EL PASTOR BENDECIDO POR LA LLUVIA
Cuento Infantil para niños, escrito por:Luchito
La vegetación carecía en los campos cercanos al pastor, llevaba a pastear a sus ovejas a unos cerros muy lejanos. Cuando
pasaba por las polvorientas pampas, muy esperanzado dijo el pastor:
– “¿Cuando será el día que crezca la vegetación por estos abandonados campos?”.
Dicho anhelo no se hizo esperar, ya que un día, cuando se disponía a llevar a sus ovejas a la cordillera para pastearlos,
empezó a llover torrencialmente en el valle. Muy decepcionado por la situación dijo el pastor:
– “¡Oh Dios mío!, ¿por qué me mandas otra desgracia? o ¿es que acaso no es suficiente castigo vivir una sequía?”.
Al cabo de varios días, el pastor agradeció a Dios la lluvia que le mandó con gran magnitud, ya que se convenció de que
en vez de causarle un daño le produjo un gran bien al transformar el panorama desértico de las polvorientas pampas por
unos campos verdes. Muy emocionado de que se cumpliera su deseo dijo:
– “¡Muchas gracias Dios mío!, porque ahora ya no tendré que escalar cerros ni caminar lejos para pastear mis ovejas, ya
que ahora me has sembrado el pasto cerca de mi rebaño. Ojalá lloviera siempre por aquí para que se conservaran verdes
estos campos”.
Y así es como la lluvia cambio de un momento a otro la calidad de vida de este humilde pastor.
EL PESCADOR PABLO
Cuento Corto Infantil para niños y niñas, creado por: Anthony Sebastian
Había una vez un pescador llamadoPablo. Él vivía en las playas de Pimentel, se despertaba a las seis de la mañana a
pescar y a las ocho de la noche volvía a su casa.
Un día, Pablo enfermó y tuvieron que llevarlo al hospital. El pescador le dijo a su hijo:
– “Benjamín, quiero que pesques por mi”.
– “Ok papá”. – Le dijo Benjamín a su padre.
Al día siguiente, Benjamín fue al mar a desempeñar la tarea que le había dicho su padre y pescó hasta que se hizo de
noche. Después de dos días, el chico no pudo pescar ni un pez, pero siguió insistiendo hasta que un día pescó uno. A partir
de ahí siguió teniendo éxito en la pesca y cada vez conseguía más.
Después de una semana Pablo volvió del hospital y Benjamín le dijo como le fue y que aprendió por fin a pescar. Por
haberlo conseguido su padre se sentía muy orgulloso de él. Todos los días iban a pescar al mar y vivieron felices por
siempre.
LA ABEJITA QUE TOCABA MUSICA
Cuento Infantil para niños y niñas, creado por: Mary Alejandra Zapata Martinez (8 años)
Había una vez una abejita que estaba enferma, pero cada día que dormía soñaba que era la mejor tocando violín. Al día
siguiente decidió entrar a clases de violín, tocó y tocó, hasta que aprendió. Y como tocaba tan bien, un día pasó un “busca
talentos” y escuchó un sonido precioso, buscó de donde venía hasta que encontró la hermosa melodía que tocaba la abejita
y le pregunto el “busca talentos”.
– “Hola ¿quisieras estar en una orquesta de violines? ¡Nos falta una abeja más!”
Y la abeja respondió: – “Claro que si”
Y el busca talentos le dijo: – “Vale, te doy mi contacto, y por cierto, soy Julio”.
– ” Yo soy Lola”.
– “Adiós, te espero mañana en mi oficina a las 12, los ensayos empezaran el jueves 27 de este mes”.
Y la abejita siguió en sus clases aún más contenta.
Días después la abejita decidió salir de sus clases para ir a los ensayos con su nuevo amigo Julio.
Y como tocaba tan bien, el Julio dejó a las demás abejas que tenía para la orquesta por Lola. La abeja Lola ya se llevaba
bien con las demás abejas, entonces las demás abejas se enfadaron con ella y Julio indicó a Lola por donde tenía que ir,
hasta que un día la abejita vio que las demás abejas estaban tristes porque Julio las había dejado solas y a ella eso no le
gustaba, se les acercó a las demás abejas y les pregunto:
– “¿Qué les pasa amigas?”
Y las demás abejas le respondieron:
– “No nos hables Lola, estamos enfadadas contigo”.
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Y les preguntó: – “¿Por qué, que les hecho?”
– “Lola, pues lo que nos has hecho fue que desde que llegaste, nuestro profesor Julio solo le has importado tú”.
– “Oh, lo siento, ahora mismo iré a hablar con él”.
Minutos después…
– “Julio, debo de hablar contigo, sé que crees que soy talentosa, pero mira, no soy la única”.
– “Lo siento Lola, pero ahora estoy muy ocupado organizando tus cosas”.
– “No Julio espera, lo siento, pero no puedo seguir siendo tu estrella”.
– “Ahora no puedo hablar, ¿me esperas un segundo?”.
Pero la abeja Lola pensó que si era ella la estrella podía hacer lo que quiera.
– “Julio, si yo soy la estrella exijo que las dejes presentarse conmigo o si no, no tendrás concierto. Adiós”.
– “No Lola espera, de acuerdo, podrás salir con ellas”.
