Nombre y Apellido: Damelys Rodríguez
Cedula: 11786395
Sección: 3401
Materia: Estetico Ludico
Profesora: Valentina Eiraldi
Pantomima
La pantomima es una representación que se realiza mediante gestos y figuras,
sin la intervención de palabras. El término proviene de un vocablo griego que
significa “que todo imita”. En concreto podemos establecer que pantomima es una
palabra cuyo origen etimológico está en el griego pues está conformada por dos
vocablos de dicha lengua: pantos, que procede del prefijo pan– que es igual a “todo”,
y mimo, que puede traducirse como “imitador”. La pantomima es un arte
escénico que apela a la mímica como forma de expresión artística. Se conoce como
mímica, por otra parte, a la comunicación a través de gestos o ademanes.
Como opina Agudo L. (1971), que La pantomima ha recorrido un largo y silencioso
camino desde los comienzos de la Humanidad y de los orígenes de la cultura. Obviando, por la lejanía
en el tiempo, algo tan fácil de presumir, como el hecho de que el hombre prehistórico utilizara el gesto
como medio de comunicación, y así expresar ideas, sentimientos o emociones, prefiero iniciar esta
glosa histórica a partir de las civilizaciones griega y romana. Los antiguos griegos y romanos ya
practicaban el arte de la Pantomima
Es interesante resaltar que si hay un país que se ha convertido en un referente
dentro de la pantomima ese no es otro que Inglaterra. Tanto es así que dicha nación
tiene su propio subgénero en este sentido y que se caracteriza por ser una perfecta
combinación del drama y del humor.
Así mismo, en el siglo XVIII fue cuando nació este mencionado subgénero y lo
hizo de manos del actor John Rich. En concreto, este lo que hizo fue establecer la
pantomima británica como una manera de entretener entre actos al público asistente a
las representaciones operísticas. Y en su caso concretamente se apoyó en la figura de
un arlequín para llevarla a cabo.
La persona que se dedica a la pantomima como arte recibe el nombre del mimo.
La clave en la actuación de los mimos está en la renuncia al uso del lenguaje oral
durante las actuaciones; algunos mimos, incluso, rechazan cualquier tipo de sonido.
Los mimos suelen actuar de forma individual (es decir, no participan de obras con
varios artistas, sino que se limitan a imitar personas o cosas con su mímica). La
pantomima, en este sentido, es un arte callejero muy popular.
Evolución
Su naturaleza era corporal. El principio de este arte se encuentra en las orgías
dionisíacas, esencia que posteriormente fue distorsionada por la moral. Se permitió
hablar, pero se sancionó hacer del cuerpo signo de expresión. Las ménades y los
sátiros debieron ocultar sus actos y propósitos. La abstracción, la intelectualidad, la
palabra, reclamó para sí el establecimiento de lo correcto en materia de realización
escénica. Tal vez por dicha razón allí se empezó a considerar de que la acción es cosa
de personas de escasa inteligencia.
Por ello, durante mucho tiempo se dijo eso de los deportes, ergo de los
deportistas. Incluso hoy, a quienes se dedican a una actividad corporal, son vistos
despectivamente. Probablemente, por ello toda manifestación artística construida con
acciones corporales fue marginada y tratada como arte menor y desplazada en el
consenso de las artes, desconociendo en el mimo su condición semejante a
la pintura a la música.
El cuerpo no podía permanecer inexpresivo, artísticamente tenía que
manifestarse y a pesar de la represión, la libertad encontró la forma. En un primer
momento, la danza, haciendo abstracción de la acción, canalizó esa necesidad. Luego,
la danza y el mimo se hicieron uno, siendo dos manifestaciones de la expresividad
corporal. Después de todo, en el universo la unidad está compuesta por dos partes
complementarias: materia y energía, o si quieren, cuerpo y alma. Por ello, podríamos
hacer la siguiente analogía: el cuerpo es al alma, como el mimo a la danza. El mimo
es acción; la danza movimiento. En el mimo la acción nace y vive del movimiento; en
la danza el movimiento persigue la acción, pero lucha por no llegar a ella.
