0% encontró este documento útil (0 votos)
105 vistas22 páginas

Factores Clave del Mercado Laboral

El documento habla sobre el mercado laboral. Explica que el mercado laboral incluye la relación entre quienes buscan empleo y quienes ofrecen empleo. También analiza conceptos como oferta y demanda de trabajo, y factores que afectan el mercado laboral como el crecimiento demográfico y la automatización. Finalmente, discute consecuencias del desempleo como el aumento de actividades delictivas y la carga en el gasto público.

Cargado por

Mayda Castro
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
105 vistas22 páginas

Factores Clave del Mercado Laboral

El documento habla sobre el mercado laboral. Explica que el mercado laboral incluye la relación entre quienes buscan empleo y quienes ofrecen empleo. También analiza conceptos como oferta y demanda de trabajo, y factores que afectan el mercado laboral como el crecimiento demográfico y la automatización. Finalmente, discute consecuencias del desempleo como el aumento de actividades delictivas y la carga en el gasto público.

Cargado por

Mayda Castro
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

UNIDAD IV: Factores de mercado: Trabajo, Tierra y Capital.

Contenido temático.

1. El mercado Laboral

El mercado laboral contempla un área clave de la economía y de la sociedad.

¿Qué es el mercado laboral?

Se llama mercado laboral o mercado de trabajo al total de las relaciones en una sociedad
determinada entre quienes buscan empleo remunerado (solicitantes) y quienes ofrecen
empleo o demandan empleados (empleadores). En otros términos, se llama así al total de
la oferta y la demanda de empleo en un país, una ciudad o una región específica.

El mercado laboral posee particularidades respecto al de los bienes de consumo o los


servicios, sobre todo porque contempla un área clave de la economía y de la sociedad.

Está fuertemente regulado por las leyes laborales, emitidas por el Estado para garantizar a
los trabajadores el respeto de sus derechos y beneficios, llamados lógicamente derechos
laborales.
Oferta y demanda

Suele haber inmigraciones para llenar el agujero en la demanda.

En términos de mercado laboral, hablaremos de oferta para referirnos a la cantidad de


empleos disponibles en una comunidad. Depende del total de las empresas, instituciones
y empleadores que tengan puestos de trabajo disponibles.

La demanda se refiere a la cantidad de trabajadores desempleados o necesitados de


trabajo que existen en la misma sociedad. Cuando la relación entre estos dos elementos
favorece ampliamente la demanda, existen más solicitantes que empleos y por lo tanto se
produce desempleo. Además, suelen empobrecerse las condiciones de empleo.

En cambio, cuando hay más empleos que solicitantes, encarecen las condiciones de


empleo, pues los empleadores deben competir entre sí por el empleado. También suele
haber inmigraciones para llenar el agujero en la demanda.

¿Cómo funciona el mercado laboral?

El mercado laboral se rige, como hemos dicho, por los lineamientos del derecho laboral,
es decir, de las leyes del trabajo de cada país. Esto significa que, a la hora de establecer
contratos de trabajo, debe tenerse en cuenta una serie de acuerdos jurídicos, de beneficios
y derechos individuales y colectivos, e incluso de prohibiciones.

Elementos como las vacaciones pagas, la seguridad social, la responsabilidad social y la


cotización para el fondo jubilatorio son apenas algunas de las medidas que interceden a
favor del trabajador. De esta forma se le garantiza una existencia digna.
¿Por qué es importante el mercado?

El mercado laboral incide en la estabilidad de la paz social.

El mercado laboral es clave en la economía de los países, ya que de su desempeño


depende la rentabilidad de las empresas.

Por otro lado, también incide en la estabilidad de la paz social. Una sociedad


desempleada es proclive al malestar, a las protestas, a la pérdida del poder adquisitivo. A
la larga, esto tiene repercusiones políticas, económicas y de todo tipo.

Indicadores del mercado laboral.

La relación entre el salario y el costo de vida es uno de sus indicadores.


A la hora de estudiar y comprender el mercado laboral y sus dinámicas, se presta
atención a los siguientes indicadores:

 Población económicamente activa (PEA). Cantidad total de personas de un país


o una sociedad que son capaces de trabajar y tienen la edad para ello.
 Desempleo o desocupación. Cantidad de personas en capacidad de trabajo que
no consiguen trabajo.
 Subempleo. Se refiere a las personas que trabajan menos tiempo del que podrían
según los estándares legales.
 Índice de salario real. Mide el aumento o disminución del poder de compra de
los salarios, promediados.
 Índice de Precios al Consumidor (IPC). Un indicador a lo largo del tiempo de
la relación entre el salario devengado por los trabajadores y el costo de vida en
que lo invierten, para obtener bienes y servicios.
 Empleo informal. Aquel que no figura en ningún tipo de control burocrático del
Estado y usualmente no paga impuestos, no posee seguro social ni protección de
ningún tipo.

