Lorca en Argentina: Memoria y Teatro
Lorca en Argentina: Memoria y Teatro
presente
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Véase, por ejemplo, la nota en Tiempo Argentino “Una decisión del gobierno andaluz.
Dejarán de financiar la búsqueda de los restos de García Lorca”, 7 de abril de 2015, link de
consulta: [Link]
de-garcia-lorca)
posteriores a aquel estreno, y escasamente se ha escrito, de forma sistemática, sobre Lorca
en la Postdictadura (1983-2016). Falta todavía un libro que se haga cargo de esta materia.4
Menos aun se ha dedicado el análisis a su presencia como personaje en piezas del teatro
argentino, una tendencia que, si bien tiene antecedentes, en los últimos años se ha
intensificado.
Nuestra intención es realizar una primera contribución a este último aspecto, a partir de la
reunión (no exhaustiva) de materiales dispersos y de la somera referencia a un conjunto de
espectáculos que problematizan la historia de García Lorca, lo evocan explícitamente o lo
“presentifican” como personaje en escena. Nos concentraremos para esta oportunidad en
casos estrenados a partir de 2010.
Examinemos algunos casos teatrales que pueden ser hilvanados en tendencia por la
temática lorquiana, pero que al mismo tiempo preservan sus diferencias, singularidades y
multiplicidad en las poéticas (estructura, trabajo, concepción; Dubatti, 2012).
La Argentina ama a García Lorca, Su visita en 1933-1934 y la historia de las
relaciones de García Lorca con el teatro argentino, puestas, ediciones, estudios
Desde sus primeros contactos con Federico García Lorca, la Argentina ha demostrado genuina
pasión por el poeta y dramaturgo español. Ese fervor, que llega hasta el presente, se advierte
ya en la visita de Lorca, quien llega a Buenos Aires el 13 de octubre de 1933. Hasta el 31
de marzo de 1934, García Lorca es aclamado en la ciudad porteña, visita La Plata y Rosario,
viaja a Montevideo entre fines de enero y principios de febrero. En Buenos Aires da
conferencias, asiste a las puestas de sus obras que presenta Lola Membrives (Bodas de sangre,
La zapatera prodigiosa, Mariana Pineda), lee en privado y en público fragmentos de Yerma,
dirige la puesta protagonizada por Eva Franco de La niña boba (adaptación de La dama boba
de Lope de Vega realizada por Lorca). Poco antes de su partida, realiza en el Comedia una
función privada de títeres, con el apoyo de los artistas plásticos Jorge Larco y Ernesto
Arancibia: representa Euménides de Esquilo, un entremés de Cervantes y su obra Retablillo de
don Cristóbal.
García Lorca se conecta en Buenos Aires con grandes figuras de la literatura y el teatro
argentinos: Alfonsina Storni, Victoria Ocampo, Oliverio Girondo, Raúl González Tuñón,
Samuel Eichelbaum y César Tiempo, entre muchos. Encuentra en Buenos Aires a Pablo
Neruda, en ese momento con funciones de cónsul de Chile en la Argentina. Lorca y Neruda
pronuncian un discurso a dos voces, “al alimón”, sobre Rubén Darío. Escriben además un
libro de poemas en coautoría, La paloma desde dentro, cuyo original contenía dibujos de
Lorca.
Otro encuentro memorable en Buenos Aires fue con Carlos Gardel, en el vestíbulo del Teatro
Smart: testigos afirman que Gardel invitó a Lorca a su casa, que cantaron y recitaron juntos en
una prolongada reunión, que Gardel le pidió al poeta que compusiera un tango.
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Sugerimos la consulta de los resultados parciales de la investigación en proceso “Federico
García Lorca en la cultura y el teatro argentinos”, realizada por un equipo de la Universidad de
Buenos Aires bajo nuestra dirección y radica actualmente en el Instituto de Artes del Espectáculo,
Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. Trabajamos allí diversos ítems: I.
Puestas en escena de la dramaturgia de García Lorca; II. Escenificaciones de la poesía de García
Lorca; III. Reescrituras de textos de García Lorca en espectáculos argentinos; IV. Ensayo e
Investigación (libros, artículos, notas); V. Ediciones; VI. Otros casos comparatistas de relevancia
(plástica, música, literatura, etc.).
La visita de García Lorca dejará inmediatamente una huella imborrable y muy productiva en
la Argentina, que se multiplicará con la noticia de su temprana desaparición y muerte en 1936
en el contexto de la Guerra Civil. Entonces Margarita Xirgu sale de España en gira por
Latinoamérica y llega a Buenos Aires en 1937. Sectores de la derecha la atacan por
“comunista” e intentan sabotear sus presentaciones. Sin embargo la gran actriz española sube a
escena y lo hace nada menos que con Doña Rosita la soltera y Yerma de García Lorca y
Cantata en la tumba de Federico García Lorca de Alfonso Reyes [ver foto], con gran apoyo
del público. En 1938 Xirgu presenta La zapatera prodigiosa de Lorca y en 1945 La casa de
Bernarda Alba. La noche del estreno, Xirgu afirma entre ovaciones: “Federico quería que esta
obra se estrenara aquí y se ha estrenado, pero él quería estar presente y la fatalidad lo ha
impedido. ¡Maldita sea la guerra!”.
La Editorial Losada, en Buenos Aires, publica la obra completa del gran escritor en
varios tomos.
