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PEDRO CASALDALIGA

ESPIRITUALIDAD
CENTROAMERICANA
Colección «Maíz nuestro» PEDRO CASALDALIGA

1 '/Líelo del
Espiritualidad en Centroamérica

Colección «Maíz nuestro»


©
IN D IC E

Presentación________________________________________________________ 7

1. Por las veredas del Pueblo de Dios en Centroamérica ____ _______ 9

2. Por las veredas del Dios del Pueblo desde Centroamérica_____________ 41

— La cruz______________________________________________________ 42
— La fe _________________________________________________________ 47
— La oración____________________________________________ 50
— Jesús_______ ___ _______________________________________ ____ - 57
— Actitudes de Jesús____ ______________ .____ 67
— Iglesia, revolución, reino________________________________________ 69

3. Un Dios y un Pueblo revolucionarios______________________ —----- 86

— Dios y los revolucionarios. Con Cuba al fondo_______________ ____ . 87


— Significado espiritual de Nicaragua______________________ 100
— Revolucionarios por el evangelio______________________ 106
— Ser niño, ser refugiado y ser salvadoreño._________________________111
— A la Iglesia y al Pueblo de Guatemala___________________ .-------------- 113
— En el martirio de Monseñor Romero----------------------------------------------- 114
— A mis hermanos claretianos___ ____________________________ .115
— A las Iglesias y Pueblo de Centroamérica________________________ 117
— Carta abierta a Centroamérica en esta hora de Esquipulas--------------- 118
— A los congresistas de E E .U U —----------------------------------------------------------121
— A Juan Pablo 11 ---------------------------------------- — — — ------------------------- 122

4. Para una espiritualidad histórica-------------------------------------- 125

— Aprender de nuestra propia historia espiritual----------------------- ------— 126


© Pedro Casatdáliga. 1988 — Cinco “cautelas" de espiritualidad de la liberación ----------- 128
— Minoría para las mayorías------------------------------------------ —------------------132
© Maíz nuestro. 1988
— Cinco actitudes históricas para cristianos en Centroamérica------------- 137
© Coordinación Regional Centroamericana "Mons. Oscar A. Rome­
ro", para la presente edición 5. Quetzal de Fuego y Libertad_____________________ 1^1
Portada de Maximino Cerezo Barrado
Dibujos de ETPAV - Sergio Duarte. 6. Testimonio de frontera____________________________________________ 153

— Para dar Vida. Joven campesino agente de pastoral ----------- --- -—154
— Ofrecer la vida a una Causa. Rigoberta Menchú---------------- 156
Este libro ha sido producido y distribuido gratuitamente, con — Acompañar al pueblo. Sacerdote en un país en guerra------- ------------- -158
trabajos voluntarios, de una forma enteramente no lucrativa.
Para reproducirlo y distribuirlo no lucrativamente, entre gru­
7. Pastoral con Espíritu—______ 1®5
pos y comunidades cristianas, coordinarse con:
Maíz nuestro
Apartado 9198 — Al servicio del Pueblo------------------------------------------------------------- ----- —
Panam á*6 — Pastoral al servicio del Reino-------------------------------------- ——------------- -1 7 7
República de Panamá — Pastoral en una revolución agredida______________________________
Q u ed a p ro h ib id o c o m e rc ia liz a rlo lu c ra tiv a m e n te . — Misioneros para la frontera_____________________________________
PRESENTACION

.4 los veinte años


de M e d e llín (1968).
,4 los veinte años P ropiam ente hablando, éste no es u n lib ro “ e s c rito ”
de los Delegados de la Palabra p o r Pedro Casaldáliga. Porque, en realidad, este lib ro no ha
en Nicaragua ( m ayo 1968). sido escrito, sino dicho, predicado, p ro n u n cia d o , conversa­
do, declarado p o r Pedro Casaldáliga en m u ltitu d de charlas,
.4 los diez años
encuentros, hom ilías, retiros, m editaciones, visitas “ pastora­
de los m ártires les” , talleres de espiritualida d, cartas abiertas, declaraciones
de la masacre de Panzós, G uatem ala y entrevistas concedidas a los medios de com unicación so­
(2 9 m ayo 1978) cial. N o es un lib ro de la b o ra to rio o de e scritorio, sino u n l i ­
.4 los cin co años b ro vivido, viajado, peregrinado, predicado, dado a luz sobre
de la caída d e l P. Guadalupe Cam ey la marcha, hecho vida, visita, encuentro, co m unicación y fe
en H onduras (1 9 setiem bre 1983). co m p a rtid a p o r las veredas d e l Pueblo de D io s en C entro-
américa, bajo “ el vuelo d e l Q u e tza l” de Fuego y L ibertad...
E llo s es lo que explica e l carácter v iv e n c ia ly experien-
c ia l de su con te n id o ( ajeno a unas tesis argumentadas racio­
nalm ente), las huellas orales d e l te x to (expresam ente m ante­
nidas en su frescura o riginal), su variedad in te rn a (que obe­
dece a m om entos, destinatarios y co n te xto s diversos) y, so­
bre to d o , el V iento del E s p íritu de Jesús que p a lp ita sus pá­
ginas agitado p o r “ e l vuelo d e l Q u e tza l” .
Se trata pues de u n lib ro co lo q u ia l, hecho de sugeren­
cias, luces sobre e l cam ino, palabras de com pañero, com o un
s ilb id o en m edio de la hoche, com o una luz de aurora pre­
sentida. Podrá . ?r le íd o de p rin c ip io a fín , o en o tro orden.
Se p o d rá volver a é l en una segunda lectura, más reposada, o
escogida al azar, com o libro-com pañe ro de oración, com o
libro-com pañe ro que estim ula siem pre la re fle xió n , o com o
un texto-base sobre el que trabajar en grupos.
7
In d ó m ito y rebelde, hecho Q uetzal centroam ericano,
incapaz de s o p o rta r la cautividad , el E s p íritu de Jesús, “ Pa­
ter p a u p e ru m ” , Padre de los pobres, agita nuevam ente su
vuelo derram ado sobre el Pueblo de D ios que trabajosam en­
te cam ina p o r las veredas de Centroam érica. Y d e l vuelo de
este Q uetzal centroam ericano de Fuego y L ib e rta d nos da
te stim o n io este lib ro de Pedro Casaldáliga.

José María V igil


Centroamérica, Pentecostés de 1988

8
Como si no fuera Centroamérica
En Honduras me sentí muy impresionado. Por varios motivos.
En primer lugar porque vi que no conocemos Honduras. Y dejamos
Honduras de lado. Como si Honduras no fuera también Centroaméri­
ca, como si Honduras no estuviera oprimida, perseguida, hasta masa­
crada, con mártires (sacerdotes, agentes de pastoral, campesinos, sin­
dicalistas, políticos...). Recientemente fue asesinado Pavón, que era
director de la Comisión de los Derechos Humanos; asesinado por de­
nunciar los atropellos a los derechos humanos en Honduras.
Deberíamos pensar más en Honduras. Es una especie de her­
mana dejada de lado. No nos interesamos por ella suficientemente,
no sabemos lo que pasa allí... Ellos viven en una especie de clandes­
tinidad. Cualquier reunión hay que hacerla con cuidado, y mordién­
refugiados en su propia tierra dose la lengua...
Los refugiados guatemaltecos en México son indígenas en su in­
Que sea canal del Reino
mensa mayoría. Hablando con ellos de nuestra pastoral indígena en
Brasil —de esa obsesión indígena que uno tiene— yo veía cómo vibra­ Me preguntan que dónde se ubica la Iglesia panameña ante el
ban aquellos ojos... conflicto centroamericano. Pero ustedes los panameños ya lo saben:
Guatemala es un país particularmente prohibido e ignorado, por en el canal, ¿no?
ser un país sumamente indígena. Los indígenas nunca tuvieron un lu­ Les voy a decir lo que yo, viniendo de lejos, siento, lo que me
gar en su tierra. Casi nunca han tenido tampoco lugar en la Iglesia. Y parece que otros también dicen o piensan. Les diré: se tiene la im­
siguen sin espacio en su propia tierra maya. Y, en buena parte, sin es­ presión —desde fuera al menos— de que ustedes no se consideran
pacio también en la Iglesia. Centroamérica. Se tiene la impresión de que la Iglesia panameña
No se sabe cuántos refugiados guatemaltecos hay en México. —así, en general, y estoy hablando de impresiones— no se considera
(Pienso que no se sabe cuántos refugiados hay en el mundo). Dicen Centroamérica.
que en México los refugiados guatemaltecos quizás sean como Yo percibo que se distingue bastante: por una parte, Nicaragua,
200.000. Unos 100.000 registrados y otros tantos sin documentar, Guatemala, El Salvador y Honduras, que se sienten muy mal con to ­
dispersos... dos los conflictos que sabemos, conflictos que hacen que se sientan
como una especie de realidad más homogénea, más global ante los mis­
el lobo ya vino mos desafíos. Por otra parte, Costa Rica... es Costa Rica, ya se sabe:
una democracia rica. ¿Y Panamá? "Panamá no es Centroamérica".
Quien no vive en Nicaragua piensa que se está viviendo la famo­
La impresión que se tiene es ésa.
sa fábula aquella de " ique viene el lobo!"... y el lobo no viene. Que la
Creo que sería bueno que ustedes se convirtieran a Centroaméri­
invasión, que ahora, que inminente, que dentro de poco, que se está ca. Que pidieran a esos hermanos, tan golpeados, que los aceptaran en
preparando... Hay algunos que piensan que es una invención del pro­ su casa, y que se sintieran y se hicieran ustedes responsables de ellos.
pio gobierno sandinista para provocar, para suscitar solidaridad. Lo diré una vez más: que igual que Panamá es canal del Imperio,
Claro, sería importante recordar que el lobo ya vino... se haga también Panamá, cada vez más, canal del Reino. Faciliten la
información, el trasiego de informaciones de Centroamérica. Incluso
sería una ofensa el paso de hermanos, de delegados, de agentes de pastoral, de comuni­
Que no canonicen nunca a san Romero de América, porque le dades, etc. Posibiliten encuentros centroamericanos, que muy bien
harían una ofensa. El es santo de un modo muy particular. Ya está podrían realizarse aquí en Panamá, hasta con más seguridad física, con
canonizado. Por el Pueblo. No hace falta nada más... posibilidades incluso económicas. Promuévanlo. Prestarían ustedes
Se lo decía yo a Jon Sobrino cuando visité el sepulcro del arzo­ un gran servicio de solidaridad, pastoral, eclesial.
bispo mártir. Le decía: "Mira, Jon, que a nadie se le ocurra canonizar
a Romero, porque sería como pensar que la primera canonización no Dios sigue revelándose
sirvió"... Recuerdo a un anciano refugiado guatemalteco, en el primer re-
10 11
fugio que visité en Chiapas. El ha sido muy golpeado, y su familia En una ocasión Dom Hélder Cámara se lo dijo a un Papa: "San­
también. Tiene varios mártires en la familia. Al despedirse le decía to Padre, salga del Vaticano, salga; será un testimonio". Y parece que
yo: "Pues, ánimo, compañero, vamos a continuar en el camino. El el Papa y otros de los dicasterios le decían: "Pero, Dom Hélder, vea,
Señor nunca falla...". Y él, como muy desde dentro, me dijo: "Es el problema es de seguridad". Dom Hélder respondió: "Bueno, pues
verdad, monseñor; nosotros sí fallamos muchas veces, pero Dios no fa­ miren, asuman la inseguridad".
lla...". Por añadidura del "ciento por uno evangélico", a m í concreta­
Pienso que los refugiados viven de un modo más experimentado mente me ha salvado la vida muchas veces el hecho de ir en bus, el
y como más último, que Dios, en todo caso, no falla. A ellos ya les fa­ mezclarme con el pueblo en el bus. Hay varios obispos latinoameri­
lló todo. No tienen siquiera el suelo patrio bajo los pies. Pero Dios no canos que han sido asesinados en sus carros particulares. En Perú
falla. cuatro últimamente: uno cada año. Hay indicios de que han sido
(Yo veía a aquellas indiecitas guatemaltecas, que ni entendían asesinados. Supuestos "accidentes".
"el castilla"... En todas las celebraciones los varios grupos mayores
recibían lógicamente su traducción en la propia lengua. Y yo meque- solidaridad
daba asombrado de la memoria fabulosa que tiene el indígena. Claro, Toda Centroamérica, y de un modo particular Nicaragua —si
habituados a una cultura oral, devolvían traduciendo todo lo que yo no me engaño con mi pasión nicaragüense— ha puesto sobre el can-
había dicho y creo que mucho más...). delero la palabra y la realidad de la "solidaridad".
Sentir a Dios así, de un modo tan extremo, me parece que les No es que antes no la haya habido, claro. Y no es que no ha­
ayuda a purificar su propia religiosidad popular, que pudo ser también ya solidaridad con muchos otros países del mundo, y en momentos
quizá "supersticiosa" (poniendo la palabra entre muchas comillas y de terremotos, de desastres, etc. Pero no hay duda de que la solida­
queriéndola entender bien). Porque allí, como siempre que una perso­ ridad que se le está dando a Nicaragua, la que ella está suscitando,
na humana o un pueblo vive desafiado por los retos extremos de la vi­ le ha dado a la palabra y a la realidad de la solidaridad como una es­
da y de la muerte, de la patria o del exilio, del destierro o de la tierra pecie de características nuevas: esa especie de caridad política inter­
prometida, la ¡dea de Dios, la experiencia de Dios se purifica. nacional de las solidaridades... Es algo que lo estamos palpando, que
¿No es eso lo que le pasó a Israel? ¿Cómo fue Israel descubrien­ se está viviendo.
do a Dios? Pues a partir del cautiverio, a partir del destierro y de los Recuerdo a un Delegado de la Palabra de Santa Clara, un pue-
varios exilios... ¿Por qué no vamos a creer que nuestros refugiados es­ blecito del interior de Nicaragua. Nos dijo: "Mire, monseñor, los
tán hoy en Babilonia, o en Egipto? Lo que pasó entonces, pasa ahora, intemacionalistas internacionalizan el amor". Me pareció una expre­
está pasando, y pasará. El mismo Dios que se reveló ayer como el sión redonda. La gran poetisa nicaragüense Gioconda Belli lo ha d i­
Dios vivo sigue revelándose hoy, en una Palabra inédita, permanente­ cho también, de otra manera: "la solidaridad es la ternura de los
mente renovada en la historia... pueblos".
A qu í en torno a la solidaridad, es donde la Iglesia de Centro­
"centroamericanidad" américa podría dar un testimonio vital, podría aportar una experien­
Uno de los desafíos más grandes que me parece debemos culti­ cia orgánica, incluso quizá una contribución teológica, antropológica,
var aquí en Centroamérica es precisamente éste de la "centroamerica- sociológica... o hasta un grito profético de cara a ese nuevo derecho
nidad". Miren, si el Imperio ve a Centroamérica como una realidad de gentes, a ese nuevo derecho internacional que late y se deja intuir
única geopol (ticamente hablando, me parece importante que los cen­ como queriendo brotar detrás de esta experiencia mundial de la soli­
troamericanos la vean también como una realidad única, en simulta­ daridad... Si la Iglesia, cada vez más, sintiese, viviese, organizase y po­
neidad política, geopolítica, económica, humana, cultural, eclesial... tenciase la solidaridad, con sus agentes de pastoral, desde el pueblo,
Y me parece también muy importante que fuera de Centro­ con todos sus recursos y posibilidades, con su vida testimonial y con
américa las demás Iglesias también veamos a Centroamérica como una su sangre martirial... la Iglesia centroamericana sería para toda Cen­
única realidad. troamérica y para el mundo entero, luz, sal, fermento.
Gracias a Dios, tampoco esto es un mero deseo. Gracias a Dios
viajar en bus la Iglesia viene dando ya este testimonio. Basta leer la lista de los már­
tires de Centroamérica. Con no pocos "intemacionalistas" dentro de
En varias ocasiones me han dicho: ¿cómo es que viaja usted en
ella. Un testimonio de solidaridad extrema.
bus?, ¿cómo no se proteje (de no sé qué)?, ¿y cómo es que tiene usted
la casa abierta? Ydigo yo: bueno, ¿y el pueblo, cómo la tiene?, ¿y el 13
pueblo, cómo viaja?
12
mientras haya primer mundo de la Paz, evidentemente, que es tan cristiana. Es la primera y última
A veces me preguntan los hermanos del primer mundo qué po­ palabra que nos dijo Jesús, en su nacimiento y en su resurrección. La
drían hacer ellos por el tercer mundo. Yo les digo, lapidario: "suicí­ palabra que él mismo es: "El es nuestra Paz".
dense". Y se asustan. No entienden, de momento. Claro, a nadie le Pienso que la Iglesia, la jerarquía, podía, debía y debe condenar
gusta suicidarse, y por otra parte no parece éste un consejo propio de abiertamente la agresión. Una agresión que es abiertamente imperialis­
la boca santa de un obispo. Y les digo: "pues sí, suicídense en cuanto ta, contra el derecho fundamental de los pueblos, que conculca abier­
primer mundo". Y ésa es una convicción que ni san Pedro me va dis­ tamente el derecho de gentes.
cutir: habrá tercer mundo mientras haya primer mundo. También —tanto en Nicaragua como en Centroamérica toda— la
Para que haya primer mundo tiene que haber un tercer mundo Iglesia, y la jerarquía muy concretamente, pueden y deben ejercer el
dependiente, sometido, a su servicio, a suficiente distancia en el pro­ ministerio de la consolación: aquella conmiseración de Jesús... ante
greso, con mano de obra barata, con un suelo y subsuelo de explota­ esas madres.,.
ción, y donde ellos, los del primer mundo, puedan plantarnos sus Pienso que en Nicaragua —y también en Centroamérica— la Igle­
grandes conjuntos industriales de polución, lo que ellos no quieren... sia debe ejercer otro ministerio que yo llamaría "de frontera": hay
Sólo así es posible el primer mundo. A costa del tercero. que dialogar, hay que ser sensibles a desafíos nuevos, hay que apren­
Por eso, para que deje de haber tercer mundo hay que acabar der a hacer pastoral en circunstancias difíciles, extremas incluso.
con el primero. Y ellos son los que deberían comenzar. Por eso es
por lo que les digo: "suicídense". Y si la Iglesia y la llamada sociedad "caminhada", andadura del Pueblo de Dios
occidental "cristiana" no se convencen de eso, no hay salida. Pero, La palabra basileña "caminhada" es una síntesis de muchas co­
triste papel histórico —dentro de la historia de la salvación, que es la sas. Significa todo ese proceso del pueblo, su caminar hacia la libera­
única historia— el de una sociedad y una Iglesia —"cristianas", para ción. Significa también todo el proceso de las comunidades eclesiales
más "in ri"— que no llegaran a captar esta su mayor responsabilidad en de base, las luchas sindicales, las luchas políticas...
esta hora histórica... Es una palabra hermosísima, que lo dice todo, hasta el punto
de que, por ejemplo, se emplea a veces para decir: "mira, ése ha en­
¡a casa del diablo trado en la 'caminhada' O "aquel obispo está en la 'caminhada' ".
Tuve una reunión en Honduras, abierta, con todo tipo de cristia­ Que quiere decir: ya es de los nuestros, ya entró en la línea, ya se
nos. Y cuando cité a Miguel D'Escoto, seis o siete se levantaron. Y contagió del compromiso liberador... Entró en la "caminhada". O
otro casi me ataca. Todo por citar a Miguel D'Escoto y por decir que también se dice cuando alguien ayuda o es colaborador... de la "ca­
yo había venido a participar en el ayuno de Miguel y a apoyarlo. Por­ minhada'', de la "andadura" del Pueblo de Dios.
gue Nicaragua, para el gobierno de Honduras como para el de Costa
Rica, continúa siendo como la casa del diablo. La población hondure­ continúan siendo pueblo
na recibe un tipo de información terrible. Pero, a pesar de ese blo­ Afortunadamente, los delegados de la Palabra continúan siendo
queo informativo, los comprometidos —agentes de pastoral, delegados pueblo. Demos gracias a Dios porque, quién sabe, después del mismo
de la palabra, grupos de jóvenes, que los encontré bien majos, muy evangelio, quizá el pueblo-pueblo sea el mayor de los sacramentos.
comprometidos, trabajando muy bien con los campesinos— son muy ¿Y cómo íbamos a vivir la eucaristía, el Pan de su Cuerpo partido, fue­
solidarios, y viven una situación bien tensa. Debemos apoyarlos. ra del Pueblo? ¿Cómo vamos a vivir la eucaristía si no partimos del
Pueblo, si no compartimos con el Pueblo, si no partimos para el Pue­
testigo de Nicaragua blo?
Yo, cristiano, obispo, allí en Nicaragua vi, y soy testigo: sigo cambiar el mundo
pensando que Nicaragua tiene razón a pesar de todos los pesares y con
todas las deficiencias y fallas. Ustedes saben muy bien que el Día puede nacer, que debe na­
Pienso que el proceso revolucionario de Nicaragua, hoy por hoy, cer, que el mundo debe cambiar. Ustedes los jóvenes centroamerica­
era la única salida y continúa siendo la mejor salida, a pesar de todos nos deben sentirse en la responsabilidad de cambiar el mundo, de dar­
los pesares y a pesar de todas las fallas, y dentro de esa perspectiva di­ le la vuelta al mundo. Yo les pediría a ustedes, muchachos y mucha­
fícil. angustiante que Nicaragua vive. chas, la capacidad, las ganas, la voluntad de soñar, de cambiar... No
Pienso también que la Iglesia —y concretamente la jerarq u ía- se conformen con las cosas como están. Ni en sus familias, ni en
podía, puede y debe tener en Nicaragua palabras claras. La palabra nuestros pueblos, ni en la sociedad ni en la Iglesia. ¡Vamos a cam­
biar!
14 15
sobre todo pueblos poco de juicio, que no sea completamente anormal, que tenga un
poco de sensibilidad, y que no haya renegado completamente de la
Antiguamente, dentro del Pueblo de Dios, Dios escogía sobre
fe. Si se tiene un poco de fe, un poco de sensibilidad y un poco de
todo personas, grandes figuras de 4a historia del cristianismo, grandes
juicio... hay que ponerse del lado de la mayoría, inevitablemente. Del
santos, para transmitir su mensaje, para encarnar el evangelio, para sa­
cudir a la Iglesia, para transformar el mundo. lado del pueblo. Del lado de los pobres. Basta un poco de juicio.
Yo pienso que el Señor como que se está "colectivizando" en
sus gestos, en sus actitudes. Dios se está expresando cada vez más
la posibilidad de desaparecer
en comunidad, más en colectivo. Yo pienso que ahora el Señor quie­ Me lo contó quien lo vivió de cerca. No hace mucho, un su­
re sobre todo grupos, hasta organizaciones, instituciones, y sobre to ­ perior provincial de religiosos fue de Guatemala a Nicaragua. El es
do pueblos... que anuncien el evangelio, que encarnen el Reino, que hasta conservador, moderado. Y a la vuelta, en el aeropuerto, le lla­
sacudan a la Iglesia y a la sociedad. maron, con mucha delicadeza e ironía, y le dijo la policía: "Padre,
tenemos que hacerle unas preguntas. Siéntese a gusto, sin prisa.
los documentos Mire, hay dos puertas. Usted puede salir por una puerta e ir a su
convento y no pasarle nada. Puede usted salir por la otra puerta y
Los documentos de la Iglesia, como los documentos de cual­
desaparecer".
quier institución, son siempre mejores y peores que la vida misma.
Y le hicieron una serie de preguntas: que con quién se había
Todas las autoridades eclesiásticas son teólogas y santas en sus docu­
entrevistado en Nicaragua, que por qué, que para qué... "Usted tie­
mentos. Ya después, en su vida concreta y diaria se les puede encon­
ne una hora de tiempo para pensar y responder", le dijeron. A for­
trar sus defectos y contradicciones... Y también tienen derecho a te­ tunadamente pudo responder con simplicidad y de un modo bastan­
ner esas contradicciones, como ocurre con toda la Iglesia. te exacto, y nada pasó.
Ir a Guatemala, a Honduras o a El Salvador significa hoy la po­
el derecho de gentes sibilidad —y más que la posibilidad— de desaparecer. Esto es cierto.
Yo creo que el derecho de gentes casi no ha empezado aún en
nuestra triste humanidad. Imagino lo que va a suceder dentro de episcopalitis aguda
unos años, cuando estudien nuestra historia actual. Dirán: "¡¿ C ó ­ Les decía yo a mis hermanos de Nicaragua: "ustedes padecen
mo es posible? 1 ¡Un país se podía permitir invadir a otro país o episcopalitis aguda". Porque allí no se dejaba de hablar continua­
agredirlo, y el resto del mundo lo oía por la radio y lo veía por la mente del cardenal, del obispo, de monseñor, de los obispos, de la
televisión, hacía unos comentarios más o menos sofisticados en conferencia episcopal... ¡Por favor! ¡Que la Iglesia no son los obis­
los editoriales de las revistas o de los periódicos...y ja seguir vivien­ pos! La Iglesia es mayor —y mejor, también— que los obispos. Ya
do! se sabe que hay muchos obispos buenos, y algunos hasta canoniza­
dos. Pero también se decía en los tiempos antiguos que los únicos
paz con sustantivos que tienen posibilidad de condenarse son... los obispos. (No lo digo
A quí en Nicaragua hablamos mucho de paz. Pero fíjense, es yo, que esto es ya muy viejo).
una palabra peligrosísima. Porque los burgueses también la usan.
Los capitalistas también hablan de paz. Reagan también habla de el sacramento del pueblo
paz. La palabra paz es muy peligrosa si se la deja suelta... El pueblo mismo, la proximidad a él, el experimentar su vida
A m í me gusta llegar a Nicaragua y ver aquellos carteles que y su situación es, sin duda, un factor que nos ayuda a cambiar, un
gritan: "Paz con Dignidad". La verdadera Paz, en Nicaragua, en sacramento de conversión.
Centroamérica, debe tener sustantivos al lado, y no sólo adjetivos... Animé en cierta ocasión un retiro espiritual en la diócesis de
Paz con Dignidad. Paz basada en la Justicia. Paz para todos. Paz Mons. Grechi, una gran figura en Brasil, presidente durante muchos
sobre todo para las mayorías... que son los pobres. años de la Comisión Pastoral de la Tierra. Y yo le o í a él, llorando,
que fue realmente la realidad de los pobres la que le convirtió. El es
basta un poco de juicio descendiente de italianos, del sur de Brasil. Había sido provincial de
Yo digo siempre que aquí en el tercer mundo es mucho más los Siervos de María, había vivido una vida de profesor, en seminarios.
fácil que en el primero llegar a ser un cristiano más o menos decen­ Fue a la región del Acre y vio la realidad, la problemática de la tie­
te. Así lo creo con toda sinceridad. A q u í basta que uno tenga un rra, la problemática indígena... Y cambió. Se convirtió.
16 17
También a m í me marcó profundamente, al llegar a Brasil, la V i un cartel en la ciudad de México, con estas palabras: "Gua­
situación del pueblo: la pobreza, el abandono, la falta total de infra­ temala, el país de la eterna represión". Y el cartel continúa siendo
estructura, la mortalidad infantil, la prepotencia del latifundio, la agre­ actualidad.
sividad de la represión... Ya lo digo: el pueblo es todo un sacramento
de conversión. renuncia de los obispos
Pienso que los obispos deberíamos renunciar a los 65 años. A
estudiar teología de la liberación mí me quedan ya pocos, si vivo para entonces. Y lo pienso por una
razón muy sencilla. Porque no es fácil después de esa edad estar al
La teología de la liberación, las lecturas, el estudio, le hacen tanto de todo y tener la necesaria sensibilidad para todo: para los
cambiar a uno. Muchas veces no nos atrevemos a dar pasos, o los desafíos políticos, para la pastoral de los enfermos, para la pasto­
damos con excesiva angustia. No tenemos la naturalidad, la libertad ral de los jóvenes, para los últimos libros sobre teología o biblia...
suficiente, porque quizá no tenemos las ¡deas claras. A veces hay mu­ El cardenal Arns, de Sáo Paulo, quería renunciar ahora, y no
cho heroísmo, mucha generosidad, pero si las ¡deas no están claras le dejan. Se le han echado encima laicos, comunidades, teólogos,
uno se queda ahí... obispos amigos... y le han dicho que " ipor amor de Dios!"...
Yo creo que es muy importante que estudiemos más, que pro­ (Pienso que el cardenal Arns es hoy el obispo más significati­
fundicemos más, que leamos. Y no libros "buenos", sino los libros vo en el mundo entero. Por lo que significa la archldiócesis de Sáo
mejores. Cada persona dentro de su nivel, claro. Hay quien tiene Paulo, por lo que él ha hecho y hace en ecumenismo, en materia de
más tiempo, hay quien tiene menos; hay quien tiene una capacidad y derechos humanos en toda América Latina, sobre todo en el Cono
hay quien tiene otra. Hay mucho libro bueno por ahí. Debemos es­ Sur..,).
tudiar teología de la liberación. Eso ayuda mucho a tener mayor se­
guridad, mayor libertad de espíritu. geopolítica divina
Ustedes han oído hablar de geopolítica. Podríamos decir de
ser profetas la geopolítica lo siguiente: cuando un país, una región, se ve que es
Recordemos: desde el bautismo todos y cada uno de nosotros crucial, que es un punto importante para la política internacional, o
somos profetas. Ser profeta no es un capricho, ni es un carisma perso­ para los intereses de algunos países o de algún imperio... se dice que
nal. Ser profeta es esencial a la condición del ser cristiano. aquél país o aquella región son"geopolíticamente" muy importantes.
Pues bien. ¿Saben ustedes cuál es el país geopol(ticamente más
el día-a-día importante del mundo? ¿Estados Unidos? ¿Rusia? Ni uno ni otro.
La región más importante del mundo (de este lado del mundo, al me­
Siempre, el mayor de todos los desafíos es el día-a-día. Es fácil nos) es Centroamérica, y concretamente Nicaragua. Y no les estoy
pensar en grandes valores, en perspectivas mayores, en grandes pistas. adulando a los centroamericanos ni a los nicaragüenses, sino que les
Lo difícil —y lo importante— es saber descubrir y saber andar las vere­ estoy exigiendo responsabilidad.
das diarias. Esas son las cargantes y desafiantes. Y ése es en última Nicaragua es el lugar geopol ¡ticamente más importante del mun­
instancia el testimonio que le damos al Señor y al mundo. do. Por lo que está sucediendo aqu í. Por lo que puede suceder. Por
lo que se puede impedir que suceda.
egoístas Los grandes políticos no van a pensar así, ciertamente. Y si me
oyeran se reirían. Me llamarían loco, fanático... o poeta (que puede
Esos nicaragüenses que quieren que Nicaragua sea como Estados ser una forma de llamarle loco a uno). Pero yo creo que Dios tam­
Unidos son, simplemente, unos egoístas. Piensan en sí, para sí, en bién lo ve así. Nosotros somos cristianos, tenemos fe, y podemos
"su” futuro (que no es "futuro"), en "su" felicidad, la suya, la de y debemos leer la historia a la luz del evangelio.
ellos... Son unos egoístas. Ustedes saben que en el Antiguo Testamento Dios se escogió
una pequeña Nicaragua, el pueblecito de Israel, que era un grupito
un cartel de actualidad insignificante de disperdigados... restos de tribus, dispersas por allí...
Dios escogió a ese resto insignificante para hacer su "geopolítica de
Pensar que las masacres terminaron, pensar que en Guate­ la salvación".
mala hay libertad, sería engañarse. A m í esto me impresionó mu­ Yo creo sinceramente que, en América Latina, en el tercer
chísimo. Hay muchos testimonios. mundo. Dios escogió a Centroamérica y muy concretamente a Nica-
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ragua para sacar adelante su geopolítica de la liberación, de la salva­ Por cierto, una anécdota que ocurrió en esa reunión. A llí estaba
ción, En lo que ustedes están viviendo aquí, en lo que estamos inten­ monseñor Moacyr Grechi. Y cuando se discutía de la teología de la li­
tando, con mucho sufrimiento, con mucha sangre, con muchas muer­ beración contó lo siguiente: "Cuando yo llegué a Roma para estudiar
tes, con mucha precariedad, con problemas económicos, con inseguri­ teología, el rector de nuestro seminario —el Marianum, de los Servi-
dad, con presiones de los grandes, de los poderosos, con desconcierto ta s - nos llamó a los tres o cuatro que acabábamos de llegar, nueveci-
de los propios nicaragüenses (en una misma casa a veces el padre y la tos, de América Latina y nos dijo: 'vean, cuídense, que aquí en Euro­
madre piensan de modo diferente)... en todo eso se está jugando la pa hay teólogos muy conocidos, muy cacareados, que podrían hacer­
"geopolítica de la salvación" de Dios. A pesar de todas las dificulta­ les perder la fe'. Y uno de los teólogos sobre los cuales nos previno el
des yo continúo pensando que Dios escogió a Centroamérica y a N i­ rector era Joseph Ratzinger". El Papa soltó una carcajada. Y estaba
caragua para su geopolítica de la salvación. allí presente Ratzinger, claro.
Yo creo que en aquella visita se dieron pasos importantes. Al f i ­
nal del encuentro el Papa tuvo unas palabras muy emocionadas. Y en
cometer heroísmos
la carta que nos escribió después decía que la visita "ad lím ina", de
Cuando yo era seminarista recuerdo que en una ocasión me vino común acuerdo, como ya se hizo ahora, es un servicio pastoral y apos­
esta idea: si uno no se pone en una circunstancia más o menos heroica, tólico importante para la Iglesia. Y nosotros, no sé si con mucho opti­
difícilmente "cometerá heroísmos". Quiero decir que si uno no busca mismo, teníamos la impresión de que eso pasaba a ser ya un espacio
también su circunstancia más o menos "heroica" —dicho así, entre co­ conquistado.
millas, y dejando que cada uno discierna cuál es esa circunstancia para Vamos a ver si otros episcopados hacen lo mismo. Este año ha­
él—, si uno acepta sentarse en el sillón cómodo y mullido, si uno se de­ ce la visita "ad límina" el episcopado norteamericano, que, según de­
ja cercar de tanta normalidad y de tanta seguridad... pues es difícil que cía un alto miembro de nuestra conferencia episcopal brasileña, aún
cometa heroísmos... tiene más problemas con el Vaticano que nosotros. Yo pienso que el
diálogo también se conquista. No hay que esperar a que vengan solos
conquistar espacios de pluralismo esos espacios de pluralismo. Debemos caminar siendo Iglesia, hacien­
do Iglesia, abriendo espacio en la Iglesia... Se lo digo a ustedes los cen­
Aquellos ventiún obispos brasileños que el Vaticano había lla­
troamericanos, para que mantengan firme su esperanza eclesial, acti­
mado estuvieron durante tres días hablando con el Papa, que guardó
va y luchadora.
silencio hasta el final. Había dicho el Papa al comenzar: estaré "en
obsequióse silencio", aludiendo al "obsequioso silencio" que Ratzin­
ger había impuesto a Leonardo Boff... Y allí hubo sonrisas. Panamá centroamericano
Los dicasterios romanos planteaban al grupo de obispos brasile­
Para hacer realidad la centroamericanidad, creo que en primer
ños lo que ellos saben, piensan, intuyen o critican de nuestra iglesia
brasileña, ya sea en la vida religiosa, la catequesis, la liturgia, la comi­ lugar, sería necesario algo así como que cada uno de ustedes los pana­
sión pastoral de la tierra, la pastoral indigenista, etc. Y los obispos meños hiciera una especie de acto de fe: " iyo soy Centroamérica, y
brasileños respondían. Gracias a Dios se aclararon muchas cosas. juro defender esta conciencia de centroamericanidad delante del Dios
Y es que, en primer lugar, allí reciben informes sólo de un lado, vivo y delante de la historia!".
con mucha frecuencia. Eso fue constatado, ciertamente. Y , en segun­ Quiero decir: lo primero que hace falta es que ustedes tomen
do lugar, hay un hermano nuestro, obispo, cardenal, que tiene doce conciencia de que son Centroamérica. También los panameños, aun­
cargos en la curia romana. Y entonces, sólo a través de su presencia, que tengan el canal y una riquísima zona "libre" y escriban en inglés
de su palabra y de su juicio, de Roma viene lo que a Roma va... (Y, a si es para caballeros o para damas... también los panameños son cen­
todo esto, el Papa escuchando, "en obsequiso silencio", y tomando troamericanos. En primer lugar, pues, y sobre todo, tomar conciencia
nota). centroamericana.
Se insistió mucho en que realmente Roma vive distante con fre­ En segundo lugar creo que también sería muy importante mirar
cuencia de nuestros problemas. Y hubo, ciertamente, algunas actitu­ hacia atrás: estudiar y publicar la historia de Centroamérica, a varios
des muy bellas. Por ejemplo, en uno de los dicasterios, el segundo o niveles. ¿Por qué los países centroamericanos han llegado a la realidad
tercer secretario dijo en un momento dado a un grupo de nuestros en que se encuentran hoy? ¿Por qué nos han dividido siempre? ¿Por
obispos: "miren, lo que es excepción para otras latitudes, tómenlo us­ qué siguen dividiéndonos? Me decía un hondureño: "en mi tierra has­
tedes como norma...". Estaba hablando concretamente de la confe­ ta los niñitos son agresivos contra los nicaragüenses". Evidentemente,
sión comunitaria. al imperio le interesa la contrainformación. "Divide y vencerás".
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Unámonos nosotros para vencer. Así pues, en segundo lugar, desarro­ No sé si el muchacho me habría dado aquella primera respuesta
llar esta conciencia, que es historia asumida, información veraz... por recelo, por desconfianza, por la situación que Honduras vive. Pero
V pienso, en tercer lugar, que ustedes, aquí en Panamá, tienen vean: paz y tranquilidad... con mucha hambre y mucho desempleo. El
una especial posibilidad para potenciar la centroamericanidad. (Esto, terminaba la carrera, con un cargo ya más o menos bueno en una em­
idealmente, debería estar asumido y animado a nivel episcopal; pero presa, con "paz y tranquilidad". El hambre y el desempleo... eran de
ustedes ya saben que, con frecuencia, los obispos, como usamos capi­ los otros.
sayos, que pesan, llegamos un poco más tarde que el mismo pueblo...).
Ustedes tendrían la ocasión, la oportunidad, de potenciar unos ejerci­ sean comunitarios
cios de centroamericanidad, organizando —a través también de las ór­ ¿Recuerdan ustedes la más triste, la más cruel, la más expresiva
denes y congregaciones religiosas— encuentros, talleres, organismos,
palabra del egoísta que se haya dicho en el mundo entero a lo largo de
comités de solidaridad, etc. ¿Por qué no organizar aquí un retiro para
toda la historia humana? Está en la Biblia, ya en una de sus primeras
los centroamericanos dispersos que hay en este Panamá, quizá refugia­
páginas: "¿qué tengo que ver yo con mi hermano?". Y lo dijo Caín
dos, exiliados... para ayudarles a vivir también su fe cristiana de un
después de matar a su hermano.
modo centroamericano? Es posible. Por ejemplo: ¿ustedes saben
Ustedes no sean caínes más o menos camuflados. Porque lo so­
cuántos hondureños, salvadoreños, guatemaltecos, nicaragüenses, hon-
mos cada vez que decimos o pensamos: "a m í lo que me importa es
dureños hay en Panamá? Pues sépanlo. Infórmense. Busquen el mo­
marcharme, irme con mi familia, resolver mis problemas, asegurar mi
do y la manera. Piénsenlo. Y tengan esa preocupación.
futuro... y de los demás yo no voy a resolver los problemas... cada
uno habrá de espabilarse... para eso tienen la cabeza, que bastante
unidad, "intersolidaridad" me costó a m í...".
A veces hay un comité de derechos humanos, hay un comité de El hombre nuevo ha de tener una actitud "mayoritaria", comu­
Justicia y Paz... y entre ellos no se entienden. Todos deberíamos re­ nitaria, colectivista, abierta siempre hacia los demás, hacia los otros,
cordar que el ejercicio de la solidaridad debe empezar por una especie hacia las mayorías. Deberíamos grabarnos a fuego esa actitud en el
de "intersolidaridad". A veces sedan conflictos tristes, ridículos, por corazón. No piensen en sí mismos, sino en los demás. No se intere­
recaudar fondos de los organismos de apoyo, por tener el prestigio del sen por "su" futuro, el de cada uno; interésense por el futuro de nues­
propio nombre... y dejamos los derechos humanos o la solidaridad un tros pueblos, de las mayorías oprimidas, de América Latina, del mun­
poco de lado. Me parece que todo esto debiera ser bastante revisado. do. Sean comunitarios, colectivos.
A quí en Centroamérica mismo se dan también problemas sobre este
particular. ¿Por qué organismos de pastoral, organismo de derechos las últimas palabras de Romero
humanos, centros de publicaciones y reflexión a veces no tienen la Cuando Mons. Romero volvió de Roma, lloró. Fue muy poco
unidad, la fraternidad, la conjunción de esfuerzos que deberían tener? comprendido en Roma. Jon Sobrino me escribió entonces una carta
pidiéndome que le escribiese, porque estaba muy golpeado. Cuando
sacudir a la Iglesia desde el pueblo me llegó la carta de Jon, monseñor era ya mártir. Fue cuando escri­
bí el poema a "San Romero de América, pastor y mártir".
Cuanto más comprometidos estemos con el pueblo, más debe­ Un grupo de obispos brasileños, más Sergio Méndez, Samuel
ríamos comprometernos en la Iglesia. Para provocar a la propia Igle­ Ruiz... le habíamos enviado un telegrama felicitándole por la carta
sia, a la propia jerarquía, para sacudirla, para darle a la jerarquía y a
famosa que él envió a Cárter. El último día de su vida, las últimas
toda la Iglesia sabor, olor —y hedor incluso— de pueblo, de sus dra­
palabras que escribió fueron una carta respondiendo a nuestro tele­
mas, de su sangre, de sus aspiraciones...
grama. Y las últimas palabras de la carta son: "siéntame estrecha­
mente unido en... el triunfo de la Resurrección".
e/hambre... de los otros Se lo he comentado a los exiliados salvadoreños. Y les ha im­
De San Pedro Sula a La Ceiba, en Honduras, se sentó a mi lado presionado mucho.
un muchacho. Yo le pregunté cómo estaban las cosas en Honduras.
Y me dijo: "pues muy bien; aquí hay paz, tranquilidad...". Me atre­ acompañar a Guatemala
v í a hacerle una segunda pregunta: "pues mira, nosotros hemos leí­ La represión en Guatemala es sofisticada y durísima. De masa­
do que hay problemas sociales en Honduras..." Y me dice: "bueno, cres.
hay hambre, desempleo, sí, mucho...". Hablando con los refugiados uno llega a saber cosas que estre­
22 mecen. En una celebración de la Eucaristía que yo presidía pidieron
23
por la familia, por la comunidad tal, de un señor indígena. El estaba
tra muerta, sino que pueden seguir siendo hoy de palpitante actuali­
presente. Estaba presente con el cuerpo manchado: el shock que su­
dad...
frió le provocó ese trastorno en la pigmentación de la piel. El ejército Podría traer aquí una página de mi diario, la que escribí cuando
entró en su aldea, violó mujeres... y juntó a todos los hombres en la recibí el veto de mis colegas obispos. Pensé: hay tantos religiosos in­
iglesia y los masacró. El quedó sepultado debajo de los cadáveres de comprendidos por sus obispos, tantos sacerdotes vetados, tantas actua­
sus compañeros. La sangre caía sobre él, bautizándolo. Cuando ciones (tan cristianas) episcopalmente prohibidas... que no me parece
el ejército se fue —cuenta él— se incorporó y pidió permiso a los her­ malo experimentar en mi propia carne este "veto". Creo que es un
manos muertos para irse... Y dice que entendió en aquella hora que crecimiento en el “ proceso" de la Iglesia el que los obispos expulsen
el Señor le había salvado la vida para que el mundo supiese... o prohiban a los obispos. Creo que es crecer. Lo digo sinceramente.
De una represión así, tan violenta, de un ejército tan sofisticado, Y por eso creo que hay que tomarse las cosas con cierta naturalidad,
resulta un control casi absoluto. Ahora lo que hacen es llevar a los sin hacer mayor drama...
campesinos a otras áreas, impidiendo así que los que regresan de los
refugiados, por ejemplo, o los más organizados, puedan ubicarse. por el bien de la mayoría
Alguien decía que toda Guatemala sería prácticamente como un
Aquí en Nicaragua, como en el mundo entero, aquellos que no
pueblo fluctuante, un pueblo fuera de lugar: o está en los refugios, en
le vean mayor valor a una revolución realmente popular, aquellos que
el exilio, o vive en la guerrilla o está en las patrullas, que según algunos
quieran volver a las andadas o sueñen con Estados Unidos, es porque
son como unos 8000.000. Los números ahí son escalofriantes. Algu­
no son capaces de ser austeros, sacrificados; no son capaces de renun­
nos viven una cierta clandestinidad hasta en las ciudades. Deportados,
ciar a sus caprichos, a sus lujos, a sus vanidades, a su comodidad. Y
pues, muchos, hasta dentro de la propia Guatemala... Y dentro de es­
así no hay modo.
ta situación, a pesar de todo, las comunidades crecen, realmente...
Debemos saber renunciar. ¿Falta algo? Pues falta. A otros les
Tenemos que acompañarlos con mucho cariño, y con mucha oración
falta mucho más. Yo renuncio a algo para que todos tengan lo necesa­
también.
rio. Y ahí, vean, esos contrabandas, esos estraperlos, el agiotismo, la
corrupción... eso es criminal, eso es asesino, eso es blasfemo, porque
no tuve coraje para comer
impide que los bienes que Dios nos da para todos lleguen realmente
Ayer, cuando venía en el avión, nos pasaron un almuerzo esplén­ a todos. No quejarse, no reclamar por los artículos que faltan, que
dido, suculento. No tuve coraje para comérmelo. Me podrán decir us­ faltan precisamente por el bien de todos, eso es espíritu cristiano aquí
tedes que fue una estupidez... Yo pensaba en los que en Nicaragua lo y ahora.
pasan tan apretado, y en Guatemala, y en toda Centroamérica... Pen­ El realismo debe obligarnos a sentir las dificultades de los her­
saba en los niños del Quiché, miles de familias en esas montañas del manos en carne propia. Si falta algo por el bien de todos, que falte,
Quiché de Guatemala, donde el ejército de la “ democracia cristiana" y que no falte nuestra generosidad, nuestra austeridad, nuestra capaci­
(vean qué dos palabras) de Vinicio Cerezo está masacrando a familias dad de ideal, de ilusión, de entusiasmo. Si falta algo por el bien de la
enteras, sobre todo a partir de nuevo del mes de setiembre del 87. mayoría yo no me habré de quejar.
A hí en las montañas del Quiché los niños no pueden tomar leche. V i­
ven las familias en champas de plástico, trasladándose de un lado a no se nace, se hace
otro perseguidos por el ejército.., Nadie nace con un corazón revolucionario. Ni siquiera con un
corazón socialista. Como nadie nace con un corazón cristiano.
sin hacer mayor drama
¿Quién de nosotros nace con corazón pobre? Eso se va adquiriendo,
Yo iba a ir a esos países centroamericanos... Inicialmente, los se va conquistando, se va haciendo en la revolución de cada día.
obispos afectados aceptaron mi idea, hasta "con cariño y con alegría",
según me dijeron. Después hubo un encuentro de obispos centroame­
la opción por lospobres y sus procesos
ricanos en Colombia, preparando la asamblea del Celam, y de allí sur­
gió el veto. No pude entrar... Pero pienso que en cualquier caso se La Iglesia siempre ha hecho la opción por los pobres. Siempre.
debió a motivos varios. Cada uno tiene su modo de ver y de sentir el No hay duda. De una manera u otra. Y muchas veces heroicamente.
evangelio. En estas incomprensiones y vetos y no vetos, todos pensa­ Sin embargo, actualmente hay una novedad en esa opción. La
mos actuar con la mayor sinceridad evangélica, ¿no? novedad que en gran parte nos ha aportado la teología de la liberación
Sería bueno que, en todo caso, nos habituáramos a pensar que —y a la que nos ayudó también el propio Marx— es que estamos ha­
aquellas palabras de Jesús sobre la conflictividad no se quedaron en le- ciendo opción también por sus procesos, por los procesos de los pue-
24 25
blos. Optamos pues por los pobres como individuos, como clases,
se sumara a los organismos de derechos humanos que ya existen. En
como mayorías, como pueblo, como pueblo organizado, como pue­
blos en proceso. Esa sería la novedad. Y me parece una novedad su­ parte, es lo que ya tenemos dicho para los hospitales, las escuelas, para
otros trabajadores o movimientos populares; no tener la obsesión de
mamente importante.
Y ahí viene todo eso que ya sabemos: entrar en los procesos, crear nosotros una especie de instancia de derechos humanos "cristia­
respetándolos, asumiéndolos en la medida de lo posible, respetando nos", o de derechos humanos "católicos". Sería un gravísimo error.
su ritmo en la evaluación, en la programación, dejando y haciendo Ahora bien, hay lugares donde sólo la Iglesia puede crear espa­
que el pueblo participe realmente... cios de defensa, de denuncia, de organización de los derechos huma­
nos, comités de solidaridad: en El Salvador, en la misma Guatemala,
en Brasil, en Chile... A hí sí pienso que la Iglesia, que tiene tantas aso­
pastoral de la defensa
ciaciones, cofradías y organismos, debiera velar muy fundamentalmen­
Nuestra Iglesia y buena parte de nuestra jerarquía olvida la te por organizar de un modo sistemático la denuncia, la defensa, la
historia fácilmente. Cuando la segunda guerra mundial, elementos promoción de los derechos humanos...
de Iglesia atendían pastoralmente a quien estaba en la resistencia.
Y la Iglesia lo veía bien. Los bendecía. Les pasaba indulgencia. No Centroamérica contra Centroamérica
digo que no hubiese Iglesia y hasta jerarquía con la contra-resistencia.
No digo que no. Se dió de todo. Pero ustedes recordarán —y los más Centroamérica da la impresión de que está contra Centroaméri­
ca. Ustedes los centroamericanos están viviendo una especie de guerra
jóvenes lo habrán podido leer en textos referentes a la época— que la
interna centroamericana, utilizados por los grandes, por el propio im­
resistencia era algo legítimo, algo heroico, algo bien cristiano. ¿Y por
perio, y a todos los niveles... Ahí parece que se podría situar el desa­
qué la resistencia en Centroamérica no? ¿Por qué? (Claro, que hay
fío mayor para ustedes los cristianos centroamericanos.
que llamar resistencia a lo que lo es, a la que siempre lo ha sido, a la
resistencia contra el Imperio invasor, no a los asalariados del imperio
una contribución a América Latina
que se quieren disfrazar autodenominándose "resistencia” ...).
Todo esto se lo decía yo —en otros términos— al Papa, en una La revolución nicaragüense es fundamentalmente sandinista. Y
carta que le escribí. El hecho de que los nicaragüenses defiendan su "sandinista" viene de Sandino. La contrainformación —una de las va­
proceso revolucionario, el hecho de que se vean obligados a defender­ rias contras— está muy interesada en hacer que eso se olvide, y para
lo —decía muy bien Tomás Borge— les obliga a morir y a matar... No elio se esfuerza en hacer pasar el sandinismo como sinónimo de co­
vamos a caer en esa estupidez que el sistema quiere inculcarnos de que munismo. Así, habla casi siempre de "sandinismo-comunismo", y del
a los nicaragüenses les gusta la guerra. Eso no le gusta a nadie. Re­ "régimen marxista-leninista de Daniel Ortega"...
cuerdo lo que leí en tantas paredes de Nicaragua: "N o somos milita­ Pero "sandinismo" sigue viniendo de Sandino. Esa revolución
res. Somos población civil. Estamos armados por necesidad". Como nicaragüense sigue siendo particularmente antiimperialista. Y ésa es
Iglesia no sólo no podemos condenar esta defensa, sino que debemos una contribución sumamente valiosa de Nicaragua a Centroamérica, a
atenderla pastoralmente. América Latina, al tercer mundo, al mundo entero.
Yo doy gracias a Dios por que el pueblo nicaragüense sea tan
dos grandes milagros antimperialista, como lo debieran ser todos los pueblos de Centroamé­
rica. Esa contribución de Nicaragua —insisto— me parece sumamente
Quiero hacer un solemne elogio y una profunda acción de gra­
valiosa. Y digna de que demos gracias a Dios por ella.
cias a Dios por la existencia de los delegados de la Palabra en Centro­
américa. Creo que en la Iglesia de América Central hay dos grandes
milagros, dos grandes bendiciones del Señor. La primera, los mártires. una estructura al servicio del Reino
La segunda, los delegados de la Palabra. Que Dios los bendiga, que se A veces pienso que cuando lleguemos al cielo, entre otras cosas,
multipliquen, que los mimemos. el Señor nos dirá: "bueno, ahora se me olvidan ustedesde la Iglesia...;
no me vengan aquí a alborotar el gallinero...". Porque ustedes saben
subsidiariedad y suplencia que en el cielo habrá muchísimos —la mayor parte de los que están
Hay muchos movimientos, asociaciones y organismos de dere­ o estarán en el cielo— que nunca supieron o sabrán nada de la Iglesia...
chos humanos que no son cristianos. Es muy explicable. Sería muy (A Rahner le impresionaba mucho pensar que la mayor parte de la
humanidad se salvó, se salva y se salvará sin saber nada de la Iglesia,
importante que la Iglesia, donde pueda, donde sea oportuno, en vez
y sin saber nada de Cristo...).
de precipitarse a crear sus propios organismos de derechos humanos,
Por eso, no debemos perder de vista que muchas de estas in­
26 comprensiones, de estas tensiones "eclesiásticas"... son fruto simple-
27
mente de esa "estructura al servicio del Reino" que es la Iglesia, que quinientos años
aun siendo más que eso, no deja tampoco de ser eso, una estructura Podemos y debemos conocer la historia de la Iglesia. La Iglesia,
.humana, un tinglado que está ahí, con sus deficiencias. Por eso, una a lo largo de la historia ha hecho no sólo grandes tonterías, sino gran­
visión más amplia, ampliada a las dimensiones del Reino —que siempre des barbaridades. Ha posibilitado masacres, guerras, torturas... Y no
es más grande que la Iglesia—, nos oxigena y alienta nuestra esperanza. vale decir: en cuanto hacía eso no era Iglesia... Eso es muy fácil. Y
también lo podría decir el comunismo, o hasta el Imperio norteameri­
a ia mayoría siempre cano. No. Era la Iglesia, santa y pecadora, "casta prostituta", como
Contrariamente a lo que decía el poeta español Juan Ramón decían los santos padres. Claro, negando su ser de Iglesia de Jesús.
Jiménez, que él hacía su poesía “ a la minoría siempre", nosotros Pero era esa Iglesia-institución que está ahí.
debemos decir: "a la mayoría siempre". Nos debemos sentir también responsables del pecado de la Igle­
sia.
el Verbo sembrado Ahora, en España, hay una corriente, en la perspectiva de la ce­
lebración de los quinientos años, que dice lo siguiente: "no, no vamos
El Reino está sembrado, como aspiración, en cualquier corazón
a vanagloriarnos del descubrimiento y de la evangelización; tampoco
humano, en cualquier cultura. Semillas del Verbo esparcidas en todas vamos a sentirnos con remordimiento, porque nosotros no estábamos
las culturas, en todos los pueblos. Estudiosos patrísticos dicen que los allá en aquella hora; quien lo hizo que lo resuelva..."
padres decían más: ellos decían que no sólo hay "semillas", sino que Claro, eso es muy cómodo. Es olvidar la historia y dejar de ser
el Verbo está sembrado, presente, de lleno, aunque no revelado. históricos. Si ignoramos el pasado, ¿cómo podremos vivir el presente
Si en este particular no tenemos las ideas claras, necesariamente y preparar el futuro? La Iglesia es responsable delante de Dios y de la
acabaríamos pensando en dos dioses, o en dos posturas fundamental­ humanidad de lo que ha hecho bien y de lo que ha hecho mal. Y no­
mente distintas por parte de Dios: para unos seres humanos Dios sería sotros hoy somos la Iglesia. Y cargamos sus responsabilidades históri­
Padre, totalmente Padre, plenamente salvador... y para con la otra in­ cas. Si decíamos, hablando de la fe, que "una nube de testigos nos
mensa mayoría de la humanidad sería más o menos bueno, permitién­ acompaña", podemos decir que nos acompaña también una nube de
doles unas migajas, tratando de salvarlos como buenamente pudiera... sinvergüenzas, antes, ahora y después. Y a veces sería bueno saber en
Acabaríamos aceptando "un dios judío" en el mal sentido de la expre­ qué nube estamos, mitad testigos mitad sinvergüenzas...
sión, un dios "de mi pueblo Israel", pero no el Dios "de todos los pue­
blos". cuanto más nos centroamericanizamos
Se ha constatado que la mayor parte de los pueblos indígenas
se dan a sí mismos un nombre que signifique: el pueblo, la gente, el No olviden nunca esto: cuanto más nos centroamericanizamos
ser humano, personas humanas, la gente auténtica... O sea, tal como más nos latinoamericanizamos, y más nos unlversalizamos. A m í me
se ve claramente en su autodeterminación original, cada pueblo se con­ gusta mucho una poesía de un poeta alemán, Heine, que dice: el mejor
sidera la humanidad, el ser humano. poeta, el más universal, es el que mejor canta en la rama de su árbol ge­
En los mitos indígenas hay expresiones bellísimas, que nos de­ nealógico. Como diciendo: el más encarnado, el más enraizado en su
bieran sacudir: no son menos bellas ni menos sabias que las expresio­ propia cultura, en su propio lugar, en su propio tiempo, ése es el que
nes que aceptamos como de fe en la Biblia. La referencia de esos mi­ tendrá una voz más universal. Por una razón muy sencilla: porque
tos indígenas es la misma: el Verbo sembrado. será el más auténtico.

