TRABAJO GRUPAL: TEOLOGÍA II
TEMA: Las Cruzadas – La Santa Inquisición
TEMA DELIMITADO: Motivos, Causas, repercusiones, comentarios a favor y en contra
de las Cruzadas y la Santa Inquisición
Introducción
1.1 Las Cruzadas y la Santa inquisición
2. Desarrollo
2.1 Las Cruzadas
2.1.1 Motivos e inicios
2.1.2 Repercusiones
2.1.3 Comentarios a favor y en contra
2.2 La Santa Inquisición
2.2.1 Motivos, Causas
2.2.2 Repercusiones
2.2.3 Comentarios a favor y en Contra
3. Cierre
3.1 Conclusiones
LAS CRUZADAS – LA SANTA INQUICISION
Universidad Católica Sedes Sapientiae
El siguiente trabajo de investigación trata de enfatizar y contrastar dos episodios
en la historia de la iglesia católica que han sido temas controversiales a los largo del
tiempo. Dicho trabajo, nos permite identificar la gran influencia que represento la
iglesia católica y el cristianismo en general en la Edad Media; institución religiosa que
predomino gran parte de este periodo histórico y fue determinante en la formación de
la sociedad de aquella época; política y eclesiásticamente hablando.
Cabe resaltar que la Edad Media es el periodo histórico de la civilización occidental
comprendido entre el siglo V y el Siglo XV, suele situar sus inicios en el año 476 con la
caída del Imperio Romano de occidente y su fin en el año 1492 con el Descubrimiento
de América; aunque algunos lo sitúan en 1453 con la caída de Constantinopla, fecha
en la cual es coincidente con la invención de la imprenta y con el fin de la Guerra de
los 100 años entre los reinos de Francia e Inglaterra. En esta etapa se sustituyó el
modo social y de producción esclavista por la de servidumbre feudal.
Este periodo suele dividirse en 2 etapas Alta Edad Media (S.V – S.X) y baja Edad
Media (S. Xl – [Link]), es decir tuvo una duración de 1000 años aprox. Es evidente que
durante este periodo han ocurrido innumerables episodios que han marcado la historia
de la humanidad y de la iglesia católica misma; quizá la puede desacreditar por la
forma en que se llevaron a cabo estos dos sucesos. A continuación se explicaran cada
uno de estos dos acontecimientos.
2.1 LAS CRUZADAS.-
Fueron unas series de campañas militares, con el objetivo o pretexto de
reestablecer el control cristiano en la Tierra Santa (Jerusalén); sitio geográfico en que
se desarrollaron escenas bíblica y coránicas. Se llevaron a cabo durante el siglo Xl en
la baja edad media donde se apertura las primeras ciudades comerciales.
Esta Guerras fueron dirigidas por los papas que tenían por objetivo de abatir a los
musulmanes y poder librar la tierra santa (Jerusalén) de su dominación y duraron más
de 110 años.
Se dividen en dos bandos:
Las Cruzadas de oriente (1095-1099)
Las Cruzadas de occidente
El papa Urbano ll va a proclamar mediante el Concilio de Clermont (1095) la
primera Cruzada; llamada la Cruzada de los pobres. Aparte de la recuperación de los
lugares santos los papas vieron las cruzadas como instrumento de ensamble espiritual
que superase las tensiones entre Roma y Constantinopla, que además elevaría su
prestigio en la lucha contra los emperadores germanos, afianzando su poder sobre los
poderes laicos. Ante el avance de los selyucidas, el emperador bizantino alejo l
escribió una carta al pontífice de Roma, Urbano ll, solicitando ayuda de toda la
cristiandad para combatir a los musulmanes. A pesar que el imperio bizantino habría
protagonizado el Cisma de Oriente en 1054, distanciándose así de Roma, el papa
Urbano ll proclamo el concilio de Clermont dando un sermón de los abusos que los
musulmanes infligían a los peregrinos cristianos que viajaban a tierra santa, explico la
necesidad de que los nobles aparcasen sus luchas internas y se uniesen en la lucha
contra los musulmanes y prometió a todos aquellos que se unieran a la lucha el
perdón de todos sus pecados. Gran parte de este primer ejército mal formado estuvo
constituido por familias campesinas, niños, mujeres sin entrenamiento militar y estuvo
comandado por predicadores cristianos de la época como pedro el ermitaño.
-El INICIO DE LAS CRUZADAS DE LOS PRINCIPES.-
En 1096, tras el fracaso de la cruzada de los pobres, tuvo lugar la que se conoce
como la cruzada de los príncipes o los barones, formada por miembros de la nobleza
feudal, estuvo mejor organizada y con un mejores armamentos.
