ANA, UNA MUJER QUE CAMBIÓ SU
HISTORIA
TEMA: ANA, UNA MUJER QUE CAMBIÓ SU HISTORIA
TEXTO: 1 SAMUEL 1:1-11
En este dia que se celebra el “Día internacional de la mujer” vamos meditar en la
palabra de Dios en la vida de una mujer que a pesar de tener muchas cosas en su
contra, pudo cambiar su historia, pudo ver la mano de Dios sobre su vida, esa
mujer es Ana la madre del profeta Samuel.
En los textos que hemos leído se nos muestra que la vida de Ana era una historia
llena de tristeza:
Su esposo Elcana tenía otra esposa llamada Penina, la cual era su rival es
decir que ambas competían por el amor de su esposo.
Ana era estéril, no podía darle hijos a su esposo pero Penina si le había
dado hijos e hijas, por eso Penina se burlaba de Ana y la enojaba y la
entristecía.
Lastimosamente Ana no le daba importancia al significado de su nombre, pues
Ana significa “llena de gracia” y aunque la gracia de Dios estaba siempre a su
disposición para transformar su historia, ella lo que hacía era dejar que su corazón
se llenará de tristeza, de enojo, de frustración por las cosas de su vida que no
podía cambiar, y ella lloraba y no comía.
REFLEXIÓN 1: Posiblemente esta sea la misma historia de muchos cristianos, no
solamente de mujeres sino también de hombres, que sienten que la historia de su
vida está llena de fracasos, de menosprecio, de injusticias, y de muchas
situaciones que no pueden controlar ni cambiar, y su corazón al igual que el de
Ana se llena de amargura y de enojo contra Dios, contra la vida, contra la pareja,
etc.
Son personas que al igual que a Ana se les ha olvidado que la gracia de Dios está
con ellos, que se les ha olvidado que son hijos e hijas de un Dios poderoso que los
ama.
REFLEXION 2: Podemos ver en la vida de Ana que esas actitudes de enojarse,
llorar y no comer, no cambiaron para nada su historia, no le sirvieron
absolutamente de nada para transformar la realidad de su vida, y nosotros
también debemos comprender que tomar actitudes de víctima, tomar actitudes
violentas y de enojo, tomar actitudes de rechazo, de murmuración, de nada nos
servirán para transformar la historia de nuestra vida , pues esas actitudes lo único
que producen es mayor soledad y amargura en su corazón. Pero ¿QUÉ HIZO
ANA PARA PODER CAMBIAR SU HISTORIA?
I) ANA DECIDIÓ ABRIR SU CORAZÓN, PERO CON DIOS, ELLA BUSCÓ
DIRECTAMENTE LA GRACIA Y EL PODER DE DIOS PARA SU VIDA (1
SAMUEL 1:9-11)
Que precioso detalle él que nos da la palabra de Dios: el sacerdote Elí
estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo, pero Ana no fue donde
Elí, ella no busco al siervo de Dios para arreglar su vida, ella buscó
directamente a Dios.
Ella abrió su corazón, derramó su alma delante del Señor, le pido lo que
ella más anhelaba, le pido a Dios que ÉL cambiara su historia, ella le dijo a
Dios: NO ME OLVIDES e hizo un pacto con el Señor por su hijo.
Aplicando el texto a nuestra vida eso no significa que nosotros no podamos
pedir que un pastor o un predicador ore por nosotros, pero tenemos que
reconocer que los hombres son únicamente instrumentos, el único que obra
milagros y maravillas es nuestro Dios y nosotros somos sus hijos y tenemos
entrada directa al trono de su gracia (Hebreos 4:16)
II) DIOS RESPONDIÓ LA ORACIÓN DE ANA, Y LE DEMOSTRÓ QUE ÉL NO
LA HABÍA OLVIDADO (1 SAMUEL 1:19-20)
Ana creyó y confió que su oración había sido oída y que sería contestada,
por eso ya no estuvo más triste.
