0% encontró este documento útil (1 voto)
328 vistas6 páginas

Dilo Al Mundo

Este documento resume los primeros capítulos de la biografía de Guillermo Miller, un predicador estadounidense del siglo XIX que predijo el segundo advenimiento de Cristo para algún momento entre marzo de 1843 y marzo de 1844. Describe la conversión de Miller del deísmo al cristianismo, su reticencia inicial a predicar y cómo finalmente aceptó el llamado de Dios. También resume el gran despertar religioso que siguió a sus predicaciones y la decepción experimentada por sus seguidores cuando Cristo no regresó en la fecha
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (1 voto)
328 vistas6 páginas

Dilo Al Mundo

Este documento resume los primeros capítulos de la biografía de Guillermo Miller, un predicador estadounidense del siglo XIX que predijo el segundo advenimiento de Cristo para algún momento entre marzo de 1843 y marzo de 1844. Describe la conversión de Miller del deísmo al cristianismo, su reticencia inicial a predicar y cómo finalmente aceptó el llamado de Dios. También resume el gran despertar religioso que siguió a sus predicaciones y la decepción experimentada por sus seguidores cuando Cristo no regresó en la fecha
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

DILO AL MUNDO

CAPITULO 1
¡NO, SEÑOR, YO NO PUEDO PREDICAR!
"iNo, Señor! iNo! Tú sabes que yo no puedo predicar. ¡Yo no puedo
predicar!" Antes que Guillermo MilIer se entregara al Señor y llegara a ser el
dirigente del magno despertar religioso producido en los Estados Unidos por
la expectativa del segundo. Advenimiento de Cristo, por tres años arguyó
con Dios y luchó con su conciencia para eludir la responsabilidad de
proclamar al mundo que el Señor venía pronto.
Fue creado en el seno de un hogar Bautista. Por su pasión a la lectura leyó
los mismos libros que Jefferson, Franklin y de los escritores David Hume,
Votaire y Tomás Paine. Como resultado de estas lecturas adopto el deísmo
y su atractiva pero superficial filosofía sobre el universo.
Conforme al deísmo Dios creó al mundo, con estas leyes los hombres
debían vivir en forma sana, bondadosa y honesta pero el creer en la
oración; en un Salvador o en una vida después de la muerte era
considerado como una superstición pueril.
La madre de Miller estaba preocupada por lo que su hijo realizaba así que
mando al tío Elihu y al abuelo Phelps para que visitarán a Guillermo, él los
recibió con gusto, al marcharse estos Guillermo los imito con gracia para
hacer reír a sus amigos.
Más tarde se dio cuenta que él y el mundo necesitan del Salvador y dijo:
“Me vi obligado a admitir que las escrituras deben ser la revelación de Dios”
más tarde escribió “Ellas llegaron a ser mi delicia y en Jesús encontré a un
gran amigo”
Decidió celebrar el culto familiar, ahora sus amigos se burlaban de él, así
como él lo hacía de otros cristianos, dejo de lado todo libro, enfocándose
únicamente con la Biblia y una completa concordancia. Empezó con el
primer capítulo de Génesis y lo más grato para él es que, encontró que
Jesús su amigo y Salvador había prometido venir de nuevo a la tierra
Se entregó tanto al estudio que interpreto correctamente Ezequiel 4:6, que
los 2300 días eran 2300 años, incorrectamente llego a la conclusión que la
purificación del santuario era el fin del mundo y la segunda venida de Cristo.
Una voz le declaraba que proclamará al mundo, pero sentía temor de
hacerlo, si por su equivocación se desviarán otros. Le dijo al Señor que era
tímido, pero si él le enviaba una invitación para predicar lo haría, a los 30
minutos que hizo el compromiso con Dios, llego su sobrino Irving, ya que lo
envió su padre para pedirle a Guillermo que en ausencia del ministro
bautista tuviera el sermón del domingo.
Los bautistas del séptimo día de Norteamérica se organizaron en una
asociación general en 1802 con una feligresía de alrededor de 1.200
creyentes. Para ellos el sábado era un día que debían respetar más bien
que compartir. Sin embargo, algunos de ellos compartieron ese
conocimiento con otros.

