Decadencia de la «TV»
venezolana y su basura
sensacional
29 octubre, 2015
Todo gracias a un grupo de “creativos” que le apuestan al “todo vale”
para conseguir rating
La historia de la televisión venezolana es un salpicón de novelas, series,
concursos, noticieros, realities y un sinfín de formatos más, que en algunos casos
han sabido ganarse las malas críticas del público debido a su falta de buenos
libretos y creatividad, o simplemente por contar con personajes que no encajan
dentro de la idiosincrasia del televidente.
Tuve la oportunidad de ver una exposición la cual, precisamente, trataba de la
historia de la televisión venezolana, y me parece triste como ha involucionado con
el paso de los años; me deprimió ver que, programas en blanco y negro que
poseían una calidad impecable como los de Renny Otolina, hayan desaparecido y
ahora lo que exista es lo que las personas llamamos comúnmente como
“televisión basura”, los cuales supuestamente transmiten la “realidad del país”.
Programas como la trilogía de “Erase una vez” que transmitían en Vale TV, los
musicales que hacían en Puma TV, e incluso programas tan sencillos como
“Atrévete a soñar” han quedado en el pasado para dar paso a programación que
no tiene absolutamente nada de interesante como el actual “Sábado Sensacional ”,
“Con El Mazo Dando”, y otro sin fin de programas en la actualidad, no transmiten
nada positivo a la población y lo que hacen es disminuir la inteligencia de la
misma, promoviendo ideología erradas como “el sexo vende” y “necesitamos una
mujer que sea hermosa para que aparezca en pantalla con poca ropa, y así
ganamos rating”.
Pienso que un factor que golpeó duramente a la televisión nacional fue el cierre de
Radio Caracas Televisión (RCTV), más allá de que haya sido mi canal nacional
favorito (después de que Puma TV pasó a ser Canal I), RCTV era el canal que
según tengo entendido, hacía más producciones nacionales, y producciones que
valían la pena, como “¿Quién quiere ser millonario?”, “Atrévete a soñar”, “Radio
Rochela”, “Bitácora”, “Tras la pista” y muchos más, producciones que marcaron
diferentes épocas en la televisión venezolana. ¿Qué vemos ahora? Un programa
desordenado y que aturde como “Portada’s”, otro que lo que hace es utilizar un
espacio televisivo para atacar a los demás con sus chismes es “La Bomba”,
también un par de espacios televisivos basura como “La Hojilla” y “Vladimir a la
1”, unas telenovelas pésimas y un sin fin de comerciales sin sentido. Creo que
estamos en una época en la cual las mentes brillantes no están presentes en los
canales y los mismos están siendo dirigidos por personas que no tienen una
capacidad creativa tan enorme como la que existía en años anteriores, o si la
tenían, la perdieron.
Me da tristeza ver como la televisión aparte de ser basura, se ha convertido en
espacio para mostrar diferentes “realidades” venezolanas cuando ninguna es una
realidad, es simplemente una utopía realizada por cada medio de comunicación en
la cual muestran diferentes mundos, pero ninguno es el verdadero; la realidad es
que las publicidades y los programas actuales no enseñan absolutamente nada a
la generación de relevo, lo cual me hace pensar que hasta ahora, la generación de
los 90′ fuimos la última que estuvo bien ubicada en el país; preocupa saber cómo
los directivos de un canal no se percatan de la ENORME influencia que tiene la
televisión en niños y que las plantas televisivas, ahora lo que hacen es
bombardear a los infantes con programas absurdos y con problemas políticos; y
aun así, hay personas que no tienen en absoluto aptitudes para estar en televisión
y que sin embargo, conducen un programa de la manera más paupérrima posible,
me deprime ver cómo la producción nacional ha decaído a tal punto que muchos
preferimos ver series por internet o en algunos casos, ver canales de otros países
porque los nacionales no satisfacen lo suficiente nuestras necesidades de humor o
aprendizaje para que nos quedemos tres horas seguidas viéndolos como me
pasaba con la trilogía de “Erase una vez”.
Abran los ojos, creo que somos muy pocos los comunicadores sociales que nos
hemos percatado de lo grave que es la situación de los medios televisivos,
impresos y radiofónicos, y pienso que la cultura aquí en Venezuela se está
quedando guardada, junto con grandes cantidades de dinero, en los bolsillos de
aquellas personas que no se preocupan en transmitir programas de calidad sino
sólo en tener una cuenta bancaria con incontables ceros a la derecha.
"Todo el país estaba pendiente de las telenovelas", recuerda la veterana
actriz Carmen Julia Álvarez.
Después de más de 60 años en la interpretación, ella es una de las que guarda
memoria de la edad de oro de los culebrones, esas interminables series televisivas
que se convirtieron en el entretenimiento nacional en Venezuela y en una fórmula
exportada a decenas de países.
