LA HUELLA DE DIOS EN TU ViDA
Mi huella financiera
Capítulo siete
“No es un tonto el que deja de lado lo que no puede retener,
para ganar lo que no puede perder.”
Jim Elliot
El valor real de un dólar
Alcanzar el propósito que Dios te dio es un largo proceso en la vida de adaptarte a la visión que él tuvo
en mente cuando te creó. Como ya hemos dicho antes, él tiene un plan para tu crecimiento espiritual,
tus relaciones personales y el mantenimiento de tu cuerpo. Sin embargo, con respecto a tus finanzas,
Dios se enfoca menos en el dinero mismo y más en tus actitudes con respecto a él. Es posible prever que
como cristianos viviremos diferentes circunstancias financieras. Además, no siempre está en nuestras
manos controlar el nivel de ingresos (o el mercado de valores) pero sí el controlar nuestras actitudes
con respecto al dinero que tenemos. Dios tiene una visión en cuanto a tus finanzas y no se trata sólo de
su valor neto. En la eternidad serás juzgado por tus actitudes y fidelidad con la cantidad que hayas
recibido en la tierra, sin importar cuál sea la suma. El valor real del dinero es su habilidad para revelar
lo que hay en nuestros corazones.
Hay una tensión entre la manera en que la sociedad quiere que veamos nuestras finanzas y la manera en
que Dios nos indica hacerlo. Si fallamos en ajustarnos al plan de Dios para nuestras finanzas, en especial
en cómo vemos el dinero, estaremos vacíos e incompletos interiormente. En esta sesión, crearás una
huella financiera no sólo para cultivar actitudes divinas respecto al dinero, sino también para apoyar a
tu propósito divino en la vida.
Dinero definido
Hay algo respecto al dinero que ata a las personas y trastoca sus vidas. Su poder tiene el potencial de
abrir ampliamente la puerta de las oportunidades o dejarnos en problemas al suplir nuestras necesidades
más básicas. Cada quien tiene su propia opinión respecto al dinero. Para algunos, mueve al mundo;
para otros, es la raíz de todos los males. Pero, como Jesús dijo, potencialmente podemos convertirnos
en sus esclavos.
En La Biblia, hay más pasajes que hablan del dinero que de cualquier otro tema, incluyendo al cielo o
al infierno. Uno de cada diez versículos bíblicos hace referencia al dinero, posesiones o algún principio
que puede aplicarse al manejo de la propiedad privada.2 Así que, sin necesidad de ahondar en ello, el
dinero es importante para Dios.
Pero, ¿qué es exactamente el dinero? ¿Cómo lo definimos? ¿Es un pedazo de papel? ¿Un boleto a la
felicidad personal? ¿Algo que se guarda para obtener protección y seguridad?
En palabras llanas, el dinero es una herramienta para realizar la voluntad de Dios. Igual que las habilidades
personales u oportunidades en la vida, el dinero es para usarse para glorificar a Dios y ayudarnos a
cumplir Efesios 2:10: “caminar en las buenas obras que Dios preparó de antemano”. El primer paso
para adoptar este concepto del dinero, es la comprensión de que todo el dinero, incluyendo el propio,
pertenece a Dios. 1 Crónicas 29:11, dice: “…Porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra
son tuyas” (RVR 60). No somos propietarios, sino administradores. Un administrador es alguien que
cuida las posesiones de otro, haciendo con ellas lo que el propietario desea.
Cuando Dios te bendice con dinero o posesiones, él tiene cosas específicas en mente para lo que vas a
hacer con él. Para visualizar un plan para tu dinero, primero debes comprender la voluntad de Dios para
tu dinero.
Los cuatro propósitos del dinero
Podemos pensar en muchas cosas sobre qué hacer con nuestro dinero: gastarlo, ahorrarlo, pagar deudas,
entretenernos, bendecir a otros, etc. Algunos son actos bondadosos, o pueden ser puramente
autoindulgentes, incluso perjudiciales. Por diseño de Dios, el dinero es para servir a cuatro propósitos
principales: diezmo, provisión, abundancia y ofrendas.