CAPITULO 2
“EL GRAN DESPERTAR RELIGIOSO DEL SEGUNDO ADVENIMIENTO”
Miller giró sobre sus talones sin decir una palabra, salió apresuradamente
por la puerta de la cocina, llegó a tropezones hasta el bosquecillo de arces
cercano, y empezó a luchar con el Señor. Estaba enojado consigo mismo,
enojado con Dios y muy temeroso.
Tan impresionante era su conocimiento de la Biblia, tan conmovedores
fueron sus fervientes exhortaciones, que la gente de Dresden lo persuadió a
predicar cada noche durante una semana.
Ministros de muchas denominaciones se unieron a la obra Josué V. Hime,
Josias Litch pastor metodista, Carlos Fitch otro congregacionalista, Apolo
Halle metodista, Jaime White, José Bates cristianos, cerca de la mitad de
ellos metodistas y una cuarta parte bautistas y el resto congregacionalistas,
cristianos, presbiterianos, episcopales, luteranos de la iglesia de la reforma
Escocesa, Cuáqueras y otros más.
La primera junta general se llevó a cabo en la capilla de la calle Chardon de
Josué V Himes en octubre, por enfermedad Miller no asistió, se hizo
presente en la quinta reunión que se realizó en New Hapton.
El éxito extraordinario de los congresos campestres impulso a los dirigentes
a construir una enorme tienda cuyo diámetro era de cuarenta metros y el
poste central media dieciocho metros de alto, donde podían aguardarse
más de cuatro mil gentes; donde se instalaba la gran tienda acudía la gente,
se transportaba en barco de vapor y en tren.
Por la gran dimensión de esta tienda, había gente que apostaba que no se
llenaría, pero cuando empezaban las reuniones esas personas se quedaban
estupefacta de verla atestada.
Los adventistas se reunían en sus propias iglesias los domingos era tanta la
gente que se decidieron en construir tabernáculos económicos para que los
miles de personas se reunieran allí.
Dios quería que se predicara el mensaje del primer ángel a toda nación,
tribu, lengua y pueblo y le hizo el llamado a Miller a proclamarlo al mundo.
El mensaje de Miller no se centraba en una serie de argumentos sobre una
fecha. Era el mensaje del primer ángel “El Evangelio eterno” y “la hora de su
juicio ha llegado” (Apoc. 14:6,7) Constituían una actividad evangelística que
trataba de dar ayuda a la gente para el encuentro con el Señor.
Josías Licht pastor metodista ampliamente conocido como intérprete de las
profecías acepto el Millerismo solo después de haberse asegurado que no
discrepaba con el metodismo.

CAPITULO 3
“LA DEMORA”
No todos, por supuesto, concordaban con Guillermo Miller ni lo tomaron
seriamente. Algunos lo acusaron de tener sólo el propósito de recoger
dinero.
Los ministros y teólogos estaban cautivos por lo que ocurría, decían “Miren
el mundo está mejorando cada vez más, la segunda venida de Cristo está
ocurriendo ahora, estamos en el comienzo de los mil años de paz.
Un cristiano invito a Miller para que visitará a un frenólogo con el afán de
convertirlo, la frenología era popular en 1840, decía esta corriente que el
carácter podía conocerse por la forma del cerebro de cada individuo.
Cuando el frenólogo revisaba a Miller le dijo que tenía demasiado sentido
común, que sería difícil que el insensato de Miller lo convenciera de lo que
predicaba comentaba este que le gustaría tener a Miller en sus manos y
darle un puñetazo en el lóbulo del fanatismo.
Una vez de haber completado el examen le pregunto cortésmente a Miller
su nombre. ¿Puede darme su nombre, para ponerlo en mi ficha? Mi nombre
no tiene importancia, páselo por alto, le contesto él. Necesito ponerle un
nombre a una cabeza tan espléndida como la suya. Y es necesario tenerlo
en mi registro, accedió con gusto y le dijo: puede llamarme Miller si gusta.
¿Miller? Pregunto el frenólogo confundido, ¿el que da conferencias sobre la
profecía? El mismo contesto él, pobre hombre se dejó caer en la silla sin
aliento.
Así como el frenólogo se burlaba de Miller había muchos más que lo hacían,
otros aunque estaban en desacuerdo de sus creencias defendían
firmemente su honradez.
En 1833 las estrellas cayeron como copos de nieve, y en febrero de 1843
apareció un cometa flamígero sin previo aviso se podía ver durante el día.
A pesar de las claras evidencias de la Biblia y el fervoroso llamado de Miller
Cristo no regreso en la primavera.
Volvieron a sus Biblias leyendo Habacuc 2:3 los alienta que vendrá y no
tardará Josías Licht público un folleto y este también los animaba.
En el verano de 1844 los miembros milleritas se vieron a sí mismos como
las vírgenes en el tiempo de demora, proclamando y cumpliendo el mensaje
del primer y segundo ángel de apocalipsis, y oraron por él clamor de media
noche.

