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Pedagogía Crítica de Paulo Freire

Paulo Freire fue un pedagogo brasileño que desarrolló una filosofía de la educación basada en la liberación. Creía que la educación debía usarse para desarrollar una conciencia crítica en los estudiantes y permitirles transformar las realidades injustas. Freire enseñó que los educadores deben fomentar el diálogo entre iguales y ayudar a los estudiantes a descubrir el conocimiento por sí mismos en lugar de transmitir información de manera bancaria. Su trabajo inspiró reformas educativas en todo el

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Pedagogía Crítica de Paulo Freire

Paulo Freire fue un pedagogo brasileño que desarrolló una filosofía de la educación basada en la liberación. Creía que la educación debía usarse para desarrollar una conciencia crítica en los estudiantes y permitirles transformar las realidades injustas. Freire enseñó que los educadores deben fomentar el diálogo entre iguales y ayudar a los estudiantes a descubrir el conocimiento por sí mismos en lugar de transmitir información de manera bancaria. Su trabajo inspiró reformas educativas en todo el

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El pensamiento de freire

Alumna: Laura Acuña


Paulo Freire
Biografía:

Nació el 19 de septiembre de 1921 y su nombre completo fue Paulo Reglus Neves


Freire.

Fue el menor de cuatro hermanos en una familia muy devota. Su madre escribió
en algún momento: “Paulo nació un lunes de tristezas y aflicciones, pues su papá estaba
muy mal, sin esperanzas de restablecerse, Paulito casi era huérfano al nacer; sin
embargo el buen Jesús lo liberó de esa desdicha y le regaló la restitución de la salud de
su papá”.

Cursó estudios primarios en la ciudad de Joboatao. En el Colegio Oswaldo Cruz


en Recife culminó sus estudios secundarios e ingresó a la Facultad de Derecho a la
edad de 22 años. Se casó con su primera esposa Elza María Costa Oliveira (maestra)
con quien tuvo 4 hijos. Quedó viudo en el año 1986.

En 1947 comenzó lo que fue su gran proyecto de vida: la alfabetización de adultos


en el olvidado Nordeste de Brasil. En el año 1964 fue detenido por razones políticas y
tuvo que abandonar el país hasta el año 1980.

Durante los años de exilio vivió en E.E.U.U. donde dictó clases como invitado de
honor; en Ginebra fue Consultor Especial del Departamento de Educación del Consejo
de Iglesias y por este motivo peregrinó por todo el mundo (África, Asia, Oceanía y
América a excepción de su amado Brasil).

Bajo influencia de sus creencias cristianas, Freire desarrolló su sistema


pedagógico y su pensamiento político. De este modo llevó adelante una educación
humanista que tenía por objetivo la integración del individuo a su entorno. Para Freire la
educación debía ser un proceso liberador del individuo que desarrollara la conciencia
crítica de este y no un proceso ”domesticador”.

Publicó algunos ensayos que plasmaban sus ideas pedagógicas como: “La
educación como práctica de la libertad” (1967), “La pedagogía del oprimido” (1969) y
“Educación y cambio” (1976).

Desde 1989 a 1991 fue Secretario de Educación en Sao Paulo.

El 2 de mayo de 1997 falleció en Brasil de un infarto de miocardio. A partir de ese


momento el proyecto educativo de Freire inspiró a muchas escuelas a lo largo del
mundo.

Los seres humanos son los únicos seres capaces de reflexionar sobre su vida y la
realidad, son los únicos seres que por medio de su trabajo pueden transformar la
realidad en que viven. Decía Freire que el hombre está en la etapa del homo sapiens
sapiens, el individuo que no solo sabe, sino que además sabe que sabe.

La realidad puede ser modificada por el ser humano pero esto no es


necesariamente un proceso de humanización, puede transformarse en un proceso de
deshumanización si no interactúan ciertos valores, cierta ética.

El ser humano es libre de actuar y de transformar su entorno, pero tanta libertad


es un problema ya que conlleva una gran responsabilidad ética, histórica, política y
social.

El ser humano debe ser consciente en ese proceso de transformación y solo así
podrá actuar de forma libre.

La pedagogía freireana apunta a desarrollar la conciencia crítica de los individuos para


que puedan transformar una realidad que es injusta.

