Acli(ude.
s Emo(j`>as e lrracionales 11
` FORMAS COM NES DE RESISTENCIA
La resistencia en la psicoterapia, adn eli aquellos que aseguran firmemente que quieren
ayudarse a cam ar y que gastan considerable tiempo, dinero y es fuei.zo en realizar
terapia, ha sido bservada hace muchos afros. Los antiguos fildsofos -como Confucio,
Guatama Buhda, picteto, Seneca y Marco Aurelio- reconocieron que la gente que busca
voluntariamente 1 cambio de su personalidad se resiste a menudo a sus propios esfuerzos
y a los de sus in estros. Cuando comenz6 a desarrollarse la psicoterapia modema en el
siglo XIX, algun s de sus principales exponentes como James Braid, Hippolyte Bernheim,
Jean-Martin Char ot (ya consideraban el aspecto de la resistencia).
A principios del glo XX, la resistencia psicoterap6utica particularmente ( psicoanalitica )
del concepto freu iano de transferencia (Freud, 1971) y con la ampliaci6n de Freud de su
``-
primera concepci n para incluir cinco variedades principales de resistencia: resistencias
de represi6n, de transferencia y de beneficio secundario (que surgian todas del yo),
resistencia de la ompulsi6n a la repetici6n (que surcta de ello) y resistencia de culpa y
auto-castigo (qu se originaba en el superyo) (Freud, 1962-1965). A partir de ese
momento, el psic analisis (y muchas formas relacionadas de terapia) ham estado, podemos
decir, casi obsesi nadas con los problemas de resistencia.
Como lo ham not do varios escritores recientes (Wachtel, 1982), la consideraci6n sobre lo
que es la resisten ia y como puede resolverse mejor en terapia depende en gran medida de
la propia definici n de este fen6meno fascinante. Personalmente me gusta la definici6n de
Turkat y Meyer ( 982, p. 158): "La resistencia es la conducta del cliente que el terapeuta
considera antiter 6utica", dado que es a la vez simple y comprensible y como lo sugieren
sus autores, pued ser operacionalizada con la experiencia individual de cada cliente y ser
considerada com esa forma especifica de conducta que se observa cuando ese cliente en
particular actha o terap6uticamente de acuerdo a su terapeuta en esas situaciones
particulares.
A pesar de lo ad cuada que pueda ser tal definici6n de resistencia, es demasiado general
para ser de utilid d clinica y no explica las "causas" principales de la resistencia ni lo que
se puede hacer p a superarlas. Por lo tanto, utilizar6 lo que queda de la primera parte de
este articulo trat do de ver desde un punto de vista de terapia racional emotiva (TRE) ,
cuales son los tip s principales de resistencia, de que manera se producen generalmente y
que pueden hace los profesionales de TRE (y ojala que tambi6n otros) para comprender y
ayudarse a si mis os y a sus clientes para superar la resistencia soboteadora de la terapia.
Tratar6.primero on la resistencia comdn, "normal" o "usual" y en secciones posteriores
con las resistenci s inusuales o altamente obstinadas.
Algunas de las r sistencias comunes estadisticamente que encuentran los terapeutas son
las siguientes:
-/
Aclitudes Emol,ivas e lrracionales 11
Resistencia "sat dable". Los clientes se resisten a veces al cambio porque los terapeutas
- tienen su propio unto de vista y ven err6neamente a estos clientes como sus sintomas
(e.g., hostilidad h cia sus padi.es) o como que el origen de sus sintomas (e.g., sentimientos
edipticos que " oducen" su inadecuaci6n sexual) que los clientes consideran como
invenciones de I imaginaci6n del terapeuta. En lugar de permitir que esas "autoridades"
terap6uticas los I even por el sendero equivocado, tales clientes se niegan a aceptar esas
1ntexpretaciones se resisten sanamente o huyen del "tratamiento" (Basch, 1982; Ellis &
Harper, 1975; La arus & Pay, 1982).
