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Placer y Erotismo en Sexualidad Adulto

Este documento presenta un modelo biopsicosocial para comprender la sexualidad humana y discute varios factores que influyen en el erotismo y el placer sexual en la edad adulta, incluidos los guiones sexuales, la culpa, los sueños sexuales y las fantasías. El documento concluye que la fantasía sexual puede mejorar la excitación y la capacidad de respuesta sexual.

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Placer y Erotismo en Sexualidad Adulto

Este documento presenta un modelo biopsicosocial para comprender la sexualidad humana y discute varios factores que influyen en el erotismo y el placer sexual en la edad adulta, incluidos los guiones sexuales, la culpa, los sueños sexuales y las fantasías. El documento concluye que la fantasía sexual puede mejorar la excitación y la capacidad de respuesta sexual.

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SEMANA 1

Terapia Sexual y de Pareja


Lea esto primero. UNIACC, semana 1

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Sexualidad en la edad adulta

Introducción

La sexualidad se construye a través de la interacción entre un individuo y las


variadas estructuras sociales. Su pleno desarrollo a lo largo del ciclo vital,
depende de la satisfacción de necesidades humanas básicas como el deseo de
contacto, la intimidad, la expresión emocional, el placer, la ternura y el amor.

Como la sexualidad está determinada por múltiples factores, en su estudio se


adoptará una perspectiva biopsicosocial, la cual ha sido ampliamente utilizada en
psicología de la salud. Este enfoque propone que el estado de salud de un
individuo es el resultado de una compleja interacción de factores biológicos,
psicológicos y sociales (Engel, 1978). Aunque habitualmente no se discute en
relación con la sexualidad, es extremadamente aplicable a esta área.

El comportamiento sexual es una consecuencia de múltiples fuerzas dispares que


actúan sobre una persona. Algunas de estas fuerzas son internas y específicas del
individuo, mientras que otras más amplias y representan factores externos que
afectan a todos los miembros en una cultura o sociedad.

La Figura 1 grafica el Modelo Biopsicosocial y los disferentes factores que influyen


en la salud sexual de cada individuo.

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Fig. 1.
El Modelo Biopsicosocial aplicado a la salud sexual.
Fuente: Lehmiller (2014)

I. Erotismo y placer
Nuestro ambiente está lleno de signos, símbolos y estímulos sexuales, y nuestra
interpretación de esta información tiene un papel importante en el interés sexual,
la excitación o la capacidad de respuesta. Cada uno tiene su propio sistema de
valores sexuales, que es la suma de todos aquellos estímulos que tienen un
significado erótico para la persona individualmente (Masters y Johnson, 1985). Lo
que para algunos es sexualmente atractivo, para otros no lo es.

Esta perspectiva muy personal sobre lo que pensamos que es erótico afecta a lo
que prestamos atención y cómo respondemos. Los sentidos cumplen un rol
esencial en la recepción e interpretación de la información. Por lo tanto, el
erotismo tiene relación con las experiencias sensoriales que focalizan nuestra
atención en estímulos sexuales personalmente relevantes (Westheimer y Lopater,
2005).

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Los psicólogos y otros científicos sociales y médicos saben que cuando la


experiencia de un estímulo es placentera, una persona está atenta a la posibilidad
de experimentar ese estímulo de nuevo. Esta asociación es un poderoso factor
para aprender la relación entre los elementos ambientales y los sentimientos
sexuales. Este proceso comienza temprano en la vida y de alguna manera forma
la base sobre la cual el aprendizaje sexual adicional ocurre.

En la adolescencia, la mayoría de la gente siente que la sexualidad tiene


significados que son fuertes y especiales. Sin embargo, el individuo tiene la
capacidad de crecimiento, cambio y elección. Lo que es erótico en un momento de
la vida puede no serlo en otro momento (Westheimer y Lopater, 2005).

A continuación, se revisarán algunos elementos esenciales para comprender el


erotismo en la vida adulta.

a. Guiones sexuales y comportamiento sexual


En una obra de teatro, los actores recitan sus partes y se comportan como lo
indica el guión de la obra. El "guión" (script) es una metáfora útil para una variedad
de comportamientos humanos en diversos entornos y puede entenderse como un
conjunto implícito de sugerencias y órdenes sobre cómo debemos actuar en
ciertas circunstancias. Los guiones sexuales se han convertido en un área activa
de investigación. Son guías privadas para pensamientos, sentimientos y
conductas sexuales "apropiadas" en muchos entornos.