La Segunda Cruzada fue organizada por San Bernardo, y en ella tomaron
injerencia activa los reyes cristianos, sobre todo el de Francia, Luis VII y el emperador
germano Conrado III, pero no obtuvo los logros esperados. Los turcos reconquistaron
Jerusalén en el año 1171, gracias a la acción unificadora de los reinos musulmanes,
realizada por Saladino, sultán de Siria y Egipto, hombre de gran carácter y humanidad
que ocupó además toda la Siria musulmana y una parte de los países situados más
allá del Éufrates medio.
El fracaso de la tercera cruzada puede atribuirse a la enemistad entre Francia e
Inglaterra y entre el imperio de Oriente y los cristianos de Occidente. Fue convocada
por el papa Gregorio VIII, con la participación de numerosos monarcas, entre los que
se destacó Ricardo Corazón de León, que logró apoderarse de Acre el 13 de julio de
1191, y se puso al frente de la Cruzada, firmando una tregua con Saladino, iniciándose
un período de paz, a pesar de la muerte del sultán ocurrida pocos meses después. La
Cuarta Cruzada fue contra Egipto, por ruta marítima y no incluyó monarcas, estando
organizada por el Papa Inocencio III en el año 1199.
La historia tradicional contabiliza ocho cruzadas, aunque en realidad el número de
expediciones. Las tres primeras se entraron en palestina, luego al norte de áfrica y la
última que fueron para favorecer privilegios comerciales como la lV cruzada.
- I CRUZADA (1095-1099)
- II CRUZADA (1147-1149)
- III CRUZADA (1189-1192)
- IV CRUZADA (1202-1204)
- V CRUZADA (1217-1221)
- VI CRUZADA (1228 – 1229)
- VII CRUZADA (1248-1254)
- VIII CRUZADA (1271)
Las cruzadas influyeron en múltiples aspectos de la vida medieval, aunque, en
general, no cumplieron los objetivos esperados. Casi todas las expediciones militares
sufrieron importantes derrotas, salvo lo que quedo de las posiciones cristianas en la lll
Cruzada, en 1187 Jerusalén fue perdida. Solo quedaba una estrecha franja litoral cuya
pérdida era cuestión de tiempo. Además, los señores de occidente llevaron sus
diferencias a las propias batallas de las cruzadas como a los estados cristianos
fundados en tierra santa, donde los intereses de los diferentes grupos dieron lugar a
numerosos conflictos.
ARGUMENTOS FAVOR:
Las cruzadas ayudaron a rescatar a los cristianos del este, que se encontraban
esclavizados, prisioneros de los musulmanes y recibiendo innumerables torturas.
Las Cruzadas no fueron un «ejemplo de imperialismo» sino un intento de los
occidentales de defender los Santos Lugares y Jerusalén, afirma Jonathan Riley-
Smith, profesor de la Universidad de Cambridge.
Existe el mito de que cuando los cruzados conquistaron Jerusalén masacraron a
todos los habitantes hasta inundar las calles de sangre, pero esto según Thomas
Madden es falso, ya que en esa época si una ciudad se rendía, se perdonaba a los
habitantes; si no, pertenecía a los vencedores Cuando Jerusalén cayó, fue saqueada.
Se dio muerte a muchos habitantes, pero otros muchos fueron rescatados o liberados,
además Hay que tener en cuenta que en las ciudades musulmanas que se rindieron a
los cruzados, la gente no fue atacada. Se incautaban sus propiedades y se les dejaba
libres de profesar sus creencias religiosas. (Madden, 2013)
ARGUMENTOS EN CONTRA:
Para Martín Lutero, las Cruzadas no eran más que una maniobra de poder y
avidez papal. De hecho, argumentó que combatir a los musulmanes significaba
combatir a Cristo mismo, ya que fue Cristo quien envió a los turcos para que
castigaran a los cristianos, debido a sus faltas.
Las Cruzadas fueron motivadas por la codicia y ambición europea de botines,
saqueo y el establecimiento de colonias.
La Iglesia perdió paulatinamente su poder terrenal para verse relegada al terreno
de lo espiritual y lo económico. Su falta de autonomía para reunir ejércitos fue poco a
poco terminando con sus iniciativas militares.
