ANÁLISIS DE SENTENCIA
JOSE JOSE GARCIA HOYOS
ZULEYMA DEL CARMEN ARRIETA CARRIAZO
DOCENTE
CORPORACION UNIVERSITARIA DEL CARIBE CECAR
PROGRAMA DE DERECHO Y CIENCIAS POLITICAS
FACULTAD DE DERECHO
SINCELEJO SUCRE
AÑO LECTIVO 2020
Análisis de la sentencia STC3298-2019, Radicación n.° 25000-22-13-000-2019-00018-
01 sala de casación civil – corte suprema de justicia.
Antecedentes
1. La promotora reclama la protección del derecho fundamental al debido proceso,
presuntamente quebrantado por las autoridades jurisdiccionales querelladas.
2. En apoyo de su queja, asegura que fue vinculada a Unilider Cundinamarca S.A.S.,
“(…) bajo la modalidad de contrato laboral y dentro de la exigencia para ser
contratada [la] hicieron firmar dos pagarés en blanco con fiador (…)”.
Indica que con posterioridad, se realizó una “auditoría” a su gestión y según la
citada sociedad, ella reportaba “(…) un faltante (…) superior a sesenta millones de
pesos (…)”, motivo por el cual la denunciaron penalmente e iniciaron el cobro
coercitivo aquí confutado con base en uno de los cartulares suscritos.
Se libró mandamiento de pago en su contra por $67.518.925, más intereses
moratorios.
Asevera que se opuso al libelo y formuló excepciones junto con el “fiador”, a quien
le embargaron su casa.
Sostiene que se decretaron como pruebas los soportes anexos a sus manifestaciones
y “la exhibición” de los documentos contables de la activa.
Respecto de esto último, por solicitud de la ejecutante, se dispuso “(…) una prueba
pericial a [su] contabilidad (…), comisionando al señor juez de reparto Ibagué (…)
para practicar [la] (…)”.
Afirma que dicha probanza se adosó al plenario de forma extemporánea; empero, el
30 de julio de 2018, se puso en conocimiento de las partes. Anota que para esa data
también se había fijado audiencia con el fin de surtir la exhibición de los
documentos contables; sin embargo, la activa no los aportó.
El 30 de agosto de 2018, tras recepcionarse las alegaciones de los involucrados, se
emitió sentencia disponiéndose la continuación del cobro compulsivo.
Aunque apeló ese pronunciamiento, el juez del circuito, el 7 de noviembre
siguiente, lo ratificó.
El proceder descrito quebranta sus garantías, pues los falladores denunciados
tuvieron en consideración la experticia allegada tardíamente para adoptar sus
decisiones, elemento de convicción distinto a la “(…) exhibición de documentos
contables (…)” necesaria y previamente ordenada (fls. 1 al 8, cdno. 1).
3. Pide, en concreto, revocar los fallos confutados.
Problema jurídico
¿Si el instrumento allegado hubiese gozado de total claridad expresividad y exigibilidad, no
habría existido razón para acudir a elementos probatorios como los descritos a fin de
comprobar el monto supuestamente adeudado, pues la demandada, aquí actora, no reportó
el pago de ningún monto, sino la inconsistencia del endilgado “apoderamiento” de sumas
de dinero en el ejercicio de su actividad laboral?
Ratio decidendi
En primer lugar para dar lugar a las razones que la corte da para dar por resuelto el caso
tenemos que ver los requisitos impuestos a los títulos ejecutivos, consignados en el artículo
422 del Código General del Proceso, relativos a tratarse de un documento proveniente del
deudor o de su causante en donde conste una obligación clara, expresa y exigible, por
supuesto se trasladan a los títulos valores y, en esa medida, si el instrumento no satisface
tales presupuestos, no puede seguir adelante el cobro coercitivo, así mismo con la claridad
de la obligación, la cual consiste en que el documento que la contenga sea inteligible,
inequívoco y sin confusión en el contenido y alcance obligacional de manera que no sea
oscuro con relación al crédito a favor del acreedor y la deuda respecto del deudor. Que los
elementos de la obligación, sustancialmente se encuentren presentes: Los sujetos, el objeto
y el vínculo jurídico. Tanto el préstamo a favor del sujeto activo, así como la acreencia en
contra y a cargo del sujeto pasivo. En segundo lugar tenemos la hermenéutica que ha de
dársele al canon 430 del Código General del Proceso no excluye la «potestad-deber» que
tienen los operadores judiciales de revisar «de oficio» el «título ejecutivo» a la hora de
dictar sentencia, ya sea esta de única, primera o segunda instancia (…), dado que, como se
precisó en CSJ STC 8 nov. 2012, rad. 2012-02414-00, «en los procesos ejecutivos es deber
del juez revisar los términos interlocutorios del mandamiento de pago, en orden a verificar
que a pesar de haberse proferido, realmente se estructura el título ejecutivo (…) Sobre esta
temática, la Sala ha indicado que “la orden de impulsar la ejecución, objeto de las
sentencias que se profieran en los procesos ejecutivos, implica el previo y necesario análisis
de las condiciones que le dan eficacia al título ejecutivo, sin que en tal caso se encuentre el
fallador limitado por el mandamiento de pago proferido al comienzo de la actuación
procesal.
Opinión personal
Mi opinión con respecto a esta decisión me parece acertada por parte de la corte ya que en
primer lugar vemos como el juez de segunda instancia no hizo un estudio minucioso en el
caso concreto lo que da a demostrar que hay carencias en el sistema judicial, ya que debido
a esto el juez no se dio cuenta que las letras carecían de los requisitos formales que le dan
vida jurídica a los títulos ejecutivos, como en este caso la letra se presentó una letra en
blanco, donde la accionaria de la demanda alega que además fue obligada a firmarla,
entonces vemos claramente una violación a los requisitos formales de los títulos ejecutivos
por las razones antes dichas, por ende esta se encuentra viciada y en mi opinión no da a
lugar a que se le efectué el cobro de la obligación, es decir, que comparto la decisión de la
corte de revocar la sentencia y concederle la protección ante la violación de sus derechos
fundamentales.