Desde un punto e vista racional, los clientes que se resisten por razones sanas se estin
diciendo explicit o impllcitamente creencias racionales (BR), tales como: "Mi terapeuta
esta probableme te equivocado sobre el que tenga este sintoma o acerca de los origenes
•- del mismo. iLas ma! Es mejor que ignore sus interpretaciones y quizas me consiga otro
terapeuta! ". En I teoria ABC de TRE, en A (Evento Activante) el cliente experimenta las
intelpretaciones directivas de su terapeuta (e.g.; "Ud. piensa que Ud. ama mucho a su
madre pero inco scientemente Ud. realmente la aborrece"). En 8 (Sistema de Creencias),
los clientes se di en a si mismos las Creencias racionales mencionadas mas arriba y en C
(Consecuencia e ocional y conductual) ellos se sienten apropiadamente molestos por las
malas interpreta iones de su terapeuta acerca de sus perturbaciones y se resisten
activamente a las mismas. Ellos estin actuando por lo tanto de manera racional y sana y
de acuerdo a la T sus resistencia es auto-ayuda y sana. El que tiene el problema real en
estos casos --y se esta "resistiendo" a hacer un tratamiento eficaz-- es su terapeuta!
Resistencia moti or incom atibilidad c]iente - tera
Los clientes a ve es son "naturalmente" incompatibles con sus terapeutas --es decir, que
se las arreglan pa a elegir o ser asignados a un terapeuta que no les gusta-- por las razones
que sean. Por Ilo, pueden tener un terapeuta, quien, para sus gustos o preferencias
idiosincrdticas, e demasiado joven o demasiado viejo, demasiado liberal o demasiado
conservador, de asiado masculino o demasiado femenino, demasiado activo o demasiado
pasivo. A causa e esta incompatibilidad, ellos no tienen mucho rapport con su terapeuta
y por lo tanto se esisten a 61 mas de lo que se resistirian a un terapeuta que les pareciera
mejor. Si esto s hace obvio durante la terapia ( 1o cual puede no suceder nunca ), el
terapeuta puede atar de compensar lo que estos clientes consideran como sus "defectos"
y pueden tener xito al hacerlo siendo extra agradables o trabajando mucho con esos
clientes. 0 los c entes pueden superar naturalmente los prejuicios hacia su terapeuta al
seguir el curso d la terapia de manera intima ( asi como los esposos y esposas pueden
volverse mas ap gados a sus parejas fisicamente no atractivas al pasar el tiempo y al
1ograr mas intim dad emocional ). 0 1os clientes y/o sus terapeutas pueden (a menudo
sabiamente) dar n a la relaci6n.
-/
Acliludes Emolivas e lrracionales 11
iE±
Resistencia e de ]as erturbaciones de "transferencia del cliente"
`-, Siguiendo a Freu (1900-1965; 1912-1965), los terapeutas psicoanaliticos creen que los
clientes volverin a actuar de manera inconsciente con o transferirin a su terapeuta el
mismo tipo de elaciones altamente prejuiciadas que experimentaron con sus padres
durante su tempr na infancia. Por ello, si una joven mujer tiene un analista hombre de
edad mediana, el a tendera a enamorarse de el (como am6 presumiblemente alguna vez a
su padre); tendr celos de la esposa; lo odiard cuando se niegue a acostarse con ella;
tratara de control rlo como trat6 de controlar a su padre, etc.
En TRE, nosotro cousideranios que estas relaciones perturbadas de transferencia ocurren
a veces, pero n necesariamente y que cuando suceden, son producidas por algunas
Creencias irracio ales @1). Por eso, si esa joven mujer transfiere firmemente su relaci6n
de su padre a su analista, ella probablemente se esta diciendo a si misma ( y creyendolo
"Como mi analista me ayuda y es patemal conmigo en ciertas maneras,
firmemente) (81)
el 4de ser un p die completo para nd, yo 4g!Q absolutamente ser amada por mi propio
padre y por tod la gente paternal, incluyendo a mi terapeuta!". "Si mi padre y mi
terapeuta no me an completamente --como necesito que lo hagan-- soy rna persona sin
valor.
Siempre y cu do tienen lugar entonces en terapia, relaciones perturbadas de
transferencia, 1os profesionales racional - emotivos buscan las Creencias irracionales (81)
que estan derfe de estas perturbaciones, les muestra a los clientes como detectar y
canbiar esas ide s y por lo tanto les ensefian a superar esas clases de resistencias de
relaci6n.
