a Generación del 28
Generación del 28
Con el nombre de "Generación del 28" se conoce al grupo de estudiantes universitarios que protagonizaron en el carnaval
caraqueño de 1928 un movimiento de carácter académico y estudiantil que derivó en un enfrentamiento con el régimen de
Juan Vicente Gómez. En tal sentido, lo que inicialmente fue un proyecto restringido al ámbito de la Universidad Central, se
transformó en una propuesta destinada a la modificación del sistema político venezolano de comienzos del siglo XX.
En un primer momento, los jóvenes que ingresaron en la Universidad Central de Venezuela entre 1923 y 1925, tomaron la
iniciativa de reconstituir los centros de estudiantes pertenecientes a las facultades de Medicina, Derecho e Ingeniería. Luego
como paso siguiente promovieron el restablecimiento de la Federación de Estudiantes de Venezuela, organismo
coordinador de todos los centros de representación estudiantil, hasta entonces suspendido por una disposición que databa
del gobierno de Cipriano Castro. En esta etapa destacan como organizadores los siguientes personajes: Jacinto Fombona
Pachano, su primer presidente; Raúl Leoni, su segundo presidente; Elías Benarroch; Isaac Pardo, Miguel Otero Silva, Juan
José Palacios, José Tomás Jiménez Arráiz y Rafael Echenique Chirinos. Asimismo como parte de este proceso de reactivación
de la universidad como centro generador de conocimiento y de debate político, se efectuaron durante este lapso diversas
actividades culturales que apoyó con sumo interés el rector Diego Carbonell. Con el objeto de recaudar fondos para la
realización de este plan, en el carnaval de 1928 se organiza La Semana del Estudiante, en cuyo programa destacaban los
siguientes actos:
1. Desfile desde la Universidad hasta el Panteón Nacional, en homenaje a los próceres de la Independencia.
2. Coronación de la reina de los estudiantes Beatriz I ( Beatriz Peña), en el teatro Municipal.
3. Recital de la juventud, en un teatro capitalino.
4. Concentración juvenil en La Pastora.
5. Preparación de una becerrada que no se realizó debido al desarrollo de los acontecimientos.
Los Acontecimientos
Debido a la participación de Pío Tamayo, antiguo exiliado político y uno de los introductores del marxismo en Venezuela,
quien en la coronación de Beatriz I lee un poema juzgado como subversivo por las autoridades gomecistas; a las primeras
intervenciones de los estudiantes de derecho, Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Joaquín Gabaldón Márquez, también
estimadas como inconvenientes por los cuerpos de seguridad, y al "acto irrespetuoso" de Guillermo Prince Lara, quien
rompió una lápida en honor a Juan Vicente Gómez; el Gobierno decide poner fin a los actos conmemorativos de La Semana
del Estudiante, encarcelando a Tamayo y a los demás jóvenes, conduciéndolos a La Rotunda. Ante la inesperada reacción
oficial y en actitud solidaria frente a lo que consideraban un injusto cautiverio, el resto de los estudiantes se entregó de
manera voluntaria a la policía, lo que resultó una maniobra que desconcertó completamente a los cuerpos represivos.
Posteriormente, el Gobierno los trasladó al castillo de Puerto Cabello, permaneciendo allí detenidos 214 estudiantes,
durante 12 días, hecho que hasta entonces nunca había ocurrido en el país. Por su parte, la Universidad de Los Andes
reaccionó casi de enseguida frente a los sucesos, lo que sirvió de acicate para que en las principales ciudades se levantara
una ola de protestas que hizo ceder al gobierno, quien finalmente los liberó. Este hecho fue bastante significativo, ya que la
sociedad venezolana que hasta ese momento había mostrado una actitud sumisa frente a la dictadura gomecista, planteó la
lucha contra la tiranía en un campo novedoso para un caudillo como Gómez: la Calle.
