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Desarrollo de la Personalidad Infantil

El documento discute el desarrollo de la personalidad desde la infancia. Explica que la personalidad surge de factores biológicos (temperamento) e influencias ambientales (experiencias). Durante la primera infancia, el niño forma vínculos afectivos o apegos con figuras de referencia que moldean su desarrollo emocional. Más adelante, la interacción social con pares también influye en la personalidad emergente. Aunque relacionados, la personalidad engloba al temperamento y al carácter, siendo este último más influenciado

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Desarrollo de la Personalidad Infantil

El documento discute el desarrollo de la personalidad desde la infancia. Explica que la personalidad surge de factores biológicos (temperamento) e influencias ambientales (experiencias). Durante la primera infancia, el niño forma vínculos afectivos o apegos con figuras de referencia que moldean su desarrollo emocional. Más adelante, la interacción social con pares también influye en la personalidad emergente. Aunque relacionados, la personalidad engloba al temperamento y al carácter, siendo este último más influenciado

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RODRÍGUEZ PÉREZ ALDO EDUARDO

LICENCIATURA EN PSICOLOGÍA

DESARROLLO HUMANO

ENSAYO DE LA PERSONALIDAD

UNIVERSIDAD HERBART
INTRODUCCIÓN:

En la actualidad, uno de los temas que más se están investigando dentro del ámbito de
la Psicología de la Personalidad es el relacionado con el desarrollo de la personalidad,
con su estabilidad y cambio a lo largo del tiempo.
El concepto de desarrollo de la personalidad puede describirse como el proceso vital
por el que transcurre todo individuo donde se establecen unas bases y directrices de
carácter y comportamiento determinadas a partir de las cuales se conforman los
rasgos, valores y formas de funcionamiento organizados y estables en el tiempo de
dicha persona.
Estos mecanismos devienen como referencia para la persona en sus interacciones con
el contexto (ambiental o físico e interpersonal o social) en el que se desenvuelve
habitualmente.

DESARROLLO:

Los factores de la personalidad


Así, el desarrollo se entiende como el resultado de la confluencia bidireccional entre
unos factores más biológicos o internos (herencia genética) y otros factores
contextuales o externos (ambiente). Entre los primeros se incluye el temperamento,
que se define por una disposición emocional y motivacional intrínseca e innata que
moviliza al sujeto por intereses de carácter primario.

Por otra parte, los factores ambientales pueden clasificarse en influencias comunes
(normas, valores, creencias sociales y culturales externamente originadas) y las
influencias personales (experiencias y circunstancias vitales particulares de cada
sujeto, como, por ejemplo, una enfermedad).

Puede decirse, por tanto, que a medida que el sujeto va madurando biológicamente y
va incorporando nuevas experiencias y vivencias externas, va teniendo lugar el proceso
de desarrollo de la personalidad propia. ¿De qué manera se va produciendo este
desarrollo de la personalidad durante la infancia?
Desarrollo afectivo en la primera infancia
El fenómeno más importante que caracteriza el desarrollo afectivo del niño o niña en
los primeros años de vida es la formación del apego o vínculo emocional/afectivo
establecido entre el pequeño y una o varias figuras de referencia (usualmente sujetos
pertenecientes al sistema familiar, aunque puede no serlo en todos los casos). El apego
se compone de tres elementos: las conductas de apego, las representaciones mentales
y los sentimientos generados a partir de los dos anteriores.

La función principal de la elaboración del vínculo afectivo es tanto facilitar un


desarrollo adaptativo en el área emocional.

El proceso de formación del apego


En el proceso de formación del apego pueden distinguirse varias fases en función de la
distinción que va aprendiendo a hacer el bebé sobre las personas de su entorno social.
Así, en los primeros dos meses su incapacidad de discriminación entre figuras de apego
y otras personas motiva que sienta buena predisposición para la interacción social en
general, independientemente de la persona de que se trate.

A partir de los 6 meses, esta diferenciación se va volviendo más acusada, de manera


que el niño o niña muestra su preferencia por las figuras más cercanas de proximidad
afectiva. A los 8 meses tiene lugar la fase de “angustia del octavo mes” en la cual el
bebé muestra su rechazo a los desconocidos o a las personas que no forman parte de
su círculo de apego más próximo.

Con la consolidación de la función simbólica, a los 2 años de edad, se es capaz de


interiorizar la permanencia del objeto, aun no siendo este físicamente visible, lo cual
posibilita la consolidación del vínculo afectivo. Posteriormente, el niño comienza una
etapa caracterizada por una búsqueda constante de aprobación y afecto del adulto,
experimentando cierta dependencia emocional y mostrando nuevamente buena
predisposición para la interacción social general.