Resistencias cau rob]emas de relaci6n de] term
Los terapeutas, c mo los clientes, tienen tambien a veces dificultades de relaci6n. Estas
pueden ser de tre clases principales: (1) a los terapeutas pueden no gustarles algunos de
sus clientes, p cularmente aquellos que son desagradables, esthpidos, feos o poco
atractivos. (2) L s terapeutas pueden tener lo que los psicoanalistas llaman dificultades
severas de contra ansferencia y pueden por lo tanto estar prejuiciados contra sus clientes.
Por ello, si una t rapeuta odia a su madre y una de sus clientes se parece y actha como su
madre, ella pued querer inconscientemente dafiar mas que ayudar a esta clienta. (3) Los
terapeutas puede no tener sentimientos personales negativos de esos clientes y pueden no
saber como mant ner buenas relaciones terap6uticas con ellos (Goldffied, 1982, Lazarus y
Fay, 1982; Meic enbaun y Gilmore, 1982).
Si existen el pri ero o el tercero de estos problemas, pueden ser enfrentados mediante la
toma de conscie ia del terapeuta de sus propias limitaciones y tratando de compensarlas.
Acliludes Emo{ivas e Irracionales 11
Por ello, los ter peutas a quienes no les gustan sus clientes pueden enfocarse, sin
embai.go, en proc dimientos de ayuda adecuados y por lo tanto, superar estos obstaculos.
Yo noto particula ente que al usar TRE puedo enfocarme muy bien en los problemas de
mi cliente y espe ialmente en mostrarle como corregir sus errores de pensamiento, que no
importa realment si personalmente se disgustan algunos de ellos y no los elegiria nunca
como mis amigos (Ellis,1971,1973).
Los terapeutas T pueden tambich, especialmente con ciertos clientes hipersensibles,
salirse un poco e su esquema y dar a esos clientes reforzamiento verbal positivo,
escuchar cuidado a y reflexivamente sus diflcultades, ser abiertos y honestos con ellos,
brindarles un ap yo activo, para sefialar deliberadamente sus caracteristicas buenas ( asi
como tambien al unas de sus caracteristicas autoderrotistas) y empatizar con ellos de rna
manera. casi Rog riana (Dryden, 1982; Ellis, 1977; Johnson, 1980; Walen, Di Giuseppe y
Wessler, 1980; Wessler y Wessler, 1980; Wessler, 1982). Aunque este tipo de
reforzamiento p sitivo tiene sus riesgos (Ellis, 1983; Turkat y Meyer, 1982), puede
tambi6n ser usad a veces de manera constructiva para superar la resistencia.
Si los terapeutas on victimas de la contratransferencia y son negativos hacia los clientes a
causa de sus p opios problemas y prejuicios, €stos pueden resolverse buscando y
debatiendo las C eencias ilTacionales (81) que crean los prejuicios. Los terapeutas, por
ejemplo, que odi a los clientes que se parecen a sus madres que aborrecen y que se
dicen a si mismo irracionalmente ideas como estas: "icomo mi madre me trat6 mal, no
puedo soportar a ninguna persona que tenga alguna de sus caracteristicas!". "Esta cliente
no debe compo se de la manera abolTecible en que se comport6 mi madre! iElla es rna
persona horrible por comportarse de esta manera inconsistente!" Tales creencias
irracionales se re Clan con bastante facilidad si los terapeutas utilizan TRE para averiguar
sus reacciones n gativas a sus clientes y las sobregeneralizaciones que llevan a estas
creencias se des aigan a traves de la terapia racional - emotiva (TRE) y de la terapia
cognitiva - condu tunl (TCC) (Ellis, 1962; Beck, 1976).
Resistencias rel ionadas con ]as actitudes moralistas del tera
Ademas de las esistencias de relaci6n recien mencionadas, existe rna caracteristica
comch que pos en muchos terapeutas y que les impiden ayudar a los clientes, su
moralismo: la pr da tendencia a condenarse a si mismos y a los demas por actos malos
o esthpidos. A p sar de que estin en rna profesi6n de ayuda, ellos creen con frecuencia
que sus clientes s riamente perturbados no S£±§g± no 4§beg ser de la manera en que son -
especialmente cu do esos clientes abusan de sus terapeutas, llegan tarde, se niegan a
pagar, se compo an de manera aborrecible o antisocial. Muchos terapeutas por lo tanto de
manera manifiest o encubierta maldicen a sus clientes por sus elTores y en consecuencia
ayudan a que eso clientes se condenen a si mismos y se vuelvan mas en lugar de memos
perturbados. Na almente muchos de tales clientes se resisten a menudo a la terapia.
