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Oratoria

La oratoria se define como el arte de hablar con elocuencia para transmitir un mensaje de forma clara y persuasiva. Incluye técnicas para expresarse ante un público como el control del miedo escénico, el uso de la voz, la respiración y la articulación. Un buen orador busca persuadir, enseñar, conmover y agradar a la audiencia mediante una buena preparación y dominio de la técnica oral.
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Oratoria

La oratoria se define como el arte de hablar con elocuencia para transmitir un mensaje de forma clara y persuasiva. Incluye técnicas para expresarse ante un público como el control del miedo escénico, el uso de la voz, la respiración y la articulación. Un buen orador busca persuadir, enseñar, conmover y agradar a la audiencia mediante una buena preparación y dominio de la técnica oral.
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DEFINICIÓN

 
 

“Conjunto de principios y técnicas que permiten expresarnos con


claridad, facilidad y sin temores ante un público, con la intención de
transmitir un determinado mensaje”

DEFINICIÓN SEGÚN LA R.A.E.: “Arte de hablar con elocuencia, de deleitar,


persuadir y conmover por medio de la palabra”

SINÓNIMOS: retórica (arte del bien decir, de embellecer la expresión de


los conceptos, de dar al lenguaje escrito o hablado la eficacia adecuada
para deleitar, persuadir o conmover) y elocuencia (facultad de hablar o
escribir de modo eficaz para deleitar, conmover y persuadir).

      La oratoria nos enseña a expresarnos con propiedad y elegancia, a


conocer y utilizar correctamente nuestro idioma y a transmitir nuestros
discursos de manera eficaz.

CLASIFICACIÓN DE LA ORATORIA

a)      Según el tema y ámbito profesional:


         Oratoria social
            “          pedagógica
            “          judicial o forense
            “          política
            “          religiosa
            “          militar
            “          artística
            “          empresarial
b)      Según la actitud de comunicación del orador
         De forma individual: conferencia, discursos
conmemorativo, inaugural, de presentación, de bienvenida,
ofrecimiento, aceptación, agradecimiento, despedida, augurio,
sobremesa, fúnebre, radiado o televisado, y brindis.
         Deliberativa o de grupo: conversación, entrevista, asamblea, mesa
redonda, simposio, debate, foro y cónclave.
 

IMPORTANCIA DE LA ORATORIA

        “El que sabe pensar pero no sabe expresar lo que


piensa, está en el mismo nivel del que no sabe pensar” (Pericles, año
450 a. de C.)
 
 

      El orador es un artista que combina armoniosamente ademanes,


gestos, expresión verbal y corporal de forma que consigue persuadir,
conmover y agradar.

      La oratoria persigue cuatro fines:

a)      Persuadir
Implica convencer a otras personas de que nuestras ideas son las
correctas y moverlas a la acción de acuerdo con ellas. Es la
actividad de persuadir a otros semejantes para que tomen una
decisión determinada.
b)      Enseñar
Comprende la acción de transmitir conocimientos a través de la
palabra hablada, de manera formal (en centros de enseñanza) o
informal (en el hogar, la calle, etc.)
c)       Conmover
Comprende el provocar, por medio de la palabra, determinados
sentimientos, pasiones y emociones en el espíritu de las personas.
d)      Agradar
Es crear belleza con la palabra hablada, producir en el alma ajena un
sentimiento de placer con fines determinados.
 

LA PERSONALIDAD DEL ORADOR

      La confianza y seguridad personal del orador es un estado


psicológico producto de su competencia, conocimientos y habilidades,
lo que le permite enfrentarse a situaciones adversas y salir airoso de
ellas.

      Según el tipo de motivación que exista en nuestra mente, se pueden


experimentar hasta cinco tipos de actitudes mentales, que suelen
aparecer mezcladas pero que dependiendo de cual de ellas predomine,
nuestras acciones se encaminarán en un sentido u otro. Estas actitudes
son:

a)      Independencia: Suelen ser personas positivas, dinámicas, con


iniciativa y deseo de triunfar, extrovertidas, sinceras y dignas de
confianza.
b)      Dependencia: Son individuos que aún no han logrado dominar
su personalidad, esperan órdenes o motivaciones para iniciar su
trabajo. Se identifican con lo bueno y positivo pero necesitan
ayuda para triunfar.
c)       Conformismo: Estas personas viven estancadas, sin
ambiciones, no se esfuerzan por sobresalir ni triunfar.
d)      Mediocridad: Personas de carácter inestable. Ante la primera
dificultad se desaniman y abandonan lo emprendido. Permanecen
estancados toda su vida.
e)      Negativismo: Es la peor actitud. Hace que las personas lo vean todo
difícil o imposible y contagian de sus ideas a los demás. Estas personas
nunca triunfarán.