Condicionantes del mercado laboral

Existen distintos elementos sociales, económicos e incluso tecnológicos que condicionan


el desempeño del mercado laboral en los países:

 Crecimiento demográfico. Mientras más gente haya en un país debido a una tasa


de natalidad muy elevada, o a una situación de inmigración continua, más
empleos serán necesarios para que todo el mundo cubra sus necesidades plenas.
 Automatización y tecnificación del trabajo. A medida que las máquinas son
perfeccionadas y son capaces de más y más trabajo automatizado casi sin
participación humana, muchos antiguos empleos desaparecen y se requieren
trabajadores con mayores niveles de conocimiento o preparación técnica. En
cambio, en sectores productivos aún muy subdesarrollados, la mano de obra no
calificada sigue siendo necesaria.
 Políticas laborales. A menudo los Estados varían las reglas de juego con que
los empresarios pueden contratar a sus trabajadores, para darles a estos últimos
más derechos y beneficios (idealmente), lo cual cambia el costo por empleado
para las empresas. A veces esto puede desencadenar medidas radicales de
protección al capital empresarial, como olas de despidos masivos, o por el
contrario puede avivar la llama de la contratación.
 Desempeño gremial. En general los trabajadores se encuentran organizados
en gremios y otras estructuras socio-políticas de defensa a sus derechos y
mediación con sus patronos. A menudo esto conduce a contrataciones colectivas y
otros tipos de contrato que pueden incidir en una captación de nuevos
trabajadores, el mantenimiento de los presentes, o el despido de algunos de ellos.
Elementos que determina el mercado laboral
La

falta de trabajadores incide en la capacidad de producción de las empresas

El funcionamiento del mercado laboral tiene incidencia directa sobre:

El consumo. La gente desempleada tiende a consumir mucho menos y por ende a


contribuir mucho menos con la rueda económica. Si la población desempleada es
masiva, su disminución en el consumo puede impactar en las ganancias
empresariales y gestar recesiones económicas. Los empleados, en cambio,
consumen y se endeudan para obtener bienes y servicios.
El ahorro. Los desempleados tienden a vivir de sus ahorros hasta conseguir otro
empleo, de modo que retiran su dinero de los bancos, afectando la solvencia de
éstos también. En cambio, los empleados suelen ahorrar o endeudarse, lo cual
inyecta energía al aparato financiero del país.
La producción. Unos niveles de producción óptimos requieren de una cantidad de
empleos operando con armonía. La falta de trabajadores incide directamente en la
capacidad de producción de las empresas.
El gasto público. Esto tiene que ver, más que nada, con los trabajadores en el
Estado (Ministerios, secretarías, etc.) o con los que reciben el paro forzoso, es decir,
la ayuda del gobierno a los desempleados (de haberla).
El salario mínimo. Cuando hay muy pocos trabajadores para la cantidad de
empleos, el salario mínimo tiende a aumentar. Cuando es al revés, en cambio, se
mantiene estable (en general, el Estado no permite que disminuya).
Derecho laboral

La violación de cualquier norma laboral se resuelve a través de mediación judicial.

Se llama derecho laboral o derecho del trabajo a la rama de la jurisprudencia que se


ocupa de las normas que rigen el trabajo y las relaciones entre patronos y trabajadores.
Entre ellas están los acuerdos gremiales, salariales, contractuales y otros que deben darse
siempre conforme a las leyes laborales del país.

El Estado pone las reglas de juego con las que trabajadores y empleadores deben
entenderse. Cualquier violación a dichas normas se resuelve a través de mediación
judicial o litigio.

La fuerza de trabajo

Por fuerza de trabajo se entiende al conjunto de capacidades físicas y mentales de


trabajo de las que disponen las personas de un país. El conjunto total de sus trabajadores
en potencia, empleados o no, son la fuerza de trabajo de una nación, que puede estar bien
o mal aprovechada por sus empleadores.
Consecuencias del desempleo

Una sociedad con altos índices de desempleo puede aumentar las actividades
delictivas.

Las consecuencias del desempleo son graves: inciden en el balance económico de la


sociedad y la cargan con necesidades, al tiempo que disminuyen su producción.

Una sociedad con altos índices de desempleo es una sociedad de gente ociosa, necesitada
de producir, que por esas mismas razones es más susceptible al empleo “en negro” o
informal. En casos desesperados, también pueden recurrir a actividades delictivas.

El desempleo además exige acciones del Estado, con planes de fomento del trabajo o
medidas de paro que, aunque necesarias, aumentan el gasto público. Eso por no hablar
del malestar social que todo este fenómeno ocasiona.

El nuevo mercado laboral

El nuevo mercado laboral del mundo del siglo XXI se rige por nuevas demandas, como
es el trabajo especializado, altamente tecnologizado. Incluso suele darse a través de
largas distancias, ya que Internet lo posibilita.

Esto ha habilitado un enorme sector de trabajadores “freelancers”, es decir, por cuenta


propia, que a menudo carecen de protección social alguna, aunque devengan mejores
salarios.

Por otro lado, el rol de la mujer se ha visibilizado e incorporado en el mercado laboral.