Finalmente, entre los 4 y los 6 años, el interés del niño se centra en su relación con los
iguales, lo cual afianza el inicio de la etapa de socialización en otros ambientes
distintos al familiar, como, por ejemplo, el escolar.
¿Son equivalentes la personalidad, el carácter y el temperamento?
Aunque de forma indiferenciada se han utilizado estos tres términos de forma
indiferenciada, lo cierto es que no son equivalentes conceptuales. La definición de
personalidad como disposición o conjunto de rasgos estables y permanentes que guían
tanto la conducta, como el raciocinio y la expresión emocional de forma genérica,
englobaría tanto el concepto de temperamento como el de carácter.

Es decir, que tanto el temperamento como el carácter son elementos que forman la
personalidad interaccionando conjuntamente. No pueden ser aislados de manera
individual, pero ayudan a comprender nuestros patrones de comportamiento de forma
global y en todas las áreas de la vida.

El temperamento hace referencia a la predisposición emocional y motivacional innata


cuyas manifestaciones se deben a origen biológico o hereditario, más primitivo. Es un
fenómeno considerablemente estable en el tiempo y se halla sujeto en menor
proporción a interferencias étnicas o culturales. Por el contrario, el carácter, de
naturaleza más cognitiva e intencional, deriva de la influencia ambiental y cultural y es
el producto de las experiencias vitales externa.

. Apego y seguridad
A partir de las relaciones que el niño establece desde el comienzo de su vida con los
adultos más significativos para él (su madre y su padre, generalmente), construye los
modelos en los que incluye tanto lo que se puede esperar de los demás como de uno
mismo; modelos que desempeñan un decisivo papel en la regulación de su conducta y
en su forma de responder al estrés. Cuando el adulto responde con sensibilidad y
consistencia a las demandas de atención del niño, le ayuda a desarrollar la confianza
básica en su propia capacidad para influir en los demás con éxito e información
adecuada sobre cómo conseguirlo. Como consecuencia de esta interacción, el niño
desarrolla un modelo de la figura de apego (del adulto que le da seguridad) como
alguien disponible que le protege y le ayuda, en el que puede confiar. Y se
conceptualiza a sí mismo, de forma complementaria, como una persona valiosa y digna
de ser amada. De esta forma, la seguridad proporcionada en la relación de apego
permite al niño desarrollar expectativas positivas de sí mismo y de los demás, que le
ayudan a: aproximarse al mundo con confianza, afrontar las dificultades con eficacia,
obtener la ayuda de los demás o proporcionársela. En algunos casos, sin embargo, el
niño aprende que no puede esperar cuidado ni protección, desarrolla una visión
negativa del mundo y se acostumbra a responder a él con retraimiento y violencia.
Tendencias que reducen considerablemente su capacidad de adaptación a la
adversidad, ante la que aprende a comportarse de tal manera que genera más
adversidad. Problemas que suelen ir en aumento al obstaculizar el resto de las
relaciones que el niño establece.
CONCLUSIÓN:
Para finalizar, podemos discutir puntos de interés para todos, el primero sería que
consideramos que la infancia se ha venido descubriendo como tal desde hace apenas
algunos años y es lamentable pensar que antes de esto aun existían personas que
trataban mal a los niños, sabiendo que era una etapa de aprendizaje y que se
necesitaba constantes cuidados para lograr un buen desarrollo.
Estudiar el desarrollo del niño nos ha llevado a conocer las diversas etapas de su
crecimiento y a la vez aprendimos que factores son los que más influyen para que se
desempeñen mejor en los diversos entornos.
Es importante destacar que la vida del ser humano se va formando poco a poco en los
primeros años de vida y que éstos serán los que definan nuestra personalidad,
actitudes y quienes somos en el futuro.
Se debe tener paciencia y atención constante a los pequeños para que se les garanticé
una buena formación, así también pudimos conocer situaciones de riesgo a las que
todavía hoy en día los niños se enfrentan como la pobreza extrema, la migración, la
violencia, etc.

BIBLIOGRAFÍAS:
WWW.PSCOLOGÍAYMENTE.COM
WWW.LAMENTEMARAVILLOSA.COM
WWW.MONOGRAFIAS.COM
DIAPOSITIVAS PROPORCIONADAS POR EL PROFESOR DEL CURSO.

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