agraviado
QUEJOSO: GERARDO QUINTANAR VILLEDA
Amparo Directo
C. MAGISTRADOS DEL TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL EN
TURNO DEL SÉPTIMO CIRCUITO PRESENTE: El que suscribe, C. GERARDO
QUINTANAR VILLEDA, por mi propio derecho, señalando como domicilio para oír y
recibir todo tipo de notificaciones y documentos, el ubicado en Edificio Hércules E, cuarto
piso, número 339, Unidad Habitacional Nueva Xalapa, de la ciudad de Xalapa, Veracruz,
autorizando para tales efectos en los términos del artículo 12 de la Ley de Amparo, al
Lic. Hugo Contreras Ramirez quien ejerce la profesión de Licenciado en Derecho, al
amparo de la cédula profesional número 2007194 expedida por la Secretaria de
Educación Pública, así como para solamente oír notificaciones e imponerse de los autos
a los C. Gerardo Alonso Villegas Félix, Johnny Tomas Flores Luna y/o Elena Martínez
Nolasco, también en forma indistinta, ante ustedes con el debido respeto comparezco
para exponer:
Que por medio del presente escrito, con fundamento en los artículos 1, 8, 14, 16,
17, 20, 22, 103 y 107 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 1
fracción I, 2, 3, 5, 11, 170, 171, 173, 174, 175, 176, y demás relativos aplicables de la ley
de Amparo en vigor, vengo a solicitar el AMPARO Y PROTECCIÓN DE LA JUSTICIA
FEDERAL, en contra de las autoridades y por los actos que más adelante se precisan.
Primeramente y a fin de dar cumplimiento a lo dispuesto por el artículo 175 de la
Ley de Amparo en vigor, manifiesto:
I.- NOMBRE Y DOMICILIO DEL QUEJOSO: El que ha quedado precisado en el
proemio de la demanda.
Posible tercero interesado
II.- NOMBRE Y DOMICILIO DEL TERCERO INTERESADO: Bajo protesta de
decir verdad, lo desconozco no obstante que consta en autos el domicilio de Jorge Finees
López Garduza, cuya dirección es calle Avenida Gaviota Lote 3 entre Garza y Cigüeña
de la colonia Reserva 1 de la ciudad de Veracruz, Veracruz, quien fuera pareja de María
Teresa González González.
Asimismo consta en autos el domicilio de Julio González González, cuya dirección
es calle Isla de Guadalupe número 71 de la colonia Astilleros de la ciudad de Veracruz,
Veracruz.
III.- AUTORIDADES RESPONSABLES:
AUTORIDADES ORDENADORAS:
1. Séptima Sala del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Veracruz de
Ignacio de la Llave, con residencia en Xalapa, Veracruz. De quien se reclama la
sentencia de fecha DOCE DE MAYO DE DOS MIL DIECISÉIS, dictada dentro del Toca
Penal 357/2016, mediante la cual se confirmó la sentencia del Juzgado Primero de
Primera Instancia del Distrito Judicial de Tuxpan, Veracruz. Autoridad responsable que
tiene su domicilio en Avenida Lázaro Cárdenas número 373, colonia el Mirador, Xalapa,
Veracruz, Código Postal 91170. Sentencia de la cual tuve conocimiento bajo protesta de
decir verdad hasta el día TREINTA DE JUNIO DE DOS MIL DIECISÉIS, fecha en que se
me requirió para ratificar un escrito de solicitud de copias, sin que obste a lo anterior que
dicha sentencia haya sido notificada al defensor de oficio en fecha veinte de junio de dos
mil dieciséis defensor de oficio que nunca me notifico el sentido del fallo.
2. La H. Comisión Estatal de Derechos Humanos del Estado de Veracruz, de
quien se reclama la omisión de investigar los actos señalados en el artículo 22 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, mismos que sirvieron de base
para sustentar las determinaciones del Juzgado Primero de Primera Instancia del Distrito
Judicial de Tuxpan, Veracruz, así como de la Séptima Sala del Tribunal Superior de
Justicia del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave, organismo autónomo que radico
el expediente TUX0188-2012 mediante el cual determino acuerdo de archivo, omitiendo
investigar y sancionar en su caso la vulneración de mis derechos humanos dentro del
proceso penal mediante el cual fui sentenciado. Autoridad responsable que tiene su
domicilio en calle Carrillo Puerto número 21 Zona Centro, de la ciudad de Xalapa,
Veracruz, código postal 91000.
Autoridades
AUTORIDADES EJECUTORAS:
responsables
1. Juzgado Primero de Primera Instancia del Distrito Judicial de Tuxpan,
Veracruz, de quien se reclama la ejecución de la Sentencia de fecha DOCE DE MAYO
DE DOS MIL DIECISÉIS, dictada dentro del Toca Penal 357/2016, así como su ilegal e
inconstitucional Sentencia de fecha 29 de enero de 2016 dictada dentro de los autos de
la causa penal 88/2012. Sentencia de la cual tuve conocimiento bajo protesta de decir
verdad hasta el día TREINTA DE JUNIO DE DOS MIL DIECISÉIS, fecha en que se me
requirió para ratificar un escrito de solicitud de copias, sin que obste a lo anterior que
dicha sentencia haya sido notificada al defensor de oficio en fecha veinte de junio de dos
mil dieciséis, defensor de oficio que nunca me notifico el sentido del fallo.
Ministerio
publico
2. Agencia Séptima del Ministerio Publico Investigador de la Ciudad de
Veracruz, Veracruz, de quien se reclama las violaciones procesales que derivaron en mi
auto inculpación por el delito de homicidio doloso en agravio de María Teresa González
González, dentro de la entonces investigación ministerial número 400/2012/7°/VER-03 y
su acumulada investigación ministerial número 413/2012/7°/VER-03. Autoridad
responsable que tiene su domicilio en Carretera Federal Veracruz-Xalapa, Kilometro
número 8, Predio Rustico el Jobo, código postal 91963 de la Ciudad de Veracruz,
Veracruz.
3. Segunda Comandancia de la Agencia Veracruzana de Investigaciones, de
quien se reclama los actos señalados en el artículo 22 de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, mediante los cuales fui obligado a la autoincriminación de la
cual derivo mi responsabilidad por el delito de homicidio doloso en agravio de María
Teresa González González. Autoridad responsable que tiene su domicilio en Carretera
Federal Veracruz-Xalapa, Kilometro número 8, Predio
ActosRustico el Jobo, código postal
reclamados
91963 de la Ciudad de Veracruz, Veracruz.
IV.- ACTOS RECLAMADOS:
Lo es la sentencia dictada por la Séptima Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia de
Veracruz de Ignacio de la Llave, de fecha DOCE DE MAYO DE DOS MIL DIECISÉIS,
dictada dentro del toca 357/2016, con motivo del recurso de apelación interpuesto por el
suscrito quejoso, en contra de la sentencia definitiva de fecha veintinueve de enero del
año dos mil dieciséis, dictada por el C. Juez Primero de primera Instancia del Distrito
Judicial de Tuxpan, Veracruz, en la causa penal número 88/2012, instruida en contra del
suscrito hoy quejoso, por el delito de Homicidio Doloso Calificado, de igual manera se
reclaman las violaciones a mis derechos humanos relativos a la seguridad Jurídica,
acceso a la tutela judicial efectiva, a la integridad personal, así como al debido proceso.
V.- LA FECHA EN QUE SE HAYA NOTIFICADO EL ACTO RECLAMADO AL
QUEJOSO O AQUÉLLA EN QUE HUBIESE TENIDO CONOCIMIENTO DEL MISMO:
Bajo protesta de decir verdad señalo que la Sentencia de la cual tuve conocimiento hasta
el día TREINTA DE JUNIO DE DOS MIL DIECISÉIS, fecha en que se me requirió para
ratificar un escrito de solicitud de copias, sin que obste a lo anterior que dicha sentencia
haya sido notificada al defensor de oficio en fecha veinte de junio de dos mil dieciséis
defensor de oficio que nunca me notifico el sentido del fallo.
VI. LOS PRECEPTOS QUE, CONFORME A LA FRACCIÓN I DEL ARTÍCULO
1° DE LA LEY DE AMPARO, CONTENGAN LOS DERECHOS HUMANOS CUYA
VIOLACIÓN SE RECLAME. Se estiman violados los Artículos 1°, 14, 16, 17, 19, 20 y
22, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
VII. BAJO PROTESTA DE DECIR VERDAD MANIFIESTO QUE LOS HECHOS Y
ABSTENCIONES, Y QUE CONSTITUYEN LOS ANTECEDENTES DEL ACTO
RECLAMADO, ASI COMO LOS CONCEPTOS DE VIOLACIÓN SON LOS QUE ME
CONSTAN.
VIII. HECHOS
El día 14 de marzo fui aprendido por agentes ministeriales, en franca violación a
mis garantías constitucionales. El mismo día de referencia, se decreta mi detención con
carácter de urgente acusado del delito de homicidio. Una vez seguida la secuela
procedimental, el juez de primera instancia con sede en Tuxpan, Veracruz, dictó
sentencia condenatoria por el delito de homicidio calificado. Inconforme con dicha
sentencia, se interpuso el correspondiente recurso de apelación, que fue radicado ante
la Séptima Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Veracruz,
confirmando la sentencia de primera instancia.
