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Desapego

Este documento habla sobre el apego y el desapego. Explica que el apego es una vinculación obsesiva a personas, objetos o ideas que creemos que nos darán seguridad y felicidad de forma permanente. Discuta tres tipos de apegos: material, mental y emocional. También explica que la felicidad depende de nuestros propios pensamientos internos más que de factores externos, y que el desapego significa no depender de otros para nuestra felicidad y seguridad.

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Desapego

Este documento habla sobre el apego y el desapego. Explica que el apego es una vinculación obsesiva a personas, objetos o ideas que creemos que nos darán seguridad y felicidad de forma permanente. Discuta tres tipos de apegos: material, mental y emocional. También explica que la felicidad depende de nuestros propios pensamientos internos más que de factores externos, y que el desapego significa no depender de otros para nuestra felicidad y seguridad.

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Desapego

By Helena Echeverría

¡Hola! en esta PsicoGuía te enseño qué es el apego y el desapego, los tres tipos de apegos, de qué


depende nuestra felicidad y qué es la autonomía emocional. Junto con un ejercicio, que podrás

descargar, para soltar apegos y terminamos con un relato 

No puedes depender de otra persona para ser feliz, ninguna relación te dará la paz que tú no hayas
creado en tu interior. Buda

Quizá hayas escuchado muchas veces hablar del apego, y no sepas con exactitud a qué se refiere,
por eso aquí te traigo una definición hecha por el psicólogo Walter Riso:

El apego es una vinculación mental y emocional (generalmente obsesiva) a objetos, personas,


actividades, ideas o sentimientos originada en la creencia irracional de que ese vinculo proveerá de
manera única y permanente, de placer, seguridad y/o autorrealización.

De acuerdo con la etimología de la palabra apego, queda manifiesta su condición primordial


de adherencia, de aferrarnos a algo.

Hemos de conocer nuestro interior, aceptar nuestra historia y examinar nuestro pasado


para poder soltarlo. Es decir, desapegarnos de las antiguas situaciones, acontecimientos y
relaciones a los que nos sentimos atadas/os. Para poder hacerlo, es necesario transitar un proceso
de maduración y crecimiento. Aprender a desapegarnos implica conocernos en profundidad para
comprender a qué tendemos a apegarnos constantemente.

El desapego estaría relacionado con el disfrute de las cosas desde la conciencia de que son
transitorias y con desarrollar un estilo de vida basado en la autonomía emocional. Se trata de una
actitud que nos ayuda a relacionarnos sin sufrimiento con nuestras ideas, emociones, personas,
circunstancias y entorno para sentirnos libres y no prisioneras/os.

Para deshacernos de todo aquello a lo que nos apegamos es necesario incorporar la práctica de


soltar a nuestra vidas. Por eso te recomiendo mucho que complementes esta información con
la Guía 18 Aprender a Soltar.

Un apunte a decirte es que no confundas el desapego con una huida de tus sentimientos o un
aislamiento de las necesidades físicas y psicológicas. No tiene que ver con ningún tipo de
desconexión interior para no hacer frente a nuestra sombra personal y colectiva o como un
intento de evitar conflictos y dificultades.

El psicólogo John Welwood nos habla de no confundir el desapego con la evitación del apego, una
práctica habitual de los practicantes de budismo en occidente:

 “Si uno intenta practicar el desapego renegando de la propia necesidad de recibir amor, lo
único que logra es desterrar esa necesidad al inconsciente, donde posiblemente actúe y se
manifieste de maneras potencialmente peligrosas”.

 “Temo que lo que muchos budistas occidentales están practicando no es el desapego, sino
la evitación del apego. Esto no es lo mismo que la liberación del apego. Se apegan a la
negación de sus necesidades humanas, por la desconfianza en el amor”.[/su_spacer]

1. ¿A QUÉ NOS APEGAMOS?

En el Bhagavat Gita, texto sagrado hinduista, vemos el siguiente pensamiento equiparando el


apego con la esclavitud mental.

Aquel que está siempre satisfecho y no depende de nada,

al no estar apegado al fruto de sus obras, aunque esté

comprometido con sus actos, no necesita esclavizarse.

 Podemos englobar los apegos en tres tipos:

1.1. APEGO MATERIAL

La dificultad no está en tener y disfrutar de objetos y bienes sino en tener miedo a perderlos. Es
decir, en vivir con la ansiedad ante su posible pérdida. Justo esta angustia nos impide soltarlos
cuando ya han cumplido su función.

Si hay algo que deseas poseer con tal angustia que sin ello no te sientes completa/o, quizá podrías
observar qué necesidades internas estás depositando en el objeto o bien material. No se trata de
renunciar sino de observarlo desde un punto de vista más neutral para así soltar ese aferramiento
y creencia irracional de que “sin eso tu vida no tiene sentido”.
Te propongo que te plantees lo siguiente:

 ¿Cuántas cosas almacenas en tu casa (ropa, libros, papeles, accesorios, objetos…) por
desconfianza en el futuro o por apego al pasado?

