Sin olvidar el proceso fisiológico del parto, es evidente que este acontecimiento es tan
individual como la propia mujer que da a luz. De esa diversidad nace la idea de que no existen
formas correctas o incorrectas de dar a luz, sino distintas; eso sí, adaptadas y organizadas o
desequilibradas y faltas de control.
Existen diversos factores psicosociales que rodean a la parturienta y que juegan un papel muy
importante en el parto, muchos de ellos presentes ya desde el inicio del embarazo o incluso
antes:
El entorno cultural y socioeconómico.
La personalidad y grado de madurez psicológica de la madre.
Sus ideas sobre la feminidad y la maternidad.
Sus emociones, sentimientos y vivencias durante la gestación.
La relación entre la pareja.
El miedo al dolor.
La ansiedad generada por otros aspectos: hospitalización, separación del hijo que ha estado
ligado íntimamente a ella, su futura responsabilidad sobre él…
Actitudes a adoptar en el parto
Al iniciarse el parto conviene no angustiarse, aunque surja algo no esperado, según lo
enseñado en la preparación. Es preciso, por tanto, relajarse y situarse emocionalmente.
Durante la dilatación deben de ponerse en marcha la relajación y la respiración para que
aporten al útero el oxígeno preciso, a la vez que elevan el nivel de sensibilidad y disminuyen
los incrementos en la percepción del dolor.
Desde el momento en que el ritmo de las contracciones se acelera, se acentúan los efectos del
componente subjetivo del dolor. Ante el estímulo doloroso no todas las personas responden
con la misma resistencia ni iguales expectativas. Eso hace que la duración e intensidad de cada
contracción se viva de distinto modo por cada parturienta. Y debido a la elaboración emocional
distinta, que incluye grandes dosis de ansiedad y miedo ante las que quedan por venir, se
produce un incremento de tensión muscular que al llegar las nuevas contracciones hace que
éstas se perciban con mayor intensidad. Y esto puede provocar mayores niveles de angustia. Si
no rompemos este círculo vicioso, que se genera a partir de una interpretación subjetiva, el
proceso se convierte en desorganizado. Eliminando la tensión muscular podemos quebrar esa
cadena, de ahí la importancia de la relajación.
Durante la expulsión el cambio consiste en intentar frenar la prisa, controlando la respiración
adecuada, ya que se está utilizando como técnica desde el inicio del parto: conocer que el
parto progresa y concentrarse en el hijo que está naciendo.
Por tanto, es preciso dejar de considerar el dolor como única actividad posible en el parto,
utilizando el control sobre la ansiedad como un factor de equilibrio, preciso para su buena
marcha. Ese control lo ofrecen las técnicas de relajación y de respiración y, sobre todo, una
reelaboración de las expectativas respecto a lo que es el parto: trabajo, que debe centrarse en
hacer que el proceso sea más eficaz y en fijarse más en el niño.
Las consecuencias de este cambio serán positivas, incluso sobre la interpretación del dolor
mismo
Edad gestacional
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La gestación es el período de tiempo comprendido entre la concepción y el nacimiento.
Durante este tiempo, el bebé crece y se desarrolla dentro del útero de la madre.
La edad gestacional es el término común usado durante el embarazo para describir qué tan
avanzado está éste. Se mide en semanas, desde el primer día del último ciclo menstrual de la
mujer hasta la fecha actual. Un embarazo normal puede ir desde 38 a 42 semanas.
Los bebés nacidos antes de la semana 37 se consideran prematuros y después de la semana 42
se consideran posmaduros.
Información
La edad gestacional se puede determinar antes o después del nacimiento.
Antes del nacimiento, su proveedor de atención médica empleará una ecografía para medir el
tamaño de la cabeza, el abdomen y el fémur del bebé. Esto ayuda a determinar qué tan bien
está creciendo el bebé dentro del útero.
Después del nacimiento, la edad gestacional se puede medir observando al bebé. El peso, la
talla, el perímetro cefálico, signos vitales, reflejos, tono muscular, postura, y el estado de la
piel y del cabello.
Si las conclusiones de la edad gestacional después del nacimiento corresponden a la edad
calendario, se dice que el bebé es apropiado para la edad gestacional (AEG). Los bebés AEG
tienen tasas más bajas de problemas y muerte que los bebés que son pequeños o grandes para
su edad gestacional.
El peso de los niños de término completo que nacen AEG con frecuencia será de entre 2,500
gramos (cerca de 5.5 libras o 2.5 kg) y 4,000 gramos (cerca de 8.75 libras or 4 kg).
los niños menos se consideran pequeños para la edad gestacional (PEG).
Los bebés que pesan más se consideran grandes para la edad gestacional (GEG)
Se denomina embarazo, gestación, preñez o gravidez al periodo que transcurre desde la
implantación del óvulo fecundado en el útero hasta el momento del parto.
