BLANCO, Jorge: “ESPACIO Y TERRITORIO: ELEMENTOS TEÓRICO-CONCEPTUALES IMPLICADOS EN EL ANÁLISIS GEOGRÁFICO” en
“GEOGRAFÍA. Nuevos temas, nuevas preguntas. Un temario para su enseñanza”. Ed. Biblos. Buenos Aires. 2007
(Párrafos)
El espacio geográfico como construcción social1
…A mediados del siglo XX, el concepto de espacio geográfico comienza a ocupar un lugar central en el discurso geográfico. En
principio, en el desarrollo de las perspectivas neopositivistas, que hablaban de una ciencia espacial y de procesos espaciales. Hacia
la década de 1960, las corrientes radicales también utilizan ese concepto de espacio, pero reformulado desde una concepción
muy diferente.
.
En las perspectivas de la geografía neopositivista el espacio es considerado, fundamentalmente ' a través de la noción de planicie
isotrópica. La planicie isotrópica es una superficie uniforme, con similitud de esfuerzo de movimiento en cualquier dirección,
sobre la cual los geógrafos neopositivistas desplegaban sus modelos de la organización espacial. Tanto los viejos modelos de la
localización industrial y los lugares centrales como sus versiones renovadas, o los que intentan representar la estructura interna de
las ciudades con sus grados de densidades· y costos del suelo, entre otros, asumían este supuesto de una "planicie de lugares
iguales sobre la que se desarrollan las acciones y mecanismos económicos que llevan a la diferenciación del espacio" (Correa, 1995:
21). Se trata de un espacio con propiedades geométricas, que remiten a la distancia, la orientación y la conexión. 2 La distancia,
medida fundamentalmente a partir del costo del movimiento, se transforma en un factor fundamental a la hora de explicar las
localizaciones.
En la geografía humanista, por su parte, lugar hace las veces de concepto clave, en tanto que el espacio es considerado,
fundamentalmente, en su condición de espacio vivido. El espacio vivido es percibido a través de los sentidos, de la experiencia, de
las ideas, en diferentes instancias que articulan el espacio personal, el del grupo y el míticoconceptual que "ex trapola más allá de la
evidencia sensorial y de las necesidades inmediatas en dirección hacia estructuras más abstractas" (Tuan, citado por Correa,
1995: 30). El espacio "se transforma en lugar a medida que lo conocemos mejor y lo dotamos de valor" (Tuan, citado por Ferreira,
2000).
En el caso de la geografía crítica, los conceptos de espacio y espacialidad ocupan una posición central. Aun sin un significado
unívoco, desde esta corriente el espacio está indisolublemente ligado a la organización y el funcionamiento de la sociedad, en
particular a los procesos de producción y de reproducción social. En esta dirección serán profundizadas algunas líneas para avanzar
sobre el concepto de espacio.
…En los últimos años ha cobrado cuerpo un debate creciente acerca de la naturaleza de las relaciones entre sociedad, espacio y
tiempo. Es así como algunos geógrafos han desarrollado una perspectiva según la cual el espacio es una instancia de la totalidad
social, en el mismo nivel y con la misma jerarquía que las demás (Santos, 1996; Soja, 1993). Según esta perspectiva el espacio
participa como condicionante de los procesos sociales al mismo tiempo que como su producto, en una secuencia de opuestos
como productorproducido, subordinantesubordinado, presupuestoconcreción (Soja, 1985; Hiernaux y Lindón, 1993). Según
esta corriente, “el espacio es un constructo social. Pero las relaciones sociales se basan en el espacio históricamente construido y
simultáneamente los transforman” (Massey 1985) y continúa:
Comprender la organización espacial de la sociedad, por tanto, es crucial. Es central para nuestra comprensión de las
maneras cómo funcionan los procesos sociales; para nuestra conceptualización de alguno de aquellos procesos, y para
nuestra capacidad para actuar sobre ellos políticamente, con certeza. (Massey 1985)
En este contexto, una aproximación a la conceptualización del espacio geográfico requiere, entre otras cuestiones, precisar la
índole de la relación entre espacio y vida social, aportar una visión sobre la transformación de la naturaleza, identificar los
principales procesos y modalidades de producción social del espacio y reconocer la historicidad intrínseca del espacio geográfico.
MATERIALIDAD Y ACCIONES
¿Cómo vincular la transformación material de la superficie terrestre con las acciones que configuran esa transformación? ¿Cómo
relacionar las ideas y las representaciones acerca del espacio con las decisiones sociales que producen y son condicionadas por el
espacio? La propuesta de definición de espacio geográfico de Milton Santos (1996: 5152) aporta algunas aproximaciones a las
1
El subtítulo es nuestro.