EE
\- Actitudes Emolivas e lrracionales 11
Los profesionales TRE pueden combatir particularmente este tipo de resistencia dado que
uno de los postul dos claves de la TRE es que todos los humanos, incluyendo a todos los
clientes, merecen lo que Rogers ( 1961) llama aceptaci6n positiva incondicional y lo que la
TRE llama acept ci6n incondicional (Ellis, 1962, 1972, 1973, 1976, 1984). Esto significa
que los terapeuta racional-emotivos busquen sus propio moralismo ( y el de los demas) y
las Creencias irr cionales que estin detrds de el. Por ejemplo: "Mi cliente ±ifng_ que
trabajar en terapi ! No tiene que sabotear mis esfuerzos! iQue espantoso si lo hace! iNo
" Y los profesionales TRE trabajan para extirpar estas ideas y dar a
puedo soportarlo
todos sus cliente no importa lo complicado que sean, auto-aceptaci6n incondicional. De
esta forma ayud a minimizar la resistencia alentada por el terapeuta.
Resistencia li robLemas de amor-odio del cliente del tera
Aunque los Freu ianos creen que los problemas de amor-odio entre clientes y terapeutas
se suscitan inv ablemente y estin intimamente involucrados con las dificultades de
transferencia --es decir, que surgen de las relaciones familiares tempranas de los clientes y
de los terapeutas- esto es cuestionable. Las dificultades cliente-terapeuta y la resistencia a
la cual pueden c nducir a veces, pueden estar basadas en factores reales que no tienen
nada que vcr co ninguna experiencia infantil de anibas partes. Por ejemplo, una joven
cliente puede ten r un terapeuta excepcionalmente brillante, atractivo y amable que seria
una pareja ideal ara ella ( o para cualquier otra mujer ) si ella lo encontrara socialmente y
ella puede enam rarse de manera real de 61 aunque 61 no tenga virtualmente nada en
comin con el pa e de ella, con sus tios o con sus hemanos. Igualmente, su terapeuta
puede enarnorars de ella no porque ella se parezca a su madre sino porque mas que otras
mujeres que ha c nocido en su vida, ella gf realmente encantadora, talentosa y sexy
Cuando tiene lu sentimientos no transferenciales y basados en la realidad durante la
terapia y cundo 11 van sentimientos intensamente calidos o frios de parte del terapeuta y/o
de los pacientes, ueden fomentar facilmente problemas de resistencia. Por eso una cliente
que ama intens ente a su terapeuta puede resistirse a mejorar para prolongar el
tratanriento y un erapeuta que ania intensamente a su cliente puede tambi6n (consciente o
inconscientement ) fomentar la resistencia para asegurar que la terapia contintle
indefinidamente.
Estos sentimient s no transferenciables que alientan la resistencia son muchas veces
dificiles de resol er, dado que estin basados en la realidad y por lo tanto los terapeutas
como los cliente pueden obtener beneficios ( o sufrimientos) especiales de ellos que
pueden interferir con una terapia efectiva. Pero ellos pueden incluir tambi6n creencias
irracionales (81) ue pueden debatirse, como por ejemplo: "Como amo a mi terapeuta y
seria hermoso se su pareja, no Duedo tolerar dejar la terapia. iAsi que me negate a
cambiar!" o "Co o quiero realmente a mi cliente y disfruto enormemente las sesiones con
Acliludes Ernolivas e lrracionales 11
ella, no dde a darla a mejorar para que no terminen esas sesiones!. Estas 81 pueden
buscarse y deba rse hasta que el cliente y/o el terapeuta las abandone y por lo tanto
elimine la motiv i6n pal.a la resistencia.
`.-
Resistencia emor a la reve]aci6n
Una de las form s mas comunes de resistencia surge del tenor del cliente a revelarse.