Hoy en día constituyen un segmento productivo más, y no un sector débil e improductivo
como a inicios del siglo pasado. Las exigencias de igualdad salarial entre géneros, por
ejemplo, lo ratifican.
Las predicciones más pesimistas advierten sobre la tecnificación paulatina del sector
servicios, que puede dejar obsoletos millones de empleados. Desde que el sector de la
producción se ha automatizado, el sector servicios constituye el gran reservorio de
trabajo del ser humano.

3.1 Demanda laboral.

La demanda de trabajo se deriva de la función producción, entendiendo la producción como


el vector insumo-producto que permite la transformación de insumos en bienes y servicios
de consumo final e intermedio. La producción manufacturera y/o industrial de bienes de
capital se entiende como una función producción que pertenece a un sistema más amplio o
lo que suele llamarse una cadena de valor. En esta cadena de valor, el trabajo está presente
en todos y cada uno de los eslabones, por lo que para Drucker (2001) y Porter (1998),
dentro del modelo gerencial la fuerza de trabajo cobra un papel protagónico. Sin embargo,
veamos lo que se puede derivar de la teoría neoclásica de la producción.

La función de producción tiene dos entradas: la mano de obra y la estructura de capital


instalado. A cada nivel de planta (capital instalado) le corresponde un nivel de contratación
de mano de obra. Tenemos que distinguir entre el corto y el largo plazo. Dentro del corto
plazo, la capacidad instalada física de capital se mantiene constante; por ende, la
producción depende directamente de los movimientos en la cantidad contratada de trabajo.
Se alcanza el largo plazo cuando es posible aumentar la planta física (o disminuirla) y con
ello modificar la cantidad de trabajo contratada.

Con esta misma línea de análisis, podemos observar que el largo plazo de manera natural
desplaza trabajo, ya sea creando o destruyendo empleos mismos que estarán movilizando
otros sectores en la economía. Sin embargo, el flujo neto dependerá del tipo de desarrollo y
el encadenamiento que tenga la economía en su conjunto.2 El tipo de empresa y el sector en
el que participa, es definitivo para medir el flujo neto. Asimismo, el tamaño de empresa y el
tipo de gestión administrativa permite modular los efectos.

Para Klein, Schuh and Triest(2003) son factores externos los que determinan esta dinámica
actual en la construcción y destrucción de empleos: el tipo de cambio, la competencia
internacional y las características domésticas del mercado laboral. Dentro de esas
características domésticas, es principalmente la demanda de trabajo, que originan las
empresas, la que estimula la dinámica en la transición eficiente. Concretamente: depende de
la función producción desde el punto de vista de los autores, y el largo plazo no sólo
destruye empleos, la ampliación de la planta física es capaz de generar empleos más
eficientes que impulsan la creación de alto valor agregado.

Con esta distinción clara entre el corto y el largo plazo, es posible visualizar que la
aportación de la mano de obra se puede apreciar en la capacitación y el tipo de proceso de
producción. El límite entre el corto y largo plazo dependerá de la contribución marginal de
la fuerza laboral a cada uno de los niveles de producción.
La función producción –combinación de trabajo y capital genera tres etapas de la
producción a medida que se va incorporando trabajo a la estructura de capital instalado. En
la primera fase, el producto marginal del trabajo alcanza su punto máximo, a medida que la
escala de planta se va agotando, entonces la productividad marginal del último trabajador
contratado desciende a tasas crecientes. Por otro lado, la caída acelerada del producto
marginal corta en su punto máximo al producto promedio de todos los trabajadores hasta
ese nivel de producción. Alcanzando su punto máximo, el producto promedio empieza a
descender.

Del primer trabajador hasta alcanzar el punto máximo del producto promedio, se define la
primera fase de la producción. La segunda fase se define hasta que la contratación del
último trabajador refleja el producto marginal igual a cero. Finalmente, la tercera fase se
encuentra a partir del punto en el que el producto marginal es igual a cero y es negativo a
partir de ese punto.

La empresa se ubicará en el segmento denominado Fase II, lo que significa que su nivel de
contratación oscilará entre el punto máximo del producto promedio y el punto donde el
producto marginal es igual a cero. En esta fase los productores pueden jugar con la
contratación ya que el PMe ≥ PM. Concretamente, la producción promedio del conjunto de
los trabajadores paga la contratación individual del último trabajador contratado, a pesar de
que su producción sea decreciente.

Por ende, la demanda de trabajo depende de la estructura de costes de la empresa. Puede


tratarse de una empresa en competencia perfecta, o como contraste, puede tratarse de una
empresa con capacidades de monopolio, lo que significaría que puede enfrentar los costes
crecientes y asumir una reducción en la cantidad producida, con menos producción y un
menor nivel de contratación.

Independientemente del tipo de empresa y la arena en la que compite, dentro del corto
plazo la demanda laboral es una función decreciente que establece las horas deseadas de
trabajo y la tasa salarial: a mayor tasa salarial, se reduce el beneficio marginal de la
empresa por enfrentar un mayor coste; y por ende, desearan contratar una menor cantidad
de trabajo, empero, existe un nivel mínimo de trabajadores a contratar, denominando a esta
estrategia el atesoramiento del trabajo de la empresa. En contraste, si la tasa salarial
disminuye, las empresas desearán contratar más horas en el mercado laboral, nuevamente,
dependiendo del tipo de estructura productiva que tiene la empresa.