Al poco tiempo de la liberación de los estudiantes, se produce un acercamiento entre algunos de éstos (Juan José Palacios,
Francisco Rivas Lázaro, Fidel Rontondaro y Germán Tortosa, entre otros) con jóvenes oficiales del Ejército-entre quienes se
encontraba el hijo Eleazar López Contreras- con la finalidad de planificar un golpe de Estado que debía ejecutarse el 7 de
abril de 1928, pero que fue debelado antes de producirse. Con el objeto de obtener la libertad de los compañeros detenidos
a raíz del intento de sublevación del 7 de abril, un grupo de estudiantes redacta en octubre de 1928, un documento dirigido
a Juan Vicente Gómez donde se le pide a éste que reconsiderara su severa medida. No obstante, Gómez no sólo desatiende
sus demandas sino que manda capturarlos, siendo conducidos en medio de protestas públicas junto a cerca de 200
estudiantes a las colonias de Araira, donde se construía un tramo carretero, en el que deberían cumplir trabajos forzados.
Por otra parte, aquellos estudiantes que eran considerados como más peligrosos (Pedro Juliac, Rafael Chirinos, Ricardo
Razetti, Antonio Sánchez Pacheco, Antonio Anzola Carrillo, Clemente Parparcén, Eduardo Celis Sauné, Enrique García
Maldonado, Guillermo López Gallegos, José Antonio Marturet e Inocente Palacios) fueron conducidos al inhóspito presidio
de Palenque. Mientras que el resto fue trasladado al castillo de Puerto Cabello, donde permanecieron hasta principios de
1929, cuando fueron dejados en libertad y expulsados del país.
En un principio los estudiantes del 28 regresan a Venezuela después de la muerte de Gómez (17.12.1935) como un grupo
homogéneo que pretende desarrollar proyectos comunes. Sin embargo, lentamente comienzan a escindirse en banderas
políticas distintas. Algunos se apartan de manera definitiva de la vida pública para dedicarse a otras actividades, mientras
que en los grupos más combativos se formaron los núcleos de los futuros partidos Acción Democrática (AD) y el Partido
Comunista de Venezuela (PCV). Asimismo, dentro de este grupo hubo quienes destacaron por su aporte a los ámbitos
artístico y científico. Entre los que se inclinaron por la creación artística figuran personajes como Guillermo Meneses, Miguel
Otero Silva, Felipe Massiani y Antonio Arráiz; mientras que entre el segundo grupo se encuentran Miguel Acosta Saignes,
Isaac J. Pardo, Rodolfo Quintero y Juan Bautista Fuenmayor.
En síntesis, la importancia de la "Generación del 28" en la historia contemporánea de Venezuela radica en tres aspectos
fundamentales. Por un lado, un caudillo como Juan Vicente Gómez habituado a dirimir los conflictos políticos en los campos
de batalla, se enfrenta a un grupo de estudiantes que actuando como colectivo plantean una lucha en un ámbito
desconocido por Gómez y en general por los caudillos del siglo XIX, la ciudad. En otras palabras, a partir de este momento las
batallas políticas del siglo XX se desarrollarán en las ciudades mediante huelgas generales, paros, boicots, etc. Por otro lado
y en relación con lo anterior, el carácter colectivo del movimiento de 1928, expresado en la propia denominación de
"Generación", formará parte de otro importante elemento de ruptura con la historia política del siglo XIX, la
despersonalización del poder. Es por esto que pese a la cantidad de liderazgos (Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Miguel
Otero Silva, Raúl Leoni, Juan Bautista Fuenmayor) presentes en los sucesos de 1928, ningún tuvo un protagonismo especial,
predominando la unidad del grupo sobre cualquier individualidad, lo que será un adelanto de una de las principales
características de las organizaciones políticas del siglo XX: la disciplina partidista. Por último, con los jóvenes estudiantes del
28 se introducen nuevas ideologías (socialismo, marxismo, democracia) a las cuales no pueden adaptarse viejos líderes como
Gómez. En tal sentido, una doctrina como el Liberalismo que fue central durante todo el siglo XIX, pierde su vigencia ante el
surgimiento de ideas tales como la lucha de clases, la socialdemocracia, los partidos policlasistas, la importancia del Estado
como agente planificador de economía, etc. En definitiva, se puede decir que con la llamada "Generación del 28" se
introducen los elementos de cambio que le permitirán a Venezuela romper con el siglo XIX e insertarse en el XX.