A través de las décadas, la pasión por Lorca ha dejado su huella en ediciones, ensayos,
influencias en la dramaturgia y la poesía nacionales, y por supuesto incontables puestas en
escena. Entre los ensayos sobre su vida y obra cabe recordar García Lorca. Persona y
creación de Alfredo de la Guardia (1944), Federico García Lorca. Estudio crítico de
Guillermo Díaz-Plaja (1948), Las máscaras de Federico García Lorca de Arturo Berenguer
Carisomo (1969), García Lorca en Buenos Aires. Una resurrección anterior a la muerte de
Pedro Villarejo (1984), Margarita Xirgu en el entorno de Federico García Lorca de
Alberto M. Oteiza (1990), En lo más oscuro del pozo. Figura y rol de la mujer en el teatro
de García Lorca de Susana Degoy (1996) y los incontables trabajos de Emilia de Zuleta,
Pablo Medina, Luis Martínez Cuitiño, Irma Emiliozzi, Osvaldo Pellettieri, María Teresa
Pochat, entre muchos otros.
Mención especial merecen las puestas en escena que, sólo en lo que va del siglo XXI,
contabilizan decenas, a cargo de directores de estilos diversos: Vivi Tellas (La casa de
Bernarda Alba), Daniel Suárez Marzal (Yerma), Juan Carlos Gené (Bodas de sangre),
Rubén Szuchmacher (Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín), Santiago Doria (La
casa de Bernarda Alba), Daniel Spinelli (La zapatera prodigiosa, títeres), entre
muchísimos.
Buenos Aires, capital mundial del teatro español [sobre la inmigración de teatreros
españoles a la Argentina a partir de 1936, Guerra Civil y franquismo]
La convulsión que produce en España la Guerra Civil entre 1936 y 1939, así como la
imposición de la dictadura de Franco en las décadas siguientes, hacen que muchos grandes
artistas del teatro español se instalen en Buenos Aires. El investigador Nel Diago afirma que
entre 1936 y 1939 Buenos Aires se transforma en la “capital teatral de España”, expresión que
inspira en la observación del crítico Joaquín Linares, de la revista El Hogar, quien escribe en
la edición del 23 de abril de 1937: “En nueve escenarios de Buenos Aires se ofrecen
espectáculos de arte español. Dramas, comedias, sainetes, zarzuelas, danzas y músicas
populares. Algunos de los más famosos poetas y autores dramáticos de España se han acogido
a la hidalga hospitalidad argentina”. Y Linares los enumera: Eduardo Marquina, Carlos
Arniches, Antonio Quintero, Enrique Suárez de Deza, Francisco Madrid. “Aquí escriben, y en
escenarios porteños brindan ya las primicias de sus obras, que acaso no lleguen a conocerse –
representadas- en España”. Linares concluye con una rotunda afirmación: “Buenos Aires
adquiere –por un azar trágico- la categoría de metrópoli dramática del mundo hispanoparlante.
Por eso en esta extraordinaria temporada de 1937, debemos considerar al teatro español como
una actividad intelectual argentina”. Lo cierto es que en esos años se instalan y trabajan en
Buenos Aires, junto a los mencionados por Linares, en los treinta y los cuarenta, muchos
artistas españoles más: Alejandro Casona, Catalina Bárcena, Gregorio Martínez Sierra,
Enrique Jardiel Poncela, Gori Muñoz, Jacinto Grau, Rafael Alberti, Alfonso Castelao, Rafael
Dieste, Eduardo Borrás, Manuel de Falla, Ricardo Baeza, Ramón Gómez de la Serna, Enrique
Álvarez Diosdado, Alberto Closas, Miguel de Molina y otros. En 1937, se funda en Buenos
Aires la Sociedad de Autores Españoles.
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El texto de Federico de Buenos Aires permanece inédito, disponible en el archivo del grupo
La Galera.
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Completan la ficha técnica del programa de mano: Música y arreglos: Diego Lozano.
Letras de poemas [sic]: Federico García Lorca. Coreografía: Mecha Fernández. Vestuario: Lali
Lastra. Realización de vestuario: Gladys David. Realización de escenografía: Claudio Provenzano.
Asistente de dirección: Ramiro Bianchi. Diseño de espacio, puesta en escena y dirección: Héctor
Presa.
“Yo estoy abrumado por la cantidad de agasajos y atenciones que estoy recibiendo.
Estoy un poco deslumbrado de tanto jaleo y tanta popularidad. [...] Aquí, en esta
enorme ciudad, tengo la fama de un torero”.
Lorca cuenta a su familia que noches atrás asistió a un estreno en un teatro y
“el público, cuando me vio, me hizo una ovación y tuve que dar las gracias desde el
palco. Pasé un mal rato, pues estas cosas son imprevistas en mi vida. Ya veréis los
periódicos. Una cosa como cuando vino el príncipe de Gales. ¡Demasiado!” (Obra
completa, 2008: tomo VII, 1139).
La segunda carta, sin fecha precisa (aproximadamente diciembre de 1933), figura al reverso de
una foto, y dice:
“Estoy muy mal porque estaba nerviosísimo de tanto beso y tanto apretón de mano.
Cuando me fui al hotel no pude dormir de cansado que estaba. Aquí por eso [se refiere
a la foto] tengo una sonrisa falsa porque lo que quería era que me dejaran solo y veo
que es imposible”.
Lorca dice no parar a comer en el hotel, siempre invitado
“y llevado y traído. Esta mañana firmé en la cama veinte álbumes. He tenido que
tomar un muchacho que me sirva de secretario y de mecanógrafo y me defiende de las
visitas que llegan hasta la cama. Algo atroz”.
La popularidad de Lorca en Buenos Aires le permite afirmar que en la ciudad viven tres
millones de habitantes, pero que tantas fotos han salido en los diarios que
“me conocen por las calles. Esto ya no me gusta. Pero es para mí importantísimo
porque he conquistado un pueblo inmenso para mi teatro” (Obra completa, 2008: tomo
VII, 1142-1143).