cuando más distante le debemos tanto a Honduras


Yo pudo que alguien escriba algún día el libro de los delegados
Cuanto más distante se vive, cuanto más en la montaña, más
de la Palabra de Centroamérica, a partir de Honduras. Honduras le
en la frontera, en la emergencia, en la conflictividad... se vive y se vive
hizo este servicio inmenso a América Latina. Por eso le debemos
como Iglesia, más necesidad tenemos de estudiar. Cuando se vive en
tanto a Honduras.
plena ciudad, con todas las bibliotecas al alcance y todos los asesores
necesarios, si tengo dudas pregunto, marco el teléfono...
Nicaragua pro fética
En América Latina , y más aún aquí en Centroamérica, en toda
esta coyuntura, sobre todo los que están en la frontera, en la montaña, Todos los pueblos de la tierra tienen una vocación profética, al­
en la emergencia...: procuren leer, estudiar, y ayudar y proporcionar go original que decir en la historia, porque tienen su identidad y pue­
a nuestros hermanos libros, talleres, encuentros, cursos... den y deben contribuir al bien, al crecimiento, a la plenitud de los
28 29
otros pueblos. Quien pasa por Nicaragua debería salir de Nicaragua para el mundo
Nicaragua es un pueblo profético también por vocación cristia­ "proféticamente". Quien no acepte delante de Nicaragua o de Centro­
na, porque es un pueblo bautizado. Todos sabemos que es a partir américa, de América Latina más en general, y aún más en general co-
del bautismo como nos viene la misión de la profecía. Somos un pue­ davía delante del tercer mundo, quien no acepte esta postura proféti­
blo de profetas, sacerdotes y reyes. Hay que subrayar este aspecto ca que el pueblo de Nicaragua provoca, se escandaliza necesariamente.
también. Posiblemente no se ha estudiado todavía lo que significa O profetizamos o nos escandalizamos: no hay otra alternativa. Nos es­
que un pueblo sea mayoritariamente cristiano, y que por lo mismo candalizamos y escandalizamos a los demás. Con otras palabras: no se
deba dar una contribución cristiana a su propio proceso y a los proce­ puede ser indiferente ante Nicaragua. O a favor o en contra. O se en­
sos de los otros pueblos. La originalidad de la revolución nicaragüen­ tra en el proceso o, creyendo impedirlo, quizá con la mejor buena vo­
se sería ésta entre otras: un pueblo mayoritariamente ciistiano necesa­ luntad de prestar un servicio a Dios, asesinamos la profecía en la histo­
riamente debía dar una contribución cristiana a un proceso nuevo, su­ ria, la liberación y el Reino.
yo y, en este caso, revolucionario.
Pero yo digo que Nicaragua, Centroamérica, América Latina, una hora muy hermosa
el Tercer Mundo entero, es como un pueblo compulsoriamente profé­ Nicaragua: una revolución social, política, económica, cultural...
tico, a la fuerza, por la fuerza —diríamos— de las circunstancias. El y una revolución eclesial. Las dos revoluciones se encuentran inevita­
propio cautiverio, la dominación, la colonización, el imperiaósmo, los blemente y caminarán juntas, o simultáneamente se impedirán en este
imperios sucesivos, y las sucesivas oligarquías lacayas han puesto a mu­ continente cristiano de América Latina. Los desafíos son enormes, es­
chos pueblos latinoamericanos y a Nicaragua concretamente en el can­ timulantes también. Esta es una hora muy hermosa: de martirio, de
delabro de la profecía. En la cruz y en el martirio, que es profecía profecía, de pascua.
siempre. Cuando hoy digo Nicaragua digo su pueblo y su Iglesia. Qui­
zá sus pueblos y sus Iglesias. En la pluralidad cultural de Nicaragua y en Chiapas
en su pluralidad ecuménica, siendo una única Nicaragua en última ins­
tancia. Ustedes están en Chiapas, y hay que agradecerle eso a Dios.
Por la agresión de Estados Unidos y por la incomprensión de la Ha sido providencial para los refugiados y para Centroamérica el que
Iglesia jerárquica dentro de Nicaragua y en el continente —más concre­ don Samuel y ustedes estén aquí. Sobre todo para los procesos de N i­
tamente a nivel de Celam— y en Roma también, esa Nicaragua Pueblo- caragua, El Salvador y Guatemala, incluso para el resto de América La­
Iglesia se ve obligada compulsoriamente a ser profecía. La situación tina, México siempre ha sido puente, diálogo, referencia, y lo está sien­
álgida, escandalosa, diálectica, que Nicaragua está viviendo, posibilita do de una forma muy concreta ahora con los refugiados.
que cuantos pasan por Nicaragua o se aproximan a Nicaragua, por la Si no hay en los propios países centroamericanos y en este Méxi­
solidaridad, o quizás incluso por el escándalo, todos los que miramos co y otros países una Iglesia o Iglesias que asuman a Centroamérica
a Nicaragua, de cerca o de lejos, la aceptemos como profecía o la re­ como un desafío pastoral, o como un lugar por donde pasa Dios, por
chacemos como escándalo. La profecía, en la Biblia, y el propio su­ donde está pasando el pueblo de Dios hacia la tierra prometida, con
premo profeta Jesús, es o salvación o escándalo o locura. todas las contradicciones y límites que tiene, y si no procuran contri­
La realidad sucesiva de la opresión, del cautiverio y ahora de la buir a nivel de Teología, de grandes encuentros internacionales de ase­
agresión, así como la voluntad de liberación, la afirmación de la propia sorías, de solidaridad... Centroamérica no tendrá posibilidades de sa­
identidad y autonomía, el esfuerzo terco en el proceso histórico que lir adelante en la revolución política, económica y social en que está
Nicaragua está viviendo, como también esas ganas que el Espíritu sus­ embarcada, ni podrá ser esa Iglesia que soñamos.
cita en ella, como en tantos otros pueblos de la tierra, de la nueva
Iglesia, esa llamada Iglesia popular -c u y o nombre sería propiamente ía supervivencia de esta Iglesia
teológico y ciertamente más evangélico que muchos otros adjetivos Quiero decirlo con mucha sinceridad: siento a veces que se­
que la Iglesia secularmente utilizó— hace que Nicaragua sea realmente rá menos difícil que venza el proceso revolucionario nicaragüense fren­
profética, y debería obligarnos a todos los que la miramos, sobre todo te a todos los imperios que el que pueda salir a flote con cierta liber­
a los que reconozcan el Espíritu de Dios como un Espíritu que suscita tad, con alegría, danto testimonio, esta Iglesia que soñamos en Nicara­
la profecía en las personas, en las comunidades, en los pueblos, a m i­ gua y para Nicaragua, en Centroamérica y para Centroamérica, en
rarla con un mínimo de comprensión. América Latina y para América Latina y para todo el mundo. Yo
Posiblemente, la proximidad de esta Nicaragua-profecía —si fué­ siento más inerme a nivel estructural a esta Iglesia que soñamos, la
ramos libres, sinceros, y fieles— nos obligaría a profetizar también. Iglesia de los pobres, la Iglesia popular, la Iglesia comprometida simul-
30 31
táneamente con las personas y con los pueblos, la Iglesia que sabe re­ Cuanto más se centroamericanice
conocer las señales de los tiempos y las señales del lugar, la Iglesia que Se respiraba ya en aquel "canal del Im perio" el alto clima de
sabe convertir la coyuntura en sacramento de salvación, y que sabe crisis global que hoy lo desafía históricamente. Enclave geopolítico
detectar en la estructura el pecado, y sabe transformar la estructura de la maquinaria militar y económica de Estados Unidos —entre Pa­
también en otro sacramento mayor, más fundante, de salvación histó­ namá y Estados Unidos, dice Reagan, no puede haber conflicto de
rica, de testimonio, de evangelización, de gracia, de Reino. (Yo he la­ "seguridad nacional"—, en Panamá está el Comando Sur y Panamá
mentado muchas veces ante nuestros teólogos que cediesen en un mo­ reúne el 80 o/o de las inversiones norteamericanas en Centroamérica.
mento dado —ante incomprensiones y cortapisas autoritarias— en el Y en Panamá realizó Estados Unidos —ya entre 1856 y 1964— dieci­
uso de la expresión "Iglesia popular". ¿No es la Iglesia Pueblo de
nueve intervenciones directas.
Dios? ¿No es en el pueblo, en el pueblo de los pobres, en su día a
Unico país independiente del mundo que no tiene moneda pro­
día, en sus procesos, donde acontece mayormente el Reino? Esas
pia, Panamá, con sus dos millones de habitantes, es una especie de co­
multitudes que seguían a Jesús, frente a las cuales él se conmovía...
lonia, privilegiada sólo para unos pocos. Los negros de Colón, los va­
Si la Iglesia no es popular, ¿será la Iglesia de Jesús? Se habla de la
rios grupos indígenas, la mayoría silenciosa y quizá subempleada, son
Iglesia "jerárquica" porque la Iglesia "tiene" jerarquía. Se puede ha­
marginales a la pol ítica oficial.
blar con mucha más razón de la Iglesia "popular" porque la Iglesia
El país —nos comentaba un sagaz analista nacional— está desga­
"es" pueblo de Dios).
rrado entre dos polos de poder que no plantean ningún modelo econó­
El desafío de la supervivencia de esta Iglesia de Jesús aquí en
mico diferente; ninguno de los dos levanta el discurso popular. "Hay
Nicaragua solamente se refiere a la estructura de la propia Iglesia. Yo
un vació en el país; falta lo democrático-popular-nacional". A corto
creo en la presencia del Señor resucitado, que es capaz de salvar a la
plazo no se resolverá la real crisis panameña, que es crisis de domina­
Iglesia a pesar de ella misma, para salvar en la Iglesia la señal, el fer­
ción y hegemonía.
mento, un espacio privilegiado de Reino. Sin embargo es bueno no
En éstas, Noriega, con la mano sucia, ha levantado una bandera
olvidar lo que Gustavo Gutiérrez, buen conocedor de la teología de
teóricamente limpia: el antiimperialismo, el nacionalismo, la latino-
América Latina y de Nicaragua concretamente también, buen cono­
americanidad. Pero el país no funciona con sólo una bandera. Norie­
cedor de la sociología y de los procesos revolucionarios, ha dicho en
ga será un episodio más, quizá significativo. "Geográficamente hemos
repetidas ocasiones, alarmado, profético: si se impide la revolución
sido centroamericanos —reconocía el mismo analista—, históricamente
sandinista en Nicaragua con la participación tan activa de los cristia­
sudamericanos; ahora nos tocará ser centroamericanos de verdad". Y
nos, por muchos años será imposible en América Latina una revolu­
cuanto más se centroamericanice Panamá —como Pueblo y como Igle­
ción verdaderamente popular que sea libremente cristiana.
sia— más esperanzas de transformación verdadera podrá abrigar.

Somos el pueblo hondureño


Esquipulas, marco histórico En Honduras sentí una especie de país en la clandestinidad. Ha­
blar y escribir, por ejemplo, de los Acuerdos de Paz de Esquipulas, es
Esquipulas es un marco histórico para toda Centroamérica.
subversivo en ciertos ambientes. No se puede hablar claro. Honduras
Siempre, eso sí, en continuidad con Contadora y el Grupo de Apoyo.
reclama que no la ignoremos, que no la despreciemos.
Siempre que Esquipulas no pretenda legitimar las seudodemocracias
Honduras se siente humillada e invadida por el Imperio y por sus
que el capitalismo y las dependencias lacayas quieran imponerle a
lacayos —militares o políticos, terratenientes y negociantes— y al mis­
América Latina, como alternativa confiable de las dictaduras. Siempre
mo tiempo se ve incomprendida e ignorada por sus hermanas de Amé­
que no pretenda frenar el desarrollo de las luchas populares —antiim­
perialistas y antioligárquicas, rurales y obreras, de identidad cultural y rica Latina.
El pueblo me dice en Honduras: "Ni somos los gringos que inva­
de participación. Siempre que no reste solidaridad a la legítima insur-
gencia ni vacíe el clamor de los organismos de Derechos Humanos. dieron el país (con diecisiete bases de gran porte y hasta unos 7.000
Mientras se pueda contar con una OEA relativamente independiente. soldados), ni somos los contras que utilizan nuestro territorio (con sus
Aprovechando la hora crítica del Imperio, desgastado internacional­ campamentos a lo largo de la frontera con Nicaragua), ni somos el
mente por la desalmada política de Reagan y minado interiormente ejército opresor, ni el gobierno servil; somos el pueblo hondureño, hu­
por la creciente firmeza de los Movimientos de Paz y de Solidaridad millado, en busca de la liberación". Es necesario acompañarlo con
con América Latina, en el mundo y en los sectores conscientes del nuestra solidaridad.
mismo Estados Unidos. Hay que volverse a ese pueblo. Y sentirlo. Y agradecerle su so­
32 terrada vida. Con sus campesinos, secularmente explotados por las
33
grandes compañías, pero en una buena tradición de lucha, de sindica­ tiva sobre los refugiados; la tierra o la libertad o la vida, que para un
to, de martirio; con la CNTC ahora (Central Nacional de los Trabaja­ Pueblo indígena son tres sinónimos.
dores del Campo) que ya reúne cinco federaciones con casi 30.000 so­
cios, a pesar de la represión oficial. Con sus obreros, combativos y De la conciencia étnica a la conciencia indígena
uniéndose en corporaciones mayores, como la FUTH (Federación Uni­
De México, Distrito Federal, a San Cristóbal de las Casas fuimos
taria de Trabajadores de Honduras). Con sus heroicos Delegados de la
hablando de Guatemala, horas y horas. En las montañas agredidas por
Palabra que en Honduras nacieron en 1966, y se esparcieron después,
el Ejército de Vinicio, "las compañeras —decía el indígena que nos
como una bendición, por toda Centroamérica. (La represión intenta
acompañaba— sólo pueden encender fuego a las dos de la madrugada.
ahora infiltrar entre ellos sus "orejas" o delatores, para desarticular esa
Hasta les cerramos la bocina a los gallos para que no nos descubran".
fuerza campesina y cristiana de Liberación). Con sus organismos de
Ya se ha dicho que en Guatemala los gallos son también prisioneros
Paz, de Derechos Humanos, de Familiares de Detenidos-Desaparecidos
políticos.
(COFADEH). Constan 130 desaparecidos, en estos últimos años, ciu­
"Vamos seis años", pondera el indígena; como quien dice: ¡po­
dadanos extranjeros refugiados en su mayoría. Y el día 14 de este año
demos ir mucho más! El ejército los acosa, los bombardea, les ha en­
caían, mártires, Miguel Angel Pavón, de los Derechos Humanos, y el
venenado el lago, les quema las plantaciones. Un niñito suyo está "en­
educador Moisés Landaverde. fermo de guerra". "Pero nuestra vigilancia sabe todos los caminos de
La Iglesia de Honduras, con un buen número de sacerdotes, re­ la selva". "Todo revuelto, miedo con dolor, pero seguimos". Se nie­
ligiosos, delegados de la Palabra, catequistas y militantes cristianos gan a acogerse a la tutela de las autoridades militares "porque ellos se-
más comprometidos, y con un episcopado más próximo al Pueblo y guritito nos matan". "Somos un pueblo que estamos conducidos por
a sus reivindicaciones, es más que una esperanza cierta de nueva evan- nosotros mismos"...
gelización liberadora. Desde que se inició la guerra contrainsurgente en 1980, las varias
etnias se han visto obligadas a convivir —"hasta 22 etnias diferentes en
un mismo poblado"— y "por segunda vez se da un ascenso de la con­
La revolución del silencio. ciencia étnica a la conciencia indígena", según el antropólogo M.
De Guatemala todavía se sabe demasiado poco también. No se Lombs.
saben o se olvidan los cien mil asesinatos recientes, el millón de despla­ Y todo eso es conciencia de Patria Grande, revolución latino­
zados internos, los 35.0 0 0 desaparecidos desde 1954, los 150.000 re­ americana.
fugiados en el exterior, el hinchazo abrumador y violento de la capital
con sus 2.600.000 habitantes en un país de ocho millones, la constan­ Ei Cristo negro y ia bandera yanqui
te violación de los derechos humanos, las casi 500 aldeas arrasadas, las
A Duarte le han sentado mal los acuerdos de Esquipulas, desde
"aldeas modelo" o militarizadas, los patrulleros forzados, la seudode-
el primer momento. No había modo de besar simultáneamente el
mocracia de la Democracia Cristiana de Vinicio Cerezo, publicitaria al
Cristo negro de Esquipulas y la bandera yanqui. Ha llegado a hablar
exterior pero internamente desastrada —"candil de la calle, oscuridad
de Esquipulas como de unos "acuerdos transitorios".
en casa"—, el privilegiado 2o/o de la población que posee el 70o/o de
las tierras cultivables, el estallido de las sectas (alguien ha hablado de
Sólo en Nicaragua
un 30o/o de "evangélicos sectarios" en Guatemala, verdadero "plan
p ilo to " de penetración de las sectas en Centroamérica, sobre América Oyendo a la madre de un caído comentar la Marcha por la Paz
Latina —hablo de "sectas", no de Iglesias evangélicas—), y finalmente hacia Nueva Guinea, monseñor Sergio Méndez Arceo —el patriarca de
la genocida ofensiva de fin del 87, que desplegó sobre las comunidades la solidaridad- ponderaba, a mi lado: " ¡Viven lo heroico con una na­
campesinas de las montañas 30 batallones con 13.000 hombres sofisti­ turalidad...!". Las madres, las mujeres, siguen siendo en Nicaragua
cadamente armados... una floración espléndida de conciencia y de participación. "En manos
Un documento de denuncia de la ofensiva militar sobre el Ixcan de las mujeres están las cooperativas y el campo", decía la improvisada
y el área Ix il ("el interés de Vinicio Cerezo") habla de 150 días de actriz de un sociodrama. Las Madres de Héroes y Mártires de la muy
ininterrumpida ofensiva militar del ejército guatemalteco contra la po­ leal Matagalpa hicieron llorar, con su testimonio, a un grupo de rusos
blación civil del norte del departamento de El Guiché, con un gasto de que visitaban Nicaragua y nos sorprendieron mientras ya preparába­
10 millones de delates y con la destrucción completa de nueve aldeas; mos la Eucaristía, puesta ya la mesa y el blanco mantel y unas flores
habla también del intento de "palestinización" de las áreas en conflic­ siemprevivas. Hasta cinco hijos, el marido y un hermano había entre­
to, del expolio de las tierrasde las cooperativas y de la opresión deflni- gado una de aquellas madres.
34 35
"Sólo en Nicaragua, les comentaba yo a los visitantes, fornidos Yo le responderé
y colorados, pueden acontecer semejantes encuentros. Esas mujeres,
cristianas y hasta devotas, que les homenajean a ustedes con himnos Ha muerto, hace poco, un periodista de "Barricada", que rezaba
religiosos; ustedes que, en principio, serán marxistas y comunistas todas las noches el Salmo 21 : "Pues a mí se acogió, lo libraré". Heri­
ateos; yo, obispo católico, venido de Brasil. Recuerden, con todo, que do de guerra y ya en agonía, le pidió con gestos a su mamá que le reci­
el "dios" que Marx destestaba —el del opio— no es el Dios en quien es­ tara el salmo, por última vez. "Me llamará, Yo le responderé", asegu­
tas mujeres y yo creemos y con cuyo nombre en la boca han muerto raba el Señor en el salmo.
los hijos de ellas. El "dios" ese de Marx no es el Dios de Jesús. Ellas,
por ser madres, definen muy bien con su sola presencia lo que aquí la avanzada de Estados Unidos
nos une, el Dios a quien amamos: la vida, el Dios de la vida, vida para En Guatemala las reformas de colonización son estrategia m ili­
todos". Por esas fechas -celebrando el Día Internacional de la Mu­ tar. El gobierno es civil pero manda el ejército. Y manda al servicio
jer— las mujeres proclamaban en una pancarta por las calles de Mana­ del imperio: "Nosotros somos de hecho la avanzada de Estados Uni­
gua: "No sólo queremos dar vida. Queremos cambiarla". dos contra este enemigo común (el comunismo internacional)", decla­
ró a la revista "Soldier of Fortune" el general Héctor Gramajo, minis­
tro de Defensa. La Comisión de Verificación (CIVS) tuvo que recono­
Espiritualidad de la revolución cer que Guatemala no ha cumplido con Esquipulas. El Cristo negro
de Esquipulas sigue martirizado en su casa. La corrupción se ha oficia­
La espiritualidad de la liberación, en Centroamérica, ha de vivir­ lizado: "El-noventa por ciento de los policías son corruptos", admitía
se más específicamente como una espiritualidad de la revolución. Y a el propio viceministro de gobierno, Benjamín Rivas.
la Pastoral de la Frontera y a la Pastoral de la Consolación hay que
añadir —en ciertas latitudes centroamericanas o en todas ellas, qui­ una apasionada evangélica latinoamericanidad
zás— la Pastoral de la Astucia: "Prudentes como las serpientes", que
diría el propio Jesús. En medio de esos procesos ineludibles de los Vuelvo de México, la capitalísima de los embotellamientos y de
pueblos centroamericanos, ¿qué desafíos, qué aportes, qué conflicti- la contaminación ambiental, pero también de la cordialidad y de la
vidad, qué gracias le acosan a un cristiano sincero? ¿Cómo se habrá Guadalupana. Esta vez fui a verla, a ella, la Virgen de Guadalupe. Y a
de ser Iglesia de Jesús hoy, allí, en aquellas "fronteras"? Invocar la pedirle una apasionada evangélica latinoamericanidad. A rezarle por
normalidad de la rutina, huir de la historia, quedarse en la dicotomía todos los Juan Diego y las Juanitas del Continente. Lloviznaba sobre
cobarde, nunca será evangélico ni evangelizador. los hombros del Tepeyac, pero seguían humeando los desayunos típ i­
cos al socaire de las basílicas.
La ciudad de México había amanecido cercada de nieve.
geopolítica apasionante de evangelio los derechos humanos en El Salvador
Acababa de pasar por Honduras —por Centroamérica— el elec­
Siguen muy maltratados los derechos humanos en El Salvador.
trónico pastor Jimmy Swaggart, titular de un imperio de teleevangelis-
El V il Congreso de FEDEFAM (Federación Latinoamericana de Aso­
mo que alcanza a más de 140 países, y ahora estallaba en los periódi­
ciaciones de Familiares Detenidos-Desaparecidos) que iba a realizarse
cos su escándalo. Acababa de pasar también, con motivo del año ma-
en El Salvador, el año pasado, fue impedido de hecho por el qobierno
riano, siempre luminosa y consoladora, la Virgen de Suyapa, la Suya-
demócrata cristiano de Duarte. Y la ley de Amnistía acabó favore­
pita nacional, encontrada por unos campesinos, en febrero de 1747,
ciendo sobre todo a las Fuerzas Armadas represivas. Sigue creciendo
en la montaña de El Pingüín. Algunas comunidades supieron recibir
en El Salvador la lista de los Desaparecidos: seis mil calcula FED E ­
a la Madre de Jesús muy conscientemente: "Oh Corazón de María, /
de América Corazón, / a tu Hijo crucifican / de nuevo en esta re­ FAM, hasta la fecha. El heroico coordinador de la Comisión de Dere­
chos Humanos No Gubernamental (CDHES), Herbert Anaya, juntó
gión. / Te vemos comprometida / en nuestra liberación".
su sangre, después de Esquipulas, al caudaloso río de la sangre már­
En Honduras tuve otros muchos encuentros, cálidos, con dele­ tir salvadoreña. Sigue la captura de campesinos y hasta de menores.
gados de la Palabra y catequistas —hombres y mujeres—, con jóvenes, Las tropas gubernamentales llegaron a incursionar, recientemente, con
con sacerdotes y religiosas. En La Ceiba, la Masica,Tela, Progreso, morteros y fusilería, al Refugio San José Calle Real, donde se encuen­
San Pedro Sula, Arizona, Jutiapa, Salomé. Tauladé... En Honduras tran veinte lisiados de guerra y 600 desplazados. Las Comunidades
me encontré... con Honduras, ya para siempre también geografía del Cristianas de El Salvador lanzaron, el día 4 de este mes de marzo de
alma, geopolítica apasionante del Evangelio. 1988, un llamado "a la comunidad internacional, Iglesias, institucio-
36 37
nes humanitarias" para que se presione al gobierno de Duarte en or­
sandinlsta ante el Imperio volvería a arrebatar a una máxima parte
den al respecto de los derechos humanos de los heridos y lisiados de
de los nicaragüenses.
guerra: los veinte de Calle Real y las varias decenas en los frentes de
Por otra parte, esa guerra de agresión no es sólo contra Nicara­
combate. Se trata de exigirle al gobierno democristiano que respete
gua, sino contra todo lo que Nicaragua significa de esperanza para
los convenios de Ginebra y los acuerdos suscritos por el mismo gobier­
Centroamérica. Y eso lo pude comprobar entre los refugiados gua­
no con el FMLN.
temaltecos. Pregunté a un muchacho joven: "¿piensas volver a Gua­
temala o ya te quedarás en México?, ¿o te irás a Estados Unidos?" Y
continúa la reforma agraria él me dijo: "Vea, monseñor; con sinceridad, yo ya no pienso volver
a Guatemala, y muchos compañeros míos tampoco piensan volver.
En Nicaragua la vida continúa, a pesar de la guerra. Como un
Ya ha sufrido mucho nuestro pueblo, nos han matado a muchos
chllamate Imperturbablemente verde. Continúa la reforma agraria,
familiares. Y, vea, Nicaragua venció, la revolución triunfó, y ahora
los asentamientos. El día 12 de marzo, por la noche, celebramos la
no la dejan...". Como diciéndo: ¿para qué vamos a luchar, para qué,
eucaristía en el asentamiento nuevo de El Bonete, ya con seis coope­
si después nos van a prohibir, si después no nos dejarán...? Como que
rativas de treinta familias cada una y cada cooperativa con sus cin­
no hubiera salida.
cuenta vacas. Las casas, en construcción, más lejos de la guerra y en
Esa guerra contra Nicaragua es una guerra dirigida contra la es­
tierras mejores. Las hermam'tas de Jesús, Nely y Auxiliadora, forman
peranza dg Nicaragua, de Centroamérica, del Tercer Mundo, de los
parte del asentamiento también. El carro nos alumbraba con sus faro­
pobres de la tierra.
les. Una enorme champa de lona y panochas de maíz hacían de tienda
santa, como en las marchas del Pueblo de Dios por el desierto. Las
guitarras junto a los fusiles, pero sólo ellas cantaban. La Virgen de
el Espíritu en Centroamérica
Guadalupe y el hermano Carlos de Foucauld miraban benignamente A veces pienso que los "no-carismáticos" podríamos y debería­
desde las cubiertas de la Biblia latinoamericana. Escogimos el evange­ mos "reconquistar" el Espíritu. Porque es claro que el Espíritu no es
lio de la Transfiguración. Y hablamos de la Pasión, de la Pascua, de la sólo "aleluya, aleluya". El Espíritu es también Verdad. El Espíritu
Tierra Prometida. revoluciona todas las cosas. Es la fuerza de Dios. El Espíritu llevó a
Continúa la fe invencible. La fraterna amistad. Continúa la Jesús al desierto, lo llevó a Jerusalén, lo arrancó del sepulcro.
Nueva Nicaragua. El Dios de los pequeños no la abandonará. Vamos a contar más con el Espíritu de Jesús resucitado que co­
memos y bebemos en la eucaristía, meditando la Palabra de Dios,
abriendo los ojos a la realidad donde el mismo Espíritu aletea, respon­
una guerra contra la esperanza diendo a los gritos de los hermanos, que son el gemido, el grito del Es­
La guerra de baja Intensidad es lo que ha estado golpeando píritu. Sintiendo presente al Espíritu en la historia, y en esta historia
a Nicaragua: esa precariedad con que se vive, el cansancio, ese con­ de Centroamérica. El Espíritu de Jesús presente en Centroamérica
tinuo "no hay"... Algunos sienten que aquel heroísmo tan multipli­ es quien nos provoca y nos convoca. Seamos fieles a ese llamado
cado de los maestros y maestrlllos en la montaña de la alfabetización —provocador y convocante— del Espíritu, que es Centroamérica.
ha disminuido...
Hay que pensar lo que son siete años de agresión, de muertos, que nos pase lo que ai pueblo
tantas bajas... Y , por otra parte, todos tenemos necesidad de ver la Me he venido de Centroamérica con muchos interrogantes. A
victoria, de ver frutos. Cuando los frutos no se ven —algunos por lo veces pienso que lo mejor pudiera ser algo así como callarse, rezar y
menos— o cuando se pierden frutos ya adquiridos, cuando se tiene quedarse allí. Y decir: que lo que le pase a este pueblo nos pase
que cerrar tantas escuelas en la montaña a causa de los ataques de la también a nosotros...
contra —a pesar de que el gobierno sandinlsta continúa Intensificando
sobre todo sus proyectos en el medio rural, en el mundo campesino- tres palabras ¡mpactan tes
claro, todo eso afecta mucho al pueblo.
En la guerra de baja intensidad —la "G B I", que es ya toda una Hubo tres palabras que me impactaron especialmente en una de
teoría de estrategia m ilitar moderna— el Imperio ha descubierto que mis visitas a Centroamérica:
tiene un medio mejor que la invasión directa. Mejor la agresión de Una, la del embajador de Estados Unidos en Guatemala. Habla­
la GBI. No hay duda de que si hubiese Invasión directa resurgiría ba el 3 de marzo por la radio sobre el gran peligro de Nicaragua, que
muchísimo de Nicaragua; el espíritu revolucionarlo, aquella actitud sería la unión de los cristianos y los marxlstas. El, muy apostólica­
mente preocupado, ¿no? Hablaba de lo que significa de peligro para
38
39
la fe... Una palabra importante pues, la del embajador de Estados
Unidos en Guatemala.
Otra segunda palabra importante: la de una indiecita guatemal­
teca esposa de mártir, madre de mártir. Me servía el café en México,
después de visitar a los refugiados guatemaltecos, cuando ya me venía
para Nicaragua. Le pregunté: "hermana, ¿qué cree usted que yo co­
mo obispo podría hacer por Guatemala?". Ella bajó los ojos, pensó
un poco, sonrió, levantó la mirada, y me dijo: "vea pues, usted sabe
su tarea". No pregunté nada más.
Y la tercera palabra, la de un obispo de Guatemala, que hace
unos pocos días le decía a un responsable de una organización de ayu­
da, concretamente de América Latina: "Perdimos la oportunidad ha­
ce diez años. Los que estamos vivos lo estamos porque no somos com­
prometidos. Los comprometidos ya 'murieron' ".

siguiendo suspasos en Centroamérica


Es Jesús mismo quien nos envía, y él mismo es la causa de la
conflictividad que sufrimos y que vamos a sufrir. Jesús no lo disimu­
ló. Lo dijo claramente. Y por donde él pasó deberemos pasar noso­
tros. Por su "pascua". No serán los discípulos menos que el maestro,
en eso. Nosotros también pasaremos, como discípulos, por ese paso
conflictivo de su pascua, en la medida en que seamos fieles, auténti­
cos.
El seguimiento de Jesús es nuestra espiritualidad conflictiva.
Nuestra pastoral es hacer lo que él hizo. Su praxis. Hemos sido esco­
gidos por él. "Y o les envío, yo les pongo aquí, en este lugar concreto,
en esta hora privilegiada, en la pasión, muerte y resurrección de Cen­
troamérica". Aquí y ahora debemos hacer nosotros que acontezca e l1
Reino de Dios, que se explicite, que sea acogido, que sea esperado,
que se acerque.
Nos podrán faltar otros apoyos. Seremos muy combatidos, co­
mo él. Incluso dentro de la propia Iglesia podremos tener nuestros
conflictos, como él. Pero, en todo caso, el Espíritu no nos fallará.
El espíritu de la Verdad. El otro abogado, el consolador, el recurso
total, que estará siempre con nosotros.

