Encíclicas sociales
Las Encíclicas Sociales son los pronunciamientos oficiales del Papa sobre temas
sociales dirigidos a los obispos, creyentes y a toda la humanidad. Conforman en su
conjunto la doctrina social de la Iglesia Católica.
Desde León XIII con Rerum novarum (sobre las cosas nuevas)' sobre la cuestión social
en 1891, a ella se siguen refiriendo los pontífices, Pío XI en Quadragesimo anno (a
cuarenta años) sobre las cuestiones laborales en 1931, Juan XXIII en Mater et Magistra
('Madre y Maestra) sobre los campesinos en 1961, después Pacem in terris (Paz en la
Tierra) en 1963, Pablo VI sobre Populorum progressio (el progreso de los pueblos) en
1967 y Ochenta Aniversario sobre los nuevos problemas sociales en 1971. Laborem
Exercens en 1981,Juan Pablo II, el 'Trabajo Humano', 'Solicitud de la cosa social',
Sollicitudo rei socialis con temas sociológicos y metodológicos de la situación de la
humanidad en 1988, Centesimus annus (Centésimo año) cosas nuevas de hoy en 1991,
cuestiones agrícolas, Veritatis splendor en 1993, esplendor de la verdad y Evangelium
Vitae de 1995, sobre la vida humana, evangelio de vida sobre el valor de la vida.
Los aspectos comentados o el enfoque asignado de política social, se desarrollan
ampliamente el tema de los valores, las creencias y las ideologías y obviamente los
derechos humanitarios desde una perspectiva católica. Por tanto deben considerarse
como los pronunciamientos de la Iglesia Católica ante los cambios de la sociedad y el
mundo y por tanto prescripciones normativas de lo correcto y justo.
Históricamente representaron en su comienzo, sobre todo Rerum Novarum, una
respuesta a las demandas y agendas políticas de los partidos y movimientos políticos de
orientación obrera o socialista o anarquista. Siendo la base para la creación del
socialcristianismo como movimiento social y político desde fines del siglo XIX y
comienzos del XX.
Además han servido como marco conceptual en las actividades de los sociólogos de
orientación católica. La amplitud social dentro de las encíclicas es grande si bien las
primeras se referían a los derechos sociales de los trabajadores, también hacían
referencia a los patrones y la relación entre ellos. Posteriores encíclicas tratan del rol de
diversas instituciones en la vida social como lo son las comunicaciones sociales y el
pacificismo.
En el caso de Latinoamérica sirvieron de inspiración en la redacción del Documento de
Puebla (1979). Así como la base, aunque no apoyada oficialmente, de la Teología de la
Liberación.
Rerum novarum
Rerum Novarum (latín: Las cosas nuevas) es la primera encíclica social de la Iglesia
Católica. Fue promulgada por el papa León XIII el viernes 15 de mayo de 1891. Fue
una carta abierta dirigida a todos los obispos, que versaba sobre las condiciones de las
clases trabajadoras. En ella, el papa dejaba patente su apoyo al derecho laboral de
'formar uniones o sindicatos, pero sin acercarse al socialismo marxista, pues también se
reafirmaba en su apoyo al derecho de la propiedad privada. Además discutía sobre las
relaciones entre el gobierno, las empresas, los trabajadores y la Iglesia, proponiendo una
organización socioeconómica que más tarde se llamaría corporativismo.
Aun cuando se ha debatido sobre sus posiciones o declaraciones particulares, es claro
que este trabajo fue notable como resumen de muchos asuntos planteados por la
revolución industrial, por el creciente problema obrero y las sociedades democráticas
modernas. Con esta encíclica la Iglesia pretendió, entre otras cosas, paralizar la
"descristianización" de las masas trabajadoras, en un período en el cual la credibilidad
de la Iglesia se veía disminuida debido a que los sectores populares de la cristiandad e
incluso del clero, se inclinaban por las ideas revolucionarias. Se acepta generalmente
que la encíclica Rerum Novarum es la carta de fundación de la democracia cristiana y
una pieza clave de la Doctrina social de la Iglesia.