La visita de García Lorca dejará inmediatamente una huella imborrable y muy productiva en
la Argentina, que se multiplicará ante la noticia de su temprana desaparición y muerte en 1936
en el contexto de la Guerra Civil (como evoca Juan Carlos Gené en el espectáculo que
comentaremos enseguida, al referirse al intercambio de información entre los republicanos y
filo-republicanos en Buenos Aires). La Argentina estaba en 1933-1934 estrechamente
vinculada a la cultura española por la presencia inmigratoria. Por otra parte, la convulsión que
produce en España la guerra entre 1936 y 1939, así como la imposición de la dictadura de
Franco en las décadas siguientes, hacen que muchos grandes artistas del teatro español se
instalen en Buenos Aires. El investigador Nel Diago dice que entre 1936 y 1939 Buenos Aires
se transforma en la “capital teatral de España” (Diago, 1994), afirmación que inspira en la
observación del crítico Joaquín Linares, de El Hogar, quien escribe en 1937:
“En nueve escenarios de Buenos Aires se ofrecen espectáculos de arte español.
Dramas, comedias, sainetes, zarzuelas, danzas y músicas populares. Algunos de los
más famosos poetas y autores dramáticos de España se han acogido a la hidalga
hospitalidad argentina”.
Y los enumera: Eduardo Marquina, Carlos Arniches, Antonio Quintero, Enrique Suárez de
Deza, Francisco Madrid.
“Aquí escriben, y en escenarios porteños brindan ya las primicias de sus obras, que
acaso no lleguen a conocerse –representadas- en España”.
Linares concluye con una rotunda afirmación:
“Buenos Aires adquiere –por un azar trágico- la categoría de metrópoli dramática del
mundo hispanoparlante. Por eso en esta extraordinaria temporada de 1937, debemos
considerar al teatro español como una actividad intelectual argentina” (El Hogar, 23 de
abril de 1937).
De esta manera Héctor Presa trae a la memoria un momento estelar en la historia de los
vínculos entre García Lorca y la Argentina, y a la vez invita a pensar que otro habría sido
su destino si, retenido por el fervor de su público, el poeta hubiese optado por no regresar a
España.
Drama y biodrama: Bodas de sangre (Un cuento para cuatro actores) (2010)
En el CELCIT, en las temporadas 2010 y 2011, Juan Carlos Gené ofrece Bodas de sangre
(Un cuento para cuatro actores). Los intérpretes son el mismo Gené, Verónica Oddó,
Violeta Zorrilla y Camilo Parodi. Gené firma la dirección, la iluminación y también la
dramaturgia,7 que lo incluye como narrador (de allí el subtítulo: “un cuento”), un narrador a
la vez presentador y generador que va articulando las escenas actuadas por los cuatro
intérpretes. Gené tiene a su cargo dos roles principales: el de narrador y el del personaje del
Padre de la Novia. La pieza alterna narración y escena, como es procedimiento organizador
de la poética en el teatro del relato. Gené narra a público, en su propio nombre (a la manera
de un performer o un narrador oral), acontecimientos y características de la pieza de Lorca,
al mismo tiempo que refiere, como dice el programa de mano, “un mito familiar. Un mito:
un relato con abundancia de leyenda y abundancia, también, de verdades traspuestas, de
esas que fundamentan existencias” (texto firmado por Gené en el programa, pero que luego
le oiremos decir en el espectáculo, en boca del narrador).
El “mito” se vincula con su madre y su tía, espectadoras de Bodas de sangre en 1933, con
la visita de Lorca a Buenos Aires en 1933-1934, con la asistencia a una de sus conferencias,
y dos años más tarde con la llegada a la casa de Gené (casa de descendientes de inmigrantes
españoles que arriban a la Argentina en el siglo XIX) de la noticia de la muerte de Lorca a
manos de “los Rebeldes” (así, con mayúscula en el texto). Mito gestado en plena infancia
de Gené, ya que en 1933 tenía apenas cinco años, y en 1936, ocho. Biodrama (no-ficcional,
testimonial) y drama (la ficción lorquiana, en forma de relato o de escena) se alternan, se
cruzan, se confunden y fusionan en la trama del espectáculo, como se desprende del texto.
El marco biodramático vale, además, para resaltar el protagonismo de los españoles que,
desde la Argentina, resisten al avance de “los Rebeldes” y hacen circular noticias que los
franquistas niegan, como evoca Gené en sus memorias: “Fue cuando en 1936 se comentó
en casa el asesinato de Federico García Lorca, algo horroroso que al principio fue un rumor
que sostenían los republicanos, ya que el franquismo negaba que tal cosa hubiese ocurrido”
(Cosentino, 2013: 43).
Lorca recordado por Margarita Xirgu: Ainadamar (2010)
Con motivo del Bicentenario de la Revolución de Mayo, el 25 de mayo de 2010, en la Sala
Alberto Ginastera del Teatro Argentino de La Plata, Provincia de Buenos Aires, se presenta
la ópera Ainadamar, música del argentino Osvaldo Golijov (radicado en Estados Unidos)
sobre textos del escritor norteamericano David Henry Hwang, “basado en la vida del
escritor Federico García Lorca”, según se detalla en el programa de mano. Si bien la
traducción del texto de Hwang, del inglés original al castellano, fue realizada por Golijov,
en el programa de mano figuran la traducción, adaptación del libreto y sobretitulado por
Mónica Zaionz. El elenco estuvo integrado por Graciela Oddone / Marisú Pavón (Margarita
7
La ficha técnica de Bodas de sangre (Un cuento para cuatro actores) se completa con:
Escenografía y vestuario: Carlos Di Pasquo. Musicalización: Verónica Oddó y Camilo Parodi.
Música original: Camilo Parodi. Danza: Alejandro Díaz. Maquillaje y peluquería: Silvia Argüello.
Asistente: Milagros Plaza Díaz.