2
“ Mayor y más divino
POR LAS VEREDAS
es el bien del pueblo DEL DIOS DEL PUEBLO
que el bien particular". DESDE CENTROAMERICA
ornas de
cap. 9).
No debemos pensar narcisísticamente en nuestra propia cruz
individual, sino en el pueblo crucificado, en ese colectivo Siervo de
Yavé. Jesús no cargó su cruz, sino la cruz.

LA CRUZ Nosotros, personalmente y en nuestro trabajo pastoral, debe­


mos distinguir y ayudar a distinguir entre cruz y cruz. Yo termino
un poema mío así: "maldita sea la cruz que no pueda ser Su cruz".
Las demás cruces son malditas. Hay que ayudar al pueblo de Cen­
troamérica a distinguir entre cruz y cruz, entre cruz maldita y cruz
bendita. Por desgracia, la Iglesia, secularmente, en este continente,
multiplicando, utilizando los signos de viernes santo, de cruz, de
pasión... ha dado a nuestro pueblo una actitud enfermiza, pasiva,
En primer lugar, es muy importante "ver" la cruz. Porque hay angelista... Hemos hecho, con demasiada facilidad, un pueblo de
muchos, incluso en la misma Centroamérica, que no ven la cruz en crucificados, cuando es evidente que el evangelio no termina en la
que Centroamérica está crucificada. Abrir los ojos. No quedarse en cruz.
jaulas doradas. No permanecer voluntariamiente ciegos.
Además de ver la cruz hay que "descodificarla". Hay que des­
cifrarla. Ver sus causas, sus raíces, su estructura maléfica. Es decir,
La cruz del pueblo. El pueblo crucificado. La cruz en el pue­
echar mano del análisis social.
blo. El pueblo en cruz.
Para nosotros, sin embargo, no basta con descodificar anal [tica­
mente esa cruz. Debemos "contemplarla". La contemplación: esa
actitud más envolvente, más comprometida. Como María, sus com­
pañeras y Juan... y todos aquellos jerosolim¡taños testigos fieles, de
El pecado del mundo: algo que está ahí, hecho a base de mu­
pie junto a la cruz de Jesús, hasta el final, pese al miedo...
cha cruz acumulada. Cruz de muchas cruces. Cruz estructurada.
Una cruz colectiva, colectivizada, impuestamente colectiva, colec­
tivamente impuesta, que puede ser también colectivamente asumi­
Sensibilizarnos. Sacudirnos. Darnos cuenta de que esa cruz da. Una cruz perpetuada. Porque si Centroamérica estuviera en
nos toca, nos afecta, nos responsabiliza, incluso nos acusa, tiene cruz desde ayer... Pero van a ser 500 años...
muchos que ver con nosotros. No vayamos a desentendemos de Esta perspectiva de los 500 años nos debería sacudir, para que
nuestros hermanos, como Ca ín. hiciéramos análisis más conscientes y para que tomáramos actitudes
más radicales. Se han sucedido los gobiernos, los regímenes, los im­
perios, los populismos, las soluciones... y seguimos ahí con esa cruz
Para el cristiano toda cruz es condenación o salvación. No mortal, colectiva... Es que las soluciones que se dieron no son solu­
termina todo en que nos escandalicemos o en que nos parezca una ción.
locura. O nos salvamos o nos condenamos por la cruz. Simeón de­ Si en aigún lugar del mundo no caben los reformismos, ese lu­
cía que Jesús iba a ser señal de contradicción... gar es Centroamérica.

Los causantes de la cruz tienen rostro propio y nombre y ape­


Pedir perdón por encontrar a veces —tantas veces— justificacio­
llidos. Están en nuestras ciudades, y en nuestros caminos, en nues­
nes a la cruz. Justificaciones por conformismo, a causa de un cristia­
tras iglesias también... Ese es un desafío muy serio en América Lati­
no dicotómico. Porque hay cristianos que piensan: "esta cruz cen­
na, en Centroamérica: cómo comportarnos con los enemigos del pue­
troamericana es una pena, pero no es problema nuestro, no es compe­ blo, con los causantes de la cruz. Muchas amnistías, reconciliaciones
tencia nuestra, nosotros debemos ocuparnos solamente de predicar y "puntos finales" que se propugnan por ahí nosotros sabemos que no
el evangelio...". (No sé qué evangelio, québuena noticia...). son cristianos, Una característica del cristianismo es la memoria. Je-
42 43
sús nos lo encomienda en la última cena: "hagan esto en memoria muerte de cruz, y sólo sumergiéndonos en su muerte de cruz podemos
mía". Y la biblia toda no es más que una memoria, recogida, escrita, resucitar a su vida nueva. En ese sentido sí que sigue siendo válido
sobre las maravillas de Dios. Pedir a los cristianos que pierdan la me­ aquello de la liturgia clásica: "salve, cruz, esperanza única". Real­
moria sería pedirles que perdieran su identidad. Y nosotros tenemos mente, no hay otra esperanza.
memoria tanto del cautiverio como de la liberación. Tenemos tanto
memoria del exilio como del retorno a la patria. Las totales amnistías
o esos "puntos finales" no son cristianos. Hasta la moral más clásica
pide la restitución. ¿Cómo vamos a olvidar delante de esos señores Ninguna cruz debe ser asumida fácil, alegre, irresponsablemente.
que no han robado simplemente gallinas al prójimo, sino que han ro­ Sobre todo las cruces ajenas. Toda cruz debe ser asumida pascualmen­
bado vidas humanas a montón? Han de restituir. Las amnistías, los te. Y para ello, debe ser asumida críticamente, reflexivamente, anali-
puntos finales que niegan la historia y niegan el proceso de los pueblos zadamente. Y dosificadamente. Es falso aquello de "cuanta más cruz,
son injustos y no son cristianos. Posibilitan que sigamos en lo mismo. mejor". Es falso todo eso. Creer lo contrario sería llegar a afirmar
Es un tipo de reformismo fatal para nuestros pueblos. que para el Dios de la Vida cuanta más muerte mejor. Jesús no buscó
Asesinan a Herbert Anaya, presidente de la Comisión de Dere­ la cruz. Nos han presentado a veces a Jesús como un apasionado ena­
chos Humanos de El Salvador, y a los pocos días decretan una amnis­ morado de la cruz, que iba detrás de ella... No. En la medida en que
tía que absuelve a los propios asesinos de Anaya. Y eso después de pudo huyó de la cruz: se camufló, cambió de identidad, "m intió"
Esquipulas.., (decía que iba a un lugar y luego iba para otro)...
Yo soy enemigo de la pena de muerte. Condeno toda pena de
muerte. Pero la justicia, la restitución, el juicio, el castigo... tienen
sentido, para beneficio incluso de los propios asesinos. Dejar al ase­
sino, al perseguidor con su propio remordimiento es hacerle un ...Las tácticas y estrategias del Señor frente a la cruz. En este
mal... punto Centroamérica da unas lecciones muy grandes, que tienen sus
raíces en primer lugar en el sufrimiento del pueblo: la resistencia
"pasiva" del pueblo es muy activa. Es ésa una raíz típicamente indí­
gena. Quien haya tenido contacto con los indígenas sabe que saben
La cruz tiene dos lados. Hay que saberla ver por los dos lados. decir lo que tú quieres que te digan. Es la secular resistencia de nues­
Por el lado de los cruclf icadores, por su parte, toda cruz es inicua. Por tros pueblos centroamericanos...
ese lado toda cruz es muerte. "Maldita sea la cruz". Porque los cató­
licos nos hemos acostumbrado demasiado a aquello de "Salve, cruz,
única esperanza"... y eso hay que entenderlo, porque hay formas de
entenderlo que no son cristianas. Cuantas menos cruces, mejor. Ahora bien: toda la cruz que sea
necesaria; sabiendo que sólo crucificadamente se es cristiano.

Sólo los crucificados pueden hacer que la cruz sea redentora y


liberadora. Quien no está en la cruz, quien no carga con la cruz, no La cruz ha de ser asumida pascualmente. Como un paso. Como
entiende de cruz. También por esto es cierto eso que se acepta un po­ una mediación, como un medio necesario para el servicio y para la f i­
co festivamente por todas partes, de que "los pobres nos evangelizan", delidad al Reino.
Debemos decir más: sólo los crucificados son capaces de hacer reden­
tora y liberadora la cruz. Jesús, el Cristo, sólo fue liberador y reden­
tor desde la cruz. Toda su vida fue un proceso de cruz, no sólo el vier­ Centroamérica, sin hacer retórica, por lo que de cruz es Centro­
nes santo. Y en aquel punto culminante él llegó a ser plenamente re­ américa, es una hora de Dios, un lugar de Dios. Y también del diablo.
dentor, plenamente liberador. Jesús, cuando estaba llegando su hora, ya la máxima hora suya, dijo
Sólo crucificadamente se puede ser cristiano. Una persona, una también que era la-hora de las tinieblas. La hora de la luz y la hora
comunidad que no esté en la cruz no es critiana, a priori. "Por la señal de las tinieblas se conjugan. Están ahí. Y Centroamérica, lugar teo­
de la santa cruz...". Si falta esa señal... Eso es dogma de fe. Noso­ lógico y lujar de Dios, no hay duda de que es también en este momen­
tros, que creemos en el Cristo resucitado, fuimos bautizados en su to lugar diabólico. Simultáneamente.
44 45
¡Cuántos mártires centroamericanos —laicos, religiosos, sacerdo­
tes— viven tensiones gravísimas, angustias exasperantes...!
Mons. Romero volvió de Roma llorando. El Papa no le recibió
bien. No le comprendió. Romero pasó por España, de vuelta, lloran­
do. Volvió angustiadísimo. Jon Sobrino me escribió en aquella hora
pidiéndome que le escribiera una carta a Romero, animándole. Esta­
ba viviendo una situación tensísima, dramática.
El mismo Camilo Torres, que puede parecer un caso más extre­ L A FE
mo porque tomó las armas, dejó de celebrar la eucaristía... Cuando se
lee su vida con un poco de detención se ve con qué seriedad tomó su
vida. El era un hombre muy lúcido, muy preparado, coordinador de
pastoral, responsable de la pastoral universitaria, íntimo del obispo.
Había estudiado en Europa. Se había preparado en todos los senti­
dos... No asumió una opción así, tan radical, a la ligera. No lo hizo
porque no tuviera ideas más claras. Fue todo un proceso dramático,
angustiante... La fe que vive nuestro pueblo y que nosotros hemos heredado
Nosotros ahora los recordamos como mártires, pero ellos pasa­ es en gran parte una fe desubicada, fuera de nuestra cultura, fuera de
ron por unas angustias gravísimas; las mismas que nosotros pasamos nuestros desafíos históricos. De hecho, lo que está pretendiendo la
ahora, quizá en grado bien mayor. teología de la liberación, la espiritualidad de la liberación y todo este
Esto nos conforta, por un lado. Y por otro nos compromete. proceso de liberación que estamos viviendo en América Latina es tam ­
Pase lo que pase, no nos salimos de la Iglesia. Tengamos lo que ten­ bién reubicar la fe en su lugar,, lugar que para nosotros es, aquí, indu­
gamos que afrontar. Es la hora de Martirio en América Latina, en dablemente, Centroamérica. Recordemos: el kairós, el topos, el lugar,
Centroamérica. la hora de Dios...

La cruz está ahí. Y de hecho, si alguno de nosotros quisiera Nosotros los cristianos no creemos que la utopía es lo irrealiza­
prescindir de la cruz debería prescindir no sólo de la fe, de la Iglesia, ble. Nosotros creemos que la utopía es lo ya realizado en Jesús y que
sino también de la historia y de Cristo. Eso es evidente. nosotros en cierta medida podemos y debemos ir realizando. (Y aco­
Dios no quiere la Cruz. Lo que Dios quiere es que asumamos giendo como don). El Reino de Dios es la utopía.
la cruz salvadora y liberadoramente. La cruz por la cruz, no; de nin­
gún modo.

Nosotros queremos vivir una fe realmente utópica aquí en Cen­


troamérica, una fe que es también fe en ese otro lugar que Centro­
“ La salvación del pueblo ha.de ser prefe­ américa sueña, esa tierra centroamericana nueva que buscamos... No­
rida a la paz de algunos hombres particulares. sotros vamos detrás de esa Centroamérica que nos prohibieron,,que
Por ello, cuando algunos por su perversidad negaron a nuestros indígenas, a los negros aquí esclavizados, incluso
son obstáculo para la salvación del pueblo, el a esta iglesia cristiana que está ahí. Nosotros queremos esa Centro­
predicador y el doctor no deben tem er ofen­ américa prohibida, secularmente negada, utópicamente posible...
derlos a fin de garantizar justamente la salva­
ción del pueblo” .

(Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica III, Por ser proceso, toda fe es crisis, en el buen sentido de la pala­
q. 42, a. 2c). bra. Crisis de crecimiento, normalmente. Puede y debe serlo. Es nor­
mal tener dudas de fe, en una etapa de la vida sobre todo. Es muy
normal también tener conflictos de fe, y conflictos a causa de la fe.
46
47
No debe preocuparnos sólo la fe (tener o no tener fe) sino el te? Nuestros mártires (los mártires con fe y los mártires sin fe) esto
contenido de la fe; es decir, fe en Dios, pero ¿en qué Dios? Respon­ es lo que nos están diciendo en última instancia: ¿y si muero, qué es
do: en el Dios de Jesús. Nos debemos preocupar siempre por los con­ la muerte? Respondemos: es vida, vida para los hermanos, vida para
tenidos: saber qué historia, qué hombre, qué mundo, qué mujer, qué nuestro pueblo. Si tratamos de vivir sinceramente la fe, siempre nos
humanidad... Para nosotros la respuesta debe ser: la historia, el hom­ acompaña esa alegría y esa serenidad de fondo, aun en el conflicto,
bre, la mujer, el mundo, la humanidad que Dios quiere, es decir, el aun en la tensión...
Reino.
Si nos preguntaran: ¿qué Iglesia? Responderíamos, a bocajarro:
la Iglesia de los pobres. V si nos dijeran: ¿y por qué no la Iglesia de la
clase media, o de la burguesía o de los ricos? Responderíamos: por­
que sólo podemos creer en la Iglesia de ese Jesús y de ese Dios en el LA FE
que creemos, el Jesús de los evangelios y el Dios de ese Jesús. Y de
ese Jesús ya sabemos cómo fue: un hombre del pueblo, de la base, de
la Iglesia popular, que creaba problemas a la jerarquía y a la seguridad La Fe: UNA V ID A
nacional... y que acabó siendo asesinado, pero resucitado por el Pa­ Una confianza compartida y proclamada
dre. La certeza de ser amado,
Así pues, lo que nos preocupa a nosotros es ¿qué Dios? ¿En y de poder por fin amar.
qué Dios creemos? ¿Qué Cristo Jesús aceptamos? ¿Qué Jesús pre­ Y, mientras tanto, en ciertas horas,
tendemos seguir? ¿Qué Iglesia, qué comunidad de Jesús queremos en ciertos días,
ser? la duda.
Es decir, no basta con preocuparse de la fe, sino del "conteni­
Una especie de noche en la que se busca
do" de la fe.
una promesa, una herencia,
una elección, una adhesión,
una búsqueda, en Contunión,
Los dos mayores escándalos contra la fe que cometemos los cris­
un testimonio d ía tras día.
tianos son: el primero, el hecho de que no somos justos y no luchamos
por la justicia como es debido, y el segundo, que los cristianos estamos
después de tantos otros {
divididos a causa de nuestra fe cristiana. y antes de muchos otros. I
Un Padre que da a su hijo por amor. I
Un Hijo que da su vida por amor.
Yo creo que se salva "casi" todo el mundo. Y el "casi" habría Una simiente pequeñita que se hace árbol. J
que ponerlo y pensarlo con muchas comillas... Porque Dios es Padre. Una lucha, un combate por la paz, ;j
Porque Jesús es nuestro hermano, y el Salvador y el Liberador. Y por­ por la justicia.
que Dios no nos hizo para la muerte. Si no nos hizo para la muerte Una liberación.
temporal, mucho menos nos hizo para la muerte eterna. Una iluminación.
Yo creo en el infierno. Es de fe que el infierno existe. Pero no Una contemplación Serena de un rostro amado.
es de fe que haya gente en el infierno. Una conversación fam iliar con un amigo.
En el foiidó del corazón, una alegría secreta.
En lo más íntimo, una esperanza loca.
La fe es "una alegría secreta en el fondo del corazón, una espe­ La Fe: UNA V ID A ,
ranza loca en lo más íntim o" (Róger Schutz). Aun en medio de las un amor,
mayores tensiones uno llega por la fe a encontrar allí, en el fondo del una fuente que mana sin
pozo, una seguridad última. Lo de la canción del pirata de aquel poe­ por tod a ia eternidad.
ta romántico español: " Y si muero, ¿qué es la vida?". Como noso­
tros sabemos lo que es la vida aquí y allá, como sabemos que la vida
continúa, los cristianos podemos decir: ¿y si muero, qué es la muer-
48 49
Una politización unilateral, "eficacista" y secularista puede lle­
vemos a dejar la oración: desde esa perspectiva la oración aparece co­
mo una pérdida de tiempo, y la emergencia de la revolución exige ha-
i:m, urgentemente. Esa politización eficacista, para los menos p o líti­
cos revestiría la forma de "activismo".

LA O RACIO N

La noche oscura no la pasan sólo los místicos. La pasamos to­


llos los cristianos, si queremos ser fieles, si queremos afrontar los
conflictos. Muchísimos cristianos hoy en Centroamérica viven en
noche oscura. Podríamos decir que la Iglesia toda de Centroamérica,
si quiere ser fiel, vive en noche oscura...

Fuimos mal educados en la oración. Porque se nos impuso una


En cuanto a la oración es necesaria una cierta ascética, una cier­
oración demasiado sistemática, que no contaba con la persona de cada
ta disciplina, porque la oración no es algo instintivo, que "nos salga de
uno (única, irrepetible) ni con la vida, ni con la historia. También en­
dentro" sin más. La oración exige su tiempo, y hasta su lugar, y hasta
tiendo perfectamente que en el ajetreo de nuestras vidas, y en la situa­
su instrumental. Si no se impone uno una cierta disciplina, es la ora­
ción de emergencia, de conflictividad y hasta de revolución de Améri­
ción la que acaba saliendo perjudicada.
ca Latina, y en ese diálogo y convivencia con los no creyentes (herma­
nos y compañeros), fácilmente, por una especie de "respeto", hemos
ido adoptando una actitud vergonzante ante la oración. Hemos deja­
do a veces de hacer oración comunitaria porque había junto a noso­
Hemos llegado a decir: "Todo es oración, la lucha también es
tros quienes no tenían fe, y a veces hemos acabado simplemente no
oración". Pues no. La lucha no es oración. Ni siquiera la lucha por
haciendo oración, o justificándolo con aquel tópico: "todo es ora­
la liberación. La lucha es la lucha. Y la oración es la oración. Para
ción".
mí eso está claro. En este punto debemos ser muy sinceros y hasta
Conozco comunidades que se fueron a pique por dejar de hacer
taxativos. Incluso para responder a los otros. Ellos, incluso hermanos
oración, según han reconocido ellas mismas después.
nuestros en la fe, nos atacan en lo referente a la opción preferencial
por los pobres, y nos dicen que hasta los ricos son pobres...: porque
están enfermos, porque son pecadores, porque viven en soledad... Yo
les digo: no, los ricos son ricos; puede ser que además de ser ricos es­
No basta con "practicar" la fe. Hace falta también proclamarla, tén enfermos; puede ser quç además de ser ricos sean pecadores (lo
y celebrarla. V porque queremos construir y servir y realizar el desig­ son, lógicamente, porque el rico que continúa siendo rico, necesaria­
nio de Dios sobre la historia, también lo queremos y lo debemos y lo mente será pecador), pero no pór ser pecador es pobre. Puede ser un
necesitamos celebrar, anticipar gratuitamente. La oración es una de desgraciado, pero es rico, no pobre! No confundamos las palabras.
las actitudes fundamentales derivadas de la opción fundamental. El Por eso, nosotros tampoco debemos confundir las palabras en
cristiano es un orante. Tener fe y no orar es una forma de no tener fe. lo referente a la oración: la lucha es la lucha, y la oración es la ora­
La fe sin obras es fe muerta; la fe sin oración, también. Porque la ora­ ción. Ahora bien, eso sí, la lucha en la fe, desde la fe, por causa del
ción es una obra, una praxis de relación, de comunicación, de gratitud, Reino, puede y debe ser para nosotros vivencia de fe. Incluso anun­
de "tratar de amistad" con él... Si la fe me lleva a relacionarme con cio de fe. Pero no es propiamente oración. No es fácil, ciertamente,
los hermanos, con lo que ellos son y quieren, es lógico que también definir las fronteras. Es evidente que muchos hermanos, en la lucha,
me lléve a relacionarme con el Padre, con lo que él es y quiere. La fe en la acción, en el compromiso con los hermanos... también están
es una apertura a alguien, a él. Si él y yo somos personas, es lógico orando. Abiertos explícitamente a Dios, a veces formulando incluso
que esta apertura sea una relación, una comunicación. V eso es la ora­ una oración explícita, y todo eso es oración. Lo que quiero decir es
ción. que no caigamos en el simplismo cómodo de decir que todo es ora-
50 51
: 4f f p s ^ T ‘'I P t - r . •• ' « h h

w
virla intensamente, no apaguéis esa luz que ha­
CARTA A LOS VER DADERO S béis descubierto y de la cual el mundo tiene
CONTEMPLATIVOS tanta necesidad...!
Si no os empeñáis por vivir a fondo vues­
tra aventura, ¿no estaréis dejando de dar pre­
(Carta dirigida a un hermano de Taizé p cisamente aquello que debéis dar a los hom­
una universitaria colombiana vinculada a l bres? Si os acobardáis y no os entregáis ente­
guerrillas; I C I . , 15.09.1970)
ramente a vuestra vocación, permitiéndoos
dudar sobre el sentido de la misma, ¿no esta­
réis matando algo que no os pertenece, sino
Me dirijo a todos aquellos que se inquie­ que os fue dado para que lo hiciérais fructifi­
tan. No escribo para los que están “ tranqui­ car?
los”, convencidos de su propia forma de vida, ¿El pretexto de servir al hombre, no es­
satisfechos con su situación, "muy seguros” conderá quizá la justificación de una falta de
de su vocación, es decir, aquellos que se insta­ fp en Dios, que merece siempre —en la actual
laron en la opción que hicieron un día y ya época histórica como en todas las épocas— un
nunca consintieron sentirse cuestionados. Amor gratuito?
Escribo, por el contrario, a todos los in­ Contemplativos: en nombre de todos los
quietos, a aquellos que dudan de su propia combatientes conocidos y anónimos, de todos
forma de vida o están insatisfechos con su si­ los que se sienten comprometidos en la edifi­
tuación porque se sienten interpelados por la cación de una nueva sociedad, yo os suplico,
miseria y por la lucha “del hombre de h o y ”; más aún, os exigo: no renunciéis a vuestra vo­
a aquellos que “no están seguros” de su voca­ cación; sabed esperar atentos a los hombres,
ción porque se sienten impelidos por la convo­ compartiendo en profundidad sus búsquedas,
cación, por el llamado a la transformación d sus éxitos y sus fracasos, sus exigencias y sus
la historia; a todos aquellos, en fin, a quiene luchas; vivid los sufrimientos y las alegrías de
el Amor no les permite instalarse en una op los hombres, pero no tengáis miedo de hacerlo
ción definitiva, sino que les exige renovada a partir de vuestra propia vocación. Buscad
búsquedas- Me dirijo a todos vosotros, se“ nuevas formas, desde luego, pero no rechacéis
cual fuere la congregación o la comunidad a el don fundamental que habéis recibido del
que pertenezcáis. Señor. Esto es lo que el mundo os está exi­
¡Contemplativos!: en nombre de toda I giendo, quizá sin manifestarlo claramente, o
humanidad, en nombre de los continentes qu incluso sin saberlo. De ello está necesitado
luchar por su auténtica liberación; en nombre nuestro mundo, aunque no lo consiga ver con
de los políticos revolucionarios, de las masas claridad.
rurales y de los estudiantes, en nombre de los Contemplativos: no os dejéis guiar por
científicos, de los intelectuales, de los artis­ luces falsas. Sed fieles a Dios, y a los hombres
tas... yo les suplico: ¡no tengáis miedo de vN de hoy permaneciendo fieles a la esencia de
vir vuestra vocación, no tengáis miedo de vi- vuestra propia vocación.
ción, para justificar el hecho de que no hacérñáü Oración explícita­ de qué Dios, de qué hermanos, de qué Causa hacemos nuestra oración.
mente. La oración exige también su horaj SU tiempo, su lugar... De nuestra oración, de qué tipo de oración, de cuánta oración, pero
Pero es evidente que a medida que nos comprometemos con sobre todo, de al servicio de qué causa y al servicio de qué Dios haga­
Dios, a medida que nuestra amistad con él crezca, y a medida que más mos nuestra oración, dependerá fundamentalmente nuestra espiritua­
y mejor "tratemos de amistad con él", más normalmente nuestra vida lidad. Se lo digo a ustedes con toda mi convicción: de nuestra oración
y nuestra lucha será oración. Iremos llegando a un punto de confluen­ depende nuestra espiritualidad. Esto no es esplritualismo ni desencar­
cia en el que será muy d ifícil distinguir las aguas. Estaremos viviendo nación, aunque a alguien pudiera parecerle. Es realismo de fe.
entonces en lo que los antiguos llamaban "estado de oración". Yo
doy testimonio de que hay muchas comadres que Viven en ese estado
de oración; son contemplativas. La contemplación sería eso: haber
llegado a una especie de "estado de comunicación" con el Dios de Je­ La oración debiera ser como lo de Moisés: subir y bajar, subir al
sús, con el Dios de la creación, con el Dios de la Vida, con el Dios de monte Carmelo y bajar también. Nosotros fuimos educados en un tipo
la Liberación, con el Dios de los pobres, con el Dios de la muerte- de oración que sólo subía y no bajaba. El elevador de la oración nos
hacia-la-vida... Un "estado de comunicación" más o menos estable, dejaba ahí, en las nubes. Y eso no nos sirve. Porque Dios no necesita
permanente, natural, gratuito... a la vez que esforzado y conquistado... de nuestra oración, ni está en las nubes. Los que necesitamos de la
oración somos nosotros, y los hermanos, que tampoco andamos por
las nubes.

Los indígenas, de norte a sur, desde los indígenas más marítimos


a los del altiplano, pasando por los de la floresta, son profesionales del
silencio, y profetas del silencio. En la cultura indígena el silencio es Si la fe es un proceso, ia oración también lo es. Dice Jon Sobri­
algo connatural. Para ser más autóctonamente latinoamericanos debe­ no que mi oración es el proceso de mi oración. Lo que ha ido siendo
ríamos valorar más el silencio. mi oración a lo largo de mi vida es lo que es mi oración hoy. Mi ora­
ción es —dice él más textualmente— la historia de mi oración. Igual
que podríamos decir: mi fe es la historia de mi fe. O, mi vida es la his­
toria de mi vida.
Estamos viviendo una época muy hermosa en lo que se refiere
a la espiritualidad de la liberación, porque estamos en la hora de la
creatividad. La espiritualidad de la liberación no está formulada. Se
reconoce que hay muchos textos sueltos, pero que no hay todavía una Debemos vivir la oración, testimoniar la oración... y también
sistematización. (Por otra parte, será bueno que nunca se sistematice enseñar a orar. Los disípulos le pidieron a Jesús: "enséñanos a orar".
demasiado). En esta hora estamos llamados a la creatividad. Estamos Los agentes de pastoral deben enseñar a orar. La pastoral de la ora­
creando. "Si al andar se hace camino, ¿qué caminos esperáis?". ción.

La espiritualidad es más que la oración. La oración es una parte Me parece que estamos viviendo un momento histórico. Esta­
de la espiritualidad. No confundamos oración con espiritualidad. Por mos haciendo camino, y a veces con regueros de sangre, que son las
una razón sencilla: hay mucha gente que hace mucha oración y no tie­ veredas de la espiritualidad de la liberación en Centroamérica. Con
ne nada de espiritualidad; sólo tiene oración, una oración "de secano", bastante orgullo cristiano, por el hecho de haber sido convocados,
dicotómica, separada de la vida, segregada, aislada d e la historia, que y a la vez con una humildad muy responsable, porque estamos hacien­
acaba siendo fanatismo, mecanismo orante, u oración a otro dios... La do en Centroamérica un "taller regional” histórico de espiritualidad...
espiritualidad es más que la oración.

Desde que me comprometí a venir a Centroamérica, todas las


Un test fiable para conocer nuestra espiritualidad (o la de cual­ mañanas invoco, rezo por Centroamérica. Más: el presidente de la
quier persona, comunidad o grupo) consiste en preguntarse al servicio conferencia episcopal brasileña, la CNBB, me dijo que, también, la
54 55
primera oración que hace todos los días es por Centroamérica. Desde
que me comprometí a venir y vengo todos los años, todas las mañanas
rezo por Centroamérica, invoco a los patriarcas indígenas, a los pue­
blos indígenas masacrados y prohibidos desde la primera época, a los
pueblos negros de Centroamérica, y a nuestros profetas, a nuestros JESUS
mártires, y a los compadres y comadres de Centroamérica esparcidos
por ahí...

La oración de cada día, particular y comunitaria. Un agente


de pastoral que no haga individualmente siquiera media hora de
oración diaria, además de la que haga en equipo, no da la talla sufi­
ciente como agente de pastoral...
Nuestra esperanza es muy concreta. Tiene nombre. Y carne,
espíritu, historia... Nuestra esperanza tiene nombre y apellido. El
nombre es "Jesucristo". Y el apellido es "Resucitado".
En toda América Latina en estos últimos años se ha sentido un
crecer, un reflorecer del hambre de espiritualidad, y este hambre de
espiritualidad se da dentro de la Iglesia de la liberación con una ca­
racterística interesante: que no se trata de querer renunciar a la poli- Ante el crucificado pueblo centroamericano, ante la cruz im­
ticidad, a la radicalidad comprometida, ni se trata de distanciarse del puesta a Centroamérica, nos preguntamos: ¿Qué dice Dios? ¿Qué hi­
pueblo, sino que lo que se quiere es vivir radicalmente contemplativos zo, qué hace, cómo responde Dios?
y radicalmente revolucionarios. Más aún, les desafío: nosotros no se­ Dios tiene respuesta, y tiene propuesta. A partir de la fe y de la
remos radicalmente revolucionarios si no somos radicalmente contem­ gracia nosotros sabemos que Dios tiene respuesta y propuesta, y que
plativos. esa respuesta y esa propuesta es Jesús. Una respuesta en carne y hue­
so, en sangre y llanto, en ternura y amor, en muerte y resurrección, en
historia.
La respuesta de Dios es Jesús. El es el sí de Dios, el amén de
Dios.
OREMOS:
Y la propuesta es el Reino. Tiene su propuesta, su proyecto, su
Oh Dios, Dios de la Vida, Dios de la His­ voluntad.
toria, Señor del tiempo y del lugar, que nos Dios tiene su Palabra, que por ser Palabra de Dios, necesariamen­
has situado en América Latina, en esta Cen­ te ha de ser última. Tiene la primera y la última Palabra. Anticipó su
troamérica concreta, para que aquí descubra­ última Palabra en la resurrección de Jesús. El último enemigo en ser
mos tu Reino, para que aqu í lo anunciemos, vencido será la muerte.
lo acojamos, lo construyamos. Danos la ale­
gría de la fidelidad, la constancia del compro­
miso, la coherencia hasta el fin. Te lo pedi­
mos por todos los testigos de Centroamérica. Hablando con amigos míos marxistas (ateos, dicen ellos) les pre­
Te lo pedimos por el Testigo Fiel, Jesús, tu gunto, desafiándoles, en confianza: "¿tienen ustedes una respuesta
H ijo , nuestro hermano, que vive y reina conti­ para el misterio de la muerte...?". Marx no toca siquiera el tema de la
go, y vive y camina con nosotros aquí, en muerte. No tenía nada que decir frente a la muerte. Y es lógico que
un marxismo ateo, que se conforma -heroicamente incluso— con el
Centroamérica, hoy, en la unidad del Espíritu
"futuro de la historia", con esa sobrevivencia colectiva... no tenga una
Santo.
57

56
respuesta personal para el misterio de la muerte. Y la muerte en defi­ El cristiano no sólo tiene vocación, sino convocación. Sólo se
nitiva es algo muy personal: soy "y o " el que me muero. Recuerden puede vivir la fe en comunidad, compartiendo. Sólo compartiendo
el verso de Pemán a su esposa: el pan confesamos a Jesús. Sólo compartiendo el pan proclamaremos
Por esa puerta no entrarás. a Jesús, y así, si compartimos, podrán reconocerlo los que justificada­
En esa hora no serás mente lo han negado.
mi compañera y m i maestra.
Toda mi vida ha sido nuestra.
M i muerte es mía, nada más.
Jesús es la novedad de Dios. Es la revolución en persona. Es el
Para esa hora tan personal, tan incompartible. Dios tiene su res­ Hijo, el profeta, el mensaje de aquel Dios que hace nuevas todas las co­
puesta, y dice la última palabra, en la resurrección de Jesús. La dice sas.
también colectivamente, para la resurrección de los pueblos.
Hace tiempo —desde que entré en contacto habitual con las po­
blaciones indígenas— que siento la desaparición de pueblos enteros co­
mo un absurdo misterio de iniquidad histórica que convierte mi fe en Hay algo que dicen los cristólogos que es algo que debiéramos
abatimiento. "Señor, ¿por qué los has abandonado?", ¿Cómo puede grabar con fuego en nuestro corazón y en nuestra cabeza, y pasarlo a
el Padre de la vida, el Espíritu creador de toda cultura, permitir tantos las comunidades, y es esto: no nos interesa tanto las mismísimas pala­
aniquilamientos? bras de Jesús, ni siquiera las mismísimas acciones de Jesús, sino la
Uno parece que entiende la muerte de las personas, en la fe, por­ mismísima intención de Jesús, iel Reino!
que resucitan. Pero cuesta entender la muerte de los pueblos. En
Brasil, por ejemplo, en lo que va del siglo, han desaparecido totalmen­
te más de ochenta pueblos indígenas. A m í me parece ése una especie
de "misterio de iniquidad" que no podemos entender... Sólo se lee correctamente la biblia si se traduce históricamente.
Yo creo que Dios resucita también a los pueblos. Én Centroamérica sólo podemos leer la biblia correctamente si la tra­
Estos pueblos centroamericanos, pequeñitos, prohibidos secular­ ducimos centroamericanamente. Lo que le dijo el evangelio a san
mente, aniquilados, masacrados... resucitan, para una vida nueva, en Agustín, o lo que les dijo la carta a los hebreos a aquellos hebreos, a
toda América Latina, en el tercer mundo, en una Iglesia renovada... nosotros nos lo dice de otro modo. Y gracias a eso el evangelio es
No hay duda de que en cualquier muerte, a partir del Dios de la Vida, siempre actual y Jesús puede seguir siendo la última palabra. Aun
hay una carga infinita de resurrección. Estos pueblos centroamerica­ siendo una palabra permanente, Jesús no es una palabra ya dicha y
nos han asumido su muerte. No es posible que sean muertes inútiles, cerrada, acabada. Nosotros creemos que Dios nos dice su Palabra
porque eso sería negar a Dios. también hoy, aquí y ahora, centroamericanamente.

A partir de la fe (que es nuestra gran mediación, nuestro lengua­


je) nuestra propuesta, la nuestra, sólo puede ser la propuesta misma Ya en los evangelios mismos hay varias cristologías. Y en la
¿le Dios. Nuestra espiritualidad sólo puede ser la espiritualidad de historia ha habido varias teologías y cristologías. Por eso puede ha­
Cristo: su opción, sus actitudes, su praxis, su Espíritu. Nosotros no ber y hay una teología y una cristología latinoamericanas.
podemos tener otra espiritualidad, si tenemos fe cristiana. No pode­ H ubo ur, tiempo en el que en la Iglesia se llamó a Cristo "el
mos dar al mundo otra respuesta de parte de Dios que la respuesta divino Orfeo". Incluso algunos santos Padres usaron esta expresión.
que Dios nos ha dado en Jesús. Y hoy, sin embargo, casi suena a guasa, a chile. Y es que los tiempos
Nuestra espiritualidad sólo puede ser la espiritualidad de Jesús. cambian. La Historia sigue adelante. Y por eso hay que preguntarse:
Nuestra convocación fundamental sólo puede ser convocación a la co­ ¿quién ha dicho que nosotros no podemos llamar a Cristo en Centro­
munidad de los constructores del Reino. En un sentido profundo nos américa y en América Latina "el Liberador"? Hay quien acusa que
sentimos convocados con todos aquellos que usando o no esta palabra al llam arlo "Liberador" estamos haciendo reduccionismo cristológi-
(Reino), sabiéndolo explícitamente o no, viven, reclaman, esperan, co... De ninguna man«ra. Simplemente le damos el nombre que nos
construyen, desean el R ein oy contestan el antirreino... suena, que nos toca, que nos compromete, que nos apasiona, que nos
58 59
BUENA N O T IC IA EN C E N TR O A M ER IC A Escuchen la Buena Noticia de la insurrec- .
ción. £1 Reino de Dios está certa. La revolu­
ción es semilla del Reino, que se está convir­
tiendo en árbol gigantesco que espanta los
Elaborado com unitariam ente en un taller cen­
troamericano de espiritualidad. buitres y las águilas diabólicas, y da refugio a
tos quetzales y a las palomas de la paz. ’
Jesús-pueblo-niño nació lejos de su casa,
por causa del desalojo de tierras y el acapara­
Esta es la Buena Noticia de Jesús-pueblo*
miento de los poderosos. Pensaron acabarlo,
centroamericano, Hijo de Dios e hijo de Ma­
asesinando mujeres y niños inocentes, que­
rra, mujer del pueblo.
mando a los indios, bombardeando aldeas.
Quienes lo vemos, quienes lo vivimos, so­
Pero toda esa sangre fertilizó la tierra, que
mos los que lo contamos. Nosotros sabemos
produjo el ciento por uno.
que decimos Verdad, para que todos ustedes
Jesús-pueblo cruzó la frontera y vivió re­
crean, como creemos nosotros.
fugiado, hasta que llegó su Hora.
Estos son los antepasados de Jesús-pue-
Jesús-pueblo pasó haciendo el bien. En
blo-centroamericano:
El Creador, eí Formador, hizo a Jesús- las casas de cartón nacieron flores, pintas y di­
pueblo de m aíz blanco y m aíz am arillo, y de bujos de lucha y de esperanza. En medio de
El salieron todos (os pueblos, pequeños y la miseria y la muerte, se escuchó “ la grite­
grandes. ría ”, caminaron las romerías y peregrinacio­
, Fue hijo de Tecún Umán, A tíacatl, Lem­ nes, y empezaron las celebraciones de la Pala­
pira, Nicarao, Urraca, Iguasalíbles. bra y las fiestas populares.
Hijo dé Bartolomé de (as Casas y de Val­ Jesús-pueblo eligió a los que El quiso, les
divieso. dio e) nombre de Apóstoles y les dio autori­
Hijo de M a rtí y de Sandino. dad para expulsar a los demonios. Estos son,
Era el tiempo de los imperios de España, entre otros innumerables, los que escogió:
de Inglaterra y de Estados Unidos. Oscar, a quien dio el nombre de san Romero
. Somoza gobernaba en Nicaragua, Maxi- de América, Proaño, Hélder, Sergio y Samuel;
: . m Miaño Hernández en El Salvador, Lucas Gar­ Carlos Fonseca, Miguel D'Escoto, Vicente
cía en Guatemala. Menchú y Laura López; Héctor Gallego, Gas­
Por aquel tiempo Dios habló al pueblo par García Laviana y Guadalupe Carney...
de Cuba y su voz pasó por todo el Continente. . En la pobreza, sin recursos y con armas
“ Una voz grita en el desierto: preparan populares. Jesús-pueblo fue cosechando triun­
: * el camino del Señor” . Es la voz de Ernesto y fos, conquistando poblaciones, recuperando el
*■ de Camilo. “ Todo el mundo verá la salvación gobierno popular.
4* qtfeDioisenvía” k ■- f: • .
ít t r ç l* - ; ‘i

60
El prim er día de la Fiesta, tomó las po­
Pasada la noche del silencio, las madres
cas tortillas que quedaban y les dijo a sus ami­
de los presos, desaparecidos y torturados, que
gos:' "Tom en y coman todos de aqu i, que na­ habían acompañado a Jesús-pueblo y habían
die se quede con hambre, porque somos un estado de pie junto a la cruz, fueron a buscar­
solo cuerpo, ÿ esto es m i cuerpo”. lo.
Luego se retiró a la Montaña, ayunó du­ Encontraron el sepulcro vacío y unos
rante cuarenta días y oró a su Padre, sudando
jóvenes que les decían: "E l pueblo unido ja­
sangre y derramando lágrimas.
más será vencido. Vayan y digan a los compas
Se levantó y les dijo: "Y a basta. Ha lle­
que Jesús-pueblo está vivo y lo podrán encon­
gado la Hora. Ya se acerca el que meltraício-
„ _ tt trar en la Organización y en la lucha liberado­
na .
ra de los pueblos”.
Entonces echaron mano a jesús-pueblo
Ellas contaron todo esto a los demás, pe­
y lo secuestraron para desaparecerlo.
ro algunos no creyeron. Entonces llegaron
Pero todo esto sucede para que se cum­
unos que dijeron: "Lo hemos visto en el ca­
plan las Escrituras:
mino y lo hemos reconocido al partir el pan
"Será conquistado, colonizado y despo­
de la solidaridad, que es gracia, fraternidad,
jado de sus tierras. Será explotado y oprimi­
comunidad”.
do y lo dividirán en muchos pueblos y se sor­
El, ellos y nosotros, jesús-pueblo, ha re­
tearán sus riquezas. Tendrá que probar el exi­
sucitado y vive para siempre. Es el Hombre
lio y vivir en campamentos y en aldeas-mode­
Nuevo, un solo Cuerpo, un solo Pueblo.
lo. Tendrá que soportar el terrorismo del
Yo estaré con ustedes todos los d ías, has­
ejército y el horror de la masacre. Pero al ter­
ta que la Nueva Sociedad rompa en aurora y
cer d ía resucitará. ’ ’
llegue a-su culminación en el Reino de mi Pa­
Lo llevaron entonces ante Azcona, Arias
y Cerezo; pero ellos se lavaron las manos y lo dre” .
Jesús-pueblo hizo muchas otras cosas,
enviaron a la Casa Blanca. Y ios que tienen el
tantas, que si se pusieran una por una, no ca­
poder de dar la vida o la muerte lo entregaron
brían en todas las computadoras del mundo.
diciendo: "hagan con El lo que les dé la ga-
na .
Los condenaron injustamente, sin dere-
\ch o a defenderse. Lo torturaron. Le cargaron
mil cruces y perpetraron el genocidio dando
muerte al que buscaba la vida. Jesús-pueblo
murió diciendo: "Todo está cum plido”. Elaborado colectivamente en un retiro de es­
piritualidad en Centroamérica.