       E L MIEDO ORATORIO

      El gran enemigo del orador es el miedo al público, que paraliza la


lengua, seca la boca y la garganta y produce transpiración, engendra
movimientos torpes, traba la voz y nubla la mente. El origen suele estar
en la falta de confianza y seguridad personal o de preparación
académica.

      Lo importante sobre el miedo es canalizarlo, ya que ello nos hace


mantenernos alerta ante una situación de peligro y de esta forma se
convierte en nuestro aliado.

      Todo el mundo experimenta el miedo, aunque hay gente que ha


aprendido a controlar ese miedo oratorio.

      Los tipos de miedo que se suelen experimentar en el terreno de la


oratoria son:

a)      Miedo a la primera vez.- Este miedo se vence dando el primer


paso, no importa lo bien o lo mal, lo importante es que lo
hagamos. La primera vez puede que no sea muy satisfactoria pero
las siguientes serán mejores, habremos adquirido experiencia y
aprendido a dominar nuestras emociones.
b)      Miedo a fracasar.- No importa si nos equivocamos, lo
importante es obtener una lección de nuestros errores.
c)       Miedo al qué dirán.- Muchas personas viven pendientes de las
opiniones que los demás tienen de ellos y no de los dictados de su
razón.

¿Cómo vencer el miedo a hablar en público?: La actitud mental positiva.

      Cuando un orador tiene que transmitir un discurso, su cerebro juega


un papel importante en su motivación personal. Una actitud mental
positiva hará que el orador exponga su tema con convicción y superará
su miedo y su timidez.

      Para conseguir esa actitud mental, es preciso motivarse a uno


mismo con palabras positivas y reconfortantes. Esas palabras, repetidas
y asumidas, nos harán convencernos de que todo es posible. Lo único
que necesitamos es decisión, valor y perseverancia.

      En la práctica, el proceso para lograr la motivación positiva sería el


siguiente:

1º Relajarse y respirar profundamente, manteniendo los ojos cerrados.

2º Repetir mentalmente y al compás de la respiración, la acción que se


desea realizar.

3º A medida que se van repitiendo las palabras, acumular toda la


energía interna que nos sea posible y mantener la concentración.

4º Pasar a la acción. Abrir los ojos, enfrentarse al auditorio con decisión


y confianza, exponer nuestro discurso y retirarnos orgullosos, con la
satisfacción del deber cumplido.

HABLAR CON CLARIDAD Y FACILIDAD

 
1.-  La voz.- Es la base de la expresión oral. Una
buena voz facilita la labor del orador. La voz humana debe tener las
siguientes características:

a) Tono.- Es la altura musical de la voz. Las voces humanas se clasifican


según el tono en agudas o graves, existiendo tonos intermedios. El tono
más adecuado para la oratoria es el de barítono.

b) Timbre.- Es el matiz personal de la voz. Hay voces bien timbradas y


agradables y otras roncas o chillonas, etc.

c) Cantidad.- Es la duración del sonido. Suele depender de las


características del idioma, los hábitos lingüísticos de las regiones o
países, la psicología del orador, etc.

d) Intensidad.- Es la mayor o menor fuerza con que se produce la voz.

      Según los especialistas, la voz de un orador debe reunir los


requisitos de calidad, alcance, intensidad, claridad, pureza, resistencia y
flexibilidad. Algunos de ellos son innatos pero otros se pueden adquirir
a través de la práctica.

2.- La respiración

      Para la oratoria, una respiración diafragmática es la más aconsejada,


ya que permite inspirar más aire y utilizar el diafragma al momento de
hablar. Este tipo de respiración permite hablar con claridad y facilidad,
sin peligro de quedar afónico.

3.- La articulación y la fonación

      La articulación es la pronunciación clara y distinta de las palabras.


La mala pronunciación de consonantes o vocales, o una pronunciación a
medias, dan como resultado una mala expresión oral.

4.- La impostación de la voz


      Impostar la voz significa fijar la voz en las cuerdas vocales para
emitir el sonido sin vacilación ni temblor. Es hablar sin esfuerzo y con
naturalidad. La impostación de la voz suele estar a cargo de médicos
foniatras, profesores de canto y otros especialistas.

OTRAS CARACTERÍSTICAS DE LA ELOCUENCIA

1.- La velocidad

      Es la rapidez del discurso y varía según la personalidad del orador,


las emociones o ideas que expresa, etc. Se recomienda que al dirigirse a
un público numeroso la velocidad sea menor que si nos dirigimos a un
público pequeño.

      También al exponer razonamientos difíciles, debe ser lenta,


mientras que las ideas sencillas se pueden transmitir con mayor rapidez.

