TEMAS DE INTERÉS EN LA SALA SITUACIONAL
Preparado por Dr. Percy Miranda Paz
Epidemiología Arequipa
Neumonías
La neumonía es una infección de los pulmones que afecta a los
pequeños sacos de aire (alvéolos) y los tejidos circundantes.
Varios millones de personas desarrollan neumonía y gran número
mueren cada año. Con frecuencia la neumonía puede ser una
enfermedad terminal en personas que padecen otras enfermedades
crónicas graves. Es la sexta causa más frecuente de todas las muertes y
la infección mortal más frecuente que se adquiere en los hospitales. En
los países en vías de desarrollo, la neumonía es la causa principal de
muerte y sólo la segunda después de la deshidratación causada por la
diarrea aguda.
Causas
La neumonía no es una enfermedad única, sino muchas enfermedades
diferentes, cada una de ellas causada por un microorganismo distinto.
Por lo general, la neumonía se presenta tras la inhalación de unos
microorganismos, pero a veces la infección es llevada por el flujo
sanguíneo o migra a los pulmones directamente desde una infección
cercana.
En los adultos, las causas más frecuentes son las bacterias, como
Streptococcus pneumoniae, Staphylococcus aureus, Legionella y
Hemophylus influenzae. Los virus, como los de la gripe y la varicela,
pueden también causar neumonía. El Micoplasma pneumoniae, un
microorganismo semejante a una bacteria, es una causa particularmente
frecuente de neumonía en niños mayores y en adultos jóvenes. Algunos
hongos causan también neumonía.
Algunas personas son más propensas a esta enfermedad que otras. El
alcoholismo, fumar cigarrillos, la diabetes, la insuficiencia cardiaca y la
enfermedad pulmonar obstructiva crónica son causas que predisponen a
la neumonía. Los niños y las personas de edad avanzada tienen mayor
riesgo de desarrollarla, así como los individuos con un sistema inmune
deficiente, debido a ciertos fármacos (como los utilizados para curar el
cáncer y en la prevención del rechazo de un trasplante de órgano).
También están en el grupo de riesgo las personas debilitadas, postradas
en cama, paralizadas o inconscientes o las que padecen una
enfermedad que afecta al sistema inmunitario como el SIDA.
La neumonía puede aparecer después de una cirugía, especialmente la
abdominal, o de un traumatismo, sobre todo una lesión de tórax, debido
a la consecuente respiración poco profunda, a la disminución de la
capacidad de toser y a la retención de la mucosidad. Con frecuencia los
agentes causantes son el Staphylococcus aureus, los neumococos y el
Hemophylus influenzae o bien una combinación de estos
microorganismos
Síntomas y diagnóstico
Los síntomas corrientes de la neumonía son una tos productiva con
esputo, dolores en el tórax, escalofríos, fiebre y ahogo. Sin embargo,
estos síntomas dependen de la extensión de la enfermedad y del
microorganismo que la cause. Cuando la persona presenta síntomas de
neumonía, el médico ausculta el tórax con un fonendoscopio para
evaluar la afección. La neumonía generalmente produce una
modificación característica de la transmisión de los sonidos que puede
oírse mediante el fonendoscopio.
En la mayoría de los casos, el diagnóstico se confirma con una
radiografía de tórax que, con frecuencia, contribuye a determinar cuál es
el microorganismo causante de la enfermedad. También se examinan
muestras de esputo y de sangre con el fin de identificar la causa. Sin
embargo, en la mitad de los individuos con neumonía, no se llega a
identificar el microorganismo responsable.
Tratamiento
Los ejercicios de respiración profunda y la terapia para eliminar las
secreciones son útiles en la prevención de la neumonía en personas con
alto riesgo, como los que han sido sometidos a una intervención de tórax
y aquellos que están debilitados. Las personas que padecen neumonía
también necesitan despejar las secreciones
Con frecuencia, los individuos que no están muy enfermos pueden tomar
antibióticos por vía oral y permanecer en casa. Las personas de edad
avanzada y las que tienen ahogo o una enfermedad cardiaca o pulmonar
preexistente, habitualmente son hospitalizadas y tratadas con
antibióticos por vía intravenosa. También pueden necesitar oxígeno,
líquidos intravenosos y ventilación mecánica
Neumonía neumocócica
El Streptococcus pneumoniae (neumococo) es la causa bacteriana más
frecuente de neumonía. Una persona infectada con uno de los 80 tipos
conocidos del neumococo desarrolla inmunidad parcial a una nueva
infección con este tipo de bacteria en particular, pero no a las demás.
La neumonía neumocócica comienza generalmente después de que una
infección vírica del tracto respiratorio superior (un resfriado, una
inflamación de garganta o una gripe) haya dañado los pulmones lo
suficiente como para permitir que los neumococos infecten la zona. Tras
los temblores y los escalofríos, aparecen fiebre, tos con esputo, ahogo y
dolores en el tórax al respirar (en el lado del pulmón afectado). También
son corrientes las náuseas, vómitos, cansancio y dolores musculares. El
esputo a menudo es de aspecto oxidado debido a la sangre que
contiene.