A partir de que el óvulo es fecundado se producen cambios en el cuerpo de la mujer, tanto
fisiológicos como metabólicos, destinados a proteger, nutrir y proporcionar todo lo necesario
para el desarrollo adecuado del feto.
Durante el embarazo se ponen en marcha complejos procesos hormonales que afectan a casi
la totalidad de los órganos del cuerpo de la mujer provocando lo que conocemos como
síntomas de embarazo.
El primer síntoma es la amenorrea o ausencia de la menstruación, pero pueden presentarse
también otras señales de embarazo como hipersensibilidad en los pechos, mareos, náuseas,
vómitos, malestar y cansancio.
En el embarazo humano la gestación suele ser única, sin embargo pueden producirse
embarazos múltiples. Dependiendo del número de óvulos fecundados y el momento en que se
produce la división del cigoto, hay diferentes tipos de gemelos: gemelos univitelinos,
bivitelinos, embarazo gemelar triple, cuádruple, quíntuple, etc.
La duración del embarazo
La duración aproximada de un embarazo es de 280 días. Son 40 semanas desde el primer día
de la última menstruación o 38 semanas (aproximadamente nueve meses) desde el momento
de la fecundación.
Se considera un embarazo a término aquel que transcurre entre la semana 37 (259 días
cumplidos) y la semana 42 de gestación (294 días cumplidos).
Un embarazo de menos de 37 semanas se considera pre-término, mientras que uno de más de
42 semanas se considera post-término.
Existe una fórmula para conocer la fecha probable de parto, conocida como Regla de Nagele,
que consiste en restarle tres meses y añadirle siete días a la fecha (el primer día) de la última
menstruación.
El embarazo se divide en trimestres. El primer trimestre abarca hasta la semana 14 de
embarazo (12 semanas de gestación), el segundo trimestre de la semana 14 a la semana 28 de
embarazo y el tercer trimestre desde la semana 28 a la semana hasta el nacimiento.
El período embrionario se extiende desde la implantación del cigoto en las paredes del útero
hasta la décima semana de gestación, cuando se han completado las estructuras principales y
pasa a considerarse feto.
A. FACTORES SOCIALES Y PSICOLOGICOS EN LOS PROCESOS QUE CONSTITUYEN LA
MATERNIDAD
En nuestra concepción, el embarazo es una etapa importante en la vida de la mujer debido a
los intensos cambios que se producen en lo personal, familiar y social. Proceso en el que se
pone en juego fundamentalmente lo biológico, pero también lo psicológico, a través de la
singularidad de la mujer, y lo social, por lo que representa el embarazo, el parto y la
maternidad en nuestra sociedad, así como por el rol que la mujer tiene en la misma (Gómez
Esteban y Amilivia, 1986).
Es decir, en el embarazo, parto y puerperio se entrecruzan e interrelacionan múltiples
elementos, además de los biológicos, y observamos con frecuencia factores psicológicos y
sociales que influyen de una manera relevante en su desarrollo. El tener en cuenta estos
factores es de gran importancia ya que no sólo intervienen en las situaciones actuales, sino
que determinan también experiencias futuras de la vida de la mujer, como partos posteriores
e incluso vínculos familiares de los que la relación madre-hijo es la que más nos preocupa. En
las mujeres más vulnerables o en situaciones difíciles los procesos del embarazo, parto y
puerperio pueden suponer una etapa de crisis importante en su vida, hecho que hay que tener
en cuenta cuando se desarrollen Programas de Prevención en la Comunidad.
I. Factores sociales
Para enmarcar el tema me referiré, en primer lugar, a los factores sociales, factores que están
sobredeterminados por una estructura socioeconómica y política, y que van a producir
modelos y discursos sobre el parto y la maternidad determinantes de estos procesos. Dentro
de estos factores, cabe distinguir, por una parte, los que se centran alrededor de la función
social de la mujer y del discurso social acerca del parto y de la maternidad y, por otra, los
referidos a la edad, nivel socioeconómico y cultural, estructura familiar, etc., elementos que
producirán problemáticas especificas y grupos de población de mayor riesgo (Videla, 1986).
Desde el punto de vista social, el discurso acerca de la mujer y de la maternidad ha variado
mucho en estos últimos años, fundamentalmente por dos motivos, la incorporación de la
mujer al mundo laboral y la separación entre sexualidad y reproducción, que ha permitido, por
un lado, una mayor libertad sexual a la mujer y, por otro, la elección de su maternidad. El
discurso predominante hasta hace unos años era un discurso muy ideologizado, influido
fuertemente por lo religioso, mostraba la maternidad como un proceso desexualizado,
espiritual y a una madre que daba todo por sus hijos. Concepto pleno de prejuicios y cuyo
emergente es la frase tan conocida en nuestra infancia: "Los niños los trae la cigüeña de París".
La maternidad excluía la sexualidad de la mujer y durante el embarazo estaba extendido el
mito de que las relaciones sexuales eran peligrosas ya que podía afectarse el feto (Beauvoir,
1981).