Xirgu), Franco Fagioli (Federico García Lorca), Patricia González (Nuria), Jesús Montoya
(Ruiz Alonso), Víctor Castells (José Tripaldi), Emiliano Bulacios (Maestro), Sergio Spina
(Torero), Federico Fleitas (Bailaor), Adam del Monte y Gustavo Torres (guitarristas), Keita
Ogawa (cajón flamenco).8 Se trata de su estreno en Sudamérica (el estreno mundial se
realizó en Tanglewood en 2003). Ainadamar se ofrece como segunda parte de un programa
doble, en el que la primera corresponde a Estancia-Suite, nueva producción escénica, ballet
en versión coreográfica de Carlos Trunsky sobre la música de Alberto Ginastera.
Construyen un García Lorca perseguido por la derecha española (condensada en Ruiz
Alonso como símbolo) por sus ideas, por su arte y por su homosexualidad. Como en
Federico de Buenos Aires, se sugiere que la historia de García Lorca hubiese sido otra si
seguía el consejo de Xirgu de partir con ella en gira a Latinoamérica. Como en Bodas de
sangre (Un cuento para cuatro actores), se trabaja la relación entre la muerte de Lorca y la
representación de la muerte en su obra, en este caso en Mariana Pineda.
Bernarda, Yerma y Doña Rosita son nuevas Antígonas frente al Estado español (nuevo
Creonte). En este sentido Anda jaleo puede leerse a la luz de lo que María Gabriela Rebok
llama el “paradigma oculto de nuestra época” (2013: 7). El mito de Antígona, que Sófocles
registró en 440 a.C. en una tragedia admirada a través de los siglos, hoy considerada una de
las grandes obras maestras de la Humanidad, ha despertado en la cultura argentina
profundas resonancias. La joven hija-hermana de Edipo, que decide enterrar a su hermano
Polinices contra la ley de la ciudad de Tebas dictada por Creonte y que elige la muerte, se
ha reencarnado en numerosas recreaciones argentinas, teatrales y narrativas, del mito: entre
otras, las de Leopoldo Marechal (Antígona Vélez, 1951), Alberto de Zavalía (El límite,
1958), Griselda Gambaro (Antígona furiosa, 1986), David Cureses (La cabeza en la jaula,
1987), Juan Carlos Gené (Golpes a mi puerta, 1988), Federico Peltzer (El cementerio del
tiempo, 1990), Rómulo Pianacci (In memoriam Antigonae, 1999), Jorge Huertas
(AntígonaS, linaje de hembras, 2001, así con “S” final mayúscula), Hebe Campanella
(Antígona... con amor, 2003), Yamila Grandi (Antígona, ¡no!, 2003; Una mujer llamada
Antígona, 2011), Alberto Muñoz (Antígonas, 2009), Marcelo Marán (Antígona 1-11-14 del
Bajo Flores, 2014). En la búsqueda de un nuevo lenguaje para García Lorca, que lo libere
de los tratamientos tradicionales, también investiga en esta dirección Vivi Tellas con su
puesta de La casa de Bernarda Alba (Teatro San Martín, 2001).
Bernarda, Doña Rosita y Yerma se muestran como criaturas teatrales y reflexionan sobre la
naturaleza del teatro. Por otra parte, se representan fragmentos de las piezas de las que los
mismos personajes provienen, a manera de inserciones de los textos de García Lorca en la
nueva dramaturgia. ¿Qué función puede cumplir el metateatro hoy? Por un lado pone en
evidencia la convención teatral, generando distanciamiento y multiplicando planos de
narración; por otro, explicita los mecanismos de funcionamiento de la obra de arte teatral,
explicando sus secretos y el oficio del dramaturgo. El metateatro genera una paradoja: el
teatro es convención, artificio, sin embargo se parece mucho en su artificio a la naturaleza
de la “realidad” transteatralizada (Dubatti, 2015). El teatro está hecho de mundo y el mundo
está hecho de teatro: teatro y mundo se relacionan porosa, liminalmente. Sin embargo, en el
reconocimiento de la ilusión teatral –sostiene Anda jaleo- construimos nuestra relación con
la realidad, es allí donde podemos construir el sentido que la realidad se empeña en
disolver. El metateatro es un nuevo homenaje a García Lorca, porque al reflexionar sobre
los mecanismos teatrales se pone en primer plano su maestría como artífice dramático.
Anda jaleo abre dos líneas de lectura principales: la conexión de la muerte de García Lorca
con la memoria pendiente, en España, de las muertes de la Guerra Civil; la conexión con
los muertos argentinos, especialmente con aquellos cuyos cadáveres han desaparecido y sus
restos aún no han sido encontrados ni han recibido el homenaje ni la sepultura que les
corresponde. A través del símbolo del cadáver de García Lorca, los muertos de la Guerra
Civil Española se conectan con los muertos de la dictadura argentina. Por extensión, con el
horror de la violencia política de las dictaduras.
Anda jaleo aporta nuevos sentidos al teatro y la figura del poeta. El subtítulo de la obra
“(Presas por buscarte, Federico)” indica que los personajes de Bernarda, Yerma y Doña
Rosita atraviesan la misma experiencia del dramaturgo en sus últimos días cuando intentan
cumplir con lo que está pendiente: buscar los restos de Lorca, homenajearlos, darles la
merecida sepultura, pero sobre todo hacer memoria de lo sucedido en la Guerra Civil
Española, buscar a todos los desaparecidos y castigar los crímenes y abusos entonces
cometidos. Acto de memoria y justicia. España las pone presas (y el paréntesis del subtítulo
figura las rejas que las encierran, como en el espectáculo) porque Anda jaleo denuncia que
en España se reprime la voluntad de memoria y justicia y se prefiere una política del olvido
y la omisión, con el trauma que esto implica en las sucesivas generaciones. Incluso se
menciona en el espectáculo al juez Baltasar Garzón, a quien se impidió seguir adelante con
su trabajo (véase [Link]). En este sentido, hay que poner en contacto
Anda jaleo con dos espectáculos de artistas españolas hechos en la Argentina, que
justamente reivindican memoria y justicia por la Guerra Civil pero desde la Argentina:
Granos de uva en el paladar y Pinedas tejen lirios de Susana Hornos y Zaida Rico.
