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Teseo

Teseo fue un héroe y rey legendario de Atenas. Durante su juventud derrotó a varios monstruos y villanos que asolaban el camino entre Trecén y Atenas. Al llegar a la ciudad, su padre Egeo no lo reconoció y lo envió a matar al Toro de Maratón, lo cual logró. Luego se ofreció voluntario para ir a Creta y matar al Minotauro, con la ayuda de Ariadna que le dio un ovillo de hilo para guiarse en el laberinto. Tras matar al

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Teseo fue un héroe y rey legendario de Atenas. Durante su juventud derrotó a varios monstruos y villanos que asolaban el camino entre Trecén y Atenas. Al llegar a la ciudad, su padre Egeo no lo reconoció y lo envió a matar al Toro de Maratón, lo cual logró. Luego se ofreció voluntario para ir a Creta y matar al Minotauro, con la ayuda de Ariadna que le dio un ovillo de hilo para guiarse en el laberinto. Tras matar al

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Teseo

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Para otros usos de este término, véase Teseo (desambiguación).

Copa de Aisón, del s. V a. C., conservada en el M.A.N., de Madrid:

Teseo vence al Minotauro en presencia de Atenea.

En la mitología griega, Teseo (en griego antiguo, Θησεύς: «el que funda») es un rey de Atenas, hijo
de Etra y Egeo, aunque según otra tradición su padre fue Poseidón,1 el dios del mar.

Teseo fue un héroe fundador de Atenas, como Perseo o Cadmo lo fueron para otras ciudades-
estado de la antigüedad. Sus peripecias se narran en la Vida de Teseo, de Plutarco, basada en
otros escritos más antiguos. Su mito se recrea también en obras posteriores. Por ejemplo, es uno
de los personajes principales de El sueño de una noche de verano y Los dos nobles caballeros, de
William Shakespeare.

Índice

1 Origen y juventud

2 Viaje a Atenas

3 En Atenas

4 Viaje de Teseo a la isla de Creta

5 Teseo y el Minotauro

6 Vuelta a Atenas

7 Las amazonas

8 Hipólito

9 Teseo y Pirítoo

10 Muerte

11 Referencias

12 Bibliografía

13 Véase también

14 Enlaces externos
Origen y juventud

El rey Egeo, que no había tenido descendencia con su esposa, consultó al oráculo de Delfos, que le
respondió:

No abras tu odre hasta que regreses a Atenas.

No entendió el oráculo, pero Piteo, rey de Trecén y padre de Etra, sí lo entendió. El oráculo había
querido decir que si llegaba a Atenas sin haber hecho el amor, la primera mujer con la que yaciera
tendría un heredero suyo. Como Piteo deseaba que su hija diera a luz al heredero del trono
ateniense, emborrachó a Egeo, y así consiguió que fecundara a Etra.

En la noche en la que quedó embarazada, se creía que también Poseidón la había poseído. El dios
la sorprendió en la isla de Esferia, a donde había ido, debido a un sueño, con el propósito de
ofrecer libaciones sobre la tumba de Esfero. Etra dedicó por ello en la isla un templo a Atenea
Apaturia y llamó a la isla Hiera en lugar de Esferia, introduciendo también entre las doncellas de
Trecén la costumbre de dedicar sus zónulas (fajas) a Atenea Apaturia en el día de su matrimonio.2
Según Plutarco, Piteo difundió esta versión sólo para que Teseo fuese considerado hijo de
Poseidón, que era muy reverenciado en su tierra. Egeo regresó a Atenas y Etra crio a su hijo en
Trecén.

Tras la concepción de Teseo, Egeo, por temor a los Palántidas, sus sobrinos, que querían el trono,
decidió que su hijo no pasara la niñez con él y escondió su espada y sus sandalias bajo una roca
que el niño no debía mover hasta que fuera lo suficientemente fuerte. Así que la infancia de Teseo
transcurrió en compañía de su madre y su abuelo en la ciudad de Trecén. Cuando cumplió los
dieciséis años su madre le reveló el secreto de su paternidad y llegado a esta edad, Teseo pudo
levantar la piedra, calzarse las sandalias y envainar la espada de su padre e iniciar su viaje a Atenas
para ser reconocido como hijo del rey.

Viaje a Atenas

Teseo, que desde muy joven había destacado por su fuerza y su valentía, decidió dirigirse a Atenas
en solitario para conocer a su progenitor sin temer los peligros que podía entrañar el viaje. Al
contrario, deseaba emular las hazañas de su admirado Heracles, a quien le unirá una buena
amistad.
El primero en experimentar su valor fue el gigante Perifetes hijo de Hefesto, un salteador de
caminos, que, a pesar de que era cojo, dominaba a la perfección una enorme maza de bronce con
la que mataba a los viajeros: la misma maza que tan útil le sería a Teseo en el futuro, pues se
quedó con ella tras darle muerte.