Ellos se sienten inc6modos de hablar libremente sobre si mismos (e.g., de hacer
asociaci6n libre) o confesar pensamientos, sentimientos y acciones que ellos consideran
"vergonzosas" (e
9., desear a sus madres o hermanas). Por lo tanto, ellos se resisten a ser
sinceros en tera ia y en llegar a la raiz de algunas de las cosas que encuentran mas
molestas (Dewal 1983; Freud,1926-1965; Schlesinger,1982).
En tanto que el p icoanalisis encuentra excepcionalmente combn este tipo de resistencia y
la atribuye a sen entos de culpa profundamente inconscientes y a menudo reprimidos,
la TRE sostiene que los clientes que se resisten a la terapia, porque tienen miedo de
revelar pensamie tos "vergonzantes" sobre si mismos, lo hacen asi usualmente porque
tienen bastante c nsciencia de ellos o porque estin justo debajo de su nivel de consciencia
( en lo que Freu llam6 el dominio de experiencia preconsciente). Por eso, si el cliente
masculino se res ste a hablar de sexo a causa de sus sentimientos incestuosos hacia su
madre o su he ana, 61 usualmente (aunque no siempre) esta consciente de esos
sentimentos per los suprime deliberadamente en lugar de expresarlos.
El se resiste a ablar de tales sentimientos en la terapia porque 61 se esta diciendo
usualmente a si smo Creencias ilTacionales (81) tales como: "Esfa mal que desee a mi
madre, no debo c mportarme asi!". "Si le dijera a mi terapeuta que deseo a mi hermana, 61
pensaria que soy perverso sexual y no gustara de mi. Tense que gustarle a ri terapeuta
y seria rna porqu ria si hasta 61 no gustara de mi!"
En TRE ayudan s a los clientes a revelar esas 81 y lo que es mas importante a debatirlas
y a abandonarlas Les ayudamos a ver que sus sentimientos "vergonzosos" pueden hasta
no ser malos ®o ue el desear a la madre no significa copular con ella!) y que ath cuando
son auto-derrotis as (como puede serlo el tener pensamientos obsesivos continuos sobre el
incesto), 1as ctas humanas no convierten nunca a uno en una persona completamente
mala. AI ayudar los clientes a abandonar casi !Q4a_ la vergtienza y la auto-devaluaci6n,
la TRE de que se deshagan de lo que Freud llamaria resistencia instigada por el superyo y
a ser considerabl mente mas sinceros en terapia de lo que serian de otra manera (Dryden,
1983; Ellis, 1957 1962, 1971, 1973, 1984; Ellis y Grieger, 1977; Ellis y Whiteley, 1979).
Resistencia crea or tenor a ]a incomodidad
Probablemente I forma mas comdn y fuerte de resistencia a la terapia es la que esta
motivada por an iedad ante la incomodidad o lo que la TRE llama baja tolerancia a la
frustraci6n (Ellis 1979, 1980). Hasta el psicoanalisis, aunque a disgusto, reconoce esta
`- Aclitudes Emoti\Jas e lrracionales 11
forma de resiste cia. Blatt y Erlich (1982) la conocen como amplia y basica: una
resistencia funda ental al cambio y al crecimiento. La llaman una expresi6n del deseo
basico de manten r modos familial-es y predecibles de adaptaci6n, adn cuando estos sean
\-/ inc6modos y dol rosos a largo plazo. Dewald (1982) habla sobre resistencia estrategica -
es decir, 1os esfi erzos del cliente para buscar el logro de deseos infantiles y demandar
metas irreales o i posibles.
•-
En TRE esta fo a importante de resistencia es atribuida al hedonismo a corto plazo: a las
demandas de co o alcance del cliente en obtener el placer del momento, atn cuando este
pueda perjudicar os a largo plazo. Las principales creencias iITacionales que llevan a la
baja tolerancia a a frustraci6n o a la ansiedad ante la incomodidad son: "iEs muv dificil
canbiar y beria ser tan dificil! iQde espantoso tener que suffir para obtener
beneficios terape ticos!" "iNo puedo tolerar la molestia de hacer mi tarea, ahn cuando
haya estado de uerdo con mi terapeuta de que es deseable para mi el hacerla!". "iEl
mundo es un lu horrible dado que me obliga a trabajar tanto para cambiar! i La vida
deberia ser mas cil de lo que es!"