CAPITULO 4
EL CLAMOR DE MEDIA NOCHE
En un inolvidable congreso campestre realizado en Exeter, New Hampshire,
en agosto de 1844, se oyó por fin el clamor de medianoche.
En el calor bochornoso de la carpa la congregación se sentía incomoda,
carente de convicción. En ese momento apareció un jinete, desmontó y
ocupó un asiento en el extremo de un banco. Era Samuel Snow quién fue
invitado por su hermana a presentar su mensaje. El espíritu del Señor se
movió en la asamblea como una brisa que soplaba sobre un lago en calma.
En su mensaje recordó a los allí reunidos que Jesús vendría de nuevo pero
ni los ángeles ni aún el hijo sabían la hora.
Snow les explico que en base al cómputo más cuidadoso preservado en la
providencia de Dios por los judíos Karaístas el décimo día del séptimo mes
cae este año el 22 de octubre. “Hermanos pensad en esto. Es ahora la
segunda semana de agosto en 3 meses el Señor cumplirá la purificación
saldrá del santuario para bendecir a su pueblo que lo espera.
En menos de tres meses el esposo estará aquí para tomar consigo a su
esposa que lo aguardo ¿No es tiempo ahora de que se haga resonar el
clamor de medianoche; He aquí el Esposo viene salid a recibirle?
Lágrimas de gratitud y gozo rodaron por las mejillas. Los creyentes,
solemnes, humildes, pero electrificados por el mensaje y la esperanza,
volvieron a llenar trenes, barcos y diligencias para regresar a sus hogares y
llevar la noticia.
A medida que los días pasaban los comerciantes adventistas cerraban sus
negocios, los mecánicos clausuraban sus talleres, los empleados
abandonaban sus empleos. En los congresos campestres, veintenas
confesaban sus faltas y acudían al frente para que se orará por ellos.
En el campo, algunos agricultores abandonaron su cosecha para manifestar
su fe. Las papas permanecieron en la tierra, las manzanas se caían de los
árboles el heno se aplastaba en los campos.
Después de dar el mensaje por todas partes el 19 de octubre los
predicadores regresaron a sus hogares. Josué V Himes se apresuró a llegar
al hogar de Miller para estar con él.
La señorita Elena Harmon escribió más tarde “Este fue el año más feliz de
mi vida. Mi corazón estaba lleno de alegre expectativa”
Al amanecer del 22 de octubre los milleritas se reunieron en lo que hoy se
conoce como Rocas de la Ascensión. El 22 de octubre había terminado y
Jesús no llego ¡No había venido!

CAPITULO 5
¿POR QUÉ NO VINO PAPÁ?
Muchos esperaban una reunión feliz cuando Jesús viniera de nuevo. El 22
de octubre paso a la historia como el día del gran chasco. Jaime White
escribió, debíamos prepararnos para otro invierno, no pude dominar mis
sentimientos de tristeza, llore como un niño.
Los milleritas no podían ajustarse a la situación, ya no poseían casa a
donde pudieran regresar, Eduardo Andrews invitó a la familia de Stowell
ahora empobrecida a establecerse con él.
El gran Dios ha obrado grandiosamente en nuestro favor –escribió F.G.
Brow- El Espíritu Santo obró en lo más íntimo de nuestras almas hasta que
la segunda venida llego a ser nuestra esperanza, nuestro gozo, nuestro
todo, cada página de la Biblia habla de la inmediata venida del Señor más
de trescientas veces.
“Mi objetivo total era un deseo de convertir a las almas a Dios e inducir a
mis semejantes a hacer una preparación del corazón que los capacitará
para encontrar al Señor en paz” – escribió después del chasco Miller –
Muchos de sus vecinos aceptaron a Cristo.
Miller, por supuesto, estaba equivocado en cuanto al acontecimiento ligado
a la purificación del santuario al final de los 2300 días, pero no necesitaba
pedir disculpas por su cálculo del tiempo. Los 2300 días habían sido
reconocidos como los 2300 años por muchos hombres antes de Miller,
Martín Lutero y un buen número de reformadores creían en el principio de
día por año como también Isaac Newton uno de los mayores hombres de
ciencia escribió más palabras de este tema que sobre asuntos científicos,
para él las largar profecías temporales de la Biblia presentaban una
fascinación especial.
En el siglo XVIII se realizó un descubrimiento capital bajo la dirección de
Dios, por parte de Juan Ptri, pastor Alemán perteneciente a la iglesia
Reformada, fue el primero en reconocer que la profecía de los 2300 días de
Daniel 8 empezaba al mismo tiempo de la profecía de las setenta semanas
de Daniel 9.
El despertar europeo no tuvo la unidad del norteamericano, y no descubrió
la fecha precisa del 22 de octubre de 1844, en ese año una gran cantidad
de ministros incluyendo 700 anglicanos, estaban proclamando el segundo
advenimiento en iglesias y en pequeñas capillas por toda Inglaterra,
tomando como texto el mensaje del primer ángel “La hora a llegado”
Si "papá no volvió" al hogar de Carlos Fitch el 22 de octubre de 1844, no era
porque Miller había inventado una teoría descabellada, basada en 38 Dilo al
mundo interpretaciones particulares. Su mensaje era, en la mayor parte de
sus puntos esenciales, absolutamente correcto. Y era parte del gran
despertar del segundo advenimiento: un movimiento intercontinental,
interdenominacional, que proclamó una gran verdad profética, cuyo tiempo
había llegado

También podría gustarte