'Idiocracia': la absurda
distopía que predijo la
América de Trump en 2006
En el año 2006, se estrenaba casi en secreto, una comedia satírica y distópica que atacaba al
corazón de la estupidez americana desde dentro. Una comedia de humor absurdo y muy mala
leche, más ácida que desopilante, que quizá estaba demasiado centrada en el modo de vida
americano, lleno de referencias directas a marcas, programas televisivos y fenómenos culturales
propios como para ser relevante en todo el mundo. Quizá por este motivo, su propio estudio la
dejó apartada y, sin saber muy bien qué hacer con ella, ni siquiera se hicieron pases de prensa,
su estreno se fue posponiendo y no tuvo ninguna publicidad. Quizá sus primeros minutos, en los
que explica el posible origen de una América futura totalmente estúpida, fueron tomados como
una ofensa demasiado seria como para tomársela a risa. Y si fuera así, quizá no les faltara razón.
Punto de partida polémico
El momento más controvertido de la película se dá cuando Judge elabora un silogismo peligroso y
clasista, en el que los ricos tendrían mejor coeficiente intelectual que las clases bajas, los
pobres y faltos de educación. Con la tendencia de las clases altas a dejar de tener hijos, se
estimaba, en una exageración difícil de tomar en serio, que los pertenecientes a clases más bajas
tienen más hijos sin parar a pensar en los inconvenientes. A modo de juego estadístico, ofrece así
el turbio origen de la idiocracia.
Quizá la propia exageración es consciente, pero no deja de ser perturbador ver en una comedia
ciertas ideas eugenésicas como detonante. Pero olvidando esos dos primeros minutos, la verdad
es que el retrato de la América que propone es bastante acertado, y no es de extrañar que, tras la
ascensión de Donald Trump y los incidentes que se vienen viviendo, la gente la haya empezado
a rescatar ahora, catroce años después, creándose debate, teorías y memes que la rememoran
poco menos como una película visionaria.
Joe, el personaje interpretado por Luke Wilson, es un conejillo de indias crionizado para un
experimento militar y por un error acaba en una América futura, cinco siglos después. Al
despertar, se percata que el mundo en el que vive está habitado por idiotas, gobernado por
idiotas, y condenado a una desidia organizada. No deja de ser una revisión de ‘La Máquina del
tiempo’ de H.G. Wells con rednecks en vez de morlocks, aunque recuerda más a una versión
trash de ‘Futurama’ (1999-2013).
'Idiocracia': una película visionaria
Pero, ¿por qué se habla tanto de ella ahora? Pues porque para muchos era muy profética, y
acertaba en su descripción de la América que ha llegado al punto de convertir en presidente a un
personaje como Trump. Para empezar, el presidente de ‘Idiocracia’ (Ideocracy, 2006), es una
estrella de la lucha libre y actor porno. A Trump le gusta aparecer por los combates de pro-
wrestling, basó su campaña en el entretenimiento más que en la política y alardea de ser un
auténtico ‘Fucker’ para ganarse la confianza de los machitos USA. En 2016, la cadena de
restaurantes Carl’s Jr. anunció su intención de probar con ser el primer restaurante
completamente automático, y en ‘Idiocracia’ ya aparecía uno de los quioscos de autoservicio
ficticios de esa misma cadena. En Ginebra, el Fellatio café ofrece sexo oral a sus clientes
mientras se toman su café, como en el Starbucks de la película. La publicidad, más omnipresente
hoy, se ha incrementado hasta parecerse a la que plantea Judge, y además, en ella cada vez es
más común el lenguaje soez y las palabrotas.
Sus montañas de basura se reflejan en la realidad en las pilas de residuos que se empiezan a
encontrar en países como Guatemala, la simplificación del lenguaje de sus habitantes recuerda a
la gramática post-smartphone, llena de abreviaturas, faltas o incluso dibujos de estados de ánimo.