Pero la danza no fue el único medio. El cuerpo descubrió la gesticulación, decir
sin hablar, la capacidad de "hablar" sin emitir sonidos. El cuerpo se hizo intelectual y
satisfizo las reglas. El teatro mudo o pantomima jugó ese papel. Veamos la historia
oficial: en el teatro griego, el texto era el elemento principal, la palabra lo era todo,
los movimientos escénicos eran mínimos; los acolchados , coturnos y máscaras no
permitieron un gran desarrollo en ese sentido, además no importaba. Aquellas
representaciones tenían como fin decir el texto: sólo perseguían la gloria del autor.
Mientras esto sucedía en los teatros en las plazas, ante el vulgo, tenía lugar el
espectáculo mímico nacido en el pueblo durante las fiestas campesinas. Allí no
habían máscaras, clámides ni coturnos que limitaran los movimientos del actor.
D'Amico, en su Historia del Arte Dramático, lo describe como "un espectáculo que
presenta costumbres plebeyas en las que no faltan los númenes (cualquiera de los
dioses de la mitología clásica). reproducen interiores de una vida humilde. Son vivos
y tienen un sabor realista... cuadritos de un verismo más bien sucio... esbozo de una
existencia vulgar, mugrienta y un poco nauseabunda.
En Grecia, el auge del espectáculo mímico provocó la reacción de los hacedores
de teatro, quienes, para no quedarse atrás en la competencia con el mimo, agregaron
la acción corporal a su trabajo escénico. Algo semejante podemos observar hoy
cuando se pretende multiplicar los esplendores de la representación teatral para
rivalizar inútilmente con el cine.
En Roma, el mimo devino en pantomima. Sobre el origen de esta forma hay
algunos relatos, el más conocido está referido a Livíus Andrónicus, un actor griego
esclavizado por los romanos, quien actuaba en espacios al aire libre. Las condiciones
podemos imaginárnosla. Cuenta la historia que Andrónicus se quedó afónico durante
una representación y para continuar, le pidió a uno de los coreutas que dijera el
parlamento mientras él hacía como que hablaba, y ¡oh, sorpresa! moviéndose y
gesticulando se descubrió subrayando corporalmente las palabras. Debido al éxito
obtenido, esta experiencia fue posteriormente repetida a propósito.
A fines del siglo XVI, los actores de la Commedia dell'arte fueron llamados
desde Francia por Enrique III a pedido de su madre Catalina de Medicis. Pero la
libertad que se tomaron para interpretar sus obras, en las que claramente aludían a
personajes de la sociedad, provocó que los expulsaran de Francia en 1697. Pero esta
forma de actuar ya se había enraizado en el pueblo, quien, además, con el tiempo,
hizo suyo a Pedrolino, uno de los personajes que, replanteado y recreado por
Debureau, se convirtió en Pierrot. De esta forma la Commedia dell'arte permitió el
nacimiento de la pantomima francesa. Sobre ésta dice Jean-Louis Barrault en sus
"Reflexiones sobre el teatro": "Sus obras no llenan bibliotecas ni museos. Se
trasmiten, pues difícilmente. Ésa es su falla. Ése es su lujo. No tenemos ninguna idea
del mimo de los antiguos. Se sabe que era de origen báquico. Se dice que fue a
menudo burlesco y hasta obsceno. Ni siquiera sabemos exactamente qué estilo de
pantomima tenía Debureau... quedamos reducidos, como para muchas otras cosas, a
la intuición intelectual".
Los orígenes de la pantomima en el continente americano se remontan a sus
primeros pobladores, quienes trajeron en sus danzas y rituales todo un lenguaje
corporal con el cual expresaban sus mitos, cultura y creencias. Este trabajo corporal
cultivado durante miles de años contó con una depuración técnica que aun
observamos en las danzas de los indígenas de hoy. Con la llegada de los españoles al
continente amerindio, los actores representaban escenas mudas, pasos, entremeses,
mojigangas y sobre todo era muy reconocido el arte del transformismo. Existían
actores que eran capaces de representar hasta sesenta personajes en una misma obra.
Los esclavos africanos en sus danzas representaban su antigua cultura así como su
nueva situación en América, esto se reconoce aun en danzas como: La Mina, El
Torito y el garabato entre muchas otras.
Principales Representantes
Según Agudo L. (1971) expone que los principales representantes de la
pantomima son:
Charles Chaplin (1889-1977)
Jean Louis Barrault (1910 - 1994)
Marcel Marceau (1923-2007)
Buster Keaton (1895 - 1966)
Etienne Decroux. (1898 – 1991)
Otros:
Vito Pandolfi.