El versículo 20 nos dice que Dios se acordó de Ana, es decir que nos
muestra que Dios no nos olvida, que nuestra vida y nuestros problemas y
necesidades están siempre en la mente de Dios.
Ana vio manifestada en su vida la maravillosa gracia de nuestro Dios, ella
pudo tener él hijo que tanto anhelaba su corazón, pero ella no olvidó su
promesa, ella no olvidó el pacto había hecho con el Señor, como
lastimosamente muchos de nosotros hacemos cuando el Señor nos da lo que
tanto le pedimos. (1 Samuel 1:24-28)
III) LA HISTORIA DE ANA FUE TOTALMENTE TRANSFORMADA PERO POR
MEDIO DEL PODER Y LA GRACIA DE DIOS (1 SAMUEL 2:18-21)
Esa mujer que era estéril, triste y llena de amargura, puso su confianza en
Dios y él la hizo madre de seis hijos.
Por medio de este mensaje él Señor nos recuerda que él también puede
cambiar nuestra historia, solo tenemos que decidir como Ana poner nuestra fe
en Dios.
Si miramos hacia atrás, las intenciones que motivaron la lucha de la mujer para lograr la igualdad
en los derechos políticos y ciudadanos hoy en día a muchas nos parecen apropiadas y necesarias.
¿Pero qué ha pasado en el tiempo que en la actualidad la mujer cristiana no puede abanderarse o
sumarse a esa misma lucha que comenzó en el siglo antepasado? El problema está en que, al paso
del tiempo, esa defensa ha venido creciendo y no se ha limitado a luchar por ejercer el derecho al
voto, el derecho a la participación en educación avanzada y el derecho a la obtención de
propiedades, derechos que los hombres en su pecado y en un mal uso de su liderazgo restringieron
a la mujer tenerlos, sino que esta lucha ha evolucionado hasta el punto de que hoy en día no solo
se limita a obtener los mismos derechos que el hombre sino que ahora la mujer quiere tener el
mismo rol que el hombre, y he ahí el problema.
¿Qué ha pasado? ¿Dónde nos perdimos?, ya que muchas de nosotras nos identificamos y otras
quieren participar en la celebración del Día Internacional de la Mujer.
Lo primero es que no hemos entendido nuestro valor.
Hemos dejado de escuchar el consejo de Dios y al ignorarlo hemos perdimos el foco. Dios nos ha
dejado Su Palabra y ella es la voz audible de Dios y en ella Él nos dice quiénes somos y lo que
hacemos. La Biblia nos enseña que Dios nos hizo iguales en valor, es decir, que ante Sus ojos,
hombre y mujer tienen el mismo valor, ninguno es menos que el otro, ambos fueron creados a
“imagen de Dios” (Gn. 1:27). La Biblia no nos dice que solo el hombre fue creado a imagen de
Dios, tampoco dice eso singularmente de la mujer, dice que ambos fueron hechos a Su imagen; por
lo tanto, los dos son iguales y eso no es poca cosa. El problema está en que la mujer no se ha
sentado a reflexionar y meditar en esta gran verdad, porque si lo hiciera se apoderara de su valor y
lo entendiera y al estar segura del mismo, no importan los roles que se le otorguen, ninguno de
ellos la hará sentir de menor categoría porque ella ha entendido lo importante y valiosa que es para
Dios.
Lo segundo es que no hemos abrazado y atesorado el rol que Dios nos dio.
Esto puede tener varias razones: 1) Porque ignora los roles descritos en la Biblia y eso la hace
actuar conforme a los patrones que ha aprendido en su caminar fuera de la fe. 2) Un mal
entendimiento del concepto ayuda idónea y de la sumisión, ambas cosas vistas en la sociedad
como funciones machistas por lo que su rol de ayuda y el mandato a la sumisión se ven como
opresivos e injustos. Y, por último, 3) la mujer simplemente posee un corazón que no quiere
someterse al diseño del Creador, porque ella entiende que a su manera es mejor y se embarca en
la constante lucha por querer construir un rol conforme a sus criterios y no conforme a la Palabra
de Dios.