Y después, las demás abejas perdonaron a la abeja Lola y volvieron a ser muy buenas amigas.
EL CARACOL Y LA FLOR
Cuento Corto Infantil para niños y niñas; escrito por: Guillermo Suchetti
Cierto día, un caracol cuyo caparazón era blanco como una nube, acostumbraba a pasear por los jardines.
Se sentía triste porque su caparazón no era colorido; no le gustaba mirarse en los espejos, le pesaba ver a las mariposas
con alas multicolor y las flores con sus hermosos tonos, como si fueran acuarelas.
Una tarde, mientras caminaba en el jardín, el caracol se cruzó con unos pinceles que le preguntaron:
– “¿Por qué lloras, por qué estas tan apenado?
El caracol respondió:
– “Es por mi caparazón, es pálido; a nadie le llamó la atención, nadie se enamoraría de mi”.
Al escuchar ésto, los pinceles lo consolaron con un abrazo y les dijeron al caracol:
– ” Pintaremos tu caparazón con los mas bellos colores, te gustará verte distinto en los espejos y cualquiera se enamorará
de ti”.
Los pinceles le dieron vida al caparazón del caracol.
Al día siguiente, el caracol salió a pasear al atardecer por el jardín. Una flor lo miró con asombro, le dijo:
– “Que hermoso que eres”
Y el caracol contempló sus pétalos radiantes. Ambos se enamoraron a primera vista.
En la noche, el caracol y la flor bailaron juntos hasta el amanecer y fueron felices para siempre.
EL GUSANITO PARLANTE
Cuento Infantil para niños/as; escrito por:Ana Quintero
Había una vez una niña que estaba jugando en el jardín de su casa y de pronto escuchó una vocecita que le dijo:
– Tu mamá te va a llamar para comer.
Y en ese preciso instante se oyó la voz de su mama diciendo:
– Lucita es hora de comer, ven pronto a la mesa, pero antes lávate las manos.
Ella se confundió al principio con las dos voces, pero luego se escuchó:
– Te lo dije. (en tono muy suave)
Lucita volvió la cabeza hacia el piso y miro a un pequeño gusanito de seda que le decía:
– Y mañana será otra vez lo mismo. Escucha lo que te dice tu mama y te veo mañana cuando regreses a jugar.
– ¿Tu puedes hablar?? – Le pregunto Lucita al gusanito.
– Por supuesto, ¿tu puedes oírme?
– ¡Por supuesto! – le respondió Lucita.
Y se fue a lavarse las manos para ir a la mesa. Ya en la mesa comentó con su mama lo ocurrido y la mama le respondió:
– No Lucy, es tu imaginación, las flores, las mariposas y los gusanitos no hablan, ya te lo he repetido muchas veces.
Lucy quiso insistir, pero la sopa era deliciosa y prefirió comerla en vez de hablar del asunto.
A la mañana siguiente cuando se despertó escucho la vocecita de nuevo por la ventana:
– Lucita no olvides llevarte algo para mostrar algo novedoso en tu escuela, es viernes y debes llevar un objeto.
– Te llevo a ti. – Respondió Lucita levantándolo y poniéndolo en su bolsita de lápices.
– ¡Ohhhh no!
En la clase, a la hora de mostrar y hablar Lucy quiso enseñar a sus compañeros su gusanito parlante, pero éste no quiso decir ni una palabra; a
pesar de las insistencias de Lucita por hacerlo hablar.
Al regresar a casa ella reclamó al gusanito porque no quería hablar frente a los demás, pero él no respondió ni una palabra. Ella pensó en aplastarlo
con su zapato y olvidarse del gusanito parlante para siempre, pero no se atrevió. Pensativa se quedó en el jardín hasta que escuchó otra vez la voz
de su madre:
– Lucita es hora de comer, pronto ven a la mesa, pero antes lávate las manos….
El gusanito en esta ocasión no quiso hablar, pero después fueron grandes amigos.
SUEÑOS DE FRANZ
Cuento Corto para niños y niñas
Hace muchísimo tiempo un niño llamado Franz vivía en ciudad llamada Buenaventura. Franz quería a muchas personas, a sus abuelos, a sus
padres y amigos. Sus amigos se llamaban Luis y Sara; vivía en la casa de al lado.
Franz era un niño que le gustaba jugar con los chicos a los video juegos, ya que a Sara le gustaba jugar con muñecas. Todas las noches se reunían a
hablar sobre lo que Franz soñaba, aunque él decía que en su último sueño había visto lindas sirenas y unas hermosas hadas que cumplían cualquier
tipo de deseo.
También soñaba que la tierra era maravillosa, algunos creían que estaba algo loco, pero Fran les decía que cuando él dormía estaba en otro mundo,
aunque sus amigos Luis y Sara hacían que le creían porque lo animaban mucho. Franz decía que si sus padres no le creían, él sabía que era real.
Era un niño diferente a otros niños, ya que soñaba con un mundo fantástico.
Pasaron largos años y Franz viajaba a varias partes de mundo, siempre contaba lo que soñaba. Su amiga Sara era una de las mejores bailarinas de
ballet del mundo y Luis se convirtió en un gran abogado.
Aunque cada uno siguió su camino y sus sueños, siempre se veían y continuaban siendo grandes amigos.