Existe una vacuna que protege de las infecciones neumocócicas graves
en casi el 70 por ciento de las personas vacunadas. Se recomienda la
vacunación para individuos con un alto riesgo de contraer la neumonía
neumocócica, como los que tienen enfermedades cardíacas o
pulmonares, los individuos con deficiencia del sistema inmune o con
diabetes y los mayores de 65 años. En general, la protección que
proporcionan las vacunas duran toda la vida, aunque los individuos con
mayor riesgo a veces se tienen que volver a vacunar al cabo de 5 a 10
años. En un 50 por ciento de los casos, la vacuna causa enrojecimiento
y dolor en el lugar de la inyección. Solamente el uno por ciento de los
vacunados presenta fiebre y dolor muscular tras la vacunación y son
pocos los casos de reacción alérgica grave.
Neumonía estafilocócica
El Staphylococcus aureus causa solamente el 2 por ciento de los casos
de neumonía adquirida fuera del hospital, pero en cambio ocasiona entre
el 10 y el 15 por ciento de neumonías que se adquieren en los
hospitales, donde estos pacientes han sido internados para recibir
tratamiento por otros trastornos. Este tipo de neumonía tiende a
desarrollarse en personas muy jóvenes o muy mayores y en individuos
debilitados por otras enfermedades. También tiende a producirse en los
alcohólicos. El índice de mortalidad es de un 15 a un 40 por ciento,
debido en parte a que los individuos que contraen neumonía
estafilocócica por lo general ya están gravemente enfermos.
El Staphylococcus provoca los síntomas clásicos de la neumonía, pero
los escalofríos y la fiebre son más persistentes en la neumonía
estafilocócica que en la neumocócica. El Staphylococcus puede originar
abscesos (acumulaciones de pus) en los pulmones y producir quistes
pulmonares que contienen aire (neumatoceles), especialmente en los
niños. Esta bacteria puede ser transportada por el flujo sanguíneo desde
el pulmón y producir abscesos en cualquier lugar. La acumulación de
pus en el espacio pleural (empiema) es relativamente frecuente. Estas
acumulaciones se vacían utilizando una aguja o un tubo introducido en
el tórax
Neumonía causada por bacterias gramnegativas
Las bacterias se clasifican en grampositivas y gramnegativas,
basándose en su aspecto cuando se tiñen y se miran al microscopio. Por
un lado, los causantes de la mayor parte de los casos de neumonía son
los neumococos y estafilococos, bacterias grampositivas. Por otro, las
bacterias gramnegativas, como la Klebsiella y la Pseudomonas,
provocan una neumonía que tiende a ser extremadamente grave.
Los pulmones de adultos sanos son raramente infectados por las
bacterias gramnegativas. Son los niños pequeños los infectados con
mayor frecuencia, así como las personas de edad avanzada, los
alcohólicos y las personas con enfermedades crónicas, especialmente
con alteraciones del sistema inmune. Las infecciones por bacterias
gramnegativas se adquieren generalmente en ambientes hospitalarios.
Las bacterias gramnegativas pueden destruir con mucha rapidez el
tejido pulmonar, por lo que la neumonía provocada por una bacteria
gramnegativa tiende a empeorar de forma rápida. La fiebre, la tos y el
ahogo son frecuentes, y el esputo expulsado puede ser espeso y de
color rojo (color y consistencia similares a la jalea de grosella).
Dada la gravedad de la infección, el sujeto se hospitaliza para
someterse a un tratamiento intensivo con antibióticos, oxígeno y líquidos
intravenosos. A veces es necesario un tratamiento con respirador. Aun
con un tratamiento totalmente adecuado, fallece alrededor del 25 al 50
por ciento de las personas que padecen neumonía causada por una
bacteria gramnegativa
Neumonía causada por Hemophylus influenzae
Hemophylus influenzae es una bacteria. A pesar de su nombre, no tiene
nada que ver con el virus de la influenza que causa la gripe. Las cepas
de Hemophylus influenzae tipo b son el grupo más virulento y provocan
graves enfermedades, como la meningitis, la epiglotitis y la neumonía,
por lo general en niños menores de 6 años. Sin embargo, debido al uso
ampliamente difundido de la vacuna del Hemophylus influenzae tipo b, la
enfermedad grave causada por este microorganismo se está volviendo
menos frecuente. La neumonía es más común entre las personas que
padecen drepanocitosis y en las que presentan inmunodeficiencias. En
la mayoría de estos casos el germen no pertenece al grupo de los
microorganismos que se utilizan para la producción de la vacuna frente
a Hemophylus influenzae tipo b.
Los síntomas de la infección pueden ser accesos de estornudos y goteo
nasal seguidos por los síntomas característicos de la neumonía, como
fiebre, tos que produce esputo y ahogo. Es frecuente la aparición de
líquido en la cavidad pleural (el espacio comprendido entre las dos