Pero, como muchas otras, esa es una de la industrias que quedó prácticamente
desmantelada tras el triunfo de la llamada Revolución Bolivariana liderada por
Hugo Chávez y continuada por su sucesor en la presidencia, Nicolás Maduro.
Sin embargo, algunos rescoldos persisten.
La nueva función de reproducción de Netflix que causa indignación entre cineastas y
actores
En la era de Netflix y del consumo masivo de ficción audiovisual bajo demanda por
internet, los sobrevivientes en Venezuela de aquel negocio buscan contra viento y
marea hacerse un hueco en ese reñido mercado global.
José Simón Escalona, vicepresidente de producción de Radio Caracas
Televisión (RCTV), le dijo a BBC Mundo: "Ahora hacemos series más cortas, que es lo
que nos piden nuestros clientes".
Escalona es uno de los que resistió en RCTV después de que Chávez no le
renovara la concesión al canal en 2006.
Después de aquello, RCTV intentó mantenerse a flote como productor de
contenidos, pero muy lejos de lo que había sido su volumen de negocio.
"A partir de 2014 empezamos a producir novelas más cortas, con 60 capítulos que
podían dividirse en 5 temporadas de 12 capítulos", explica Escalona.
Lejos quedan los más de 200 capítulos de "Cristal", "La dama de rosa" y otros éxitos
que batieron récords de audiencia dentro y fuera de Venezuela en las décadas de
1980 y 1990.
Ahora la apuesta es por series más cortas con temas y personajes acordes a los
nuevos tiempos.
En una de sus producciones más recientes, "#Eneamiga", Escalona cuenta que se
buscó "una trama muy contemporánea que discurre en el mundo de las redes
sociales".
La última serie, que ahora RCTV intenta comercializar, se titula "Almas en pena" y
narra un encuentro de jóvenes influencers (creadores de opinión a través de la
red), en el que varios de ellos mueren misteriosamente. Una apuesta por
el suspense y por los "nuevos talentos", según Escalona.
Pero, pese a intentos como estos, "en Venezuela ya no hay una industria y es muy
difícil que, en el contexto actual, vuelva a surgir", señala Alberto Barrera Tyszka,
uno de los muchos autores venezolanos que se dieron a conocer escribiendo
telenovelas y finalmente dejaron su país.
Por qué es tan difícil hacer series en Venezuela
El contexto al que se refiere Barrera está plagado de dificultades para los actores,
directores y todo el equipo técnico implicado en la filmación de una serie.
Los cortes de luz, los cierres de vías y los fallos en las comunicaciones son solo
algunos de los problemas frecuentes en Venezuela.
Así, según cuenta, Johnny Pulido, otro veterano productor que también vivió los
mejores tiempos de RCTV, "aquí es imposible planificar un rodaje".
Escalona dice que el problema de la inseguridad les obliga a filmar siempre en
fincas privadas con vigilancia y lamenta que resulta "casi imposible" obtener
permiso de las autoridades para grabar en la vía pública.
Según Pulido, lo peor, sin embargo, es la asfixia provocada por una crisis
económica que ha empujado fuera de Venezuela a más de 4 millones de personas
y también a muchas empresas.
"El mercado publicitario es ahora muy pequeño y las cadenas no pueden permitirse
la gran inversión que requiere hacer producciones propias", señala.
Colombia y México se disputan ahora el liderazgo que dejó vacante Venezuela,
cuyas producciones se realizan con unos presupuestos tan ajustados que
difícilmente les permite competir en calidad.
Paradójicamente, cuenta Escalona, los viejos culebrones son todavía apreciados en
África, donde pervive "una audiencia más tradicional" que se ha convertido en el
principal mercado para RCTV.
Pero eso no es suficiente para reverdecer los laureles de antaño y en el enorme
edificio que la cadena ocupa todavía hoy en la zona de Quinta Crespo, en
Caracas, ya solo quedan 130 de los 3.000 empleados que llegó a tener.
"Ahora hacemos una telenovela y una serie por año, cuando en los buenos
tiempos hacíamos noticieros, programas de humor, de deportes, para la radio, de
todo", comenta con melancolía Escalona en unos pasillos hoy vacíos.
El contraste entre los buenos tiempos y los actuales se nota también en el caché
de los interpretes.
"Había actores que ganaban US$25.000 por el mes de trabajo y las grandes estrellas
llegaban a superar esa cantidad", recuerda Escalona.
Cómo sobreviven en Venezuela quienes no tienen dólares
Ahora, los más jóvenes no superan los US$500 al mes, mientras que con los más
cotizados se suele acordar un pago que ronda los US$200 por cada día de rodaje.
Todo, muy lejos de las cifras de antes.
Cómo llegó la decadencia
Fue el 28 de diciembre de 2006 cuando Chávez anunció en un acto rodeado por
militares que no se renovaría la concesión para que RCTV siguiera emitiendo en
abierto.
La cadena había sido crítica con el entonces presidente en sus programas
informativos y Chávez la acusó de estar "al servicio del golpismo".