En cuanto a la función social asignada a la mujer, aunque como decíamos, ha variado mucho
con la incorporación de ésta al trabajo fuera del hogar, sigue siendo sobre todo en
determinados colectivos sociales, la de tener hijos. Desde niño, a través de los juegos, de las
expectativas de la familia hacia ella, de la información, se la va creando un falso concepto de
su rol social, en el sentido de estar básicamente centrado en la maternidad. Se le ofrece y se le
pide un modelo de mujer pasiva, abnegada, sufriente, dependiente, interesada en las tareas
del hogar y no en las cuestiones sociales y científicas, sometida y fiel al marido, es decir, una
imagen de mujer acorde a las estructuras socioeconómicas imperantes. Esta imagen modélica
e idealizada de la mujer y de la maternidad oculta otra cara de la realidad: los hijos no
deseados, los abortos, los hijos abandonados, maltratados, etc., hechos que nos muestran
otros sentimientos fuertemente reprimidos que también surgen en las mujeres ante la
maternidad (Bauleo y Brassi, 1986).
El discurso social acerca del parto aún hoy está ligado a la frase bíblica "parirás con dolor", las
mujeres con cierta frecuencia desconocen cómo es el proceso del parto, tan sólo saben que el
dolor indica el comienzo del mismo y que su progresión está en relación con la intensidad y
frecuencia de dichos dolores. Estas creencias y mitos alrededor del embarazo, parto y
puerperio influyen en el desarrollo de los procesos que estamos considerando, su expresión es
la creencia tan extendida de que la mujer tiene que sufrir y ello es la medida del cariño que
siente por sus hijos. Mirto Videla (1983), que ha trabajado muchos años en este campo, señala
que la sociedad determina modelos de maternidad y de identidad femenina que hace cumplir
a los miembros de la misma, es decir, la sociedad y la cultura propone los modelos de familia y
de maternidad. Si este hecho nos parece de vital importancia es porque estos modelos
determinan el modo de establecer el vínculo entre la madre y el hijo, vínculo que a su vez es el
modelo de relación con los otros.
Dentro de los factores sociales que inciden en el desarrollo de los procesos que estamos
considerando, habría que tener en cuento la clase social a la que se pertenece, el nivel cultural,
la situación económica y familiar, el colectivo de edad, patologías asociadas, etc. Si la mujer
está incorporada al mundo laboral, tener un hijo le plantea una doble tarea, la familiar y la
laboral, hecho que en muchos casos crea grandes exigencias y responsabilidades, así como
dificultades posibles en su mundo laboral y/o familiar (Castillo del Pino, 1971). Es frecuente
que al padre se le libere de las responsabilidades domésticas y familiares y se le reconozca la
importancia del trabajo que desarrollo; sin embargo, a la madre aunque trabaje se le hace
responsable también de las tareas de su hogar y de a crianza y educación de los hijos. Por otra
parte, si la embarazada es una adolescente o tiene una precaria situación económica o
relaciones familiares conflictivas, son problemáticas específicas que hay que considerar ya que
van a determinar también la actitud hacia su embarazo. En el caso de que sean varios los
factores puestos en juego hay que tener en cuenta que se pueden afectar estos procesos e
incluso motivar un desarrollo patológico de los mismos.
Dentro de esta complejidad, me voy a referir muy brevemente a una situación de gran riesgo a
todos los niveles, la de las jóvenes embarazadas que padecen SIDA. En ellas, a la problemática
de su edad, sobre todo en las adolescentes, ya que la adolescencia es una época de crisis y de
cambio importante al ser un momento de la transición de niño a mujer, se une un embarazo
que no ha sido buscado y que suele ser el fruto de la inmadurez de rebeldía, o de su necesidad
de ser querida. Todo esta situación coincidiendo con una gravísima enfermedad corporal que
tiene repercusiones psicológicas significativas y que evoluciona al deterioro y a la muerte.
Podemos imaginar las intensísimas ansiedades que se pueden generar en estas jóvenes y la
responsabilidad de los profesionales en prestar el apoyo necesario en estos momentos donde
el riesgo psicológico y vital es tan importante.
Los procesos biológicos ya sean normales o patológicos, como los movimientos fetales, las
hemorragias uterinas, los antecedentes de feto muerto o cualquier otro problema de
desarrollo fetal, pueden ocasionar situaciones de ansiedad más o menos importante según el
caso. Los factores sociales, que son responsables de la falta de información en el desarrollo de
estas etapas, también pueden generar intensa ansiedad en la mujer por el miedo a lo
desconocido, pero más aún cuando coincide una precariedad en la situación económica que
puede originar ansiedad, irritabilidad, incertidumbre por el futuro del hijo, etc. Es decir, tanto
los factores biológicos como los sociales pueden generar dificultades emocionales y, por otra
parte, los trastornos emocionales pueden crear patología en los otros ámbitos. Es decir, se
produce en estas etapas una interrelación de factores biológicos, psicológicos y sociales que se
van a potenciar unos a otros.