Diezmo: La primera razón por la que Dios nos da dinero es para que se lo regresemos en forma de
diezmo. Literalmente “diezmo” significa “décimo.” Dios nos llama a ofrendar los “primeros frutos” de
nuestra cosecha. Por lo tanto, debemos aportar la décima parte de nuestro dinero a la obra de Dios para
apoyar a nuestra iglesia local, misiones y otros ministerios que impulsan el trabajo del reino de Dios.
Diezmar es una manera tangible de reconocer a Dios no sólo como la fuente del dinero, sino también
como nuestra prioridad.
Recuerda, tienes un portafolio eterno que necesitas consolidar a lo largo de tu vida. A la vez que planeas
tu fondo de retiro, también necesitas un plan para almacenar tu tesoro en el cielo. El diezmo es tu
fundamento básico para la eternidad.
Provisión: Otra razón por la cual Dios nos da dinero es proveer para nuestras necesidades básicas.
Necesitamos comida, vestido, techo, etc., para vivir y llevar a cabo la voluntad de Dios para nuestras
vidas. Jesús prometió que cuando uno compromete su vida en la obra de Dios, él tendría cuidado de
toda necesidad terrenal (Mateo 6:33). Un modo en que él cumple su promesa es mediante el dinero que
provee. De modo que es voluntad de Dios que inviertas una porción de tu dinero para comprar comida,
vestido, un lugar para vivir y otras necesidades básicas relacionadas con tu trabajo y vida diaria.
El pago de las deudas también se encuentra en la categoría de provisión. Es parte de la voluntad de Dios
que no le debamos nada a nadie. De modo que cuando utilizamos el dinero para pagar un préstamo, de
una necesidad pasada, o de una decisión sin sabiduría, Dios está proveyendo una vía para alcanzar la
meta de eliminar tal deuda. De manera similar, La Biblia aconseja ahorrar para prepararnos para
necesidades futuras. Ahorrar es una forma de enfrentar dichas necesidades. Las inversiones y las cuentas
de ahorros, desde la perspectiva de Dios, son simplemente provisiones para necesidades futuras.
Finalmente, cuánto gastar en tus provisiones será cuestión de discernimiento personal. Cada persona
debe vivir en paz con el estilo de vida que lleva.
Abundancia: Una vez que aseguraste el diezmo y las provisiones básicas, debes tener dinero de sobra;
a eso llamamos “abundancia”. Lo que haces con tu abundancia es un reflejo directo de tu corazón.
Puedes gastarlo en deseos egoístas o en perfeccionar tu propósito divino en la vida. Nunca debe decirse
que no debemos gastar en cosas por mero placer. Lo deseable debe ser simplemente disfrutar las
bendiciones de Dios como un medio para tener intimidad con él, quien también desea que inviertas tu
abundancia en herramientas para tejer relaciones con otros. Esto requiere algún discernimiento de la
voluntad personal de Dios para tu vida. Vacaciones familiares, membresías de un club, cenas costosas,
etc., no son divinas o carnales en sí mismas. Sin embargo, al hacer esos gastos debes tener en mente tu
propósito. Usar el dinero en cosas que no se relacionan con el reino se llama gasto, pues una vez usado,
se ha ido. Por otro lado, el uso del dinero en la extensión del reino es inversión… habrá dividendos
eternos en el reino de Dios. A veces hay una finísima línea entre ambos, pero Dios conoce el corazón y,
si somos honestos, nosotros también lo vemos.
Ofrendas: Otra manera de invertir tu abundancia es en forma de ofrendas. Una ofrenda, como el diezmo,
se da directamente para la obra del reino de Dios al apoyar a tu iglesia local u otro ministerio. Es
diferente del diezmo porque no es una obligación, sino un gesto de libre voluntad que refleja el deseo
del corazón de ver a Dios glorificado en esta vida, y la realización plena de su reino en la vida eterna.