63
Esa es la ventaja que los cristianos tenemos. Otros dirán justicia, libe­
llena de esperanza, aquel nombre que mejor expresa integralmente ración, independencia, comida, dignidad humana, libertad, solidari­
nuestra fe en él... dad, fraternidad, esperanza, proceso histórico... También están dicien­
do Reino, ¿no? Nosotros tenemos la ventaja de que Dios nos dio para
todas esas palabras clave y su versión en carne y hueso, en sangre y
muerte, en utopía anticipada, en resurrección: Jesús.
El Reino es la gran opción de Cristo: su mismísima intención, su
mismísima pasión, su mismísima Causa. Bien entendido, el Reino in­
cluye tanto al Padre como a los hermanos. Por una razón muy senci­
lla: el Reino es la voluntad del Padre hacia afuera. Es el proyecto de
Dios hacia fuera de Dios ("ad extra"). Porque Dios hacia dentro es Jesús tuvo también sus etapas. Y tuvo también la etapa del si­
lencio. Aquella praxis de Jesús que consistió en "no hacer nada" du­
la Trinidad, pero Dios hacia afuera es el Reino, que también es Trini­
rante treinta años. La etapa de la vulgaridad, la cotidianidad, la mono­
dad: Trinidad manifestándose, amando, haciéndonos amar, posibili­
tonía: la etapa que no está escrita.
tándonos que lo amemos...
Los revolucionarios podríamos caer en la tentación de querer
El Reino es la pasión de Jesús, que es su amor al Padre, al
"Abba", es su proclamación del Padre, y es también su amor a los her­ reducir la revolución y la vida de la humanidad al triduo pascual. Pe­
manos. Y esa pasión a Jesús "le hizo la pascua", textualmente. Aco­ ro, además del triduo pascual, además de los tres años de la vida públi­
ger el Reino, asumirlo, ponerse a su servicio... a Jesús "le hizo la pas­ ca, hay que vivir todos esos años vulgares, monótonos, silenciosos, in­
cua". V el m áxim o servicio de Jesús al Reino fue su pascua, que es su cordiantes que formaron la mayor parte de la vida de Jesús. También
vida, su pasión, su muerte y su resurrección. No olvidemos que él vi­ nosotros tenemos proceso, etapas, crisis, triduo pascual, vida pública,
vió pascualmente toda su vida. vida privada, monotonía, silencio, día-a-día, rutina... Y no hay que
Con respecto a los hombres, el Reino es el proyecto que Dios huir de ello.
tiene para nosotros, nuestro destino, programado por Dios. Alberto
Nolan dice: "el Reino es el destino de la raza humana". El verdadero
destino de la raza humana es el Reino. Podemos decirlo con otras pa­
labras. Todo aquello que sea verdaderamente legítimo destino de la No nos preocupemos de imitar a Cristo. Nos debemos preocu­
raza humana, todo lo que merezca ser tenido como destino por la raza par de "seguirle". Estar en comunión con él y seguirle. Si "im itára­
humana, tanto aquí com oallá, es Reino. O sea: el Reino es el destino mos" a Jesús tal como él vivió en la Palestina de hace veinte siglos, nos
de la raza humana, visto, querido, programado, posibilitado... desde saldríamos de madre, nos saldríamos de la hora y de la historia.
Dios, en Jesucristo, y ya vivido por él... En el nuevo testamento se habla del camino ("los que son del
camino"). En Brasil lo hemos recuperado cuando hablamos de la "ca-
minhada", que significa la "andadura" de la Iglesia de los pobres, la
andadura del pueblo. Hoy la teología de la liberación ha puesto en
¿Qué es la praxis de Jesús? Es la expl¡citación temporal, huma­ plena actualidad el seguimiento de Jesús. Nosotros queremos seguir
na, pero al mismo tiempo mesiánica, salvadora, del Reino. ¿Qué hi­ a Jesús. El es el camino. Y es compañero de camino. Las dos cosas
zo Jesús? Fue haciendo Reino. Su Praxis, sus gestos, tienen un aire simultáneamente. Vamor por él, con él y en él...
de Reino, sabor a Reino. Con sus palabras, con sus hechos, con sus
gestos, con sus signos, con su muerte y su resurrección Jesús revela el
Reino. Revela al Padre y su voluntad. Revela el destino humano.
Nos revela a nosotros mismos. El es la revelación del Reino.
Jesús vivió su vida —y su muerte— sin dicotomías. Acabó en
sí mismo con la dicotomía. Pero no acabó con el conflicto, hasta el
punto de que él mismo fue un conflicto. Acabó en la cruz. El con­
Para nosotros los cristianos, la opción de Cristo ha de ser nuestra flicto acabó con Jesús.
opción. No hay duda. O tros también optan por el Reino, sin ser cris­ Si Jesús estuviera aquí sentado entre nosotros, si fu e ra uno de
tianos, sin la explicitud con la que nosotros podemos y debemos op­ nosotros, estoy seguro de que nos diría también: "mi crisis es ésa,
tar. Porque para nosotros e l Reino tiene nombre de Reino. El Reino que yo no sé cómo compaginar...". Seguro. Porque él pasó también
para nosotros es vivencia de Jesús, palabra de Jesús, praxis de Jesús... su crisis. Eso no lo debemos olvidar.
64 65
Les digo con toda sinceridad que cuando leyendo libros de
cristología descubrí lo que los técnicos llaman la "crisis de Galilea"
de Jesús, la crisis que él pasó en Galilea a la hora de intentar definir
mejor cómo podría servir al Reino (que algunos dicen que fue inclu­
so una especie de crisis de poder popular o algo así), cuando yo des­
cubrí eso así de un modo más científico, me sentí mucho más cerca
de Jesús. Me pareció que redescubría a Jesús, o casi que lo descubría A C T IT U D E S DE JESUS
por primera vez. Como un Jesús realmente histórico, como un Jesús
muy nuestro y que podía responder a aspiraciones, a preocupaciones
personales, a desafíos coyunturales que todos nosotros estamos vi­
viendo.
El suprimió en sí mismo y quiso suprimir en todos la dicoto­
mía. Pero no suprimió el conflicto.

Todos, nosotros, seguidores de Jesús, debemos estudiar cristo-


(Decimos aquí "actitud" como una "matriz de actos", como
logia en profundidad, apasionarnos por Jesús, tener por él una chi­
proceso, hecho de actos).
fladura vital que marque nuestra vida y luego se traduzca en nuestro
modo de hablar, de vivir, de actuar... Estamos a demasiada distancia
1. La encarnación. La encarnación no es un acto. Es una
de Jesucristo, a pesar de hablar tanto de él.
actitud. Con una palabra menos espiritualizable la llamaríamos
"la historicidad". El Verbo de Dios, en Jesús, expresó abiertamen­
te durante toda su vida, ya desde el primer momento y hasta el final,
esa actitud de historicidad. Se fue encarnando, se fue haciendo his­
OREMOS: toria, se fue haciendo carne humana (hambre, sed, incomprensión,
Oh Dios, Padre nuestro, que nos has con­ cansancio, azotes, condenación, cruz, muerte...). Actitud de encar­
gregado por la sangre, por la geografía, por la nación significa proceso de historicidad. Lo que dice la carta a los
fe, en esta Centroamérica, lugar crucial de filipenses: se fue haciendo nada, kénosis.
muerte, de miseria, de opresión, de represión,
de luchas y masacres. Te pedimos que tu Es­ 2. Fidelidad en el servicio. El hizo la verdad. Fue la veracidad.
píritu nos haga sensibles a la realidad, nos Cumplió. Hizo. Fue fiel. El "testigo fiel", como lo llama el Apoca­
comprometa con los hermanos y nos ayude lipsis. El es la encarnada fidelidad de Dios. Fiel en el servicio al Pa­
a sentir la centroamericanidad como un desa­ dre, y en el servicio a los hermanos. Actitud de fidelidad que es ac­
fío que tu Iglesia debe asumir pascualmente. titud de coherencia, de sinceridad.
(Vo he visto que la sinceridad acaba resolviéndolo to d o. Y
Que tanto llanto, tanta sangre y tanta esperan­
acaba siendo nuestro mejor argumento, y la mejor pastoral. Acaba
za no queden defraudados.
siendo reconocida por todos. Y es libertad de espíritu. Y libertad
Te lo pedimos por todos los profetas, en el Espíritu . La sinceridad tiene la ventaja siguiente: aunque de
por todos los mártires, por todos los iuchadc hecho yo no estuviera en lo cierto porque estuviera engañado, su b jeti­
res, por todos los oprimidos, por todos loi vamente no estaría siendo infiel, no estaría engañado).
testigos de Centroamérica. Te lo pedimos pol
tu Hijo Jesucristo, nuestro hermano, que viv| 3. Comunicaciór, comunión, acogida. Para con el Padre (la
y reina contigo, y vive y camina con nosotrt oración, la contemplación). Para con los hermanos (la misericordia,
en la unidad di

Ji
la ternura, la sensibilidad, la solidaridad de Jesús...). Pablo llega a de­
cir que Jesús se hizo ley, pecado (lo último que se puede d e c ir). No
se hizo pecador, pero se hizo pecado, que es más aún.
67
4. Libertad de pobre. Hay mucho libre liberal, y también hay
mucho pobre que no es libre. Esas dos palabras, pobre y libre, son
prácticamente sinónimas. No se puede ser libre sin ser pobre. Ni se
puede ser pobre sin ser libre. Recuerden el libro de Christian
Duquoc: “Jesús, hombre libre".

5. Actitud de novedad, de revolución.


IG LESIA, R E V O LU C IO N , REINO.
El es el novedoso, la novedad, la utopía, lo trascendente, lo irre­
ductible, lo escatológico. No se parece a nada ni a nadie. Una actitud
imprescindible para ser revolucionarios y para no ser malos revolucio­
narios. La novedad de Jesús es más nueva que la misma revolución.
A la revolución le añade novedad. El Reino es más que la revolución,
más que la Iglesia. Esa actitud de novedad nos ayudará a la crítica y a
la autocrítica. Siempre más, siempre algo más nuevo. La permanente
revolución. El mismo Che pedía una revolución constante. Y hay
testimonios sandinistas muy buenos: la revolución no termina.
la instancia última
Para nosotros, la última instancia es siempre el Reino. El Reino
6. La conflictividad. Fruto de su radical idad en el servicio, en la juzga a la Iglesia. El Reino juzga a la revolución.
fidelidad, en la libertad, en la pobreza, en la novedad. Si era radical en
todo eso, es lógico que fuera conflictivo y que viviera en la conflictivi­
dad. Se llevaba mal con todo y con todos. Entró en conflicto con la palabras sinónimas
familia, con la ley, con los sacerdotes, con las autoridades... Y hasta Para nosotros, en última instancia. Liberación y Revolución son,
con el pueblo, con los apóstoles, con el papa (Pedro, al que llamó prácticamente, en cierta medida, palabras sinónimas. Algunos dicen:
"diablo"). "Liberación dice mucho más que Revolución"... Bueno, igual que de­
No se trata de querer estar a mal con nadie. Pero sí se trata de cimos "Liberación to tal" podemos decir "Revolución total". Pode­
asumir la conflictividad. Y debemos asumirla con un poco de ternura, mos hablar de una Revolución permanente, así como hablamos de una
de buen humor. Porque lo de sacudirse el polvo de las sandalias no de­ Liberación permanente... Prácticamente, palabras sinónimas.
ja de tener guasa en Jesús, quizá...
Jesús es un hombre en conflicto. Basta abrir el evangelio para
verlo. Es un hombre en conflicto incluso consigo mismo. Aquella an­
gustia. Aquella angustia extrema que nos describe Lucas, en el huerto, otra forma de trascendencia
sería una expresión extrema de esa conflictividad extrema que le tocó A partir del propio texto de Mt 25, 31ss, Jesús se nos presenta
vivir. Y el grito último de la cruz. como muy "materialista". La opción de Jesús por el Reino se nos pre­
senta en algo no sólo muy histórico, sino muy cotidiano, y muy "m a­
terial": la comida, la bebida,el vestido, la cárcel... Nosotros, evidente­
7. Esperanza. Actitud de fuerza asegurada, de garantía total, de mente, hoy ampliaríamos: la tierra...
fuerza en el Espíritu. Fuerte y seguro sobre el pecado, sobre las ex­ Eso hace que los cristianos, si somos conscientes y si queremos
presiones del mal. De ahí los milagros, esa seguridad, esa esperanza, ser consecuentes, no podemos de ningún modo ser espiritualistas. El
esa fuerza, ese coraje para enfrentarse con la m entira, con el mal, con Reino es algo concretísimo, inmediatísimo, eminentemente histórico,
la desgracia, con la enfermedad, con la muerte, y que se manifestó en sin dejar de ser a la vez completamente trascendente, pero con otra
el último gesto de fuerza y de esperanza que fue la propia resurrec­ forma de trascendencia...
ción. Jesús ya está en aquella última actitud que es la de resucitado.
Nosotros sólo podremos vivir esa actitud en esperanza. El la vive ple­
namente, definitivamente. la revolución interior
Los revolucionarios no podemos olvidar que sólo en la m edida
en que nos revolucionamos nosotros mismos interiormente podemos
revolucionar a la sociedad y a la Iglesia. La "metanoia" que p id e el
68 evangelio es la revolución personal, el paso de ser la persona opresora
69
mi fe. Estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Somos hijos de
que todos somos en principio, a ser una persona servicial, entregada a
Dios. Nos dice Jesús que nuestro proceso en (a vida es ir haciéndonos
la causa del Mundo Nuevo.
buenos como el Padre es bueno. Eso es un proceso revolucionario, no
hay duda: novedad de todos, la igualdad total.
El Reino es germen de revolución, porque el proyecto de Dios
la dicotomía imposible en Centroamérica
es anterior a cualquier revolución.
La gran revolución teológica que hizo Jesús fue ésta: decir que
no se puede amar a Dios sólo, que no se puede amar a Dios directa
y exclusivamente. Sólo se puede amar a Dios amando a los hermanos. niegan la oportunidad del Reino
V sólo amaremos a los hermanos radicalmente si amamos a Dios, siem­ Nunca se dice de los espiritualistas que sean reduccionistas: que
pre que se trate verdaderamente del Dios de Jesús, que es Padre, que niegan la tierra, que niegan la humanidad de Jesús. Nunca se dice de
tiene hijos, que nos hace hermanos, que tiene una voluntad histórica ellos que niegan "la oportunidad del Reino". El Reino de Dios sólo
que se llama Reino, y que ese Reino que se realiza con nuestra dona­
tiene la oportunidad del tiempo y de la historia. Porque después del
ción a los hermanos. Dios no tiene ninguna necesidad de nosotros, no
tiempo y de la historia el Reino se consumará.
necesita nuestra reparación... Donde él necesita de nosotros es' en
Cuanto más negamos el tiempo, cuanto más negamos la historia,
nuestros hermanos.
cuanto más negamos la humanidad, cuanto más negamos el compromi­
Si en algún lugar del mundo necesitamos superar la dicotomía es
so político, más estamos negando el Reino de Dios. ¿Cuál es el espa­
aquí, en Centroamérica. En situaciones tan extremas no cabe de nin­
cio del Reino de Dios? ¿Dónde se juega la oportunidad que el Reino
guna forma la dicotomía. En Europa, o incluso en otros lugares de
tiene para ir haciéndose realidad? Respondemos: en nuestras vidas, en
América Latina, sería menos imposible la dicotomía. En medio del
nuestra sociedad, en la historia humana. Sólo en la tierra podemos
hambre, en medio de la injusticia generalizada, entre mayorías con
construir el Reino. "La tierra es el único camino que nos puede llevar
hambre, con analfabetismo, con mortalidad infantil, privadas de su
cultura, sometidas, prohibidas... en situaciones tan extremas no es po­ al cielo". Nuestra vida, total y diaria, es lo único que tenemos para
dar oportunidad al Reino.
sible la dicotomía, ni el lícita.
Nosotros hemos de superar de tal modo la dicotomía que sepa­
mos conjugar la revolución con la contemplación, incluso con la revo­ ya-todavía-no
lución armada, en los casos extremos ya conocidos. La revolución es un medio para el Reino, pero también es más
La dicotomía separa las cosas: por un lado la revolución, por que un medio. Es una señal del Reino y es presencia-ya del Reino.
otro la fe. La dialéctica distingue pero confronta las cosas, comple­ Aunque no sea totalmente el Reino, es Relno-ya.
menta. Esto es muy Importante. Nosotros queremos, debemos dis­ No sería cristiano decir que esperamos que venga el Reino sólo
tinguir y discernir la presencia de Reino que hay en la revolución, pero después de la muerte. Eso no es cristiano. Eso es herejía. Esperamos
no dejamos el Reino de un lado y la revolución del otro, sino que los que, más allá, venga la plenitud del Reino, que venga el Reino-ya, el
ponemos en confrontación, en complementariedad. Dialécticamente. Reino-totalmente-ya. Pero también creemos que ahora, aqu í, en nues­
tra historia, ha venido, está viniendo y va a seguir viniendo el Reino,
ya, realmente ya, aunque todavía no plenamente.
conflictividad y dialéctica Cuando decimos yapero-todavía-no, se entiende: ya está acon­
Hablando de aquella actitud fundamental en la vida de Jesús y teciendo el Reino, aunque no esté aconteciendo todavía en plenitud.
en nuestras propias vidas, conflictividad evangélica y dialéctica revolu­ Si no, también estaríamos negando que Jesús en la tierra fue Reino.
cionaria acaban siendo casi lo mismo para nosotros. Necesariamente, A quí tenemos el Reino ya-sí-pero-todavía-no. Realmente ya-sí, aun­
viviremos la conflictividad revolucionaria en conflictividad evangélica. que todavía-no-plenamente.
El Reino llega a plenitud en la escatología, pero viene, va vinien­
germen de revolución do desde muy atrás, desde que el Señor decidió abrirse, salir afuera,
El Reino es germen de revolución. Y no sólo para los cristianos, crear.
sino para la humanidad. La humanidad, hecha a semejanza de Dios, Ese proyecto de Días, ese proyectado destino de la ra za humana
lleva en sí ese germen de revolución, el sentido de "hacer nuevas todas (Nolan) Y de toda la realidad, ya viene haciéndose, gestándose, labo­
las cosas". Lleva en sí esa voluntad de comunicación (propia de Dios, riosamente, al compás de la gracia divina y de la respuesta humana,
de la trinidad), de igualdad (los tres absolutamente iguales)... Y esto como don y como conquista, desde que se puso en marcha, desde que
no es poesía teológica: estoy diciendo lo que creo. Estoy confesando se dio inicio, desde el principio de los tiempos.
70 71
instrumento del Reino volución quiere agotarse en sí como revolución, muy bien. Si la re­
La Revolución es un proceso. Va siendo Reino. Va preparando volución reconoce que sólo es revolución, muy bien. Si la revolución
el Reino, va anunciando el Reino. El propio Reino va sucediendo en no acepta que haya algo más, muy mal. En ese caso la revolución ne­
un proceso. El Reino es la utopía. La revolución es un instrumento garía el Reino, que ya acontece en ella, pero que la sobrepasa.
de esa utopía. La propia revolución en sí es utopía {la igualdad, la fra­ Es, al fin y al cabo, la conclusión a la que hemos llegado siempre
ternidad universal, la plena participación de todos son utopía). El con nuestros hermanos marxistas: "estamos de acuerdo, con tal de
Reino es una utopía todavía mayor, la Utopía Mayor. Y la revolución que ustedes no digan que 'ya no hay más' ". Porque hay más: el senti­
es un instrumento de esta Utopía Mayor. do religioso, la trascendencia, el más allá de la muerte personal.
No cabe duda de que con mucha frecuencia la revolución ha si­
do para nosotros los cristianos la gran ocasión para que descubriéra­
mos mejores caminos para la utopía del Reino. Los revolucionarios "resucitaré en el pueblo salvadoreño"
nos han dicho: "¿cómo pueden ustedes los cristianos hablar de fra­ Alguien se ha escandalizado mucho con la famosa frase de Mons.
ternidad universal y tolerar durante siglos y siglos la esclavitud, el feu­ Romero. Incluso la han querido negar. La han averiguado, histórica­
dalismo, el capitalismo? Entonces, el mandamiento nuevo... ¿a qué se mente. Y también a m í me gustaría saber dónde, cómo y en qué con­
refiere?". Esa ha sido una gran contribución que nos han hecho los texto y con qué palabras exactas la dijo Romero, porque me han pre­
revolucionarios. guntado incluso teólogos de Europa si es verdad, cómo y cuándo la di­
Teólogos serios han confesado cómo el marxismo les desveló as­ jo: "si muero, resucitaré en el pueblo salvadoreño"...
pectos básicos del cristianismo, sobre todo de su concreción social, po­ Les parece una afirmación poco cristiana. Lo que se teme es
lítica, histórica. Con la mayor naturalidad del mundo hemos acepta­ que la expresión sea marxista, en el sentido más crudo de la palabra,
do en la Iglesia durante siglos estructuras que hacían que la máxima es decir, que negara la escatología y la trascendencia, como si dijera:
parte de la humanidad viviera fuera de la luz y del calor del manda­ "yo personalmente acabo con mi muerte, pero el pueblo salvadoreño
miento nuevo. Esa es la verdad. continúa... y el testimonio que yo le d i, la fuerza de mi sangre, mi
También en este sentido la revolución es señal del Reino, instru­ nombre, mi referencia, ayuda al pueblo salvadoreño a ir resucitando,
mento del Reino, y revelación del Reino. a ir saliendo de la esclavitud y de la muerte...".
Nosotros los cristianos decimos las dos cosas: Mons. Romero,
él, la persona de Mons. Romero, continúa. Es él personalmente quien
una sola historia
sigue presente y resucitado. Y queda también su memoria eficaz...
Recuerdo todavía el día en que, siendo yo seminarista, descubrí
Las dos cosas.
personalmente que la historia es una sola. Nos acostumbraron dema­
Para la teología que yo creo, Mons. Romero ya está resucitado.
siado a aquella división entre historia natural o profana e historia de la
Yo no creo que resucitaremos después, al final, el día de las trompetas
salvación, entre orden natural y orden sobrenatural... La teología que
del juicio final. Esto, por supuesto, es discutible teológicamente; hay
se escribía y que se enseñó en nuestros seminarios era una teología fa­ opiniones varias. La fe no explica mucho estas cosas. San Pablo en es­
talmente dicotómica. Como si la gracia se montara por encima de la te particular también se sale del tema con poesía: "sembramos co­
naturaleza en una especie de segundo piso, en una especie de tinglado rrupción y recogemos incorrupción”... no sabe cómo decirlo. Pero
dorado... No. La Gracia acontece en la naturaleza. La naturaleza es hay una teología que dice que "morimos y resucitamos ya", co n nues­
"gratificada". La naturaleza viene de Dios, como la Gracia. tra propia muerte. Porque no hay unos frigoríficos que guarden nues­
tras almas congeladas esperando al final de los tiempos para q ue des­
hay algo más pués se nos adhiera el cuerpo y acaezca la resurrección. Yo creo sin­
La pura revolución en sí misma prescinde del Reino, precisa­ ceramente que morimos y resucitamos ya. Eso del final de los tiem ­
mente porque es cristiana y no cristiana, y judía y musulmana y atea. pos significa que ha de haber una cierta colectivización de la gloria,
Es decir, porque no es confesional, porque es secular. En sí, la revolu­ un "punto final", como diciendo: ya no hay más tiempo, ya no hay
ción es revolución, un proceso económico político-social-cultural. La más lágrimas, ya no hay más muerte... (un "punto final" de D io s, muy
revolución en sí no tiene por qué hablar de Dios, ni de Cristo, ni de los distinto al "punto final" de los dictadores y los demócratas liberales
sacramentos. vendidos a los torturadores).
La revolución, evidentemente, no habla de Reino. Pero hace Monseñor Romero, él, resucitado, la persona de Mons. Rom ero,
Reino, es señal de Reino, proceso del Reino. En este sentido no hay resucitada, está presente en el pueblo salvadoreño. No sólo c o m o una
contradicción. Más que contradicción, puede haber tensión. Si la re- memoria, como una referencia, como un estímulo... "Queda la pala-
73
72
bra", es el títu lo de una biografía suya, recordando el verso de aquel El cristianismo siempre es "algo otro", algo diferente con res­
poeta español. Queda la palabra... y queda mucho más que la pala­ pecto a la revolución, y siempre es "algo más". Ese plus, ese algo
bra de Mons. Romero: queda la persona resucitada de Mons. Rome­ más...
ro. Y queda también la palabra, la referencia, la memoria, el estímu­
lo... Sí, todo eso queda.
Y en cristiano decimos que queda también la intercesión glorio­
una colaboración muy interesante
sa de Mons. Romero. La comunión de los santos que vivimos ya aquí
Me conmovió la visita que hice a los presos políticos en Sáo Pau­
se vive con una plenitud nueva con los santos que ya están del lado de
lo en tiempos de la dictadura brasileña. Tuve casi que hacerme pasar
allá. "La unión de los que peregrinamos en este mundo con los her­
por novio de alguien. Y tuvimos que alquilarle a un señor que estaba
manos que ya murieron en Cristo, de ninguna manera se interrumpe,
allá su chaqueta, su saco, porque sin esa prenda no dejaban pasar. Re­
sino que, según la constante fe de la Iglesia, se robustece con la comu­
cuerdo que tuvimos que pagarle cinco cruceiros, en aquella época.
nicación de bienes de espirituales", dice el Concilio Vaticano II (LG
Estuve casi toda una mañana con los presos políticos. Algunos
49).
de ellos, guerrilleros en la región del Araguaia, de la parte que está al
Mons. Romero personalmente está siendo realmente eficaz en
norte de la nuestra. Varios con torturas violentísimas, con varios años
El Salvador. Es dogma de fe: la comunión de los santos es todo eso.
Nadie va a pensar que la comunión de los santos sea sólo que Mons. de cárcel...
Romero diga a la Santísima Trinidad y a Nuestra Señora: "miren, no Estuvimos hablando mucho. Fue uno de los cuatro encuentros
se olviden de. llevar el mayor número posible de salvadoreños a la glo­ históricos de mi vida. Y llegó un momento en que yo les dije: vean,
ria del cielo cuando se mueran; facilítenles la extremaunción, o por lo ustedes y yo prácticamente estamos de acuerdo en todo. (Ellos eran
menos la confesión; ahora bien, yo no me meto en que tengan vida, marxistas^ateos la mayoría; alguno de ellos había tenido una form a­
comida, libertad, o no la tengan, en que sigan llegando los dólares que ción cristiana). Coincidimos en todo, menos en algo que a ustedes
financian su muerte o que no lleguen esos dólares... yo ahí ya no me puede parecerles "superfluo" y que sería eso: la trascendencia y la es-
meto"... Esto sería negar la caridad, y sería por tanto negar el evan­ catología, aunque yo no creo que ustedes prescindan ni siquiera de
gelio. eso, ni de la trascendencia ni de la escatología...
Cuando salí de allá ellos pidieron a su abogado que les trajera la
Biblia. Y después hemos trabajado juntos en más de una ocasión.
Los objetivos finales Con uno de ellos, Pedro Tierra (Milton Pereira) , hemos hecho la " M i­
Hay objetivos finales de la revolución que coinciden con objeti­ sa de los Quilombos" (celebración de la causa negra) y la "Misa de la
vos del Reino, pero que no son los objetivos finales del Reino. La jus­ tierra sin males" (celebración indigenista), hemos trabajado en la CPT,
ticia, la fraternidad, la igualdad, la supresión de dominaciones, de de­ en el C IM I... Varios de ellos son asesores de trabajos pastorales. En
pendencias, de imperios, de la deuda externa, de la colonización, del Brasil, como la Iglesia era el único espacio para la militancia popular,
colonialismo... todos ésos son objetivos del Reino, no cabe duda. Si muchísimos de ellos, aun sin fe, tuvieron que trabajar en la Iglesia.
no fueran objetivos del Reino, el Reino no estaría pretendiendo la fra­ En nuestra prelatura también trabajaron varios. Fue necesario hacer­
ternidad, la igualdad... Pero no son aún los objetivos "finales" del los agentes de pastoral, incluso para que tuvieran su carnet de trabajo
Reino, porque el objetivo final del Reino y su realización final será profesional, por seguridad, por economía, por futuro... Eso ha sido
nuestro encuentro pleno entre todos y con Dios. Esa plenitud de interesantísimo, porque a ellos les ha hecho mucho bien y nos lo ha
encuentro solamente se dará más allá de la muerte, evidentemente. Y hecho a nosotros. A nosotros nos ha ayudado mucho en la ideología,
la revolución por sí misma no tiene por qué preocuparse del más en el compromiso, y nos ha hecho más realistas. También nos ha a y u ­
allá; no se hace la revolución para el cielo, en ese sentido. dado a relativizar, a desmitificar las organizaciones revolucionarias, los
Los objetivos finales d e l Reino coinciden con los objetivos fina­ partidos políticos... porque hemos conocido también sus lím ites, sus
les del cristianismo. ¿Por qué? Porque precisamente el objetivo final deficiencias, sus fallas. Ha sido una colaboración y una com penetra­
del cristianismo es el Reino. Y no puede ser otro (no debe ser otro). ción muy interesante.
Para eso vino Jesús. Eso es lo que él anunció, eso es lo que él realizó.
El objetivo final del cristianismo sólo puede ser el Reino. En
ese sentido coinciden los objetivos del Reino con los objetivos del
ser cristiano y revolucionario en Centroamérica
cristianismo. Cuando decimos aquí cristianismo podríamos decir Igle­
En Centroamérica, un cristiano que no es revolucionario n o es
sia, y también podríamos distinguir; pero no vamos a entrar ahora en
legítimo cristiano. En Centroamérica, un cristiano puede ser no re v o ­
distinciones.
lucionario solamente si es uncristiano inconsciente.
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dinismo, evidentemente. Ha de ser "tam bién" sandinista. Ser tam­
A ciertos cristianos, a muchas comadres cristianas, por ejemplo bién, no "sólo", no reductivamente. Porque ser cristiano es más.
—con todo respeto—, a quienes la misma palabra "revolución" les es­ Ahora bien, una cosa es el sandinismo y otra es el FSLN. Si
pantaría sin saber siquiera lo que es revolución, a los cristianos que no ha de ser revolucionario, el cristiano habrá de ser sandinista, aunque
están comprometidos con la revolución no vamos a negarles la autenti­ no necesariamente habrá de ser del Frente, del partido. Ni siquiera ha­
cidad de la fe. Debemos comprender todo esto; si no, podríamos es­ brá de ser necesariamente de Una organización. No necesariamente.
candalizar; además el Señor nos pide que no juzguemos. Cada uno, personalmente, en su respectivo lugar (en el barrio de
Ahora bien, objetivamente hablando, quien tenga lucidez cristia­ Managua, en la montaña, siendo maestro, madre de familia, en tiempo
na sabe que por definición el cambio es total, constante; un proceso de agresión...) deberá ver. Pero, me pregunto: ¿podrán estos cristia­
de novedad total. Evidentemente es una transformación radical de las nos rehuir el entrar en la organización?, ¿o incluso en el partido? Por­
estructuras. Y en ese sentido no se puede ser cristiano si no se es revo­ que podríamos caer en el peligro de decir: vamos a ser revolucionarios,
lucionario. Es evidente. pero sin hacer revolución. Sería como decir: vamos a ser cristianos pe­
Con otras palabras: no se puede ser cristiano si no se reconoce ro sin practicar el cristianismo. Acabaría siendo lo mismo.
que el pecado, que todo pecado es también colectivo, es también es­ Otros dirán: "vamos a hacer revolución en Nicaragua hoy, pero
tructural y estructurante, las dos cosas. Nuestros pecados son perso­ sin hacer revolución sandinista". Pues, ¿qué revolución vamos a ha­
nales (son fruto de nuestras personas); si no, ya no serían pecado (lo cer, la de Zapata?
que no es mío, aquello de lo que yo no soy ya consciente, aquello de Ya sé que es difícil dar recetas ahí.
lo que no soy ya responsable, ya no es pecado m ío). Es evidente que Pongo un ejemplo. Me encontré en Nicaragua con una monjita
el pecado ha de ser personal. Ex ¡je una responsabilidad, una concien­ que estaba en la duda de si entraba o no en el partido. Hacía una la­
cia. Si no, ya no sería pecado. bor como de veinte sandinistas juntos. Yo le dije: objetivamente ha­
Por otra parte, yo soy un ser que dependo de una estructura (y blando no hay ningún inconveniente. Sí que tendrá usted muchos in­
por estructura entiendo ahora todo: la economía, la política, la cul­ convenientes con su congregación, e incluso con el partido (porque el
tura, la tradición, la familia, los genes...) y al mismo tiempo yo voy partido es exigente). Tendrá usted inconvenientes con el señor arzo­
haciendo estructura. Si yo, por ejemplo, obispo como soy, me confor­ bispo, si lo llega a saber, y hasta con el Papa... Con Dios, objetivamen­
mo con el tipo de curia común, habitual, sin cuestionarlo, estoy pro­ te hablando, usted no va a tener ningún inconveniente. Ahora bien:
longando y propiciando una estructura de dependencia, una estructu­ pensemos las cosas táctica y estratégicamente.
ra de colonialismo pastoral, eclesial. Todos dependemos de una es­ Hablé con ella y hablé con el Frente luego. Y llegamos a la con­
tructura y hacemos una estructura a la vez, somos estructurados y es­ clusión de que era mucho mejor que continuase haciendo lo que hacía
tructurantes... hasta entonces sin entrar en el Frente, que crearse problemas ella y
Un cristiano que tenga una mente lúcida entenderá que el peca­ creárselos al Frente entrando en la estructura partidaria. Hay que ser
do es personal y es social, colectivo, estructural, y necesariamente ese realistas. Estratégicos y tácticos.
cristiano habrá de hacerse revolucionario, para vencer tanto lo que hay En Nicaragua, muchas personas, si quieren ser conscientes, sin­
de personal en el pecado como lo que hay de estructural en el pecado. ceros , han de entrar en el Frente, en el partido, en las organizaciones
Si no, estaría negando el Reino; haría del Reino una simple transfor­ concretas de masas, etc. Otros cristianos serán también conscientes y
mación personal, que cada uno llevaría p o r su cuenta y riesgo. En es­ sinceros y honestos y no entrarán. Pero todos han de ser revoluciona­
te sentido, la palabra "metanoia" del evangelio sería para nostros bas­ rios. Y han de entrar en ese movimiento global sandinista. Habrán de
tante sinónima de "revolución"; no es que lo sea totalmente, pero nos tener el espíritu sandinista, que es antiimperialista, nacionalista y po­
la recuerda bastante. pular. Sandino optó por los pobres, los pobres de la tierra.
En este sentido de discernimiento, de tener las ideas claras y los
objetivos finales claros y saber distinguir después en cada paso —según
ser cristiano y revolucionario en Nicaragua las circunstancias y según estrategia y táctica— si se ha de ser del fre n ­
Un cristiano no puede dejar de ser revolucionario. Y en la ac­ te o no... creo que podemos ayudar mucho a los frentes y partidos y
tual coyuntura la revolución tiene en Nicaragua una mediación histó­ organizaciones. Igual que noqueremos utilizarlos, no debemos p e rm i­
rica, organizada, estructurada y, prácticamente, la única posible hoy tir que nos utilicen. No debemos permitir que utilicen a nadie, p reci­
por hoy. La estructura, el medio, la posibilidad y la coyuntura incluso samente para que sean más auténticos, más honestos. La ética evangé­
que Nicaragua tiene de revolución es el sandinismo. Entonces, si el lica es algo más. Es la ética de las bienaventuranzas, la ética del m a n ­
cristianismo no puede dejar de ser revolucionario, en Nicaragua hoy damiento nuevo, que no es ¡ólo amarnos, sino amarnos como él nos
no puede dejar de ser sandinista. Tam poco ha de reducir la fe al san-
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amó. La ética evangélica puede añadirle algo a la ética puramente re­ Ahora bien, la frontera es también frecuentemente paso de con­
volucionaria que no sea evangélica. trabando. De un lado y de otro. Podemos pasar contrabando de la
La coyuntura puede exigirle a uno ser del partido. En un mo­ Iglesia a la revolución. Y podemos pasar contrabando de la revolución
mento dado la coyuntura puede exigirle a uno enrolarse en un partido a la Iglesia. Si entendemos mal la revolución o la Iglesia, podemos pa­
determinado, entrar en una determinada organización, o realizar tal sar lo malo de la Iglesia a la revolución, y lo malo de la revolución a la
o cual acción. La estructura está allí, ¿no?, pero la vida se hace a base Iglesia. Si yo paso espiritualismo a la revolución, estoy pasando con­
de coyunturas. Y en una coyuntura determinada yo puedo huir de trabando. Si yo paso ciertos autoritarismos de la revolución a la Igle­
todo enrolamiento en todo partido u organización u acción concreta, sia, estoy pasando también contrabando. Por eso, si se está en la fron­
por táctica o prudencia en el mejor sentido de la palabra, por fideli­ tera, hace falta distinguir, discernir...
dad, por testimonio, por lo que sea. Y en otro momento, quizá yo de­ ideología
bo enrolarme, entrar de lleno. El "hoy" de Dios tiene que ver algo con Los cristianos conservadores condenan la palabra ideología, co­
la coyuntura. El mismo Jesús huyó en determinadas coyunturas: "no mo si se refiriera a algo malo, dándole siempre un sentido peyorativo.
ha llegado mi hora". Toda su vida era la Hora, pero supo distinguir Debemos recordar que "ideología" sería el conjunto de ideas-fuerza
entre coyuntura y coyuntura. Cuando llegó la coyuntura "fatal", pas­ en lo político, económico y social que uno tiene más o menos organi­
cual, ahí lo dió todo. zadas y que le mueven ("ideas fuerza"). A ese conjunto le llamamos
ideología. No hay ahí pues nada de malo. Depende del tipo concreto
de ideas de que se trate, de qué economía pretendo, qué política, qué
la espiritualidad de la serpiente sociedad...
A partir de mi primera visita a Nicaragua hablé de la pastoral de Nadie está sin ideología. Es completamente imposible vivir sin
la frontera de la pastoral de la consolación, de la pastoral de la credibi­ ideología. Como no se puede vivir sin sangre. Recuerden la frase de
lidad. Yo diría que ha de haber también una "espiritualidad de fron­ Mons. Smith, de Ecuador, en Puebla: "el que de nosotros esté sin
tera": la espiritualidad de la "astucia evangélica", la espiritualidad de ideología que tire la primera piedra". El que sabe que la tiene, la tie­
la serpiente —que no niega la de la paloma— y que al fin y al cabo es ne, y el que dice que no la tiene o que no la quiere tener, también la
una recomendación de Jesús. tiene. Todos tenemos ideología. Forma parte de nuestro ser humano.
Por ejemplo, alguien de ustedes vive en la frontera de Costa Ri­ Para ser seres humanos completos necesitamos tener ideología. T o ­
ca con Nicaragua. A llí, hoy, después de Esquipulas, continúa habien­ dos, por formación, por estudios, por connivencia, por osmosis o por
do contras, aunque el premio Nobel de la paz centroamericano con su opción... nos formamos nuestra ideología, ese conjunto de ideas-fuer­
sagrada boca esté diciendo lo contrario. Continúa habiendo contras za en lo socio-económico-político.
en Costa Rica. Y allí, en la casa tal se reúnen los contras, y allí llegan
En algunos libros se leda también un sentido negativo, en el sen­
maletines con dólares y armas para la contra... ¿Van ustedes a denun­
tido de que la ideología mermaría la libertad de opción, pero debemos
ciarlo sin más? Despacio. Habrá que denunciarlo cuando sea, como
superar eso. Lo que hace falta es tener una ideología adecuada.
sea, del modo que sea más oportuno. La espiritualidad de la serpien­
Debemos tener asumida una visión motivadora de lo social, de
te; insisto: que no niega la de la paloma.
lo económico, de lo político, que es más que una filosofía política.
Otro ejemplo: ¿van ustedes a pasar a la clandestinidad en Gua­ De las distintas filosofías políticas podemos ir haciéndonos nuestra
temala o en El Salvador? Pues quizá es mejor que no pasen a la clan­ propia ideología.
destinidad y favorecen así más al Reino favoreciendo a la Iglesia y a Todo cristiano, como todo ser humano, tiene su ideología, aun­
la revolución viviendo en la normalidad... Hay que discernir. que no lo sepa. Más aún, "debe" tener su ideología. Es decir: es o bli­
gación nuestra sistematizar, organizar nuestro pensamiento, hacernos
frontera y contrabando con un acervo sistemático, orgánico, cada vez más enriquecido, de
Una frontera es una división entre dos mundos. Por otra parte ideología, para afrontar con lucidez y con compromiso el servicio a los
una frontera es un paso entre dos mundos, un medio de comunicación hermanos y al Reino en lo económico, en lo político y en lo social.
entre dos mundos.
Piensen en la frontera revolución-iglesia. A un q ue ustedes estén
en el centro de El Salvador, de Costa Rica, de Nicaragua, de Honduras, ideología y fe
de Guatemala o de Panamá, ustedes están en esa fron tera. Y no olvi­ No podemos hacer de la fe una ideología. Ni podemos hacer de
den: la frontera es una línea, pasaje, puente entre dos mundos, punto una ideología la fe. La fe es otra cosa. A veces, podríamos d ecir que
de comunión... los cristianos tenemos una especie de ideología teológica, si vale la
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palabra; nos hemos organizado una serie de verdades teológicas más Si no tenemos esta actitud radical le hacemos en el fondo el jue­
o menos correctas o precisas o falsas... pero eso no sería la fe. go al enemigo. O cuando mucho nos conformamos con pedirle que
Habría que distinguir entre teología e ideología. Podríamos nos deje un poco de espacio dentro de la Iglesia...
decir: un gran teólogo, sentado en su cátedra, después de haber es­
crito veinte o treinta libros de teología, puede ser que no tenga ideo­
logía teológica, en ese sentido. Es decir, si el individuo sabe, y sabe
incluso organizarlo muy bien, pero esas ideas teológicas no le mue­ "democracia"
ven, diríamos que no tiene ideología teológica (Yo subrayo el aspecto Después de la palabra "amor", la palabra "democracia" es la
de ¡deas-"fuerza" en la ideología, hasta el punto de que la ideología más prostituida. A veces, cuando oigo "democracia", acabo conclu­
puede llevar a un cierto fanatismo. Y eso ha llevado en parte a consi­ yendo: "bueno, esos señores quieren decir exactamente lo contrario
derar la ideología como algo peyorativo. Así, a veces se dice: "hom­ de lo que debería ser la democracia". Y entonces ya acabo entendien­
bre, eso es ideología", como queriendo decir: "eso es fanatismo, inca­ do lo que quieren decir.
pacidad de dialogar". Por etimología, "democracia" debería significar gobierno del
La fe es mucho más. pueblo, servicio al pueblo, en función de los intereses del pueblo... Y
La fe no es una sistematización (esto sería la teología); la fe es sin embargo muchos que proclaman la democracia entienden de hecho
más don, comunicación, respuesta nuestra... todo lo contrario: en contra del pueblo, la explotación del pueblo, el
Tampoco hay que hacer de la fe una Ideología: a veces, algunos servicio a las minorías, el sometimiento del pueblo bajo unas leyes al
cristianos, que también tiene su ideología, apelan a la fe, cuando sería servicio de la oligarquía...
mucho más honesto que apelaran a su ideología para afrontar los pro­
blemas políticos y económicos del mundo. Acabamos teniendo una
especie de teología pastoral que es una mezcla de ideología, de fe... y
sale lo que sale. es muy fácil salirse
Es muy importante tener ideas claras. ¿Qué podemos aportar los cristianos a la revolución? Es un gran
desafío que podemos sentir. Y, viceversa, como cristianos revolucio­
narios, ¿qué debemos aportar a la Iglesia en general? En vez de decir:
"nos salimos de la Iglesia", nos vamos a preguntar: "¿cómo podemos
por lo menos, este servicio revolucionar a la Iglesia?". Porque es muy fácil salirse, abandonar,
Muchas veces, aun viendo las cosas muy eclesiásticamente, pien­ arrojar la toalla. Pero es una infidelidad.
so lo siguiente;
Por lo menos, nosotros podemos hacer ciertamente este servicio:
que el día de mañana no se pueda decir que en esta hora de sangre, de
muerte, de desplazados, de refugiados... en Centroamérica, toda la
Iglesia en Centroamérica fue callada, omisa, connivente... cristianos y revolucionarios
Creo que será un gran servicio a la misma Iglesia, y sobre todo al La revolución no es nuestra, no es de los cristianos. Ni siquiera
Reino, que es lo que importa. la hemos empezado nosotros. Ni somos "la" revolución. Pero esta­
Que aunque fuéramos pocos, que haya alguien que no fue con­ mos dentro de ella, como cristianos también. O sea, somos cristianos
nivente ni omiso ante la sangre y la muerte de los pobres. y revolucionarios.
Y preguntémonos: como cristianos revolucionarios, ¿qué pode­
mos y debemos aportar a la Iglesia? Seamos realistas: toda la Iglesia
no va a ser mañana ya Iglesia de los pobres. No lo llegará a ser plena­
no a "una" Iglesia popular mente sino cuando Dios resuelva en la escatología todas las cosas. Pe­
Nosotros no queremos "una" Iglesia popular, "una" Iglesia de ro a nosotros nos toca colaborar, e intentarlo con todas nuestras fu er­
los pobres, al lado de "otra" Iglesia que no fuera popular, que no fue­ zas. No vamos a soñar con ver nosotros ya que la Iglesia se ha hecho
ra de los pobres. Nosotros queremos y exigimos que "la" Iglesia sea toda revolucionaria, pero debemos y podemos ir aportando con urgen­
de los pobres, que "la" Iglesia sea popular. cia, con mucha pasión, con mucha esperanza, con mucho realismo
Otra Iglesia, en cuanto otra, en cuanto n o popular, en cuanto no también, una contribución revolucionaria a la Iglesia.
de los pobres, no la quiero, la juzgo, la rechazo, la excomulgo, porque Podemos y debemos ser cristianos y revolucionarios. Las dos
no es cristiana. cosas simultáneamente. Conflictivamente también, sin duda.
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Responder a eso sería la fidelidad al Espíritu. Eso sería el dis­
que el otro dios cuide de la política
Ahora, lo que nos divide no son los dogmas (la trinidad, la euca­ cernimiento de espíritus del que se nos hablaba, aplicado sin dicoto­
ristía...), como nos dividieron en otro tiempo a los cristianos. Lo que mías.
ahora nos divide es la ideología, la posición, la opción política y so­
cial, las mediaciones que utilizamos, el tipo de posibilidades que da­
mos a Dios. Si no queremos que Dios se meta en política, o si quere­
mos que deje al otro "dios" cuidar de la política... ése es el punto de
fricción. Si queremos que el Dios de Jesús se meta en la política y que
trastorne la economía, las estructuras, etc., que acabe con el imperio y
con toda forma de explotación y esclavitud... ahí no nos vamos a en­
tender con los que quieren mantener a ese Dios de Jesús fuera de esos
campos, con los que quieren reservar esos campos para los dioses del
poder, del dinero, de la dominación... Creemos en Dios Padre, creador de
tierra que nos fue quitada, Padre de los def
se idos.
Creemos en el Dios de la Vida, de la
estrategia y táctica eclesiales
A veces pensamos que eso de la táctica y la estrategia no debe
y el Amor y la Justicia, que se hizo pueblé]
entrar en lo eclesial. Pero si no queremos hacer dicotomías, debe en­ Jesús, hombre sufriente, apasionado, entra
trar en toda nuestra vida. do, muerto y resucitado, gloria y esperanzáj
Por ejemplo: si en la conferencia episcopal brasileña logramos los pobres.
tener una cúpula favorable, es a base de que sabemos ceder y conce­ Creemos en los pobres como cuerpo d
der. Vo prácticamente nunca he votado los nombres ideales para m í, turado de Jesús, y en Su presencia viva|
porque no pasarían. Tenemos que poner algunos nombres no tan América Latina.
ideales, pero que nos van a dejar un espacio suficiente para actuar. Creemos en la madre, mujer, esposa,
Eso que es válido en esa hora puede ser válido en otras horas de nues­
ga y compañera, siempre dispuesta al sací
tra Iglesia. Es lo de Jesús en el Evangelio: la serpiente y la paloma.
ció.
Jesús estaba hablando de eso, de la táctica y la estrategia, de la ternu­
ra, el coraje, y la frescura y el "viva la Virgen" cuando sea necesario. Creemos en el pensamiento y en la pral
Es consejo que el Señor nos da. Y parece que las primeras co­ revolucionarias, como creadores de estru^
munidades lo entendieron bien, porque los evangelios y el mismo apo­ ras más justas y humanas.
calipsis dan muchos consejos táctico-estratégicos. Por ejemplo, cuan­ Creemos en el Amor, capaz de trans
do a Pablo le vino bien apeló a que era ciudadano romano (sacó otro mar el hombre y la sociedad.
pasaporte...). Creo que todo esto es de suma actualidad en Centro- Creemos en el Espíritu, que impuls
américa. lucha de los pobres, que da vida y fuerza
enfrentar la angustia y el sufrimiento.
Creemos en el Pueblo, que tiene ñor
discernimiento aquí y ahora y apellido, que sufre, aguanta, ríe y canta 1
Siendo revolucionarios, en tal lugar concreto, y siendo también la certeza de que el amanecer llegará p |
quizá marxistas —vamos a suponer—, siendo en todo caso cristianos y traer paz, justicia, trabajo y pan para todos.
agentes de pastoral, y viendo las cosas con espíritu crítico, situados en
la Iglesia, dentro de ese pluralismo, d entro de todas esas tensiones...
conociendo a la revolución, los partidos, los propios problemas inter­
nos, conociéndole el aire al Imperio, sabiendo de la estructura, cono­ Redacción colectiva
ciendo gradualmente las coyunturas, y las exigencias que el Espíritu
le hace a cada uno... en medio de todo eso: ¿cuáles mi contribución
específica?
82 83
Creemos que Dios Padre tiene rostro de
mujer curtida de esperanza.
Creemos en el Dios transnacional expor­
tador de la revolución evangélica que creó a
Creemos en Dios, Padre y Madre, cora­
Centroamérica sin fronteras.
zón del cielo y de la tierra, que nos da la fe,
Creemos en Jesucristo, su Hijo, estratega
la esperanza, el amor.
de liberación, atrincherado a la izquierda del
Creemos en jesús, que se hizo historia
Padre, guerrillero subversivo sembrador de
del pueblo y marca hoy los pasos de nuestro
bombas de justicia que socavan el trono de los
caminar.
poderosos en el corazón mismo del Imperio.
Creemos en el Espíritu de Dios, que crea
Creemos en el Espíritu Santo, aire nuevo
y recrea, que vivifica, que da creatividad para
que baja de la montaña. Fuerza que aúna la
sobrevivir.
esperanza de los Pueblos. Siempre en la lu­
Creemos en María, madre de las madres
cha. Fiesta que ilumina la noche oscura desde
de nuestros héroes latinoamericanos. Cree­
el campamento. Luz que pone al descubierto
mos en la mujer latinoamericana, que, como
al oligarca, al torturador, a los constructores
María, da a luz la vida con dolor y esperanza
de la injusticia. Solidaridad que anima la Igle­
para que haya vida nueva y plena para todos.
sia de los Pobres.
Creemos en ios pueblos cru c ific a d o s de
Creemos en la Iglesia-tierra de Vicente
Centroamérica, con la aurora pascual de N i­
Menchú, mártir dél Quiché de Guatemala. En
caragua.
la Iglesia-profecía de san Romero, Pastor y
Creemos en el pueblo, que vive y celebra
Mártir de El Salvador y de América. En la
su fe, en sus rostros sufrientes y cristalinos,
Iglesia-campesina de los mártires de Olancho
en su organización y espíritu comunitario, en
en Honduras. En la Iglesia-militante de Gas­
sus luchas, semillas de libertad.
par García Laviana, sacerdote hasta el final,
Creemos en la hermandad del indio, el
muerto en combate en las montañas de Nica­
campesino, el marginado, el refugiado, el ne­
ragua. En la Iglesia-organización y formación
gro, el joven, la mujer... los pobres todos de la
obrera de Monseñor Víctor Sanabria de Costa
tierra.
Rica y en la Iglesia-cooperativa del Padre Héc­
Creemos en la solidaridad de los pueblos,
tor Gallego de Panamá.
expresión de la fuerza y la ternura de Dios.
Creemos en la unidad del Pueblo, en su
Creemos en la Resurrección de nuestros
resistencia y en sus organizaciones populares.
pueblos y en el único Pueblo que seremos
En su Esperanza muchas veces desesperada.
cuando celebremos juntos el triunfo final, en
En la vida del pueblo que muere y tiñe de rojo
el Reino de Dios, por los siglos de los siglos.
el largo camino de la Resurrección.
Amén. Creemos que si Nicaragua venció, El Sal­
vador vencerá, Guatemala les seguirá, Costa
Rica se convertirá, Honduras será desocupada
y Panamá también se liberará.
Redactado por m colectivo de agentes de pastoral
de todos lospaies centroamericanos.