IX. LOS CONCEPTOS DE VIOLACIÓN. El presente juicio de amparo se interpone
impugnando la sentencia dictada por la Séptima Sala del Tribunal Superior de Justicia
de Veracruz de Ignacio de la Llave, de fecha DOCE DE MAYO DE DOS MIL DIECISÉIS,
dentro del toca 357/2016, con motivo del recurso de apelación interpuesto por el suscrito
quejoso, en contra de la sentencia definitiva de fecha veintinueve de enero del año dos
mil dieciséis, dictada por el C. Juez Primero de primera Instancia del Distrito Judicial de
Tuxpan, Veracruz, en la causa penal número 88/2012, instruida en contra del suscrito
hoy quejoso, por el delito de Homicidio Doloso Calificado, de igual manera se reclaman
las violaciones a mis derechos humanos relativos a la seguridad Jurídica, acceso a la
tutela judicial efectiva, a la integridad personal, así como al debido proceso, bajo los
siguientes conceptos de violación:
PRIMERO: Al respecto, el artículo 1 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos establece:
En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos
reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea
parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse,
salvo en los casos y bajo las condiciones que esta Constitución establece. Las normas relativas a los
derechos humanos se interpretarán de conformidad con esta Constitución y con los tratados
internacionales de la materia favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más amplia. Todas
las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y
garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia,
indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar
las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la ley. Está prohibida la esclavitud
en los Estados Unidos Mexicanos. Los esclavos del extranjero que entren al territorio nacional alcanzarán,
por este solo hecho, su libertad y la protección de las leyes. Queda prohibida toda discriminación motivada
por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones
de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente
contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las
personas.
De la anterior disposición Constitucional se advierte claramente que todas las
personas gozaran de los derechos humanos consagrados en la constitución y en los
tratados internacionales, así como la obligación de todas las autoridades de promover,
respetar, proteger y garantizar los derechos humanos, por tanto si en especie se
encuentran suficientemente demostrados derivado de las actuaciones dentro del proceso
penal, cierto es que las autoridades responsables estaban constreñidas solo a lo que la
ley les mandataba.
Esto es así en relación con el artículo 19 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, que en su último párrafo refiere que “Todo mal tratamiento en la
aprehensión o en las prisiones, toda molestia que se infiera sin motivo legal, toda gabela
o contribución en las cárceles, son abusos que serán corregidos por las leyes y
reprimidos por las autoridades”
Por su parte el artículo 22 refiere que “quedan prohibidas las penas de muerte, de
mutilación, de infamia, la marca, los azotes, los palos, el tormento de cualquier especie,
la multa excesiva, la confiscación de bienes y cualesquiera otras penas inusitadas y
trascendentales”.
Me causa agravio el actuar de las autoridades responsables al momento de
resolver en sus distintas etapas, toda vez que existe un análisis psicológico forense,
realizado dentro del penal regional zona norte de Tuxpan, Veracruz, el lunes 30 de abril
de 2012, al suscrito quejoso, que en la parte medular que interesa, estampé de mi puño
y letra la forma en cómo fui detenido, como recibo el primer golpe en la nuca, cómo
revisan mi casa, cómo sacan de mi cartera mis identificaciones, cómo al llegar a las
instalaciones de la Agencia Veracruzana de Investigaciones me meten en la última celda,
me desnudan, me derriban al piso y empiezan a echarme agua en la cara, actos
inhumanos encaminados a obtener mi autoincriminación en un delito que no cometí, de
la misma forma en ese análisis psicológico refiero como es que me dan descargas
eléctricas en mis testículos entre otras vejaciones contra mi integridad personal.
Sin embargo, en total violación a las leyes que rigen el procedimiento, y en total
contravención a lo que disponen las garantías de seguridad jurídica, legalidad, debido
proceso y acceso a la tutela judicial efectiva, previstas en los artículos 1, 14, 16, 17, 20
y 22 de la Constitución Política de los estados Unidos Mexicanos, el juez a quo al
momento de dictar la sentencia condenatoria por el delito de homicidio calificado, para
tener por acreditada la responsabilidad penal plena tuvo a bien realizar sólo una breve
reseña a efecto de hacerse un correcto análisis de las mismas y dirimir las posibles
contradicciones existentes y determinar el valor y alcance demostrativo de cada prueba
para robustecer el sentido del fallo, no obstante, en el cuerpo de la sentencia de primera
instancia, sólo se puede apreciar de forma enumerada con el arábigo 24 el dictamen
pericial en psicología forense practicado por el maestro en psicología Miguel Ángel Cruz
Hernández realizado al suscrito quejoso, sin que en el cuerpo de la sentencia misma se
haya realizado alguna manifestación ya sea a favor o en contra respecto de su valor
probatorio, máxime que dentro de ese dictamen se encuentra el análisis psicológico
forense, realizado dentro del penal regional zona norte de Tuxpan, Veracruz, el lunes 30
de abril de 2012, del cual se desprenden al menos de manera indiciaria actos de tortura
así como inhumanos que atentan contra la dignidad e integridad de la persona misma,
no obstante, hubo omisión por parte de las responsables para manifestarse al respecto.
En la resolución de fecha veintinueve de enero de dos mil doce, en específico el
considerando QUINTO, el a quo realizó una interpretación inexacta en materia de
derechos humanos reconocidos en los tratados internacionales, respecto de la valoración
y calificación de las pruebas, en donde la señalada con el numeral 24 se dio conocimiento
dentro de la causa penal sobre actos de tortura violándose en mi perjuicio los derechos
humanos de legalidad, seguridad jurídica, acceso a la tutela judicial efectiva, y de debido
proceso, así como el respecto a la dignidad e integridad de la persona.
Al caso, los artículos 1 y 22 constitucionales, 5 de la Declaración Universal de
Derechos Humanos, 7 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el 5.1 de
la Convención Americana sobre Derechos Humanos y finalmente los artículos 1, 6 y 8
de la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura, establecen que
el Estado Mexicano se obliga a tomar medidas efectivas para prevenir y sancionar la
tortura, entre las cuales se encuentran: a) Garantizar el derecho de toda persona que
denuncie haber sido torturada a que su caso sea examinado imparcialmente. b)
Garantizar que cuando exista una denuncia o razón para creer que se ha cometido un
acto de tortura, las autoridades intervendrán oficiosa e inmediatamente para realizar una
investigación sobre el caso e iniciar, cuando corresponda, un proceso penal. Asimismo
encuentra plena concordancia lo referido en el artículo 11 de la Ley Federal para Prevenir
y Sancionar la Tortura.
Los anteriores preceptos concluyen que la obligación de velar por el derecho a la
protección de ese derecho recae en todas las autoridades del Estado Mexicano dentro
del ámbito de su competencia, y no sólo en aquellas que directamente deban investigar
o procesar el acto de tortura denunciado. Que atendiendo al principio interpretativo pro
homine, para efectos de la protección del mencionado derecho, debe considerarse como
denuncia de un acto de tortura todo tipo de noticia o aviso sobre ese ilícito que se formule
ante cualquier autoridad con motivo de sus funciones. En ese contexto, cuando los
órganos jurisdiccionales, con motivo de sus funciones, tomen conocimiento de la
manifestación de una persona que afirme haber sufrido tortura, oficiosamente deberán
dar vista con tal afirmación a las autoridades ministeriales que deban investigar sobre
ese probable ilícito. Situación que en la especie no ocurrió, toda vez que las responsables
omitieron al momento de resolver tal probanza aportada por mi defensa en el momento
procesal oportuno, no obstante, que fue ofrecida en tiempo y forma con las formalidades
de ley.
El juez de origen no ordenó dar vista al representante social adscrito al juzgado
de la causa, lo cual es de oficio conforme a la normatividad antes invocada, lo que resulta
en una clara violación a mis garantías, sirve de apoyo la jurisprudencia consultable bajo
el rubro: “ACTOS DE TORTURA. LA OMISIÓN DEL JUEZ DE INVESTIGAR
OFICIOSAMENTE LOS QUE ALEGUEN LOS PROCESADOS, CONSTITUYE UNA
VIOLACIÓN A LAS LEYES DEL PROCEDIMIENTO QUE TRASCIENDE AL
RESULTADO DEL FALLO, EN TÉRMINOS DEL ARTÍCULO 160, FRACCIONES VIII,
XIV XVII, DE LA LEY DE AMPARO, VIGENTE HASTA EL 2 DE ABRIL DE 2013”.
No obstante, lo anterior, el a quo al resolver realizó una inexacta interpretación
gramatical, puesto que a su criterio por la sola existencia de alguna orden de aprehensión
u orden de detención la autoridad está facultada para poder infligir intencionalmente a
una persona penas o sufrimientos graves, sean físicos o mentales, con el fin de obtener
de ella o de un tercero información o confesión, de castigarla por un acto que haya
cometido o se sospeche que ha cometido, o de intimidar a esa persona o a otras. Cuando
en el presente asunto quedó de manifiesto la tortura realizada por elementos de la
Agencia Veracruzana de Investigaciones, quienes con la finalidad de obtener mi
confesión realizaron en mi persona sufrimientos físicos y mentales, logrando hacerme
firmar dicha confesión ante el Ministerio Público Investigador, la cual fue ratificada ante
el Juez de la causa, sin embargo, el Juez de origen no dio vista al Ministerio Público para
efecto de que se investigara tal hecho, lo que me dejó en estado de indefensión.
Al respecto cito la jurisprudencia de rubro: “ACTOS DE TORTURA. CUANDO
LOS ÓRGANOS JURISDICCIONALES CON MOTIVO DE SUS FUNCIONES, TENGAN
CONOCIMIENTO DE LA MANIFESTACIÓN DE UNA PERSONA QUE AFIRME
HABERLOS SUFRIDO, OFICIOSAMENTE DEBERÁN DAR VISTA CON TAL
AFIRMACIÓN A LA AUTORIDAD MINISTERIAL QUE DEBA INVESTIGAR ESE
PROBABLE ILÍCITO.”.