Gran parte de cómo se piensa sobre la masturbación, el sexo oral-genital y las


relaciones sexuales se ve afectado por los guiones sexuales. Los guiones
sexuales son poderosamente afectados por los roles de género y qué tan
confortable se siente la persona con ellos (Westheimer y Lopater, 2005).

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Purnine, Carey y Jorgensen (1994) usaron un cuestionario para aprender sobre


las prácticas sexuales preferidas de mujeres y hombres heterosexuales,
deduciendo que tales prácticas reflejarían las influencias de los guiones sexuales.
Se encontró que los hombres eran más enfocados sexualmente mientras que las
mujeres eran más enfocadas románticamente en sus interacciones íntimas. Los
hombres también eran más propensos a incluir el alcohol y las drogas recreativas
en sus interacciones sexuales con las mujeres.

b. Culpa y disfrute del sexo


La culpa puede afectar la voluntad de participar en conductas sexuales o el
disfrute pleno de las interacciones íntimas. La culpabilidad puede ser un poderoso
elemento disuasorio para el sexo y puede eliminar completamente cualquier
sentimiento bueno asociado con el erotismo y la intimidad física compartida.

Los sentimientos de culpa pueden conducir a la conformidad con las normas


sociales. La culpabilidad implica el sentimiento de que uno ha violado la moral, las
normas y los estándares que la sociedad (a menudo representada por nuestros
padres) requiere para el orden cultural (Westheimer y Lopater, 2005).

Las personas pueden sentirse culpables de una serie de cosas relacionadas con
el sexo: masturbación, caricias, relaciones sexuales antes del matrimonio,
relaciones sexuales extramatrimoniales, atracción por el mismo sexo, incluso
relaciones sexuales no relacionadas con la concepción planificada, entre otras
cosas. También puede haber diferencias de género respecto a lo que hace a las
personas sentirse culpables sexualmente (Westheimer y Lopater, 2005).

Darling y Davidson (1987) encontraron que los sentimientos de culpa disminuyen


la satisfacción sexual entre adolescentes y adultos jóvenes. La disminución del
disfrute puede ser psicológica, fisiológica o ambas. Los sentimientos de culpa
pueden afectar a todas las fases del ciclo de respuesta sexual: pueden perjudicar

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la excitación, alargar la meseta, prevenir el orgasmo y eliminar la resolución


cuando no tiene lugar el orgasmo.

c. Sueños sexuales
La mente literalmente nunca descansa. Los sueños contienen imágenes reales y
simbólicas relacionadas con los pensamientos, sentimientos y preocupaciones.
Algunos escritores, como Freud (1995), sugirieron que los sueños son intentos
disfrazados de satisfacer deseos que no pueden realizarse durante la vigilia.

Otros creen que los sueños son intentos de resolver problemas y llegar a algún
entendimiento con "asuntos inconclusos" en la vida despierta. Algunos sueños son
muy excitantes de una manera erótica y llenos de imágenes vívidas, y que
ocasionalmente conducen a la excitación fisiológica y el orgasmo (Westheimer y
Lopater, 2005).

Un informe del Kinsey Institute en 1990 reportó que prácticamente todos los
hombres y alrededor del 70% de las mujeres tienen sueños sexuales, aunque sólo
alrededor de la mitad de estas mujeres tienen un orgasmo durante el sueño. Los
sueños eróticos pueden incluir representaciones de prácticas sexuales o parejas
que no forman parte de los pensamientos habituales de una persona sobre el
sexo.
Una persona que está preocupada con el sexo durante todo el día no debe
sorprenderse de que los sueños reflejen esto también. Debido a que los sueños (y
orgasmos derivados) no están bajo el control consciente, la persona no debería
sentirse culpable por ellos (Westheimer y Lopater, 2005).

d. La fantasía sexual
La fuente de las fantasías sexuales no siempre es obvia. Pueden ser estimuladas
por algo que se ha visto o leído, o pueden ser imaginadas por completo. Las
fantasías pueden despertar la excitación sexual, y la excitación sexual puede
despertar fantasías sexuales. Leitenberg y Henning (1995) sugieren que las

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fantasías sexuales parecen ser patrones deliberados de pensamiento diseñados


para estimular o mejorar los sentimientos sexuales placenteros. La fantasía
durante la masturbación y las relaciones sexuales pueden mejorar
dramáticamente la excitación y la capacidad de respuesta.

Leitenberg y Henning (1995) señalan que las mujeres que fantasean durante la
masturbación tienen más probabilidades de experimentar orgasmos con más
frecuencia durante las relaciones sexuales y que los hombres que fantasean con
frecuencia también son más propensos a tener orgasmos durante las relaciones
sexuales.