Si te ves identificada en una de estas razones, mi oración para ti es que te vuelvas a la Palabra y
veas lo que Dios dice de ti como mujer para que puedas celebrar como Él celebra. Y como cristiana,
si en este día vas a celebrar algo, celebra que Dios es quien te define, celebra el valor
grandioso que Dios te ha dado, igual valor que el hombre, hecha a Su imagen. Celebra la
diferencia en roles, que es lo que te hace singular, única como mujer. Celebra que esos roles los
pensó el Creador exclusivamente para ti, y que solo si son desplegados por ti, entonces funcionan.
Pero cuando celebres, no hagas nada por egoísmo ni por vanagloria, (Flp. 2:3). Celebra también
que el hombre es igual de importante y que solo juntos, hombre y mujer, son capaces de reflejar la
perfecta imagen de Dios.
Charbela ElHage de Salcedo
na Mujer Sin Nombre Pero Con Fe.
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Scripture: Matthew 15:21-28
Denomination: Baptist
Summary: ¿Cómo se siente uno cuando es rechazado por todos los que le
rodean? ¿Vale la pena continuar cuando todo parece perdido? Hoy hablaremos
de una mujer Sin Nombre pero con una gran fe que sirve de ejemplo para
aquellos que piensan que Dios no oye su clamor
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UNA MUJER SIN NOMBRE PERO CON FE. (Mateo 15: 21-28)
Introducción:
En los estudios bíblicos de los viernes hemos estado desarrollando un ciclo acerca de
“Los Milagros de Jesús”. Hoy quiero compartir uno de ellos con Uds.
¿Han tratado de resolver algún asunto importante en sus vidas y al llegar a la persona
indicada para resolverlo esta le ha rechazado o negado a resolverlo? ¿Cómo se siente
uno cuando es rechazado por todos los que le rodean? ¿Vale la pena continuar cuando
todo parece perdido?
Hoy hablaremos de una mujer Sin Nombre pero con una gran fe que sirve de ejemplo
para aquellos que piensan que Dios no oye su clamor. Busquemos Mateo 15: 21-28:
21 Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. 22 Y he aquí una mujer
cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David,
ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. 23 Pero
Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron,
diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. 24 El respondiendo, dijo: No soy
enviado sino a las ovejas pérdidas de la casa de Israel. 25 Entonces ella vino y se postró
ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! 26 Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan
de los hijos, y echarlo a los perrillos. 27 Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen
de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 28 Entonces respondiendo Jesús, dijo:
Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde
aquella hora.
Esta era una mujer extranjera y gentil para los judíos y por tanto sin derecho a ninguna
asistencia espiritual por parte de ellos. Pero ella, aun sabiéndolo, no le importó pues
necesitaba resolver su problema: su hija estaba siendo atormentada por un demonio y
creía que Jesús tenía poder para vencerlo. Para lograr que el Señor oyera su oración esta
mujer:
I- Tuvo que vencer barreras:
a) Barreras interiores: el pecado, el egoísmo, el orgullo.
- Pecado: 2 Crónicas [Link] Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es
invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos;
entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.
- Egoísmo: Santiago [Link] Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones,
para satisfacer sus propias pasiones. Cuando oramos de una forma egoísta estamos
orando a nosotros mismos, por eso la oración del fariseo no prosperó mientras que la del
publicano se elevó a los cielos (Lucas 18: 11-14).
El orgullo: Ella sabia quien podía sanar su hija. Tal vez conocía que Jesús ya había
sanado al gadareno, por ello no confió en si misma o en sus recursos sino que acudió
humildemente a Aquel que tiene todo el Poder y el que merece toda la Gloria. Ella lo
manifestó cuando le llamo “el hijo de David”.
b) Barreras exteriores: mujer, gentil (cananea, siro fenicia), los discípulos.
Read on one page with PRO
- Mujer: sabemos que en aquella época las mujeres no tenían prácticamente ningún
derecho. Dirigirse a un hombre extraño y en público era un riesgo. Ella venció la barrera
del género.