Concatenado con lo anterior en la sentencia que se combate, dictada por la
Séptima Sala Penal, falta a la verdad de manera absoluta, pues en la foja 39 refiere de
manera textual que: “concordantes con lo anterior, convenimos con el Juez de Primera
Instancia en el sentido de que en el caso a estudio, tanto los elementos constitutivos del
delito… como la responsabilidad penal… se encuentran debidamente acreditados en
autos, al haberse valorado el material de convicción inmerso en el libreto criminal tanto
en lo individual como en su conjunto…”
Sin embargo es totalmente falso lo sostenido en la Sentencia por parte de los
Magistrados Resolutores, así como por el Juez de Primera Instancia, pues como puede
comprobarse, en la Foja 109 del Toca Penal, nuevamente solo se enlista el dictamen
pericial en Psicología Forense practicado al suscrito por mi defensa, sin que se haya
manifestado respecto del valor probatorio de dicha prueba de descargo, violentando lo
dispuesto por el artículo 277 de Código de Procedimientos Penales del Estado. Lo
anterior vulnera mis garantías de seguridad jurídica, legalidad, acceso a la tutela judicial
efectiva, debido proceso, e integridad personal.
Por tanto se reclama la extralimitación legal así como las omisiones en que
incurrieron las autoridades responsables para investigar en tiempo y forma la denuncia
de hechos plasmada en ese dictamen pericial respecto de actos de tortura, así como
crueles e inhumanos mediante los que me fue arrancada la declaración ante los Agentes
aprehensores y que posteriormente fue ratificada ante el ministerio público, diligencias
ministeriales, así como ante el Juez Primero de Primera Instancia, incumpliendo de
manera sistemática el Mandato Constitucional de lo más favorable para el reo. Sustenta
mi dicho, pues obra en autos el escrito de fecha once de abril de dos mil dieciséis,
signado por mi defensor de oficio ante la Séptima Sala Penal, en el que al dar
contestación de agravios, manifestó que “advirtiéndose que los agentes de la AVI
tomaron detenido a mi defendido sin informarle los cargos en su contra, que
posteriormente fue golpeado y torturado, por lo que la declaración rendida ante ministerio
público, fue creada por los agentes de la AVI… luego entonces, en virtud de que la
autoridad conocedora del caso tiene la obligación de en tratándose de argumentación de
tortura por parte de las personas que declaran con carácter de indiciados, abrir
inmediatamente la investigación ministerial correspondiente en contra de los elementos
aprehensores por la tortura argumentada.”
Como se advierte la sentencia del Tribunal de Alzada no tomó en consideración
lo manifestado por mi defensor, ni mucho menos hizo manifestación alguna para
desvirtuar lo señalado, robusteciendo las violaciones a mis derechos humanos de las
que he sido objeto.
Reforzado a lo anterior, para sustentar que fui objeto, al consignarse mi detención
por parte de los agentes ministeriales de la AVI, dejan anexo al oficio de consignación,
dictamen de clasificación y certificación de lesiones por parte del Perito de la Dirección
de Servicios Periciales, de fecha 14 de marzo de dos mil doce, el cual en la parte que
interesa refiere: “el día 14 de marzo de 2012, siendo las 01:00 se procedió a realizar
examen médico legal con el fin de describir y clasificar las lesiones que presenta, el antes
mencionado. Al cual se le observa tranquilo, cooperador orientado en tiempo persona y
espacio. A la exploración física actual se observa presencia de eritema sobre la región
pectoral otro sobre la región posterior del hemitorax derecho. Resto de la exploración sin
datos de interés”.
De ahí, que se encuentra acreditado aunque sea de manera indiciaria que fui
objeto de vejaciones y tratos que afectaron mi integridad personal, derivado de actos de
tortura, dictamen que en lo absoluto fue valorado por parte de las responsables, derivado
de la falta de objetividad y congruencia en el dictado de las resoluciones
correspondientes. Señores Magistrados, si lo anterior no ocasiona un perjuicio
irreparable al suscrito, ¿entonces cómo puede definirse a la omisión de no ponderar ni
valorar la manifestación de tortura sufrida por el suscrito, sin que en ninguna parte del
proceso, hasta hoy resuelto, las autoridades responsables se hayan manifestado al
respecto?
SEGUNDO: La sentencia reclamada viola en mi perjuicio el derecho al acceso
efectivo a la justicia, en específico los artículos 1°, 14 16 20 y 22 de la Constitución
Federal de los que en esencia, se desprende la exigencia de respetar el principio de
legalidad, los requisitos para la realización de cateos y la posibilidad de incorporar
cualquier tipo de prueba al proceso penal con excepción de aquellas que son contrarias
a derecho, por lo que si de los autos se desprende que la obtención del material
probatorio es ilícita ya que fue mediante tortura, en consecuencia se acredita la violación
en mi perjuicio de las leyes del procedimiento con trascendencia a mi defensa como lo
establece el artículo 173 apartado “A” fracciones segunda, sexta, séptima, y novena de
la Ley de Amparo en vigor.
Lo anterior, en virtud de haber sido detenido por parte de los agentes policiales de
la segunda comandancia de la Agencia Veracruzana de Investigaciones quienes me
detuvieron y posteriormente me mantuvieron incomunicado, aplicándome descargas
eléctricas en los testículos para que me auto incriminara, posteriormente una vez dañado
en mi integridad personal consignaran dichos sucesos en su oficio 2001/2012 mediante
el cual me dejan en calidad de presentado ante el agente Séptimo del Ministerio Publico
Investigador.
Posteriormente, de manera inmediata me es tomada la declaración ministerial, y
en el mismo lapso de tiempo tal como consta en autos se estaba realizando las
diligencias de inspección ocular, a las 01 horas con 20 minutos del día catorce de marzo
del dos mil doce, mediante la cual personal actuante se constituye en mi domicilio en
donde de manera por demás inconstitucional, alteran la escena del crimen, introduciendo
supuestas pertenencias de la occisa María Teresa Gonzales González, pero más aún,
de conformidad con lo que dispone el artículo 20 apartado “B” fracción VIII que refiere
que “toda persona imputada tendrá derecho a una defensa adecuada por Abogado, y
que entre otras cosas, tendrá derecho a que su defensor comparezca en todos los actos
del proceso y este tendrá la obligación de hacerlo cuantas veces se le requiera.
En atención a lo anterior no obra en ninguna parte de los autos de la causa penal,
ni mucho menos constancia plasmada en la diligencia de inspección ocular realizada a
las 01 horas con 20 minutos del día 14 de marzo del dos mil doce, en donde por lo menos
de manera indiciaria se demuestra lo contrario respecto de que nunca estuve
acompañado por mi abogado defensor, por lo que desde luego tal actuación debe
decretarse inconstitucional e ilegal por cuanto al alcance de que ahí fueron encontrados
pertenencias de la occisa toda vez que como lo refiere la Ley de Amparo en su artículo
173, la falta de asistencia del defensor de oficio en alguna diligencia del proceso se
considera una violación a las leyes del procedimiento con trascendencias del quejoso.
Por tanto señores Magistrados en plenitud de jurisdicción les solicito que una vez
analizada y corroborada la violación cometida en mi perjuicio declare nula, la diligencia
de inspección ocular de fecha catorce de marzo de dos mil doce, mediante la cual el
ministerio público sostiene haber encontrado en mi domicilio lo siguiente:
Una memoria USB color negra, con un cordón para colgar de color negro.
Un polvo compacto para maquillaje marca Ángel Face de Ponds
Una memoria chip para celular de la compañía Telcel.
Un celular marca Sony Erickson color negro con plata, más aun porque
dicho celular se supone que fue puesto a disposición del ministerio público
al momento en que fui presentado.
Una daga de color amarillo.
Un cuchillo con mango negro.
Un cuchillo con mango rojo.
Un cortaúñas.
Un taladro marca AKAI color verde con negro.
Maquillaje líquido para dama marca Mary Kay.
Sirven de apoyo las Tesis de rubro y texto siguientes:
DEFENSA ADECUADA EN MATERIA PENAL. LA FORMA DE GARANTIZAR EL
EJERCICIO EFICAZ DE ESTE DERECHO HUMANO SE ACTUALIZA CUANDO EL
IMPUTADO, EN TODAS LAS ETAPAS PROCEDIMENTALES EN LAS QUE
INTERVIENE, CUENTA CON LA ASISTENCIA JURÍDICA DE UN DEFENSOR QUE ES
PROFESIONISTA EN DERECHO.
Conforme al parámetro de control de regularidad constitucional, que deriva de la reforma
al artículo 1o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, publicada en
el Diario Oficial de la Federación el 10 de junio de 2011, que se configura por la
observancia y aplicación de las normas constitucionales y de fuente internacional en
materia de derechos humanos, así como la directriz de interpretación pro personae; el
artículo 20, apartado A, fracción IX, del referido ordenamiento constitucional, texto
anterior a la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 18 de junio de
2008, debe interpretarse armónicamente con los numerales 8.2, incisos d) y e), de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, y 14.3, incisos b) y d), del Pacto
Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, así como el criterio contenido en la tesis
aislada P. XII/2014 (10a.) (*), Emitida por el Tribunal Pleno de esta Suprema Corte de
Justicia de la Nación, de rubro: "DEFENSA ADECUADA DEL INCULPADO EN UN
PROCESO PENAL. SE GARANTIZA CUANDO LA PROPORCIONA UNA PERSONA
CON CONOCIMIENTOS TÉCNICOS EN DERECHO, SUFICIENTES PARA ACTUAR
DILIGENTEMENTE CON EL FIN DE PROTEGER LAS GARANTÍAS PROCESALES
DEL ACUSADO Y EVITAR QUE SUS DERECHOS SE VEAN LESIONADOS.", y la
propia doctrina deinterpretación constitucional generada por esta Primera Sala. Lo
anterior, para establecer que el ejercicio eficaz y forma de garantizar el derecho humano
de defensa adecuada en materia penal implica que el imputado (lato sensu), a fin de
garantizar que cuente con una defensa técnica adecuada, debe ser asistido
jurídicamente, en todas las etapas procedimentales en las que intervenga, por un
defensor que tenga el carácter de profesional en derecho (abogado particular o defensor
público); incluso, de ser posible, desde el momento en que acontezca su detención. La
exigencia de una defensa técnica encuentra justificación al requerirse de una persona
que tenga la capacidad técnica para asesorar y apreciar lo que jurídicamente es
conveniente para el imputado, a fin de otorgar una real y efectiva asistencia legal que le
permita estar posibilidad de hacer frente a la imputación formulada en su contra. Lo cual
no se satisface si la asistencia es proporcionada por cualquier otra persona que no reúna
la citada característica, a pesar de ser de la confianza del referido imputado. DEFENSA
ADECUADA EN MATERIA PENAL. LA VIOLACIÓN AL CARÁCTER TÉCNICO DEL
DERECHO HUMANO GENERA LA ILICITUD DE LA DECLARACIÓN RENDIDA POR
EL IMPUTADO SIN LA ASISTENCIA JURÍDICA DE UN DEFENSOR PROFESIONAL
EN DERECHO, POR LO QUE DEBE SER OBJETO DE EXCLUSIÓN VALORATIVA.
Esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido que de
la interpretación armónica de los artículos 14, 17 y 20, fracción IX, de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su texto anterior a la reforma publicada en
el Diario Oficial de la Federación el 18 de junio de 2008, deriva el reconocimiento implícito
del derecho fundamental a la exclusión de prueba ilícita en materia penal, tal como se
refleja en el contenido de la jurisprudencia 1a./J. 139/2011 (9a.), que tiene el rubro:
"PRUEBA ILÍCITA. EL DERECHO A UN DEBIDO PROCESO COMPRENDE EL
DERECHO A NO SER JUZGADO A PARTIR DE PRUEBAS OBTENIDAS AL MARGEN
DE LAS EXIGENCIAS CONSTITUCIONALES Y LEGALES.".
Lo anterior significa que la exclusión de la prueba ilícita es una garantía del
derecho a ser juzgado por tribunales imparciales, a contar con una defensa adecuada y
a que se respete el debido proceso, derivado de la posición preferente de los derechos
humanos en el ordenamiento jurídico y su condición de inviolabilidad. En consecuencia,
toda prueba que haya sido obtenida con violación al derecho del imputado (lato sensu)
a contar con una defensa adecuada tendrá el carácter de ilícito, como acontece cuando
declara sin la asistencia jurídica de un defensor que tenga el carácter de profesional en
derecho (abogado particular o defensor público). Por lo que no puede tomarse en cuenta
para efectos de valoración al dictar cualquier resolución por la que se determine la
situación jurídica de la persona sujeta a un procedimiento penal.
PRUEBA ILÍCITA. TIENE ESE CARÁCTER LA DECLARACIÓN DEL IMPUTADO
RENDIDA SIN LA ASISTENCIA JURÍDICA DE UN DEFENSOR PROFESIONAL EN
DERECHO, POR LO QUE SU EXCLUSIÓN VALORATIVA DEBE REALIZARSE CON
INDEPENDENCIA DE SU CONTENIDO. La forma de garantizar y proteger el derecho
humano de defensa adecuada implica que, inclusive, a partir del momento de la
detención, el imputado esté en posibilidad de nombrar a un defensor profesional en
derecho que lo asista jurídicamente, de tal manera que cuando rinda su inicial
declaración no solamente esté en condiciones de negar la imputación sino de aportar las
pruebas que considere pertinentes para ejercer el derecho de defensa adecuada. Sin
que por ello deba entenderse que exista la obligación de probar para el imputado al
margen del principio de presunción de inocencia, sino de contar con la posibilidad de
ejercer el derecho de defensa en las condiciones que éste estime pertinentes. En
consecuencia, es inadmisible considerar que la simple negativa de la acusación o incluso
la reserva para no declarar por parte del imputado no trasciendan en el ejercicio de la
defensa adecuada. En principio, esto será válido siempre que el imputado esté
debidamente asesorado por un profesional en derecho, pues en esta medida estará en
condiciones de asumir las consecuencias que ello representa y optar por esta posición
por considerar que le resulta benéfica. Sin embargo, lo anterior no puede entenderse
como una regla general, pues habrá condiciones en las que incluso la omisión de declarar
o de negar la imputación, sin la asistencia técnica debida, pueden implicar una afectación
jurídica trascendental para el imputado, que no hubiera resentido con tal magnitud si bajo
el consejo de un profesionista en derecho hubiera podido exponer su versión sobre los
hechos que se le atribuyen, de forma que coadyuve a sudefensa, aporte las pruebas que
considere pertinentes o, incluso, pudiera no negar la comisión de la conducta atribuida
sino aceptarla y exponer las razones que justificaron su actuar, pues ello pudiera dar
lugar a atenuar o excluir el reproche penal. En consecuencia, la posibilidad de negar la
imputación por parte del imputado es una condición contingente que de ninguna manera
anula el carácter ilícito de la declaración que rindió sin la asistencia de un profesionista
en derecho, que por tratarse de una violación directa al derecho humano de defensa
adecuada no puede ser objeto de valoración probatoria, sino que debe ser excluida como
medio de prueba, con independencia de su contenido. RECONOCIMIENTO O
IDENTIFICACIÓN DEL IMPUTADO DE MANERA PRESENCIAL EN EL
PROCEDIMIENTO PENAL. LA AUSENCIA DEL DEFENSOR GENERA COMO
CONSECUENCIA LA INVALIDEZ DE LAS DILIGENCIAS RESPECTIVAS. Esta Primera
Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sostenido que en todas las
actuaciones, diligencias y etapas del procedimiento penal en que participe directa y
físicamente la persona imputada en la comisión de un delito, como podría ser la diligencia
de reconocimiento a través de la Cámara de Gesell, se requerirá también la presencia y
asistencia efectiva de su defensor para asegurar que formal y materialmente se cumplan
los requisitos legales en su desarrollo, así como la salvaguarda de los derechos de
defensa adecuada, debido proceso legal y obtención lícita de la prueba. Ello es así,
conforme a la propia naturaleza del medio de prueba, el indicio que pudiera derivarse y
sus implicaciones para la persona imputada penalmente. Por tanto, el incumplimiento de
lo anterior, esto es, la ausencia del defensor en cualquier actuación, diligencia y etapa
del procedimiento que requiera de la participación física y directa del imputado, traerá
por consecuencia que deba declararse la nulidad de la identificación en que la persona
imputada no estuvo asistida por su defensor, lo mismo que las subsecuentes que
derivaron de ello, ante la ilicitud primigenia de la prueba de origen. DERECHO AL
DEBIDO PROCESO. SU CONTENIDO. Dentro de las garantías del debido proceso
existe un "núcleo duro", que debe observarse inexcusablemente en todo procedimiento
jurisdiccional, y otro de garantías que son aplicables en los procesos que impliquen un
ejercicio de la potestad punitiva del Estado. Así, en cuanto al "núcleo duro", las garantías
del debido proceso que aplican a cualquier procedimiento de naturaleza jurisdiccional
son las que esta Suprema Corte de Justicia de la Nación ha identificado como
formalidades esenciales del procedimiento, cuyo conjunto integra la "garantía de
audiencia", las cuales permiten que los gobernados ejerzan sus defensas antes de que
las autoridades modifiquen su esfera jurídica definitivamente. Al respecto, el Tribunal en
Pleno de esta Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la jurisprudencia P./J. 47/95,
publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo
II, diciembre de 1995, página 133, de rubro: "FORMALIDADES ESENCIALES DEL
PROCEDIMIENTO. SON LAS QUE GARANTIZAN UNA ADECUADA Y OPORTUNA
DEFENSA PREVIA AL ACTO PRIVATIVO.", sostuvo que las formalidades esenciales
del procedimiento son: (i) la notificación del inicio del procedimiento; (ii) la oportunidad
de ofrecer y desahogar las pruebas en que se finque la defensa; (iii) la oportunidad de
alegar; y, (iv) una resolución que dirima las cuestiones debatidas y cuya impugnación ha
sido considerada por esta Primera Sala como parte de esta formalidad. Ahora bien, el
otro núcleo es identificado comúnmente con el elenco de garantías mínimo que debe
tener toda persona cuya esfera jurídica pretenda modificarse mediante la actividad
punitiva del Estado, como ocurre, por ejemplo, con el derecho penal, migratorio, fiscal o
administrativo, en donde se exigirá que se hagan compatibles las garantías con la
materia específica del asunto. Por tanto, dentro de esta categoría de garantías del debido
proceso, se identifican dos especies: la primera, que corresponde a todas las personas
independientemente de su condición, nacionalidad, género, edad, etcétera, dentro de las
que están, por ejemplo, el derecho a contar con un abogado, a no declarar contra sí
mismo o a conocer la causa del procedimiento sancionatorio; y la segunda, que es la
combinación del elenco mínimo de garantías con el derecho de igualdad ante la ley, y
que protege a aquellas personas que pueden encontrarse en una situación de desventaja
frente al ordenamiento jurídico, por pertenecer a algún grupo vulnerable, por ejemplo, el
derecho a la notificación y asistencia consular, el derecho a contar con un traductor o
intérprete, el derecho de las niñas y los niños a que su detención sea notificada a quienes
ejerzan su patria potestad y tutela, entre otras de igual naturaleza.
PRUEBA ILÍCITA. EL DERECHO A UN DEBIDO PROCESO COMPRENDE EL
DERECHO A NO SER JUZGADO A PARTIR DE PRUEBAS OBTENIDAS AL MARGEN
DE LAS EXIGENCIAS CONSTITUCIONALES Y LEGALES.