En tecnología, si bien ya existían Gps en esos años, no estaba ni tan extendido ni estandarizado,
ni mucho menos se parecía a los de ahora, que tienen bastante más que ver con los que se
describen en el filme.
Decenas de paralelismos con la Norteamérica actual
El pad de una recepcionista, con colores planos e iconos, que representa la incapacidad de
realizar acciones tomando decisiones por uno mismo, o leyendo, es prácticamente una idea de un
mapa de apps de cualquier móvil actual o el menú de inicio de windows 8. El cine y televisión,
algunos de los programas, como esa compilación de golpes en los huevos que ven entre
risotadas, se repiten algunos concursos de talento reales en los que se acaba golpeando las
partes pudientes, e incluso célebres canales de youtube.
O esa película en la que se mostraba un culo durante noventa minutos, que solo es una
exageración del humor anal que sigue triunfando en muchos programas para adultos americanos,
aunque también puede tener algunos visos proféticos de la obsesión patológica con el trasero de
Kim Kardashian. También la sexualización absurda de los presentadores de informativos del canal
Fox News (el canal estrella en el futuro), no muy distinta a cómo se exhiben los cuerpos
gratuitamente en algunos programas de hoy.
La comida fast food, en 2503 tiene unos artefactos hipercalóricos llamados Biga z Fries que
comienzan a verse materializados en el mundo real en esos experimentos de KFC en los que en
vez del pan tradicional, sirven sus perritos calientes dentro de un “panecillo” de pollo rebozado,
por no hablar del dominio de las bebidas energéticas y refrescos consideradas por muchos
beneficiosas para la salud por tener “electrolitos” como cree toda la población de ’Idiocracia’.
Apocalipsis Now
Otros paralelismos de la nueva América de Trump es el tratamiento que reciben los
indocumentados, básicamente cada uno con un código de barras tatuado y tratado como un
miembro de Isis en Guantánamo por el simple hecho de parecer marica, o demasiado listo. En
realidad, todas las coincidencias anteriores, podían preveerse ya en la América post 11S, pero la
llegada de los smartphones parecen haber acelerado el proceso.
Ethan Cohen, que también coescribió el guión, tuiteaba este año que no podía sospechar que la
película se hubiera convertido en un documental. Y es que es verdad que diez años después,
algunas de las cosas que resultaban excéntricas en 2006 ya no lo son, el cambio climático es
más tangible que nunca, la brutalidad policial está a la orden del dia, las deudas médicas que
condenan a familias. Detalles que le han dado una nueva vida a la situación dantesca que dibuja
su distopía.
Una sociedad aletargada, dependiente de que alguien piense por ella, lastrada por las decisiones
de grandes corporaciones, simplificando la cultura a su mínima expresión: Los realities, la
podredumbre intelectual, el mínimo común denominador aplicado a todos los ámbitos de la vida.
Eso era ‘Idiocracia’, una película no demasiado brillante, ni graciosa, pero que acertó y predijo lo
increíble, y el día que Trump ganó las elecciones de Estado Unidos mostró que no hay nada
demasiado absurdo. El Apocalipsis es ahora.
'Idiocracia' fue una película muy controvertida durante su estreno. Se cree que no fue distribuida
adecuadamente por el estudio Fox por la visión negativa que se extrae del uso de marcas como
Gatorade o la cadena de televisión Fox News, pero se ha transformado en una película de culto.
Hoy, es complicado creer en un mundo en constante progreso cuando se mata a niños en las
fronteras y los barcos no encuentran puerto. Qué mayor imagen de distopía que una costa
cerrada, impermeable a lo humano, mientras las especies se extinguen y la gente se mira las
manos.
Al día de hoy, los estadounidenses tienen 'Idiocracia' por un documental. Incluso hay concursos
para distinguir las frases entre Camacho y Trump. ¿Quién dijo qué? Sin duda, 'Idiocracia', la
premonición.