Quadragesimo anno
Quadragesimo Anno es una carta encíclica del Papa Pío XI, promulgada el 15 de mayo
de 1931, con ocasión de los 40 años de la Encíclica Rerum Novarum, de allí su nombre
en latín, Quadragesimo Anno (en el cuadragésimo año). Trata sobre la restauración del
orden social y su perfeccionamiento en conformidad con la ley evangelizadora y está
dirigida a los Obispos, sacerdotes y fieles católicos.Tras hacer un resumen de las
intervenciones anteriores de León XIII en los temas más sociales, hace un elogio de la
Rerum novarum sea por su oportunidad (la penetración de un nuevo sistema económico
y el desarrollo industrial habían producido una fuerte división de clases sociales). Luego
resume la misma encíclica recordando el modo en que León XIII se hizo cargo del
problema de los obreros sin pasar por el liberalismo ni por el socialismo. El Papa Pío XI
recuerda también los frutos que dio la encíclica: el hecho de que los gobernantes que
hubieron de reconstruir el mundo después de la Primera Guerra Mundial se rigieran en
cierta medida por los principios enunciados por la Rerum Novarum, la mejora de la
situación de los obreros y las líneas dadas sobre sus asociaciones. A continuación el
Papa Pío XI retoma las enseñanzas del Papa León XIII sobre la capacidad que la Iglesia
tiene de intervenir en los problemas económicos y sociales con oportunas líneas e
indicaciones por parte del Magisterio.
Afronta el tema de la propiedad privada recordando que León XIII no hizo una defensa
a ultranza de la propiedad privada a costa de la comunidad o de la sociedad, sino que
mostró su doble carácter haciendo hincapié en el problema que en aquel entonces más
se debatía ante las teorías socialistas. Quienes niegan el carácter social y público del
derecho a la propiedad pueden caer en el individualismo; pero quienes disminuyen o
rechazan este carácter caen el en colectivismo. De ahí que, como se dice en la Rerum
novarum el derecho de propiedad se distinga de su ejercicio (cf. núm. 19).
Mater et magistra
Mater et magistra es una carta encíclica del Papa Juan XXIII que fue promulgada el 15
de mayo de 1961. Trata sobre el reciente desarrollo de la cuestión social a la luz de la
Doctrina Cristiana y presenta a la Iglesia como Madre y Maestra, de allí su nombre en
latín Mater et Magistra. Fue anunciada el día anterior ante miles de personas en un
discurso dirigido "a todos los trabajadores del mundo".
Juan XXIII, advierte que la cuestión social tiene una dimensión mundial y que así como
se puede hablar de personas pobres, también se ha de hablar de sectores pobres y
naciones pobres. El desarrollo de la historia muestra cómo las exigencias de la justicia y
la equidad atañen tanto a las relaciones entre trabajadores dependientes y empresarios o
dirigentes, como a las relaciones entre los diferentes sectores económicos, y entre las
zonas económicamente más desarrolladas y las zonas económicamente menos
desarrolladas dentro de una misma nación; y, en el plano mundial, a las relaciones entre
países en diverso grado de desarrollo económico-social. Un problema de fondo es cómo
proceder para reducir el desequilibrio entre el sector agrícola, y el sector de la industria
y los servicios; y para que mejore la calidad de vida de la población agrícola-rural.
Sostiene que la justicia y la equidad exigen que los poderes públicos actúen para que las
desigualdades entre zonas económicamente más desarrolladas y menos desarrolladas
sean eliminadas o disminuidas y en las zonas menos desarrolladas se aseguren los
servicios públicos esenciales.
Pacem in terris
La encíclica Pacem in terris (Paz en la Tierra), es la última encíclica de las ocho
escritas por el Papa Juan XXIII. Publicada el día 11 de abril de 1963, 53 días antes de
fallecer el pontífice, coincidiendo con la celebración del Jueves Santo. En ella hace una
profunda reflexión sobre las condiciones que han de imperar para que haya una
verdadera paz en el mundo. Nos hace ver la común pertenencia a la familia humana y
nos ilumina respecto a la aspiración de las gentes de todos los lugares de la tierra a vivir
en seguridad, justicia y esperanza ante el futuro.