Exigir la nulidad de la prueba ilícita es una garantía que le asiste al inculpado
durante todo el proceso y cuya protección puede hacer valer frente a los tribunales
alegando como fundamento: (i) el artículo 14 constitucional, al establecer como condición
de validez de una sentencia penal, el respeto a las formalidades esenciales del
procedimiento, (ii) el derecho de que los jueces se conduzcan con imparcialidad, en
términos del artículo 17 constitucional y (iii) el derecho a una defensa adecuada que
asiste a todo inculpado de acuerdo con el artículo 20, fracción IX de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos. En este sentido, si se pretende el respeto al
derecho de ser juzgado por tribunales imparciales y el derecho a una defensa adecuada,
es claro que una prueba cuya obtención ha sido irregular (ya sea por contravenir el orden
constitucional o el legal), no puede sino ser considerada inválida. De otra forma, es claro
que el inculpado estaría en condición de desventaja para hacer valer su defensa. Por
ello, la regla de exclusión de la prueba ilícita se encuentra implícitamente prevista en
nuestro orden constitucional. Asimismo, el artículo 206 del Código Federal de
Procedimientos Penales establece, a contrario sensu, que ninguna prueba que vaya
contra el derecho debe ser admitida. Esto deriva de la posición preferente de los
derechos fundamentales en el ordenamiento y de su afirmada condición de inviolables.
TERCERO: Se viola en mi perjuicio la garantía de integridad personal, misma que
se encuentra protegida en los artículos 20 aparatado B fracción II y 22 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos, porque las autoridades responsables pasaron
por alto la situación de que fui torturado inmediatamente después al momento de mi
detención y el a quo concedió valor probatorio a pruebas que se debieron declarar nulas
en virtud de las violaciones no solo procesales, sino también a mis derechos humanos.
Al respecto la integridad personal se encuentra prevista en el artículo 5 de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos y el 7 del Pacto Internacional de Derechos Civiles
y Políticos, asimismo La Comisión Interamericana de Derechos Humanos considera que
la seguridad personal comprende la integridad personal, manifestando que la tortura
física o moral no se justifica en modo alguno, por ser atentatoria contra la dignidad
humana y viola la integridad de la persona, cuya defensa está consagrada en el artículo
1° de la Declaración Americana de Derecho Humanos.
Por tal razón solicito que se realice la interpretación de los artículos 1°, 14, 16, 17,
19, 20 y 22 de la Constitución Federal, a efecto de establecer que ante la mera
presunción sobre la existencia de tortura, ordene a las responsables a tomar las medidas
pertinentes para sancionar a los responsables, pero sobre todo dejar sin efectos sus
actos, debiendo considerar que el estándar probatorio para demostrar la tortura debe
atender a las circunstancias propias de la clandestinidad en que fueron realizadas y
obtenidas.
CUARTO: la sentencia que se reclama viola en mi perjuicio mis garantías
constitucionales relativas a la seguridad jurídica, legalidad, acceso a la tutela judicial
efectiva y debido proceso, previstas en los artículos 14, 16, 17, 19, 20, y 22 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Refiere la Sala responsable que la responsabilidad Penal del suscrito, se
encuentra debidamente acreditada en Autos, al haberse valorado el material probatorio
de manera individual como de manera conjunta, y efectivamente dicha valoración la hizo
pero de manera sesgada y a su conveniencia, solo para inculparme cuando existiendo
violaciones que trascendieron al fallo de la sentencia, violaciones evidentes en ningún
momento se pronuncio de las mismas.
En la Foja 85 del expediente que integra el Toca, el Tribunal responsable dice que
corre agregado el oficio número 2001/2012 de fecha catorce de marzo de dos mil doce,
signado por el encargado de la Segunda Comandancia de la Agencia Veracruzana de
Investigaciones, mediante el cual me pone a disposición del Ministerio Publico. Oficio
que posteriormente fue ratificado con las formalidades que para el efecto se requieren.
No omito mencionar que son los mismos Agentes Ministeriales quienes refieren
haberme detenido con 3 celulares, uno que consignan, uno que sigue activo a mas de 4
años y que no fue consignado, y un tercero del que también se desconoce su paradero,
luego entonces, por qué no se requirió a los Agentes Ministeriales para exigirles la
entrega de dichos teléfonos celulares, por que el Juez de la Causa advirtiendo esa
violación a mis garantías constitucionales no ordenó requerirles su declaración respecto
de el destino final y ubicación de esos dos teléfonos celulares.
Con lo anterior queda demostrado el sesgo y la violación a las leyes procesales
respecto de la valoración de las pruebas, con lo que desde luego derivó en la violación
a mis garantías de legalidad, seguridad jurídica, acceso a la tutela judicial efectiva y
debido proceso.
QUINTO: La sentencia de la Sala Responsable, contiene una violación esencial al
procedimiento, violación que debe dar lugar a la revocación de la misma, toda vez que
de la interpretación sistemática del artículo 1 en relación con el 14, ambos de la
Constitución Federal y 8.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, se
advierte que la garantía de debido proceso legal, implica que se cumplan las
formalidades esenciales del procedimiento. Dicha garantía no permite decidir de modo
arbitrario o absurdo, sino respetando el principio de legalidad, condición necesaria para
la validez de las resoluciones judiciales que contengan la justificación razonable del juicio
de hecho y del juicio de derecho. Respetar el principio de legalidad en las resoluciones
judiciales significa, ante todo, decidir con fundamento en una apreciación racional y
verdadera de los hechos. Porque de una conclusión errada sobre los hechos litigiosos
lógicamente derivará, sin más, en una errónea aplicación del derecho. Al tenor de lo
anterior me permito referir que, existen en actuaciones judiciales lo siguiente:
00:15 horas del día catorce de marzo de 2012, el Agente Séptimo del Ministerio
Público Investigador, dicta una razón, tal como consta en actuaciones, que tenía por
recibido el oficio número 2001, signado por el Ciudadano José Ángel Gutiérrez de la O,
quien me deja en calidad de presentado.
00:15 horas del día catorce de marzo de 2012, el Agente Séptimo del Ministerio
Público Investigador dicta un acuerdo, mediante el cual decreta mi detención a fin de
evitar que me sustraiga de la acción de la justicia como probable responsable del delito
de homicidio doloso calificada en agravio de María Teresa González González, acuerdo
en donde ya se hace constar mi declaración, así como las diligencias de inspección
ocular, mismas que fueron realizadas a las 01:20 horas del mismo día
1:00 horas del día catorce de marzo de 2012, se realiza clasificación y certificación
de lesiones al suscrito quejoso, por parte del Doctor Gustavo Amador cerón, perito de la
dirección de servicios periciales.
01:05 horas del día catorce de marzo de 2012, mediante oficio 2001/2012, el
encargado de la segunda comandancia de la Agencia Veracruzana de Investigaciones
me deja a disposición del Agente Séptimo del Ministerio Público Investigador, según
consta sello de acuse.
Sin que se conste la hora, inmediatamente, la Ciudadana Secretaria del Agente del
Ministerio Público, me lee mis generales e inmediatamente me toma mi declaración
ministerial, sin que se encuentre presente el abogado defensor de oficio, aunque
posteriormente aparezca la firma del mismo. Declaración que, por el alcance y estructura,
si se le da lectura esta requiere por máximas de la experiencia más de cuarenta minutos,
tan sólo para su lectura, sin tomar en cuenta que la captura por parte de la oficial
secretaria desde luego requería aproximadamente más de dos horas.
01:20 horas del día catorce de marzo de 2012, el Agente Séptimo del Ministerio
Público Investigador, envía oficio 776, al ciudadano Delegado regional de los Servicios
Periciales, solicitando comisionar personal a efecto de trasladarse al domicilio del
quejoso para realizar diversas periciales, tal como consta con la firma y hora de acuse.
01:20 horas del día catorce de marzo de 2012, se realiza diligencias de inspección
ocular en el domicilio del quejoso, contraviniendo las disposiciones constitucionales y
legales, respecto de que el abogado defensor deberá comparecer a todos los actos
procesales, situación que en la especie no ocurrió, violando con ello mi derecho humano
a una debida defensa.
Aunado a lo anterior, es de referir que en el análisis psicológico aportado por mi
defensa, de mi puño y letra hago constar que fui detenido dentro de mi domicilio el día
trece de marzo de dos mil doce aproximadamente a las 17:00 horas (cinco de la tarde),
por lo cual, las autoridades responsables pasaron por alto la demora en la puesta a
disposición ante la autoridad competente, tiempo suficiente en el cual los agentes de la
Agencia Veracruzana de Investigaciones me torturaron.
En atención a lo anterior, resulta violatorio de mis derechos humanos que el
juzgador haya otorgado valor probatorio pleno a actuaciones ministeriales que no
cumplieron con las formalidades esenciales del procedimiento. Sirve de sustento la tesis
de rubro: “EFECTO CORRUPTOR DEL PROCESO PENAL. CONDICIONES PARA SU
ACTUALIZACIÓN”.
Queda claro que las violaciones ocurridas en mi perjuicio trascendieron en mi esfera
jurídica al imponerme una pena privativa de libertad, las cuales las responsables hasta
este momento no se manifestaron porque habida cuenta es que, de haberlas analizado,
hubieran revocado la sentencia condenatoria y otorgarme la libertad de manera
inmediata, tal como se ha venido manifestando en los demás agravios del presente
escrito. Sin embargo, tanto el Juzgado de Primera Instancia como la Séptima Sala lo
único que hicieron fue avalar las violaciones realizadas por los agentes ministeriales, así
como por el ministerio publico investigador
SEXTO: Violación de mis garantías constitucionales relativas a la seguridad jurídica,
legalidad y debido proceso previstas en los artículos 14 y 16 constitucional.