También con el impacto que produjo Teatroxlaidentidad en España, como recuerdan sus
organizadores: para España se trata no sólo de buscar a los nietos argentinos, sino también a
los abuelos y bisabuelos españoles que siguen desaparecidos.
Observaciones finales
Hay otros casos relevantes de “presentificación” de García Lorca como personaje en los
escenarios de Buenos Aires desde 2010. Por razones de espacio, solo mencionaremos tres
(que estudiamos en nuestra investigación mencionada en nota 4):
- El mar dejó de moverse (2010) de Ariel Varela, cuyo texto titiritesco ha sido recogido
recientemente en libro (Varela, 2016: 107-122), precedido por una lectura crítica de Bettina
Girotti;
- Los caminos de Federico (2015), unipersonal de Cristina Banegas inspirado en el
espectáculo de Alfredo Alcón, con dirección de Jorge Vitti;
- Mil Federicos (2016), de Mariana Mazover, a quien entrevistamos, junto a los actores
Hernán Lewkowicz y Gastón Grinspun, y sus observaciones están disponibles en “Espacio
Crítico”, Dubatti, 2016).
- Cartas a Federico de María Marta Guitart que toma partes de Un poeta en Nueva York y
las cartas que se enviaba con su madre.
Valgan estos primeros señalamientos para continuar una investigación que, a través del
legado de Federico García Lorca, las relaciones culturales entre España, Argentina y
Sudamérica, la Guerra Civil y las dictaduras latinoamericanas, invita a reflexionar sobre las
heridas que han dejado más de 80 años de violencia, duelos pendientes y desencuentros. A
la par, el arte opera, de alguna manera, como práctica de duelo, de transformación de la
relación con la muerte. Estas indagaciones se enmarcan en el estudio del teatro de los
muertos (Dubatti, 2014), y ponen el acento en la contribución social del teatro al necesario
ejercicio de la memoria.
Cómo nació esta obra [sobre génesis y procesos de trabajo para concretar la puesta
en escena]
La idea de montar La casa de Bernarda Alba en el circuito comercial y con actores muy
conocidos de otros ámbitos (televisión, cine, música, modelaje) se relaciona con el
pensamiento de Muscari sobre la teatralidad y “lo popular”. [ver entrevista] Muscari
considera que hay una teatralidad en las personas, en lo mediático, en lo social, y que el
teatro trabaja hoy con esa teatralidad.
Por eso es importante relacionar esta puesta con una clave filosófica de nuestro tiempo, que
diferencia nuestra contemporaneidad de que vivieron García Lorca y Margarita Xirgu. Sin
duda vivir en el siglo XXI es muy diferente a hacerlo en los años ‘30 y ’40 del siglo XX.
En los últimos años se ha acrecentado en el campo teatral de la Argentina la percepción de
la problematicidad del teatro cuando se intenta responder: ¿qué entendemos por teatro?
El teatro ha dejado de tener una definición cerrada, desdibuja sus límites. El teatro deja de
ser sólo una de las “bellas artes”, un “edificio” o “un texto para ser representado por
actores”, como en las viejas definiciones de siglos pasados.
Esta nueva visión del teatro implica nuevas dinámicas en el comportamiento de los
creadores, los espectadores, en la legislación, en la programación de festivales, en el diseño
de planes de estudio, etc. El concepto de teatro se complejiza y hoy resulta insoslayable la
aceptación y la inclusión de su liminalidad, es decir, su conexión fronteriza, sus cruces
y su periferia, sus intercambios e indeterminaciones con otras prácticas sociales y
artísticas. Liminalidad con la vida y con las otras artes. Para entender el teatro actual es
necesario tener en cuenta tres términos relacionados: teatralidad, teatro y
transteatralización. Venimos indagando estos cambios en nuestros libros sobre Filosofía
del Teatro.
El punto de partida del concepto de teatralidad es antropológico: para la Antropología del
Teatro, la teatralidad es una condición de lo humano que consiste en la capacidad del
hombre de organizar la mirada del otro, de producir una “óptica política” o una “política de
la mirada”. Para la Antrolopología, así como la especie se define en el Homo Sapiens (el
“Hombre que sabe”), el Homo Faber (el “Hombre que hace”) y el Homo Ludens (el
“Hombre que juega”), así se reconoce un Homo Theatralis, el “Hombre Teatral”. La
teatralidad es inseparable de lo humano y acompaña al hombre desde sus orígenes. La
teatralidad (organizar la mirada del otro, dejarse organizar la propia mirada por la acción
del otro) está presente en la totalidad del orbe de las prácticas humanas: la familia, la
organización cívica, el comercio, el rito, el deporte, la sexualidad, etc. También en el teatro.
Como dice Muscari: las personas son teatrales en sí misma, y los espectadores del teatro
comercial van al teatro a ver, además de un texto, la teatralidad de las personas,
especialmente de las grandes figuras.
El teatro puede definirse, en consecuencia, como uno de los usos posibles de la teatralidad.
Un uso singular, que la Filosofía del Teatro define como un acontecimiento en el que
artistas, técnicos y espectadores se reúnen de cuerpo presente (el convivio) para expectar
(recordemos que el término teatro, en griego, théatron, quiere decir “mirador”,
“observatorio”) la aparición de un mundo paralelo al mundo, con sus propias reglas, en el
cuerpo de los actores (Aristóteles llamó a ese mundo poíesis, que quiere decir
“construcción”, y de ese término viene la palabra “poesía”).