II. Factores psicológicos
Desde el punto de vista psicológico, consideramos que el embarazo es un proceso de cambio
en el que se van a reactivar conflictos infantiles, básicamente los referidos a la estructuración
edípica y, más en concreto, al vínculo madre-hijo, la mujer ahora repetirá con su hijo la misma
relación que ella vivió con su propia madre. En el vínculo con el hijo también influyen sus
relaciones actuales, sobre todo las establecidas con su pareja, cuando en esta relación hay
dificultades y carencias es más fácil que la mujer vuelque ese vacío en el hijo y, de este modo,
deposite en él múltiples expectativas que posteriormente dificultarán su proceso de
independencia. Es decir, la actitud de la mujer embarazada está determinada por su historia
infantil previa y por el consumo de la situación actual y el modo en que ella la asume.
Durante el embarazo la mujer tiene que hacer cambios individuales, familiares y sociales. los
primeros, se refieren sobre todo al vínculo con sus propias figuras parentales, ya que si el
embarazo significa la promesa de un hijo, también representa la pérdida de la infancia en la
que ella era hija. Por otra parte, también se producen cambios corporales internos y externos
muy importantes, entre ellos, la pérdida de la imagen corporal que aunque se sabe es
transitoria, para algunas mujeres se vive como una herida narcisista y una pérdida definitiva.
Los cambios familiares se refieren prioritaria mente a la adquisición de un nuevo rol, el rol de
madre, con las responsabilidades que ello implica, ya que el hijo en sus primeros años va a
depender absolutamente de ella. A su vez, este nuevo hijo produce otros cambios en la
dinámica familiar, sobre todo en el vínculo con la pareja y en las relaciones con los otros hijos y
familiares. Referente a los hermanos hay que tener en cuenta que un hermano es una gran
riqueza psicológica para el proceso de socialización, pero siempre y cuando sea en el momento
adecuado, alrededor de los dos o tres años, fecha en la que ya el mayor habrá adquirido la
marcha, el lenguaje, el control de esfínteres y una cierta independencia con su incorporación al
mundo escolar.
Todos estos complejos cambios vividos internamente por la mujer pueden expresarse a través
de temores y fantasías, éstas son singulares y están en relación con la estructura de
personalidad, pero con frecuencia hemos observado que algunas son comunes a muchas
mujeres embarazadas. Nos referimos a:
Fantasías de padecer mucho dolor en el parto.
Fantasías de no poder cuidar y alimentar al niño.
Temores a la episiotomía y a la anestesia.
Temores a la cesárea o al fórceps.
Fantasías de anormalidad o monstruosidad del feto.
Fantasías de subnormalidad y muerte del feto.
Fantasías de muerte propia en el parto.
Estas fantasías pueden generar un alto nivel de ansiedad en la mujer e incluso originar
síntomas a nivel corporal que nos muestran sus dificultades para ser elaborados. Estos
síntomas pueden surgir durante el embarazo, en el parto o en el vínculo con el niño recién
nacido (Soifer, 1973).
De este modo, durante el embarazo, el conflicto interno puede manifestarse a través de
náuseas, vómitos, diarreas, anorexia, bulimia, ahogos, mareos, etc. Durante el parto, por un
parto prematuro, prolongado o difícil, y en la relación con el hijo, por problemas con la
lactancia, como pueden ser la disminución de la leche o la agalactia. Por otra parte, hay que
señalar que la ausencia de síntomas durante estos procesos tampoco significa una prueba de
buena salud, ya que es comprensible que en todo embarazo se den momentos de angustia,
fruto del enorme cambio que representa la maternidad y la paternidad para la mujer y el
hombre. Como la significación del embarazo es ambigua, es natural que la mujer se muestre
ambivalente y perciba al hijo simultáneamente como un enriquecimiento y una pérdida para sí
mismo.
Educación prenatal individual o en grupo para el parto o la paternidad, o ambos
Aún no están claros los efectos beneficiosos de la educación prenatal para el parto, y los
mejores enfoques educativos a utilizar.
La educación prenatal tiene como objetivo ayudar a los futuros padres a prepararse para el
parto y la paternidad. Los futuros padres a menudo recurren a la educación prenatal para
obtener información importante sobre cuestiones como la toma de decisiones sobre y durante
el trabajo de parto, las habilidades para el trabajo de parto, el alivio del dolor, la atención del
lactante y postnatal, la lactancia materna y las habilidades de crianza. Hay muchas formas
diferentes de proporcionar esta educación prenatal y algunas pueden ser más efectivas que
otras. La revisión encontró nueve ensayos con 2284 mujeres. Las intervenciones variaron
mucho y no se midieron resultados consistentes. La revisión de los ensayos encontró una falta
de evidencia de alta calidad de los ensayos, por lo que los efectos de la educación prenatal aún
no se conocen completamente. Es necesario realizar más estudios de investigación para
asegurar que se investiguen formas efectivas de ayudar a los profesionales de la salud a apoyar
a las mujeres embarazadas y a parejas en la preparación para el parto y la crianza de los hijos,
de modo que los recursos utilizados satisfagan las necesidades de los padres y sus recién
nacidos.