Las formalidades esenciales del procedimiento implican necesariamente que los
procesos jurisdiccionales seguidos ante las autoridades respectivas, se tramiten
conforme a las disposiciones procesales exactamente aplicables al caso concreto, pues
de lo contrario se transgrede el derecho positivo y por ende, se actualiza la infracción a
la garantía de que se trata.
Por otra parte, de acuerdo con la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la Seguridad
Jurídica, es la certeza que debe tener el gobernado de que su persona, su familia, sus
posesiones o sus derechos serán respetados por la autoridad, pero si esta debe producir
una afectación en ellos, deberá ajustarse a los procedimientos previamente establecidos
en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las Leyes Secundarias.
En el presente caso los actos y omisiones en que incurrieron las autoridades
responsables para derivar en la sentencia condenatoria fueron generadas por principio
de cuenta por el Agente Séptimo del Ministerio Publico y avaladas tanto por el Juzgado
de Primera Instancia tanto por la Séptima Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia
del Estado de Veracruz.
A mayor abundamiento refiero lo siguiente:
1. Obra en la causa penal la diligencia denominada: “traslado del personal actuante
y fe del cadáver”, iniciada a las 20 horas con 30 minutos del día dos de marzo de
dos mil doce, mediante la cual personal actuante ministerial se constituyó en el
domicilio de Flamingos 232 del fraccionamiento Matacocuite.
2. Siendo las 20 horas con 30 minutos del día dos de marzo de dos mil doce, el
Ministerio Publico dicto una razón dentro de la investigación ministerial
413/2012/7/VER-03 MESA 1, asentando que en esta hora reciben aviso del C-4,
por medio del cual les reportan que en la calle de Flamingos número 232, fue
encontrado el cuerpo sin vida de una persona del sexo femenino.
En razón de lo anterior resulta increíble y fuera de toda lógica que el personal actuante
en el mismo espacio-tiempo, haya recibido una llamada poniendo en conocimiento el
hallazgo de un cadáver, y al mismo tiempo, ya se encontraba constituido en el domicilio
del hallazgo, mas aunque de donde se encuentran ubicadas las instalaciones del
ministerio público hasta el domicilio del hallazgo se necesita aproximadamente entre 15
y 20 minutos para poder llegar, lo cual no encuentra sustento lógico jurídico.
3. Dentro de la citada diligencia de traslado del personal actuante y fe de cadáver se
consignó que a las 20:30 se habían constituido en el domicilio Flamingos número
232, lugar del hallazgo, refieren de manera textual que se tiene a la vista, el cuerpo
de una persona que por sus caracteres sexuales corresponde al sexo femenino,
en posición de cubito ventral con la cabeza al sur… Si en ese momento el personal
actuante de la agencia séptima del ministerio público investigador está dando fe
del cadáver según la narrativa que consta en autos, como es posible que se
suspenda la diligencia porque se recibe llamada telefónica del Doctor Gustavo
Amador Cerón argumentando que al ser lavado dicho cuerpo se le aprecia una
lesión en el abdomen, y tal y como consta dicho personal se traslada al instituto
de medicina forense. Con esta contradicción se demuestra que a la llegada del
personal del ministerio público el cuerpo ya había sido levantado y que al
momento de constituirse en el lugar del hallazgo el cuerpo ya se encontraba en el
instituto de medicina forense, con lo cual la cadena de custodia del lugar de los
hechos fue alterada.
4. Otra contradicción que presenta la documental de referencia consiste en lo
siguiente: el personal ministerial actual retorna a su recinto oficial no habiendo que
realizar otra diligencia.- Se continua con la diligencia de levantamiento de
cadáver.- así mismo fue localizado en el piso de la misma recamara bajo pierna
izquierda un recibo… asimismo la titular de esta representación social da la orden
al mismo personal de servicios periciales de este distrito judicial, para el
levantamiento de dicho cuerpo para su traslado al Instituto de Medicina Forense.
5. De lo anterior es posible verificar que el propio Ministerio Publico Investigador en
compañía del personal ministerial actuante faltaron a las garantías
constitucionales de legalidad, seguridad jurídica y debido proceso, ya que no
encuentra sustento jurídico la contradicción de estar al mismo tiempo en dos
lugares diferentes, mucho menos que al llegar al lugar del hallazgo
inmediatamente suspendan la diligencia de fe de cadáver, por haber recibido una
llamada telefónica del médico forense quien manifiesta que al ser lavado el cuerpo
de la occisa pudo apreciar una lesión en el abdomen, es decir esto significa
manipulación de la escena del crimen, alteración de la cadena de custodia y desde
luego que el cuerpo ya había sido levantado con anterioridad a la llegada del
personal ministerial, mismo que en actuaciones manifestó suspender diligencias
para poder trasladarse al Instituto de Medicina Forense, demostrando con ello
falta de impericia, responsabilidad así como actos y omisiones que derivaron en
las violaciones que hoy reclamo.
SÉPTIMO: Contradicciones respecto del lugar de la muerte y el hallazgo.
De la sentencia que se reclama, las autoridades responsables tuvieron por demostrada
la modalidad del delito, ya que según el dicho de las responsables, al analizarse la
modalidad en que se ejecutó la conducta ilícita y atendiendo a la mecánica de los
acontecimientos, según ellos, se advierte que nos encontramos en presencia de un
homicidio doloso calificado, pues era lógico que al lesionar a la pasivo en el abdomen sin
brindarle algún tipo de auxilio, le causaría la muerte. En el mismo tenor refieren que se
encuentran acreditadas las circunstancias de tiempo modo y lugar ya que según las
responsables del delito de homicidio ocurrió en Flamingos número 235, el día veintiocho
de febrero de dos mil doce, por herida cortante penetrante de abdomen que produjo
exposición de vísceras.
Sin embargo, por cuanto hace a la ubicación y hallazgo del cuerpo del delito, existe en
autos, de manera fehaciente y consistente en donde fue encontrada la occisa María
Teresa González González, a mayor abundamiento señalo lo siguiente:
1. 20 horas con 30 minutos, en fecha dos de marzo de dos mil doce, el agente Séptimo
del Ministerio Publico Investigador, dentro de la investigación ministerial
413/2012/7/VER-03 MESA 1, dicto una razón en donde asentó que recibió aviso del C-4
por medio del cual le reportan que en la calle Flamingo número 232 del fraccionamiento
Valle Alto de Matacocuite fue encontrado un cuerpo sin vida del sexo femenino.
2. El mismo día dos de marzo de dos mil doce, el Agente del Ministerio Publico
Investigador, dicto un acuerdo en el que entre otras cosas, ordeno al personal ministerial
actuante trasladarse a la calle de Flamingo a la casa marcada con el número 232 del
fraccionamiento Valle Alto de Matacocuite.
3. En la misma fecha dos de marzo de dos mil doce, se realizó certificación ministerial
respecto a la realización de una llamada a la guardia de agentes de la Agencia
Veracruzana de Investigaciones, así como a personal de servicios periciales, a quienes
se les pone en conocimiento que en la calle de Flamingo en la casa marcada con el
número 232, del Fraccionamiento Valle Alto de Matacocuite, fue encontrado el cuerpo
sin vida de una persona del sexo femenino.
4. 20 horas con 30 minutos de dos de marzo de dos mil doce, se realiza diligencia de
traslado de personal actuante y fe de cadáver, donde se asienta que el personal
ministerial actuante se constituyo en la calle Flamingos en la casa marcada con el
número 232 del Fraccionamiento Valle Alto de Matacocuite.
5. Tres de marzo de dos mil doce, de acuerdo con el dictamen 1714, 1715, se determinó
que el lugar del hallazgo, corresponde al lugar de los hechos, dentro del cuerpo del
dictamen refiere dentro de la descripción del lugar que fue en una vivienda deshabitada,
construida de un nivel, la cual cuenta con dos espacios sin muebles, un baño y una
recamara, tratándose desde luego como se dijo del domicilio ubicado en Flamingo
número 232.
6. Oficio 1747 de fecha tres de marzo de dos mil doce, signado por el encargado de la
Segunda Comandancia de la Agencia Veracruzana de Investigaciones, mediante el cual
le informa al Agente Séptimo del Ministerio Publico Investigador, que la C. María Teresa
González González, si es la misma persona que se encontraba como desaparecida,
misma que fue encontrada sin vida en el domicilio de Flamingo número 232 del
Fraccionamiento Valle Alto de Matacocuite
7. Acuerdo de cuatro de marzo de dos mil doce, mediante el cual el Ministerio Publico
dicto acumulación de investigaciones, y en donde vuelve a asentar que en la calle de
Flamingo número 232 del Fraccionamiento Valle Alto de Matacocuite fue encontrado
el cuerpo sin vida de una persona del sexo femenino.
8. 14 de marzo de dos mil doce, se rinde dictamen 2098 y 2099 dirigido al Agente Séptimo
del Ministerio Publico Investigador, en el que dentro de su conclusión manifiesta lo
siguiente, no se encontró correspondencia en cuanto a los hechos que narra el indiciado,
debido a que manifiesta haber cometido los hechos en el interior de su domicilio y mover
el cuerpo de la occisa, siendo que manifiesta que después de la disputa y que en el
forcejeo, ambos cayeran al piso, lesionándose la ahora occisa, y que después de ello
permaneciera en el piso por más de 4 horas y solo dejó un rastro hemático de 10 y 20
centímetros de diámetro; siendo desvirtuado, ya que en el lugar del hallazgo, se localizó
un lago hemático que abarca dos metros y medio de longitud, con la herida y lesiones
referidas, ESTABLECIENDOSE QUE EL LUGAR DEL HALLAZGO CORRESPONDE AL
LUGAR DE LOS HECHOS.