- Gentil: era cananea (o siro fenicia), extranjera para los judíos y de baja condición social.
¿Se ha sentido discriminado por su origen nacional, su piel, su acento? Para Dios todos
somos iguales pues todos somos hechura suya.
- Los discípulos: Ellos quisieron impedir que la mujer llegara directo al maestro, tal vez por
preservar el descanso de su maestro, pero más que todo por su concepto de excluir a los
demás de las bendiciones de Dios. Nosotros como iglesia tenemos que ser cuidadosos en
no poner barreras a otros para llegar a Jesús. Ella no descansó en otros su carga sino
que fue directo al Maestro. Hay un solo Mediador entre Dios y los Hombres: Jesucristo
Hombre.
II- Ella fue persistente: Gálatas [Link] No nos cansemos de hacer el bien, porque a su
debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.
-Persistió aun cuando los discípulos la rechazaron.
- Persistió aun cuando Jesús permaneció en silencio. Aunque El no habló, El estaba
escuchando, El estaba al tanto de sus necesidades como está al tanto de las nuestras
hoy.
-Persistió porque tenía la fe en que El era la Única solución. Ella sabía que era el Mesías,
el hijo de Dios. ¿A quién otro acudir? El fundamento de la fe es aceptar quien es
realmente es Jesús: el Salvador, el Señor, el Todopoderoso.
Puede ser que hoy estés pensando que cual esta mujer sin nombre pero con una gran fe,
Jesús no oye tu clamor. Tal vez te sientas tentado a buscar otro camino. No desistas,
porque El tiene un plan, y “a su tiempo” segaremos.
Una Mujer Sin Nombre Pero Con Fe.
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Scripture: Matthew 15:21-28
Denomination: Baptist
Summary: ¿Cómo se siente uno cuando es rechazado por todos los que le
rodean? ¿Vale la pena continuar cuando todo parece perdido? Hoy hablaremos
de una mujer Sin Nombre pero con una gran fe que sirve de ejemplo para
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ILL: “No desistas” poema de Rudyard Kipling. (Buenos videos clips en Youtube).
III- Ella dependió de la Gracia de Dios.
La gracia es el regalo inmerecido que Dios nos da: la salvación a través de su hijo
Jesucristo, el mismo Dios hecho hombre. Aquel que cargo sobre si el pecado de todos
nosotros. Esta mujer sin nombre dependió, al final de cuentas, en la gracia de Dios.
- No hizo ningún reclamo (v 27): No se puso brava, no ripostó con una palabra aun más
dura. Solo aceptó su condición y apeló a su misericordia a esa gracia abundante que El
da. No somos digno de ningún favor de Dios (“de gracias recibisteis...”), pero podemos
estar seguros que El está deseoso de bendecirnos. Aceptemos nuestra condición y
vengamos a El tal y cual estamos. No me importa ser un perrillo mientras este en la casa
del Señor Jesús.
- Ella tuvo visión: Su fe en el Señor le hizo entender y ver en el Señor lo que sus propios
discípulos no pudieron ver. Ella percibió en Jesús su compasión, su disponibilidad y su
Poder para sanar su hija. Ella se dio cuenta que El estaba allí por ella, porque sabía de su
necesidad, de su fe y porque El tenia el deseo y la voluntad de ayudarla. Jesús siempre
está a nuestro lado, El tiene un plan para ti y para mí y ese plan siempre será lo mejor.
Mira en la dirección que él quiere que camines y no seas rebelde a la visión que Dios
tiene para ti (Hechos 26:19).
- Ella descansó en el Señor: era su última posibilidad. No tendría nadie superior a quien
acudir. Se esforzó, persistió, manifestó su fe venciendo barreras. ¿Qué mas hacer? 2
Corintios [Link] Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la
debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que
repose sobre mí el poder de Cristo.
“Bástate mi gracia”: fue el mensaje que Job capto y que le hizo responder: “Dios dio, Dios
quito, sea el nombre de Dios bendito”.
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“Bástate mi gracia” fue lo que David capto tras la muerte de su hijo con Betsabé.