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DIOS Y LOS R E V O L U C IO N A R IO S .
CON CUBA A L FO NDO

Entrevista radiofónica concedida para una emisora


cubana.

—Monseñor, preséntese.
-Soy Pedro Casaldáliga, español, o catalán, como quieran. Soy
obispo de la Iglesia Católica en Brasil, América Latina, en este conti­
nente inmenso. Hace ya diecinueve años que estoy aquí.
Yo nací en una familia pobre. Hijo de vaquero; con seis vacas
"holandesas" nos crió mi padre. Nací hace ya muchos años... Tengo
ya cincuenta y nueve. Nací en Balsareny concretamente, cerca del
río Llobregat, un río "tejedor".
Y ya de niño, a los once años, entré en el seminario. Ahora
nos parece incluso absurdo imaginar una vocación a esas pequeñas
alturas de los once años. Es interesante saber -porque estoy hablan­
do a un pueblo de revolucionarios- que la famosa revolución españo­
la, aquella guerra "nuestra", produjo un mártir en mi casa: mi tío
Luís, hermano de mi madre. Y no hay duda de que su muerte que
yo creo martirial -en aquella España hubo tantos mártires de todos
los lados- me movió a la generosidad, al heroísmo. Posiblemente, a
aquellas pequeñas alturas, digo,a un heroísmo confuso, pero en todo
caso... las misiones, seguir a Jesús, ir le jo s , dejarlo todo...
3 Y me fui al seminario. Ei seminario claretiano. Por cierto que
el fundador de los claretlanos, san Antonio María Claret, vecino de
UN DIOS mi pueblo, tejedor, fue un día arzobispo de Santiago de Cuba, y en
Cuba dejó incluso él su sangre, acuchillado en Holguín por defender
Y UN PUEBLO a los negros contra el interés de los negreros.
REVOLUCIONARIOS Me vine, después, de misionero. Había trabajado en España
en la educación, en los colegios, en la prensa, en los medios de comu­
nicación en general —radio, revistas, periódicos...-. Dirigí incluso un
tiempo una revista llamada "Iris", que yo y un grupo de compañeros
modernizamos como revista "de testimonio y de esperanza". Eran los
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buenos tiempos inmediatamente después del concilio Vaticano II que —En la época más dura de la represión el ejército brasileño cercó
según el papa Juan X X III abrió una ventana, una gran ventana sobre toda la región de la diócesis o prelatura. Un coronel me preguntaba
la Iglesia, para que la Iglesia de Jesús se aireara —que buena falta le más o menos —pero de otro modo, con más agresividad- lo que usted
hacía— con aires de Evangelio. me pregunta, diciendo él "que la Iglesia cuidase de las almas". Yo le
Me vine pues a Brasil. Y más concretamente al Mato Grosso. pregunté al coronel si había visto algún alma andando por allí, por
Mato Grosso es prácticamente el corazón geográfico de Brasil. Mi aquellos campos y caminos...
diócesis o prelatura, Sáo Félix do Araguaia (del río Araguaia) está Nosotros, los cristianos —por lo menos mientras no perdamos
situada entre ese río, el Araguaia, y el río Xingú, en una región de la cabeza y la fe auténtica en el evangelio de Jesús— creemos que los
penetración reciente del capitalismo en el campo con grandes hacien­ hombres son alma y cuerpo, personas humanas, y creemos que la vida
das y enormes latifundios. Por ejemplo, cuando llegué me encontré es un todo. La Iglesia ha de ver al ser humano como Imagen de Dios,
con un latifundio de un millón de hectáreas de tierra. La población con derecho a vivir aquí con dignidad, en libertad, en plenitud, co­
—escasa, por ser precisamente eso, área de frontera o de penetración— miendo, durmiendo, teniendo casa, igual a los demás, sin privilegios,
se subdivide en indígenas —los parques indígenas del Araguaia y del sin explotación del hombre por el hombre... Sería absurdo creer en el
Xingú—, poseiros —o labradores, campesinos sin derecho reconocido hombre como imagen de Dios y permitir que el hombre sea profana­
a la tierra, apenas con la "posse" o posesión—, los peones o trabajado­ do, utilizado, prohibido...
res, braceros al servicio del latifundio —un servicio o un trabajo rotati­ No hay evangelizacion sin conclentización. No hay evangeliza-
vo, fluctuante, y con mucha frecuencia esclavo o semiesclavo—, y últi­ ción sin promoción humana. No hay evangelizacion sin intento de li­
mamente loç colonos que vienen del sur ya para un trabajo hasta me­ beración total de esa persona humana a la cual se lleva el evangelio.
canizado y financiado por los bancos, que con frecuencia "ahorcan" a Afortunadamente, en la Iglesia, en cierta medida, siempre algún
base de intereses impagables. La gran deuda externa se hace con fre­ sector ha sido fiel al evangelio de Jesús, que es un anuncio de Buena
cuencia "pequeña deuda externa" que ahoga a muchos "pequeños” Nueva total, para las personas humanas y para la entera sociedad hu­
también. mana. Afortunadamente, digo, la Iglesia de Jesús, después del Vatica­
Y allí, en esta región del Mato Grosso, yo, primer obispo —pri­ no II, en muchos sectores, se ha vuelto hacia una evangelizacion sin
mer sacerdote incluso que vino a morar permanentemente— y mis dicotomías, sin separaciones, plena, integral. En América Latina, muy
compañeros —vinieron después— otros sacerdotes, religiosas, laicos... concretamente, la teología de la liberación ha sabido expresar de un
nos vimos con el desafío de cuidar de un pueblo que vivía sin ningún modo orgánico y sistemático esta fe, este compromiso pastoral, esta
tipo de infraestructura de ninguna especie. Y allí emprendimos nues­ visión del hombre y de la sociedad, esta misión integral de la Iglesia.
tro trabajo pastoral, en cuatro áreas o sectores: lo que sería la pastoral La teología de la liberación, sencillamente, aplica el evangelio a la rea­
más directa (la celebración de los sacramentos, la misa, la catcque­ lidad histórica concreta que los hombres y mujeres, los pueblos de
sis...), el trabajo de educación formal o informal, la atención a la salud América Latina viven. Ante una realidad de secular dependencia —de
—curativa o preventiva— y el gran desafío de los derechos humanos, de imperialismo, de colonialismo, de miseria, de hambre, de margina-
la lucha por la justicia, de la conquista de la tierra para los indígenas, ción...— ¿qué dice el evangelio?, y ¿cómo han de reaccionar los se­
para los labradores. Y ahí estamos. Hace ya diecinueve años. guidores de Jesús?
Y, evidentemente, todo esto ha supuesto un enfrentamiento, —¿De dónde brota esa “teología de la liberación ”, de unos
claro, abierto, con los propios poderes del latifundio protegidos por la teólogos nuevos, una nueva teoría, la aplicación de una nueva filoso­
legislación, por un régimen, por un sistema que no se cuida de los pe­ fía...?
queños, que cuida a los graneles. Ha supuesto esto calumnias, persecu­
—"Teología", siempre, en cualquier lugar, en cualquier tiempo,
ciones, prisiones, intentos de expulsión —cinco veces el gobierno bra­
es pensar en Dios, referirse a Dios y —estamos hablando de teología
sileño de la dictadura militar intentó expulsarme— y expulsión efecti­
cristiana— referirse al Dios de Jesús. ¿Qué Dios anuncia Jesús con su
va de agentes de pastoral que trabajaron conmigo en la región. Ha sig­
vida, con su palabra, con sus acciones, con sus preferencias, con su
nificado incluso muerte, martirial.
sufrimiento y con su cruz, resucitando después —resucitado y vivo lo
—Para quienes pudiesen extrañarse de esto que acaba usted de creemos los cristianos, y lo sentimos—...?
expresar, díganos, ¿qué tiene que ver la evangelizacion, su labor como Es interesante recordar una primera página del evangelio que es
sacerdote y como obispo, la labor del equipo pastoral, con estos pro­ como su promoción públca, el principio de la vida pública de Jesús.
blemas? ¿No serían como dos planos distintos, el plano de la vida de El, recogiendo una palabra antigua del profeta Isaías, en la Biblia, di­
la Iglesia, de la predicación, de los sacramentos... y el plano de esos ce que se siente ungido por el Espíritu de Dios para anunciar la Buena
otros problemas que usted ha expresado de injusticia, de latifundio...? Noticia a los pobres, la Iiberacíón a los cautivos, la vista a los ciegos, y
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un año de gracia, de libertad, de salvación, una nueva era para todos, y me visitaron o no, me libraron o no; estaba oprimido, prohibido... y
Y a partir de esa conciencia de su misión Jesús realmente opta por los se interesaron ustedes por mi libertad o me dejaron en la margina-
pobres, prefiere a los prohibidos, a los marginados de su época, a los ción... Y dice Jesús que los enjuiciados preguntarán: pero, Señor
sin voz y sin vez, y afronta los poderes del imperio romano en aquella ¿cuándo te vimos con hambre, marginado, dependiente, preso, desnu­
época —idel imperio americano de aquel tiempo— y afronta los pode­ do...?, y responderá: cuando hicieron o no hicieron eso con alguno de
res legalistas, los poderes económicos, los poderes religiosos de su los pequeños, a m í me lo hicieron o no me lo hicieron.
tiempo. Y, perseguido por ellos, va hasta la muerte, muerte de cruz. El mandamiento del amor que Jesús repetidas veces nos dice
La teología de la liberación, a partir de la práctica de Jesús sobre que es "su" mandamiento, el mandamiento de Dios que Jesús anuncia
todo y de este compromiso suyo hasta la muerte con los pobres, con sólo se puede vivir amando prácticamente a la persona entera, querien­
los oprimidos, a partir de esa liberación integral que Jesús anuncia con do su bien, su felicidad, ya ahora, aquí, en la tierra. Después, los cris­
su palabra, con su vida y con su muerte, entiende que en América La­ tianos creemos que, vencida la muerte, por la resurrección, a partir
tina sólo se puede ser cristiano asumiendo también la aspiración de li­ de la propia resurrección de Jesús, esa felicidad seguirá plena, eterna.
bertad integral de las personas y de los pueblos latinoamericanos. Yo suelo recordar siempre aquello que para m í fue una lección
Jesús, cuando quiso resumir toda su doctrina, todos los manda­ vital ya desde muchacho: "la tierra es el único camino que nos puede
mientos de Dios, nos dijo, en síntesis: Dios es Padre y todos ustedes llevar al cielo"...
son hermanos. Dios es Padre: el Dios de Jesús de ningún modo puede
ser opio. El Dios de Jesús no es un señor dominador. Dios es Padre. —Ese fragmento del evangelio que usted ha citado (M t 25, 31ss)
Y todos ustedes son hermanos: nadie es señor de nadie. Nadie es me hace pensar que hay muchas personas —como dice Jesús mismo—
maestro de nadie. Nadie puede explotar a nadie. que están luchando p o r la liberación del hombre y que no saben —se­
A partir de esa palabra, de esa vivencia de Jesús, la teología de la gún Jesús mismo— que están haciendo nada "por Dios"; ni ellos lo
liberación, valiéndose evidentemente del análisis de la realidad históri­ piensan ni en principio lo desean. Hay muchos hombres y mujeres en
ca que los pueblos latinoamericanos están viviendo, valiéndose incluso esta Am éricaLatina comprometidos desde hace mucho tiempo y hasta
de) análisis marxista que nos ayuda a sentir a la sociedad en una ten­ el final por lo liberación, sin creer en Dios, sin saber que Jesús anuncia­
sión dialéctica, a reconocer las causas de la dependencia y de la explo­ ba lo mismo, porque el Jesús que a ellos les anunciaron era de otra ma­
nera, ¿Qué pueden sentir estos hombres y mujeres ante este mensaje
tación que el pueblo concretamente latinoamericano vive, un marxis­
mo incluso actualizado por ojos latinoamericanos... porque la explo­ de Jesús?
tación del hombre por el hombre en América Latina es también la ex­ —Jesús respondió también a una pregunta semejante en su tiem­
plotación de pueblos por un pueblo; es la explotación de la miseria y po. Y respondió con una parábola, con una comparación. Decía Je­
de la dependencia, la situación del colonialismo secular. A partir del sús que alguien venía por un camino peligroso, de Jerusalén a Jericó.
evangelio, y analizando la realidad con las luces también, con los apor­ Fue asaltado por los bandidos. Lo dejaron medio muerto, y ahí que­
tes del propio marxismo, la teología de la liberación entiende que la dó, tumbado a la orilla del camino. Pasó un sacerdote, iba con prisa,
misión de los cristianos es propiciar la liberación integral de las per­ para su culto. Pasó un levita, un auxiliar del sacerdote, con prisa tam­
sonas y de los pueblos. bién. Vieron al herido.,. Quizá internamente se conmovieron, a lo
—Esta imagen de Jesús que usted, nos presenta puede parecer mejor hicieron incluso una oración... Pero siguieron. Y pasó un "sa-
extraña a muchas personas al compararla con la imagen que ellos maritano". Los samaritanos eran para los judíos como los excomulga­
recibieron, la imagen de un Jesús preocupado sólo por las almas, por dos, que no practicaban la plena ley, que se habían desviado del primi­
"lo espiritual”, p o r un plano de realidades que no tenía que ver mu­ tivo judaismo. Y el samaritano -q u e también tendría sus negocios y
cho con la vida... Le preguntamos: ¿de dónde procede esta imagen su prisa, que probablemente sería más pobre, que en todo caso no te­
de Jesús que usted nos presenta? nía nada qut ver, diríamos, según la mentalidad de la época, con aquel
herido judío a la orilla del camino—, el samaritano se paró, interrum­
—Esta imagen procede... de Jesús. Precisamente, cuando él cre­ pió sus prisas, sus negocios, recogió al herido y lo atendió. Este —dice
y ó que no íbamos a entenderlo, o quepodríamos fácilmente manipu­ Jesús—, éste fue prójimo. Este amó. Este, diría Jesús, cumplió mi
larle, cuando quiso apelar en últim a instancia a lo que los cristianos mandamiento.
secularmente hemos llamado "juicio final", nos dice -según el capí­ América Latina está llena de buenos samaritanos. Que quizá no
tulo 25 del evangelio de san Mateo—: en aquel día, en ese último día se refieren a Dios. Que pueden tener incluso simpatía por Jesucristo
que ustedes dirán, yo les voy a juzgar del modo siguiente; tuve ham­ y no se consideran cristianos. Un teólogo famoso, alemán, Karl
bre y me dieron ustedes o no me dieron de comer; estaba desnundo Rahner, en una ocasión-después corrigió la expresión— hablaba de
—desnudo de ropa o de derechos— y me vistieron o no; estaba preso "cristianos anónimos". Lo importante, en última instancia no será ser
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o no ser cristiano. Lo importante en última instancia será vivir como —Y ése es el Dios que, desgraciadamente, a lo largo de los siglos,
Jesucristo, optar por lo que Jesucristo optó, trabajar "por el Reino" muchos cristianos han servido.
diríamos los cristianos... —Un Dios que no es el verdadero Dios...
Jesús, en su vida, nos presentó el llamado "Reino de Dios" co­
—Que no lo es. No es el Dios de Jesús. No siempre el Dios de la
mo la Causa de Dios, la voluntad de Dios, que coincide prácticamente
Iglesia coincide con el Dios de Jesús. Es evidente, secularmente, sobre
con la Causa del Hombre: la justicia, la dignidad compartida, la igual­
todo en siglos tristes. Cualquiera recordará la famosa Inquisición...
dad, la paz... Evidentemente, los cristianos creemos que ese Reino,
Nosotros, en América Latina, podemos recordar a una Iglesia que vino
que se va construyendo gradualmente en un proceso realmente revo­
del brazo del Imperio, a una cruz que se amarró a la espada; podemos
lucionario ahora y aquí, se plenifica después en la vida eterna, en la
recordar la denigración de los Indígenas y de los negros en nombre del
gloria del propio Dios. Pero este Reino empieza aquí.
evangelio; aquellos cristianos, aquellos obispos, aquellos papas se pre­
Es interesante. Cuando los compañeros primeros de Jesús, los
guntaban incluso si los indígenas tenían alma, si serían personas huma­
apóstoles, le preguntaban a él: ¿cómo nos dirigimos a Dios?, ¿cómo
nas... Los negros, traídos de Africa, en Brasil, por millones, fueron
se reza?, habituados al modo de rezar de la mentalidad religiosa judía,
marcados a hierro candente para marcar en sus cuerpos simultánea­
Jesús les enseñó el "Padre nuestro". V es bueno recordar que con mu­
mente la señal de la esclavitud y del bautismo... Es evidente que esa
cha frecuencia los cristianos hemos rezado el padrenuestro por la mi­
práctica del bautismo y esa teología no son de Jesús...
tad. Véase: no habla de padre mío, ni de pan mío. V dice él, diri­
Cada vez que un revolucionario ateo ha negado a este Dios, ha
giéndose a ese Dios que es nuestro Dios, a ese Padre suyo que es nues­ hecho un hermoso servicio al evangelio. Esos ateos están reconocien­
tro Padre: hágase tu voluntad, venga tu Reino. "Venga". ¿Adonde? do de hecho al verdadero Dios, negando el Dios falso.
Aquí, a la tierra, ya. Venga a la historia, a nuestra historia.
—Entonces, esos “ateos” no son tan “ateos”, si están recono­
—Según lo que usted dice, esta Causa p o r la que luchó Jesús es
ciendo al verdadero Dios...
una Causa por la que están luchando muchos hombres en América La­
tina, muchos revolucionarios, muchos hombres y mujeres que han he­ —Efectivamente, no son tan ateos. Para m í, no lo son. No lo
cho de la liberación la causa de su vida. Y según usted serán reconoci­ son para Jesús, que es lo importante...
dos, según dice el evangelio, p o r Dios mismo. Pero, ¿y aquellos hom­ —¿Aunque no estén en la Iglesia?
bres que luchan por la liberación y en nombre de esa liberación se han
tenido que oponer a Dios o han rechazado a Dios —al menos según —Aunque no estén en la Iglesia. La Iglesia no es "el" Reino de
ellos han sentido—? Dios. La Iglesia es —en verdadera, en buena teología— un instrumen­
to, una señal, un servicio a ese Reino.
—Dios les va a agradecer que hayan rechazado los "falsos dioses" Fidel —estoy hablando para hermanos, para compañeros cuba­
por servir a la causa del verdadero Dios. Hay mucha idolatría secular­ nos— me decía a m í y a un famoso teólogo de la liberación brasileño,
mente en el mundo. Y es evidente que la idolatría es religiosa. Sólo Leonardo Boff, y a Fray Betto —tan conocido en Cuba— y a Clodovis
sirve, sólo adora a los falsos dioses aquel que cree ser religioso. Quien Boff, gran teólogo también, hermano de Leonardo: lo importante, de­
no se cree religioso no piensa en Dios, ni en el verdadero ni en el fal­ cía Fidel, no será ser comunista o ser cristiano; lo importante en ú lti­
so Dios. ma instancia será ser revolucionario...
Y a hablé antes del "opio", refiriéndome a la famosa, célébra ex­ Y o, en lenguaje cristiano, respondería asintiendo a Fidel: lo im­
presión de Marx. Evidentemente, yo tampoco puedo creer en ese Dios portante no será llamarse cristiano o llamarse comunista; lo importan­
en quien Marx dice no creer. Porque no es el verdadero Dios. No es el te será construir realmente ese Reino de Dios y de los hombres a que
Dios de Jesús, un Dios que propicie la explotación del hombre por el me referí.
hombre, la dominación de un pueblo sobre o tro pueblo, que haga olvi­
dar las necesidades básicas de la comida, de la salud, de la vivienda, de
—Entonces, ¿diríamos que más allá del recinto oficial o recono­
la justicia, de la libertad... por unas supuestas almas, por una futura vi­
cido de la Iglesia, más allí hay también Iglesia, hay una “Iglesia más
da... un dios que permitiese matar la vida presente por la esperanza de
allá de la Iglesia o ficial o reconocida ”, es decir, hay un grupo de segui­
una vida futura, ¿qué tipo de dios sería? Sería la negación de Dios...
dores de Jesús y de luchadores por su Causa, que están “más allá” de
—Pero, monseñor, ese Dios que permite esas cosas es el Dios que los límites estrictos de la Iglesia convencional...
muchos revolucionarios han negado como Dios de la Iglesia, y p o r eso
—"Iglesia" es una palabra griega que significa "asamblea", "co­
han abandonado también la Iglesia... munidad"... 'Es evidenteque la comunidad de los seguidores del evan-
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gelio de Jesús, el "Pueblo de Dios" —como decimos también en teolo­ tas, y en un país tan tradicionalmente religioso, y habiendo sido mu­
gía cristiana- es mucho mayor que "la" Iglesia. Y es bien posible chos de ellos cristianos, católicos, en su infancia, en su juventud pri­
—seguro, ¿no?— que muchos que se creen Iglesia no sean Pueblo de mera. Y prácticamente nos hicimos también esta pregunta: "enton­
Dios, que muchos que se llaman cristianos de hecho no sean seguido­ ces, si coincidimos tanto, ¿en qué nos distinguimos?".
res de Jesús, y que sí lo sean, sin embargo, muchos de los que no se Y yo les decía: pues miren, yo coincido con ustedes práctica­
llaman cristianos. mente en todo. Sólo que, a partir de mi fe cristiana yo explícito lo
—¿Se puede decir, pues, monseñor, que en la Iglesia "ni están que los cristianos llamamos la trascendencia y explícito lo que los cris­
todos los que son ni son todos los que están” ? tianos llamamos la escatología.
¿Qué es la trascendencia? La trascendencia es afirmar que real­
—Evident ísimamente. mente Dios existe. "Ese Dios". Y es afirmar que después de la muer­
—Quizá como en la revolución, en algunas casos... te no sólo continúa la historia humana colectiva, sino que continúa
también la vida personal de cada uno de nosotros. Con palabras cla­
—También, claro. Hay muchos revolucionarios que quizá sólo se
ras, limpias: afirmar a ese Dios vivo y de los vivientes, y afirmar la re­
aprovechan de la revolución, o que se sientan en una revolución que
surrección y una vida perpetua, eterna.
piensan ya "adquirida", se instalan en ella. Y o, ya que usted me habla
de Iglesia y de revolución, pensaría que la verdadera revolución —ha­ —Resurrección y vida eterna que, imagino, en cualquier caso no
blo en cristiano— es esa revolución del Reino: no acaba nunca. Hay desvía la atención del hombre...
que revolucionarse siempre, personalmente. Hay que revolucionar —Ya he dicho que la tierra es el único camino que nos lleva al
constantemente la propia sociedad. Y hay que preocuparse de que cielo... Y que, como decía el gran poeta español Juan de la Cruz, "en
también los demás y los demás pueblos se revolucionen. la tarde de la vida seremos juzgados por el amor". A quí en Brasil hay
—Siento que ante estas palabras suyas, y ante esta presentación un adagio que dice que la esperanza es la última que muere. Yo digo:
del Dios de Jesús, el Dios que busca ese Reino, esa “revolución cons­ la esperanza no muere, la esperanza resucita. Aplicando el adagio yo
tante y m ayor” como usted suele decir, hay muchos compañeros que diría que es la propia vida en el tiempo, la propia vida comprometida
se sienten atraídos. Se sienten atraídos por ese Dios. Y quizá puedan con la historia la que resucita... No es "o tra" vida. Yo, por lo que sea,
decir que en ese Dios, en el fondo, ellos nunca dejaron de creer. E l por lo que haga, por lo que viva en el tiempo, en la historia, seré, defi­
Dios al que ellos rechazaron eró otro. ¿Qué diría usted a estos compa­ nitivamente vencida la muerte...
ñeros?
—Esa esperanza de la vida eterna no será opio del pueblo...
—Acabamos de lanzar aquí en Brasil en un preestreno una pelí­
—Esta esperanza de que estoy yo hablando no. Esta esperanza
cula que en portugués se titula "pé na caminhada". En español se ti­
que será juzgada por el amor práctico, por las realizaciones concretas
tulará posiblemente "un pueblo en marcha". Después del preestreno,
que yo haga, esa esperanza que sólo traduce la continuidad de la pro­
en una sala incluso más o menos de lujo, el Museo de la Imagen y del
pia vida, de la propia historia.
Sonido aquí en Sáo Paulo, una muchacha —pienso que de la alta socie­
Un teólogo italiano, napolitano, del sur, del tercer mundo de
dad, por su elegancia— se me echó encima llorando, a gritos, y me de­
Italia, como dice él con mucho sentido, escribió un libro que se titula:
cía: "en ese Dios sí, en ese Dios yo creo".
"el Dios de la Historia, y la Historia de Dios". Pienso que sólo el títu ­
Y o les diría a esos compañeros: lo que ustedes piensan, sobre to­
lo, pensado, desentrañado, respondería prácticamente a todas esas pre­
do lo que ustedes viven, lo que ustedes hacen, para m í, es un acto de
guntas que usted me viene haciendo y que yo intento responder, y que
fe práctica en el verdadero Dios de Jesús, que es el Dios de la vida, de
quisiera responder sobre todo con mi vida, y si es necesario con mi
la libertad, de la plenitud de los hombres.
muerte también.
—¿Qué añadiría entonces el ser cristiano como usted es, al ser
—Según todo esto, está claro que según usted se puede ser cris­
revolucionario ? tiano y revolucionario...
-E n una ocasión yo visité a un grupo de prisioneros políticos —Y se puede ser incluso marxista.
marxístas, en la época de la dictadura militar, en una prisión de Sao
Paulo. Y estuve con ellos horas. Ellos me recibieron con muchísimo —¿También?
cariño, sobre todo por venir yo del Araguaia, donde hubo una guerri­ —Claro.
lla rural conocida en el mundo entero. Y hablamos de todo. Y ha­
blamos de religión y de Iglesia, ¿cómo no? Y o obispo, ellos marxis- —¿Existe una convergencia ocaso, más allá de una sim ple com pa­
tibilidad?
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—Prestes, el famoso ya anciano comunista brasileño, tan perse­ —Muy sencillamente: siempre que no se haga del marxismo una
guido, me encontró un día en el aeropuerto de Panamá. Yo iba a Ni­ religión, se puede ser cristiano y marxista. Siempre que el marxismo
caragua, a dar mi solidaridad al pueblo nicaragüense, tan revoluciona­ no pretenda impedir una fe viva y práctica en ese Dios de la Vida y de
rio y tan cristiano, simultáneamente. No nos habíamos visto personal­ la Liberación. Siempre que el marxismo reconozca que la vida no es
mente nunca. Prestes me abrazó y me dijo: Dom Pedro —la expre­ sólo lucha de clases —que de hecho lo es también, y muy fundamen­
sión con la que se llama a los obispos aquí en Brasil—, Dom Pedro, su talmente—; la vida es también la persona humana entera. Y siempre
catolicismo y mi comunismo son la misma cosa. que el marxismo deje espacio a esa fe cristiana a la que me refería an­
Yo después contaba el simpático y cariñoso incidente a unos tes, que va más allá de la muerte. Siempre que en el marxismo, en
amigos, incluso a unos teólogos, y decía: es evidente que yo le podía ese marxismo no religioso, no dogmático, quepa lo que yo he llama­
decir a Prestes "sí y no", "no y sí". Evidentemente. En la causa de do trascendencia, que es sencillamente ese Dios vivo de Jesús, y quepa
la justicia y de la liberación, en la denuncia de la injusticia y de la ex­ lo que he llamado escatología, que es esa futura vida plena incluso
plotación, en la pasión por la igualdad de las personas y de los pue­ personal después de la muerte. A hí sí.
blos, el comunismo de Prestes y mi cristianismo son la misma cosa. —¿Todo esto que estamos hablando es una teoría? ¿Qué hay
Sólo que yo, a partir de mi fe cristiana insistiría en lagratuidad, insisti­ detrás de esta teología y detrás de esta espiritualidad?
ría en esa esperanza más allá de la muerte, una esperanza incluso per­
—En Colombia están celebrando este año el "reencuentro con
sonal... no sólo una esperanza de la que la historia continúe colectiva­
Camilo Torres". Yo he conocido a muchos cristianos marxistas.
mente, Hay evidentemente una convergencia.
América Latina está llena de testigos de la revolución —recordando
Yo hablo con más libertad, con más cariño, con muchos marxis-
que para los cristianos, el verdadero testigo, el testigo que lleva su fe
tas no cristianos que con ciertos cristianos que no se comprometen
hasta las últimas consecuencias es el mártir—, América Latina está lle­
con el pueblo, que no ven la miseria de América Latina, del tercer
na de mártires, explícita o implícitamente cristianos, como decíamos
mundo entero. Podemos no ser hermanos de profesión de fe, pero
antes. Si han sido capaces de dar su vida por esta causa, con su pro­
creo que somos hermanos de proclamación del evangelio.
pia sangre, con su propia muerte, han hecho posible y real esa conver­
—Se ha dicho más de una vez, y ha sido dicho por grandes figu­ gencia de la revolución y la fe. Algunos de ellos, del marxismo y el
ras, como usted sabe, que el día en que los cristianos entraran en la re­ cristianismo.
volución ésta sería incontenible. En este continente creyente y revo­
lucionario, ¿cómo ve usted el futuro de las relaciones entre cristianis­ —Apliquemos su pensamiento a la realidad de Cuba. ¿Cómo ve
mo y revolución en América Latina? usted desde Brasil, pero también con esa visita que usted ha hecho a
la Isla, cómo ve usted la situación de Cuba?
—Yo pienso sencillamente que o América Latina deja de ser cris­
tiana, o América Latina ha de ser revolucionaria. Si los cristianos en —Con ocasión del Encuentro sobre la Deuda Externa Juvenil y
América Latina llevan su fe cristiana a las últimas consecuencias empe­ Estudiantil, donde hablé invitado por el propio Fidel en el acto de
ñarán su vida y su muerte —muchos ya lo vienen haciendo— en la apertura, yo decía que como buen español, y como buen español de
transformación radical de las estructuras de opresión, de dependencia los tiempos de Franco, yo sentí también en unos primeros días una
y de marginación de América Latina, y serán pues cristianos revolucio­ alergia escandalizada hacia la revolución cubana, que considerábamos
narios. Pienso también que los cristianos en América Latina aportarán sencillamente comunista, atea, perseguidora de la Iglesia y qué sé yo
—y en parte están aportando ya— a la revolución esa esperanza contra qué más cosas... Después, claro, uno ha ido conociendo América La­
toda esperanza, esa presencia de un Dios vivo y liberador, y ayudarán tina, ha conocido Cuba, ha entendido de otro modo la fe y ha visto de
al pueblo latinoamericano muchas veces dominado "en nombre de otro modo la revolución.
Dios", esclavizado en la pasividad a causa de una fe que se refería sólo Con el propio Leonardo Boff, estando en Cuba —ahora hace
al más allá de la muerte, le aportarán el testimonio y la presencia de aproximadamente año y medio o dos años— nos decíamos: para no­
un Dios realmente vivo, histórico, que plenifica todas las aspiraciones sotros, los cristianos, si aguí en Cuba fuéramos los propios cristianos
de las personas y de los pueblos: el Dios de Jesús. capaces de explicitar con nuestro testimonio, con nuestra vida, tam ­
—Volvamos a un tema espinoso que usted ha mencionado antes bién con nuestra palabra, con nuestra propia teología, lo que noso­
y no hemos tratado expresamente: la compatibilidad entre cristianis­ tros llamamos "Reino de Dios", pues, realmente, el Reino de Dios
mo y marxismo. Se puede ser cristiano y revolucionario, pero, ¿se se haría presente en Cuba.,. La salud, la educación, la atención a las
necesidades básicas, la independencia nacional, la preocupación de los
puede ser cristiano y marxista? Y se lo pregunto teniendo en cuenta
esa publicitada animadversión de determinados sectores de la Iglesia mejores revolucionarios cubanos por que la revolución no se entan-
oficial contra el marxismo como ideología, como filosofía... 97
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bertad, el Dios de la plenificación humana...
que... son evidentemente señales históricas del Reino de Dios. Vo no Espero que cada día más la Iglesia de Jesús en Cuba estimule la
creo que Cuba sea ya el Reino en plenitud. Es evidente. El propio Fi­ realización cada día más plena de la propia revolución. Y espero que
del nos decía: nos quedan aún veinte años para que haya una vivienda cada día más los revolucionarios que no se consideren cristianos en
digna para todos los cubanos... Cuba puedan reconocer en la Iglesia cubana esa "Iglesia de Jesús" que
Yo creo que en Cuba puede, debe haber más libertad en ciertos yo apuntaba antes, y que ciertamente es la única que Jesús soñó: la
sectores, una mayor confianza hacia "la verdadera" religión. Yo de­ Iglesia de los hermanos ¡guales, la Iglesia del Reino de Dios, que es
searía que Cuba no se sintiera constantemente como cercada por pró­ también el reino de los hombres.
ximas o lejanas amenazas del Imperio, lo que le permitiría vivir la reli­
gión sin tensiones. Yo quisiera que lo que Cuba ya ha adquirido lo fue­ —¿Podríamos decir que la condición del diálogo y de la “ recon­
ran adquiriendo los otros países de América Latina para que se pudiera ciliación" en Cuba entre la revolución y la Iglesia sería que la Iglesia
compartir de un modo más fraterno, más libre, más crítico, más auto­ muestre que su cristianismo no es aquel cristianismo que profesaba
crítico también. Pero, sin duda alguna, Cuba ss un ejemplo. Y es una Batista?
esperanza. Para las naciones oprimidas, prohibidas de América Latina. —Evidente. Y que, simultáneamente, la revolución, dejándole
Si todos nuestros pueblos pudieran superar como Cuba el hambre, la a "esa Iglesia" todo el espacio que "esa Iglesia" merece, pudiera ir
mortalidad infantil, el analfabetismo, la dependencia del Imperio... yo comprobando que —como dicen los nicaragüenses— entre cristianis­
ya le daría muchas gracias a Dios, y reconocería que en América Lati­ mo y revolución no hay contradicción.
na estaría mucho más presente este Reino de Dios del que Jesús nos
hablaba. —Una palabra última sobre un tema muy latinoamericano sobre
el que Cuba ha tenido un gran liderazgo. ¿Qué pensaría la Iglesia de
—Usted sabe que desde los primeros años de la revolución cuba­
Jesús sobre la Deuda Externa ?
na hubo tensión entre la Iglesia y la Revolución, una tensión que quizá
en estos años últimos haya tendido a suavizarse al menos. ¿Cómo in­ —La Iglesia puede pensar muchas cosas... La "Iglesia de Jesús"
terpreta usted aquel alejamiento, aquel enfrentamiento, cuando debe­ yo pienso que sólo puede pensar aquello que ya dije en ese Encuentro
ría haber habido aquella convergencia de que hablábamos? Juvenil y Estudiantil sobre la Deuda Externa: que esa deuda no es de
nuestros pueblos latinoamericanos. La hicieron unos gobiernos dicta­
—La Iglesia no era lo que debería ser, ¿no?... Como no lo es en
toriales opresores que no estaban al servicio de nuestros pueblos, sino
el mundo entero, claro. Si pensamos en el ideal de Jesús, es evidente
al servicio de esos propios gobiernos,de las respectivas oligarqu ías, de
que la Iglesia en todo el continente, y en Cuba también, anduvo del
las transnacionales que vienen invadiendo nuestros pueblos hace mu­
brazo muy normalmente sea de los imperios sucesivos, sea de las suce­
chos años. Entonces, quien hizo esta deuda, que la pague.
sivas oligarquías. Batista se consideraba cristiano y católico. Y en­
En segundo lugar, aun sin haberla hecho nuestros pueblos, nues­
tiendo perfectamente que los revolucionarios cubanos no puedieron
tros pueblos la vienen pagando. Con la mortalidad infantil, con el
aceptar "ese" tipo de Iglesia. No tenían muchos motivos para confiar
hambre, con la dependencia... Los acreedores —que se lo creen— nos
en cierto tipo de Iglesia a la hora de querer revolucionar la Isla de Cu­
vienen cobrando trágicamente con nuestra mano de obra barata y lle­
ba.
vándose nuestras riquezas desuelo y subsuelo. Yo he dicho, y lo digo
Afortunadamente, como usted mismo dice, las cosas se han ido
como cristiano y como obispo, que para m í es crimen, es pecado co­
suavizando. Toda la lucha por la liberación en América Latina, la pro­
brar la deuda externa. Pero también, que es pecado y es crimen pa­
pia teología de la liberación, la experiencia de revolución que muchos
garla. Para mí, la deuda externa no existe. Deberíamos ignorarla. Pa­
cristianos han vivido en América Latina hasta dar su sangre ha ayuda­
do también a los propios revolucionarios cubanos a ver "o tra" Iglesia, ra que puedan nuestros pueblos levantar cabeza, sobrevivir.
y viene ayudando a la Iglesia de Cuba a entender la convergencia de las —Fue Jesús, en esas palabras que usted citó antes, quien hizo
aspiraciones mayores de la revolución y del evangelio, de la construc­ suya esa misión de proclamar un “año de gracia ” que tenía mucho
ción del Reino. que ver con el pago de las deudas...
Hay todavía, claro, una cierta desconfianza que yo diría mutua,
—Precisamente en esta América Latina toda nos estamos apro­
explicable... A mí me gustaría ver una confianza mayor, una mayor li­
ximando a los famosos quinientos años del llamado "descubrimien­
bertad de espíritu en el diálogo, sobre todo en la construcción conjun­
ta de ese Reino. Yo a veces pienso que los cristianos, cuando le tene­ to", entre muchas comillas,y de la "evangelización", entre muchos
mos miedo a la revolución, o cuando le tenemos miedo a cualquier reparos, claro, también. Pues no hay duda, como ya se ha dicho, a