2
La localización por GPS es isotrópica, ya que no considera las particularidades de cada lugar.
respuestas a estas preguntas. Luego de sucesivas definiciones provisorias formuladas a lo largo de diferentes obras, este autor
propone entender el espacio geográfico como:
"formado por un conjunto indisociable, solidario y también contradictorio de sistemas de objetos y sistemas de acción, no
considerados aisladamente, sino como el marco unificado en el cual se desarrolla la historia. [. .. ]
El espacio es hoy un sistema de objetos cada vez más artificiales, poblado por sistemas de acción igualmente imbuidos de
artificialidad, y cada vez más tendientes a fines extraños al lugar y a sus habitantes. Los objetos no tienen realidad filosófica, esto
es, no nos permiten el conocimiento, si los vemos separados de los sistemas de acción. Los sistemas de acción tampoco se dan sin
los sistemas de objetos. Sistemas de objetos y sistemas de acciones interactúan. De un lado, los sistemas de objetos condicionan la
forma como se dan las acciones y, de otro lado, los sistemas de acción llevan a la creación de objetos nuevos o se realizan sobre
objetos preexistentes. Es así como el espacio encuentra su dinámica y se transforma".
Esta propuesta es sumamente rica para la comprensión de diversas cuestiones centrales para la geografía. En la definición se
subraya el carácter indisociable de los componentes materiales y decisionales en el espacio geográfico, unos imposibles de ser
comprendidos sin los otros. Frente a una geografía que enumera cosas y objetos, esta perspectiva remite siempre a la pregunta
por los actores sociales y su relación con esas cosas y objetos, con las formas espaciales.
Los sistemas de objetos hacen referencia a la materialidad del espacio geográfico, a los sucesivos agregados de formas
espaciales que se incorporan en relación con las formas existentes. Estos conjuntos tienen distintas instancias de articulación
entre sí, no necesariamente armónicas, y las decisiones sociales que crean y localizan esos objetos no son indiferentes a la
existencia previa de otros objetos localizados y puestos en relación.
Los constructos fijados (edificios, infraestructura energética y de circulación, equipamiento industrial, patrimonio cultural, etc.) son
expresiones de las relaciones sociales que les dieron origen, aunque sobreviven a esos procesos y son re-funcionalizados en cada
momento. De ahí que la historia de los lugares esté presente sincrónicamente y que estos objetos agregados vayan volviéndose
una cualidad del espacio. Estos constructos fijados pueden ser tipificados a partir de un abordaje tecnológico, arquitectónico, de las
edades de los objetos y, especialmente, desde el punto de vista funcional.
La articulación de actores y escalas
La materialidad de la vida social, las formas espaciales, están animadas por las decisiones sociales. Las acciones son procesos
dotados de propósito, actos deliberados e intencionales, que se realizan en un cierto contexto (Santos, 1996). Por medio de las
acciones, los proyectos de los actores sociales se llevan a la práctica, condicionados por la materialidad efectivamente existente y
por los proyectos de otros actores sociales, en un diálogo que se estimula, se contrapone y obstaculiza, acelera o inhibe las
decisiones. En palabras de Edward Soja (1993: 158159):
"La espacialidad concreta la geografía humana efectiva es, pues, un terreno competitivo de luchas por la producción y reproducción
sociales, de prácticas sociales que visan, sea al mantenimiento y refuerzo de la espacialidad existente, sea a una reestructuración
significativa y/o una transformación radical".
Esas prácticas sociales están situadas en el tiempo y en el espacio, y, de alguna manera, limitadas por las propiedades estructurales
de los sistemas sociales que son, simultáneamente, el medio y el resultado de los actos sociales. Impulsadas por las necesidades,
las acciones humanas, realizadas a través de formas sociales, conducen a la creación y al uso de formas geográficas.