9. Consta en autos el oficio 704, de fecha 03 de marzo de 2012, signado por el Agente
del Ministerio Público Investigador, dirigido al Oficial Encargado del Registro Civil,
mediante el cual, le hace de su conocimiento que el personal adscrito a esa Agencia
Investigadora dio fe en el domicilio calle Flamingo 232 del Fraccionamiento Valle Alto de
la Ciudad de Veracruz, donde falleciera la persona quien en vida respondiera al
nombre de María Teresa González González, solicitándole además, la elaboración del
acta de defunción correspondiente. Por lo que es el propio Agente del Ministerio Público
quien de manera tácita y expresa quien señala el lugar de los hechos en donde se dio
muerte a la occisa, situación que las responsables para nada quisieron tomar en cuenta.
10. En razón de lo anterior carece de sustento jurídico legal lo señalado por el Juez
Primero de Primera Instancia en el sentido de que “panorama bajo el cual, los medios de
convicción al ponderarse de forma armónica e integral ponen de manifiesto que
indudablemente se está ante la presencia de la supresión de una vida humana,
evidenciándose igualmente que la misma fue causada por causas externas y violentas,
en razón de las lesiones presentadas por el cuerpo de la víctima, de acuerdo al dictamen
de necrocirugía en donde se descubrieron diversas heridas profundas que presento en
el abdomen, que fueron las que dieron origen a su deceso, con lo que se acredita el nexo
causal consistente en las heridas profundas que le fueron ocasionadas al occiso por un
sujeto activo, con un arma cortante teniendo como consecuencia el resultado causado,
esto es, el fallecimiento de María Teresa González Gonzáles, el día veintiocho de febrero
de dos mil doce, aproximadamente a las 19 horas, al haber sido lesionado en el abdomen
con un arma cortante en el domicilio ubicado en Flamingo número 235 del
Fraccionamiento Valle Alto de la ciudad de Veracruz.
Sin embargo, no obra en Autos ningún razonamiento lógico jurídico para sostener la
circunstancia del lugar en el que se cometió el delito, pues el Juez de la Causa dice que
“panorama bajo el cual de la concatenación del referido material probatorio, es factible
concluir que GERARDO QUINTANAR VILLEDA, fue la persona que el día veintiocho de
febrero de dos mil doce aproximadamente a las 19 horas, dio muerte a María Teresa
González González.” Sin embargo, de manera técnica y científica existen dos
dictámenes rendidos por peritos adscritos a Servicios Periciales en donde manifiestan
que el lugar del hallazgo corresponde al lugar de los hechos, lo cual hasta el momento
no ha podido ser desvirtuado ni por el Ministerio Publico ni por el Juzgado Primero de
Primera Instancia ni por la Sala responsable. Dictámenes Periciales que tienen pleno
valor probatorio y que de conformidad con la regla específica para su valoración prevista
en el Código de Procedimientos Penales para el Estado de Veracruz, dichas probanzas,
fueron emitidas por Sendos expertos con conocimientos necesarios sobre la materia que
versa, además por desempeñarse en una institución pública como lo era la entonces
Procuraduría General de Justicia del Estado, recibe un sueldo fijo, lo que conlleva a
considerar imparcialidad en sus dictámenes, absoluta independencia y profesionalismo,
además, no están desvirtuadas por otras probanzas. Sirve de apoyo el Criterio
Jurisprudencial de Rubro PERITOS, VALOR PROBATORIO DE SU DICTAMEN.
Por tanto, la circunstancia de lugar para acreditar el cuerpo del delito no coincide ni es
sustentado ni corroborado por las autoridades responsables más aun como ya se dijo
obra en Autos los dictámenes que sostienen en donde ocurrieron los hechos, lo que
contradice a la declaración que me obligaron a firmar toda vez que fue arrancada bajo
tortura.
OCTAVA: La sentencia reclamada viola en mi perjuicio las garantías constitucionales
relativas a la seguridad jurídica, legalidad, acceso a la tutela judicial efectiva y de debido
proceso, en razón de que, las autoridades responsables refieren haber analizado todo el
caudal probatorio inserto en autos de la causa penal, la cual culminó en la sentencia
condenatoria por el delito de homicidio doloso calificado.
NOVENO: La sentencia que se combate, viola en mi perjuicio las garantías
constitucionales relativas a la seguridad jurídica, legalidad, acceso a la tutela judicial
efectiva y de debido proceso.
Para mayor abundamiento refiero lo siguiente:
1. De la diligencia de inspección ocular el Ministerio Público ordeno solicitar a
servicios periciales la extracción de mensajes y llamadas del chip del teléfono
celular de la occisa, tal como consta en el oficio 785 de fecha 14 de marzo de
2012, sin embargo, tal como consta en el dictamen correspondiente, dicho chip
no fue insertado al teléfono celular de la occisa que ya obraba en poder del
Ministerio Público Investigador, pues de haberse realizado se hubieran
corroborados todos los mensajes y llamadas guardadas en la memoria del celular,
sin embargo, el dictamen sólo detalla que se analizó la memoria del chip de
teléfono celular. Resultando desde luego una información parcial. Aunado que
como ya se sostuvo anteriormente, no obra en autos, la sabana de llamadas y
mensajes por parte de la compañía telefónica a la cual estaba registrado el
número. Por tanto, al darse las omisiones por parte de las responsables, ayudaron
a que su acreditación de la responsabilidad penal del suscrito se tuviera por
acreditada pero derivado de un actuar tendencioso y parcial. Situación que el
tribunal de alzada si lo observó no realizó manifestación alguna.
2. Se solicitó la pericial de búsqueda y rastreo de vestigios hemáticos a una daga,
una navaja con mango negro, una navaja con mango rojo y un cortaúñas, tal y
como consta en el oficio 777 de fecha 14 de marzo de 2012. De igual manera se
encontró un taladro el cual no fue puesto a disposición ni mucho menos para su
resguardo. Refiere la diligencia de inspección ocular que se encontró una memoria
usb y dos maquillajes, dichos elementos tampoco fueron puestos a disposición y
resguardo, ni se solicitaron las periciales correspondientes a efecto de determinar
exudados, huellas dactilares, o ADN a efecto de determinar la relación nexo
causal. Como se puede advertir de un estudio integral de los autos que integran
la causa, en ninguna parte se encuentran los dictámenes periciales que se
solicitaron a la Dirección de Servicios periciales, pues de ser así se hubiera
determinado que en las dagas supuestamente encontradas en mi domicilio así
como cortaúñas y demás pertenencias, no aparecían las huellas dactilares de la
occisa, ni mucho menos ADN, y eso es así porque de ser cotejados con las huellas
de un suscrito se hubiera determinado que las ahí plasmadas corresponden a
personas distintas a la occisa, mismas huellas que corresponden tajantemente a
los policías aprehensores quienes fueron las personas que manipularon a su
antojo desde el momento que fui detenido en mi domicilio, que fueron ellos
quienes sembraron dichas pruebas para incriminarme, de ahí que sólo hayan
consignado un celular en lugar de tres.
El taladro nunca fue comprado con la supuesta tarjeta de la víctima y esto es así
porque el suscrito nunca lo había visto, sino hasta el día que se realizo la diligencia
de inspección ocular, taladro que fue introducido por los policías ministeriales, tan
es asi que por esa razón tampoco fue puesto a disposición para su resguardo y
custodia ni para la práctica de las pruebas periciales correspondientes, porque ahí
estaban plasmadas las huellas de los policías y del personal ministerial actuante.
Aunado a lo anterior, al momento de que se realiza el reconocimiento del teléfono celular Sony
Erickson por parte de Jorge Finees López, en ese entonces pareja sentimental de la occisa,
nunca le ponen a la vista los maquillajes ni las memorias USB que supuestamente pertenecían
a la occisa y que fueron de manera inconstitucional e ilegal sembradas en mi domicilio.
No obra en Autos, el dictamen pericial correspondiente del lugar del hallazgo en donde levantaron
y dieron fe del cadáver, esto en relación con mi supuesta declaración en el sentido de que la
casa de enfrente se encontraba deshabitada, con la puerta abierta… que al acordarme de
sucesos anteriores, quise hacerlo de esa manera, y así lo hice, abrí la puerta ya que no tiene
llave, y dejé adentro a la occisa. Sin embargo, no existe dictamen pericial alguno a efecto de
confirmar que en la puerta del lugar del hallazgo se encontraron plasmadas mis huellas, y no
existe porque el suscrito no cometió el delito de homicidio doloso.
Refiere la declaración ministerial que el suscrito realizó compras con una tarjeta del banco HSBC
que supuestamente pertenecía a la víctima. Sin embargo, por lógica y por experiencia todos los
estados de cuenta relativos a una tarjeta emitida por un banco llegan a un domicilio, no obstante
que ni los familiares de la víctima nunca presentaron estado de cuenta, ni las autoridades
responsables tuvieron a bien solicitar al banco HSBC a efecto de corroborar si la occisa tenía
una cuenta en dicha institución, de igual manera nunca se solicitó en caso de que la occisa si
tuviera una cuenta, los estados de cuenta correspondientes a los meses de febrero y marzo de
dos mil doce, desde luego en caso de haberse realizado tales diligencias se hubiera demostrado
que las compras que se mencionan en mi declaración son ficticias e inventadas por los agentes
ministeriales y avaladas por las autoridades responsables.
Más aun según se desprende de la declaración ministerial, el suscrito realizó compras en los
siguientes establecimientos:
Tienda comercial Soriana, ubicada en el centro de Veracruz, en la que supuestamente se
compró pan y se realizó el retiro de un mil pesos así como la supuesta compra del taladro
encontrado en mi domicilio.
Compra en la dulcería Lupita, ubicada enfrente de la tienda Soriana en el centro
de Veracruz.