construcción verdaderamente humana, en última instancia le tenemos partir de Nicaragua sobre todo, que la proximidad de esos quinientos
miedo a Dios, a "ese Dios" que es el Dios de la Vida, el Dios de la l¡- años, vistas las cosas diríamos en cristiano, sería una ocasión esplén-
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elida para que se reconociera un "año de gracia" a toda América Lati­
na, a todo el tercer mundo. Siempre que se entienda que no es tan gico. El gran proceso del Reino de Dios se manifiesta históricamente
en ese proceso, parcial sin duda, contingente, pero muy importante,
"de gracia", ¿no? En última instancia, perdonar la deuda externa no
humanísimo, de una revolución popular. Dios pasa por Nicaragua Li­
sería hacer ningún favor. Sería sencillamente hacer justicia.
berador de la esclavitud del Imperio y de la marginación a la que el
—Para concluir, ¿alguna palabra de saludo a Cuba? pueblo nicaragüense venía siendo secularmente sometido. Por esa
—Pues sí. Yo le diría a Cuba, esta querida isla, verde, hermosa, convergencia, por esa presencia profética del Dios de la liberación, la
fuerte, capaz de hacer una revolución, capaz de decirle al Imperio Iglesia en Nicaragua se siente interpelada, y responde, o no responde.
"que no le tenemos ningún miedo", que siga siendo revolucionaria. Inicialmente, la Iglesia entera, como Nicaragua toda, porque la figura
Yo les pediría a todos los revolucionarios cubanos que se revolucionen de Somoza encarnaba la miseria del pueblo, la represión, la muerte...
personalmente todos los días. Que sigan creyendo que la revolución la Iglesia entera —más o menos conscientemente, más o menos com­
no acaba nunca. Y que ayuden a los demás pueblos de América Lati­ prometida— se pone del lado de la revolución ya prácticamente victo­
na y del Tercer Mundo a esa plena revolución que para m í, en buena riosa.
parte, ya es Reino de Dios aquí. Después vienen los compromisos reales: asumir el proceso,
acompañarlo... Y ahí seda la conocida división de la Iglesia de Jesús
en Nicaragua. Los cristianos llamados revolucionarios, que saben vivir
su fe en el proceso y contribuir al mismo como fermento y luz y sal
del evangelio. Y los cristianos que, o por inconsciencia o por una
ideología coartada o por vinculación con intereses de la propia burgue­
sía, no saben lanzarse a ese proceso. El conflicto histórico que en es­
tos últimos años viene viviendo la Iglesia como dividida en Nicaragua
representa para toda América Latina una experiencia, una amonesta­
S IG N IFIC A D O ESPIRITUAL DE NIC A R A G U A ción, un ensayo.
Nicaragua es para América Latina una experiencia única de re­
volución autóctona latinoamericana, popular, en sus aspiraciones ma­
—Pedro, ¿qué crees que significa Nicaragua en el mundo de hoy ? yores. Una revolución contra el imperialismo que, como dominó se­
cularmente en Nicaragua, dominó secularmente en todo el continente.
-Nicaragua es una frontera histórica. Nicaragua es un lugar cru­ Es una experiencia de compromiso cristiano en una fe sin dicotomías,
cial. Lugar crucial política, teológica, eclesialmente. que sabe conjugar la Biblia y la vida, el Reino con la historia. Es un
Nicaragua, un pueblo pequeño, a partir de una tradición de le­ desafío para que la Iglesia de Jesús sepa poner sus estructuras al servi­
vantamiento contra el imperialismo, encarnado ese espíritu sobre to­ cio del Reino también en los procesos contingentes e históricos de ca­
do en la figura de Sandino, y asimilado ese espíritu por una juventud da pueblo.
revolucionaria —marxista por un lado, cristiana por el otro, marxista- Hemos dicho repetidamente que Nicaragua —lugar crucial para
cristiana también—, que se levanta contra el imperialismo y ensaya una América Latina y, más concretamente, de inmediato, para Centro­
revolución original, autóctona, latinoamericana. Sandinista en este ca­ américa—, si falla, cierra el camino a otras posibles experiencias de
so concreto. Una revolución anti-imperialista. Y , simultáneamente transformación radical de la sociedad latinoamericana con la presen­
—para hacer honor a lo más profundo de la palabra revolución—, po­ cia, con la contribución de los cristianos.
pular, al servicio del pueblo, en las transformaciones radicales que una
revolución popular exige: tierra para los campesinos, cultura, alfabeti­ —¿Cómo ves, globalmente, la Iglesia de Nicaragua?
zación para todos, salud, alimento, arrumbamiento de privilegios de la —La Iglesia de Nicaragua es la Iglesia de América Latina, con to­
burguesía y de la oligarquía —tan característica de Centroamérica y de das sus luces y sus sombras. Con una religiosidad popular, tradicional,
América Latina toda—, A lo largo de toda la historia, imperios y oli­ inmediatista, milagrera, un poco pasiva y, simultáneamente, una iglesia
garquías lacayas vienen consumiendo la riqueza y la paz de América que ha penetrado el alma, las estructuras todas de este pueblo. A l mis­
Latina, desde hace quinientos años. mo tiem po, en Nicaragua la Iglesia escomunidad eclesial de base, cen­
—¿Cómo interpretas teológicamente a Nicaragua? tros de apoyo a estas comunidades, mucho martirio, mucha celebra­
ción real e histórica y vivencial de la pascua de Jesús... La fe del pue­
—Nicaragua, por esa convergencia de lo marxista y lo cristiano blo nicaragüense es una fe tan dramática en ciertas ocasiones como
en lo sandinista —una experiencia realmente única— es un lugar teoló- alegre.
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La Iglesia y la fe cristiana en Nicaragua han propiciado un diálo­ —¿Iglesia popular e Iglesia de los pobres serían términos seme­
go con el marxismo, con la revolución, un diálogo que ninguna otra jantes?
Iglesia, ninguna otra fe han propiciado en ningún otro lugar del mun­ —Iglesia popular sería Iglesia de los pobres conscientes, que se
do. Por otra parte, la misma tensión interna de la Iglesia y el proceso, organizan, en proceso, en fermento de liberación...
el momento de superación de esta tensión mayor que estamos vivien­ —Dice Leonardo B o ff que Iglesia popular no se opone a Iglesia
do, creo que es también una sufrida contribución de la fe de la Iglesia jerárquica, sino a Iglesia burguesa...
de Nicaragua a las otras Iglesias de Centtoamérica, de Latinoamérica.
En Nicaragua pasaron, o pasan aún, lo que otros ya podrán experimen­ —Evidente. Y se opone también a Iglesia clerical, en el sentido
tar posiblemente de un modo menos tenso. Yo creo que el mismo Va­ peyqrativo de la palabra (una Iglesia clericalizada). La Iglesia popular
ticano ha aprendido bastante del conflicto de la Iglesia en Nicaragua. acaba siendo la Iglesia pueblo de Dios, que opta realmente por los
pobres, que se pone en su lugar, que toma partido por ellos, que asu­
—En Nicaragua la palabra-símbolo del conflicto es la “Iglesia po­
me su causa y sus procesos. Una Iglesia también que tira de la jerar­
p u lar ” . Reflexionemos sobre ello. ¿Qué sería una Iglesia popular?
quía y del clero, tira de la teología, tira de la liturgia, tira del mismo
—En primer lugar yo quiero lamentar una vez más que se haya derecho canónico y le hace bajar en una kénosis histórico-pastoral al
perdido la libertad y hasta la alegría de usar esta expresión. Varias ve­ lugar en que realmente se puso Jesús, que es el mismo pueblo.
ces se lo he "reclamado" a nuestros teólogos, que por una docilidad
explicable en medio de ciertas persecuciones que los buenos teólogos —¿“Iglesia burguesa" sería una contradicción?
de América Latina vienen sufriendo, se vieron obligados a renunciar a —Evidente, evidente.
una expresión llena de sentido y de legitimidad. —¿No puede existir una Iglesia burguesa?
Si decimos Iglesia jerárquica, con más razón podemos decir
—Pregunto: ¿cuál sería el real código canónico evangélico de la
Iglesia popular. Por dos motivos: la Iglesia tiene jerarqu ía, pero ‘‘es" Iglesia? Y respondo: el mandamiento nuevo, las bienaventuranzas.
pueblo, Pueblo de Dios. La jerarquía es minoritaria en la Iglesia, es En una Iglesia burguesa. Iglesia de privilegio. Iglesia de explotación
un servicio a la Iglesia y, a partir de la Iglesia, al mundo. Mientras que de las mayorías. Iglesia de expulsión de las mayorías... ¿caben las bie­
el pueblo, ese Pueblo de Dios, es la inmensa mayoría. naventuranzas? Una Iglesia burguesa ya no sería la Iglesia de Jesús.
Por otra parte, hablar de Iglesia popular significaría, significa
una Iglesia en la base, donde están los pobres. Una Iglesia en el lugar —¿Es que el bautismo, la conversión, exigiría cambiar de cla­
donde se puso Jesús. Una Iglesia en el pueblo que se reconoce, que se... ?
recobra su identidad, que asume su proceso. —Pregunto: ¿no es acaso el bautismo un sumergirse en la Pascua,
Para nosotros, en esta América Latina, hablar de pueblo prácti­ en la muerte, en la resurrección? Ese sumergirse en la muerte de Je­
camente es hablar de pueblo en proceso histórico. Más aún, pueblo sús, evidentemente, ha de ser la muerte del egoísmo, la muerte del pri­
en proceso histórico de liberación. En Brasil, por ejemplo, distingui­ vilegio acumulativo y excluidor. Y , en ese sentido, la muerte a una vi­
mos normalmente en los encuentros de pastoral, de teología o de tra­ da burguesa. Una vida burguesa es una vida pecaminosa, estructural­
bajo popular, entre masa y pueblo. Masa, pueblo, comunidad, lideraz­ mente pecaminosa.
go...
—Según todo esto, la conversión exigiría ponerse de parte de los
Bíblicamente hablando, el pueblo de Dios, "el pueblo que no
pobres. ¿Exigiría también participaren un partido?
era pueblo, que es pueblo ahora...". "Ellos serán mi pueblo, y yo seré
su Dios". —Ciertamente que hay que relativizar los partidos. Pero, eviden­
En fin, se trata de una expresión tan hermosa que yo hago votos temente que si la dimensión política, la caridad política, la santidad
por que sea recobrada, sin rubores, sin ceder a incomprensiones, que pol ítica...son derivaciones connaturales de una vivencia cristiana cons­
podrán partir de la mejor buena voluntad, pero que ciertamente no ciente, encarnada, histórica, esta dimensión política exigiría normal­
parten de lucidez teológica ni de visión comprometida pastoral, y que mente, en la realidad actual de la vida política de los pueblos, la parti­
posiblemente, sin querer, le están haciendo el juego a los que no quie­ cipación en la política partidaria.
ren que el pueblo sea pueblo, a los que no quieren que la Iglesia sea Es evidente que hoy día en muchos sectores de izquierda incluso
pueblo, a los que no quieren que el pueblo se haga Iglesia. se relativiza cada vez más el partido. Ya fue con demasiada frecuencia
Iglesia popular... Diría algunos sinónimos: Iglesia comunitaria, el partido algo absoluto. Yo digo muchas veces: no hagáis del partido
Iglesia participativa, Iglesia realmente inculturada, Iglesia autóctona. la Causa. La Causa es el Pueblo. El partido es apenas un instrumento.
Creo que se trata de valores indispensables en la verdadera Iglesia de Pero continúa siendo mediación normal en la vida de la mayor parte
Jesús. de las sociedades y naciones.
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102
—¿Qué responderías a la objeción de que la Iglesia es para todos, Le pedimos a Nicaragua, también, no que exporte revolución
de que está p o r encima de las opciones políticas? (cada país hará autóctonamente la suya), pero sí que sea ejemplo fra­
terno, una esperanza fundada que devuelva a los países de Centroamé-
—Respondería que Cristo también vino para todos, y optó por
rica y de América Laiina la extraordinaria solidaridad con que ella
los pobres. Y condenó a los ricos. Y rechazó el privilegio. Y fue sen­
misma ha sido agraciada tan tiernamente por todos los espíritus revo­
tenciado, torturado, ejecutado y colocado en la cruz por los poderes
lucionarios del mundo, por tantos pueblos hermanos.
del latifundio, de la ley, del imperio.
Le pedimos a Nicaragua que no traicione ni la sangre de sus már­
No es posible pensar que el evangelio sea para todos por igual.
tires ni el llanto de sus madres ni el sueño de sus niños. Que no de­
Lo peor que se podría decir del evangelio es que el evangelio es neu­
fraude a los ojos del mundo entero, que la miran como la nación más
tro. Yo suelo decir: el evangelio es para todos, a favor de los pobres
importante de la actual historia humana en orden a una transforma­
y contra los ricos. Y me explico.
ción radical de la sociedad.
A favor de los pobres en lo que tienen ellos de pobreza evangéli­
ca, y contra la marginación y quizá la desesperación en que les toca —Por último: ¿qué podemos esperar de la Iglesia de Nicaragua?,
vivir. Y contra los ricos: contra la posibilidad, la capacidad que ellos ¿qué podemos pedir a la Iglesia de Nicaragua?
tienen que vivir en un privilegio que expolia a la inmesa mayoría de —A esas “dos Iglesias" que quieren ser la única Iglesia de Jesús,
los hermanos, contra la capacidad de explotar a esos hermanos, con­ podemos pedirles que se confronten siempre con ese proceso mayor
tra la insensibilidad en que ellos viven, contra la idolatría en que ellos del Reino, que las juzgará, con la suprema referencia del evangelio y
están sumidos. la otra segunda suprema referencia del propio pueblo: sus necesidades,
En nuestro pequeño catecismo de Sao Félix hemos hecho hinca­ sus aspiraciones su ritmo.
pié en la parte final en esto, cuando en la parte final, al referirnos a la Que la jerarquía nicaragüense sea realmente capaz de dialogar.
moral cristiana, a la ley fundamental, poníamos, además de los 10 Que el gobierno nicaragüense en su diálogo con la Iglesia sepa exigir­
mandamientos y las bienaventuranzas, las malaventuranzas de Jesús. le capacidad de profecía, de servicio fraterno, de esperanza pascual.
El rico, normalmente hablando, está excluido del Reino de los Que )a Iglesia llamada de los pobres más comprometida con el
cielos. Sólo puede entrar en él si deja de ser rico. pueblo no se exaspere por incomprensiones, por cercos, por censuras.
Que deje delado lo que podría ser una irritación más casera y se dedi­
que al trabajo diario de las comunidades eclesiales, a la producción
—¿Qué podemos esperar de Nicaragua?, ¿qué le podemos pedir?
material de formación teológica, catequética, pastoral, a los ministe­
—De Nicaragua esperamos que se mantenga fiel a la autoctonía rios de la frontera y de la consolación. Y que sepa vivir, más allá de
de su revolución. Que siga siendo, a pesar de la agresión, del cerco sus propias murallas coyunturales, en unión fraterna con tantas iglesias
económico, de la incomprensión de sectores de la misma Iglesia, de la hermanas, con tantas comunidades eclesiales de base que en América
contrainformación a que se siente sometida, que se mantenga fiel a la Latina, en el Tercer Mundo, en el mundo entero tratan de vivir el
autoctonía de su revolución latinoamericana, sandinista, popular. Que evangelio de un modo realístico, histórico, comprometido, siendo Igle­
sea una revolución “ al servicio", sin burocracias de partido, sin privile­ sia pobre e Iglesia de los pobres, Iglesia libre e Iglesia de la liberación.
gios de cúpula, sin distorsión de la utopía primera que llevó a tantos
Veo a Nicaragua, veo a Centroamérica como un lugar crucial,
al martirio. Que siga siendo siempre una revolución poética, juvenil,
donde la presencia del Dios liberador, la dominación, la dependencia
utópica, para ser una revolución verdaderamente popular y latinoame­
de los pueblos, de unos pueblos pequeños, secularmente dominados,
ricana.
y la voluntad de autonomía, de independencia, de identidad de esos
Le pedimos a Nicaragua, simultáneamente, que sepa vivir la re­
mismos pueblos, se conjugan en un desafío, en un drama, en una es­
volución cristianamente —estoy hablando de los cristianos—. Que la
peranza únicos,
Iglesia de Jesús, en un proceso que se vive al servicio del pueblo, sepa
dar la contribución crítica, esperanzada y comunitaria del mismo Creo yo que hoy, Nicaragua muy concretamente, por lo avanza­
evangelio. do de su proceso, y toda América Central en general, es el lugar más
Todos esperamos que Nicaragua "no se raje", que no se rinda, importante del mundo para que se pueda vivir a la luz de la fe en el
que no se pierda los nervios delante de la contrainformación, delante Dios de Jesucristo un proceso integralmente liberador, una revolución
de un cerco económico, delante de una agresión militar de guerra de que sea verdaderamente autóctona, que responda a la cultura, a las ne­
baja intensidad que quiere desestabilizar la revolución por dentro del cesidades de un pueblo, de unos pueblos concretos, y que simultánea­
propio país y justificar delante de la opinión pública mundial la misma mente camine iluminada, criticada, potenciada por la misma fe cristia­
intervención en caso extremo. na en ese Dios Padre de Jesús, nuestro Dios y Padre.
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Yo pienso que la Iglesia en Centroamérica, en Nicaragua, sólo que los cristianos y los revolucionarios del mundo discutan con los
puede responder con gratitud a ese mismo Dios que le proporciona cristianos revolucionarios de Nicaragua. La libertad que ellos piden
un espacio de profecía, de testimonio, de martirio también ciertamen­ dentro de su Iglesia, y que Cristo nos conquistó de una vez por todas,
te. Y la Iglesia del mundo entero, la Iglesia católica, las Iglesias cristia­ ellos, lógicamente, la han de conceder a los demás.
nas, como todas las personas y organismos, toda la humanidad capaz Después de leer su testimonio yo no tengo mayores dudas, ni so­
de desear la liberación, el respeto mutuo, la autonomía, la justicia y bre el Evangelio por el que viven, n i sobre la revolución a la que quie­
la paz de los pueblos, no pueden sino apoyar con una solidaridad lúci­ ren servir evangélicamente y que evangélicamente sueñan. Esto no sig­
da, concreta, permanente, intensiva, este proceso de liberación que N i­ nifica que ellos puedan arrogarse la única interpretación legítima del
caragua vive, que está empezando a vivir y que necesita apasionada­ Evangelio o la única interpretación legítima del Evangelio o la única
mente toda Centroamérica. interpretación legítima de la revolución.
No me puedo despedir de Centroamérica. Centroamérica es el De estos quince testimonios... yo destacaría, hasta con pala­
eje del nuevo mundo. Por ella pasa hoy el Dios de Jesús. Por ella pa­ bras textuales de los entrevistados, estos trazos:
sa nuestra propia historia. Y ésta debería ser la nueva conciencia, el Ellos no quieren saber de otro Evangelio que el Evangelio de
compromiso de urgencia que todos nosotros asumimos y tornaremos nuestro Señor Jesucristo. "El seguimiento de Jesús" es su programa;
eficaz, compartido, diario. Nicaragua es Centroamérica. No me des­ en lo cual coinciden con los primeros d ías de la Iglesia y con todos los
pido de Nicaragua. Y espero que no se despida de ella ninguno de mis cristianos con voluntad sincera de ser discípulos. Recurren al Espíritu
amigos, ninguno de mis compañeros de camino, ningún humano sensi­ Santo. Oran diariamente, "hasta una hora y pico". Meditan la Biblia
ble a los derechos de la Justicia y a las búsquedas de la liberación, y la subrayan y la comparten en comunidad. Participan en la Eucaris­
¡Debemos centroamericanizarnos! tía como de la Pascua de Jesús que vence la muerte y transforma la
vida. Rezan, quizás, el Rosario, como el viejo Emilio, empresario que
fue. Saben teología, conocen la espiritualidad cristiana y católica, han
Seleccionado de j.id. VIGIL, Nicaragua y los participado en movimientos eclesiales de evangelización, han estudia­
teólogos, Edit. Siglo XX!, México 1988 do la Doctrina Social de la Iglesia, saben distinguir entre el Magisterio
y las opciones políticas o los intereses que no son pastorales. Se sien­
ten Iglesia, Iglesia Católica, concretamente, en su caso; y quieren ser
Iglesia, hasta la muerte, a pesar de las dificultades y las incomprensio­
nes. A algunos de ellos, ya entrados en edad, y padres de fam ilia muy
responsables, les espanta la sola ¡dea de imaginar que un d ía sus hijos
puedan dejar de ser Iglesia. Profesan su fe abiertamente y quieren
R E V O L U C IO N A R IO S POR EL EVA N G ELIO evangelizar, como cristianos seglares, las realidades temporales.que tie­
nen implicaciones eternas.
El Evangelio de Jesús los ha metido en esta dura y gloriosa em­
presa. Las exigencias del Evangelio los traen y los llevan. A quel "M a­
En torno aI testimonio de quince nicaragüenses, teo 25", que un d ía nos juzgará a todos por el amor real que hayamos
cristianos y revolucionarios, contenido en el libro tenido a los hermanos concretos más necesitados.
"Revolucionarios por el Evangelio", de Teófilo Ca­ Y a partir del Evangelio y de sus exigencias, ellos entienden la
bestrero (Desclée, Bilbao, España, 1983). revolución y se han incorporado a ella por "decisión cristiana", y la
definen críticamente como un instrumento histórico en la hora espe­
cífica de su país. "La fe cristiana en su motivación" vital; y "el san-
Estos quince hombres y mujeres de Nicaragua son revoluciona­ dinismo es un instrumento".
rios. Estos quince hombres y mujeres de Nicaragua son cristianos. La revolución, por otra parte, no es para ellos simplemente le­
Son "revolucionarios por el Evangelio". vantar puños y banderas, lanzar consignas y depositar flores. La re­
Nadie podrá negarles esta doble condición, que se está haciendo volución para ellos no es ponerlo todo patas arriba. Es u n servicio
en ellos una sola vida armónica, conscientemente probada, pública­ de transformación social que responde a urgentes necesidades y a fla­
mente asumida. grantes injusticias en su país / que viene a ser, para ellos, u n servicio
Se podrá discutir con ellos qué entienden por "revolución" y cristiano al Reino de Dios. Servicio limitado, pero, ineludible; "crea­
se podrá discutir con elloscóm o interpretan el Evangelio. Y es bueno tivo", por ser cristiano y por ser revolucionario; sostenido por la
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en compromisos políticos siempre discutibles porque han de ser plura­
"audacia del pobre" y "por la fe que es mayor que ellos mismos", les. "Estar con el obispo", dicen m uy justamente, "no estar con la po­
porque los entronca con la fuerza del propio Espíritu de Dios. lítica del obispo", sea cual fuere la política en que el obispo pueda es­
Entrar en la revolución y en la revolución popular sandinista tar de hecho.
—que es hoy la revolución de Nicaragua— significa, para estos hom­
2. Por su espíritu evangelizador y su comprometida actuación
bres y mujeres, asumir el servicio concreto del amor al prójimo, se­
misionera. Por su generosa decisión de encarnar el Evangelio en los
gún el mandamiento de Jesús, de manera real, histórica y eficaz.
desafíos de la nueva situación histórica de Nicaragua, dentro del pro­
Porque han descubierto que el prójimo no es sólo el cuñado o un ve­
ceso popular de la revolución. Para ser fermento en la masa, para ser
cino. Para ellos amar al prójimo es también, y con razón más ancha,
sal en la mesa del pueblo.
amar al pueblo sirviendo al pueblo. "Reconciliarse con el pueblo” ,
quizás, si fueron "explotadores del pueblo" antes de ser revolucio­ Y como laicos, precisamente, que saben que su misión concre­
narios y mientras, a pesar de ello, se consideraban cristianos. Traba­ ta es estar metidos, activos y comprometidos, en las realidades tempo­
jar ahora sin intereses de lucro, perder status social, arriesgar la pro­ rales; misión reconocida y exaltada por tantos documentos del Magis­
pia vida o la vida de los suyos, dedicarse al bien de las mayorías des­ terio eclesiástico, que confían a los seglares la capacidad y la pericia
heredadas... Aceptar aquellas rupturas que el Evangelio ya anuncia­ en ese terreno.
ba, nicaragüensemente vividas ahora en la carne y en la sangre de
ellos y los suyos; de la hija, tal vez, de un General de Somoza. 3. Porque están descubriendo, con impresionante lógica, con
"No el que diga Señor, Señor, entrará en el Reino", advertía sumisa docilidad al Espíritu que procuran traducir en vida real, aque­
Jesús. Estos discípulos suyos de Nicaragua, "aspirantes a cristianos llas páginas esenciales del Evangelio: como el "empobrecimiento vo­
y aspirantes a revolucionarios", han sabido traducir, a su vez, que no luntario" y el desprendimiento para compartir fraternalmente con las
entrará el que diga "amor, amor, en abstracto", sino el que se entre­ mayorías pobres y empobrecidas de su patria secularmente despojada.
gue con amor a la creación de "estructuras, leyes y hombres nuevos"; Con aquel loguion digno de la boca de Jesús, ellos anuncian que
aquel que renuncie a "seguir sometiendo a los sometidos"; el que "la dicha no está en lo que se tiene sino en lo que se da".
se disponga a "contribuir en la transformación de las relaciones de
producción", sin hacer "operaciones parche", antes dedicándose 4. Porque van entendiendo que la opción por los pobres ha de
a construir fraternidad; el que "trabaja con amor" y sabe “criticar­ ser comprobable social, económica y políticamente, en obras de justi­
se" y pedir perdón con humildad. cia comunitaria, en la renuncia a los privilegios clasistas y el bien indis­
Ellos están descubriendo, para sí y posiblemente para muchos, cutible de la mayoría pobre.
que la verdadera revolución ha de ser verdadera liberación. Opción que no puede ser solamente de la Iglesia del Tercer Mun­
do. Yo estoy convencido, con ellos, de que "la identificación con la
Son revolucionarios, en la revolución popular sandinista. Son
lucha del pobre es una vocación universal de la Iglesia", siempre que
cristianos en la Iglesia. Porque son revolucionarios por el Evangelio ésta quiera ser la Iglesia de Jesúsde Nazaret.
"sin paralelismos con la Iglesia y sin paralelismos con el pueblo".
5. Por su pasión entrañable hacia la persona de Jesucristo. Por
Yo he leído estos testimonios como cristiano y como obispo. su propósito fundamental de andar en "el seguimiento de Jesús". Por­
Desde la hora de nuestra América Latina. Desde nuestra Iglesia que que quieren hacer de ese seguimiento —concretado por ellos en el hoy
trata de vivir la opción por los pobres. de su Nicaragua que se esfuerza por ser nueva—, la espiritualidad cris­
Y como cristiano y como obispo de la Iglesia de Jesús en Amé­ tiana de los hombres y mujeres nuevos de Nicaragua, y de América.
rica Latina, las confesiones de estos hombres y mujeres nicas me han Porque piden incluso, humildemente y como discípulos, que algún
conmovido y me comprometen. continental Ignacio de Loyola abra caminos latinoamericanos para
Por seis razones, principalmente: esta espiritualidad latinoamericanamente cristiana.
1. Por su sentido de Iglesia y por la voluntad de ser Iglesia siem­ Yo afirmo, con tanta sencillez como convicción, q u e este libro
pre. Exigiendo, naturalmente, el derecho a la libertad eclesial que su de testimonios pasará a ser volumen indispensable en la formulación
condición de bautizado y seglares les confiere. vivencial de esa espiritualidad etangélica de la liberación, a la que tan
Por la decisión cristiana d e ser corresponsables, como adultos fuertemente el Espíritu de Jesúsnos conclama.
en la fe, sin someterse infantilm ente a los abusos que los "hombres de
6. Porque no huyen de la cruz de Cristo. Y asumen las contra­
Iglesia" cometemos con frecuencia, sea en doctrinas cuestionables, sea
dicciones con ánimo de clarearlas a la luz del Evangelio, e n la fidelidad
en predicaciones agresivas, sea en imposiciones pastorales, sea en la ad­
a un proceso, siempre relativo pero insoslayable como la propia vida
ministración de los bienes de la comunidad, sea en opciones sociales o
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histórica. Porque miran de sublimar, en la esperanza del Reino y en
servicio a la propia Iglesia, aquellas rupturas profundas que sufren en
su propia familia y en la propia comunidad eclesial. Porque son com­
pañeros de mártires y no rehuyen la vocación del martirio.
Yo no canonizo a estos hombres y mujeres, cristianos y revolu­
cionarios, nicaragüenses y sandinistas. No es bueno canonizar a los SER NIÑO , SER R E F U G IA D O Y SER SALVADOREÑO
que todavía andan por la tierra de las contingencias.
j Y ellos mismos apuntan sus limitaciones y defectos personales.
Y reconocen fallos, errores y limitaciones en el proceso revolucionario
de Nicaragua, en la revolución sandinista.
Ellos, como cristianos y como revolucionarios, deben siempre
ser libres y fieles. Cada día más lúcidamente fieles y libres en su auto­ Por el solo hecho de recibir de la Comisión de Derechos Huma­
crítica y en su crítica consecuente, tanto a la Iglesia que son como a la nos de El Salvador (CDHES) el pedido de una declaración en favor de
revolución en la que trabajan sirviendo al pueblo. los Derechos del Niño Refugiado Salvadoreño, yo me siento profunda­
Su Dios y su pueblo y todos nosotros, compañeros de su espe­ mente avergonzado, ante Dios y ante la Historia.
ranza, les vamos a cobrar, por la Historia y por el Reino, si no cum­ Avergonzado de ser hombre y avergonzado de ser cristiano. Im ­
plen el juramento solemne que tan cristianamente proclaman, varios potentemente irritado, a pesar de mi esperanza.
de ellos, en su testimonio: "El día en que esta revolución no sirva al Porque ya hace años que América Central es una llaga viva. Y el
bien de las mayorías pobres, seremos los primeros en criticarla". occidente, llamado cristiano, y con demasiada frecuencia la propia
Un cristiano ha de ser cada día nuevo, como la Buena Nueva no­ Iglesia de Jesús, vienen presenciando con pasiva connivencia, cuando
vísima de Jesús. Un revolucionario ha de hacer la revolución diaria­ no con abierta participación, cómo el neocolonialismo y la oligarquía
mente. Y ha de hacerla en la sociedad, en la familia y en el propio co­ y \a represión militar —que es prisión, tortura y muerte— diezman esos
razón siempre tentado de envejecer. pueblos menores de la cintura de América.
Los testimonios escritos son unos pocos. Los testimonios vi­ Y la pesadilla criminal se nos ha hecho rutina de noticiario, o ha
vientes son millares. Millares de hombres, mujeres y niños de Nicara­ dejado incluso de ser noticia ante un balón de fútbol...
gua, cristianos y revolucionarios, están contribuyendo, con libertad y No voy a hacer ninguna declaración. Toda palabra apenas pala­
con sacrificio, a la construcción del Reino en esta hora dramática de bra, me parece un sarcasmo. ¡Malditos seamos del Dios vivo los que
Centroamérica y de toda América Latina. Muchos ahora, quizás, no fuéramos capaces de asistir pasivamente al dolor de Centroamérica!
pueden comprenderlo; el amanecer es siempre una luz indefinida. La Isaías, Jeremías, Amos... conminarían con la ira de Yahvé nues­
luz de la liberación se ha de ir definiendo —y no sin dudas, no sin ries­ tra sociedad y nuestra Iglesia insensibles.
gos, no sin problemas— en la Historia y en la Iglesia. La declaración está ahí, inexorable. El que tenga oídos para oír
Yo quiero dar gracias a esos confesores de la fe y de la milltan- el llanto de un niño exiliado,que oiga. El que tenga ojos para ver los
cia, por su testimonio conmovedor. Y quiero dar gracias a esa peque­ rostros exigées de madres e hijos refugiados, que vea.
ña Nicaragua y a su Iglesia que los han producido. Y quiero dárselas, A veces, en mi corazón, yo le he pedido a Juan Pablo II que se
principalmente, al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nun­ venga a Centroamérica, antes de que sea tarde, si quiere hacer visitas
ca deja de derramar su Espíritu para renovar la faz de la tierra y el ros­ de Buen Pastor. Su Polonia reprimida y la misma absurda guerra de
tro de su Pueblo. las Malvinas no pasan de ser una dolorosa enfermedad a la masacre
Cristianos y revolucionarios, son poetas también estos testigos, sistemática —verdadero genocidio— que decapita poblaciones enteras
testigos de palabra militante. Y "quieren morir de espaldas a la no­ en Guatemala y en El Salvador.
che", porque creen, por causa del Evangelio, que "el Día ya se aveci­ Quinientos mil refugiados, de los cuales un cuarente por cien­
na". to son niños; desnutridos, traumatizados, prematuramente condena­
A ellos me uno en esta esperanza. dos a morir, muchos de ellos. "Muertos antes de tiem po", lamen­
taría nuestro profeta Las Casas.
Ser niño, ser refugiado y ser salvadoreño son hoy, en nuestra so­
ciedad estúpida, como tres estigmas acumulados en una sola misteriosa
fragilidad.
111
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Todo lo que hagamos por esos niños, por sus madres, por esos
pueblos pequeños —los menores de Judá, Pulgarcitos de América; y,
sin embargo, codicia de los prepotentes— no será más que salvar nues­
tra propia condición de personas humanas.
Todos estos niños son hijos nuestros; sangre de nuestra sangre, A LA IG LESIA Y AL PUEBLO DE GUATEMALA
derramda; alma humillada de nuestra propia alma,
¡Salvemos a los niños de El Salvador, para salvarnos a nosotros
mismos!
Lo menos que podemos dar es dinero, publicidad, protesta, m¡-
Sáo Paulo, 2 de marzo de 1980
litancia. V apremiante oración. No le estamos haciendo un favor a
CDHES. Pagamos, tarde y mal, una deuda común.
Los que tengamos el coraje de llamarnos cristianos y asistir im­
A los amigos hermanos de Guatemala,
pasiblemente a esa tragedia de Raquel —que llora sobre sus hijos— o a las Comunidades Cristianas Populares,
de soltar apenas una oración esporádica, un discurso ocasional o un
a los mártires vivos, en la cárcel, en la persecución, en la ansiedad...
cheque displicente, no tendremos respuesta en la cara, cuando el So­
al Comité Pro Justicia y Paz,
berano Juez nos pregunte, sin apelación, en aquel último Día:
al Frente Democrático contra la Represión,
—Yo era un refugiado en la carne de un niño salvadoreño (en
a la Iglesia de Jesús en Guatemala
Honduras, la militarmente utilizada por el Imperio, o en Nicaragua,
al Pueblo de Guatemala, que será libre.
cuya libertad el Imperio quiere impedir, o en Belice, o en Costa Rica,
o en Panamá o en México, o en los subterráneos de Guatemala, la in­ Os escribo con una inmensa ternura, con toda mi pasión latino­
dia mártir)... ¡Yo era un refugiado en la carne de un niño salvadore­ americana, seguro del pueblo, cierto de que el Señor resucitado nos
ño, y tú no me atendiste! será fiel.
Hermanos de la Comisión de los Derechos Humanos de El Salva­ Hermanos, esta es una hora de Gracia para vosotros, para toda
dor, cuenten conmigo, en todo, hasta la muerte. Centroamérica.
Antes que el Justo Juez, nos juzgarán esos niños. Y yo quiero Sed lúcidos. Sed firmes. Sobre todo, estad unidos.
que me juzguen desde su fraterna libertad, limpiamente conquistada Sabed que el continente entero, el pueblo del continente quiero
por sus padres, por sus abuelos, por sus hermanos mayores. decir, os acompaña. Sois para nosotros como una señal, testigos de la
Esos niños, flores de llanto y de sangre, anuncian el futuro dife­ liberación que se conquista, prueba de que nuestro Dios es verdadera­
rente de sus pueblos ahora prohibidos. mente "un Dios liberador que sabe librar de la muerte".
Contra toda esperanza y contra todo poder, y por causa del Re­ No permitáis que nadie utilice al pueblo.
sucitado que fue muerto y que está vivo, yo creo firmemente en la Haced que el Espíritu de Jesús os penetre hasta la médula, en
resurrección de Centroamérica. esta "hora".
Niña precoz, Rezad. Cantad.
hermana primogénita No os escandalicéis si no os comprenden. Aceptad la contradic­
de la liberación ción, incluso la que viene de dentro, quizá de dentro de la Iglesia. La
que se conquista. cruz es el camino de la liberación.
Responded a la persecución con esperanza.
¡Niña novia del Día prometido, Responded al miedo con unión.
bautizada en la sangre, Responded a la muerte con la voluntad del pueblo y con el nom­
grávida de Esperanza bre de Jesús, el Resucitado.
y violada! No sé si nos veremos, pero, en todo caso, estamos entrañable­
mente unidos.
Quiero abrazarte, América, El Espíritu ha derramado, en esta hora, la Gracia continental de
por tu cintura ardiente, la unión en la lucha y en la esperanza.
iCentroamérica nuestra! En nombre de mi pueblo de indios, posseiros, peones; en nom­
bre de mi pequeña Iglesia deSáo Félix do Araguaia, en la Amazonia
brasileña, os abrazo, como hermano y compañero, com o cristiano
obispo de la Iglesia de Jesús.
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A M IS HERM ANO S C LAR ETIAN O S
EN EL M AR TIR IO DE MONSEÑOR ROMERO
Reunidos en su Encuentro M isionero Centroamericano