“Bástate mi gracia”, pues yo quiero que mi poder se perfeccione en ti”.
Conclusión:
-Tal vez estas pasando en estos momentos por pruebas que no entiendes o no puedas
solucionarlas. Vence cualquier barrera y póstrate delante de Jesús. No desistas en tu
empeño de llevarle a El TODO en ORACION. No desistas en tu fe, pues El tiene una
respuesta para ti. Recibe de El su gracia que no tiene límites y alcanza a todos aquellos
que se acercan a Él en libertad y humildad.
-Tal vez has pasado por una prueba y crees que Dios no te contesto, que Dios no se
acordó de ti, que te fallo. Tal vez piense que una oración no contestada es un signo de
que no hay una verdadera o suficiente fe. Esto no es cierto. La fe verdadera no solo se ve
cuando una oración es contestada, sino también cuando una oración no contestada no
nos hace dudar de Dios o renunciar a Él.
Una verdadera fe se hace aun mas fuerte cuando aceptamos en nuestro corazón:
“Bástate mi gracia”. Cuando podemos de todo corazón clamar con el salmista:
Salmo [Link] ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios;
porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.
Mujer conforme al corazón de Dios
Una mujer conforme al corazón de Dios no es una mujer “perfecta”, no es una mujer que no
peca, no es una mujer que no se equivoca, no es una mujer que nunca dice cosas
inapropiadas, no es una mujer que nunca vistió de manera inadecuada, que nunca tiene
malos pensamientos o que nunca se queja. Una mujer conforme al corazón de Dios es
pecadora, ella falla, se equivoca, pero la diferencia fundamental entre ella y una mujer que
no es conforme al corazón de Dios es que la primera tiene ciertas actitudes que la hacen ver
diferente, algunas de estas son:
1. “CONVICCIÓN DE PECADO”, LO QUE LA LLEVA UNA Y OTRA VEZ A LA CRUZ DE CRISTO, A LOS
PIES DE SU SEÑOR. ES LA ACTITUD DE ESE CORAZÓN ANTE EL PECADO, LA ACTITUD DE ESE
CORAZÓN ANTE SU SEÑOR LO QUE LA HACE CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS.
Muchas veces confundimos las cosas, pues sabemos que si hacemos mal debemos pedir
perdón, pero no es solamente “pedir perdón”, eso lo puedo hacer de boca para afuera, pero
el Señor es quien mira el corazón. Podemos engañarnos a nosotras mismas y entre nosotras
podemos estar engañándonos, pero al Señor no.
Una mujer conforme al corazón de Dios que tiene convicción de pecado; PERDONA
porque entiende que también a ella mucho se le perdonó.
Uno de los ejemplos más importantes de la Biblia sobre lo que es una persona conforme al
corazón de Dios es el Rey David. Conocemos su historia, y sabemos que las cosas que él
había hecho fueron terribles y aún así fue un hombre conforme al corazón de Dios por la
capacidad que tenía de reconocer su pecado y de rendirse a los pies de su Señor
completamente arrepentido sabiendo que al primero a quien había ofendido era a su Dios.
Salmo 51:4-5
Contra ti he pecado, solo contra ti,
y he hecho lo que es malo ante tus ojos;
por eso, tu sentencia es justa,
y tu juicio, irreprochable.
Yo sé que soy malo de nacimiento;
pecador me concibió mi madre.
Salmo 51:3
“Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está
siempre delante de mí.”
Salmo 38:17-18
“Estoy por desfallecer;
el dolor no me deja un solo instante.
Voy a confesar mi iniquidad,
pues mi pecado me angustia.
2. TIENE UN CORAZÓN DEVOTO A DIOS QUE, ANTE TODO, ELIGE “LA MEJOR PARTE”. LUCAS
10:38-40
En casa de Marta y María
38
Mientras iba de camino con sus discípulos, Jesús entró en una aldea, y una mujer llamada
Marta lo recibió en su casa. 39 Tenía ella una hermana llamada María que, sentada a los pies
del Señor, escuchaba lo que él decía. 40 Marta, por su parte, se sentía abrumada porque tenía
mucho que hacer. Así que se acercó a él y le dijo:
―Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? ¡Dile que me
ayude!