La Biblia manda que compartamos con el necesitado: viudas, huérfanos y pobres. Las ofrendas pueden
manifestarse en mayor cantidad que tus diezmos cuando aprendes de las oportunidades para ayudar a
cubrir necesidades especiales. Algunas ofrendas deben ser espontáneas, para ser una expresión segura
de tu corazón. Sin embargo, debes incluir en tu huella financiera una estrategia para ofrendar.
Estrategias para tu dinero
Conocer los diferentes usos del dinero permite empezar a generar ideas sobre cómo puedes apreciar
cada categoría.
Estrategias personales para diezmar: Diezmar de los primeros frutos de tu cosecha significa
comprometer el 10% del total. Algunos lo interpretan como el 10% de la ganancia neta (después de
pagar impuestos) y otros como 10% del ingreso bruto (antes de pagar impuestos). También se ha sugerido
que tu decisión se basará en el tipo de bendición que quieras de parte de Dios, una bendición neta o de
ingreso bruto. Como sea, Dios ha prometido bendecir el diezmo. Malaquías 3:10 dice: “Traigan íntegro
el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto —dice el
SEÑOR Todopoderoso—, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición
hasta que sobreabunde” (NVI). No puedes dar de más a Dios, pero Dios siempre nos regresa más de lo
que le damos. No necesariamente más dinero, pero siempre más bendiciones… puede ser en intimidad
con él, gozo, madurez espiritual, salud, etc. A veces nos regresa dinero también. No significa que debas
ver a Dios como una máquina de monedas… dando para recibir; pero puedes confiar en que cualquier
cantidad dada con los motivos correctos, sin importar la suma, no es un desperdicio.
Estrategias personales para la provisión: Lo más importante para determinar tus provisiones es el
estándar o estilo de vida al que aspiras. Sin un plan, la gente tiende a establecer su estilo de vida de
acuerdo con su salario. Al incrementar su salario, incrementa su estándar de vida. Pero vivir
estratégicamente para Dios, significa utilizar la visión a futuro. Tus provisiones son simplemente un
medio para conseguir un fin y debes tener un estándar de vida en mente, con un presupuesto para cada
etapa de la vida a lo largo del camino. El primer lugar para iniciar es un presupuesto adecuado. ¿Sabes
a dónde va a parar todo tu dinero? ¿Rastreas tus gastos con regularidad, para mantenerlos acorde con tu
plan presupuestal? Para presupuestos futuros, puedes proyectar la mayoría de los gastos cotidianos
para el estilo de vida al cual aspiras.
Además, salir de deudas, pagar una hipoteca, colegiaturas y ahorrar para el retiro son cosas a incluir
cuando se planean las provisiones. ¿Tienes una estrategia para decir: “Suficiente es suficiente”? ¿Hay
un estándar de vida que, una vez alcanzado, empiece a comprometer fondos de sobra para ahorrar o
para dar más? ¿Debes considerar una meta para una autonomía financiera? ¿A qué edad te gustaría
sostenerte con tus inversiones? ¿Cuándo te jubilarás? ¿O quizás antes para poder servir en el ministerio
de maneras adicionales? ¿Tienes metas para tu patrimonio neto? ¿Cuánto quieres acumular para la
edad de 30… 40… 50? Algo más a considerar es el riesgo/resguardo para tu plan de inversión… ¿Cuán
conservador o arriesgado debes ser en cada etapa de tu vida? Una vez que has meditado tus metas de
provisión, debes sopesarlas contra tus oportunidades de ingreso. Tal vez necesites orar por bendiciones
económicas adicionales o podrías verte en la necesidad de cambiar tus metas financieras, profesionales
o las de tu oficio.
Estrategias personales para la abundancia: ¿Entonces cómo emplearás cualquier fondo sobrante que
recibas? ¿Simplemente lo invertirás en tu siempre expansivo estándar de vida? ¿O tienes un plan para
alcanzar otras metas? ¿Cuánto asignarás para lo que sueñas de tu ministerio personal? ¿Cuánto para las
experiencias que construirás respecto a las relaciones con tu cónyuge… familia… amigos fuera de la
iglesia? ¿Hay ciertas realizaciones que esperas vivir que podrían requerir una inversión económica?