La TRE muestra a los clientes como debatir estas ideas grandiosas y como aceptar las
ideas realistas de que no importa lo dificil que es para ellos cambiarlas en terapia, es mas
dificil si no lo h cen. Les ensefia que rara vez hay algdn beneficio sin dolor y que la
filosofia de hedo smo a largo plazo -o el buscar el placer para hey y para mafiana- es
probable que de como resultado un cambio terapeutico. Les muestra como usar sus
tendencias hedo stas naturales reforzindolas para realizar progresos terap6uticos (e.g.,
superar la propos ci6n) y castigindose cuando se niegan a trabajar en terapia (e.g., cuando
ellos posponen) Ellis & Knauss, 1977; Knauss, 1982). La TRE tambi6n acentha las
habilidades de r soluci6n de problemas con un gasto minimo de esfuerzo irmecesario
(D'Zurilla & Gol fried, 1971; Ellis, 1962, 1977; Ellis & Harper, 1975; Ellis & Whiteley,
1979; Spivack y hure, 1974).
Resistencia de b neficio secundario
Diversos terapeu as del siglo XIX y principios del siglo XX notaron que muchos clientes
obtenian benefic os secundarios de sus perturbaciones y que por lo tanto se negaban a
abandonarlas (El nberger, 1970). Por ello, si un obrero de una fabrica que odia su trabajo
desarrolla un par lisis histerica de la mano, el se puede resistir a la psicoterapia porque si
tiene 6xito tendr que regresar al trabajo que odia. Freud 81926-1965) y algunos de sus
seguidores (A. reud, 1936; Fenichel, 1941; Beme, 1964) enfatizaron los aspectos
inconscientes de ste proceso defensivo e insistieron que si los clientes tienen beneficios
directos que lo ar al mejorar pero tienen importantes beneficios secundarios que
mantener al meg se a mejorar, ellos se resistirin obstinadamente al tratamiento por
razones pro fund mente inconscientes y a menudo reprimidas. Por ello, una mujer se
negara a perder eso o a tener buenas relaciones sexuales con su esposo a causa de su
-
Aclitudes Emolivas e lrracionales 11
odio subyacente acia su madre y el fuerte beneficio inconsciente que esta recibiendo por
molestar a su rna re (quien quiere ella este delgada o que tenga un buen matrimonio).
Aunque los freu anos exageran usualmente el elemento profundamente inconsciente (y
EE
muy dramatico) n los beneficios secundarios, parece que muchos clientes se resisten al
cambio a causa d que los beneficios qu`e obtienen de sus perturbaciones son (o al memos
parecen ser consi erables). Goldffied ( 1982) menciona este tipo de resistencia en t6rminos
conductuales sefi lando que cuando los clientes cambian para "mejor" ellos descubren a
veces casti8Os es ondidos. Las mujeres pueden superar su no asertividad, por ejemplo,
solo para encon ar que la asertividad es a menudo mal recompensada en nuestra
sociedad. Por lo tanto, ellas pueden volver a ser "16gicamente", neur6ticamente no
asertivas.
Al usar el analisi TRE, encontramos a menudo que la resistencia de beneficio secundario
es estimulada po diversas creencias irracionales @1), tales como: "Mi madre no debe
tratar de hacer q e yo pierda peso y es rna mala persona al criticarme por tener sobre
peso, yo ajustar6 cuentas con ella quedindome como una gorda babosa!" 0: ``Como los
hombres machos me harin callar si soy rna mujer asertiva y como no puedo soportarlo.
abandonare mis eseos de asertividad y seguife siendo sumisa por el resto de mi vida". Al
utilizar TRE, mo tramos a los clientes como debatir y abandonar esas 81 y por lo tanto ser
capaces de logr unmaL±±a][g±rbeneficioalperderpesoenlugardelneur6ticodemolestara
la madre. Y pod mos alentar a las mujeres a lograr el beneficio Drinario de ser asertivas
en lugar del secundario de ganar la aprobaci6n de los hombres machos.