41
―Marta, Marta —le contestó Jesús—, estás inquieta y preocupada por muchas
cosas, 42 pero solo una es necesaria.[g] María ha escogido la mejor, y nadie se la quitará.
María discernió aquello que era necesario. Ella supo entender que Dios hecho hombre
cenaría en su casa, ¡qué milagro más sublime! ¡Dios hecho hombre y cenando en mi casa!
¿Se imaginan la escena? ¿Se imaginan a ustedes como anfitrionas del mismo Dios en casa?
Sinceramente, yo no sé como actuaría, pues reconozco que yo misma querría que si una
persona superimportante va a mi casa a cenar se sienta bien atendido, que no le falte nada,
pero definitivamente si es Dios mismo hecho hombre, es necesario tener el discernimiento
para saber elegir mi lugar, yo quisiera estar en el lugar de María (aunque debo reconocer
que en muchas ocasiones actué como Marta).
“Pero Marta, la hermana de María, no comprendió el milagro de Dios hecho carne. Ella
estropeó su visita con su comportamiento. Ella fue más allá de lo que hubiese sido proveer
comida con gracia y se involucró demasiado en su papel de anfitriona. Marta no logró
discernir la prioridad e importancia del momento con Dios. María, una mujer conforme al
corazón de Dios, escogió aquello que es muestra de un corazón devoto: Ella sabía que era
importante ponerle fin a su ocupación, detener toda actividad, y echar a un lado las cosas
secundarias, para poder así concentrarse por completo en el Señor”
“María escogió aquello que era necesario. Había aprendido que nada debía tomar el
lugar del tiempo invertido en la presencia de Dios. En realidad, el tiempo usado en estar a
sus pies abastece y enfoca todos los actos de servicio. Además, como señalara su Maestro,
el tiempo que pasó escuchando y adorando a Dios nunca le podría ser quitado, ya que es
un tiempo usado en la búsqueda eterna, un tiempo que gana dividendos permanentes y
eternos. María escogió pasar ese tiempo precioso con Él.”
(fragmento extraído del libro: “Una Mujer Conforme al corazón de Dios de Elizabeth
George” Cap. 1)
3. CONSTANTEMENTE TIENE EN CUENTA AL SEÑOR EN SU DÍA A DÍA.
Como mujeres que vivimos en esta era (cosa que siempre decimos), tenemos un día a día
tan acelerado, tan lleno de actividades. Si no es por el trabajo, es por la facultad, la familia,
la iglesia, los hijos, el estudio, en fin, tantas cosas en qué ocuparnos que muchas veces
desearíamos añadir más horas al día. ¡Y créanme que si tuviera más horas, más nos
ocuparíamos! Siempre de aquí para allá, corriendo, yendo y viniendo. Pero hay algo que
debemos reconocer, SIEMPRE encontramos un tiempo para comer, para tomar agua, para
ir al baño, nunca dejamos de alimentarnos, nunca dejamos de hidratarnos, de reposar y
descansar. Nuestro cuerpo mismo nos lo pide y se encarga de que lo hagamos porque así es
como él funciona. De la misma manera, nuestro espíritu necesita alimentarse; de la Palabra,
oración constante, comunión con los hermanos, congregarse. ¡Así es como funciona!
Ahora, no se trata de dejar todo lo demás para poder hacer esto. Si bien es sumamente
importante apartar un momento de nuestro día y dedicarlo exclusivamente al Señor, así
como apartamos un día de la semana para dedicárselo a Él, mientras hacemos algunas cosas
podemos estar orando en nuestra mente, o tal vez mientras manejamos o viajamos en el bus
podemos ir con la Biblia audible, o mientras manejamos también podríamos ir orando.