¿Hay placeres personales que te garantizan ser tú mismo parte de tu estrategia? Tu plan para la abundancia
también debe incluir metas para la construcción del reino. Quizás determines un porcentaje de abundancia
que irá a la iglesia y un porcentaje que gastarás en ti mismo. Escucha los deseos puros de tu corazón y
define la huella de Dios en tu vida para tus finanzas extra.
Estrategias personales para las ofrendas: Las ofrendas son tu oportunidad para expresar un corazón
agradecido a Dios y un compromiso para ver que su reino se establezca. Los obsequios voluntarios
dicen algo distinto de los que son obligatorios. Cómo tomes estas oportunidades habla mucho de ti.
Dios nos regala talentos, posiciones de autoridad, relaciones personales y economía para hacer con ello
lo que elijamos. Cuando glorificamos a Dios de modo voluntario, eso proclama que él es prioritario
para nosotros. El primer mandamiento nos ordena no tener otros dioses delante de él. Las ofrendas nos
permiten cumplir este mandamiento de una manera tangible. No usamos nuestro dinero para servirnos
a nosotros mismos o a alguien más. Las ofrendas se presentan a Dios directamente como un sacrificio.
Cuando consideras la huella de Dios en tu vida, ¿qué clase de dador quieres ser al final? Al término de
tu vida, ¿cuánto dinero querrás haber gastado ayudando al pobre? Puedes ser espontáneo respecto a
cómo, cuándo y dónde dar. Sin embargo, debes tener una estrategia para ofrendar, que refleje tu
perspectiva en la vida y la voluntad de Dios. Por otra parte, debes planear tus donaciones con una
perspectiva eterna. A la luz de la eternidad, a cada uno de nosotros nos ha sido otorgado un poco de
tiempo y oportunidad para proclamar la gloria de Dios en este mundo.
Estrategias personales para ingresos y patrimonio: Finalmente, para la huella de Dios en tu vida
debes incluir algunas metas generales para tus ingresos y tu patrimonio. Parte de planear tus realizaciones
financieras, es planear cómo las resolverás. ¿Hay puntos de referencia salariales que necesitas conocer
para cumplir tus metas financieras? ¿Qué nivel de ahorros debes haber alcanzado en cada etapa del
proceso? ¿Cómo solventarás esas metas?
En la siguiente sesión abordaremos metas relacionadas con tu carrera o tu oficio. Sin embargo, las
metas financieras las modificarán de manera significativa. Una parte de planear tus metas de tipo
financiero incluye una estrategia general para obtener ingresos. ¿Es necesario que cambies de trabajo
para alcanzar tus metas financieras? ¿O quizás cambiar de área profesional o de oficio? ¿Qué haces
mejor (respecto a tu nivel de competencia) que te produzca mejores ingresos en tu vida? ¿Tienes un
plan para utilizar tus fuerzas para maximizar tu productividad? ¿Necesitas hacer cambios para colocarte
en una posición ideal? ¿O simplemente necesitas ser disciplinado en permanecer en una cosa (quizás ya
lo estás haciendo) en un largo recorrido? Sin importar cuál sea tu estrategia particular, Dios honra el
trabajo diligente. Un plan a largo plazo para un crecimiento gradual es una mejor postura que confiar en
unas cuantas ganancias apresuradas.
¿Cuánto es suficiente?
La pregunta más importante que puedes formular con respecto a tus finanzas es: “¿cuánto es suficiente?”
Al preguntarte esto, aprenderás dos cosas. Primero, te ayudará a anticipar la cantidad que necesitas para
sostener tus metas en la vida. Segundo, te mostrará dónde trazar la línea cuando tus riquezas comiencen
a exceder tu estilo de vida actual.
La primera vez que calcules tus necesidades de gastos para tu vida entera, lo harás con los ojos abiertos.