La demanda decreciente de trabajo, es igual al ingreso del producto marginal, que en el


mercado y bajo condiciones de competencia perfecta, será igual a la tasa salarial. Este
resultado determina que el salario en el mercado será igual al valor del producto marginal
del trabajo. Este resultado neoclásico equivale a afirmar que no existe la posibilidad de
polarización en el mercado laboral, ya que, si apelamos al supuesto de información
perfecta, los trabajadores son libres de aceptar o rechazar la tasa salarial que equivale al
valor del producto marginal en el mercado.
De acuerdo a Cefis y Gabriela (2005) este efecto depende del nivel de agregación de la
industria y del tipo de empresas que haya en la arena de competencia. Encuentran que las
empresas familiares son menos proclives a destruir empleo, en cambio, mantienen las
plazas de empleo por más tiempo a pesar de que la nueva generación de tecnología permita
sustituir trabajo por capital. Al mismo tiempo, aunque la capacidad limitada de los negocios
familiares no permite crear de manera permanente empleos directos, la tasa de creación de
empleo de estas empresas es mayor que el de las grandes empresas que pertenecen a
corporativos internacionales. Cefis and Gabriele (2005): págs.: 15-16.

Tal como lo hemos analizado hasta ahora, la oferta y demanda laboral determinan el
equilibrio de este mercado en particular; sin embargo, existen factores que determinan la
posición de las curvas.

Estos factores tienen implicaciones microeconómicas muy serias que permiten canalizar
recursos a ciertas actividades económicas entre los mercados de bienes y servicios; e intra
mercados, lo que sugiere que los resultados neoclásicos nos permiten proyectar el
comportamiento futuro de la actividad económica. Nuestro primer instrumento para
determinar el sueldo y/o salario lo constituye el mecanismo de mercado; es decir, la misma
oferta y demanda. Como se observa directamente en la Figura II.2. la tasa salarial de
equilibrio está determinada por la oferta y la demanda. La cantidad de trabajo contratada
(horas laboradas y/o número de trabajadores) estará determinada por el salario de equilibrio
w*.

De acuerdo a este mecanismo, w2 es una tasa salarial mayor a w*: los trabajadores
desearían poner a disposición de las empresas más horas de trabajo, pero las empresas no
están dispuestas a contratar este nivel de trabajo. Si el salario es w1, entonces el incentivo
para contratar más trabajo es para las empresas; sin embargo, los trabajadores a esa tasa
salarial valoran más el tiempo destinado al ocio que las horas dedicadas al trabajo. Por lo
tanto, (L*,w*) es el equilibrio de mercado como se puede apreciar en la Figura II.2. donde
exactamente los trabajadores desean contratarse a esa tasa salarial; y las empresas, desean
contratar esa cantidad de trabajadores. Así funciona este mercado.

A partir del análisis anterior; es fácil advertir que necesitamos de factores adicionales para
poder explicar la posición en un punto en el tiempo de la oferta y la demanda. Una vez
cubierto este ejercicio, necesitaremos conocer de aquellos factores que en conjunto explican
la movilidad y la dinámica a lo largo del tiempo. Es decir, ¿cómo explica la microeconomía
neoclásica la evolución histórica del mercado laboral?

Empecemos por la oferta. La posición de la oferta laboral está determinada por la cantidad
de trabajo disponible; es decir, la población económicamente activa que puede definirse
como la cantidad de personas que están en edad y con las capacidades para trabajar. En la
transición dinámica, el crecimiento natural de la población va definiendo la estructura de
esta población económicamente activa que a lo largo del tiempo se va modificando por
condiciones estructurales o por condiciones institucionales.

La modulación de la cantidad de trabajo ofrecida en el mercado obedece a la tasa de


actividad; el cambio en la tasa de actividad femenina; el cambio en las preferencias y
actitudes con respecto a cierto tipo de trabajo; la presencia sindical y su beligerancia en
contra de las empresas o su beligerancia en contra del sector público. La producción dentro
del hogar; el fortalecimiento del Estado de bienestar; la sanidad pública y su incidencia en
la tasa de natalidad; y finalmente, la movilidad laboral y las cadenas de migración.

Por otro lado, la demanda de trabajo define su posición por la estructura de producción; el
corto vs. el largo plazo; la productividad marginal del trabajo y la productividad marginal
del capital; la incorporación de tecnología a la función producción que permite
desplazamientos de la cantidad de trabajo; el encadenamiento de la producción y la
transferencia de conocimiento; las cadenas de valor y las estrategias empresariales para
enfrentar el cambio de entorno.

Desde el punto de vista macroeconómico, la situación del empleo depende del mecanismo
que articula a los diferentes mercados; por ende, el desempleo puede atender a causas
estructurales –la estructura de producción y competencia de los mercados- causas
coyunturales y un desempleo friccional que se define desde el punto de vista de la
microeconomía como un ajuste de mercado: cambiar de un empleo a otro no es más que un
fenómeno temporal, ya que si atendemos a los supuestos neoclásicos, el mercado mantiene
su equilibrio de manera permanente gracias a la información perfecta.