2.2 LA SANTA INQUICISION.-
Santa inquisición, tribunal eclesiástico establecido para inquirir y castigar los
delitos contra la fe. Sus orígenes se encuentran en la persecución de las herejías
populares del siglo XII. En 1231 el Papa Gregorio IX la organizó definitivamente,
confiando su dirección a los dominicos. Antes de actuar, durante un mes («tiempo de
gracia») se efectuaban predicaciones para provocar auto denuncias tras las cuales el
arrepentido era perdonado; en caso contrario, se iniciaba el proceso condenándose a
los no arrepentidos y a los relapos (reincidentes en la herejía) a diversas penas, hasta
la máxima, de muerte en la hoguera. Lo esencial para los jueces era conseguir la
confesión de los acusados, lo que condujo, a mediados del siglo XIII, a la utilización de
la tortura. Fuera de España, dejó prácticamente de existir en el siglo XV. En España,
por el contrario, fue potenciada por los Reyes Católicos, constituyéndose en Sevilla
(1480). Abolida por las Cortes de Cádiz (1812), fue reestablecida por Fernando VII,
antes de su definitiva extinción en 1834. En América, la Inquisición fue establecida por
Felipe II en 1570, y tuvo tribunales en México, Lima y Cartagena de Indias. Sólo tenía
jurisdicción sobre criollos y españoles y no sobre los indios.
En 1184 se reunió en Verona un concilio, convocado y presidido por el Papa Lucio
III, a fin de adoptar medidas para combatir la herejía, especialmente la albigense, que
trataba de imponerse por la fuerza de las armas. El concilio acordó, entre otros
extremos, que se reservara a la Santa Sede los juicios de herejía en los que conocería
por medio de delegados y tribunales propios. Los obispos, instituidos en jueces y
representantes del Papa, deberían fallar las causas de herejía, imponiendo
únicamente penas canónicas, o entregando al reo, en caso de contumacia o
reincidencia, al brazo secular.
El edicto del Concilio de Verona no fue suficiente para detener el avance de la
herejía, e Inocencio III reunió el IV Concilio de Letrán (1215), en el que se decidió la
creación de jueces inquisidores especiales, encargados de descubrir y sancionar a los
herejes. El primer inquisidor nombrado por el Pontífice fue Domingo de Guzmán, que
estableció su tribunal en Tolosa (Francia) hacia 1216. En 1218 la Inquisición
funcionaba ya en Alemania, Inglaterra, Italia y España, y se extendía a toda la
cristiandad. En 1252 Inocencio IV confió los tribunales del Santo Oficio a los dominicos
y franciscanos. Durante la Edad Media la Inquisición alcanzó gran preponderancia no
sólo religiosa sino también política, sobre todo en Italia y España. La conducta de
algunos inquisidores y su intromisión en las disputas temporales minaron su prestigio.
En 1560 fue abolida en Francia. España la implantó en sus colonias en América, los
reyes le otorgaron también la potestad civil, y con atribuciones cada vez más
restringidas, funcionó hasta 1808, en que fue suprimida por Napoleón; no obstante,
tornó a reestablecerse en 1814 y fue abolida definitivamente en 1834.
ARGUMENTOS A FAVOR
los estudios históricos más serios han reconocido que la Inquisición era un tribunal
honesto, el cual buscó convertir a los herejes más que castigarlos; condenó a
relativamente pocas personas a la hoguera y sólo empleaba la tortura en casos
excepcionales [6]. Sin embargo, el mito difamatorio de la Inquisición todavía circula en
la opinión pública. Voltaire dijo que una mentira repetida mil veces se convierte en
verdad. Pero la razón fundamental de la persistencia de este mito parece ser este:
Uno puede trabajar en vano en demostrar que la Inquisición no era tan terrible como
se cree que fue, esto no convencerá a las mentes modernas, ya que su principio de
intolerancia religiosa es inaceptable hoy. Así que, para entender el acontecimiento
histórico de la Inquisición uno debe entender la doctrina tradicional de la Iglesia sobre
libertad religiosa.
Después de todo, la única cosa que los liberales pueden reprochar aún a la
Inquisición es haber combatido las religiones falsas. Sin embargo, esto es normal, ya
que los liberales no creen que la Iglesia católica sea la única forma de salvación. Ellos
tampoco comprenden la finalidad sobrenatural de la Inquisición.
Sin embargo, aquellos quienes tienen Fe, deben transmitir un juicio positivo sobre
la Inquisición. Al purgar a la Iglesia católica en España de la influencia de los
Marranos, el Santo Oficio salvó a España del Protestantismo y la libró de los horrores
de las guerras religiosas, como las que destrozaron gran parte de Europa en el siglo
XVI. Recuérdese que un tercio de la población alemana murió durante las numerosas
guerras de religión que tomaron lugar entre 1520 y 1648. Si la quema de unos cuantos
cientos de herejes permitió a España evitar tal conflicto, uno debe concluir que el
Santo Oficio realizó un acto humanitario.