 ¿Cuánta ropa tienes en tu armario que hace varios años que no usas?

 ¿Cuántas veces te has escuchado diciendo “lo guardo por si algún día” o “nunca se sabe”?

 ¿De todo lo que guardas que te genera placer, alegría o felicidad?

RECURSO: Libro La Magia del Orden escrito por Marie Kondo. Su método de organizar es
tremendamente simple, valioso y efectivo.  Se basa en primero eliminar y después guardar. Lo más
interesante es su propuesta de deshacernos de todo aquello que no necesitamos para descubrir lo
que si necesitamos y darnos cuenta de lo que realmente nos genera alegría y bienestar.

1.2. APEGO MENTAL

Las ideologías, creencias, dogmas, símbolos (riqueza, poder, estatus…), imagen de una/o


misma/o y tradiciones son una forma de apego que deriva en sufrimiento ya que una mentalidad
cerrada, inflexible, incapaz de cuestionarse a sí misma genera aferramiento y tensión para
mantener su posición como única correcta y verdadera. Recuerda algo estamos llenos de
prejuicios e ignorancia.

RECURSO: práctica el arte de ponerte en los zapatos de la otra persona. Piensa por ti misma/o,
ábrete a nuevas ideas y posibilidades, escucha realmente, acepta otros puntos de vista y sobre
todo estate dispuesta/o a permitirte cambiar de opinión o reconocer que no sabes de un tema.

1.3. APEGO EMOCIONAL

Nos apegamos a relaciones personales, familiares y profesionales para buscar reconocimiento,


valía, afecto, seguridad, protección… y también, en ocasiones, para huir de nuestro interior.
Entendemos el amor como apego, dependencia y posesión. Decía el psicólogo Rollo May que “el
amor se confunde por lo general con dependencia; pero, en realidad, usted solo puede amar en
proporción a su capacidad de independencia”.

Las emociones hacia las demás personas, muy frecuentemente, implican la creencia de que
nosotras/os mismas/os estamos incompletas/os. Utilizamos las relaciones como medio para un
fin. Buscamos seguridad continuamente en las personas y en factores externos, sin confiar en
nuestro criterio interno y en nuestros recursos. Es necesario tomar responsabilidad de
nuestra propia vida para generar en nuestro interior la seguridad y la aprobación que siempre
hemos buscado en las demás personas.

Como RECURSO, esta reflexión:

Todas las cosas a las que dependes emocionalmente, y sin las que estas convencida/o que no
puedes ser feliz, son simplemente tus motivos de angustias. Lo que te hace feliz no es la situación
que te rodea, ni la relación que buscas… sino los pensamientos que hay en  tu mente.

NOTA: podemos tener una relación maravillosa y no estar apegadas/os a ella, podemos disfrutar
con persona y no depender de ella o podemos tener la intención de cumplir una meta y no
depender del resultado… 

2. ¿DE QUÉ DEPENDE TU FELICIDAD?

Piensa dónde tienes depositada tu felicidad, tu placer, tu bienestar, tu paz mental, tu realización,


… Si están fuera de ti, plantéate que eres esclava/o de todas esas personas u objetos. Quizá
quieras cuestionar esto que te digo, pero realmente verás que no eres autónoma/o para generar
tus propios estados de paz y felicidad mientras tus emociones, tu comportamiento y tu existencia
dependa de la programación mental de esa parte de tu mente atrapada en:

 No puedes ser feliz si no tienes [inserta aquí lo que quieras].

 No puedes sentirte segura/o si no tienes un trabajo estable.

 No puedes ser feliz si no tienes pareja.

 No puedes ser feliz si estás sola/o.

 No puedes estar en paz si [inserta aquí lo que quieras].

 No puedes ser feliz si tu cuerpo no está delgado.

 No puedes ser feliz si no tienes dinero.

 No puedes ser feliz si tus hijas/os no siguen tu ejemplo.

 No puedes sentirte segura/o si no te acepta todo el mundo.

 No puedes ser feliz si no haces [inserta aquí lo que quieras].

 …
Tenemos una larga lista de creencias, normas sociales y prejuicios acerca de cómo debe ser una
relación, cómo debe ser nuestro cuerpo, cómo debemos sentirnos ante una determinada vivencia,
qué debemos hacer para sentirnos bien,… Nos unimos a una limitación tras otra entrando en un
estado de apego, lucha constante e ilusión de control.