Las fantasías sexuales ayudan a las mujeres y los hombres a despertar y


responder durante el intercambio sexual. Las personas que reportan frecuentes
fantasías sexuales generalmente tienen menos problemas sexuales y
posiblemente disfrutan más plenamente de la actividad sexual.

Aunque las mujeres y los hombres tienen fantasías sexuales, los hombres
fantasean con más frecuencia que las mujeres (Jones y Barlow, 1990). Los
hombres se enfocan más en imágenes sexuales altamente visuales y explícitas y
las mujeres se concentran más en aspectos románticos, interpersonales y
emocionales de la experiencia compartida.

Los hombres son más propensos a fantasear acerca de tener relaciones sexuales
con múltiples parejas femeninas, aunque fantasías similares no son inusuales
entre las mujeres (Westheimer & Lopater, 2005).

e. Masturbación y autoerotismo
Los términos "masturbación" y "autoerotismo" tienen significados relacionados
pero diferentes. La masturbación se refiere a la auto-estimulación genital con
cierta anticipación de una satisfacción erótica, aunque no siempre es necesario
que una persona estimule sus genitales para experimentar el orgasmo; algunas

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mujeres tienen orgasmos como resultado de la estimulación mamaria solamente


(Masters & Johnson, 1980). La masturbación también puede implicar el uso de
ayudas externas como dildos o vibradores, así como materiales audio/visuales
eróticos.

El término "autoerotismo" tiene un significado más amplio. El autoerotismo implica


auto-estimulación que puede o no implicar estimulación física externa; Puede
referirse a sentimientos sexuales o pensamientos sin estimulación externa en
absoluto. El autoerotismo puede referirse a las diversas percepciones y
sentimientos sexuales que la persona experimenta a nivel individual (Westheimer
y Lopater, 2005).

f. La importancia del tacto


Aunque muchas personas piensan que el sexo implica que una persona penetra
en otra, la estimulación táctil mutua, de piel a piel, es un aspecto importante y
potencialmente muy agradable de la expresión íntima y no debe ser disminuida
porque no parece tan "serio" como el coito.

La estimulación táctil es una de varias actividades en las que las personas se


involucran antes de tener relaciones sexuales, aunque estos comportamientos no
siempre tienen que llevar a relaciones sexuales, ya pueden ser disfrutados en sí
mismos (Westheimer y Lopater, 2005).

g. Zonas erógenas
Las zonas erógenas son áreas del cuerpo que, cuando se estimulan, producen
placeres sexuales. Todas las personas comparten las mismas zonas erógenas
primarias: la boca, los genitales y el ano. La mayoría de las interacciones sexuales
involucran algunas o todas las zonas erógenas primarias.

Las zonas erógenas secundarias reflejan las experiencias de vida personal


relacionadas con placeres táctiles, sensuales y sexuales, ya que se asocia la

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estimulación de ciertas áreas del cuerpo con significados y sentimientos eróticos


(Westheimer y Lopater, 2005).

El juego previo facilita el confort durante la penetración vaginal, aunque como se


señaló, estos comportamientos no tienen por qué llevar a relaciones sexuales.
Lleva tiempo para que la lubricación en las mujeres o la erección en los hombres
ocurran. Cuando la mujer está bien lubricada y el hombre tiene una erección
completa y firme, la penetración vaginal es fácil. Pero con una lubricación
inadecuada y una erección insuficientemente firme, la penetración vaginal puede
ser incómoda y poco gratificante (Westheimer y Lopater, 2005).

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II. Atracción
La atracción hacia otra persona no siempre es inmediata y a veces se desarrolla
gradualmente con el tiempo. Factores biológicos, psicológicos y sociales
desempeñan un papel único en la estimulación de la atracción. Algunos de estos
factores son: los afectos, proximidad, la similitud, reciprocidad, atractivo físico, la
escasez y los factores neuroquímicos (Crooks y Baur, 2010).

a. Los afectos
Nuestros estados emocionales tienen influencias directas e indirectas sobre a
quienes las personas se sienten atraídas. En términos de efectos directos,
experimentar el afecto positivo por lo general lleva a evaluar a otros positivamente;
mientras que experimentar un afecto negativo típicamente conduce a evaluaciones
negativas (Forgas y Bower, 1987).