2.- Las pausas y silencios

      Las pausas, que normalmente en un discurso leído se corresponden


con los signos de puntuación, deben aprovecharse para tomar aire. No
deben ser largas. Se utilizan para separar grupos de ideas de un párrafo,
para anticipar frases o ideas que deseamos destacar y para meditar lo
que se va a decir a continuación.

Recomendaciones para cuidar la voz

       Para mantener una buena voz, es recomendable no fumar, no


abusar de bebidas alcohólicas, evitar los líquidos muy calientes o muy
fríos, no gritar, realizar ejercicios de inspiración y expiración, ejercitar el
diafragma con una correcta respiración abdominal, ejercitar los
músculos cercanos a la boca, realizar ejercicios de articulación y
vocalización u ejercitar la voz mediante el canto o lecturas a viva voz.

TÉCNICAS DE PRESENTACIÓN EN PÚBLICO


 

1.- El público

      Es una reunión de personas que participan de una misma afición,


aunque conservan su propia personalidad y su espíritu crítico, y que
concurren a un determinado lugar para asistir a una conferencia, un
espectáculo, etc.

      El público puede variar en el número de integrantes y en su actitud


psicológica, ya que podemos encontrarnos con personas remisas,
indiferentes, contrarias, escépticas, etc.

2.-Tipología de los asistentes

a) Agresivo.- Es el que ve al orador como un enemigo al que hay que


vencer. Si el orador muestra superioridad y tacto en el trato con él,
cederá pero si se enfrasca en una discusión, se estará creando un
enemigo peligroso.

      La forma de tratarlo sería preguntarle soluciones, no luchar con él y


no tomar sus ataques como algo personal.

b)  Positivo.- Es el participante educado, con el que se puede iniciar un


debate serio, que tiene conocimientos sobre la materia y que pretende
ampliarlos. Si ve que el orador domina el tema le hará preguntas, si no,
no lo molestará. Una buena forma de tratar con él es agradecerle sus
acciones y pedir su ayuda.

c) Exhibicionista.- Es el que quiere demostrar que todo lo sabe e


interrumpe al orador muchas veces. Suele hacer preguntas y dar
respuestas que no tienen nada que ver con el tema central. Para
contenerlo, debemos preguntarle detalles y no darle un papel
protagonista.

d) Molesto.- Es la persona que interrumpe continuamente sólo por el


hecho de escucharse. Le gusta hablar todo el rato pero no para
contribuir con sus ideas y opiniones. Se deben establecer unas reglas
para las intervenciones y a esta persona en concreto, interrumpirle
tajantemente si es necesario.

e) Tímido.- Intelectualmente es bueno pero no tiene el valor suficiente


para exponer sus ideas. Es colaborador pero hay que motivarlo para que
intervenga. Debemos hacerle preguntas fáciles, protegerlo, integrarlo y
darle seguridad.

f) Predispuesto.- Es el que se mantiene a la defensiva. Durante la


exposición se prepara para cualquier ataque. Participa solamente si se
ve forzado a hacerlo. Si se integra en el grupo es colaborador y
constructivo. A este individuo debemos integrarlo por medio de
dinámicas de grupo, hacerlo nuestro aliado y partícipe del éxito grupal.

g) Indiferente.- Es una persona observadora y poco motivada a


exteriorizar sus ideas. No es fácil de persuadir a través de nuestra
exposición. Con él debemos procurar un acercamiento directo, hacerle
preguntas abiertas, despertarlo e intentar llamar su atención.

h) Exclusivo.- Conocedor de la importancia de su persona, merced a sus


conocimientos, personalidad o cargo. Suele ser seguro de sí mismo. Le
gusta exponer sus puntos de vista. Para tratar con él, debemos
integrarlo y conducirlo, hacer contacto previo y posterior con él, hacerle
emplear su experiencia y hacerle preguntas.

i) Astuto.- Le gusta escuchar y luego preguntar al orador para descubrir


sus debilidades y contradicciones para atacarlo sin compasión. De él
debemos solicitar su opinión para comprometerlo y usar sus habilidades
en su contra.

j) Arrogante.- Es selectivo, sólo ataca a los de su nivel académico o


personal. Suele ser seguro de sí mismo. Lo mejor es hacerle constantes
preguntas y tratar de no ofenderlo. No debemos aceptar sus recursos
oratorios y debemos evitar que haga muchas intervenciones.
 

CUALIDADES DEL ORADOR

1º Cualidades físicas.

      Tienen que ver con la apariencia personal. Esto no significa que el


orador deba ser una persona hermosa sino que debe cumplir con una
serie de pautas para resaltar su personalidad y que constituya una
estética armoniosa ante de los demás. Para ello debe cuidar el aseo
personal y el vestido, mantener una actitud mental positiva y gozar de
buena salud física y psíquica.

2º Cualidades intelectuales.