Los costos de vivienda, transportación, alimento, colegiaturas, boda, vacaciones y retiro. Al poner un
número en la etiqueta del precio de la vida estarás capacitado para vislumbrar los requerimientos de
ingreso para proveer para la huella de Dios en tu vida.
Además, calcular el costo te capacita para reconocer cuándo es tiempo para retirar tu excedente para el
reino de Dios. Si no estableces esta figura desde ahora, podrías caer en la trampa de elevar tu estilo de
vida cada vez que tu ingreso se eleve un poco. Los cambios en el estilo de vida deben planearse como
una parte pro activa de tu huella, no como una reacción ante un aumento inesperado o una ganancia
acelerada.
Descubre la vida financiera para la cual naciste
La aplicación práctica de esta semana te guiará a determinar las metas financieras necesarias para
cumplir tu llamado en las otras áreas de la vida. Lo más importante es que esto te capacitará para tomar
decisiones objetivas acerca de tu estilo de vida y pertenencias, de modo que tus actitudes respecto al
dinero te enfoquen en ser un buen administrador. Todas tus posesiones le pertenecen a Dios. Puede ser
muy liberador comprender que no debemos ser esclavos del dinero, sino que éste debe servirnos a
nosotros y a La huella de Dios en tu vida.
Audio
Esta semana, escucha el mensaje de audio 7, “El principio del tesoro” (de próxima aparición).
Ejercicio de aplicación práctica. Mi huella financiera
Toma el cuadernillo Mi huella personal y completa la sección Huella financiera al igual que las Tarjetas
de vida para esta huella.
Estudio bíblico y preguntas de comentario grupal
Después de leer el capítulo 7, escuchar el mensaje de audio (próximo a salir) y completar las secciones
de ejercicios de aplicación práctica, contesta las siguientes preguntas. Prepárate para comentar tus
respuestas con el grupo en la siguiente reunión.
1. Lee 1 Crónicas 29:11-12.
¿Qué enseñan estos versículos acerca de la propiedad de tus posesiones?
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2. Lee Malaquías 3:10-12.
Este es el único versículo en La Biblia en donde Dios nos llama a probarlo. ¿Qué promesa le
hizo Dios a Israel si diezmaba?
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¿Crees que esta promesa se aplica hoy?
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3. Lee Lucas 16:1-13.
¿Cómo defines a un administrador?
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¿Por qué piensas que el Señor alaba al mayordomo malo por actuar sagazmente en el versículo
8?
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¿Qué enseñan estos versículos acerca de usar los bienes mundanalmente o de almacenar un
tesoro eterno en el cielo?
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4. Lee Mateo 6:19-21.
¿Por qué Jesús dice que no acumulemos tesoros en la tierra?
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¿Qué enseña Jesús acerca de hacer tesoros en el cielo?
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5. Lee Mateo 19:29 y Lucas 6:38.
¿Qué promete Cristo como recompensa por los sacrificios hechos en su nombre?
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6. ¿Por qué crees que La Biblia habla más del dinero que de cualquier otro tema?
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7. Enlista los cuatro propósitos del dinero. ¿En cuál de ellos inviertes más tiempo pensando o
formulando estrategias? ¿En cuál crees que inviertes menos?
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8. ¿Cuál crees que es la definición bíblica de diezmo?
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9. ¿Cuánto es suficiente? Describe brevemente un estándar de vida, o estilo de vida, al que crees
que Dios te guiará como parte de la misión que te dio para la vida.
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10. Nombra un paso que debas dar para alinear tus finanzas con las huellas financieras de Dios para
tu vida.
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Bibliografía recomendada
Ministerios Financieros Corona, Howard Dayton, Kit de estudio, Corona.
La regeneración total del dinero, Dave Ramsey.
El principio del tesoro, Randy Alcorn, Multnomah.
Campos de oro, Andy Stanley, Tyndale House Publishers.
Inversión en el sonido de la mente, Austin Prior, Sound Mind Investings.