Otro de los gigantes bandidos a los que debió enfrentarse en su trayecto fue Sinis, el doblador de
pinos, que tenía una manera peculiar de deshacerse de sus presas: doblaba dos pinos próximos,
ataba las copas entre sí y un brazo de su víctima a cada una de ellas. Luego soltaba los árboles que,
al enderezarse violentamente, desgarraban el cuerpo del desgraciado. Teseo, después de acabar
con Sinis de la misma manera en que él asesinaba a sus víctimas, mantuvo relaciones con su hija
Perigune de quien tuvo un hijo: Melanipo.

Después le tocó enfrentarse a Esciro, hijo de Pélope y descendiente de Tántalo, quien obligaba a
los viajeros a lavarle los pies en el mar. De una brutal patada, los arrojaba al mar donde una
enorme tortuga al servicio de Hades los devoraba. Teseo se negó y cogiéndolo por los pies lo lanzó
al mar.

Teseo mata a Procusto (kílix del siglo V a. C., Museo Británico).

Cerca del pueblo de Eleusis, un bandido llamado Cerción retaba a los viajeros a luchar con él en un
duelo desigual y nadie lo vencía. Solo Teseo lo hizo, levantándolo y arrojándolo mortalmente
contra el suelo.

No lejos de ahí vivía otro gigante, Procustes, un posadero bandido que tenía el hábito de ofrecer a
los viajeros un lecho especial. Primero los seducía, los ataba a la cama y amordazaba; en ella daba
entonces comienzo a una atroz tortura. A los altos los metía en una cama pequeña y les cortaba
los piernas y cabeza que sobraban. A los más pequeños los metía en una cama grande y les
estiraba brazos y piernas con cuerdas y a martillazos. Teseo lo mató de la misma forma en que él
mató a sus víctimas: lo sedujo con juegos, lo ató y amordazó en la cama más pequeña, dada su
altura. Luego lo torturó con el martillo, le cortó los pies y finalmente la cabeza. También mató a la
Cerda de Cromio, que era una fiera hija de Tifón y Equidna.

Teseo continuó su viaje y llegó a Atenas, pero se encontró con un inconveniente: su padre se había
casado con Medea, la que había sido esposa de Jasón. De esta unión había nacido un hijo al que
habían llamado Medo.

En Atenas

Teseo captura al Toro de Maratón (Copa de Aisón, siglo V a. C., M.A.N., Madrid)
Ante esta situación inesperada, Teseo decidió esperar un poco antes de darse a conocer. Pero
Medea, que era hechicera, lo reconoció y vio en él un peligro para que su hijo accediera al trono
de Atenas. Así que trazó un plan. El joven había acudido al palacio de incógnito precisamente para
evitar los ardides de su madrastra, lo que aprovechó esta para convencer a Egeo de que el recién
llegado era un traidor. El rey se dispuso entonces a deshacerse de él ordenándole luchar contra el
toro de Maratón.

Pero el toro fue derrotado y Teseo fue invitado a un banquete en el palacio para celebrar la
victoria. Una vez allí Egeo puso veneno que le había dado Medea en la copa del muchacho pero la
casualidad salvó su vida. Para cortar la carne, Teseo sacó la espada que le había dado su madre.
Entonces Egeo reconoció el arma, comprendió lo que ocurría y arrebató a su hijo la copa de los
labios. Habiendo fracasado en su empresa, Medea decidió huir con su hijo o fue expulsada por su
esposo.

Teseo fue reconocido oficialmente como hijo y sucesor del rey, lo que provocó la rebelión de los
hijos de Palante, hermano de Egeo, los Palántidas, ya que uno de ellos habría sido el sucesor en
caso de que Egeo no hubiera tenido descendencia. Teseo, haciendo alarde de su astucia militar,
consiguió acorralar a sus adversarios y dar muerte a gran parte de ellos, y los restantes se dieron a
la fuga. Teseo fue aclamado por todos los atenienses y reconocido como futuro rey.

Viaje de Teseo a la isla de Creta

Teseo y Etra, por Laurent de La Hyre.

Atenas debía enviar un tributo al rey Minos de Creta, que consistía en el sacrificio de siete
doncellas y siete jóvenes, que serían devorados por el monstruo Minotauro, y que fue una
condición impuesta tras la expedición militar de Minos contra Atenas para vengar la muerte de
Androgeo.