La Inestabilidad Post-Guzmán
Juan Pablo Rojas Paúl fue elegido para el bienio 1888-1890. Sin embargo, el general Joaquín Crespo consideró que esta
elección había sido ilegal. Luego vino Raimundo Andueza Palacio, quien se distanció de Rojas Paúl. Andueza quiso continuar
en la presidencia y modificó la constitución para elevar a 4 años el período presidencial y establecer el sufragio directo para
elegir al presidente. A pesar de haberse terminado su período, Andueza se mantuvo en el poder. Esto originó la "Revolución
Legalista" bajo el mando de Joaquín Crespo. Andueza tuvo que irse de Venezuela, dejando el mando a Guillermo Tell
Villegas, presidente del Consejo Federal.
Joaquín Crespo
Joaquín Crespo
Sin embargo, ese mismo año, Joaquín Crespo volvió a tomar el poder, hasta el año 1898 cuando convocó a elecciones, en las
que resultó vencedor el candidato del gobierno, Ignacio Andrade, resultando derrotado José Manuel Hernández (conocido
como el "Mocho"), quien lo acusó de haber ganado por el ventajismo del gobierno y se levantó en armas. El mismo Joaquín
Crespo fue a combatirlo, muriendo en la acción. Cuando Andrade se preparaba para hacerse reelegir, fue derrocado en 1899
por un Tachirense, Cipriano Castro.
Los Andinos al Poder
El Tachirense Cipriano Castro llegó al poder, saliendo de Colombia al mando de 60 hombres y llegando a Caracas, el 22 de
octubre de 1899, luego de librar varios combates, en lo que se conoció como la "Revolución Restauradora". Primero fue
nombrado presidente provisional, hasta que se modificara la constitución en 1904 y luego fue nombrado presidente para el
período 1904-1911. El vicepresidente era Juan Vicente Gómez, uno de los generales que formaba parte de los 60 hombres
que habían acompañado a Cipriano Castro.
Cipriano Castro
Cipriano Castro
Durante el tiempo que estuvo mandando, Cipriano Castro tuvo que enfrentarse a enemigos internos y externos. En
Venezuela, varios de sus opositores, algunos generales latifundistas dirigidos por Manuel Antonio Matos y financiados por
banqueros, emprendieron la "Revolución Libertadora".
Fortín Zamuro en Ciudad Bolívar, determinante en la batalla librada
Fortín Zamuro en Ciudad Bolívar, determinante en la batalla librada.
Esta fue la última guerra civil en Venezuela, la cual culminó con la victoria, el 21/7/1903, de las tropas de Cipriano Castro,
bajo el mando de Juan Vicente Gómez en Ciudad Bolívar, contra el general Nicolás Rolando.
El otro gran problema que tuvo que enfrentar Cipriano Castro, fue el bloqueo naval que impusieron Inglaterra y Alemana, ya
que Venezuela se negaba a pagar su deuda, y había confiscado la empresa inglesa que suministraba electricidad a Caracas.
Por su parte, Cipriano Castro se quejaba de las empresas extranjeras que habían intervenido en problemas nacionales, al
suministrar dinero a los enemigos del gobierno.
Venezuela rehén de las potencias extranjeras
Venezuela rehén de las potencias extranjeras
Caricatura de la época
El conflicto fue resuelto gracias a la presión de la opinión pública en Francia, Inglaterra y Alemania, así como a la
intervención del presidente de los Estados Unidos, Teodoro Roosevelt, quien intervino como mediador. Venezuela, por su
parte, se comprometió a pagar su deuda y las naciones agresoras devolvieron los buques apresados y suspendieron el
bloqueo.