Conclusiones de los autores:
Los efectos de la educación prenatal general para el parto o la paternidad, o ambos, aún nos e
conocen completamente. La educación prenatal individualizada encaminada a evitar un parto
por cesárea no aumenta la tasa de partos vaginales después de una cesárea.
[Nota: las 58 citas en la sección "En espera de clasificación" de la revisión pueden modificar las
conclusiones de la revisión una vez evaluadas.]
INTRODUCCIÓN.
Por medio de la elaboración de este trabajo se podrá llegar a conocer diversos aspectos de
gran importancia acerca del embarazo en una mujer.
Se analizaran aspectos como el desarrollo del embarazo, examinado de manera cuidadosa y
detallada. Cual es la higiene que se debe de mantener durante los meses del embarazo para
lograr el mismo con éxito. De la misma manera se hablará de cómo ocurre el parto de manera
normal, analizando diversos aspectos de importancia del mismo.
Gracias a la realización de este trabajo se podrá conocer más a fondo y con mayor profundidad
un tema de vital importancia para las mujeres de hoy en día, quienes deberías de manejar este
tipo de información, para poder llevar a cabo un embarazo exitoso, sin mayores problemas o
complicaciones.
Para nosotras como docentes, nos interesa en gran medida este tema, debido a que gracias a
él podremos conocer información que luego podrá ser transmitida a los demás. También es un
tema de nuestra pertinencia como mujeres y futuras madres.
CONCLUSIONES.
Gracias a la realización de este trabajo se puede llegar a conocer un tema de vital importancia
para todos, tanto hombres como mujeres, que es el embarazo. Es un tema de vital importancia
para ambos sexos, ya que ambos están involucrados en todos los pasos del mismo, y la
información de este trabajo va dirigida a los dos.
Se tocaron puntos como el proceso del embarazo, mes a mes, detallando en cada uno los
procesos y cambios que ocurren, cuales son las características que presenta tanto el bebé
como la madre en cada mes y cuales son los cambios a nivel biológico que suceden.
En cuanto a la higiene de la madre embarazada, se trataron aspectos como las relaciones
sexuales (cuando y como se pueden realizar), la alimentación, el vestido, las visitas médicas,
cuales son los casos que se consideran como urgencias, que anomalías se le deben de
comunicar al médico, etc.
También se analizó el parto normal, destacando del mismo cada parte del proceso que se lleva
a cabo, cuales son los indicadores del momento del parto y cuales son las principales señales a
nivel médico que indican que se realizará un parto normal. Se habló de la posición del bebe al
momento de nacer, ya que es de vital importancia en el proceso del parto, es decir, para la
realización de un parto normal.
Con la elaboración de este trabajo se pueden conocer los aspectos de mayor importancia,
desde el momento de la fecundación hasta el nacimiento del bebé.
CONCLUSIONES
Primera.- Ante la sospecha de embarazo, además del control médico periódico, la mujer debe
adoptar algunas precauciones básicas, evitando exponerse a sustancias y agentes perjudiciales.
Segunda.- Desde el momento de la concepción, la mujer experimenta transformaciones en su
organismo y se empiezan a manifestar los primeros síntomas del embarazo.
Tercera.- La nutrición previa al embarazo es importante para mejorar la fertilidad y evitar
malformaciones, pero además la mujer que tiene una carencia antes de la gestación es difícil
que la supere una vez ha quedado embarazada. Es probable que el problema se mantenga o
agrave, lo que puede perjudicar el curso y el resultado del embarazo.
Cuarta.- El desarrollo del feto varía mucho en los tres trimestres del embarazo. En el primer
trimestre se forman sus órganos principales. En el segundo éstos se vuelven más complejos,
mientras que en el tercero el feto aumenta de tamaño preparándose para nacer.
Quinta.- El proceso del embarazo origina enormes cambios físicos y psicológicos en la madre.
En el primer trimestre es frecuente la aparición de cansancio, sueño y náuseas. Durante el
segundo trimestre la mujer se siente por lo general muy activa y positiva. En el tercer trimestre
es habitual sentir ansiedad ante la inminencia del parto.
Sexta.-El uso de medicamentos durante el embarazo presentan complicaciones y
anormalidades en el feto, provocando que l feto crezca con anomalías o se provoque un
aborto espontáneo.
INTRODUCCIÓN
La mujer como futura mamá debe tener algunos cuidados durante el embarazo, para ello debe
seguir todos los consejos de su médico y realizar todos los análisis que sean necesarios.
Además de seguir todos los consejos del ginecólogo y someterse a las pruebas que sean
necesarias, es aconsejable que las embarazadas utilicen prendas de vestir holgadas y zapatos
cómodos, sin tacón alto.
