfermedad se debe evitar que las plantas permanezcan
mojadas por el rocío y aplicar fungicidas regularmente.

Bacterias
Aunque son menos las bacterias que atacan a las tomateras, las séis que siguen pueden ser
bastante frecuentes y dañinas.

Clavibacter michiganensis subsp. michiganensis


➽ Tomatera afectada por Clavibacter michiganensis.

Conocida también como cancro bacteriano, esta enfermedad puede atacar a las tomateras en
cualquier etapa de su vida, aunque es más virulenta en las plantas jóvenes.
Las plantas afectadas suelen acabar muriendo.
En los frutos verdes produce una pequeña mancha característica que tiene cierto parecido al
ojo de un ave.
La bacteria puede transmitirse a través de las semillas y sobrevivir en el suelo hasta 5 años,
desde donde infecta a las tomateras mediante salpicaduras del agua de lluvia, de riego o goteo
del techo del invernadero.
La enfermedad se desarrolla de forma óptima entre 24 y 32℃.
Emplear semillas sanas, realizar rotaciones de cultivos y mantener el suelo limpio de restos
vegetales son las mejores medidas preventivas para evitar la aparición de la enfermedad o
reducir su incidencia.
La fumigación con productos de cobre impide que la infección pase de unas plantas a otras.

Erwinia carotovora subsp. carotovora


➽ Tomatera afectada por Erwinia carotovora. (Foto: NCSU PDIC)

La enfermedad producida por esta bacteria se conoce también como pudrición bacteriana del
tallo, y afecta a otras hortalizas además del tomate.
Las plantas infectadas suelen morir cuando la médula del tallo se pudre por completo,
apareciendo incluso agujeros en este.
Afecta también a los frutos provocando su pudrición.
Esta bacteria suele penetrar en la planta a través de heridas y en condiciones de alta humedad,
por lo que hay que realizar las podas ―y otros manejos― en el momento adecuado.
Eliminar las partes afectadas, trabajar sobre la planta seca y aplicar productos de cobre
contribuye a controlar la enfermedad.

Pseudomonas spp.
➽ Hoja de tomatera con manchas producidas por Pseudomonas spp.

Sobre los frutos se manifiesta en forma de pequeñas manchas de color negro.


Para evitar su aparición, lo mejor es asegurarse de emplear semillas y plantas sanas, y realizar
los trabajos cuando las tomateras están secas.

Pseudomonas corrugata
➽ Tomatera afectada por Pseudomonas corrugata. (Foto: Cornell blogs - Cornell University)
Puede ser confundida con Erwinia puesto que también ataca a la médula de los tallos.
Las manchas marrones suelen comenzar en las zonas donde se han eliminado chupones o
brotes, especialmente cuando estos son de mayor tamaño. También se ven afectadas las
hojas, en las que aparecen manchas amarillas que tornan a negras.
Se sabe que esta enfermedad se propaga de unas plantas a otras cercanas, incluso siguiendo la
línea o surco de plantación.
Para evitar su aparición, se deben retirar los chupones cuando son pequeños y hacerlo
mientras la planta está seca, desinfectando las manos entre planta y planta. Los cortes grandes
se deben hacer en ángulo para evitar que se acumule agua en ellos.
Evitar los excesos de nitrógeno y fumigar regularmente con productos del cobre, ayuda a
mantener a raya la enfermedad.

Ralstonia solanacearum
➽ Tomatera infectada por Ralstonia solanacearum. (Foto: eXtension.org)

Esta enfermedad se caracteriza por afectar al sistema vascular de la planta,


haciendo que se marchite durante las horas de más calor o sol, lo que suele
provocar su muerte en unos cuantos días.
Cortando un tallo infectado y sumergiéndolo en un vaso de agua durante
algún tiempo, expulsa un líquido lechoso característico que sirve para
diferenciar esta enfermedad de otras similares.

Suele penetrar en las plantas a través de heridas existentes en las raíces, por
lo que se deben realizar los trabajos en la tierra ―escardas, aporcado, etc―
con sumo cuidado.

Realizar rotaciones con cultivos que no hospedan la enfermedad y la


solarización del suelo ayudan a controlar la incidencia de la enfermedad.

Xanthomonas campestris pv
vesicatoria
➽ Tomate con manchas provocadas por Xanthomonas campestris. (Foto: DocPlayer)
Virus
Peste negra del tomate
➽ Tomates afectados por el virus de la peste negra. (Foto: hortomallas.com)
Virus del mosaico del pepino
➽ Hojas afectadas por el virus del mosaico del pepino. (Foto: Forestry Images)
Virus del mosaico del tomate
➽ Hoja de tomatera con daños por virus del mosaico del tomate. (Foto: OSU - The Ohio State
University)
Virus del rizado amarillo del tomate
➽ Tomatera afectada por el virus del rizado amarillo o de la cuchara. (Foto: CIBCM)
Nemátodos
Meloidogyne incognita
➽ Tomatera con raíz infectada por Meloidogyne incognita. (Foto: Nemaplex - UC Davis)

También podría gustarte