La visión macroeconómica de la evolución del empleo atiende causas que afectan a los
mercados desde las magnitudes globales; es decir, todo el consumo, toda la producción;
toda la inversión y todo el gasto público, lo que sugiere que el mecanismo de mercado tiene
como resultado precisamente esas magnitudes macroeconómicas: el nivel de precios, la
producción, y el desempleo. Tal como se vio anteriormente, si suponemos condiciones
clásicas, el producto no puede ser afectado ni por la política fiscal ni por la política
monetaria, sugiriendo condiciones walrasianas en todos los mercados, incluyendo el
mercado laboral.5
Cuando existe capacidad ociosa en la estructura productiva; es posible afectar el nivel de
producción con política monetaria o fiscal, pero los ajustes en este entorno no son
automáticos. Es menester que el sector público se encuentre monitoreando la cantidad de
desempleo que se ha originado a raíz del desajuste de mercado. Al final del día, muchos
autores están regresando a buscar el fundamento micro de la macro para poder explicar las
causas reales del desempleo a nivel nacional. Además de los ciclos económicos y la escala
de producción, la transferencia de tecnología por empresa y por sector hoy se utiliza como
un mejor argumento para explicar el desempleo. McCandless, George T, Wallace, y Neil
(1991).

3.2 Oferta laboral.

Desde el punto de vista neoclásico la teoría de la oferta de trabajo del individuo, está
elaborada en un modelo básico de asignación de tiempo; donde el individuo y en general
todos los seres humanos en edad de trabajar o con la necesidad de hacerlo realizarán sus
decisiones entre el tiempo que le dedican al ocio y al consumo. Por supuesto el consumo
sólo se logra con la renta obtenida por el tiempo dedicado al trabajo. El supuesto básico de
este enfoque consiste en que todos los individuos ven el trabajo como la actividad en la que
se busca un beneficio monetario. Luego entonces, la decisión del individuo consiste en
gestionar su tiempo disponible entre la renta y el ocio.

De esta forma los dos argumentos que permiten establecer las horas ofertadas en el
mercado de trabajo serán el efecto renta y el efecto substitución. El efecto renta es
exactamente la variación del número deseado de horas de trabajo deseadas provocada por
una variación en la renta. Si mantenemos todo lo demás constante; también podemos
definir el efecto substitución como el intercambio de ocio por trabajo cuando el ocio se
encarece, y resulta más rentable para los individuos llevar sus horas de trabajo al mercado
debido a un alza en los salarios. En este enfoque el ocio es un nombre genérico para el
tiempo destinado a la educación, el descanso y el trabajo dentro del hogar.

El resultado en este proceso al través del tiempo será la curva de oferta de trabajo que se
vuelve hacia atrás, donde el ocio es un bien normal. Esta aseveración permite que, si los
individuos observan un incremento en su nivel de ingreso monetario deseado, entonces
ellos mismos desearán trabajar menos horas por día. Cada una de las posiciones elegidas a
lo largo del tiempo sobre la curva de indiferencia, permite maximizar la utilidad de los
individuos de acuerdo a sus preferencias; por ende, cada efecto renta determina un número
exacto de horas que los individuos desean llevar al mercado laboral; mientras que el efecto
substitución permite asignar más horas de trabajo al ocio, y viceversa.

Como lo podemos apreciar en la Figura II.1. a medida que aumenta el nivel salarial en el
mercado, los individuos desearán poder dedicarle más horas de su tiempo al trabajo,
restando horas dedicadas al ocio; hasta un nivel de tasa salarial w*, donde el efecto
substitución permite reducir las horas de trabajo ya que el individuo valora ahora más su
tiempo dedicado al ocio, que el posible ingreso que pueda percibir por el salario monetario
recibido si dedica esas horas al trabajo.
Hasta el nivel salarial w* estará definida la curva de oferta de trabajo que se vuelve hacia
atrás. Se puede observar que con una tasa salarial superior a w* se reduce el tiempo
dedicado al mercado de trabajo, y con una tasa salarial inferior a w* la función tiene
pendiente positiva explicitando la reacción positiva de los individuos ante el crecimiento de
la tasa salarial. El efecto neto sobre la curva de oferta dependerá de la magnitud relativa de
cada uno de ellos. Como lo mencionamos anteriormente, esta es la curva que van a
observar los individuos y los empleadores en el mercado laboral. Los argumentos que
subyacen a esta oferta dependen de la percepción de los individuos ante su asignación de
tiempo.