Las prácticas sociales son desarrolladas por un conjunto amplio de actores sociales, que incluyen los individuos, las empresas, las
organizaciones (sociales, sindicales y políticas) y las instituciones de todo tipo, incluyendo obviamente al Estado. En relación con
este último, David Harvey señala algunas de sus particularidades, al decir:
El Estado es diferente de otros agentes en diversos aspectos. Primero, el territorio y la integridad del territorio son sus objetivos en un
grado tal que no es característico de los otros agentes. Segundo, en virtud de su autoridad, puede dar forma más firme y cohesión a
las alianzas regionales de clase a través de las instituciones de la ley, gobernancia, participación política y negociación, poder
militar y represión. Tercero, puede imponer límites relativamente firmes en los contornos geográficos. Finalmente, en virtud de sus
poderes fiscales y de control de la política monetaria y fiscal, puede promover y sostener activamente esa coherencia regional
estructural para la producción y el consumo para lo cual el capitalismo tiende y toma a su cargo esas inversiones en infraestructura
que los capitalistas individuales no podrían afrontar (Harvey.1985)
Cabe, no obstante, hacer un señalamiento en relación con una concepción habitual: la del Estado como actor monolítico. Si bien es
posible homogeneizar las funciones del Estado capitalista, es interesante reconocer para cada situación particular la multitud de
actores estatales que se articulan con intereses, muchas veces, contradictorios. Y en esto puede incluirse tanto a organismos y
dependencias del mismo nivel estatal (por ejemplo, ministerios o secretarías del Estado nacional) como al encuentro en una
situación concreta de intereses diferenciados entre los actores estatales de diferentes niveles (por ejemplo, el Estado nacional, un
estado provincial y diversos municipios en torno de un problema ambiental.
El conjunto amplio de actores que fueron mencionados presenta desiguales capacidades para imponer sus decisiones y
condiciones, lo que lleva a que algunos de ellos encuentren limitaciones efectivas para llevar adelante sus proyectos. En este
marco es que pueden pensarse los actores como hegemónicos o hegemonizados, decisores o no decisores.
Sólo para ejemplificar la variedad de actores que intervienen en cada situación, Correa (1990) presenta una lista que no pretende
ser exhaustiva de actores sociales "que hacen y rehacen la ciudad": los propietarios de los medios de producción, los propietarios
fundiarios, los promotores in mobiliarios, el Estado, los grupos sociales excluidos. A ellos se les podría agregar toda la amplia gama
de organizaciones sociales que actúan en la ciudad (sindicatos, organizaciones no gubernamentales, el conjunto de instituciones de
la sociedad civil); los ciudadanos, como individuos, en instituciones estables o agrupados con fines específicos de manera
coyuntural; los diversos actores políticos que habitualmente se encuadran dentro del Estado, etcétera
Una salvedad importante es no confundir el origen local de los actores como el único relevante para analizar el conjunto de
prácticas sociales. Un planteo interesante en este sentido es el presentado por Pedro Pírez (1995) que, partiendo de la pregunta
sobre quiénes son los actores del espacio local, intenta responder distinguiendo los actores según su escala de reproducción. En el
espacio local confluyen actores cuya reproducción no está limitada necesariamente al ámbito local, esto es, actores cuyo ámbito
de reproducción de su poder (político, económico o simbólico) puede ser la escala regional, nacional, supranacional o global. Sin
embargo, las decisiones y las prácticas de estos actores son esenciales para comprender el espacio local.
Esa vinculación entre diferentes niveles del espacio no se comprende si se piensa que los actores están confinados en alguno de
ellos.
La escala no es un patrón jerárquico preconcebido para ordenar el mundo local, regional, nacional y global sino que es el
producto contingente de las tensiones existentes entre las fuerzas estructurales y las prácticas de los agentes humanos. El
análisis de la escala se concentra, entonces, en los procesos que modelan y constituyen las prácticas sociales en diferentes niveles
de análisis. En este sentido, la escala estaría definida por procesos sociales que se despliegan en diferentes ámbitos (o en distintos
niveles) que se determinan mutuamente. En tanto que, de modo complementario, los diferentes ámbitos contribuyen a la
definición de esos procesos. Los procesos sociales operan a través de las escalas y no confinados en alguna de ellas en particular:
Lo que se vuelve evidente es que la escala no provee un simple continente para la acción, sino un sitio para la interacción entre
fuerzas sociales que operan a través de las escalas.
En esta perspectiva, el objetivo es considerar cómo se constituyen y transforman escalas particulares, en respuesta a la dinámica
socio espacial. En particular, Marston (2000: 221) sostiene que "la escala se constituye y reconstituye en torno de relaciones
capitalistas de producción, re producción social y consumo, y que la atención a estos tres tipos de relaciones es crítica para
entender completamente la construcción social de la escala". Puesto en términos territoriales, así es como:
"en la medida en que el globo está materialmente más interconectado, las dinámicas en una escala están crecientemente
implicadas con otras escalas. Hablar de procesos locales, regionales, nacionales o aun globales carece de sentido; las relaciones
sociales son en verdad desarrolladas a través de las escalas antes que confinadas en ellas" (Kelly, 1999: 381).
En esta construcción social de la escala nuevamente ocupan un lugar central el Estado y los actores capitalistas más concentrados. La
articulación de procesos y escalas se da en el marco de constantes tensiones.