Charles Dullin.
Jacques Le Coq.
Marcel Marceau y
Agnes Enter.
Aportes que Dieron
Charles Chaplin
Las tres primeras décadas del siglo XX presenciaron el nacimiento y esplendor
del cine mudo y la aparición de talentosos actores y cineastas que gozaron de una
inmensa popularidad. De todos ellos, ninguno llegaría a alcanzar un reconocimiento
tan unánime entre el público y la crítica como el británico Charles Chaplin (1889-
1977), considerado uno de los grandes genios de la historia del séptimo arte.
Creador del tierno y humanísimo Charlot, personaje más universal si cabe que
el mismo actor y cineasta, Charles Chaplin sobrepasó en su filmografía de madurez la
idiosincrasia meramente lúdica del género cómico para transmitir al público su
perspectiva crítica sobre el capitalismo salvaje, el auge de los totalitarismos y la
deshumanización del mundo moderno. La profundidad de tales cargas, cuya vigencia
comprobamos al revisitar sus películas, llegaron a ponerlo en el punto de mira de la
«caza de brujas» estadounidense, hasta el punto de forzar el regreso a su país: ningún
hecho ilustra mejor su insobornable condición de artista comprometido.
La celebridad de Chaplin y su personaje era ya universal (el nombre de Charlot
se lo daría en 1915 el distribuidor de sus filmes en Francia), y el exitoso mimo
cambió nuevamente de productora en 1916. Con la Mutual realizaría doce películas
en dos años, entre ellas The Pawnshop (El prestamista), Easy Street (La calle de la
paz) y especialmente The Immigrant (El inmigrante), las tres con Edna Purviance. A
principios de 1918 la First National contrató a Charlie Chaplin por la cifra récord de
un millón de dólares anuales. Fue también el año de la primera de sus bodas con
jovencitas casi adolescentes. Su matrimonio con la actriz secundaria de diecinueve
años Mildred Harris, celebrado el 23 de octubre, duraría hasta 1920; el divorcio le
costó a Charles 200.000 de sus preciosos dólares.
Jean-Louis Barrault
(Le Vésinet, 1910 - París, 1994) Director y actor teatral francés. Con una
energía vital y una pasión por el teatro poco comunes, Jean-Louis Barrault, que se
consideró discípulo de Artaud y de su "teatro de la crueldad", intentó llevar a la
escena un teatro total, abierto al lenguaje del cuerpo y a todas las posibilidades de
expresión, así como a todos los tipos de escritura teatral. Famoso a nivel internacional
por su trabajo de mimo, su reputación como director y actor descansó en
extraordinarias puestas en escenas que van de Shakespeare a los clásicos franceses,
pasando por la comedia contemporánea y los trabajos experimentales de vanguardia.
Su primer espectáculo, Autour d'une mère, basado en una obra de Faulkner, era
esencialmente gestual, y mereció la admiración de Artaud.
En 1946 él y su esposa, la actriz Madeleine Renaud, abandonaron la Comédie y
formaron la compañía Renaud-Barrault en el Théâtre Marigny de París, donde
permanecieron diez años. Fue famosa su interpretación de Hamlet en la traducción
de André Gide. Fue nombrado director del Odéon-Théâtre de France en 1959 y del
Théâtre des Nations en 1965, ambos patrocinados por el gobierno francés.
Durante todo este periodo, Barrault constituyó un verdadero repertorio sobre los
criterios de la estabilidad de la compañía, las reposiciones y la alternancia. Sus
espectáculos más notables fueron Hamlet, Les Fausses Confidences (1946), Le
Procès (1948), L'Orestie (1955) y obras de Claudel como Partage de
midi, L'Échange, Christophe Colomb, Le Soulier de satin y Tête d'or (1959).
Marcel Marceau
(Marcel Mangel; Estrasburgo, 1923 - Cahors, 2007) Actor y mimo francés.
Marcel Marceau tuvo el gran mérito de resucitar y encumbrar el antiguo arte de la
pantomima. Después de la Segunda Guerra Mundial, mientras animaba a las tropas de
ocupación francesas establecidas en Alemania, empezó a perfilarse su arte, que más
tarde cimentaría en una sólida formación dramática conseguida junto a Étienne
Decroux.