Resistencia e de los sentimientos de deses eraci6n
Un considerable ndmero de clientes parecen resistirse al cambio terap6utico porque
sienten frmemen e que son incapaces de modificar su conducta perturbada -que no tienen
esDeranzas y qu no pueden canibiar (Ellis, 1962, 1979, 1980, 1984) eso sintomas
secundarios tien en a validar la teoria de la neurosis TRE o la teoria cognitivo-
conductunl. Porq e a nivel de la perturbaci6n primaria, 1a gente desea lograr sus metas
(tales como 6xito y aprobaci6n), no lo consiguen, y en lugar de llegar a la sana conclusi6n
de, "Hubiera sid bueno lograr lo que queria pero como no lo logr6, que lastima! Tratar6
otra vez". Ellos llegan a la conclusion irracional, "Yo deberia haber logrado exito y
aprobaci6n y dad que no lo hice lo que deberia hacer, es horrible y no valgo nada como
persona !". Ent nces ellos se "elven -o en terminos TRE se hacen a si mismos
perturbados. Un vez que estin emocionalmente perturbados, ellos ][gLn su perturbaci6n y
la consideran de este modo: "No deberia perturbarme como lo estoy haciendo! iQue
espantoso! isoy n !Qfl!Q complete por actuar asi, y un tonto como yo no Q!±g4g cambiar.
No hay esperanz
Actiludes Emotivas e lrracionales 11
La TRE, a causa de su teoria de la perturbaci6n secundaria, muestra en particular a los
chentes como in entan falsamente sus pensamientos y sentimientos de desesperaci6n y
como pueden de atirlos y abandonarlos. Usa (como se indicara luego en esta serie de
articulos) much s metodos cognitivos, emotivos y conductuales de disipar los
sentimientos de desesperaci6n que los llevan a la resistencia (Ellis, 1984; Ellis y
Abrahms,1978).
Resistencia moti or auto casti
Freud(1926-196 ) sostenia que una de las principales formas de resistencia se origina en
`\-//
el superyo o en uestras tendencias creadoras de culpa. Por ello, una cliente que esta
celosa de su he ana mas exitosa y que puede tomar consciencia de su odio durante la
terapia puede se tir fuertemente que merece ser castigada por su vileza y puede por lo
tanto resistirse a abandonar su conducta neur6tica auto-derrotista (como por ejemplo
comer o lavarse compulsivamente las manos). Durante mis cuarenta afros de practica
clinica rara vez h encontrado este tipo de resistencia de auto-castigo entre los neur6ticos
(aunque la he e contrado con un poco mas de frecuencia en clientes psic6ticos y
borderline severo
Suponiendo que xista este tipo de resistencia, pareceria surgir de Creencias irracionales
"Como yo he hecho actos tan malvados, que no deberia haber hecho,
(81) como 6stas:
soy un individuo completamente sin valor que merece suffir. Por lo tanto, merezco estar
continuanente p rturbado y no voy a hacer ningdn esfuerzo real para usar la terapia para
iEIIE
ayudarme". Si lo clientes tienen activamente estas ideas, 1a TRE tendria que mostrar a los
clientes como se auto-castigan, no les ensefian como erradicar las Creencias irracionales
que estin detfas e este tipo de mecanismo.
Resistencia moti or tenor a] cambio o tenor al 6rito
Los terapeutas p icodin5micos, de Freud en adelante, ham sosterido a menudo que la
reslstencia a vece surge del tenor al cambio, del tenor al futuro, o tenor al exito (Blatt y
Erlich, 1982). Es o probablemente sea verdad, dado que mucha gente perturbada tiene rna
pronunciada nec sidad de seguridad y certidumbre y aunque sus sintomas son inc6modos
al menos ellos lo conocen y tienen familiaridad con sus limites negativos y pueden tener
miedo de que si os pierden pueden experimentar ann rna mayor incomodidad. Asi que
prefieren quedar con la incomodidad que ya conocen.
Lo que es mas i portante, quizas, es que muchos sintomas (tales como timidez y tenor de
hablar en pdblic protegen a los clientes contra posibles fracasos (tales como enarnorarse
o dar un discurso risible). El abandonar estos sintomas significaria por lo tanto arriesgar el
fracaso y la des probaci6n y muchos clientes encontrarian esto mas "catastr6fico" o
"espantoso" de 1
que encuentran el mantener sus sintomas.