Hay otra vuelta de tuerca contemporánea: la transteatralización. Abonada por el auge de la
mediaticidad y la digitalización, se produce una proyección del teatro sobre la teatralidad
como resultado de una dinámica invertida: como en el dominio de la política de la mirada
se sostienen el poder, el mercado y la vida social desde los medios, para optimizar y
cultivar el control de la teatralidad se recurre a las estrategias y procedimientos del teatro.
Políticos, periodistas, pastores, abogados, entre otros, realizan cada vez más cursos y
entrenamientos de teatro para valerse de esos saberes al servicio de un mayor dominio de la
teatralidad. Organizar la mirada de las vastas audiencias implica construir “opinión
pública”, ganar o perder elecciones, vender más o menos productos. La publicidad puede
ser estudiada desde los mecanismos de la transteatralización.
Llamamos transteatralización –término fundamental para comprender el mundo
contemporáneo- a la exacerbación y sofisticación del dominio de la teatralidad, fenómeno
extendido a todo el orden social, con una característica sobresaliente: se utilizan las
estrategias teatrales pero, en la mayoría de los casos, para que no se perciban como tales.
Frente al auge social de la transteatralización, el teatro dialoga con esa tendencia: plantea
fricciones, reacciones, resistencias o filiaciones, para poner en evidencia la
transteatralización.
Uno de los ejemplos notables de esta tensión entre teatro y transteatralización es Ricardo
Bartís. El director ha reflexionado sobre el tema en su libro Cancha con niebla (2003, ya va
por su tercera reimpresión). En 2014 su espectáculo La máquina idiota es una vasta
reflexión sobre la teatralidad, el teatro y la transteatralización. Bartís imagina un discurso
político de Juan Domingo Perón en el que el presidente exalta el teatro, justamente como
agenciamiento de la política: “¡Viva el teatro!”, grita Perón desde la transmisión radial de
uno de sus discursos.
Otros ejemplos valiosos de otras formas de asumir esta liminalidad entre teatro y vida se
manifestaron en la cartelera de 2014 en otros espectáculos sobresalientes: Un poyo rojo,
dirección de Hermes Gaido, cruce de deporte, sexualidad, danza y teatro, y Mecánicas, la
obra de Celina Rozenwurcel, representada no en una “sala teatral” sino en un taller
mecánico de automóviles “de verdad”, en el barrio de Palermo.
Un gran ejemplo de esto que analizamos es Muscari: en su teatro juega permanentemente
con la teatralidad del teatro y la teatralidad de la sociedad, con una profunda conciencia del
impacto de lo mediático en los espectadores contemporáneos.
Hoy definimos teatro, en un sentido genérico e incluyente, a todos los acontecimientos en
los que se reconoce la presencia de convivio, poesía corporal y expectación. El teatro puede
incluir elementos tecnológicos (como en la llamada “escena neotecnológica”, cada vez más
extendida en Buenos Aires), pero no puede renunciar al convivio.
A partir de esta ampliación del registro genérico, se considera teatro tanto a las formas
tradicionales (teatro de prosa o en verso representado por actores en salas especialmente
diseñadas) como al teatro de mimo, de títeres y objetos, de nuevo circo, de papel (a la
manera japonesa, el kamishibai), de “impro” (improvisación), de danza, de movimiento, de
sombras, del relato (o narración oral), de calle, de alturas o las infinitas formas del teatro
musical, el stand up, teatro neotecnológico (con aplicaciones de internet, proyecciones,
hologramas, autómatas, etc.), entre otros. También, se incluyen los fenómenos del “teatro
de la liminalidad”, en sus distintas formas: performing arts, teatro performático y
happening, serata (las “veladas” italianas del futurismo), varieté, music hall, circo,
intervenciones urbanas, acciones políticas como los “escraches”, las instalaciones con
presencias corporales vivientes, teatro postdramático, teatro invisible (a lo Augusto Boal),
teatro ambiental, teatro rásico (de la palabra hindú “rasa”: sabor, teatro dirigido al “cerebro
del estómago”), teatro en los transportes públicos, biodrama, etc.
Ya no se usa, entonces, la palabra “teatro” como en el pasado, hoy cargada de más vastas
referencias. En el presente el teatro incluye tanto los recitales de Madonna como las obras
de Eduardo Tato Pavlovsky o el Desfile del Bicentenario del 25 de mayo de 2010
organizado por Fuerzabruta. Una gran conquista: sin duda un mayor acercamiento a la
realidad del teatro y a la complejidad de sus vínculos fronterizos e intercambios con el resto
del mundo. El teatro está hecho de mundo, y el mundo está hecho de teatro. Para ampliar
este tema: Jorge Dubatti, Filosofía del Teatro I, II, III o también Jorge Dubatti,
Introducción a los estudios teatrales.
Tragedia, tragicomedia y tragedia grotesca [por qué BA es una tragedia, y por qué la
puesta de Muscari es una tragicomedia o una tragedia grotesca, qué diferencia hay
entre estos tres términos]
La casa de Bernarda Alba es una tragedia contemporánea, sin duda diferente de la tragedia
clásica (Esquilo, Sófocles, Eurípides) o neoclásica (Racine, Corneille), pero tragedia al fin.
Es una tragedia porque enfrenta con el dolor sin compensaciones (Eric Bentley, La vida del
drama), clausura en una muerte sin salida ni paliamiento, en este caso el dolor que produce
la muerte de un hijo y la conciencia de la madre de haber motivado esa muerte. Es una
tragedia, también, como señala Jan Kott (El manjar de los dioses), porque trágico sería
cualquier relato que transgreda las grandes prohibiciones culturales: el incesto y el crimen
dentro del clan de sangre. En el caso de Bernarda, hay una doble relación con esas
transgresiones. Por un lado, el incesto “secundario”: Pepe el Romano triangula la relación
entre las hermanas Angustias y Adela. No hay incesto “primario” (la relación sexual no se
sostiene aquí directamente entre quienes portan la misma sangre), sino “secundario” (dos
familiares se conectan a través de un tercero: dos hermanas con el mismo hombre). Pero,
por otro, y más importante, está el crimen dentro del clan de sangre, doblemente: el suicidio
de Adela (atentar contra el clan matándose a sí mismo, con el horror que esto implica en los
católicos tradicionalistas) y el filicidio de Bernarda (cuya opresión impulsa y determina el
suicidio de Adela).