El niño está íntimamente conectado a la madre tanto física como emocionalmente. La gestante
no sólo transmite lo que ingiere a su feto, sino también emociones y sentimientos. Como
ambos comparten endorfinas (sustancias químicas que producen la sensación de bienestar), el
bebé también experimenta las emociones de su progenitora. Por eso es tan importante que la
madre se sienta tranquila y relajada. Los sentimientos positivos pueden inducir en su hijo
sensaciones igualmente placenteras.
La madre debe realizar actividades con las que realmente disfrute, ha de dedicar tiempo para
cuidarse e iniciar un estilo de vida saludable lo antes posible.
El presente trabajo titulado "El Embarazo" para una mejor comprensión lo hemos dividido en 5
capítulos:
En el primer capítulo, tratamos el primer trimestre del embarazo, cambios físicos, psicológicos
y emocionales.
En el segundo capítulo, analizamos el segundo trimestre así como los cambios físicos y
psicológicos.
En el tercer capítulo, presentamos el Tercer Trimestre del Embarazo, cambios físicos,
psicológicos y emocionales.
En el cuarto capítulo, nutrición durante el embarazo trataremos nutrición previa y durante el
embarazo, pautas para alimentarse bien y recomendaciones generales de la dieta.
En el quinto capítulo cuidados, higiene y enfermedades del embarazo analizaremos los
cuidados durante el embarazo, Higiene durante el embarazo, Enfermedades influenciadas por
el embarazo, Embarazo y Sida; Medicación y Embarazo.
Finalizamos presentando las conclusiones y fuentes bibliográficas que nos llevo a culminar la
presente investigación.
Gracias a la realización de este trabajo se podrá conocer más a fondo y con mayor profundidad
un tema de vital importancia para las mujeres de hoy en día, quienes deberían de manejar este
tipo de información, para poder llevar a cabo un embarazo exitoso, sin mayores problemas o
complicaciones.
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Es habitual que muchos embarazos no sean embarazos perfectos. En multitud de ocasiones se
presentan durante el embarazo ciertos riesgos, que pueden ser medios (como por ejemplo ser
fumadora) hasta altos o muy altos (como la presencia de diabetes pregestacional).
En 1977 la OMS publicó el offset no 39, sentando las bases actuales en cuanto a la valoración
del riesgo obstétrico en el embarazo.
El problema es que son bases complejas y más orientadas a metodologías de análisis de
riesgos.
Por ello vamos a tomar como referencia la Guía de Riesgo Obstétrico de la Comunidad
Valenciana (España), en la cual se define perfectamente y de forma muy sencilla las distintas
clasificaciones de riesgo obstétrico, al menos para las complicaciones más habituales. Dicha
guía es referencia sanitaria para toda intervención médica durante el embarazo:
Riesgo bajo ó 0
Por exclusión de los factores incluidos en los demás grupos de riesgo
Riesgo medio ó 1
– Anomalía pélvica identificada clínica y/o radiológicamente.
– Baja estatura materna (< 1.5 metros)
– Cardiopatía 1: que no limita su actividad física.
– Condiciones socioeconómicas desfavorables.
– Patología psicosocial.
– Control insuficiente de la gestación: menos de 4 visitas prenatales o 1a visita después de la
semana 20.
– Edad extrema: menores de 15 años o mayores de 35.
– Embarazo no deseado.
– Esterilidad previa de 2 o más años.
– Fumadora habitual.
– Fecha de la última menstruación incierta.
– Gestante con Rh negativo.
– Gran multiparidad: 5 o más fetos de por lo menos 28 semanas.
– Hemorragia del primer trimestre de embarazo.
– Incompatibilidad Rh.
– Incremento de peso menor de 5 Kg o superior a 15 Kg al final del embarazo
– Infección urinaria baja o bacteriuria asintomática (por urinocultivo)
– Obesidad (IMC >30)
– Período intergenésico inferior a 12 meses.
Riesgo alto ó 2
– Anemia grave. Hb < 9 g/dl o hematocrito< 25%
– Cardiopatía 2: limitación ligera de su actividad física.
– Cirugía uterina previa.
– Diabetes gestacional.
– Embarazo gemelar o múltiple.
– Embarazo prolongado: más de 42 semanas de gestación.
– Enfermedades endocrinológicas.
– Hemorragia en el segundo y /o en el tercer trimestre.
– Hidramnios u oligoamnios.
– Historia obstétrica desfavorable: dos o más abortos, uno o más prematuros, partos
distócicos, deficiencia mental o sensorial de probable origen obstétrico.
– Infección materna: virus de la hepatitis B o C, toxoplasmosis, pielonefritis, rubeola, sífilis, HIV,
estreptococo B.
– Obesidad mórbida (IMC >40).
– Preeclampsia leve (TAD ≥ 90 mmHg y/o TAS ≥ 140 mmHg)
– Sospecha de malformación fetal.
– Presentación viciosa constatada tras la semana 38 de gestación.
Riesgo muy alto ó 3
– Amenaza de parto prematuro (antes de la semana 37).