Juan Vicente Gómez
Juan Vicente Gómez
Juan Vicente Gómez, nacido el 24 de julio de 1857 en el estado Táchira, era uno del grupo de los 60 que tomó el poder bajo
el mando de Cipriano Castro. Gómez fue nombrado vicepresidente y quedó encargado del ejército. En varias oportunidades
también se encargó de la presidencia, cuando Castro se ausentaba del país.
En una de esas oportunidades, cuando Cipriano Castro se encontraba en París, Juan Vicente Gómez tomó el poder,
prohibiéndole la entrada al país a su antiguo jefe. Eso fue el 19 de diciembre de 1908. Había consumado el golpe de estado
que lo mantendría en el poder 27 años, hasta su muerte en diciembre de 1935.
En sus primero años de gobierno, Juan Vicente Gómez se mostró totalmente respetuoso de la constitución y sus leyes.
Promovió la reconciliación nacional, permitió el regreso de los exiliados, liberó a los presos políticos. Esto lo llevó a ser electo
presidente de la república para el período constitucional 1910-1914. Durante ese período fue consolidando un "Ejército
Nacional" completamente leales al gobierno. También manejó con mucho cuidado los puestos claves, en los cuales ponía a
familiares y amigos, quienes se enriquecían rápidamente.
Para mantener las apariencias constitucionales, mientras el permanecía en el cargo de General en Jefe de los ejércitos de
Venezuela (en la ciudad de Maracay), ocuparon la presidencia sus amigos, José Gil Fortoul, Victorino Márquez Bustillos y
Juan Bautista Pérez, en distintos períodos.
Juan Vicente Gómez
Todos los críticos y enemigos fueron reprimidos brutalmente. Solo los más afortunados lograban el destierro, es decir que
eran enviados fuera del país. Son esos prisioneros políticos, con los pies engrillados, quienes trabajaron en las grandes obras
públicas del período gomecista: La carreteras Caracas-La Guaira, Caracas-Petare y la carretera a los Andes.
Los adversarios que se manifestaron nos fueron muchos, debido a la fortaleza del régimen. Fueron apareciendo
progresivamente, a medida que se ponía en evidencia las intenciones de Gómez de quedarse en el poder. Quizás los más
conocidos fueron Román Delgado Chalbaud, quien intentó una conspiración y estuvo preso durante 14 años en la famosa
cárcel de la Rotunda de Caracas.
También en la Universidad Central, los estudiantes encabezados por Jóvito Villalba y Rómulo Betancourt en febrero de 1928
sostuvieron discursos, huelgas y disturbios pero fueron aplastados por los militares. Esto es lo que se ha conocido como la
generación del 28.
Generación del 28
Generación del 28
Es durante el período de Gómez que se inició la industria Petrolera Venezolana. Muchos trabajadores del campo emigraron
hacia las zonas petroleras, en donde conseguían trabajo más fácilmente. Algunos de los aspectos positivos que tuvo este
período fue precisamente el favorecimiento de las inversiones extranjeras (en particular en el sector petrolero que permitió
a enezuela el desarrollo petrolero que tiene hoy en día), y el pago de la deuda externa que agobiaba al país (aunque a un
costo muy grande).
Reventón del Barroso No. 2
Reventón del Barroso No. 2
Se puede decir que Gómez gobernó a Venezuela de la misma forma como un hacendado manejaría su hacienda.
Seleccionaba los jefes civiles, gobernadores y ministros, como quien escoge a su personal. Eso sí, de libertad, nada.