Este modelo de asignación de tiempo fue desarrollado ampliamente por Gary Becker
(1977) quién asignó un precio sombra a las actividades que pueden realizar todos los
miembros del hogar: trabajo remunerado en el mercado, producción de mantenimiento
dentro del hogar y sin ninguna remuneración, y finalmente el tiempo destinado al consumo.
La mecánica sigue siendo la misma. Los individuos tienen racionalmente que decidir y
asignar su tiempo con respecto a estas actividades, a qué le dedicará más tiempo el
individuo de sus 24 horas, dependerá de la percepción que tienen los individuos de cada
una de estas actividades y de cómo se evalúan en el mercado. Ahora continuaremos con el
análisis de la demanda de trabajo. Para poder crear el mercado laboral, es necesario que
podamos constituir estas estructuras sociales de comportamiento, mismas que nos permiten
visualizar la estructura y la generación del equilibrio.
3.3 Salario mínimo.

El salario mínimo se ha definido como "la cuantía mínima de la remuneración que un


empleador deberá abonar a sus asalariados por las prestaciones que éstos hayan efectuado
durante un determinado período, sin que dicha cuantía pueda ser rebajada mediante
convenio colectivo ni acuerdo individual".
Esta definición se refiere al carácter vinculante (obligatorio) de los salarios mínimos,
independientemente del método que se utilice para fijarlos. Al respecto, los salarios
mínimos pueden establecerse por ley, por decisión de una autoridad competente o de una
junta o consejo de salarios, o por dictamen de los tribunales del trabajo o los juzgados
laborales. Los salarios mínimos también se pueden fijar dando fuerza de ley a las
disposiciones pertinentes contenidas en los convenios colectivos.
El propósito de los salarios mínimos es proteger a los trabajadores contra el pago de
salarios indebidamente bajos. Su existencia ayuda a garantizar que todas las personas
participen de forma justa y equitativa en la distribución de los frutos del progreso y que se
pague un salario mínimo vital a todas las personas que tengan empleo y necesiten esa clase
de protección. Los salarios mínimos también pueden ser un elemento integrante de las
políticas destinadas a superar la pobreza y reducir las desigualdades, incluyendo las
disparidades que existen entre hombres y mujeres, mediante la promoción del derecho a la
igualdad de remuneración por un trabajo de igual valor.

Los sistemas de salarios mínimos no deberían ser considerados o utilizados de forma


aislada, sino que deberían diseñarse de tal forma que actúen como complemento y refuerzo
de otras políticas sociales y de empleo. Existen diversos tipos de medidas que se pueden
utilizar para hacer frente a la desigualdad en el ámbito de los ingresos y en el mercado de
trabajo, con inclusión de las políticas de fomento del empleo, las transferencias sociales y la
creación de un entorno propicio para el desarrollo de empresas sostenibles.

Asimismo, habría que establecer una distinción entre el mecanismo del salario mínimo, que
define un piso o nivel de base, y los procedimientos de la negociación colectiva, que
pueden utilizarse para fijar salarios por encima de un piso o nivel de base existente. En el
gráfico 1 se ilustra una distribución salarial hipotética que comprende una "zona de salario
mínimo" y una "zona de negociación colectiva", distribución que se puede utilizar para
establecer normas mínimas y fijar niveles de salarios por encima de un piso o nivel de base
existente.

En el gráfico 2 se muestra que la eficacia de los salarios mínimos depende de muchos


factores, como por ejemplo: el grado de protección que ofrecen a todos los trabajadores que
son parte en una relación de empleo, incluidas las mujeres y los jóvenes y los trabajadores
migrantes, independientemente del tipo de acuerdos contractuales que tengan, en todas las
industrias y ocupaciones de la economía (cobertura); el grado en que estos salarios se
establecen y se ajustan según niveles adecuados para cubrir las necesidades de los
trabajadores y sus familias, teniendo en cuenta los factores económicos (nivel); y la medida
en que los empleadores dan cumplimiento a las normas sobre salario mínimo
(cumplimiento).
Gráfico 1. La distribución de los salarios.

Interpretación del gráfico: El gráfico 1 muestra una distribución salarial hipotética en una
población de 56 asalariados antes de la introducción de un salario mínimo. El nivel de los
salarios está representado en el eje horizontal, y el número de asalariados, en el eje vertical.

El gráfico muestra toda la gama de los salarios del mercado, con una proporción
relativamente pequeña de trabajadores que perciben muy bajos salarios en el extremo
izquierdo de la curva de distribución. En el ejemplo, un trabajador tiene un salario de 1
dólar de Estados Unidos, dos trabajadores ganan 3 dólares y cinco trabajadores ganan 8
dólares. El círculo rojo (la "zona del salario mínimo") muestra que el salario mínimo
debería en principio destinarse a los trabajadores que ganan los salarios más bajos, a fin de
eliminar los "salarios indebidamente bajos".

El círculo azul (la "zona de la negociación colectiva") ilustra el principio de que la


negociación de convenios colectivos puede servir para fijar salarios de cuantía superior a la
de un piso o nivel de base existente.
Gráfico 2. Principales dimensiones de un sistema de salarios mínimos eficaz

2. Tierra y capital.

Los factores de producción satisfacen las necesidades de bienes y servicios.

¿Qué son los factores de producción?