La Palabra nos dice “Orad sin cesar” (1 Tes. 5:17), en todo tiempo debemos estar
“conectadas” con nuestro creador. Hermanas, ¡si tan solo algunas le dieran la importancia a
la oración como se la dan al Wi-fi! ¡no perdamos nuestra conexión con el Señor!
Ocupémonos de nuestra salvación (Filipenses 2:2), ocupémonos de nuestra santificación
(Juan 17:17), ocupémonos de no apagar el espíritu (1 Tes. 5:19). Nuestro Dios está en
todas partes (Jer. 23:24. Prov. 15:3) en todo tiempo Él está viéndonos, oyéndonos, con Él
no necesitamos hacer cita o pedir turno.
Con esto no le resto importancia al apartar un tiempo exclusivo para orar o estudiar la
Palabra, es solo para demostrar que no tenemos excusas. Somos directamente responsables
de nuestro alejamiento del Señor.
Elijamos aquello que es necesario, tal vez en nuestro día a día tan ajetreado no podemos
parar todo lo que estamos haciendo de un tirón pues muchas tenemos horarios que cumplir,
tareas programadas, pero mientras hacemos aquellas tareas, mientras estamos dirigiéndonos
a algún lugar, ese tiempo que nuestra mente esta “libre” elijamos ese tiempo para orar,
meditar en la Palabra, o tal vez en el sermón del domingo pasado. Usemos ese tiempo que
tenemos y que como mujeres (que tenemos esa extraña pero única habilidad de hacer cinco
cosas a la vez) para orar en nuestra mente, o meditar en la Palabra, oír un sermón o himnos,
escuchar la Biblia en audio. La tecnología puede ser un arma poderosísima para destrucción
o para edificación, sepamos elegir.
Entonces, resumiendo… ¿Cómo puedo convertirme en una mujer conforme al corazón de
Dios, devota a Él? Elizabeth George, en su libro “Una mujer conforme al corazón de Dios”,
en la página 16 en adelante nos lo dice:
1.- “Escoja los caminos de Dios en cada oportunidad. (…)En cada decisión, palabra,
pensamiento y respuesta. Este es un libro que trata del tema de vivir conforme a las
prioridades de Dios, y nosotras deseamos escoger aquello que refleje que Dios es nuestra
prioridad más importante. Después de todo, la palabra “prioridad” significa “preferir”.
Nosotras deseamos escoger en forma prioritaria el camino de Dios en todas las cosas.”
Proverbios 3:6 “Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”
“(…) Debido a que le pido su dirección y que deseo hacer las cosas a su manera y no a la
mía, Él dirige mi camino, me instruye y me enseña el camino que debo tomar (Salmo
32:8)”
Isaías 30.21
2.- “Comprométase con Dios a diario. Nuestra devoción a Dios se fortalece cuando nos
ofrecemos a Él con un compromiso fresco cada día. Cada mañana, en una oración que salga
del corazón, ya sea por escrito o silenciosa, comience su nuevo día con Dios, ofreciéndole
todo lo que es, todo lo que tiene, … ahora, … para siempre, …. y a diario. Presente todo en
el altar de Dios, viviendo lo que un santo de la antigüedad llamó “vida consagrada”.
3.- “Cultive un corazón ardiente. (…) Apocalipsis 3: 15-16. De acuerdo a la Escritura, ¿cuál
es el tipo de corazón que Dios considera más detestable?”
“Piense en estos hechos escalofriantes: El tener un corazón frío significa estar
decididamente bajo el nivel de lo normal; ¡no tener emociones, estar ajeno y sin conciencia
de Dios! Luego está el corazón tibio. Está moderadamente caliente: ¡es indiferente!
¡Imagínese ser indiferente hacia Dios! Ser calientes -la tercera opción- debería ser nuestra
condición. El tener una temperatura elevada está caracterizado por una actividad
apasionada, emotiva, fogosa y entusiasta, y ¡así es el corazón de alguien comprometido con
Dios!”