Actj{udes Emolivas e lrracionales 11
Lo que ha sido enominado "tenor al exito" no es casi nunca eso realmente, sino un
\-I- temor al r fracaso. Por ello, si un adolescente despreocupado deja de serlo y
comienza a tener exito en la escuela, en los depolfes y en los asuntos sociales, el puede:
(a) perdei. la co odidad y la indulgencia de sus padres sobreprotectores; (b) ganarse la
enemistad de sus acres; (c) arriesgar un fracaso posterior en las actividades en las que ha
comenzado ahora a tener 6xito y (d) verse forzado a asumir muchas mas responsabilidades
`. y esfuerzos de la que le gustaria asumir. El puede considerar sus "1ogros" acad6micos,
atl6ticos y social s, por lo tanto, como "peligrosos" o "fracasos potenciales" y puede
resistirse o alejar e de ellos. 6Tiene 61 entonces realmente "temor al 6xito" o al fracaso?.
Cuando los clien es se resisten a la psicoterapia, a causa de tenor al cambio o temor al
exito, la TRE b sca sus Creencias irracionales (81), como por ejemplo: "No dfbQ
abandonar mis intomas, dado que el cambio seria m±!}£ molesto y yo no puedo
soportarlo !" "No puedo cambiar mi conducta neur6tica y que me vayan mejor las cosas
porque eso seria muy arriesgado. Puedo encontrar mayor fracaso despues y no debo
porque seria esp toso!" Estas 81 y otras similares subyacen al temor al cambio o al
tenor al 6xito son reveladas y eliminadas durante la terapia racional-emotiva,
minimizando asi ste tipo de resistencia al cambio.
Resistencia moti or reacci6n rebeldia
Muchos clinicos han observado que algunos clientes reaccionan o se rebelan contra la
terapia porque la ven como rna intromisi6n en su libertad y especialmente si la terapia es
activa y directiv ellos luchan contra ella aunque hallan venido por voluntad propia
(Brehm, 1976; G ldfied, 1982). AI notar esta forma de resistencia, varios terapeutas han
inventado o ado tado diversas clases de terapia parad6jica o provocativa para tratar de
engafiar a esos lientes rebeldes e instarlos a que abandonen sus resistencia (Dunlap,
1928; Erikson & ossi, 1979; Farrelly y Brandsma, 1976; Fay, 1978; Frak, 1960; Haley,
1963 ; Watzlawic Weakland y Fisch, 1974).
Cuando los clien es se resisten a la terapia como reacci6n, la TRE busca sus Creencias
irracionales (81), como por ejemplo "Tengo que controlar todo mi destino y aunque mi
terapeuta esta de i parte y esfa trabajando mucho para ayudarme, no debo permitirle que
me diga lo que te go que hacer!" "Qu6 espantoso si me dirige mi terapeuta! iYo no puedo
soportarlo! Yo de eria tener total 1ibertad para hacer lo que me gusta aunque mis sintomas
me est6n matan !". La TRE revela y ayuda a los clientes a deshacer sus 81. Utiliza
tambi6n de mane a selectiva ( y no caballerosa!) 1a intenci6n parad6jica. Por ejemplo da a
algunos clientes 1 tarea en el hogar de fracasar en algo, para mostrarles que el fracaso no
es el fin del mum o (Ellis & Abrahms, 1978; Ellis & Whiteley, 1979).
Como puede vcr e por el analisis de algunos de los tipos mas comunes de resistencia, los
clientes vienen cuentemente a terapia porque tienen muchos sintomas de perturbaci6n
Actitudes Emotivas e lrracionales 11
emocional y sin bargo resisten obstinadamente a los mejores esfuerzos de su terapeutas
para aliviarlos d su sufrimiento. En muchas instancias su "resistencia" es parcialmente
atribuida a falibil lad terap6utica -al juicio pobre, teoi.fas ineptas y rigidez emocional de
sus terapeutas, p ro a menudo (quizas lo mss a menudo) ellos tienen sus propias razones
para resistirse a os procedimientos dirigidos por el terapeuta que ellos buscaron por su
propia voluntad. omo se lnencion6 mas arriba esfas razones son variadas y de amplio
aspecto.
Algunos aspecto del enfoque racional-emotivo para ti.atar las resistencias comunes ha
sido ya sefialado brevemente, el proximo articulo de esta serie tratara las tecnicas anti-
resistencia TRE e mayor detalle.
Enfoques de la Terapi Racional-Emotiva para
Superar La Resistenci
Cap. I
Dr. Albert Ellis
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