Populorum progressio
es la carta encíclica del Papa Pablo VI promulgada el 26 de marzo de 1967. Trata sobre
el desarrollo de los pueblos, de allí su nombre en latín, Populorum Progressio.
La encíclica está dedicada a la cooperación entre los pueblos y al problema de los países
en vías de desarrollo. El Papa denuncia que el desequilibrio entre países ricos y pobres
se va agravando, critica al neocolonialismo y afirma el derecho de todos los pueblos al
bienestar. Además presenta una crítica al capitalismo y al colectivismo marxista.
Finalmente propone la creación de un fondo mundial para ayudar a los países en vías de
desarrollo.
Es una de las más famosas e importantes de Pablo VI aun cuando en su momento fue
objeto de debates (por ejemplo, en cuanto al derecho de los pueblos a rebelarse incluso
con la fuerza contra un régimen opresor) y críticas por parte de los ambientes más
conservadores.
Octogesima adveniens
La Octogesima adveniens es una carta apostólica del Papa Pablo VI publicada con
motivo del LXXX aniversario de la publicación de la encíclica Rerum Novarum el 14
de mayo de 1971. Trata igualmente de ampliar la Doctrina Social de la Iglesia. Fue
dirigida al cardenal Mauricio Roy, en ese entonces, presidente del consejo para los
seglares (hoy Pontificio Consejo para los laicos) y de la Pontificia Comisión Iustitia et
Pax.
En una extensa introducción, el Papa Pablo VI indica la intención de la carta que es
continuar y ampliar las enseñanzas en materia de doctrina social dados por sus
antecesores tras la Rerum Novarum. Reconoce la sensibilidad cada vez mayor en orden
a la búsqueda de una mayor justicia no solo en medio de las comunidades cristianas sino
también del mundo entero. Enuncia también la principal causa de los problemas
sociales: la desigualdad.
Sin embargo, recuerda el Papa que las situaciones de las diversas comunidades católicas
son tan diversas que no se pueden dar líneas concretas de acción sino que se ha de
discernir en cada sitio qué es lo mejor y actuar las exigencias evangélicas en cada
contexto y ante cada problemática. Por ello, se propone iluminar los diversos problemas
sociales que por su complejidad y amplitud son especialmente preocupantes.
Laborem exercens
Carta Encíclica del Papa Juan Pablo II, promulgada el 14 de septiembre de 1981 en el
90º aniversario de la encíclica Rerum Novarum. Está dirigida a los Obispos, Sacerdotes,
familias religiosas, fieles católicos y a todos los Hombres de Buena Voluntad.
Esta encíclica trata la concepción del hombre y del trabajo a 90 años de la encíclica
Rerum Novarum. El enfoque general responde a un análisis de la época moderna, en
que se han desarrollado con enorme profusión experiencias de carácter económico,
social, histórico, teológico, antropológico, etc. Generalmente acerca del trabajo humano,
se ha ignorado su concepto exacto. La Encíclica va más al fondo, llega al corazón del
concepto mismo del trabajo humano. En lugar de trazar un modelo ideal, Juan Pablo II
ayuda a comprender lo que ha acontecido y sigue aconteciendo en la historia, de qué
modo puede el hombre transformarse con su trabajo, hacerse más hombre. Además
Laborem Exercens muestra cómo los socialismos tratan a los seres humanos como
instrumentos de producción y no como personas-sujetos de trabajo. Por otra parte, en
los liberalismos se les trata como mercancía sujeta al mercado de la oferta y la demanda.
Con la proletarización de los intelectuales y su desempleo, se incrementa el problema
social. Enfatiza los elementos de una espiritualidad del trabajo: los seres humanos
comparten sus actividades con la acción de Dios; el trabajo imita la acción de Dios y
otorga dignidad al trabajador. Nuestro Señor Jesucristo fue un hombre de trabajo. Hay
en la Sagrada Escritura muchas referencias al trabajo; el Concilio Vaticano II dice que
«el trabajo es necesario para el progreso terreno y para el desarrollo del Reino».