Hermanas, un corazón conforme al corazón de Dios, significa que soy una mujer sensible a
Su voz, a Su Palabra, que se deleita en Él. Esa mujer que anhela un corazón conforme al de
Dios será consciente de que su alejamiento y enfriamiento espiritual se deberá a que ella ha
dejado de tener a Su Señor en cuenta en todos sus caminos, que ha dejado de ponerlo a Él
en primer lugar en su vida. Entonces, oremos al Señor, involucrémoslo en cada área de
nuestra vida, roguemos su dirección a cada paso, pidámosle que nos ayude a agradarle, que
sea Él quien guíe nuestros pasos y enderece nuestras sendas (Pr. 3:6), pues si Él es quien
nos guía, Él también pondrá en nuestro corazón su deseo, lo pondrá conforme al suyo.
El Salmo 37:4 dice: “Pon tu delicia en el Señor,
y El te dará las peticiones de tu corazón.” (BIBLIA DE LAS AMERICAS)
Por: Eliana Ballasch.
El carácter de la mujer de Dios
John Piper
LA RAÍZ MÁS PROFUNDA DEL CARÁCTER DE UNA MUJER ES LA CONFIANZA EN DIOS.
Desde este punto comenzaremos a definir el carácter de la mujer cristiana, desde su
confianza en Dios. 1 Pedro 3:5
“ASÍ SE ADORNABAN EN TIEMPOS ANTIGUOS LAS SANTAS
MUJERES QUE ESPERABAN EN DIOS, CADA UNA SUMISA A
SU ESPOSO.”
Una mujer cristiana no pone su esperanza en su esposo o en conseguir uno. Una mujer
cristiana no pone su confianza en su apariencia. Esto es lo que expresa este texto. Recuerdo
mi versículo preferido sobre la mujer de Proverbios 31, versículo 25:
“FUERZA Y HONOR SON SU VESTIDURA; Y SE RÍE DE LO POR
VENIR”.
Me encanta ese versículo. “No me importa lo que venga a mí, lo enfrento con gozo como
mujer”. Ella no tambalea, no se escapa, ella no es ingenua acerca de lo que viene, ella sabe
lo que vendrá, pero se ríe porque como aquellas mujeres santas confían en un Dios
soberano que prometió ayudarla cuando ella lo necesite. Esa es la raíz de su carácter.
Una mujer en Cristo conoce su Biblia. Conoce la teología de un Dios soberano que hace
promesas y conoce sus promesas de estar con ella sin importar lo que pase. Y de esta
manera se erige como un árbol de raíz profunda y sólida de confianza en Dios.
ESTA CONFIANZA EN DIOS PRODUCE VALENTÍA
1 Pedro 3:6b
“DE LA CUAL VOSOTRAS HABÉIS VENIDO A SER HIJAS, SI
HACÉIS EL BIEN, SIN TEMER NINGUNA AMENAZA”.
Lo cual se obtiene de la plena confianza en Dios. Hay muchas cosas en el mundo que nos
producen temor: temor en las relaciones, temor por los hijos, temor por la salud, temor por
el futuro. Y Pedro dice: “Ustedes son hijas de Sara si no le temen a nada”, porque Uds. son
mujeres santas que confían en Dios, quien es soberano sobre todas las cosas que causan
temor y pueden descansar en Él sin temor.
Las mujeres cristianas maduras no son ingenuas sobre el porvenir. Ellas leyeron lo que resta
del libro. Capítulo 3, versículo 4:
“¡DICHOSOS SI SUFREN POR CAUSA DE LA JUSTICIA! «NO
TEMAN LO QUE ELLOS TEMEN, NI SE DEJEN ASUSTAR.»”
Ella sabe que vendrá el sufrimiento.
Capítulo 4.19:
“ASÍ PUES, LOS QUE SUFREN SEGÚN LA VOLUNTAD DE
DIOS, ENTRÉGUENSE A SU FIEL CREADOR Y SIGAN
PRACTICANDO EL BIEN”.
La raíz sólida y profunda del carácter de la mujer cristiana es la confianza en Dios, que
crece como un árbol, llena de valentía y coraje para enfrentar el sufrimiento.
El alto llamado de Dios
para las mujeres, 1ª Parte