– Cardiopatías 3 o 4: supone una importante limitación de su actividad física o ésta provoca su
descompensación.
– Diabetes mellitus previa a la gestación.
– Consumo de tóxicos (alcohol, drogas)
– Incompetencia cervical.
– Isoinmunización: Coombs indirecto positivo en paciente Rh negativo.
– Malformación uterina.
– Muerte perinatal recurrente.
– Placenta previa.
– Preeclampsia grave (TAD ≥ 110 mmHg y/o TAS ≥ 160 mmHg)
– Patología asociada grave.
– Retraso del crecimiento intrauterino.
– Rotura prematura de membranas.
– Positividad al VIH. SIDA y complejos asociados.
En todo caso recordar que cada mujer debe ser evaluada únicamente por personal médico
especializado y que la clasificación debe ser realizada por un especialista en virtud de los
pormenores que se presenten en el caso. Además la evaluación de riesgos es continua durante
el embarazo: se puede subir o bajar de riesgo durante todo el embarazo dependiendo de la
salud de la madre y el bebé.
Cuidados durante el embarazo
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Recibir buen cuidado antes, durante y después de su embarazo es muy importante. Puede
ayudar a su bebé a crecer y desarrollarse, y a mantenerlos a ambos saludables. Es la mejor
manera de asegurar que su pequeño tenga un buen inicio para una vida saludable.
CUIDADO PRENATAL
Un buen cuidado prenatal incluye una buena alimentación y buenos hábitos de salud antes y
durante el embarazo. Idealmente, usted debe hablar con su proveedor de atención médica
antes de empezar a intentar quedar embarazada. He aquí algunas cosas que deberá hacer:
Elegir a un proveedor: Será necesario que elija un proveedor para su embarazo y parto. Este
proveedor le ofrecerá servicios de cuidado prenatal, de parto y de posparto.
Tomar ácido fólico: Si está contemplando quedar embarazada, o si ya lo está, debe tomar un
suplemento con al menos 400 microgramos (0.4 mg) de ácido fólico todos los días. Tomar
ácido fólico reducirá el riesgo de ciertos defectos congénitos. Las vitaminas prenatales casi
siempre contienen más de 400 microgramos (0.4 mg) de ácido fólico por cápsula o tableta.
También debería:
Hablar con su proveedor sobre cualquier medicamento que tome. Esto incluye medicamentos
de venta libre. Solo debe tomar los medicamentos que su proveedor considere que es seguro
tomar mientras está embarazada.
Evitar todo uso de alcohol y el uso de drogas recreativas y limitar la cafeína.
Dejar de fumar, si lo hace actualmente.
Asistir a consultas y exámenes prenatales: Usted visitará muchas veces a su proveedor durante
el embarazo para recibir cuidado prenatal. La cantidad de visitas y los tipos de exámenes que
se le harán cambiarán según en qué punto de su embarazo se encuentre:
Cuidado durante el primer trimestre
Cuidado durante el segundo trimestre
Cuidado durante el tercer trimestre
Hable con su proveedor sobre los distintos exámenes que se le practicarán durante el
embarazo. Estos exámenes pueden ayudar a su proveedor a ver cómo se está desarrollando el
bebé y a detectar cualquier problema con su embarazo. Los exámenes pueden incluir:
Pruebas de ultrasonidos para ver cómo está creciendo su bebé y ayudar a establecer una fecha
de nacimiento estimada
Pruebas de glucosa para detectar diabetes gestacional
Pruebas de sangre para detectar el ADN fetal normal en sangre
Ecocardiografía fetal para revisar el corazón del bebé
Amniocentesis para buscar defectos congénitos y problemas genéticos
Prueba de translucencia nucal para buscar problemas con los genes del bebé
Análisis en busca de enfermedades de transmisión sexual
Exámenes de tipo de sangre como Rh y ABO
Exámenes de sangre para anemia
Exámenes de sangre para hacer seguimiento a cualquier enfermedad crónica que haya tenido
antes de quedar en embarazo
Según sus antecedentes familiares, puede elegir hacerse pruebas de detección de problemas
genéticos. Hay muchas cosas que debe pensar antes de realizar pruebas genéticas. Su
proveedor puede ayudarle a decidir si esto es lo mejor para usted.
Si usted tiene un embarazo de alto riesgo, podría ser necesario que consulte a su proveedor
con mayor frecuencia, y que se realice exámenes adicionales.
QUÉ ESPERAR DURANTE EL EMBARAZO
Su proveedor hablará con usted sobre cómo manejar las molestias comunes del embarazo
como lo son:
Náuseas del embarazo
Dolores de espalda, de piernas y otros dolores que se presentan en el embarazo
Problemas para dormir
Cambios en la piel y el cabello
Sangrado vaginal en las primeras etapas del embarazo
No hay dos embarazos iguales. Algunas mujeres tienen síntomas leves, o muy pocos síntomas
durante el embarazo. Muchas mujeres trabajan durante todo el término y viajan mientras
están embarazadas. Otras podrían necesitar disminuir sus horas o dejar de trabajar. Algunas
mujeres requieren reposo en cama durante algunos días o posiblemente semanas para tener
un embarazo saludable.