Por lo tanto, cuando alguien hace sentir bien o dice algo agradable, tiende a gustar
más, mientras que cuando alguien hace sentir mal o dice algo malo, tiende a
gustar menos.

b. La proximidad
La proximidad es una de las variables más importantes. A menudo desarrollamos
relaciones cercanas con personas que vemos con frecuencia en nuestro
vecindario, en la escuela, en el trabajo o en nuestro lugar de culto. ¿Por qué la
proximidad es un factor tan poderoso en la atracción interpersonal? Los psicólogos
sociales han ofrecido una serie de explicaciones plausibles. Una de ellas es
simplemente que la familiaridad genera gusto o amor.

Sus investigaciones han demostrado que, cuando las personas se exponen


repetidamente a estímulos novedosos - piezas musicales, obras de arte, caras
humanas, etcétera - el agrado por tales estímulos aumenta (Bornstein, 1989). Este

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fenómeno, llamado el mero efecto de exposición, explica en parte por qué las
personas se sienten atraídos por las personas cercanas.

c. La similitud
La similitud también influye en la determinación de quién la persona se enamora.
Contrariamente al viejo adagio que los opuestos se atraen, las personas que se
enamoran a menudo comparten creencias, valores, actitudes, intereses y
capacidades intelectuales comunes (Graf y Schwartz, 2011). También las
personas se emparejan románticamente con personas cuyo nivel de atracción
física es similar al de ellas (Van Straaten et al., 2009).

También tienden a sentirse atraídas por personas que son similares en edad,
nivel educativo y afiliación religiosa. La atracción por similitud en las
características personales se conoce como homofilia, o la tendencia a formar
relaciones con personas de estatus similar o igual en diversos atributos sociales y
personales.

d. La reciprocidad
Otro factor que lleva a la atracción por un individuo en particular es la percepción
de que esa persona también está interesada. La gente tiende a reaccionar
positivamente a los halagos o elogios, y otras expresiones de admiración y afecto.

En el estudio de la atracción interpersonal, este concepto se refleja en el principio


de reciprocidad, que sostiene que cuando se reciben expresiones de admiración o
amor, tendemos a responder de la misma manera (Sprecher, 1998).

e. El atractivo físico
El atractivo físico (el grado en que percibimos a otra persona como hermosa o
apuesta) juega un papel importante en la atracción inicial. Las percepciones del
atractivo físico pueden basarse en múltiples factores, como la edad, altura, color
de los ojos, peinado, forma de vestir, etc.

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Sin embargo, diferentes personas pueden poner más o menos énfasis en cada
uno de estos factores cuando se trata de hacer sus propios juicios de atractivo
como resultado de las preferencias personales (Crooks y Baur, 2010).

f. La escasez
Las personas que trabajan en marketing saben que una de las claves para
conseguir que los consumidores gasten dinero en un producto es crear una ilusión
de escasez. En otras palabras, si su producto parece estar disponible en
cantidades limitadas o por un tiempo corto solamente, su deseabilidad aumenta.

Un principio similar se aplica cuando se trata de encontrar parejas sexuales y


románticas: cuando la disponibilidad de una persona disminuye, su atractivo
aumenta. La escasez aumenta la deseabilidad percibida de una persona y alienta
a la gente a gastar más recursos en ella (Lehmiller, 2014).

g. Factores neuroquímicos
Los neurotransmisores y las hormonas también pueden afectar las percepciones
de atracción. Por ejemplo, la dopamina y la serotonina tienen efectos facilitadores
e inhibidores sobre la excitación sexual, respectivamente. Esto señala que la
cantidad relativa de cada uno de estos neurotransmisores en el cerebro cuando se
conoce a alguien nuevo puede tener un profundo impacto en si se desarrolla una
atracción hacia esa persona.

Otra manera de pensar en esto es que los químicos cerebrales afectan el nivel
general de interés en el sexo en un momento dado, lo que a su vez afecta a si
está buscando activamente una pareja y cómo se evalúan a las nuevas personas
que conocen (Lehmiller, 2014).

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Con respecto a las hormonas, hay una liberación natural de oxitocina durante el
contacto físico con otra persona, lo que puede facilitar la atracción hacia un
objetivo específico aumentando los sentimientos de vinculación.

La investigación también ha descubierto que las personas que tienen nuevas


relaciones románticas (menos de 6 meses de duración) tienen niveles más altos
de oxitocina que las personas solas y, además, cuanto más altos son los niveles
de oxitocina de los compañeros, más positivos y cariñosos están uno alrededor del
otro Schneiderman, Zagoory-Sharon, Leckman, y Feldman, 2012).

Así, no sólo la oxitocina contribuye a la atracción inicial, sino que también puede
ayudar a sostener la atracción a través del tiempo promoviendo interacciones
positivas recíprocas.