Pero es muy interesante observar que en La casa de Bernarda Alba García Lorca ha
sembrado muchos elementos cómicos: se trataría entonces de una tragicomedia, es decir,
una obra que trabaja con la alternancia de lo trágico y lo cómico y que incluye ambos
registros.
Vale la pena oír el testimonio de Norma Pons, quien explica que para dar la dimensión
trágica absoluta a la última escena, tras la muerte de Adela, y para borrar todo rastro de
comicidad, en bambalinas recita para sí mismo la “Casida del llanto”, poema de García
Lorca. [oír grabación adjunta y leer el poema transcripto]
Pero hay una vuelta de tuerca más: como sucede con la actuación de Norma Pons y de
María Rosa Fugazot, por momentos se fusiona lo trágico y lo cómico, dando lugar al
grotesco. Llamamos grotesco no a la alternancia de los trágico y lo cómico, sino a la fusión
de ambos registros. Reímos y lloramos al mismo tiempo. Reímos y sentimos, al mismo
tiempo, un dolor desgarrador.
En el caso de la puesta de Muscari, tragedia, tragicomedia y tragedia grotesca mezclan sus
registros con una riqueza de matices digna de disfrutar y aplaudir.
La casa de Bernarda Alba es un ejemplo de teatro comercial de arte. [ver entrevistas con
Muscari y Faroni]
En los últimos diez años, se viene advirtiendo en el teatro de Buenos Aires un incremento
notable del teatro comercial de arte. Llamamos así a un teatro de calidad, diverso en sus
poéticas y dotado de importante presupuesto, gestado con inversiones de productores
empresarios, en el que trabajan actores de relevante trayectoria y valiosos equipos creativos en
todos los rubros: dirección, escenografía, música, iluminación, vestuario, etc. De acuerdo con
el monto de la inversión realizada y con la voluntad comercial de recupero y multiplicación de
dinero en la taquilla, el precio de las entradas es alto: oscila en general entre $150 y $200
(puede llegar en algunos casos hasta $350 y $300), es decir, mucho más del doble, el triple, el
cuádruple o el quíntuple de lo que cuesta una entrada a los espectáculos producidos por el
teatro oficial (Teatro Nacional Cervantes, Complejo Teatral de Buenos Aires) o por los grupos
independientes. Notables directores del teatro independiente trabajan en los últimos diez años
con este circuito: Daniel Veronese, Javier Daulte, Daniel Casablanca, Ciro Zorzoli, José María
Muscari, Alejandro Tantanian, entre otros.
Uno de los componentes más originales de esta versión de La casa de Bernarda Alba es la
escenografía de Jorge Ferrari. Ferrari rompe con la idea de un espacio realista (como quería
Lorca, según su indicación de “documental fotográfico”, y como hizo Ontañón en la
escenografía de 1945 a pedido de Margarita Xirgu). Trabaja con el escenario vacío, al que
las actrices incorporan unos pocos muebles. Las paredes blancas (características de las
casas andaluzas) aparecen recorridas por extrañas nervaduras, o venas, o ríos, pero a la vez
aparecen cortadas verticalmente. El techo está resquebrajado y parece que pronto se vendrá
abajo. Ferrari proyecta en el espacio los contenidos subjetivos de la pieza: vitalidad y
violencia, en las paredes; amenaza de derrumbe, inminencia de caída, en el techo. Su
escenografía presenta, de esta manera, un recurso expresionista, de objetivación escénica de
los contenidos emocionales e internos de los personajes y el mundo humano que viven y
padecen. [ver entrevista con Jorge Ferrari y Muscari]
La música
Ya en 1945, en una entrevista en La Nación con motivo del estreno, Margarita Xirgu
propone una lectura de La casa de Bernarda Alba que sigue vigente: “La Bernarda
simboliza – no se tome el término demasiado literalmente- la opresión. Y como todas las
opresiones desemboca en el fracaso de quienes las imponen. Las mujeres escapan, como a
veces los pueblos”. Es claro que Bernarda es, para Xirgu, una representación de la España
franquista.
¿Cómo se resignifica en la Argentina contemporánea? Es recomendable evitar las lecturas
políticas de coyuntura, tan simplificadoras, y apelar a zonas más profundas de nuestra
sociabilidad. Para muchos, La casa de Bernarda Alba es una radiografía de la subjetividad
de la derecha nacional, todavía hoy vigente en la Argentina, subjetividad que generó la
última dictadura. En este sentido es interesante relacionar esta relectura de la obra de Lorca
con la dramaturgia de Kartun, su “tríptico patronal” El niño Argentino, Ala de criados,
Salomé de chacra, así como su último estreno, Terrenal, donde Kartun retoma el mito de
Caín y Abel. Bernarda sería uno de poderosos patrones de Kartun, y sin duda la imagen del
cainismo del que hablaba Miguel de Unamuno. Bernarda no sólo “mata” a sus hijas,
también odia al prójimo, a sus hermanos. En Bernarda pueden proyectarse los conflictos
sociales y culturales de la Argentina actual porque es un “clásico”, es decir, un texto que
interpela desde el pasado nuestro presente más vivo y acuciante. [ver video Muscari]
• La sala del estreno y las giras [historia y característica del Regina, las giras por las
provincias, las temporadas en Mar del Plata]
La casa de Bernarda Alba se estrenó en 2013 en la sala del Teatro Regina-Tsu, ubicado en
la Avenida Santa Fe 1235, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (ver la historia de la
sala en [Link] )
Luego de la temporada 2013, la obra se trasladó durante el verano 2014 al Teatro Güemes,
ubicado en la calle Güemes 2955 de la Ciudad de Mar del Plata (ver las características de la
sala en [Link]
El reestreno en Buenos Aires tuvo lugar en el 2014, en la misma sala del Teatro Regina.