Sâo Félix do Araguaia, 26 de marzo de 1980 La Paz de Dios, Padre de todas las personas y de todos los pue­
blos, y la fuerza de su Espíritu en Jesús de Nazaret, el Cristo Señor,
Queridos hermanos de la Iglesia y del pueblo de El Salvador: estén con vosotros.
Ayer nos llegó, y todavía con las imprecisiones características en Con simplicidad y libertad de hermano, quiero hacerme presen­
estas latitudes, la noticia de la muerte del entrañablemente querido te en vuestro encuentro por medio de esta carta y por la oración con
Monseñor Oscar A. Romero, arzobispo de San Salvador, que os acompañaremos estos días desde nuestro Mato Grosso, ahora
Una "buena nueva” , en la óptica del Evangelio; un aconteci­ inundado por las lluvias.
miento pascual. La hora en que os reunís es verdaderamente grave y, para noso­
En nombre propio, como obispo hermano y en nombre de toda tros, profética. Toda esa América Central se ha tornado un cruce de
mi Iglesia de Sâo Félix do Araguaia, en este sufrido Mato Grosso brasi­ desafíos sociales y eclesiásticos, a los que nosotros los claretianos, por
leño, quiero expresaros, a vosotros —obispos, sacerdotes, comunida­ nuestro carisma de frontera —"lo más oportuno, urgente y eficaz"—
des, Iglesia y pueblo de El Salvador—, el testimonio de la más total co­ debemos responder, sin claudicaciones, sin subterfugios, con el arroja­
munión. do ímpetu que puso un día nuestro fundador, Antonio María Claret,
Sólo nos resta recoger la sangre de Monseñor Romero como una en su Iglesia de Cuba.
bandera de liberación pascual. El miedo, la contemporización, la mal llamada prudencia —a ve­
El ha sido un buen pastor que supo dar la vida por el rebaño. ces tan eclesiástica— serían una claudicación, misioneramente hablan­
El sufrimiento de su pueblo lo santificó en la libertad y en la fi­ do. Seguir ejerciendo rutinariamente los ministerios de parroquia o
delidad totales. de colegio o de cumplimientos pascuales o de administración de sacra­
Era un hombre libre que ayudaba a liberar. mentos sería ignorar la desesperada situación de muerte, de exilio, de
Las oligarquías nacionales y los intereses imperialistas y todas exterminio étnico, de marginación a que están hoy sometidos los pue­
las fuerzas represivas aliadas no podrán hacer callar esa última gran ho- blos de esa América, eje histórico de toda América Latina.
milía de Romero, el grito limpio de su muerte, su misa más verdadera. Es necesario parar, evaluar críticamente, a la luz de la fe y de la
Modelo de obispo comprometido con la historia de su pueblo, ciencia política, oír "los clamores del Pueblo", intuir con espíritu de
su coherencia pastoral lo llevó al martirio. profecía.
Su sangre y la sangre de tantos hijos de Dios, pobres y oprimi­ El mayor pecado que la Iglesia —y nosotros como congregación
dos, labradores, sobre todo, e indígenas, jóvenes estudiantes y agentes misionera de la Iglesia de Jesús— podemos cometer, y ya estamos co­
de pastoral dedicados, forzarán el día nuevo de Centroamérica y lim­ metiendo, en esta hora trágica de América Central, es el pecado de
piarán el rostro de nuestra Iglesia. omisión. Somos conniventes con la injusticia. No participamos de la
América entera y el mundo, toda la Iglesia de los pobres particu­ cruz de los Pobres. Todavía no hemos dado una gota de sangre clare-
larmente, se vuelven hacia El Salvador, hacia Centroamérica. Sois para tiana al caudal de martirio que riega hoy América Central. Estamos
nosotros un Evangelio vivo, un testimonio de Pascua. muy ausentes, quizá. Tenemos miedo de contaminarnos. Jesús no
No cedáis. Sed fieles. Estad unidos. Orad en común. Contad tuvo ese miedo. Claret fue unpastor habitualmente difamado.
con nuestra oración y con nuestra solidaridad. Dadle voz y camino al Vosotros me comprenderéis. No desconozco ni desvalorizo el
pueblo. El Espíritu de Jesús resucitado está con vosotros. secular trabajo claretiano en esas tierras. Estoy hablando de la contin­
El miedo y la muerte siempre ceden ante la Vida. gencia actual, que, a mi modo de ver, no hemos asumido.
Gracias por vuestro testimonio, gracias por la sangre del arzo­ Sé que discutiendo aperas, no se llegará a un compromiso colec­
bispo Romero. Su presencia, ya de resucitado, será una nueva "me­ tivo. Oremos. Dejémonos interpelar por el Espíritu de Jesús. Acoja­
moria subversiva" para nuestra Iglesia. Romero es un nuevo mártir mos el grito, el llanto, el martirio de tantos indígenas, campesinos,
Gracias por vuestro testimonio, gracias por la sangre del arzo­ agentes de pastoral (seglares, religiosos, sacerdotes y obispos). Seamos
bispo Romero. Su presencia, ya de resucitado, será una nueva "me­ capaces de convivir con los presos, los huérfanos, los refugiados, los
moria subversiva" para nuestra Iglesia. Romero es un nuevo mártir hambrientos, los marginados.
de la liberación, un nuevo santo de nuestra América. Salgamos de nuestras tonfortantes residencias y de nuestros
A todos os abrazamos, con inmensa ternura fraterna en Aquél horarios asépticos; dejémonos "urgir por la caridad de Cristo".
que es el Testigo Fiel y nuestra Paz y la Resurrección y la Vida.
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...Y no sigo.
Perdonadme.
Quería escribir otro tipo de carta. Me ha salido este desahogo.
Acogedlo con la misma libertad fraterna con que os lo escribo. A LAS IGLESIAS Y PUEBLOS DE CEIMTROAMERICA
Aproximémonos más a la palabra, a la práctica, a la cruz de Je­
sús. (Y a su victoria sobre el pecado, sobre toda esclavitud, sobre la
muerte). Vivamos pobremente; sin privilegios. Acudamos a donde Embú, Sáo Paulo, Brasil,
otros no pueden o no quieren acudir. Sepamos romper con la pro­ 27 de octubre de 1987
tección o con el favor —tantas veces sacrilego, por ser deshumano-
de los grandes de este mundo. Acerquémonos a los pobres de la tie­ A las Iglesias y a los Pueblos de Centroamérica:
rra. Paz y Liberación en el Señor Jesús.
Sepamos utilizar las mediaciones de la ciencia y de la historia.
Para no hacer el juego al Lucro, a la Injusticia, al Consumismo. Po­ Pastores de la Iglesia Católica y de las Iglesias Evangélicas, de
dremos discordar. Deberemos respetar un sano pluralismo. Pero he­ Brasil y de otros países de América Latina, reunidos en Embú, Brasil,
mos de coincidir en las exigencias básicas del Evangelio: la Pobreza, en un encuentro de estudio y de espiritualidad, nos dirigimos a todos
la Renuncia, la Libertad de los hijos de Dios, el Compartir con los que ustedes, hermanos, en esta hora crucial de Centroamérica, para mani­
no tienen, la Esperanza contra toda esperanza... festarles una vez más nuestra fraterna comunión.
Si somos extranjeros, hagámonos "indígenas". Reconozcamos El tratado de Paz de Esquipulas II nos llena de una nueva es­
(de palabra, por obra, en la pastoral, apoyando las correspondientes peranza, al mismo tiempo que nos convoca a una mayor solidaridad.
organizaciones autóctonas) la alteridad y la identidad étnico-cultural Sabemos que la Paz en Centroamérica no depende sólo de la
de cada pueblo. No colonicemos más. Ni siquiera pastoralmente. Ca­ heroica voluntad de sus Pueblos. Conocemos las reales dificultades
da pueblo tiene su alma, y Dios la defiende y la cultiva como un des­ de entendimiento entre los mismos signatarios del tratado de Esqui­
tello diferente de su propia gloria. Vivamos América Latina como un pulas. Somos muy conscientes de los intereses e interferencias ajenas
destino, como una Historia de Salvación ubicada, como una gracia que que intentarán impedir nuevamente la Paz en Centroamérica.
nos complementa. Sin embargo, confiamos en el Dios de la Vida y de la Paz; con­
No tengamos miedo a la libertad. No tengamos miedo a las re­ fiamos en el valimiento de tantos hijos e hijas de esas tierras que ya se­
voluciones verdaderamente populares. No tengamos miedo a la Histo­ llaron con su propia sangre un tratado mayor de Paz; creemos en la
ria que camina; porque la lleva el Espíritu de Aquel que hace nuevas conciencia y en la decisión históricas de los Pueblos centroamericanos.
todas las cosas. Las Iglesias de Centroamérica tienen, en esta hora, una ocasión
Sin improvisaciones, claro está. Sin euforias o anarquismos. evangélica singular de ser Buena Nueva para sus Pueblos. Con la ora­
Programando. Comunitariamente dentro de una pastoral de conjunto. ción, con la palabra, con la acción. Y , en la medida de lo posible, no­
Pero tirando hacia adelante. Forzando el paso. Que para eso somos sotros queremos acompañarlos, hermanos queridos, con nuestra ora­
misioneros. Y la frontera es nuestro lugar. Humildemente fieles a ción y con nuestra solidaridad.
nuestra vocación. Para que la Paz de Centroamérica sea una Paz verdadera, fecu n ­
Que la Madre de Jesús -la pobrecita de Nazaret, cantadora del dada por la gracia del Evangelio de la Paz y fundada en las legítimas
Magníficat de la Liberación, dolorosa detrás del Hijo calumniado, de­ aspiraciones de sus Pueblos. Una Paz con dignidad. Basada en la Jus­
clarado subversivo por los poderes del imperio y de la sinagoga y por ticia social. Al servicio de las mayorías secularmente desposeídas. Sin
ellos ejecutado en la cruz pero gloriosa con El, ya vencedor de la privilegios minoritarios. Con la plena autonomía de los Pueblos cen ­
muerte— nos vaya moldeando el corazón al aire de su Corazón fid elí­ troamericanos y en una efectiva centroarhericanidad de diálogo y de
simo y libérrimo. intercambios,
Abrazo a todos, hermanos, con mucha ternura. Y os pido que De esa Paz en Centroamérica depende, en buena parte, la L ib e ­
oréis por nuestra pequeña Iglesia de Sao Félix de Araguaia. Separados ración, la Paz y la Unidad de teda América Latina y el Caribe.
por muchas distancias, estemos unidos siempre en la oración de la fe Por ello apoyamos incondicionalmente todas aquellas iniciativas,
y en las urgencias de la común Esperanza. surgidas en distintos países, que tienden a brindar una inform ación
Vuestro herm ano y compañero en Jesús, el Cristo que nos salva más objetiva de los conflictos ja promover acciones concretas de s o li­
y libera, daridad y de apoyo en favor deCentroamérica.
Pedro. 1 17

116
"A l suscribirse el acuerdo final (del Acta de Procedimientos de
Les renovamos estos votos de comunión y de esperanza —que Paz), escriben las Comisiones de Derechos Humanos de los cinco paí­
son también los votos de millones de hermanos de toda la Patria Gran­ ses de la región, se expresó la voluntad de los 25 millones de centro­
de— y les abrazamos fraternalmente, en Jesucristo, el Liberador.
americanos, hombres, mujeres y niños de todas las edades que quieren
la vida y no la muerte y, por lo tanto, un futuro de paz y no de gue­
Siguen las firmas de 22 obispos, entre ellos: rra".
"Esquipulas II, escribe a su vez la Carta abierta de once entida­
Pedro Casaldáliga, obispo de Sâo Félix do Araguaia, MT, Brasil
des salvadoreñas, habría demostrado que es posible una solución cen­
Tomás Baiduino, obispo de Goiás, GO, Brasil troamericana para los problemas centroamericanos".
Cirios María Ariz, vicario apostólico de Darién, Panamá
Para todos ustedes, hermanos —trabajadores, militantes, comuni­
Manuel Pereira da Costa, obispo dimisionario de Campiña dades cristianas y sus pastores, políticos e intelectuales— y para todos
Grande, PB, Brasil
nosotros que queremos ser solidarios con esta causa de Centroamérica
Luis Fernández, obispo de Campiña Grande, PB, Brasil que es suya y es nuestra, se abre ahora el gran desafío: exigir el cum­
Samuel Ruiz, obispo de San Cristóbal de las Casas, México.
plimiento sincero de los acuerdos de Esquipulas; que sean firmados
Sergio Méndez Arceo, antiguo obispo de Cuernavaca, México
con hechos; que vayan a la raíz de los problemas y de las aspiraciones;
Mathias Schmidt, obispo de Ruy Barbosa, Brasil
que se nieguen a toda intromisión, a toda traición, a todo oportunis­
José BrandSo de Castro, obispo de Propriá, Brasil
mo.
Antonio Fragoso, obispo de Crateús, Brasil
Las citadas Comisiones de Derechos Humanos lo explicitan así:
Waidyr Ca/heíros, obispo de Pira!, Voita Redonda, Brasil
"Tenemos la esperanza de que este acuerdo abra el camino para que se
pongan en práctica prontas soluciones a las verdaderas causas de la
guerra en Centroamérica: la pobreza y la injusticia social".
Y la Carta de los once organismos salvadoreños advierte oportu­
namente: "Las guerras civiles... implican profundas razones de divi­
sión que no se resuelven acallándolas con las armas, la represión o el
totalitarismo".
CARTA A B IE R TA A C EN TR O A M ER IC A La Carta a las Iglesias y a los Pueblos de Centroamérica que un
EN ESTA HO RA DE ESQUIPULAS grupo de obispos católicos y evangélicos firmamos en Brasil formulaba
sus votos en este mismo sentido: "Para que la Paz en Centroamérica
Todos los que amamos Centroamérica y la reconocemos como sea una paz verdadera, fecundada por la gracia del Evangelio de la Paz
un lugar crucial para el futuro de los demás Pueblos de nuestra Améri­ y fundada en las legítimas aspiraciones de sus Pueblos. Una paz con
ca en proceso de Liberación, acompañamos con ansiedad los acuerdos dignidad. Basada en la justicia social. Al servicio de las mayorías se­
de Esquipulas. cularmente desposeídas. Sin privilegios minoritarios. Con la plena au­
Los cristianos sentimos —o deberíamos sentir— una especial res­ tonomía de los Pueblos centroamericanos y en una efectiva centro-
ponsabilidad ante esos acuerdos, verdadera ocasión del Dios de la Paz.
americanidad de diálogo y de intercambios".
Como hermano apasionado p or esa "Centroamérica nuestra" y
Esas guerras que hoy sufre la región son estallidos de la secular
como cristiano obispo en América Latina, les escribo esta carta abier­
guerra social que dilacera el cuerpo crucificado de Centroamérica: la
ta. A la luz del nacimiento de A quel que es nuestra Paz y en la pers­
oligarquía vendida y sus privilegios; la intervención del imperio y su
pectiva de un año decisivo.
dominación, con la consiguiente dependencia; la marginación y la m i­
Porque la voluntad de justicia y de paz, de autodeterminación
seria de la inmensa mayoría; la marginación y la miseria de la inmensa
y de dignidad, de participación popular y de transformación estructu­
mayoría; la negación de la identidad indígena; la represión oficial y la
ral que los Pueblos centroamericanos vienen expresando, con sus lu­
actuación de las fuerzas paramilitares; la violación impune de los D e re ­
chas y sus martirios, ha llegado a una hora cumbre.
chos Humanos.
Los Pobres, la Sangre y el Evangelio gritao en Centroamérica.
Desgraciadamente la administración Reagan —queriendo p erp e­
"El sueño que pienso para El Salvador —decía un campesino sal­
tuar la prepotencia yanqui quepor más de 180 veces ha enviado t r o ­
vadoreño— es que haiga paz, con justicia y libertad; que haigan posibi­
pas para invadir nuestros países latinoamericanos— así como ciertos
lidades de volver a nuestras tierras; q ue algún día no muy lejano reven­
poderes políticos, económicos / militares de Centroamérica no p a re ­
taremos las cadenas que nos o prim en; que se le respete la dignidad a
cen dispuestos a reconocer la trágica verdad histórica ni se definen s in ­
cada persona".
ceramente contra esa guerra social mayor.
118 119
La Contra continúa siendo "una planilla de asalariados" para la
política de Reagan, a pesar de que una creciente posición del Pueblo
norteamericano, con el episcopado católico del país en su última reu­ A LOS CONGRESISTAS DE EE.UU
nión anual, califique esa ayuda de ''moralmente condenable". En
Guatemala y en El Salvador la población sigue viviendo el drama de Sao Félix do Araguaia, MT, Brasil
los desplazamientos forzosos, de los secuestros, de los asesinatos im­ 25 de enero de 1988
punes. Honduras —semiinvadida y utilizada— muy a remolque acepta­
ba crear una comisión de reconciliación nacional alegando que no
ten(ía nada que reconciliar. A los señores Congresistas y a todos los Cristianos de los
Nicaragua, la más injustamente agredida porque ya popularmen­ Estados Unidos de América:
te autodeterminada, y finalmente "aceptada con naturalidad" en el La Paz del Dios de la Paz esté siempre con ustedes.
diálogo, "saliéndose así del absurdo proyecto de hacer una Centro- Su Espíritu les ayude a sentir como humanos hermanos igua­
américa sin Nicaragua o en contra de ella", es la que viene dando ma­ les a todos los hombres y mujeres de todos los Pueblos.
yores pruebas de fidelidad a Esquipulas. Su libertad los libere de la prepotencia del dólar, de las ar­
En esta coyuntura, los Pueblos y las Iglesias de los cinco países mas, de la dominación.
de Centroamérica —y con la fraterna colaboración de Panamá que es Permítame que les escriba desde un rincón de la Amazonia brasi­
centroamericano también— pueden y deben imponer a sus respecti­ leña y que les suplique e interpele, simultáneamente. Como suplican
vos gobiernos y a los grupos minoritarios egoístas la decisión de la los hermanos, como interpelan los testigos.
Paz, la reconciliación en la Verdad, la práctica colectiva de la Justicia, Como europeo occidental, yo soy también del Primer Mundo y
el proceso de la Liberación. me siento corresponsable de seculares dominaciones. Soy, además,
Nosotros, hermanos, desde toda la Patria Grande —desde mu­ cristiano y obispo y me siento corresponsable de muchos antitestimo­
chos rincones del mundo solidario—, los acompañamos con apasionada nios y de imperdonables omisiones de las Iglesias.
solicitud. Con nuestra ovación, con nuestra actuación, con nuestra de­ Hace veinte años que vine a este Continente "de la muerte y de
nuncia tal vez. la esperanza" y lo encontré dividido en dos, más por razones de dom i­
Ustedes no pierdan esa oportunidad providencial. No nos de­
nación que por exigencias culturales. Amo apasionadamente la Patria
frauden. No le fallen al Dios de la Vida ni a los Pobres de la Tierra.
Grande de América Latina -que he hecho mía, que me ha hecho su­
Yo, personalmente, centroamericano de corazón, quiero asegu­
yo— y soy testigo de su dependencia, de su humillación, de su hambre,
rarles mi desvelado cariño diario. A todos ustedes. A tantos amigos
de sus muertes; pero también de su dignidad, inconquistable por na­
ya entrañables que voy contando en esa "Centroamérica nuestra". Y
die, y de su inaplazable voluntad de Liberación.
muy en particular:
¿Puedo recordarles, hermanos, que la política oficial de su País
—a las madres de los mártires y de los desaparecidos;
es, en gran medida, hoy como ayer, la causa de ese estado de cautive­
—a las viudas y huérfanos;
rio en que vive América Latina?
—a los mutilados;
Ustedes tienen en su conciencia, en su voto, en su solidaridad,
—a los refugiados y desplazados;
una clave eficacísima para la injusticia y la paz en América Latina. Us­
—a todos los que militan por la liberación de sus Pueblos;
tedes poseen, en una actitud de no intervención, responsable y conjun­
—a los indígenas, a los campesinos, a los obreros;
ta, recursos insustituibles para el soñado porvenir de América Central.
—a los delegados de la Palabra y a todos los agentes de Pastoral,
La vida y la paz de la querida Nicaragua dependen, en buena p arte, de
católicos o evangélicos;
ustedes.
—a los hermanos obispos...
Delante de ese nuevo día histórico —de respeto o de agresión—
¡Gloria al Dios de la Vida en los humanos vivientes y liberados.
yo les suplico, en nombre de Dios vivo y de toda la América Latina
Paz en la tierra mártir de Centroamérica!
indignada, que voten no a la ayuda genocida que el presidente Reagan
Con esta voluntad y esta esperanza, inquebrantables, los abraza pretende entregar una vez masa los Contra anti-sandinistas. V o te n no
su compañero de camino, a la guerra de baja intensidad. Voten no a los dólares de muerte. V o ­
ten no a la intervención. Voten no al bloqueo económico. V o te n no
Pedro Casaldáliga a la desinformación o a la contrainformación. Voten no al im perialis­
navidad 1987 — año nuevo 1 9 8 8 mo.
121
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Muchos compatriotas suyos -d e ello también soy yo testigo—
abiertamente de un lado; al otro lado hay millares de cristianos, a los
ya han dado y continúan dando a la patria y al mundo un bello ejem­
que también se debe la Iglesia.
plo de contestación y de acción solidaria en favor de la pequeña Nica­
ragua agredida. Las dos piernas sacrificadas del veterano Brian Wilson Pienso sinceramente que nuestra Iglesia —yo me siento Iglesia de
—con quien yo había celebrado la Eucaristía, en Managua, con ocasión Nicaragua también, como cristiano y como obispo de la Iglesia— no es­
del aniversario del martirio de Monseñor Romero— se levantan ahora tá dando oficialmente en aquel sufrido país, y con repercusiones nega­
y caminan como banderas de solidaridad y de paz. tivas para toda América Central, el Caribe y para toda América Latina,
Voten no a la guerra y a la muerte, hermanos. No permitan que, el testimonio que debería dar: condenando la agresión, propugnando
por omisión suya o por su complicidad, sea blasfemado entre los Po­ la autodeterminación de aquellos pueblos, consolando a las madres de
bres de la Tierra el Dios en quien ustedes dicen que creen. Procuren los caídos y celebrando, en la Esperanza, la muerte violenta de tantos
recobrar para su propia Patria la credibilidad de Pueblo fraterno. hermanos, católicos en su mayor parte.
Todos estamos obligados a hacer lo imposible para que el trata­ ¿Sólo con el Socialismo o con el Sandinismo no puede dialogar
do de Esquipulas sea una realidad decisiva para el bien de los Pueblos la Iglesia, críticamente, sí, como críticamente debe dialogar con la rea­
Centroamericanos. Esta podría ser una oportunidad última, y la no- lidad humana? ¿Podrá la Iglesia dejar de dialogar con la Historia? Dia­
paz en Centroamérica significará necesariamente una peligrosa deses­ logó con el Imperio Romano, con el feudalismo, y dialoga, a gusto,
tabilización de todo el Continente, de Estados Unidos también. con la burguesía y con el capitalismo, muchas veces acríticamente, se­
Antes de llegar a los 500 años del mal llamado descubrimiento gún ha tenido que reconocer una posterior evaluación histórica. ¿No
y de la tan ambigua evangelización, debemos reconciliar las dos Amé- dialoga con la Administración Reagan? ¿El Imperio norteamericano
ricas en la autonomía y en la amistad, merece más consideración de la Iglesia que el proceso doloroso con
Con esta esperanza y bajo este desafío, les saludo a todos uste­ que la pequeña Nicaragua pretende ser ella, por fin, arriesgando y has­
des, con un fraterno abrazo. ta equivocándose, pero siendo ella?
El peligro del comunismo no justificará nuestra omisión o nues­
Pedro Casaldáliga tra connivencia con el capitalismo. Esa omisión o connivencia podrán
"justificár" dramáticamente, un día, la revuelta, la indiferencia religio­
sa o hasta el ateísmo de muchos, sobre todo entre los militantes y en
las nuevas generaciones. Lacredibilidad de la Iglesia —y del Evangelio
y del propio Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo— depende, en
gran parte, de nuestro ministerio, crítico, sí, pero comprometido con
A JUAN PABLO II la Causa de los pobres y con los procesos de la liberación de los pue­
blos secularmente dominaros por los sucesivos imperios y oligarquías.
(...) Sé del dolor que le produjo su viaje a Nicaragua. Aun así, Usted, como polaco, está en condiciones muy personales de en­
me siento en el deber de confiarle la impresión —que otros muchos tender dichos procesos. Su Polonia natal, tan sufrida y fuerte, herma­
comparten— de que sus asesores y la actitud de usted mismo no con­ no Juan Pablo, tantas veces invadida y ocupada, privada de su auto­
tribuyeron para que ese viaje extremadamente crítico, y necesario por nomía y amenazada en su fe por imperios vecinos (Prusia, Alemania
otra parte, fuese más feliz y, sobre todo, más evangelizador. Se abrió nazi, Rusia, Imperio Austro-húngaro) es hermana gemela de América
una herida en el corazón de muchos nicaragüenses y de muchos lati­ Central y del Caribe, tantasveces ocupados por el Imperio del Norte.
noamericanos, así como usted se sintió herido en su corazón. Estados Unidos invadió Nicaragua en 1898 y después volvió a ocupar­
El año pasado estuve en Nicaragua. Ha sido mi primera salida de la con sus marines de 1909a 1933, dejando a continuación unadicta-
Brasil después de diecisiete años de permanencia en este país. Por la dura que duró hasta 1979. H aití estuvo bajo ocupación de 1915 a
amistad que tengo, hace tiempo, con muchos nicaragüenses, por con­ 1934. Puerto Rico continúa ocupado hoy día, desde 1902. Cuba
tactos personales o por carta, sentí que debía hacerme presente, como sufrió varias veces invasiones y ocupaciones, así como los demás paí­
persona humana y como obispo de la Iglesia, en una hora de agresión ses de la región, especialmente Panamá, Honduras y la República Do­
político-militar gravísima y de profundo sufrimiento interno. minicana. Más recientemente Granada sufrió la misma suerte. El pro­
No pretendí sustituir al episcopado local, ni subestimarlo. Creí pio Estados Unidos exporta para estos países sus sectas, que dividen
sin embargo que podía y hasta debía ayudar a aquel pueblo y a aque­ internamente el pueblo y amenaza la fe católica y la fe de otras Igle­
lla Iglesia. Así se lo comuniqué por escrito a los obispos de Nicara­ sias evangélicas all í establecidas.
gua, tan pronto como llegué. Intenté conversar personalmente con al­ Sé también de sus preocupaciones apostólicas respecto de
gunos de ellos, pero no fui recibido. La jerarquía nicaragüense está nuestra Teología de la Liberación, de las Comunidades cristianas
122 123
en los medios populares, de nuestros teólogos, de nuestros encuen­
tros, publicaciones y otras manifestaciones de vitalidad de la Iglesia
en América Latina, de otras Iglesias del Tercer Mundo y de algunos
sectores de la Iglesia en Europa y en América del Norte. Sería igno­
rar su misión de Pastor universal el pretender que usted no se intere­
sase e incluso se preocupase con todo este movimiento eclesial, má­
xime cuando América Latina, concretamente, representa casi la mitad
de los miembros de la Iglesia Católica.
De todas formas, una vez más le pido disculpas para expresarle
una palabra sentida respecto al modo como están siendo tratadas por
la Curia Romana, nuestra Teología de la Liberación y sus teólogos,
ciertas instituciones eclesiásticas —como la propia conferencia nacio-
na de los obispos brasileños en determinadas ocasiones— iniciativas
de nuestras Iglesias y algunas sufridas comunidades de este Continen­
te, así como sus animadores.
Delante de Dios puedo darle el testimonio de los agentes de pas­
toral y de las comunidades con que establecí contacto en Nicaragua.
Nunca han pretendido ser Iglesia “ paralela". No ignoran a la Jerar­
quía en sus legítimas funciones, y tienen conciencia de que son Iglesia,
manifestando una sincera voluntad de permanecer en ella. ¿Por qué
no pensar que algunas causas de este tipo de conflictos en la pastoral
pueden provenir de la jerarquía también? Nosotros, con frecuencia,
los miembros de la jerarquía, no reconocemos de hecho a los laicos co­
mo adultos y corresponsables en la Iglesia, o queremos imponer ideo­
logías y estilos personales, exigiendo uniformidad o atrincherándonos
en el centralismo.!...)
Quiero, finalmente, reafirmarle, querido hermano en Cristo, y
Papa, la seguridad de mi comunión y la voluntad sincera de proseguir
con la Iglesia de Jesús, en el servicio al Reino... Quiero ayudar, res­
ponsable y colegialmente, a llevar adelante la misión evangelizados de
la Iglesia, particularmente aquí en Brasil y en América Latina. Porque
creo en la perenne actualidad del Evangelio y en la presencia siempre
liberadora del Señor Resucitado, quiero creer también en la juventud
de su Iglesia...
Confío en su oración de hermano y de Pontífice. Dejo en las
manos de María, Madre de Jesús, el desafío de esta hora. Le reitero
a usted mi comunión de hermano en Jesucristo y, con usted, reafirmo
mi condición de servidor de la Iglesia de Jesús.
Con su bendición apostólica,

P e d ro C a s a ld á lig a
o b is p o d e S a o F é lix d o A r a g u a ia .

4
PARA UNA ESPIRITUALID AD
124
H IS T O R IC A
P ara v iv ir u n a e s p ir itu a lid a d d e h o y , a d u lta , c o n s c ie n te , c rític a ,
n e c e s ita m o s a p r e n d e r d e n u e s tr a p r o p ia h is to r ia c o le c tiv a e s p iritu a l,
n e c e s ita m o s h a c e rn o s c o n s c ie n te s d e estas d ife re n c ia s fu n d a m e n ta le s
d e p la n te a m ie n t o , d e esto s c o n d ic io n a m ie n to s h is tó r ic o s q u e nos in ­
f lu y e r o n y nos c o n d ic io n a r o n a n t e r io r m e n t e a tra v é s d e n u e s tro s m a­
y o re s , n u e s tro s m a e s tro s , n u e s tr o s lib ro s d e le c tu ra , n u e s tra escuela
d e e s p ir itu a lid a d , a tra v é s in c lu s o d e los g ra n d e s s a n to s —q u e n o d e ja ­
b a n d e ser h ijo s ta m b ié n d e lo s d efe fc to s d e su t ie m p o —. N o s c o n d ic io ­
n a r o n , n os c o a r ta r o n , n os d iv id ie r o n q u iz á .
APRENDER DE NUESTRA PROPIA H IS TO R IA A m í , c o m o d ig o , p o r la e x p e r ie n c ia m ía p e rs o n a l y p o r la e x p e ­
T re s re p la n te a m ie n to s y u n e s q u e m a e le m e n ta l rie n c ia c o m p a r tid a d e o tr o s m u c h o s , d e u n o s años p a ra acá, m e hace
b ie n t o m a r c o n c ie n c ia d e esas d ife re n c ia s , a s í c o m o re c o rd a r unas
p a la b ra s claves, u nas re fe re n c ia s m a y o re s p a ra seguir c a m in a n d o p o r
el c a m in o s ie m p re n u e v o d e la e s p ir itu a lid a d . ¿ Q u é claves?

E n p r im e r lu g a r es im p o r ta n te p en s a r en la o p c ió n f u n d a m e n ta l,
la o p c ió n m a y o r d e la v id a , el s e n tid o d e la v id a . ¿ H a c ia d ó n d e v o y en
E n estos ú ltim o s años, c u a n d o a n im o re tiro s o e n c u e n tro s d e es­ d e fin itiv a ? ¿ Q u é es lo q u e p re te n d o ? ¿ Q u é es lo q u e e s to y in t e n t a n ­
p ir itu a lid a d , m e gusta in s is tir en u n as c ie rta s ideas q u e a m í m e han d o h ac e r re a lm e n te c o n m i vida?
h e c h o m u c h o b ie n —q u iz á p o r q u e o tr a s ideas, a n t e r io r m e n t e , m e h a ­ Se tr a ta d e lo m ás p r o fu n d o d e m i v id a , lo q u e está m ás al f o n ­
b ía n h e c h o m u c h o m a l—, y q u e c re o q u e a o tr o s ta m b ié n les p u e d e n d o , la o p c ió n ú lt im a —o p rim e ra , según c o m o se m ir e — d e m i v id a , la
h ac e r m u c h o b ie n . Veam os. o p c ió n q u e es f u n d a m e n t o de t o d o lo d e m á s . L o d e m á s , e fe c t iv a m e n ­
N o s o tro s , los q u e y a v e n im o s d e a y e r, f u im o s fo r m a d o s d ic o tó - te , p o d rá ser m á s o m e n o s o sc u ro , c o n f lic t iv o , p o d rá f a lla r in c lu s o , e n
m ic a m e n te . S e n os e d u c ó a v e r la v id a c o m o p a r tid a , a s e n tirla y a v i­ a lg u n a s c irc u n s ta n c ia s , p e ro si y o m a n te n g o s ie m p re c la ra la o p c ió n d e
v irla c o m o d iv id id a , en d o s , o e n m á s d iv is io n e s . Y eso f u e f a t a l p ara m i v id a , s ie m p re t e n d r é la o p o rtu n id a d d e ir re c tific a n d o .
n u e s tra v id a . O a ú n sigue s ié n d o lo —d e u n a m a n e ra u o tr a , in c o n s c ie n ­ E n to n c e s , p u e s , lo p rim e ro s e ría n o p e r d e r d e v is ta la o p c ió n .
te m e n te , o e n f o r m a d e re s a b io a ú n n o d e s a rra ig a d o — e n n u e s tra s v i­ ¿ Y cu á l s e ría la o p c ió n fu n d a m e n ta l p a ra u n c ris tia n o ? ¿ C u á l s e ría
das, c o n b a s ta n te fre c u e n c ia . p a ra u n s e g u id o r d e Jesús la o p c ió n d e su v id a ? ¿ C u á l f u e la o p c ió n
F u im o s fo r m a d o s p a ra los a c to s c o n c re to s , p a ra la c o n ta b iliz a - d e Jesús? Esa, la o p c ió n d e Jesús, y só lo ésa, d e b e rá ser la o p c ió n d e
c ió n d e l E s p ír it u . S o m e tía m o s al E s p í r i t u a c o n ta b ilid a d . A lg u n o s u n c ris tia n o . N o e n tra m o s ahora en e llo .
p u e d e n r e c o rd a r c ó m o a n o tá b a m o s lo s a c to s d e o r a c ió n , d e m o r t i f i ­
E n se g u n d o lu g a r, ju n to a esa o p c ió n , a causa d e e lla , a d o p t a ­
c a c ió n , d e o b e d ie n c ia ... y las fa lta s s o b r e t o d o , c o n u n e s fu e rz o ascé­
m o s , c u ltiv a m o s u n a s a ctitu d es fu n d a m e n ta le s . N o som os ta n " e s p ír i­
tic o d e s u p e ra c ió n . A a lg u ie n p o d r á p a r e c e r le esto in c lu s o u n a b ro m a ,
tu s p u r o s " c o m o p a ra q u e podam os te n e r s im p le m e n te u n a o p c ió n , s in
p e ro n o lo f u e en n u e s tra s v idas, n i e n la d e ta n to s o tro s .
m ás, c o m o si p u d ié r a m o s decir: o p té p o r la ju s tic ia y y a te n g o r e s u e lt o
A h í h a y p ues d o s p rim e ra s d e f o r m a c io n e s q u e h a y q u e t r a t a r d e
el p r o b le m a d e m i e s p iritu a lid a d . No. N e c e s ita m o s e s p e c ific a r, p o r ­
c o rre g ir y d e s a rra ig a r a fo n d o a n te s d e s e g u ir c o n s tr u y e n d o o re c o n s ­
q u e s o m o s c u e r p o y a lm a , somos t ie m p o , h is to r ia , c o n tin g e n c ia , c i r ­
t r u y e n d o n u e s tro e d if ic io e s p ir itu a l, n u e s tr o H o m b r e N u e v o : s u p e ra r
c u n s ta n c ia , te n e m o s d ia r io s y c a le n d a rio s , te n e m o s n u e s tro s p ro s y
esa d ic o t o m ía , esa d iv is ió n d e la v id a , y s u p e ra r esa c o n ta b iliz a c ió n
n u e s tro s c o n tra s . N ecesitam os e s p e c ific a r p u e s u n a s a c titu d e s f u n d a ­
q u e n os h a c ía v iv ir c o m o p ic o te a d o s . P asar a v iv ir d e u n m o d o m ás
m e n ta le s .
u n ita r io , m á s g lo b a l, m ás a r m ó n ic o , e n u n a p r o fu n d a u n id a d .

F u im o s fo r m a d o s ta m b ié n p a r a u n a e s p ir itu a lid a d b a s ta n te in d i­ Si p e n s á ra m o s s ó lo e n la o p c ió n fu n d a m e n t a l f á c ilm e n t e c o n c o r ­