De 1947 data la creación de su famoso personaje de cara totalmente pintada de
blanco, anchos pantalones y vieja chistera que desgrana números de irónica
mordacidad en vis cómica y con el que recorrió las principales ciudades del mundo.
En este personaje romántico y sentimental, llamado "Bip", se puede ver un desarrollo
del Pierrot del siglo XIX.
Entre las muchas obras y pantomimas que creó y subió a los escenarios de todo
el mundo se encuentran algunas como Mort avant l'aube (1947), Le
manteau (1951), Don Juan (1964), Candide (1971) y Jardin Public (1949), en la que
interpretaba nada menos que diez personajes. A partir de 1978 fundó la École de
Mimodrame de París, pero continuó siendo más famoso por sus actuaciones en
solitario, de las cuales llegaba a hacer más de trescientas representaciones al año.
Buster Keaton
Le llamaron Cara de Palo porque no se reía jamás ante una cámara. Era
parte de la gracia de Buster Keaton. Fue uno de los grandes cómicos del cine
mudo, aunque tuvo pocas razones para ser feliz: alcohólico y olvidado por
Hollywood durante lustros, sería reivindicado por la crítica europea.
Su carrera en claro ascenso, su primer largo, 'Las tres edades' (1923), que,
aunque confirmado por Edward F. Cline, tiene el inconfundible sello de Keaton.
Nuestro hombre lo aclaraba: "Yo elaboraba los guiones y seleccionaba los gags.
Cuando trabajaba con un codirector, él podía controlar si todo lo que habíamos
preparado antes de filmar se desarrollaba según lo previsto. Esa era su función." En
pleno éxtasis creativo y en una perfecta transición temática y formal (aprendimos a
toda prisa que había que construir historias sólidas y creíbles, más allá de los gags al
estilo cartoon), llegarían sus mejores obras en un lustro glorioso: 'La Ley de la
Hospitalidad' (1923), 'El moderno Sherlock Holmes' (1924), 'El navegante' (1924),
'Siete ocasiones' (1925), 'El maquinista de la General' (1926) o 'El héroe del río'
(1928).
Etienne Decroux (1898 – 1991)
Etienne Decroux nació en París en 1898. Comenzó su formación de actor en la
Escuela del Vieux-Colombier de Jacques Copeau. Trabajó en teatro con Antonin
Artaud, Charles Dullin, Louis Jouvet y en el cine con Carné (Les infants du paradis
-Los niños del paraiso) y Jacques Prévert.
En la escuela de Jacques Copeau, tuvo la intuición de un arte corporal del actor.
Durante los años treinta desarrolló su proyecto de vida en torno a la investigación
sobre la creación del mimo corporal dramático.
El objetivo del mimo corporal dramático es de introducir el drama dentro del
cuerpo. El mimo corporal debe aplicar al movimiento físico esos principios que están
en el corazón del drama: pausa, vacilación, peso, resistencia y sorpresa. El mimo
corporal dramático quiere representar lo invisible; emociones, tendencias, dudas,
pensamientos.
Cuando el Vieux Columbier se cerró en 1924, Decroux dio clases en la escuela
de interpretación(actuación) de Charles Dullin, el Atelier.
Étienne Decroux fue profesor de Marcel Marceau, Jean-Lous Barrault, Steven
Wasson y Daniel Stein, entre muchos otros.
Volviendo de los Estados Unidos a París en 1962, abrió su escuela en
Boulogne-Billancourt donde dio clases casi hasta su muerte. Cientos de estudiantes
pasaron aunque su escuela, y una generación nueva de mimos siguen hoy sus
investigaciones.
La forma de arte Decroux creado a lo largo de estos años se diferencia
completamente de la pantomima tradicional. No desarrolló el arte de silencio, sino un
verdadero arte del movimiento dramático.
Escribió un libro: Paroles sur le Mime, de recomendada lectura
Referencia Bibliográfica
Pérez P. Julián y María Merino. (2009). La Pantomima. [Documento en línea]
Disponible en: [Link] [Consulta: 2020, Marzo
12].
Agudo, Luis. (1971). Historia de la Pantomima. [Documento en línea] Disponible en:
[Link]
[Consulta: 2020, Marzo 12].