En economía, se conoce como factores de producción a los insumos y recursos, tanto


humanos como de otra naturaleza, de cuya disponibilidad y correcto manejo depende la
generación de riquezas en un sistema económico cualquiera. Es decir, se llama así a las
“entradas” de cualquier proceso productivo, sin las cuales no se puede obtener una
“salida”: la satisfacción de las necesidades de bienes y servicios del ser humano.
Se entiende como factores de producción especialmente a aquellos insumos cuya
abundancia no es absoluta, como pueden ser ciertos recursos
naturales (el aire atmosférico, por ejemplo). Y en líneas generales, se consideran siempre
cuatro grandes factores en todo proceso productivo: tierra, trabajo, capital y
organización/conocimiento.

Como se comprenderá, de estos factores depende, en principio, la producción, y por ende


también la renta y el gasto de cualquier empresa humana. Sin embargo, es posible que
estos cuatro factores varíen en su significado puntual conforme el mundo cambia y
nuestros procesos industriales y de consumo también.

Es así que, por ejemplo, el factor “tierra” era vital en una consideración agrícola del mundo
y representaba exactamente eso: la tenencia de tierras para la siembre; algo que ha debido
resignificarse luego del advenimiento de la sociedad industrial.

La Tierra

El factor tierra comprende todos los recursos que se hallan en la corteza terrestre.

La comprensión actual de la necesidad de la tierra se da en un sentido más amplio que


simplemente ser dueño de terrenos. Esto último es particularmente válido para la
producción agropecuaria, pero en el caso de los modelos industriales o posindustriales de
producción se refiere más bien a los recursos que se hallan en la corteza terrestre, y que
pueden ser de origen mineral, orgánico, biológico, etc.

Es decir, desde el petróleo, los distintos minerales, la madera de los bosques o los frutos
cultivados en un sembradío se consideran parte del factor tierra, y suelen ser considerados
el factor básico elemental, el insumo material primario, a partir del cual se da el proceso de
cambios que es la producción.

Esto, claro, dependerá de la actividad económica a la que nos refiramos. Por ejemplo,


una empresa de software no requerirá ningún tipo de tierra, más allá del espacio físico en el
que asiente sus oficinas. En cambio, una empresa de bienes raíces considerará la tierra
como su insumo único y primordial.

En particular los recursos no renovables (como los combustibles fósiles) tienen un


mercado muy agresivo en su competencia, y los países que disponen de estos recursos en
abundancia suelen verse favorecidos en sus términos de intercambio. El pago al factor tierra
es el que se debe abonar por la utilización de los recursos naturales.

El trabajo

A los trabajadores se les recompensa por su esfuerzo laboral con un salario.

El trabajo se refiere a los diversos esfuerzos que un individuo enfrenta para llevar un


producto o servicio hasta el mercado de consumo, lo cual puede bien darse de muchas
maneras. Es trabajo la labor de producción misma en la que, por ejemplo, un agricultor
cultiva ciertos frutos; pero también la recolección y conducción de dichos frutos al lugar
donde se procesan, y de allí hacia la industria que los convierte en alimentos. Lo mismo
ocurre con el encargado de distribuir estos alimentos, y de venderlos a los potenciales
compradores. Son trabajo también los servicios, de modo que una empresa de este sector
ofrece a sus clientes, esencialmente, un tipo especializado de trabajo.

En el sistema capitalista, a los trabajadores se les recompensa por este esfuerzo


laboral con un salario, calculado en base a las horas de trabajo realizadas y al nivel de
profesionalización o de especialización que dicha labor represente.

A los trabajadores altamente calificados se les conoce como capital humano y su


generación en un país o una sociedad es lo que motiva la existencia de un sistema
educativo, sobre todo el orientado hacia los saberes prácticos.
El capital

El

capital abarca aquellos recursos materiales indispensables para la producción.

Por capital se entiende, típicamente, al dinero, o sea, a los recursos monetarios y


financieros que permiten poner a andar un proceso productivo, ya sea dotándolo de sus
insumos básicos o bien sirviendo para el pago de sus trabajadores.

Sin embargo, el dinero no está directamente involucrado en la producción de un bien o un


servicio, por lo que suele entenderse por capital la adquisición de los recursos materiales
indispensables para que la producción se dé. Por ejemplo, un tractor es necesario para
la producción agrícola, lo mismo que escritorios y computadores para la producción de una
empresa de software.

Similarmente, se habla de capital humano para referirse a la cantidad y calidad de los


trabajadores de una organización, así como al dinero que ésta invierte en su educación y
mejoramiento profesional, para gozar de una mano de obra más apta y de mayor valor.

A este tipo de recursos se les conoce como inversión y se les descuenta de las rentas
producidas por la empresa para distinguir entre el capital requerido para la continuación del
proceso o inclusive para su expansión, de las ganancias arrojadas por el proceso productivo

3. Mercado y eficiencia económica.

La eficiencia en cualquier tipo de mercado financiero es necesaria para una correcta


formación de precios. Los mercados financieros son muy amplios, es por eso que abarcan
muchas clases de activos financieros.

Para que un mercado sea eficiente se deben de dar dos premisas:


 La información de los mercados debe estar disponible sin ningún coste para el
inversor.
 La información relevante está reflejada en el precio de la acción, bono, divisa o tipo
de interés.