Freire reconoce dos tipos de conciencia: “ingenua” y “crítica” que existen en el


individuo. La “conciencia ingenua” es aquella que formamos a través de los saberes
cotidianos, el saber por la experiencia y por los sentidos. La “conciencia crítica” solo
podrá ser desarrollada por medio del saber científico y su método, esta es la forma real
de saber. La educación progresista será la encargada de llevar al educando de una
conciencia a otra. Esto resulta del carácter social de la educación. Para esto es
elemental el lenguaje y la comunicación ya que son las herramientas utilizadas no solo
para compartir información sino que además es la que posibilita la organización de la
información adquirida.

Por otra parte Freire concibe la realidad como algo inacabado, es decir que es
imposible aprehenderla. De no ser así el mundo se dividiría en aquellos que poseen el
conocimiento y aquellos que no lo poseen. Para Freire el acto de pensar exige la
existencia del objeto estudiado, la existencia de al menos dos sujetos (uno que sabe y
uno que no sabe) y la presencia de un lenguaje común entre ellos.

La educación nace de la necesidad del ser humano de querer saber siempre más.
El hombre sabe que es finito frente al universo y por eso desea ser y saber más. En el
ejercicio de aprender se adquieren herramientas para transformar la realidad hacia
valores como la paz, la justicia social, la solidaridad y la tolerancia.

Freire aseguraba que en Brasil (así como en muchos otros países) se practicaba
una enseñanza deshumanizada que él dio en llamar metafóricamente educación
bancaria. Esto significa que el saber es como una especie de alimento que el educador
introduce en el educando y va llenándolo como si se tratara de un recipiente. La
educación es una especie de donación que el primero hace al segundo. Estamos
hablando de un docente que se dice sabio y un educando que se cree ignorante y esta
visión ingenua de la realidad no fomenta una educación crítica.
Frente a esta realidad Freire propone una educación liberadora que promueva la
reflexión y la acción del individuo sobre el mundo y de esta forma transformarlo. Este
tipo de educación es la que apela al diálogo y problematiza en lugar de dar leyes
estrictas. Es esta la técnica pedagógica que utilizó Freire desde el inicio de su proyecto
de alfabetización de adultos en Brasil. Cabe destacar que esa idea de ver la realidad
desde un ángulo crítico para transformarla fue la que le dio mala fama entre los
dictadores militares de su país y luego de Chile y que lo llevó al exilio. Su metodología
no era conveniente a los intereses de las clases dominantes. No es para nada deseable
un individuo que trabaje en transformar al débil y oprimido en un ciudadano pensante y
crítico. Pero Freire no asegura que esta es una responsabilidad ética de todos los seres
humanos pero aún más de quien se autodenomine educador.

En la teoría freireana la educación debe ser práctica de la libertad y no una simple


transferencia de conocimiento.

Por otro lado Freire aseguraba que “quien forma se re-forma”, es decir que en una
instancia de aprendizaje no aprende solamente el que se encuentra en el rol de alumno
sino que también aprende el educador: “quien enseña aprende al enseñar y quien
aprende enseña al aprender”. El que enseña tiene la oportunidad de repensar su
conocimiento y sus posturas y además en la práctica va mejorando su labor como
educador.

La labor fundamental del docente progresista es lograr que el educando descubra


(aprenda) de forma consciente y crítica venciendo sus propias dificultades. De este
modo se sentirá motivado y gratificado para seguir aprendiendo de forma continua.

Al escuchar a sus educandos promueve el diálogo y a su vez el pensamiento


democrático.

Según el autor no existen actos desprovistos de intención pero lo importante es


que la intención al enseñar sea la más ética posible. En su época la educación se
utilizaba para la reproducción de un sistema explotador que silenciaba a los campesinos.

Freire creía que un docente comprometido debía tener ciertas cualidades, entre
ellas una de las más importantes era la humildad. Un docente humilde es aquel que
puede aceptar que él no tiene todo el conocimiento de la misma forma que el educando
no es todo ignorancia. La humildad le permite al docente mantener un diálogo con
alguien que no está a su nivel intelectual pero no puede confundirse con la lástima por el
otro. Por otro lado un docente humilde no se encerrará jamás en su verdad única;
mientras escucha con respeto puede modificar su forma de ver el mundo y de este modo
aprenderá algo él también.