Según declaración de mi ex pareja Valery Vanessa se hicieron unas compras en la tienda
Waldos ubicada en la calle 5 de mayo, donde se compraron unas cosas y a decir ella
solo saque doscientos pesos y lo demás se pagó en efectivo.
Sin embargo, tampoco obra en Autos que las autoridades responsables hayan
requerido las videograbaciones de las tiendas comerciales que se encuentran
plasmadas en las declaraciones del suscrito y de mi ex pareja, no se encuentran
las solicitudes respecto de que el suscrito haya realizado compras en compañía
de mi ex pareja y que estas se hayan pagado con la tarjeta HSBC. De haber sido
el caso se hubiera aportado elementos para demostrar que el suscrito nunca
compro en lo absoluto en dichos centros comerciales. Omisiones que desde luego
trascienden a mi esfera jurídica, alterando la cadena de custodia, falta de análisis
periciales así como solicitud de informes, por tanto carece de sustento la sentencia
de la Séptima Sala Penal en el sentido de que mi responsabilidad se encuentra
plenamente acreditada.
Sirve de apoyo la tesis de rubro y texto siguiente:
OBJETOS DEL DELITO, ASEGURAMIENTO DE LOS. EL MINISTERIO PÚBLICO
ESTÁ OBLIGADO A DEJARLOS MATERIALMENTE A DISPOSICIÓN DE LA
AUTORIDAD JUDICIAL. Cuando el Ministerio Público exhibe ante el Juez de la causa,
con posterioridad a la consignación, un pretendido dictamen pericial, que se practicó en
la diversa etapa de averiguación previa, lo hace con el carácter de parte; así la opinión
técnica exhibida bajo este supuesto, no tiene el valor probatorio de una prueba pericial,
porque para que alcance este rango se requiere que su desahogo se practique en
términos del artículo 235 del Código Federal de Procedimientos Penales, por ende, dicha
prueba sólo genera el valor de un indicio.
CADENA DE CUSTODIA. DIRECTRICES PARA QUE LOS INDICIOS RECABADOS
EN LA ESCENA DEL CRIMEN PUEDAN GENERAR CONVICCIÓN EN EL
JUZGADOR. A efecto de que la cadena de custodia sea respetada en el análisis de una
escena del crimen y, por tanto, los indicios recabados generen convicción en el
juzgador, aquélla debe iniciar con la búsqueda de evidencias. Una vez que se han
descubierto, lo ideal es llevar a cabo un levantamiento cuidadoso -con un mínimo de
manipulación- y una recopilación de dichas evidencias para proceder a su embalaje, esto
es, a su protección para evitar que se contaminen o pierdan, buscando minimizar su
deterioro mediante un sellado que impida posibles vías de contaminación.
Posteriormente, el elemento debe ser rotulado y sellado, para finalmente trasladarlo de
inmediato a los laboratorios correspondientes. Para que la cadena de custodia se
mantenga de forma adecuada, debe procurarse que el especialista -quien habrá de vestir
con el equipo necesario-: (i) marque cada elemento que va a ser identificado; (ii) se
asegure de que se registre apropiadamente la información; (iii) procure que los
elementos se almacenen en lugares adecuados; y, (iv) limite el número de personas con
acceso a la escena. Sin embargo, la falta de preparación de las personas que intervienen
en el estudio de las escenas de crimen, así como la carencia de protocolos adecuados
en las respectivas instituciones públicas, puede provocar que se cometan errores en la
cadena de custodia, los cuales comprometan la investigación que se está llevando a
cabo. Así, entre tales errores se encuentran la falta de organización del equipo, la débil
protección de la escena, la falta de aseguramiento de ésta para evitar que entren
personas no autorizadas, la falla en la toma de anotaciones adecuadas, la toma de pocas
fotografías, el uso de técnicas incorrectas y la manipulación, recolección y empaque
inadecuados de la evidencia. Por tanto, el registro de la cadena de custodia resulta un
aspecto indispensable dentro de la investigación criminal, pues es recomendable que las
personas que intervengan en el manejo de la escena del crimen describan la forma en
que se realizó la recolección, el embalaje y el etiquetado de evidencias, las medidas
puestas en práctica para garantizar su integridad, así como la identificación de quienes
intervinieron en las acciones, recabando el nombre, cargo y proceso realizado con cada
una de las evidencias, incluyendo la firma respectiva.
DÉCIMO: La sentencia que se reclama me causa agravio a mis garantías
constitucionales relativas a la seguridad jurídica, legalidad, acceso a la tutela judicial
efectiva y debido proceso, previstas en los artículos 14, 16, 17, 19, 20 y 22 de nuestra
Carta Magna.
Lo anterior se sostiene en virtud que las autoridades responsables, faltan a la verdad,
como se ha venido señalando en la expresión de agravios, existe en autos, el dictamen
2084 de fecha 14 de marzo de 2012, rendido por la perito de la Dirección de Servicios
Periciales, dirigido al agente del Ministerio Público Investigador, mismo que fue solicitado
para tomar secuencia fotográfica al momento de firmar y estampar mis huellas dactilares
después de rendir mi declaración así como las de mi ex pareja.
Resulta claro que las autoridades responsables faltan a la verdad jurídica, avalando
violaciones que trascendieron al fallo que me impuso la pena privativa de libertad, toda
vez que es imposible que, si mi consignación fue a las cero una hora, momentos antes
ya se encontraba dictado un acuerdo que decretaba mi detención, más aún se supone
que el dictamen donde se hace constar el estampado de mis huellas y firma de mi
declaración inició a las trece horas, luego entonces, quién miente. Aunado a lo anterior,
por los tiempos procesales era imposible que, entre mi consignación, mi declaración,
inmediatamente al mismo tiempo se haya realizado la diligencia de inspección ocular.
Eso era materialmente imposible, lo que demuestra la preparación de la investigación
ministerial para fabricar un culpable, desde luego, dichas violaciones no fueron valoradas
ni deducidas a mi favor, a la luz de la correcta valoración del material probatorio por parte
de las autoridades responsables, pues sobrada cuenta es que en nada realizaron el
ejercicio de sus atribuciones constitucionales y legales, tal como se encuentra
demostrada mediante el presente escrito de demanda de garantías.
En virtud de todo lo anteriormente expuesto, pido a ustedes señores magistrados, se me
otorgue el AMPARO Y PROTECCIÓN DE LA JUSTICIA FEDERAL, para el efecto de
que se me restituya en el goce de las garantías constitucionales que fueron violadas en
mi perjuicio, debiéndose revocar la sentencia dictada por la Séptima Sala Penal del
Tribunal Superior de Justicia del Estado de Veracruz de Ignacio de Llave, a efecto de
que se me absuelva en definitiva del delito que falsamente me configuró y atribuyó.
DESDE ESTE MOMENTO, SOLICITO AL H. TRIBUNAL COLEGIADO DE CIRCUITO,
LA SUPLENCIA DE LA DEFICIENCIA DE LA QUEJA PARA TODOS LOS EFECTOS A
QUE HAYA LUGAR.
Por lo anteriormente expuesto A USTEDES SEÑORES MAGISTRADOS, atentamente
pido se sirvan:
PRIMERO. - Tenerme por presentado con este escrito, demandando el AMPARO Y
PROTECCIÓN DE LA JUSTICIA DE LA FEDERAL, contra el acto reclamado de las
autoridades que menciono como responsables.
SEGUNDO. - Solicitar de las autoridades señaladas como responsables, rindan dentro
del término de ley, su informe justificado respecto de los actos que se les reclaman.
TERCERO. - Una vez analizada la demanda se me conceda la suspensión provisional
y/o de plano, a efecto de que quede a disposición de Ustedes y no sea trasladado del
Penal de Tuxpan, Veracruz, hasta en tanto no se resuelva en definitiva el presente
asunto.
CUARTO. - En su oportunidad y previos los trámites de ley, dictar sentencia en el
presente juicio de garantías, en la cual se me se me otorgue el amparo y protección de
la Justicia Federal en los términos solicitados y a que se contrae la presente demanda
de garantías, por así corresponder conforme a derecho y ser de justicia.
PROTESTO LO NECESARIO
XALAPA, VERACRUZ, A 15 DE JULIO DE 2016.
GERARDO QUINTANAR VILLEDA
Opinión y resumen
Se trata de un amparo directo contra sentencia contra del quejoso, por delito de
homicidio doloso, de acuerdo a los actos de violación descritos y la forma en que se
narra se realizó la detención el acto que se reclama viola en perjuicio los derechos
humanos contemplados en los artículos 1, 2, 3, 7, 8, 9, 10, 11 de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos; los artículos I, II, V, XVIII, XXIV, XXV, XXVI y
demás relativos y aplicables de la Declaración Americana de los derechos y deberes
del hombre; 1º, 7.1., 7.2., 7.3, 8.1, 8.2, 9, 10, 11, 24, 25, 28, 29, 30, 31, de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica),
Principios I, II, III.1, IV, V, VI, VII, XXV de los Principios y Buenas Prácticas sobre la
Protección de las Personas Privadas de Libertad en las Américas, así como las
garantías de seguridad jurídica, Adecuada Defensa, Audiencia y Legalidad, contenidas
en los numerales 14, 16, 17, 20 Apartado A, fracciones V y IX y 21 de la constitución
política de los estados Unidos Mexicanos.
Se imputa el delito de homicidio doloso, suponiendo sin conceder que se hubiera
encontrado o demostrado el nexo causal natural contra el quejoso; el cual, se reitera,
no quedó plenamente acreditado por el caudal probatorio que consta en el expediente.
Por lo tanto considero procedente otorgar el amparo y protección al quejoso, en tanto
no se tengan pruebas irrefutables, ya que demostró que fue obligado a inculparse.