      Están relacionadas con la facultad para conocer, comprender y


razonar. Estas cualidades son: la memoria, la imaginación, la
sensibilidad y la iniciativa.

3º Cualidades morales.

      Son el conjunto de normas de comportamiento que debe cumplir el


orador para que exista una conexión entre lo que predica y lo que hace.
Algunas de estas cualidades son: la honradez, la puntualidad, la
sinceridad, la congruencia y la lealtad.

TÉCNICAS CORRECTAS DE PRESENTACIÓN EN PÚBLICO

 
 

      Uno de los prob lemas con los que se


suele enfrentar el orador es el saber cómo desplazarse hasta el
escenario, dónde ubicarse, cómo empezar y cómo concluir su
exposición. A continuación daremos unas pautas a seguir en cada uno
de estos momentos:

1º Tránsito inicial.-

      Es el que se recorre desde su ubicación inicial hasta situarse en el


escenario. En el momento de ser anunciado, debemos levantarnos de
nuestro asiento y caminar con naturalidad hacia el escenario, con el
cuerpo erguido y una sonrisa agradable, demostrando confianza y
seguridad personal. Las miradas estarán fijas en nosotros pero no
debemos bajar la mirada y debemos repetirnos palabras de ánimo que
activen nuestra mentalidad positiva.

2º Ubicación en el escenario.-

      El lugar correcto para situarnos en el escenario es el centro de éste,


a no ser que haya alguien a espaldas del orador. En ese caso nos
situaremos a un costado de forma que no demos la espalda a nadie.

      Si hay instalado un atril, nos situaremos detrás de él y con las


manos sobre la parte superior. Si hay un pedestal con micrófono, detrás
de él, con el micrófono a la altura de los labios, a dos dedos de
distancia, con el cuerpo erguido y sin sujetarlo.

      Si existe una pizarra o pantalla, la ubicación será al lado izquierdo


de ésta, teniendo cuidado de no dar la espalda al público.

3º Esperar el silencio.-

      No debemos comenzar la intervención hasta que no se produzca el


silencio absoluto. Una vez se produce, esperar entre tres y cinco
segundos y comenzar. Estos segundos nos servirán además para
observar a nuestro público y tratar de detectar cual es su actitud hacia
nosotros.

4º Saludo.-

      Consta de dos partes: identificación y complementación. En la


primera parte del saludo se identifica a las personas presentes y se les
nombra por su grado si es necesario (siguiendo un orden jerárquico). En
la complementación se añade “buenos días”, “buenas tardes” o “buenas
noches”.

      Si son muchas las personas que asisten, haremos un solo saludo
general.

      A continuación es bueno añadir unas palabras de agrado o


reconocimiento al público en general (Ej.: es para mí un honor dirigirme
a ustedes…)

5º Discurso.-

      Para la elaboración del discurso, debemos tener en cuenta lo


siguiente:

a) El tiempo asignado; no son recomendables los discursos largos.

b) El público al que va dirigido, para adoptar un léxico que se adapte a


su nivel cultural.

c) Practicarlo previamente ante amigos o familiares.

d) Usar anécdotas, comparaciones, humor,…

      Para la exposición, debemos tener en cuenta lo siguiente:

a) Los discursos  pueden ser leídos, memorizados, improvisados o


mixtos.

b) Suelen constar de tres partes: introducción, desarrollo y conclusión.

c) Debe ser expuesto de la forma más clara y amena posible.

6º Despedida y tránsito final.-

      La despedida debe ser breve: “gracias”, “muchas gracias” o “he


concluido”,  y no pronunciar ni una palabra más. De esta forma, el
público tiene claro cuándo ha terminado el discurso y pueden
aplaudirlo.

      Debemos agradecer los aplausos con la mirada y una sonrisa y


retirarnos con el cuerpo erguido.

      Algunas veces, tras la exposición, el orador es solicitado por los


asistentes para saludarlo, conocerlo personalmente, estrecharle la
mano,… en este caso, nunca  debemos desairarlos ni mostrarnos
pedantes con ellos.

LA ACCIÓN ORATORIA

      La acción oratoria es el uso de las expresiones corporales que


acompañan a la pronunciación del discurso. Un orador que no emplee
con acierto los ademanes o los utilice fuera de contexto, desluce su
discurso y revela una desarmonía que el público percibe enseguida.

      La acción oratoria está integrada por las expresiones gestual,


manual y corporal. Todas ellas constituyen lo que llamamos
“comunicación no verbal”.

      La comunicación no verbal juega un papel tan importante en nuestra


práctica oratoria que, así como puede ayudarnos a reforzar el mensaje
que transmitimos, también puede delatar lo que pretendemos ocultar.

      Por eso es conveniente estudiar detenidamente nuestros gestos.

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