Hipótesis de los mercados eficientes.

Hay tres tipos de eficiencia en los mercados según la hipótesis de mercados eficientes:

1) Eficiencia débil: Se basa en los precios históricos, que reflejan toda la información
contenida en los precios pasados. Por lo que la información pasada (volumen y
precios) no tienen ningún poder de predicción sobre el futuro precio de los valores,
porque los precios son independientes de un periodo a otro. En un contexto de
eficiencia débil de los mercados no se puede obtener rendimientos ajustados al
riesgo utilizando análisis técnico.
2) Eficiencia semi-fuerte: Incorpora, además, la información pública. Los valores se
ajustan rápidamente cuando la información se hace pública. Por lo que los precios
reflejan toda la información pública disponible.  Esto implicaría que no se podrían
obtener rendimientos ajustados al riesgo mediante análisis fundamental.
3) Eficiencia fuerte: Es la eficiencia que incorpora las dos anteriores y la información
privada (interna). Los precios no sólo reflejan el histórico y la información pública,
si no también toda la información que pueda obtenerse mediante el análisis de la
empresa y de la economía. Esto implica que ningún tipo de inversor puede acceder a
información relevante para los precios, por lo que nadie puede constantemente
obtener rendimientos excesivos en el mercado.

Dada la prohibición que existe en la mayoría de los mercados sobre invertir basándose en
información privilegiada sería poco realista pensar que los mercados son de forma eficiente
fuerte.

En muchos estudios se ha demostrado que existe una forma de eficiencia débil. Los precios
pasados no tienen correlación con los precios futuros. Los precios resultan ser aleatorios.
Sin embargo, no apoyan el hecho de que los precios tienen razón y por tanto reflejan
siempre correctamente el valor intrínseco. Por ello, también existen anomalías que reducen
la credibilidad de que los mercados sean eficientes de forma débil.

Las finanzas conductuales argumentan una hipótesis adaptativa de los mercados.

Las 6 lecciones sobre la eficiencia del mercado

1. Los mercados no tienen memoria. Los cambios de precio del pasado no reflejan ni


tienen información de lo que ocurrirá en el futuro. Todos hemos oído hablar muchas
veces de la famosa frase, «Rentabilidades pasadas no
garantizan rentabilidades futuras «.
2. Confíe en los precios del mercado. Cuando el mercado es eficiente, significa que
el precio recoge toda la información disponible sobre el valor de cada activo.
3. Aprenda a leer el mercado antes de invertir. Existen muchas preguntas que
deben de resolverse para saber en qué situación se encuentra el mercado, y haciendo
un buen análisis se pueden sacar conclusiones a futuro. ¿Qué significa un retorno
mayor?, ¿Qué proyección tiene esa empresa?, ¿Cómo está la curva de tipos de
interés?, ¿Qué señales nos envía el mercado?
4. No hay ilusiones financieras (contables). Se puede dar el caso de contabilidad
creativa (que puede o no reflejar cambios en el precio) o el caso de Split o contra
Split de acciones, en cuyo caso, no hay pérdida de poder o aumento del mismo.
5. Fíate sólo de ti mismo. Un buen inversor no pagaría a otro por algo que puede
hacer él.
6. Elasticidad de la demanda muy alta. Los pequeños cambios en las variaciones del
precio de un activo, suponen grandes movimientos en la demanda del mismo.

¿Qué es la eficiencia económica?

La eficiencia económica alude a la destreza con la que un sistema económico utiliza sus
recursos, de manera eficiente, para lograr una máxima producción de bienes y
servicios.
Un sistema será más eficiente que otro si, utilizando los mismos recursos, es capaz de
proveer más bienes y servicios.

Ventajas de la eficiencia económica

Las principales ventajas que presenta la eficiencia económica son las siguientes:

Importantes mejoras en la producción de una empresa o compañía.


Mayor producción a menor consumo.
Progreso de la eficiencia técnica.
Sustitución de procesos antiguos por métodos nuevos que generan mayor
producción.
Aumento de la rentabilidad y los beneficios obtenidos, ya que al utilizar menos
recursos disminuyen los costos.
Tipos de eficiencia económica

La eficiencia económica se puede clasificar en eficiencia productiva, de escala, social y


técnica.

Eficiencia productiva
Se obtiene cuando, mediante el buen uso de la economía eficiente, un producto utiliza la
mínima cantidad de recursos para producir un servicio de calidad.

Eficiencia de escala
Se trata de producir lo exacto sin sobrepasar la producción. A pesar de que cuando se
produce mayor cantidad de un determinado producto, el costo por unidad baja, sobrepasarse
a gran escala puede generar cierto desorden e ineficiencia económica.

Eficiencia social
Se da cuando los beneficios de producir determinado bien sobrepasan los efectos
negativos que tiene su producción dentro de la sociedad.

Eficiencia técnica
Consiste en aprovechar de manera correcta la materia prima y la mano de obra, dedicada
a la producción de un bien, para lograr el menor costo posible de producción.

También podría gustarte