Teseo se presentó voluntariamente en el tercer envío ante su padre para que le permitiera ser
parte de la ofrenda y lo dejara acompañar a las víctimas para poder enfrentarse al Minotauro.

Las naves en las que iban a viajar las personas ofrendadas llevaban velas negras como señal de
luto, pero el rey pidió a Teseo que si regresaba vencedor, no olvidase cambiarlas por velas blancas,
para que supiera, aún antes de que llegase a puerto, que estaba vivo. Teseo se lo prometió.
Durante la travesía, Minos, que iba también en la expedición, se enamoró de una joven llamada
Eribea o Peribea, según las fuentes. Minos quiso unirse a ella por la fuerza y Teseo se le opuso. En
la consiguiente disputa, Minos indicó a Teseo su filiación divina, y obtuvo de su padre Zeus truenos
y relámpagos. Teseo replicó que él también tenía filiación divina, puesto que en realidad era hijo
de Poseidón. Para probar esta filiación, Teseo tuvo que tirarse al agua y encontrar un anillo de oro
que el rey Minos había arrojado al mar. Teseo, en el mar, fue conducido por delfines a presencia
de Anfítrite, esposa de Poseidón, que le dio el anillo y una corona.

Teseo y el Minotauro

Al llegar a Creta, la princesa Ariadna se enamoró de él y propuso a Teseo ayudarle a derrotar a su


hermano (el Minotauro) a cambio de que se la llevara con él de vuelta a Atenas y la convirtiera en
su esposa. Teseo aceptó.

La ayuda de Ariadna consistió en dar a Teseo un ovillo de hilo que este ató por uno de los
extremos a la puerta del laberinto. Otra versión indica que la ayuda de Ariadna consistió en una
corona que emitía un resplandor y que le había dado Dioniso como regalo de boda o bien que
podría ser la misma corona que le había regalado Anfítrite durante el viaje a Creta.

Así Teseo entró en el laberinto hasta encontrarse con el Minotauro, al que dio muerte a puñetazos
o atravesándolo con una espada. A continuación recogió el hilo y así pudo salir del laberinto e
inmediatamente, acompañado por el resto de atenienses y por Ariadna, embarcó de vuelta a
Atenas, tras hundir los barcos cretenses para impedir una posible persecución.

Vuelta a Atenas

Durante el viaje de vuelta, Teseo decidió desembarcar en la isla de Naxos o en otra isla llamada Día
y de allí volvió a partir sin la presencia de Ariadna. El motivo de este abandono es controvertido:
algunas versiones señalan que Teseo la abandonó por su propia voluntad, otros dicen que fue por
orden de los dioses para que esta pudiera casarse con Dioniso.

Al divisar la galera desde el puerto de El Pireo en Atenas, el rey Egeo vio las velas negras puesto
que Teseo había olvidado cambiarlas por velas blancas y, creyendo que su hijo había muerto, se
suicidó lanzándose al mar, que a partir de entonces recibió el nombre de mar Egeo.

Teseo, a partir de entonces, heredó el trono de Atenas y años después se casaría con una hermana
de Ariadna llamada Fedra.

Las amazonas
Después de que Heracles obtuviese en uno de sus doce trabajos el cinturón de la amazona
Hipólita, Teseo, que participó en la expedición, secuestró a una amazona llamada Antíope, o bien
Melanipa o bien Hipólita. Las amazonas atacaron entonces Atenas para rescatar a la raptada, pero
fueron derrotadas por los atenienses, muriendo en algunas versiones la amazona raptada durante
el ataque.

Teseo se casó con Antíope, con Melanipa o con Hipólita y tuvo un hijo llamado Hipólito. Pero
después terminaría casándose con Fedra, tras haber abandonado a su anterior esposa. En la
versión en la que Teseo está casado con Hipólita y la abandona, esta intentó vengarse llevando a
las amazonas a la boda de Teseo y Fedra con la intención de matar a todos, aunque fracasó al ser
asesinada por los invitados de Teseo.

Hipólito

Hipólito, el hijo que Teseo había tenido con la amazona, se distinguía por su pasión por la caza y
las artes violentas. Veneraba a Artemisa, diosa virgen de la caza, y en cambio detestaba a la diosa
del amor Afrodita. La diosa, ofendida por el desprecio del chico, suscitó una terrible pasión por el
mismo en el corazón de Fedra, que se había convertido en esposa de Teseo y por lo tanto
madrastra de Hipólito. Estando Teseo ausente, Fedra se ofreció al casto joven, pero este la
despreció. La mujer, despechada, se ahorcó dejando una nota inculpatoria en la que decía que
Hipólito había tratado de violarla. Al regresar Teseo y ver la falsa acusación contra su hijo, creyó en
ella y clamó venganza a Poseidón, que envió a Hipólito un toro que brotó del mar mientras este
cabalgaba en su carro; el carro volcó e Hipólito fue arrastrado por sus propios caballos.