Durante el verano 2015, la obra se reestrenó nuevamente en el Teatro Güemes de Mar del
Plata.
Las giras:
Durante las giras las salas teatrales que albergaron a La casa de Bernarda Alba fueron las
de las ciudades de la Costa Atlántica (Mar de Ajó, Villa Gesell, San Bernardo, Monte
Hermoso, Necochea, Pinamar). Se pedirá a la producción el itinerario exacto de las giras.
• Lecturas críticas [selección de tres observaciones de grandes ensayistas sobre BA]
“De los símbolos escénicos y dramáticos baste con señalar el valor de muros y arcos, que
expresan una casa andaluza, pero también un convento, un nicho o una prisión; el de las
campanas, que, al resonar en la casa, transmiten la presencia de la opresiva tradición
eclesial; o el del caballo garañón -oído, no visto-, correlación de Pepe el Romano en el
mundo animal, etc. Esta bisemia o doble valor de los signos se proyecta, pues, sobre todo el
drama, que se estructura así en dos escenarios –el explícito y el invisible-, en dos líneas de
significación –la pasión erótica y su trascendencia-. Y de aquí proviene, entiendo, una de
las grandes virtudes artísticas de la obra: la verdad existencial de sus personajes, su
capacidad de convicción, porque el plano simbólico nunca obtura su idiosincrasia de
criaturas humanas hasta la exasperación”.
…………….
(Guillermo de Torre, “Así pasen veinte años. Presencia de Federico García Lorca”, en El
fiel de la balanza, Buenos Aires, Editorial Losada, 1970, pp. 155-181.)
--------------------
(-Harretche, María Estela, “García Lorca”, en Huerta Calvo, Javier, Historia del Teatro
Español, dir., Madrid, Gredos, 2003, p. 2455.)
Muscari genera con esta Bernarda un acontecimiento de potente teatralidad, que se cuenta
entre las mejores propuestas de la cartelera nacional en 2013-2014-2015. También marca el
ingreso de los textos de Lorca al circuito del teatro comercial de arte, sacándolo del teatro
oficial y del independiente, y derribando así el temor de que Lorca no tuviese aceptación en
el público del circuito comercial. Tiene la idea genial de llevar a escena a Norma Pons y a
María Rosa Fugazot –dos actrices magníficas en las que nadie habría pensado para el rol de
Bernarda. Finalmente, Muscari profundiza la reescritura, las diferencias, el diseño de un
nuevo lenguaje para Lorca, la apropiación desde el estilo singular “muscariano”, contra el
tradicionalismo y a favor de la potencia expresiva de la pieza. Sin duda marca un hito en la
historia de las puestas argentinas del teatro de Lorca.
Consignamos a continuación tanto los datos del elenco oficial como el de las giras.
Ficha Técnica
La casa de Bernarda Alba (de Federico García Lorca – Versión de José María Muscari)
ELENCO:
• Calificación y comentario breve por escrito de los críticos del equipo [qué les
interesó más a cada uno y qué nota le ponen de 1 a 10: Dubatti, Koss, Mascareño, Sormani]
García Lorca, cerca de 1936, escribía La casa de Bernarda Alba. Sin embargo, tuvo que
esperar hasta 1945 para su estreno cuando, de la mano de Margarita Xirgu en el rol
protagónico, se consolidó la poética trágica que marcó futuras puestas.
Cruzando el Atlántico y casi 80 años después, otro teatrero adepto a la dirección de grandes
actrices, reescribió la obra con tintes criollos. Pensando en Norma Pons como Bernarda,
esta puesta asume la tragedia pero a la manera argentina, es decir, como un grotesco. Pons,
gran actriz de Revista y T.V., portaba en su cuerpo los saberes de la actuación popular. De
esta manera, sin restar tragicidad a los parlamentos, los dotaba de una comicidad horrorosa
que hacía al espectador reír a carcajadas y espantarse de su propia risa. Pero el cambio de
poética –de tragedia a grotesco criollo- no era solamente fruto de la actuación, sino también
de un curioso proceso dramatúrgico en donde, hasta los mismos especialista, terminaban
confundiendo texto de Lorca con texto de Muscari.
Puntaje: 9.
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Opinión de Jorge Dubatti
Lo que más disfruté de esta Bernarda es la reescritura que imprime sobre ella Muscari. Su
relación con la transteatralización y la contemporaneidad. La “muscarización” de Lorca. Su
trabajo con la comicidad y el grotesco. Su capacidad de sorprender, derribar prejuicios y
clichés contra el tradicionalismo y las posiciones más conservadoras sobre cómo “hay que
hacer” a Lorca. Nunca hubiese pensado en estas actrices para la obra de Lorca, y me
encantó la mezcla de texturas de actuación, que me recordó lo mejor de otro gran director,
Alberto Ure. Me gusta imaginar que a Lorca le hubiese gustado mucho. Sin duda para mí
tiene un 10 (diez). Puntaje: 10
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Opinión de Nora Lía Sormani
Esta puesta en escena me hizo reencontrar con el teatro de García Lorca y su gran
capacidad para ponerle vida a las pasiones y sentimientos más intensos de las mujeres en
sus distintas formas y en diferentes épocas. La galería de actrices de distintas tendencias
artísticas que presenta Muscari sobre la escena potencia esta mirada universal de Lorca
sobre las mujeres. Puntaje: 9.