Adicionalmente, la Inquisición no sólo salvó a España, sino a toda la Iglesia. En el
siglo XVI, el mundo católico estaba al borde de la ruina, atacado vehementemente por
la revolución protestante en el norte y por la expansión turca otomana en el oriente.
Francia, inmersa en una guerra civil, no podía ya proteger a la Iglesia, fue España
quien salvó a la cristiandad, esto fue más notable durante el tiempo de la batalla de
Lepanto en 1571.
A nivel interior, la Contrarreforma fue también una labor española, y si el
catolicismo español fue capaz de desarrollar ese papel benéfico en el siglo XVI, fue
debido a que la Inquisición defendió la integridad de la doctrina en el siglo XV. Hoy, la
Iglesia y la sociedad quizás no estarían en esta lamentable condición si en los siglos
XIX y XX hubiese existido una Inquisición que nos protegiera de las herejías
modernas.
Ciertamente, uno no debe proponer el restablecimiento de la Inquisición, es
demasiado tarde, la Inquisición sólo puede ser efectiva en una sociedad que es
profundamente cristiana, es un arma defensiva, la cual no puede usarse para restaurar
la Fe del mundo. Hoy la Iglesia está en la etapa de Reconquista.
Esto seguramente les va a caer de sorpresa a aquellas personas que creían lo
contrario por haber sido engañadas por prejuicios protestantes. Le cayó como agua
fría a un joven sectario que después se convirtió al catolicismo y él mismo nos decía:
"Se los juro que muy seguido yo predicaba en nuestras reuniones que la Iglesia
Católica por medio de la Inquisición obligaba a la gente a hacerse católica".
No, la Inquisición no obligaba a nadie a hacerse católico, pues el catolicismo se ha
distinguido siempre por respetar y seguir al pie de la letra las resoluciones Conciliares.
Pensar que la Inquisición obligaba a la gente a hacerse católico, equivale a pensar que
México obliga a los extranjeros a hacerse mexicanos. Lo que México obliga al
mexicano es A NO SER TRAIDOR A SU PATRIA.
De la misma forma, en aquel entonces se obligaba al católico a no ser traidor a su
religión pues -como ya dije- el traicionar a la religión, era exactamente lo mismo que
traicionar a la patria, según el modo de pensar de la gente de aquellas épocas.
Así pues, la Inquisición no tenía nada que ver con los musulmanes o gente de otras
religiones. Su acción se limitaba a los católicos bautizados.
Los herejes se veían como perturbadores de la paz pública, pues muchos de ellos
provocaban desórdenes y revueltas. Incluso se dieron muchos casos de judíos (sobre
todo en España) que se hacían bautizar y luego se infiltraban en altas esferas del
gobierno con el fin de beneficiarse de mejores puestos, privilegios y prebendas, pero
en su vida privada "judaizaban", es decir, se reunían en secreto y seguían apegados a
sus costumbres. Pero eso no es lo peor del caso, sino que la Historia nos demuestra
que AYUDARON A LOS ÁRABES A INVADIR ESPAÑA, lo cual lograron.
Para ese tipo de problemas se hacía necesario un Tribunal que no fuera solamente
civil pues se trataba de detectar quién era realmente católico y quién fingía serlo, para
lo cual era indispensable pedir ayuda a gente que fueran conocedores en Religión que
definieran y resolvieron esos asuntos.
Todo esto, repetimos, era el sentir general del mundo católico pues era lo más
"moderno", lo más "avanzado" que se tenía a la mano. Por lo tanto NO ES JUSTO
-como lo hacen los protestantes de hoy en día- juzgar esos hechos desde nuestro
tiempo y condenarlo de una forma muy parcial y convenenciera.
Por otra parte, es tan conocido por los historiadores el hecho de que la Inquisición
sólo juzgaba a los católicos bautizados, que muchos de ellos omiten confirmar ese
dato en sus obras por considerarlo obvio. Incluso en México en tiempos de la
conquista era reglamento estrictísimo ordenado severamente por los reyes de España,
el que LOS INDÍGENAS NO ENTRABAN EN LA JURISDICCIÓN DEL SANTO
OFICIO, pues uno de los muchos impedimentos para ser reo de juicio era el de ser
"novato en la fe" (Véanse las ordenanzas de Carlos V y de Felipe II: Leyes de Indias,
libro I, título 18, ley 17 y libro VII, título I, ley 35. Véanse también la obra "México a
través de los siglos" en donde don Vicente Riva Palacio escribe: "Los indios estaban
fuera del poder y de la jurisdicción del Santo Oficio" (Tomo II, pág. 428).