Quienes formaban parte de aquel mundo creen que con la medida, que motivó
multitudinarias protestas, el comandante Chávez hirió de muerte a las telenovelas.
Carmen Julia Álvarez dice que después de aquello, "todo el mundo empezó a
autocensurarse" por miedo a ser castigado.
Barrera Tyszka, indica que "el chavismo siempre despreció a las telenovelas y uno
de sus compañeros en el golpe de 1992 contó que el propio Chávez le tenía
prohibido a su primera esposa verlas. Maduro también ha despotricado
públicamente contra ellas".
Pero, ¿por qué esa aversión?
Para Barrera Tyszka, autor también de varias obras sobre la figura de Chávez,
"tiene que ver con la voluntad del chavismo de desaparecer la empresa privada,
controlar los medios e imponer una nueva hegemonía comunicacional".
Por el canal de los operadores por cable por el que antes emitía RCTV ahora lo
hace Televisora Venezolana Social (TVES), propiedad del gobierno, que también ha
intentado difundir su mensaje a través de las telenovelas.
En seriales como "Guerreras y centauros" o "Caramelo e´chocolate", se ensalzaban
las ideas defendidas por el chavismo, como las críticas al clasismo de la sociedad
venezolana, aunque ninguna tuvo demasiado éxito.
Antes de la llegada de Chávez al poder, las telenovelas solían idealizar el lujo, el
consumo y algunos de los frívolos clichés propios de la época de la Venezuela de
las misses.
"La magia necesita presupuesto": cómo la decadencia del concurso de Miss Venezuela
refleja la situación del país
Aunque para Escalona, "eran productos con un gran compromiso social", ya que
"estaban hechas para acompañar a esa gente, sobre todo mujeres, que no tenían
el nivel educativo o cultural más alto".
Pulido recuerda, además, que no eludían las cuestiones de interés social.
"'La dama de rosa' sirvió para darle visibilidad al problema del cáncer de mama,
mientras que 'Por estas calles', uno de los mayores éxitos de la década de 1990,
trataba el tema de la delincuencia y la marginalidad en los barrios venezolanos",
afirma.
"Uno de sus personajes, llamado don Lengua, le hablaba a la gente de los temas
de actualidad. Era casi un editorial diario contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez
y se dice que la serie influyó en que acabara cayendo".
La protagonista de aquella serie, Marialejandra Martín, llegó a convertirse en una
de las caras más conocidas para el público venezolano.
Encarnó uno de los arquetipos más habituales en las telenovelas clásicas, la mujer
joven y de extracción humilde a la que le cambia la vida al enamorarse de un
hombre rico. Era la "fantasía aspiracional", como lo llama ella, que abrigaban
muchas muchachas venezolanas de entonces.
Martín, que en la actualidad intenta abrirse un camino como directora, defiende el
producto televisivo que la lanzó a la fama.
"Hoy veo los capítulos y me río de los errores de secuencia que tenían,
pero servían para entretener a gente que tenía una vida dura y eso tiene un valor".
Y, aunque las telenovelas fueran por encima de todo un entretenimiento masivo,
algunas de ellas nacieron de la pluma de autores que después obtuvieron
reconocimiento internacional en el mundo periodístico o literario, como César
Miguel Rondón o Boris Izaguirre.
Barrera fue otro de los que ganó importantes premios literarios.
Admite que "las telenovelas reforzaban constantemente las fórmulas de
comportamiento que se reproducían desde el poder, como la sumisión femenina, la
moral religiosa y el racismo, pero eran un producto en movimiento, como toda ficción,
no controlable, y podrían haber evolucionado".
De las pocas telenovelas que se producen ahora, nadie se atreve a pronosticar
cuánto durarán.
Hace 40 años, el primero de junio de 1980, se inicia oficialmente las
transmisiones a color en la televisión venezolana.
Durante este lapso, Venezuela era reconocida por sus grandes producciones
televisivas, tanto en las telenovelas, como en los programas de
entretenimiento
Sin embargo, en la última década, la realidad de la televisión venezolana
ha ido en decadencia. La producción de telenovelas cesó, al punto de
retransmitir éxitos de tiempos de antaño.
Por esta razón, los usuarios venezolanos migraron a las compañías por
cable, debido a que en los canales nacionales comenzaron a tener
cada vez menos opciones de entretenimiento.
Recientemente, uno de los últimos golpes sufridos en Venezuela en cuanto
a las señales televisivas, fue el cese de las operaciones de DirecTV en
el país, lo que representó una pérdida para el entretenimiento de
las personas.
“La salida de Directv de Venezuela es un golpe mucho más fuerte e
impactante que el cierre de RCTV en 2007 porque apagan la
televisión de forma absoluta“, afirmó el periodista William Peña,
especializado en telecomunicaciones.
A través de las redes sociales, los usuarios venezolanos comentaron que lo
que se vive actualmente en el país se asemeja más a una televisión
“blanco y negro”.