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III. Intimidad y comunicación sexual


Mejorar la comunicación interpersonal, incluyendo la capacidad de comunicar
sobre asuntos sexuales, enriquece la sexualidad de la pareja. La comunicación
fomenta la comprensión mutua, aumenta la intimidad emocional y ayuda a
profundizar los sentimientos de amor e intimidad. Para que el amor y la intimidad
crezcan, cada miembro de la pareja debe saber cómo se siente el otro. De hecho,
una buena comunicación es uno de los factores más importantes en una relación
satisfactoria (Rehman y Holtzworth-Munroe, 2007).

a. Hablar de sexo con la pareja


La mayoría de las parejas muestran su consentimiento para participar en el sexo
sin decir nada en absoluto (Hickman y Muehlenhard, 1999). Para algunas
personas es difícil hablar de sexo probablemente porque la sociedad inculcada un
sentimiento de vergüenza acerca de la sexualidad y desde una edad temprana se
les enseña a las personas que hablar de sexo es "sucio".

Acercarse al tema del sexo por primera vez en una relación implica pasar a un
nuevo nivel de intimidad. También abre el camino para el rechazo, que puede ser
doloroso. Sin embargo, hablar de sexo con la pareja permite compartir las
necesidades y deseos sexuales, y aprender cuáles son las necesidades sexuales
de la pareja. A su vez, esto puede fortalecer la relación de pareja en general. Es
importante ser honesto y abierto y aprender a pedir lo que se necesita.

b. La auto-revelación
La auto-revelación es fundamental para mantener relaciones sanas y
satisfactorias. Hablar con la pareja y compartir sentimientos ayuda a profundizar la
intimidad, los sentimientos de amor y hasta la satisfacción sexual. Además, la
apertura y compartir los pensamientos y sentimientos ayuda a ambos miembros a
crecer juntos como pareja. La auto-revelación le permite a la pareja saber qué está

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mal y cómo se siente al respecto, y le permite pedir un cambio específico (Fowers,


1998).

c. Solicitar lo que se necesita


Aunque la comunicación es importante, no siempre es fácil. Decirle a la pareja lo
que realmente quiere y necesita durante la actividad sexual puede ser difícil. Esto
se debe a que la sexualidad es un área en la que muchas personas se sienten
inseguras. Al mismo tiempo, sin embargo, pueden ser reacias a hacer sugerencias
para mejorar las técnicas de su pareja, porque se preocupan de que su pareja se
sienta insultada y piense que sus habilidades sexuales están siendo criticadas.
Ansiedades como estas no fomentan un sentido de comunicación abierta y mutua.
En última instancia, no ser abierto acerca de los propios gustos o disgustos es
autodestructivo porque la persona puede terminar sintiéndose resentida con su
pareja o infeliz en su relación (Carroll, 2009).

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Conclusión

Comprender la sexualidad del adulto desde un enfoque biopsicosocial permite


considerar factores internos y externos que influyen en el compartimiento sexual y
que afectan la salud sexual.

Para valorar la sexualidad del adulto es necesario tener en cuenta aspectos como
el erotismo y el placer. La experiencia erótica varía de persona a persona y tiene
que ver con los significados y percepciones que influyen en que una experiencia
sea placentera o excitante.

Los comportamientos sexuales se ven afectados por los guiones sexuales que son
determinados por el contexto cultural. Hay personas que experimentan culpa por
ciertos comportamientos considerados inadecuados según las normas que dicta la
cultura y que generalmente son trasmitidas por los padres.

Los sueños eróticos, la fantasía sexual, la masturbación y autoerotismo, el tacto y


la estimulación son aspectos esenciales de la sexualidad del adulto y permiten
enriquecer la experiencia erótica favoreciendo la satisfacción sexual.

En la sexualidad de adulto también es importante tener en cuenta algunos factores


que afectan la atracción sexual como los afectos, proximidad, similitud,
reciprocidad, atractivo físico, la escasez y los factores neuroquímicos. La atracción
sexual puede ser inmediata o desarrollarse a través del tiempo.

Finalmente, es necesario apreciar cómo la pareja se comunica en el plano de la


sexual. Una comunicación adecuada implica compartir los deseos sexuales y
aprender cuáles son las necesidades de la pareja en la intimidad sexual. Una
buena comunicación sexual favorece el logro de una relación de pareja
satisfactoria y enriquecen la sexualidad.

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Si usted desea referenciar este documento, considere:

Figueroa, V. (2017). Sexualidad en la edad adulta. Terapia sexual y de Parejas.

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