Cuidados de Enfermería en el
paciente con quemaduras de
segundo grado
Las quemaduras son lesiones tisulares originadas como resultado
de un traumatismo físico o químico. En sus distintos grados,
pueden producir desde una leve afectación de la piel hasta la
destrucción total de los tejidos implicados
Atención inicial del paciente quemado
1. Realizar una primera valoración siguiendo el esquema ABCD (vía aérea,
respiración, circulación y estado neurológico).
2. En caso de necesidad de reposición hídrica agresiva, coger dos vías
venosas de grueso calibre.
3. Administrar el analgésico indicado, preferentemente por vía
intravenosa.
4. Retirar todos los objetos y ropa próxima a la zona de quemadura, y
aquella que esté impregnada del producto causante de la quemadura.
5. Realizar monitorización de constantes vitales de forma continua o al
menos cada 15 minutos.
6. Si el edema está presente elevar la zona afectada.
7. Si el químico implicado está en una forma seca cepillar la sustancia
química de la piel.
8. Irrigar la quemadura con cloruro de sodio al 0,9% frío (15 grados)
durante
unos 20 - 30 minutos. Detenerla de forma inmediata si la temperatura
corporal es igual o inferior a 35º C
9. En quemaduras oculares irrigación continua, preferiblemente a través
de
un bolsa/botella de suero intravenoso de cloruro sódico al 0,9%
conectada a un sistema de infusión.
10. Valorar la colocación de sonda urinaria para mantener la
permeabilidad
uretral y/o controlar diuresis.
11. En quemaduras mayores administrar profilaxis de úlcera por estrés
según
prescripción médica.
12. Valorar la coexistencia de otras patologías.
13. Evaluar la necesidad de profilaxis antitetánica.
14. Evaluar el tamaño y la profundidad de la quemadura.
Atención de la quemadura.
15. Quemaduras epidérmicas superficiales:
a) Aplicación de un vendaje de protección o productos en crema (emolientes).
b) Revisar cada 48 horas.
16. Quemaduras dérmicas:
a) Administrar analgesia adecuada.
b) Limpiar la herida con cloruro de sodio al 0,9% o agua del grifo tibia.
c) Retirar con cuidado cualquier resto de tejido necrótico o desvitalizado
mediante desbridamiento cortante, enzimático o autolítico.
d) Siempre que sea posible dejar las ampollas intactas. Considerar
aspirar aquellas ampollas grandes y aquellas que puedan romperse
(muy tensas) o se encuentren en una zona incómoda.
e) Cubrir la herida con un apósito primario no adherente. Aplicar un
apósito secundario absorbente no fibroso.
f) Revisar el vendaje a las 24 horas y después cada 48 horas. Las
siguientes revisiones se pautarán en función de las características de
la quemadura y el apósito.
Elaborado por: Alma Beatriz Rodriguez Cruz
BIBLIOGRAFIA
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