¿Podrá compararse el Tribunal del Santo Oficio a algunos tribunales actuales del
sur de país (sobre todo en Oaxaca hace aproximadamente una década) que
capturaban indígenas -para solapar altos narcotraficantes- y que los encarcelaban
después de formales un fingido juicio en donde el proceso y la sentencia no eran en la
lengua del indígena, sino en Español? ¡Y estamos hablando de la época actual en la
cual ya no hay Inquisición!
La Enciclopedia Espasa-Calpe nos cuenta de algunos casos famosos de
defraudaciones, de robo, de usurpación de funciones, de falsificación de documentos,
etc., que -de no haber sido por la existencia del Santo Oficio- habrían quedado
impunes, como por ejemplo el caso de Juan Pérez de Saavedra (robo al erario
público); de "sor" María de la Visitación (quien defraudaba a la gente haciendo fingidos
milagros); de Constantino Ponce de la Fuente (bígamo); Antonio Martínez (quien
contrajo 14 matrimonios viviendo su verdadera consorte), etc. etc.
Y es sumamente importante mencionar (queremos llamar la atención en este
punto) que LA INQUISICIÓN TAMBIÉN JUZGABA A SACERDOTES, RELIGIOSOS,
RELIGIOSAS, ASÍ FUERAN ABADES, FRAILES, PÁRROCOS, ETC.
Algunos casos famosos fueron el proceso de Pedro Cazalla, párroco de Pedrosa,
Zamora, en España; fray Domingo Rojas (quien resultó culpable de herejía); los
religiosos Bloanco y Almarzo, Pedro Sotelo, la monja clarisa sor Eufrosina Ríos, cuatro
religiosos cistercienses, Juan Sánchez, etc. etc. (Enciclopedia Espasa-Calpe, artículo
"Tribunal", tomo 64, págs. 367-368).
También otra fuente imparcial nos dice que la Inquisición tomó procedimientos
CONTRA LOS OBISPOS E INCLUSO CONTRA LOS ARZOBISPOS, "por ejemplo la
acusación de herejía contra Don Pedro Errante, obispo de Calaor, mientras que el
Inquisidor Lázaro perseguía al primer Arzobispo de Granada, D. Fernando de
Talavera" (Enciclopedia Británica, tomo 12, págs. 377-383).
Es pues un gravísimo error pensar que la Inquisición "obligaba a la gente a hacerse
católica" cuando ese Tribunal única y exclusivamente actuaba contra los católicos
bautizados procesando incluso a altos dignatarios eclesiásticos, lo que viene a
demostrar plenamente que ese Tribunal no tenía fines religiosos convenencieros, sino
simplemente UN FIN MUY NOBLE Y PLAUSIBLE, DE LOGRAR LA PAZ PÚBLICA.
Para resumir lo que hemos dicho hasta aquí, citaremos palabras de otra fuente
más: "El judío fiel a su religión judía, el moro fiel a su religión mahometana, eran
absolutamente respetados y tenían libertad legal no sólo para practicar su religión,
sino para transmitirla a sus hijos. Pero el judío que fingidamente se había convertido al
catolicismo y luego "judaizaba", sí era castigado. El moro que falazmente entraba en el
gremio católico y proseguía en su mahometismo, sí era punido. Con éstos, únicamente
con éstos -y no con los judíos y los moros siempre fieles a su credo- era con los que
se las había el Santo Oficio. Aquí, como en el caso de los católicos de origen,
manifestábase el mismo criterio de vedar y reprimir lo que se estimaba deslealtad,
infidelidad, traición". ("La Inquisición en diez sorpresas", Alfonso Junco, pág. 5-6).
3.1 Conclusiones
El tema de las cruzadas medievales y La Santa Inquisición es un argumento utilizado
por las personas que de alguna u otra manera quieren desacreditar y transgiversar el
verdadero sentido espiritual y eclesiástica que representan la Iglesia Católica.
Debemos aclarar que no estamos justificando las horrendas atrocidades que se
desataron en aquellos sucesos.
Las cruzadas por ejemplo no es algo que como cristianos podemos aprobar, pero
debemos entenderlo como una reacción normal desde el punto de vista socio –
político……………………………………………………………………………………………
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…………………………………………….!Muchachos pongan su conclusion personal!.