Estar apegada/o es un trabajo a tiempo completo. Te exige una gran demanda emocional de
atención, energía, percepción y memoria al servicio de tu apego para mantenerlo activo y
controlado. Esto hace disminuir el contacto real con tu yo más profundo, además de disminuir el
disfrute de otras aéreas de tu vida. Estás absorbida/o por aquello que dependes, aquello a lo que
le prestas atención, aquello que consideras que es un obstáculo o necesario para tu bienestar.
Tu mente queda atrapada en un estado de exigencia, expectativas, conductas repetidas y
sometimiento.

Cada persona es responsable de sí misma. Cada una/o es responsable de sus propias actitudes y
decisiones. No intentemos resolver los problemas que no nos corresponde solucionar, creyendo
que sabemos lo que es mejor para cada persona. Permitamos que encuentre sus propias
capacidades para enfrentar sus dificultades. Demos la oportunidad de madurar y ser responsables.
Es decir, dar la misma libertad que nos damos a nosotras/os mismas/os, permitiendo que la vida
suceda en vez de intentar forzar para que las cosas sean de una manera determinada.

La filosofía budista sostiene que para tu libertad psicológica es necesario comprender que tú


eliges a tus propios “amos” y te crees víctima de tus elecciones, ya sean conscientes o no.

¿Cómo saber que me estoy apegada/o? Cuando hay sufrimiento, miedo, estrés, ansiedad,
tensión, resistencia,… Cuando dependo o me siento prisionera/a del resultado de algo, de la
acción de una persona, de que se solucione un problema, de que mi pareja cambie, de que mi jefe
me suba el sueldo, de que mis compañeras/os de trabajo me apoyen… Nos aferramos a nuestras
ideas de justicia, de merecimiento, de cómo deberían ser las cosas…
EJERCICIO RÁPIDO: Haz una lista de todo aquello a lo que tengas apego, es decir, aquello sin lo que
crees que tu vida no tendría sentido. Y dile a cada una:

En realidad no estoy apegada/o, no dependo de ti en absoluto. Tan solo estoy engañándome a mí


misma/o creyendo que sin ti no puedo ser feliz. 

3. LA PROPUESTA

A continuación puedes descargar un ejercicio para tomar conciencia de tus apegos y poder


soltarlos. Como te he dicho otras veces… busca un espacio tranquilo sin distracciones, toma la
determinación de darte tiempo para tu indagación interior y acompáñate de tu respiración.

En el ejercicio comienzo proponiéndote que pienses en una persona o situación por la que


sientas apego, es decir, que te genere sufrimiento, miedo, estrés, angustia, tensión,…

¿Te apuntas hacerlo? Haciendo clic en el botón podrás sumergirte en él:

 Descargar

4. AUTONOMÍA EMOCIONAL

Noom, Dekovié y Meeus (2001) definen la autonomía emocional como la capacidad de sentir,


pensar y tomar decisiones por sí mismo. Incluye la capacidad para asumir consecuencias que se
derivan de los propios actos; esto significa, responsabilidad. La persona que tiene autonomía
emocional se construye en su propia “autoridad de referencia”. La autonomía emocional es un
estado afectivo caracterizado por gestionar las propias emociones, sentirse seguro sobre sus
propias elecciones y objetivos.

La autonomía emocional se puede entender como un concepto amplio que incluye un conjunto


de características y elementos relacionados con la autogestión personal, responsabilidad, actitud
coherente ante la vida, análisis crítico de las normas culturales y sociales, capacidad para buscar
ayuda y recursos, autoaceptación, autoconocimiento, confianza, actitud positiva, autorregulación
y motivación personal.
El objetivo es conquistar nuestra propia autonomía emocional. Comprender que la libertad
comienza cuando conocemos nuestro propio valor, fortaleza y confianza.

¿Te parece que terminemos con un relato? 

En cierta ocasión, un pobre mendigo se encontró con un caminante que poseía un don especial:
todo lo que tocaba se convertía en algo valioso. Al ver la pobreza del hombre mendigante tomo
una piedra, rasco su una sobre ella y la convirtió en un gran diamante:

– “Con esto podrás vivir el resto de tu vida”, le dijo al mendigo.

Este se quedó mirándolo obsequio y respondió: “bueno, tú sabes que la vida está muy cara. Todo
sube…”.

El Caminante entonces tomó un montículo de tierra, pasó su mano y le entregó una bolsa repleta
de piedras preciosas.

– “Toma, con esto serás uno de los hombres más ricos de la tierra”.

El mendigo recibió la bolsa, la sopesó a ojo y mostró un gesto de insatisfacción.

-“¿Qué pasa?”, pregunto el viajero.

-“No sé”, murmuró el otro, -“de todas maneras, no estamos exentos de improvistos”.

Asombrado por la actitud, el caminante exclamó: “¿pero qué más quieres?”.

El mendigo respondió sin tapujos: “¡Quiero tu dedo!”.

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