POSIBLES COMPLICACIONES DEL EMBARAZO
El embarazo es un proceso complejo. Si bien muchas mujeres tienen embarazos normales,
pueden presentarse complicaciones. Sin embargo, presentar una complicación no quiere decir
que no tendrá un bebé saludable. Más bien, significa que su proveedor la vigilará de cerca y
cuidará especialmente de usted y de su bebé durante el resto de su término.
Las complicaciones comunes incluyen:
Diabetes durante el embarazo (diabetes gestacional).
Presión arterial alt durante el embarazo (preeclampsia). Su proveedor hablará con usted sobre
cómo cuidarse si tiene preeclampsia.
Cambios prematuros o pretérmino en su cuello uterino.
Problemas con la placenta. Es posible que cubra el cuello uterino, que se aleje de la matriz o
que no esté funcionando tan bien como debería.
Sangrado vaginal.
Trabajo de parto prematuro.
Que su bebé no esté creciendo bien.
Que su bebé presente problemas de salud.
Pensar en los posibles problemas puede ser atemorizante. Pero es importante estar al tanto de
manera que pueda informar a su proveedor si nota síntomas inusuales.
TRABAJO DE PARTO Y ALUMBRAMIENTO
Hable con su proveedor sobre lo que puede esperar durante el trabajo de parto y el
alumbramiento. Puede comunicar sus deseos preparando un plan de parto. Hable con su
proveedor sobre lo que debe incluir en su plan de parto. Puede querer incluir cosas como:
Cómo desea manejar el dolor durante el trabajo de parto, incluso si desea o no recibir un
bloqueo epidural
Sus sentimientos sobre la episiotomía
Qué sucedería si requiere una cesárea
Sus sentimientos sobre un parto asistido con fórceps o con ayuda de ventosas
Quién desea que esté con usted durante el parto
También es buena idea hacer una lista de las cosas que debe llevar al hospital. Empaque una
maleta con anticipación para tenerla lista cuando comience el trabajo de parto.
Conforme se acerque la fecha esperada para el parto, notará ciertos cambios. No siempre es
fácil notar cuándo comenzará el trabajo de parto. Su proveedor podrá decirle cuándo es
momento de visitarlo para hacerse un examen o dirigirse al hospital para el parto.
Hable con su proveedor sobre lo que sucede si supera la fecha esperada de parto. Según su
edad y factores de riesgo, su proveedor podría tener que provocar el parto entre la semana 39
y la semana 42, aproximadamente.
Una vez que comienza el trabajo de parto, puede utilizar una serie de estrategias para
sobrellevarlo.
QUÉ ESPERAR LUEGO DEL NACIMIENTO DE SU BEBÉ
Tener un bebé es un hecho emocionante y maravilloso. También implica mucho trabajo para la
madre. Usted necesitará cuidarse en las primeras semanas luego del alumbramiento. El tipo de
cuidado que necesitará dependerá de cómo dio a luz a su bebé.
Si tuvo un parto vaginal, probablemente pasará 1 o 2 días en el hospital antes de irse a casa.
Si tuvo una cesárea se quedará en el hospital por 2 o 3 días antes de irse a casa. Su proveedor
le explicará cómo cuidarse usted sola cuando regrese a casa conforme se recupera.
Si usted es capaz de amamantar, hacerlo tiene muchos beneficios. También puede ayudarle a
perder el peso que subió durante el embarazo.
Téngase paciencia mientras aprende a amamantar. Aprender las habilidades necesarias para
amamantar a su bebé puede llevar de 2 a 3 semanas. Hay mucho que aprender, como:
Cómo cuidar sus senos
La posición del bebé para amamantarlo
Cómo superar cualquier problema con el amamantamiento
Extracción y almacenamiento de leche materna
Cambios en la piel y el pezón a causa del amamantamiento
El mejor momento para amamantar
Si necesita ayuda, hay muchos recursos disponibles para las madres primerizas.
CUÁNDO LLAMAR AL PROVEEDOR DE ATENCIÓN MÉDICA:
Llame a su proveedor si está o cree que está embarazada y:
Toma medicamentos para diabetes, enfermedad de la tiroides, convulsiones o presión arterial
alta
No está recibiendo cuidado prenatal
No puede manejar las molestias comunes del embarazo sin tomar medicamentos
Podría haber estado expuesta a una infección de transmisión sexual, a químicos, a radiación o
a otras sustancias tóxicas
Consulte a su proveedor inmediatamente si está embarazada y tiene:
Fiebre, escalofrío o micción dolorosa
Sangrado vaginal
Dolor abdominal intenso
Traumatismo físico o trauma emocional grave
Ruptura de fuente (ruptura de membranas)
Poco o ningún movimiento del bebé en la segunda mitad de su embarazo