Sollicitudo rei socialis
Sollicitudo rei socialis es la carta encíclica del Papa Juan Pablo II, promulgada el 30 de
diciembre de 1987, con ocasión del vigésimo aniversario de la encíclica Populorum
Progressio, acerca de la preocupación social de la Iglesia.
En la introducción el Papa Juan Pablo II recuerda el hito que marcó la publicación de la
encíclica Rerum Novarum y cómo los documentos del Magisterio que la han seguido, se
publican con motivo de aniversarios de esta intervención destacada. Así sucedió con la
Populorum Progressio que es la ocasión de este nuevo documento. Juan Pablo II fija los
objetivos de esta nueva encíclica: homenajear el documento de Pablo VI. Pero también
menciona el tema del empleo y de la deuda externa como aspectos emblemáticos de la
situación.
Se detiene luego en examinar las causas políticas de la situación contemporánea a la
encíclica. Parte de la consideración de los dos bloques de Este y Oeste que se
contraponen en especial por motivos políticos y económicos, unos inspirados en el
capitalismo liberal, otros en el colectivismo de inspiración marxista. De la
contraposición ideológica se ha pasado a la contraposición militar dando lugar a la
Guerra fría. Sin embargo, la doctrina social de la Iglesia ha criticado e incluso
condenado ambas doctrinas no solo por el evidente rechazo de Dios del marxismo sino
por la poca versatilidad que, según el Papa, ambas ideologías tienen para lograr afrontar
las situaciones nuevas y promover el desarrollo integral del hombre. De esta
consideración general, pasa a una crítica de la carrera armamentística, del terrorismo,
del control de la natalidad por parte de los Estados.
Centesimus annus
Carta Encíclica del Papa Juan Pablo II, promulgada el 1 de mayo de 1991, con ocasión
del Centenario de la enclica Rerum Novarum, de allí su nombre en latín Centesimus
Annus.
Está dirigida a los Obispos, al Clero, a las Familias religiosas, a los Fieles de la Iglesia
Católica y a todos los Hombres de Buena Voluntad.
Evangelium vitae
El Evangelio de la vida está en el centro del mensaje de Jesús. Acogido con amor cada
día por la Iglesia, es anunciado con intrépida fidelidad como buena noticia a los
hombres de todas las épocas y culturas. .
En la aurora de la salvación, el nacimiento de un niño es proclamado como gozosa
noticia: « Os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido
hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor » (Lc 2, 10-11). El
nacimiento del Salvador produce ciertamente esta « gran alegría »; pero la Navidad
pone también de manifiesto el sentido profundo de todo nacimiento humano, y la alegría
mesiánica constituye así el fundamento y realización de la alegría por cada niño que
nace (cf. Jn 16, 21). .
Presentando el núcleo central de su misión redentora, Jesús dice: « Yo he venido para
que tengan vida y la tengan en abundancia » (Jn 10, 10). Se refiere a aquella vida «
nueva » y « eterna », que consiste en la comunión con el Padre, a la que todo hombre
está llamado gratuitamente en el Hijo por obra del Espíritu Santificador. Pero es
precisamente en esa « vida » donde encuentran pleno significado todos los aspectos y
momentos de la vida del hombre.
El hombre está llamado a una plenitud de vida que va más allá de las dimensiones de su
existencia terrena, ya que consiste en la participación de la vida misma de Dios. Lo
sublime de esta vocación sobrenatural manifiesta la grandeza y el valor de la vida
humana incluso en su fase temporal. En efecto, la vida en el tiempo es condición básica,
momento inicial y parte integrante de todo el proceso unitario de la vida humana. Un
proceso que, inesperada e inmerecidamente, es iluminado por la promesa y renovado
por el don de la vida divina, que alcanzará su plena realización en la eternidad (cf. 1 Jn
3, 1-2). Al mismo tiempo, esta llamada sobrenatural subraya precisamente el carácter
relativo de la vida terrena del hombre y de la mujer. En verdad, esa no es realidad «
última », sino « penúltima »; es realidad sagrada, que se nos confía para que la
custodiemos con sentido de responsabilidad y la llevemos a perfección en el amor y en
el don de nosotros mismos a Dios y a los hermanos.