Caracas a principios de siglo
Caracas a principios de siglo
Presidentes de Venezuela
1830-1835
1835-1836
1836-1837
1837-1839
1839-1843
1843-1847
1847-1851
1851-1855
1855-1858
1858-1859
1859
1859-1861
1861
1861-1863
1863-1868
1868
1868-1870
1870-1877
1877-1878
1878-1879
1879-1884
1884-1886
1886-1887
1887-1888
1888-1890
1890-1892
1892
1892-1898
1898-1899
1899-1908
1908-1915
1915-1922
1922-1929
1929-1931
1931-1935
José Antonio Páez
José María Vargas
José María Carreño
Carlos Soublette
José Antonio Páez
Carlos Soublette
José Tadeo Monagas
José Gregorio Monagas
José Tadeo Monagas
Julián Castro
Pedro Gual (provisional)
Manuel Felipe de Tovar
Pedro Gual
José Antonio Páez
Juan Crisóstomo Falcón
José Tadeo Monagas
José Ruperto Monagas
Antonio Guzmán Blanco
Francisco Linares Alcántara
Gregorio Cedeño, Jacinto Gutiérrez, José Gregorio Valera
Antonio Guzmán Blanco
Joaquín Crespo
Antonio Guzmán Blanco
Hermóneges López
Juan Pablo Rojas Paúl
Raimundo Andueza Palacio
Guillermo Tell Pulido
Joaquín Crespo
Ignacio Andrade
Cipriano Castro
Juan Vicente Gómez
Victorino Márquez Bustillos
Juan Vicente Gómez
Juan Bautista Pérez
Juan Vicente Gómez
Eleazar López Contreras
Eleazar López Contreras
Eleazar López Contreras
Con la muerte de Gómez, el 17 de diciembre de 1935, se termina una de las dictaduras más férreas de la historia del país y
culmina el período que llamamos el "caudillismo" para iniciar una transición hacia la democracia. El general Eleazar López
Contreras, ministro de guerra y marina quedó encargado de la presidencia hasta el final del período de Gómez, el 19 de abril
de 1936. En las elecciones presidenciales resultó electo para el período 1936-1943, pero él mismo solicitó que se modificara
la constitución para acortar el período a 5 años, es decir hasta 1941.
Eleazar López Contreras, a pesar de haber sido heredero de un régimen dictatorial, que hubiera podido proseguir, decidió
orientar el país hacia la democracia. López Contreras autorizó la libertad de expresión, permitió la existencia de partidos y
sindicatos, reconoció el derecho a huelga, promulgó una ley de trabajo más moderna e instituyó el Seguro Social Obligatorio.
Sin embargo, en marzo 1937, mediante un decreto ordenó la expulsión del país de Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Gonzalo
Barrios, Jóvito Villalba y 43 dirigentes más.
El año 1936 merece una mención muy especial por varios acontecimientos notables. En febrero, López Contreras presentó
su programa de gobierno que reorientaba la nación hacia la democracia. En ese mismo mes, hubo muchas manifestaciones
en contra de Félix Galavís, gobernador de Caracas y un connotado gomecista. López Contreras cedió a las presiones y lo
destituyó. Era la primera vez en mucho tiempo que un gobernante cedía ante la presión popular. En ese mismo año se
fundaron varios partidos políticos, tales como el Partido Republicano Progresista (PRP) de corte comunista, la Federación de
estudiantes de Venezuela fundada por Jóvito Villalba y la Organización Venezolana ORVE de Rómulo Betancourt.
A finales de 1936, se inició la huelga petrolera que duró 43 días y que, a pesar de haber sido abortada con un decreto
presidencial, marcó el principio del reconocimiento de los derechos obreros.
Tal como estaba previsto, las elecciones se realizaron en abril de 1941. En aquel entonces, las elecciones no eran directas (es
decir por el voto del pueblo), sino que se hacían entre los diputados y senadores del congreso. El ganador, con 120 votos,
fue el candidato oficial, un general tachirense llamado Isaías Medina Angarita. El segundo candidato, el famoso escritor
Rómulo Gallegos, quien contaba con mucha popularidad, obtuvo 13 votos. Esto puso en evidencia que el sistema electoral
que se estaba utilizando no representaba la voluntad del pueblo, sino los intereses de grupos más reducidos.