LA FE QUE SALVA
De todos los temas que vamos a estudiar, el de la FE es el más importante de todos –
porque nuestra salvación depende de ello. Pedro describe la fe como algo “mucho más
precioso que el oro” (1 Ped 1:7). Pablo afirma que somos salvos “por gracia…por
medio de la fe” (Efe 2:8), y Pedro añade que somos “guardados por el poder de Dios
mediante la fe, para alcanzar la salvación” (1 Ped 1:5). El tema es tan importante,
que Pablo concluye la segunda carta a los Corintios, exhortando a los creyentes:
“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe” (2 Cor 13:5).
¿Qué es la fe, entonces? ¿De dónde viene, y cómo nos salva? Estos son los temas
que abordaremos en esa lección. Pero antes de abordar estos temas, debemos
resaltar que nos estaremos limitando al estudio de la fe que SALVA; es decir, la fe que
debemos ejercer para obtener la salvación. No estamos hablando de la fe que el
creyente debe tener para vivir la vida cristiana. Obviamente las dos clases de ‘fe’ son
importantes, y están relacionadas; pero en este estudio nos centraremos en la fe que
necesitamos tener para ser salvos.
1. LA NATURALEZA DE LA FE
Lo primero que debemos enfatizar es que hay TRES clases de fe:
i. Fe satánica (Sant 2:19). Esta es una ‘fe’ que consiste es saber que
Dios existe, pero que no quiere arrepentirse.
ii. Fe humana (Sant 2:14-26). Esta es una ‘fe’ que se aprende de los
padres, o de alguna otra fuente. Dicha persona piensa que cree en Dios,
pero el Dios en quien cree es una ficción; dicho Dios no existe. Esta ‘fe’
es la que tienen los ‘religiosos’ (sean católicos, evangélicos,
musulmanes, judíos, hindúes, etc.).
iii. Fe bíblica. Esta fe tiene ciertas características que la demuestran como
genuina. ¿Cuáles son?
- Es una fe que se fundamenta en la revelación bíblica (Rom 10:17). Es decir,
tiene un contenido establecido por la Palabra de Dios. Si alguien no tiene la
doctrina bíblica, no tiene una fe que salva (por ejemplo, los samaritanos; Juan
4:22).
- Es una fe que se centra en la Persona de Cristo (Rom 10:9). Cree ciertos
datos de Cristo. Si alguien no cree lo que la Biblia enseña acerca de Cristo, no
podemos pensar que es salvo (por ejemplo, los Testigos de Jehová).
- Es una fe que tiene la cualidad de confiar. Es decir, no consiste simplemente
en creer ciertas cosas acerca de Cristo, sino en confiar en Cristo. Si una
persona no está confiando en Cristo, entonces no es salvo (por ejemplo, un
‘evangélico’, que tiene toda la doctrina bíblica de Cristo, pero que no tiene paz
porque no está confiando plenamente en Cristo).
- Es una fe que tiene la cualidad de exclusividad. Confía plenamente en Cristo,
y por consiguiente no confía en nada o nadie más. Si una persona dice creer en
Cristo, pero en realidad está confiando (también) en otra cosa, entonces no es
salvo (por ejemplo, un católico que está confiando en la intercesión de María, o
en sus buenas obras meritorias).
- Es una fe que radica no sólo en la mente, sino también en el corazón (Rom
9:9-10). Por eso, la fe va de la mano con el arrepentimiento, porque es un
acto de la voluntad del ser humano. Si una persona dice creer en Cristo, pero
no lo manifiesta en su voluntad, entonces no es una fe que salva (por ejemplo,
una persona bautizada, que dice creer en Cristo, pero no quiere someterse al
Señorío de Cristo, y no quiere dejar el pecado, no es salva).
2. EL ORIGEN DE LA FE
Pablo declara que todo ser humano, aparte de la gracia de Dios, está ‘muerto’
espiritualmente; por consiguiente, no tiene y no puede tener fe, por sí mismo.
- No entiende cuál es su verdadera condición espiritual.
- No conoce la verdad de Dios.
- No sabe quién es Cristo.
- No quiere ni puede confiar en Cristo.
Esto nos lleva a la conclusión que si Dios no hace algo, ningún ser humano será salvo.
Por consiguiente, la fe que nos salva es un don de Dios. Algunos intentan usar Efe 2:8
para comprobar eso; pero debemos reconocer que la frase, “y esto no (es) de
vosotros, pues es don de Dios” NO refiere a la fe. Las palabras, “fe” y “gracia” son
sustantivos femeninos (en griego), mientras que la palabra, “esto”, es neutro. Pablo
está hablando, en general, del acto de salvación.
Sin embargo, a la luz de la Biblia, es indudable que la fe que nos salva es un regalo de
Dios; no es algo que podamos generar nosotros mismos.
- Es un regalo de Dios el Padre (ver Mat 16:15-17; Juan 6:44-45).
- Es un regalo de Dios el Espíritu Santo. No es posible creer en Cristo sin
entendimiento espiritual. Eso nos da el Espíritu Santo (1 Cor 2:6-16).
- Es por obra de la Palabra de Dios (Rom 10:17).
3. LA OBRA DE LA FE
Si bien es cierto, la fe es un regalo de Dios; el ser humano no es pasivo. No es
suficiente recibir el don de fe; hay que ejercer la fe – poner la fe en marcha (usar la
fe). Sin la acción humana (de ‘creer’), la obra de Dios (de darnos ‘fe’) queda sin fruto.
¿Qué es lo que tenemos que creer? ¿En qué debemos creer?
i. En Dios (Juan 14:1)
ii. En la Escrituras (Lucas 24:25; Juan 5:38-40; 1 Tes 2:13)
iii. En el “evangelio del reino” (Marcos 1:14-15).
iv. En Cristo (Juan 1:12; 3:16; Hch 8:37; 16:31).
v. En el evangelio de Cristo (Rom 1:16-17; 3:22).
Pero esta ‘fe’ tiene que ir acompañadas por ciertas obras. ¿Cuáles?
- Arrepentimiento (Hch 2:38).
- Esfuerzo por vivir y crecer espiritualmente (2 Ped 1:5-10).
- Buenas obras (Efe 2:10; Sant 2:14-26).
- Perseverancia (Lucas 8:13).