Otras de las cualidades que Freire destaca en la relación educativa es la


amorosidad: el educador no solo debe sentir amor hacia sus alumnos sino en el proceso
de enseñar las injusticias sociales. El docente también debe ser valiente para luchas
contra las situaciones que lo rodean, y con el miedo a ser perjudicado en su puesto de
trabajo.

El docente también debe ser tolerante, aunque esto no signifique soportar o


justificar los atentados a los valores personales. La tolerancia enseña a respetar lo
diferente y a valorar la diversidad cultural.

El docente también debe ser seguro de si mismo y tener la capacidad de decisión


como líder. La indecisión a menudo se interpreta como debilidad o incompetencia. El
docente no puede rechazar su deber de director, organizador y planificador de sus
clases. En estas tareas es la autoridad. Ser un individuo seguro es indispensable para
un líder, sea de una clase, de una familia, de una institución o de un país.

Ser un educador progresista no es ser un simple profesor. Su tarea no se detiene


en la enseñanza de las distintas ciencias, sino que es un compromiso de superar las
injusticias sociales.

Un educador no puede esconder sus opciones políticas pero tampoco imponerlas.

Los docentes no solo deben enseñar con la palabra, también con el ejemplo. El
educando no cree en lo que el educador dice si no ve que sus acciones respaldan lo que
dice.

Un educador debe mediar entre la paciencia y la impaciencia. La paciencia


puramente puede llevarlo a una posición cómoda sin acción, de la misma forma la
impaciencia, puede llevar a la irresponsabilidad.

Sobre el método que debe utilizar un decente, está el de enseñar a pensar


reflexivamente, a investigar. El docente debe conocer y respetar los saberes previos de
los educandos y este debe ser el punto de partida de su acción educativa.

Para lograr todo esto es muy importante la formación y la capacitación del


profesorado. Ésta debe estar de acuerdo con un modelo reflexivo que investiga en su
práctica.

Finalmente un auténtico docente debe respetar la espiral dialéctica entre la teoría


y al práctica, denominada praxis.

El objetivo freireano es llevar a los hombres de una consciencia ingenua a una


consciencia crítica para que de esta forma sean valorizados por lo que son. El
mecanismo utilizado es que el educador proponga temas de debate en los que el
educando participe y opine y de esta forma se sienta valorado y recupere la confianza
perdida en manos de su opresor.

La “pedagogía del oprimido” se caracteriza por ser un movimiento de libertad que


debe surgir del propio oprimido en su búsqueda de reivindicación social. Este
pensamiento nos lleva a pensar en una ideología marxista aplicada a la educación. Me
atrevería a decir que quizá el fracaso del marxismo estuvo justamente en no haber
buscado los medios necesarios para comenzar la revolución ideológica. La urgencia del
marxismo fue su principal enemiga. La obra de Freire comienza con una introducción
donde se plantea la necesidad de acercar la realidad al pueblo, haciéndola comprensible
por medio del propio lenguaje del pueblo. Advierte además que ese cambio que
pretende instaurar en la realidad va a despertar en el opresor un intento desesperado de
rechazo, el poderoso intentará por todos los medios reproducir el pasado y el presente
en el futuro. El educador debe evitar la comodidad que sería hacer lo que se viene
haciendo y promover una forma nueva de educación. La pedagogía del oprimido es una
pedagogía que lucha en un proceso permanente por la libertad de los hombres, mientras
que la ideología del opresor luchará para silenciar al pueblo y a todo aquel que pretenda
abrirle los ojos. Se desarrolla el concepto de la educación bancaria. Aquí nos advierte
sobre la forma de educación que concibe al educando como un tarro vacío que debe ser
llenado de instrucción por el educador. Esa educación tiene la particularidad de ser la
que conviene al sistema opresor. Este sistema es unidireccional, el educador habla y
enseña y educando escucha como un ignorante total. Freire nos plantea que la
naturaleza del hombre es buscar respuestas y a estas se llega mediante el diálogo. En
conclusión esta obra de Freire es un trabajo de concientización dedicado a todos los
hombres y no solo a educadores, pues tiene un carácter político que lleva a la liberación
de un pueblo oprimido.

Webgrafía:
 [Link]
 [Link]
 Cabral, Arlinda (2005) Reseña de “Pedagogía do oprimido” de Paulo Freire.
Revista Lusófona de Educacao.
 Docencia y compromiso sociopolítico: el legado pedagógico de Paulo Freire
(1921-1997). Dra. Virginia Guichel Reina- Diciembre 2003.

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