En algunas versiones fue en este momento cuando Fedra se suicidó, al ver el mal que había
causado.

Teseo y Pirítoo

Pirítoo había oído hablar de la fama de Teseo y para comprobarla robó ganado que pertenecía a
este último. Cuando Teseo lo persiguió, Pirítoo estaba dispuesto a enfrentarse a él pero antes de
ello surgió entre ellos una admiración mutua que hizo que se juraran amistad eterna.

Teseo y Pirítoo fueron amigos inseparables, y participaron juntos en hazañas bélicas de su época:
participaron en la expedición de los Argonautas para conquistar el Vellocino de oro y tomaron
parte en la caza del jabalí de Calidón, también estuvieron en la lucha de los lápitas contra los
centauros, que tuvo lugar en la boda de Pirítoo, cuando los ebrios centauros decidieron raptar a
las mujeres.
Decidieron casarse cada uno con una hija de Zeus: Teseo con Helena, que aún era una niña, y
Pirítoo con Perséfone. Primero raptaron a Helena y la dejaron bajo la custodia de Etra, y luego
decidieron bajar al inframundo en busca de Perséfone. Pero el dios Hades les tendió una trampa:
les invitó a un banquete y una vez que los tuvo sentados a la mesa, los dejó adheridos a los
asientos. Cuando Heracles, en su duodécimo trabajo, fue en busca de Cerbero, estando en el
Hades, los encontró encadenados. Al ver a Heracles, tendieron sus manos hacia él, como si fuesen
a ser resucitados gracias a la fuerza de este. A Teseo, agarrándolo de la mano, logró alzarlo, pero
tuvo que abandonar a Pirítoo ya que, al intentar levantarlo, tembló la tierra, por lo que este se
quedó para siempre en el infamundo.

Mientras Teseo estaba en el Hades, los Dioscuros, hermanos de Helena, liberaron a su hermana, se
llevaron a Etra, la madre de Teseo, como esclava, hicieron huir a Demofonte y Acamante, los hijos
que Teseo había tenido con Fedra, y pusieron en el trono de Atenas a Menesteo.

Muerte

Después de ser rescatado por Heracles del inframundo, volvió a Atenas, pero fue expulsado de allí
por Menesteo y decidió establecerse en Esciro, donde además tenía posesiones.

Los habitantes de Esciro lo recibieron aclamándolo, por lo cual Licomedes, rey de la isla, decidió
darle muerte. Para ello, hizo que se despeñara desde lo alto de un precipicio.

En otras versiones, la muerte de Teseo fue accidental.

Se dice que un oráculo había ordenado en el año 476 a. C. llevar los huesos de Teseo desde la isla a
Atenas. Efectivamente los supuestos huesos fueron llevados a Atenas por Cimón y guardados en el
Teseion.

Referencias

SCHMIDT, Joël: Diccionario de mitología griega y romana (Dictionnaire de la mythologie grecque et


romaine), Larousse-Planeta, Barcelona, 1995, s. v. «Teseo».

Joël Schmidt (n. 1937): crítico literario, editor y novelista francés.


PAUSANIAS: Descripción de Grecia, II, 33, 1.

Bibliografía

Fuentes primarias

Biblioteca mitológica, III; Epítome, 1.

HIGINO: Fábulas (Fabulae), 37, 38, 41, 42, 43 y 47.

PAUSANIAS. Descripción de Grecia. Libro I.

Fuentes secundarias

RUIZ DE ELVIRA, Antonio: Mitología clásica. Madrid, 1982. Gredos.

GRIMAL, Pierre: Diccionario de mitología griega y romana. Barcelona, Paidós, 1981.

Literatura

RENAULT, Mary (1962). Teseo: El rey debe morir; El toro del mar. Barcelona: Editorial EDHASA.
2007. ISBN 978-84-350-6162-9.

— (1994). Teseo, rey de Atenas. Barcelona: Editorial EDHASA. ISBN 978-84-350-0593-7.

MARTÍNEZ GARCÍA, Óscar (2006). Teseo: las aventuras del héroe del laberinto. Madrid: Editorial
Aguilar. ISBN 978-84-03-09677-6.

Anne-Catherine-Vived-Remy (2012). Teseo y el minotauro. akal. ISBN 978-84-460-1817-9.

Véase también

Ariadna
Las suplicantes, tragedia de Eurípides

Teseo encuentra la espada de su padre, cuadro de Nicolas Poussin

Categoría:Teseo (ópera)

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