v id u a lis ta y n o p e rs o n a l, b a s ta n te i n t i m i s t a y p o c o c o m u n ita r ia , p o c o d a r ía m o s to d o s . P e ro h a c e falta c o n c r e ta r : ¿ q u é a c titu d e s c o n c r e t a s
s o lid a ria y p o r eso m is m o p o c o h is t ó r i c a . Y n o s f o r m a r o n a s í s ie m p re , m e p o n e n a m í e n la lín e a de esa o p c ió n m a y o r? , ¿ q u é a c titu d e s m e
en n o m b r e d e Jesús, a p e la n d o al e v a n g e lio . Y en el f o n d o —q u iz á c o n c o m p r o m e te n , m e e m p u ja n ,m e e s tim u la n ? , ¿ q u é a c titu d e s t a m b i é n
la m e jo r in t e n c ió n — n e g a n d o e l e v a n g e lio , p o r q u e si alg o está c la ro en m e d e fie n d e n d e l p e lig ro d e (a rro m p e r, d e fa ls ific a r esa o p c ió n f u n d a ­
Jesús es q u e él es el V e r b o " e n c a r n a d o " : e n la c a rn e , en la v id a , en la m e n ta l q u e q u ie r o v iv ir en m ivida? E n seg u n d o lu g a r, p u e s , las a c t i t u ­
h is to ria , e n los p o b re s , e n e l p u e b lo ... des.
126 127
gada. A llí estaban los cadáveres de Rutilio y de los otros dos que mu­
Esa opción que yo busco, a la que quiero entregar mi vida, por rieron con él. Entonces me d ijo monseñor Romero: 'escoge la lectura
la que me juego todo y ante la cual me sitúo con unas actitudes funda­ para la misa; pon sólo una, porque ya está hecha la primera'. Allí, en
mentales, la iré viviendo, descubriendo y hasta criticando, a través de efecto, estaba Rutilio, m uerto, envuelto en una sábana. Por eso sólo
unas mediaciones. leimos la segunda lectura, el evangelio".
¿Qué entendemos por mediaciones? Podríamos decir que son La primera lectura estaba ya allí, clara y patente: la realidad
las herramientas, los instrumentos que utilizo para ir descubriendo misma. Porque es fácil leer la Palabra de Dios en las lecturas de la bi­
siempre lo que esa opción fundamental me exige, para ir examinando blia-biblia, pero es preciso ser capaces de leerla también en las lecturas
mis propias actitudes. de la realidad, de la vida. (En Brasil insistimos mucho en ese binomio:
¿Qué mediaciones utilizo? Evidentemente que la primera, la su­ de la vida a la biblia, y de la biblia a la vida). Y es que un problema
prema, la característica, la mediación específica para un cristiano, será muy nuestro que hemos vivido tanto en la pastoral cuanto en la espiri­
la misma fe cristiana. Esa es la gran mediación para nosotros. Por la tualidad es la "dicotomía".
fe, a través de la fe, yo descubro la opción y voy analizando, censuran­ Cuanto más nos detengamos para hacer un análisis realista y dia­
do, rectificando, posibilitando mis actitudes, mis pasos... rio de lo que pasa en nuestra realidad, más fácilmente podremos res­
Además de esa mediación fundamental de la fe, ¿qué otras me­ ponder a sus desafíos con realismo, con sinceridad, con eficacia.
diaciones? Todas las demás: la filosofía, la sicología, la pedagogía, la
política, la praxis... Las diferencias —tan conflictivas a veces— que se Para ese análisis, evidentemente, tenemos unos marcos referen-
dan entre los cristianos, obedecen a que utilizamos mediaciones distin­ ciales mayores. Y el primero de ellos sería el propio evangelio. Y
tas, aunque tengamos la misma buena voluntad de fondo. Por eso son cuando digo evangelio digo Jesucristo. O sea, su palabra, su praxis, su
tan importantes las mediaciones. Causa, su pasión, su muerte, su resurrección.
Otro gran referencial sería el Pueblo. Sería bueno que el refe-
rencial del pueblo lo tuviésemos bastante completo. Tenemos el peli­
gro de ver sólo aquel pueblo que es "nuestro". Hay que ver el referen­
cial completo, porque podríamos caer también en un cierto tipo de
elitismo: elitizar al pueblo, olvidar esa gran masa, esa muchedumbre
de la que Jesús tenía compasión. Dentro del pueblo, hablando en tér­
minos de pastoral, hay que tratar de ver todo lo que es el pueblo, in­
cluidos dentro del pueblo los reaccionarios católicos, otros más con­
CINCO "C A U TE LA S " DE E S P IR ITU A LID A D servadores, otros más moderados, y los revolucionarios cristianos que
DE LA LIBERACIO N hay dentro de la Iglesia. Es decir, tratar de tener esa referencia lo más
completa posible.
1.- El análisis socio-político-eclesiástico. También, el gran referencial de la propia Iglesia, como un desa­
Necesitamos tener una visión más agudizada, una mayor sensibi­ fío. Les insisto bastante a los hermanos de Nicaragua que me parece
lidad para el análisis socio-político-eclesiástico. Si vivimos en una si­ que debemos exigir el derecho de ser Iglesia, el derecho de aparecer
tuación de emergencia, de desafíos, de urgencias inaplazables, de fron­ como Iglesia, el derecho de hacer Iglesia, el derecho de'ser Iglesia d i­
teras ardientes... debemos estar en permanente vigilia. Percibir lo que ferente... que es un derecho que arranca de nuestro bautismo. Nadie
hay en la noche. En esta noche, Centroamérica. A hí, pues, el análisis nos da la Iglesia hecha y acabada: también la hacemos. Somos Iglesia,
socio-político-económico-eclesiástico. Y el análisis eclesiástico, con­ y la hacemos, aunque también la Iglesia nos venga como una gracia,
cretamente, debemos tenerlo muy al día. En Centroamérica hay va­ como un don, como un sacramento de salvación. Yo siempre d ig o : la
rias publicaciones, organismos, institutos, centros... que analizan la Iglesia es mi madre y mihija, simultáneamente. Me hace, la hago, la
realidad. El análisis está pues al alcance.
encuentro, la paso a otros. Es la "nube de testigos" que nos envuelve
Esto no es sólo para los estudiosos, para los especialistas. Es pa­ desde hace mucho tiempo y en la cual entramos como un testigo más.
ra todos los que queremos ser cristianamente conscientes y responsa­ Queremos ir envolviendo en ella a los que vengan después.
bles en esta hora. O tro referencial: larevolución. Que está ahí. Sí, queramos o no
A veces, leer unos datos económicos sobre la realidad de Cen­ queramos verlo, la revolución está en Centroamérica. Con m u c h ís i­
troamérica puede servir como una buena lectura espiritual. Recuerdo mos valores, con muchísima fuerza también. Muy imprevisible en m u ­
a este respecto la anécdota de la misa de cuerpo presente del Padre chos aspectos, porque dependerá de ella misma, del Imperio, d e la
Rutilio Grande. Me la contaba un testigo. "Eran las tres de la madru- Iglesia también, qué sé yo.. Pero ahí está la revolución.
128 129
A veces, condicionados e influ idos por los grandes medios de co­ ¿No arman otros de un modo radical las estructuras que el pue­
municación —que, no lo olvidemos ingenuamente, están al servicio del blo está sufriendo, como la acumulación de tierra, la educación para
Imperio— vemos la revolución como una exaltación loca de cuatro el sistema, la salud para unos pocos, las dependencias, las transnacio­
guerrilleros. Pero, ya sabemos, es bastante más que eso. No lo pode­ nales, la deuda externa...? Si no partimos nosotros de asumir una acti­
mos olvidar.
tud radical de transformación de estructuras, no hay salida. Todos sa­
La revolución es ideológica, y es necesidad del pueblo. Es gue­
bemos que en América Latina se ha experimentado suficientemente
rrilla. Es organización popular. Es mucha sangre derramada, mucha
que los desarrollismos nada resuelven.
publicación escrita, mucha esperanza también, muchas conquistas, una
verdadera necesidad vital. Casi todos los obispos guatemaltecos están Hay que ser radicales también en la espiritualidad. Ya lo he insi­
convencidos, por ejemplo, de que la Democracia Cristiana no es la so­ nuado. En Europa, con cierta frecuencia, algunas comunidades o cier­
lución para Guatemala. "Lo más curioso —me decía alguien que cono­ tos cristianos descontentos, medio desesperados de sus obispos y de
ce bien Guatemala— es que, todos los obispos guatemaltecos están las estructuras eclesiáticas, optaron por soluciones que a nosotros nos
convencidos de que el ejército guatemalteco es enemigo del pueblo; se­ parece que no son soluciones: "Cristo sí, la Iglesia no". No se trata
gundo, ninguno acepta propiamenta la guerrilla; tercero, casi todos de eso. Cristo sí, y la Iglesia también, pero una Iglesia al servicio de
ellos están convencidos de que la Democracia Cristiana no es la solu­ Cristo y del pueblo, como comunidad de seguidores de Jesús, con sus
ción". Todos dicen que se encuentran ante un desafío... fallas, como un sacramento, como el sacramento del Reino.
Hay que pensar también que la revolución está en el pueblo, en Ahora bien, para que podamos continuar en la Iglesia, para ayu­
ese pueblo del que hablamos. Entendida, no entendida, asumida, no dar a que la Iglesia sea lo que debe ser, hay que radicalizar nuestra ac­
asumida, liberándolo, golpeándolo... titud eclesíal.
Ese análisis socio-político-eclesiástico nos obligará a vivir muy Recuerdo la actitud, el parecer de cierto monseñor: si yo iba a
alertados siempre. V éste sería el único modo de ir caminando. Pien­
Cuba le comprometería, comprometería a la diócesis... Hemos de lle­
so que aquí no se puede hacer planes para dos años, de ningún modo.
gar a considerar a los cristianos verdaderamente como adultos. ¿Cual­
Hay que hacer los programas sobre la marcha. Se puede intentar pen­
quier cosa que yo haga como adulto, ya compromete al monseñor de
sar a largo plazo, a plazo menos inmediato, pero con bastante sensibi­
la diócesis? No sé por qué. Soy adulto, y actúo libremente como cris­
lidad y flexibilidad para ver y rectificar ante lo más urgente, ante lo
tiano.
que puede ser más eficaz en cada momento.
En Brasil ha sido muy interesante la experiencia de varios obis­
pos que tenían recelo a la política en general, y a la política partida­
ria en particular. La propia experiencia de las comunidades nos ha li­
berado. Decimos que el laico ha de santificar las realidades de este
2.- Radicalizar la espiritualidad. mundo. El laico tiene su misión concreta en el mundo. Pero cuando
Debemos insistir en la radicalidad, para poder vivir honesta y llega la hora le decimos: cargo político, no; política partidaria, no;
coherentemente en este proceso. Debemos radicalizar el propio com­ sólo esa etérea, global política en la que todos estamos de acuerdo...
promiso de transformación de la sociedad. No tengamos miedo a la Se trata pues de radicalizarnos en la eclesialidad, tornándonos
palabra "revolución". No le tengamos miedo. Por el contrario, radi­ más adultos, más libres y complementados. El obispo tiene su misión
calicemos nuestro compromiso revolucionario. Porque hay que trans­ y el laico tiene la suya. La corresponsabilidad eclesial; que no les toca
formar la sociedad. De esto estoy claramente convencido. Reformas, sólo a los obispos; nos toca a todos esa corresponsabílidad.
democracias cristianas, socialdemocracias, liberalismos de cualquier
especie... no van a resolver el problema de Centroamérica, de América
Latina, del tercer mundo.
Con esto no estoy diciendo, claro está: "vamos a las armas, y a 3.- V iv ir dialécticamente.
reventarnos todos". No estoy diciendo eso. El pueblo verá las cir­ Es, un poco, lo déla paloma y la serpiente. Es evidente que en
cunstancias. Ojalá no fuese nunca necesario ni levantar un cuchillo pa­ un proceso político cualquiera, y más aún en un proceso así, de emer­
ra matar una gallina. Ojalá no fuese necesaria ni la más mínima violen­ gencia, d e revolución, debemos vivir bastante dialécticamente. Esta­
cia. Pero hemos de pensar —hasta por honestidad intelectual y por mos en una confluencia de intereses, de desafíos, de esperanzas.
realismo histórico— hemos de pensar un poco más revolucionariamen­ C on los revolucionarios marxistas, por ejemplo. S ed a una con­
te. fluencia, se juntan varias aguas hacia un río común y vamos pues al
130 mar del proceso de Dios, que es su Reino. Pero debemos saber distin-
131
guir: yo soy cristiano, ellos no lo son. Ellos y yo tenemos varias me­
diaciones comunes, pero yo, además, tengo la suprema mediación de del Padre, su Plan de Salvación, su proyecto. Recordando que ese pro­
la fe. Ellos no tienen esa mediación, que es gratuita, y que es "par­ yecto del Padre, ese proceso del Padre, por su parte no falla. Y recor­
cial", en el sentido de que no nos alcanza a todos. Pues ahí hay que dando también que, por nuestra parte, ese proceso del Padre sólo se
tener la dialéctica suficiente para distinguir y mantener la autonomía. puede dar en los procesos conflictivos y acumulados de nuestras pro­
La Iglesia no debe ser utilizada, así como yo no debo utilizar para la pias personas, de nuestras familias, de nuestras comunidades religiosas,
Iglesia a nadie. de las parroquias, de las diócesis, de Centroamérica. O sea, en los pro­
Esta experiencia me parece que se vive mejor y más limpiamente cesos personales y en los procesos comunitarios, en los procesos histó­
en'los lugares más comprometidos que en aquellos donde parece que ricos.
la Iglesia está sosegada y tranquila. Imperceptiblemente nos hemos No olvidemos que estamos acostumbrados a hacer ahí una clási­
habituado a utilizar todas las estructuras de la burguesía, del poder ca­ ca dicotomía: por un lado el Reino, y por otro esos otros conflictos
pitalista, y no nos espantamos, no nos escandalizamos. Por mi parte, y problemas... No. El proceso del Reino sólo acontece aquí, en los
recuerdo por ejemplo que, viajando yo por Nicaragua, a veces me so­ procesos personales, comunitarios, familiares...
bresalté: " ¡pero si estoy viajando en un jeep del Frente!"... Pero des­ El Proceso del Reino, con esos procesos subalternos, no es sólo
pués vi que a aquellos lugares sólo se podía ir con un jeep del Ejército asunto de emergencia, de urgencia, de situación extraordinaria, no.
Popular. Al Señor tampoco le dió tanto escrúpulo comer en casa de Es también día-a-día. Es normalidad. Es rutina. Y, a veces, ahí sole­
Simón. Después le dio la lección que necesitaba. Tampoco nos vamos mos fallar más. Estaríamos dispuestos a dar todo en los momentos
a poner en plan fariseo. Para lo que realmente sea servicio del pueblo, heroicos... El propio Bolívar decía que es mucho más fácil "conquis­
en casos de emergencia, hay que tener la lucidez y la libertad de espíri­ tar la libertad que administrarla", es mucho más fácil provocar una
tu necesarias. Pero, insisto, en una postura dialéctica que nos ayude insurrección y quizá hacerla victoriosa que construir una revolución
a valorar, a distinguir, a equilibrar. después, en el día-a-día. El quehacer diario es mucho más incordiante
que la generosidad de un momento extremo de exaltación, de genero­
sidad heroica.
De ahí pues la necesidad de ese espíritu más constante, más fiel,
4.- Más allá de nuestras propias fronteras.
perseverante, crítico, autocrítico, gradual también, con las rupturas
Ninguna de nuestras Iglesias termina en sí misma, sino que se
que sean necesarias. Unas veces hay que saber romper; otras hay que
vincula a toda Centroamérica, a América Latina entera, al mundo.
saber ceder.
A veces hay Iglesias, o procesos populares, que se sienten como estran­
gulados, porque quizá viven excesivamente cerrados y volcados sobre
sí mismos, cuando, por ejemplo, en una diócesis el obispo o la organi­
zación pastoral no los deja respirar.
Es importante que sepamos mirar más allá de la propia frontera.
Cuando nos parezca que en algún lugar se están cortando las alas, el M IN O R IA PARA LAS M A Y O R IA S
vuelo del pueblo, sus procesos, veamos que en otros lugares el pueblo
está caminando. Yo creo que ese vivir así, más ecuménica, más católi­
camente, en el pleno sentido de la palabra, nos puede hacer mucho
bien. Hasta para la propia esperanza. D e ahí que los intercambios
Los conscientes, los revolucionarios auténticos y los cristianos
sean sumamente importantes. Hay que saltar por encima de las pro­
radicales siempre serán una minoría.
pias fronteras y buscar los intercambios, los contactos. Colectivizar­
Los verdaderos revolucionarios, los revolucionarios-hasta-el-fon-
nos: colectivizar lo que tenemos, las aspiraciones, los conflictos, las
do, siempreserán una minoría. Y los seguidores de Jesús, partidarios
producciones, los programas...
de aquella lievolución máxima que él desató, tam bién serán minoría.
La revolución es como la vaca: hay que cuidarla, hay quedarle
de comer, hay q ue atenderla. Muchos son los que se entusiasman con
5.- El día-a-día en el proceso del Reino la carne de la vaca, la leche de la vaca... pero no'quieren saber nada de
Debemos tener bien clara ante nuestros ojos, bien acogida en sacrificarse por la vaca, de alimentarla, de cuidarla. Muchos son los
nuestra oración, en nuestras aspiraciones y en nuestras respuestas con­ que se entusiasman con los beneficios que com porta la revolución, pe­
cretas, la visión clara del procesado mayor d e l Reino, que es el proceso ro muy pocos son los que están dispuestos a sacrificarse por ella, a de­
fenderla, a cuidarla... V es por lo mismo por lo que hay tan pocos
132
133
cristianos verdaderos, que den la vida entera en favor de la revolución
máxima, el Reino de Dios, dispuestos a perderlo todo... aun sin la le­ para las mayorías
che ni la carne de la vaca. Esta es la segunda parte: para las mayorías. Somos una mino­
Los revolucionarios verdaderos y los verdaderos cristianos siem­ ría al servicio de las mayorías. Fermentando a las mayorías. Dando
pre serán una minoría. Los cristianos revolucionarios también. testimonio a las mayorías.
Para ser lo que son, tendrán que ser una minoría radical: en la El peligro de ciertas comunidades de base es el regodeo sobre sí
decisión, en la opción, en la capacidad de renuncia, de disposición, de mismas, el quedar prendidos de su propio ombligo. Y eso no es de
servicialidad... adultos, ¿no?
Tendrán que ser también una minoría formada, cultivada: estu­ Al servicio de las mayorías: ser voz de los sin voz, en favor de
diando, formándose, cultivándose, renovándose constantemente. los campesinos sin tierra, de los analfabetos y semianalfabetos, los que
Una minoría, por ser tal, por definición, es frágil, vulnerable.
no tienen oportunidad de una formación más produnda y más clara,
Necesita cohesión, contactos, algo que alimente su unidad, una aten­ en favor de los otros países de América Latina que están más retrasa­
ción constante a las fuentes de su vida... Jesús mismo tuvo dificulta­ dos, el tercer mundo, los países que están más sojuzgados bajo el capi­
des inmensas para formar a la minoría... talismo del imperio...
Si somos consecuentes y evangélicos, debemos vivir al servicio
Yo no sé si ustedes saben de las grandes crisis de la vida de Jesús. de las mayorías.
Jesús tuvo grandes crisis. Antes, desgraciadamente, nunca se nos ha­
¿Y cuáles son la,s necesidades de la mayoría? Pues si las necesi­
blaba de las crisis que pasó Jesús. Más aún, cuando yo estudié teolo­
dades de la mayoría son alimentación, salud, techo, educación... a eso
gía se decía: ¿cómo iba a tener fe el que era el mismo Hijo de Dios?
nos tendremos que dedicar. ¿A qué nos vamos a dedicar si no? Por­
Hace tiemoo ya que los teólogos nos recuerdan que Jesús tuvo fe
que Dios no tiene necesidades.
—como ya decía la carta a los hebreos— y que también pasó la llamada
Algunos dicen: "No, yo quiero servir sólo a Dios". Pero Dios
"crisis de Galilea". Jesús inicialmente soñó con la muchedumbre. Por
se ríe: "Si yo no te necesito para nada... Lo que quiero es que te de­
su sentido de compasión, por ser pobre, por sus raíces humanas, por
diques a servir a mis hijos, que son los que te necesitan. Yo no necesi­
su formación y por su opción misionera y pastoral iba a las masas.
to nada de tí..." . Recuerden el texto del salmo, repetido varias veces
Debió pensar que las masas se entusiasmarían por el Reino. Pero las
por los profetas: "no tengo necesidad de bueyes, de machos ca­
masas se entusiasman por el pan, por el aceite, por los donativos...Por
bríos...: si los montes son míos, y vo crié los ganados...". (Y conste
la leche de la vaca, no por la vaca.
que yo creo en las monjas de clausura, en los contemplativos; cero aun
Superada esa crisis de Galilea, Jesús se volvió a las comunidades
estos contemplativos, sólo deben estar donde están sirviendo a la hu­
eclesiales de base. Lo digo en serio: se volvió a la pequeña comunidad,
manidad.
al grupito, a los discípulos... haciendo con ellos un taller y otro taller a
la orilla del lago... Y ahí se pasó dos años, taller tras taller, cursillo
sin dicotomías
tras cursillo... y al final resultó que los discípulos no habían entendido
nada. Y entonces hizo falta que viniera la "insurrección evangélica" O sea, sin separaciones, sin divisiones. Y me explico.
del Espíritu Santo, para que los reanimara a todos. Y a pesar de todo, La formación que se nos daba antes era: cielo/tierra, Dios/hom -
ahí tenemos a san Pedro, el primer papa, riñendo con el apóstol san bres, la eternidad/lo temporal, cuerpo/alma, espiritual/material, lo sa-
Pablo, el apóstol más misionero. Pedro quería que el Reino de Dios, grado/lo profano, la fe/la vida real, lo religioso/lo p olítico ... Todo
la salvación en Jesucristo, fuera sólo para Israel... pues en una dicotomía marcada.
Pero nosotros somos conjuntamente cuerpo y alma, tiem po y
Y hemos de recordar que quien traicionó a Jesús, quien lo ven­ eternidad, fe y política, historia de la salvación e historia hum ana, que
dió, no fueron las comunidades eclesiales de base que tenía en Jerusa- acaba siendo la misma historia. Por ejemplo, si estamos en Nicaraqua,
lén...; fueron los obispos. Uno de ellos le vendió, los otros diez falla­ ¿cómo vamos a prescindir de la escasez, de la defensa, de los colecti­
ron y Juan, Juancito, resistió y le acompañó porque se protegió de­ vos, del cambio de moneda, de Reagan...? Sólo podremos prescindir
trás del parapeto de aquellas santas mujeres. Las mujeres fueron las de todo eso si cerramos los ojos, los oídos, el corazón, la fe ... Debe­
que permanecieron fieles, las mujeres de la comunidad de base. mos vivir pues sin dicotomías, sin separaciones.

Los seguidores auténticos de Jesús siempre fueron una minoría. con qué criterios
Fueron, son y serán. Si no hacemos separaciones y debemos volvernos a la m ayoría
134 siempre, ¿qué criterios debemos seguir? Algunos dicen: " la voz de la
135
jerarquía", y piensan que con eso ya está todo resuelto. Pero, ¿y la je­
rarquía a quien obedece? Porque la jerarquía también tiene que ser
cristiana...
El primer criterio, en primer lugar y siempre, en primera y ú lti­ CINCO ACTITU D ES "H IS T O R IC A S " PARA CRISTIANOS
ma instancia, es: la palabra, la práctica, la muerte y la resurrección de EN C E N TR O A M ER IC A
Jesús. El. El es el criterio.
Segundo criterio: la necesidad del pueblo. O, con palabras de
Jesús, diríamos nosotros: el próiimo herido a la vera del camino. Las
exigencias de la mayoría. Claro: hablamos de un pueblo ubicado.
Porque podemos caer en la tentación de hablar del pueblo como si 1.- Ni mejores ni peores que otros
fuese una masa en el aire, sin historia, sin lugar, sin condiciones socio- Una primera actitud recomendable para nosotros los cristianos
políticas ni económicas... ¿Cómo se puede hablar del pueblo de Nica­ centroamericanos me parece que puede ser ésta: considerar que no
ragua sin hablar de la revolución? somos más ni menos que otros, ni mejores ni peores que otros, y que
Hablamos de las mayorías, es decir, del pueblo-pueblo. No ha­ no somos los únicos. Hay incluso hermanos con otro tipo de explici-
blo de las oligarquías, no estoy hablando de los privilegiados de siem­ taciones que son posiblemente mejores que nosotros. Quizá no hablan
pre. del Reino, ni siquiera de Cristo, mucho menos de la Iglesia, pero están
Estuve celebrando en Nicaragua en una antigua hacienda que viviendo esta coyuntura, este desafío, y están cargando esta cruz cen­
ahora había sido convertida en reasentamiento, con cooperativas. troamericana, y están dando su propia vida. No somos pues los úni­
Aquella hacienda fue de un tal señor Argüello que ahora está en cos, ni somos en principio mejores o peores que otros. Adoptar cons­
Miami. Claro, el señor Argüello debe estar maldiciendo a la revolución cientemente esta actitud me parece muy importante, porque a veces
y al "Dios de los pobres" y a las comunidades eclesiales de base y... El los cristianos, pecamos por carta de más o por carta de menos, o por
tenía aquella hacienda para él sólito, mientras la inmensa mayoría de complejo de superioridad o por complejo de inferioridad. Y eso no es
los campesinos de Nicaragua no tenían tierra. Pero la tierra es para to ­ cristiano.
dos. Para las mayorías, no para las minorías, no para los privilegiados,
no para la oligarquía. Ni tampoco para el primer mundo.
Dios no quiere ni ricos ni pobres. 2.- Estamos en continuidad.
Si la fraternidad, dentro de una igualdad, no es el objetivo de Nosotros no estamos empezando la historia: ni como Centro-
cualquier acción nuestra, de toda pedagogía, de toda acción política, américa ni como América Latina, evidentemente; ni como revolución
de cualquier acción pastoral... estamos fuera de la óptica del evangelio. ni como Iglesia, ni como Iglesia popular. Nosotros no estamos empe­
Entre cristianismo y revolución no hay contradicción, dice zando la historia. La historia ya viene de atrás, ya viene de largo.
Méndez Arceo, y añade: pero sí distinción. Una cosa es el cristianis­ Recuerden ese canto que dice: "ya vienen los mártires, los profe­
mo y otra la revolución. Pero la revolución, en buena parte, si es bien tas, los héroes, los poetas, ya vienen los segadores, ya vienen, ya vuel­
vivida, si está bien llevada, también es reino de Dios, y por eso es tam­ ven...". Hace tiem po que están ahí. Van por delante de nosotros. Es­
bién cristianismo. Que haya ahora unos 700 campesinos en El Bonete, tamos celebrando, por ejemplo, los aniversarios de la masacre de Pan-
en esas seis cooperativas, cinco de ellas ya con ganado... evidentemen­ zós, de la revolución de Nicaragua, de Mons. Romero... Los aniversa­
te que todo eso es también ya Reino de Dios... rios están ahí. Porque estamos en continuidad. Yo creo que eso nos
Recuerden la lista de preguntas del examen final del juicio de da incluso una fuerza, una esperanza incontenibles. Ya hay mucho
Dios, donde Jesús no hace dicotomías. trabajo hecho. Hay bastante camino abierto. Hace tiempo que el
Sin dicotomías, pero con conflictos. El cristianismo en cruz. Si Reino está viniendo...
Jesús dijo que había venido a dividir las familias, mucho más habría En continuidad pues. Lo cual nos obliga a ser discretos, analis­
que pensar que vino a dividir la Iglesia, que es una gran familia... tas incluso,observadores, tácticos.., No vayamos a creer que entramos
ahí ahora nosotros "descubriendo América", o "descubriendo Centro-
américa", «descubriendo la teología de la liberación, o las comunida­
des eclesiales de base, o la Iglesia Popular o la Revolución.
Dicen que, a veces, los cristianos, cuando quieren colaborar con
no cristianes, en trabajos así más o menos emergentes o más revolucio­
narios, en vez de entender con simplicidad —también con coraje— lo
136 que ellos pueden aportar de específico y hasta de nuevo, a veces caen
137
en el pecado de creer que sólo ellos empiezan ahora finalmente a apor­
tar. No, pues. Sintámonos más bien en continuidad, humildemente, que es el Espíritu el que sopla, y a veces es un mal fuelle, y no el Es­
verazmente. píritu... Distingamos).
Entonces, en medio del asedio de la soledad de la frontera, del
desierto, del exilio, del destierro, superémosla, acompañémosla con la
compañía del Espíritu. Permanezcamos siempre abiertos al Espíritu,
3.- En emergencia. abiertos para ello a todas sus posibles mediaciones: abiertos a la histo­
Debemos destacar la actitud de emergencia que vivimos aquí en ria, abiertos al pueblo, abiertos a la Iglesia, abiertos a los hermanos en
Centroamérica. A quí concretamente, en Centroamérica, las cosas no la comunidad, a las necesidades, a las coyunturas, a la hora y al tiem­
se pueden dejar así, para el año próximo, o para dentro de seis meses. po,, al lugar o el topos, y en ese sentido, claro, abiertos a Centroamé­
A quí las cosas deben ser hechas "ayer", porque mañana ya es tarde. rica y a América Latina.
Y cuando vivimos momentos de emergencia hay que aplicar la
palabra de Jesús: "dejen que los muertos entierren a sus muertos, no
vuelvan la vista atrás". Si has puesto la mano en el arado no vuelvas
ahora a tu casa a ver cómo pones en orden la herencia de la familia,
o no esperes a ver si la congregación acaba de resolver el problema o 5.- En el hoy de Dios.
si acaba de decidir o no acaba de decidir, ni vamos a ponernos a espe­ Los cristianos deberíamos ser hombres y mujeres del hoy de
rar a ver qué dice la Conferencia Episcopal que se va a reunir dentro Dios. Deberíamos vivir el hoy con intensidad, con mucha más insis­
de quince meses... Porque hay cosas que realmente deben ser resueltas tencia, con más densidad, con más libertad también, con más pasión.
ya. Es, en su forma y en su medida, la urgencia del evangelio, la inmi­ Porque sólo viviendo a fondo el hoy podemos agradecer el ayer, cele­
nencia del Reino que sopla en el viento... brarlo, asumirlo, y sólo viviendo el hoy podemos proyectar, posibili­
tar, lanzar el mañana.
Todos nos hemos hecho alguna vez esta crítica —que vale tam ­
bién para la Iglesia a nivel más oficial—: el hecho de no vivir el hoy
4.- Abiertos, para acompañar la soledad. intensa, agradecida y hasta apasionadamente, nos lleva fácilmente a
Nos va a acorralar la soledad. Si estamos en la frontera, en el de­ aquellas famosas prudencias de "vamos a ver, esperemos, quién sa­
sierto, en el exilio o en el destierro, nos vamos a sentir siempre un po­ be, visto todo, según lo que suceda...".
co aislados, en soledad. La frontera es solitaria y en el desierto tam­ Ninguna revolución se hace mañana. Las revoluciones se hacen
bién, y es solitario el exilio, y el destierro. Una espiritualidad y una hoy. Lo cual no quiere decir que no deba hacer una táctica y una es­
pastoral —o una Iglesia, dicho más globalmente— que están en la fron­ trategia. Quiero decir que si la revolución es siempre algo emergencial,
tera, en el exilio, en el desierto... son una Iglesia, una pastoral o un o urgente, es evidente que no permitirá excesivas esperas. Repito: no
niego de ningún modo le táctica, la estrategia, ni siquiera la prudencia
cristiano que necesariamente han de vivir en soledad. Por este motivo,
bien entendida. Pero me parece que debiéramos tener una preocupa­
y porque vivimos en emergencia y a veces hemos de tomar decisiones
ción mucho mayor por estar abiertos al hoy de Dios.
precipitadas, debemos estar muy abiertos al Espíritu. Sólo que el Es­
En todo caso, no sabemos, por ejemplo, qué pasará mañana, si
píritu, Dios, nunca habla directamente, sino siempre a-través de me­
Esquipulas quedará o noquedará, por ejemplo, ni cómd van a reaccio­
diaciones.
nar los poderes de este mundo, la iglesia jerárquica, la revolución mis­
(Tengo un poemilla por aq u í que dice en síntesis: "entre Tu y
ma... ¿triunfará realmente?, ¿podrán estrangularla económicamente?,
yo, siempre un puente". Siempre. Eso es normal, es natural, es de fe.
¿la querrán estrangular demócrata-cristianamente?... Pero, en todo
Es de fe: a partir de la propia Encarnación, a partir de la revelación...
caso, yo pienso: "lo bailado nadie nos lo quita". Lo que ya sucedió.
Toda la historia de Israel es una gran mediación histórica para los de­
Yo creo que un "hoy", vivido con mucha fe, con una fe apasionada,
más pueblos. Dios tuvo que hacerse hombre para que pudiéramos en-
con toda intensidad, consinceridad total... siempre es irreversible. V i­
terdernos con él y lo entendiéramos. La creación misma es ya la gran
vido está. Y está vivo.
primera mediación de Dios... Es cierto que Dios se comunica directa­
Vivamos pues el hcy. Ustedes saben que algunos sicólogos, exa­
mente con cada ser humano, por supuesto, pero se comunica a través
gerando quizá un poco, dicen que aproximada'mente un 70 ó un 90
de las mediaciones. Incluso los mejores maestros del espíritu, los más
por ciento de nuestros malestares síquicos y fisiológicos (las malas d i­
tradicionales, san Juan de la C ruz, santa Teresa de Jesús, insisten:
"hay que tener cuidado con...". San Ignacio advierte: "cuidado, ha­ gestiones, las presiones de vientre, etc. ) están provocados por ansieda­
des que nos provienen del pasado o que anticipamos del futuro. Freud
gan el discernimiento de los espíritus, porque es muy fácil pensar
también habló de lo mucho que cargamos de angustias, de ansiedades,
138
139
de preocupaciones, del pasado y del futuro... Pues liberémonos un po­
co y vivamos más el hoy.
Me parece que en la espiritualidad de la liberación éste es tam­
bién un buen consejo. Vivamos el hoy de Dios, el hoy del pueblo, el
hoy de la historia de la salvación de un modo más comprometido y
más agradecido, de un modo más radical y apasionado, para acoger
así, celebrar y agradecer el ayer, y para crear y esperar el mañana.

■r v
EL A N A L F A B E T O POLITICO

El peor analfabeto
es el analfabeto político .
El no oye, no habla
ni participa en los acontecimientos políticos.

No sabe que el costo de la vida,


el precio de los frijoles, del pescado,
de la harina, del alquiler, del calzado
5
y de las medicinas Q UETZAL DE FUEGO
dependen de las decisiones políticas. Y LIBERTAD
El analfabeto p o lítico es tan animal
que se enorgullece e hincha el pecho
al decir que odia la política.

No sabe el imbécil que


de su ignorancia p olítica proviene
la prostituta, el menor abandonado,
el asaltador, y el peor de todos los bandidos^
que es el p o lítico aprovechado,
embaucador y corrom pido,
lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

B e r to ld B r e c h t

140
YO SOY C EN TR O A M ER IC A N O

Yo soy centroamericano
porque encajé el corazón,
como una brasa de ¡ras,
en mitad del Continente;

porque me entró Centroamérica


en mitad del corazón
—entre la vida y la fe,
C E N TRÛ AM ERICA NUESTRA contra el silencio y la m u erte-
como una herencia de sangre,
como un quetzal de esperanzas.

¡Novia, hija, madre, mía,


Como un volcán en tí, Centroamérica soñada!
la paz de la Justicia.
Bandera de los Pobres,
como un viento de luchas,
la libertad, en tí.
CANTO DEL TIEMPO M A Y A
iCentroamérica nuestra,
toda en dolor de parto,
futura como el Reino,
diaria como el' llanto! Sopla el viento consignas
por las duras almenas,
Maíz de tierra y sangre, madura, la Esperanza. y las piedras palpitan, como senos preñados,
Amor en cada piedra, tatuada de Historia. revestidos de carne combatiente.
Tortilla compartida, la Pascua verdadera.
El tiempo es Tiempo Maya.
¡Eje del Mundo Nuevo,
Centraomérica nuestra! Con verde terquedad,
al sol de todos,
Calladla, eruditos, fariseos. yergue el maíz paterno
Dejadla en paz, los grandes, invasores. sus millones de antorchas.
Veladla, de rodillas, los pequeños.
(Dios la tenga en sus manos, día y noche,
Entre el poder y el miedo,
como un pájaro en vuelo).
transitorios,
muchos brazos custodian la Insurrecta alborada.
Que nadie aborte el sueño que late en la montaña.
Que nadie apague el fuego que dora de Promesa
Indígenas, nomás,
las lonas del exilio.
sin credenciales,
¡Que nadie vista el día
allá en los campamentos -las tiendas del desierto
desnudamente nuestro
los refugiadosen su propia tierra
que nace de la noche en Centroamérica!
esperan regresar:
142
—Regresaremos
cuando en Guatemala
la democracia SONETO LIBRE A LA P A TR IA GRANDE
ceda
lugar
a la Justicia;
Y serás tu, por fin, la Patria Grande,
cuando sea cristiana
india, negra, criolla, libre, nuestra,
la Verdad
un Continente de fraternos Pueblos,
y no el nombre.
del Río Bravo hasta la Patagonia.
Yo vuelco en garzas blancas
Banqueros, dictadores y oligarcas
sobre el campo, reseco y conculcado,
engrosarán el polvo del olvido.
mis presagios profetas.
No pagarás la deuda que te hicieron.
Cae la tarde como un desafío
No aceptarás más multinacionales
de incitantes penumbras
delante de los montes
que Dios, la Paz, el mar, el sol, la Vida.
que se las saben todas.
Despertarás los huesos de tus santos
Dolor y furia y canto desbordados,
y los arbolarás en pie de Historia.
el Agua Azul viene de Historia adentro,
y sube de la entera tierra maya,
Serás un parto de utopías ciertas
como un cuenco hervoroso de promesas,
y el canto de tus bocas hermanadas
la sangre de los mártires.
enseñará la Dignidad al Mundo.
El tiempo es Tiempo Maya.

—.¡Seremos otra vez un Pueblo libre,


la nueva Guatemala!
Con almendrados ojos NICARAGUA NUESTRA
veremos nuevamente la hermosura.
Veremos los quetzales caseramente nuestros.
Cruzaremos los cerros, prohibidos, hermanos, Quiero verte verde, Nicaragua mía,
en continua oleada de paz y fértil canto. toda amanecida de fecundidad,
Cerraremos la herida de la impuesta frontera. como una cantata de Carlos Mejía,
Barreremos, por fin, del calendario como el otro Carlos y su dignidad.
tantos "días nefastos".
Sabias, manos capaces La sangre caída fecunda promesas
de darle al mundo opaco y en tu hoy germina nuestro porvenir.
luces de artesanía, Llenos los sembrados, iguales las mesas,
tejeremos la vida de colores, vencido el Imperio, sabremos vivir.
trenzaremos la Historia de sorpresas diarias,
trabajadas en paz y con Justicia La altiva utopía que Sandino enciende
por el telar del Pueblo. —nadie aquí se rinde, nadie aquí se vende—
hierve en los volcanes y dora las aguas.
El tiempo es Tiempo Maya.
Todo el Continente lateen tu latido.
Seremos el gesto de tu brazo erguido.
Todos nuestros Pueblos serán Nicaragua.
CRISTO DE ESQUIPULAS
pan de nuestro fu tu ro ,
Negro de amarguras, amasado en la piedra del silencio,
madera de bálsamo, con las aguas del llanto...
Cristo de Esquipulas. Al rescoldo feraz de tus aldeas
coceremos la hogaza del mañana.
No van con los Pobres Dios traerá de nuevo hasta tus pechos los hijos exiliados,
los señores blancos y será cada muerto, redivivo, una aurora en tus ojos,
y sus blancos dioses. una raíz en flo r para los nuestros.

Cristo de fronteras: La Biblia, secuestrada por los dioses del lucro y de la muerte,
la vida y la muerte, será palabra viva en la boca del Pueblo.
la paz y la guerra.
Cada espera oprimida
Dios Ek-lk-Pul-Ha -Guatemala que esperas hace siglos tu h ora-
que "traes las lluvias" será un siglo de surcos venideros, cosecha colectiva
y la libertad. de esperanzas fraternas: ¡Amerindia!
¡Guatemala esperada tanto tiempo,
Cristo de Esquipulas, india hermosura nuestra,
muerte de las muertes, imprescindible,
alba de las dudas. tan agónicamente deseada!

La Muerte vencida,
brotará en tus brazos, N O PASARAN, i SE P A S A R A N !
Guatemala antigua,
nuestra Guatemala,
“ No pasarán, amor, no pasarán".
Guatemala unida,
¡Se pasarán!
otra Guatemala,
Se pasarán de listos los que piensan
Guatemala viva.
que pueden impedir que nazca el Día.
Se pasarán de necios si pretenden
acallar el volcán de corazones
GUATEM ALA de América Latina
Momotombo
de luchas y esperanzas.
Quetzales, Se pasarán de pútridos
incapaces de ser esclavos, recontando sus dólares de muerte.
dadnos Se pasarán de viejos
la fatal hermosura de vuestra Libertad. mientras nuestra Chavala
—rojinegra de tierra y sangre fértil—
Guatemala imposible itan segura del Tiempo! contamina de sueños
Invencible derrota, a todas sus hermanas.
conquistada esperanza, Se pasarán de escribas, esclavos de la ley,
matriz de sangre antigua, mientras Jesúsde Nazaret camina
ancestralmente nueva, —presencia solidaria de Dios— entre los Pobres.
¡Guatemala!
Maíz del Continente, ...Si pasan por encima de nuestro cuerpo, un día,
no pasaremos nunca: ¡Amor, no pasarán!
147
A GASPAR G ARCIA LA V IA N A

TE ENGAÑAS, P E R IO D IS TA
Como un vuelo cortado por la muerte,
Igual que un crucifijo en carne viva,
como un abrazo extremo, que me llama, Te engañas, periodista,
me ha cercado tu nombre, si piensas que me pillas
Gaspar, hermano mío. disparándome fotos
mientras beso este féretro.
Asturiano, justicia de minero, Yo beso a los caídos,
bronco acantilado, a la luz de la Historia,
Corazón de Jesús en pura llaga. bajo el sol de la Pascua.
No escondo el corazón ni la bandera.
El muerto es también mío,
Tola y sus montes callarán ahora
hijo de mi esperanza.
—verdes la guerra y la arboleda verde—
Su sangre es ya cosecha
mientras hablamos junto al Dios que escucha,
de mi implacable grito
mientras el Pueblo vela, todavía,
¡Reino adentro!
la Paz del Reino que se aplaza tanto.

Hablaremos tú y yo, Gaspar, a solas.


Al contraluz de mi anhelante fiebre.
Como si aún no fueras un glorioso llegado. ROMANCE SA N D IN ISTA
A corazón abierto,
Gaspar, Augusto César Sandino,
sin más testigo general ayer y hoy:
que el Amor que ya vives cara a cara. no te quites el sombrero,
gue aún aprieta mucho el sol.
Terratenientes eran
los que ahogaban tus pobres, Yo vengo de tus Segovias
los que ahogan mis gentes. y he sentido la agresión
Y es el mismo Evangelio degollando hasta los niños,
que te ardía en las manos y era el mismo el agresor,
más que el fusil inhóspito, el mismo agresor del Norte,
amor exasperado, hermano m ío: ¡el mismo ayer y hoy!
tus manos bajo el óleo
sangrándote, Pero era también el mismo,
llorándote los ojos cielo arriba. mi general, el valor
en esos cachorros sueltos
Dime, Gaspar, que han nacido de tu voz.
¿qué harías
si volvieras? Tu estrella hacía la posta
en cada ocote avizor.
Y cuida bien de Tola, Y de todas las montañas
cuida de Nicaragua, todavía en combate. bajaba Revolución,
No dejes que tu sangre se marchite Patria y Continente adentro:
en el cáliz (rajado) de su Iglesia. la de ayer..., sólo que hoy
148 será de una vez por todas,
mi general, ¡vive Dios!
AL M ISIO N ER O A N O N IM O

Y TU, PEQUEÑA NICA Quizás no daba más tu teología,


del Reino y de un imperio servidor,
salvar y conquistar la paganía,
cruzado entre las armas y el Amor.

Y tú, pequeña Nica, La espada tu Evangelio desmentía,


no eres la menor de mis ciudades,
los yelmos apagaban tu fervor,
dice el Señor; ila mucha sangre de tu Eucaristía
porque de t í ha nacido
no era sólo la sangre del Señor!
mi hija, Libertad,
mi hijo, el Hombre Nuevo.
¿Pudo la gente hacernos gente esclava?
¿Qué nueva Libertad nos liberaba
(Guerrillera bordada de ternura,
en las violentas aguas del Bautismo?
flor de Liberación, abanderada,
sacramento-guerrilla de la América Nueva,
¿Qué paz traían tus atadas manos?
¡Nicaragua!)
¿Hacía de verdad hijos y hermanos
el Padre Nuestro de tu catecismo?

SAN ROMERO DE AM ERICA, PASTOR Y M A R T IR

El ángel del Señor anunció en la víspera...


A BARTOLOM E DE LAS CASAS
El corazón de El Salvador marcaba
24 de marzo y de agonía.
Los Pobres te han jugado la partida
Tú ofrecías el Pan,
de una Iglesia mayor, de un Dios más cierto:
el Cuerpo Vivo
contra el bautismo sobre el indio muerto
el bautismo primero de la vida. —el triturada cuerpo de tu Pueblo;
Su derramada Sangre victoriosa
Encomendero de la Buena Nueva, — ¡la sangre campesina de tu Pueblo en masacre
la Corte y Salamanca has emplazado. que ha de teñir en vinos de alegría la aurora conjurada!
Y este tu corazón apasionado El ángel del Señor anunció en la víspera,
quinientos años de testigo lleva.
y el Verbo se hizo muerte,otra vez, en tu muerte;
como se hace muerte, cadadía, en la carne desnuda de tu Pueblo.
Quinientos años van a ser, vidente,
y hoy más que nunca ruge el Continente
Y se hizo vida nueva
como un volcán de heridas y de brasas.
en nuestra vieja Iglesia.
¡Vuelve a enseñarnos a evangelizar,
Estamos otra vez en pie detestimonio,
libre de carabelas todo el mar,
¡San Romero de América,pastor y mártir nuestro!
santo padre de América, Las Casas!
Romero de ¡a paz casi imposible en esta tierra en guerra.
Romero en flor morada de la Esperanza incólume de todo el Continente.
Romero de la Pascua latinoamericana.
151
Pobre pastor glorioso,
asesinado a sueldo,
a dólar,
a divisa.
Como Jesús, por orden del Imperio.
¡Pobre pastor glorioso,
abandonado
por tus propios hermanos de Báculo y de Mesa...!
(Las curias no podían entenderte:
ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo).

Tu pobrería sí te acompañaba,
en desespero fiel,
pastor y rebaño, a un tiempo, de tu misión profética.
El pueblo te hizo Santo.

La hora de tu pueblo te consagró en el kairós.


Los pobres te enseñaron a leer el Evangelio.

Como un hermano
herido
por tanta muerte hermana,
tú sabías llorar, solo, en el Huerto.
Sabías tener miedo, como un hombre en combate,
¡pero sabías dar a tu palabra, libre, su timbre de campana!

Y supiste beber
el doble cáliz ,
del altar y del pueblo
con una sola mano consagrada al Servicio.

América Latina ya te ha puesto en su gloria de Bernini


en la espuma-aureola de sus mares,
en el retablo antiguo de los Andes alertos,
en el dosel airado de todas sus florestas,
en la canción de todos sus caminos,
de todas sus trincheras,
de todos sus altares...
¡En el ara segura del corazón insomne de sus hijos!

San Romero de América, Pastor y M á rtir nuestro:


¡nadie
hará callar
tu última homilía!
6
TESTIMONIO DE FRONTERA
152
mucho trabajo, y con ayuda d el arzobispado. Esa granja es un signo,
porque aunque no se puede abastecer sigue en pie. Es un signo de fe
P ARA D A R V ID A y de esperanza.
Es hermoso ver cómo un pueblo alzado en armas va acompa­
ñando la procesión. Algunos dicen que todos los guerrilleros son
ateos, pero muchas veces son más cristianos que nosotros. Es herm o­
Joven campesino, agente de pastoral en una so ver cómo un guerrillero va con su arma a recibir la comunión.
zona bajo control popular Hay veces, cuando los operativos, en que hay que salir de a llí
todos pero alguien tiene que cubrir la retirada, y ellos te dicen: yo me
Cuando hay operativos se nos hace bastante d ifíc il el trabajo quedo aq u í cabiéndoles, váyanse ustedes. En esos momentos ellos no
pastoral. Porque nosotros, de p o r sí, somos ilegales dentro de la zona. saben si van a salvar la vida o no, si regresarán... Se arriesgan a morir,
Entonces, los compas, cuando se dan cuenta de que va a haber operati­ pero a m orir para dar vida.
vos —a veces dos o tres días antes— nos avisan, para darnos seguridad, Estando en una zona conflictiva, donde la muerte se hace más
y empezamos a maniobrar con ellos. Muchas veces hemos estado cer­ presente que la vida, unos compas me preguntaron si tomaría un arma
ca de la muerte. Pero gracias a Dios vamos caminando. En medio de para defenderme. (Porque hay veces que uno no sabe si va a sobrevivir
tantas dificultades va comprendiendo uno que Dios se hace presente si cae en manos del ejército). Eso me cuestionó mucho. Porque yo
en medio de ese pueblo. siempre había dicho: yo voy a servir a m i pueblo pero sin la opción de
Muchas veces ha habido operativos fuertes, en los que uno se las armas. Realmente ése ha sido un conflicto grande para m í, muy se­
siente más cerca de la muerte que de la vida. Recuerdo que una vez, rio. M e preguntaba a m í mismo: ¿cómo yo, haciendo un trabajo pas­
el 24 de diciembre, íbamos a celebrar el nacimiento del niño Dios toral, voy a coger un arma?
cuando empezó a sobrevolar un A-37. Se habían congregado todas Pero, con el pasar del tiempo fu i evolucionando. F u i descu­
las comunidades. Iban en procesión. Para m í era la prim era experien­ briendo que los cristianos, como cristianos, tenemos que dar vida.
cia. Yo tuve bastante miedo. Nunca había visto un A -37. Hasta entonces, si a m í, en un momento determinado, en un operati­
La procesión iba hacia el pueblo, rumbo al templo. Venía de vo, me pedían hacer posta en favor de los demás, yo lo hacía sin ar­
otra comunidad. Las bombas caían allá cerca. La procesión caminan­
mas. Y me puse a pensar: ¿qué pasaría si llega el ejército y y o estoy
do, y las bombas cayendo. Si bien es cierto que ¡as bombas caían y
haciendo la posta sin armas y soy yo el responsable de toda esagente
que la muerte sé hacía presente, la esperanza era más fuerte. Si eso
que queda en el suelo...? Me cuestionó tanto el pensar que yo sería el
hubiera ocurrido en una zona que no fuera de conflicto, la gente hu­
responsable, y que como cristiano tenía que dar vida... Pensé que
biera salido corriendo. Pero allí, la gente seguía adelante, a pesar de
siendo el responsable de la seguridad de los demás, con un arma p o ­
las bombas. La fe y la esperanza son más fuertes que la muerte. Nos
d ría defender las vidas ajenas, podría dar vida a toda esagente que es­
han pasado muchas cosas de éstas.
taba allí, y que con un tiro podría matar a la misma muerte ( mientras
Cuando llega el ejército dice a la gente que no se reúnan con
“esos sacerdotes”, que son comunistas, socialistas, que les están lle­ que el ejército con un tiro puede matar la vida...).
nando la cabeza con cosas que no son religiosas. Pero la gente sabe Digo esto porque la guem que hay en m i país es una guerra san­
perfectamente que los sacerdotes están acompañando al pueblo. E l ta, porque es de los pobres. Es una guerra que se inició para alcanzar
ejército con sus operativos trata de intimidar a la gente, pero la gen­ salarios más justos, para cambiar estructuras injustas, para libramos de
te no hace caso y sigue participando en el trabajo y en la vida eclesiál. la muerte que se nos había impuesto... Y aunque yo agarre un arma
En octubre llegó el ejército en un operativo hasta la montaña, para asegurar a lo s demás, aún me siento cuestionado. Pero veo claro
en un operativo que llegó hasta X , casi en la frontera. E n una comuni­ que como cristiano tengo que dar vida, y que si como cristianos con
dad les destruyó la granja, les descabezó las gallinas y les dijo que no un tiro tengo que matar a la m ima muerte, pues tengo que hacerlo co­
siguieran reuniéndose con “esos sacerdotes”. Una señora se enfrentó mo cristiano que soy. Porque ¡llí, sólo así, dando muerte a la muerte
con el m ilitar y le dijo que si tener gallinas era ser comunista, que la podemos dar vida.
mataran. Se enfrentó al ejército. Se fueron los militares, pero luego E l hecho de que yo esté allí se debe a que yo siempre h e tenido
regresaron, la fueron a buscar a su casa y se ¡a llevaron lejos. Trataron inquietudes religiosas. N o sé cómo lo van a ver ustedes. Y o siento
de sobornarla, y luego de violarla. Ella les dijo que si su delito era reu­ que no me puedo aislar del pueblo mismo y meterme en un semina­
nirse con esos sacerdotes, que la mataran... Les acusaban de que esa rio. N o puedo aceptar una congregación religiosa, porque primero
granja era de la guerrilla; pero es una granja que se ha conseguido con tendría que obedecer a la congregación y al obispo, y yo siento que
154 a quien tiene uno que obedecer es al pueblo, a ese p ueb lo pobre,
a ese pueblo de Dios... Ese es el conflicto serio que yo tengo...
155
no era comunismo lo que había, sino una justa lucha del pueblo. E l
pueblo cristiano había visto la necesidad de una organización. No es
solamente para tener una organización y ser representados en la lucha,
OFRECER LA V ID A A UN A CAUSA sino que es más bien la imagen de todos los cristianos que se encuen­
tran hoy día en la montaña, motivados p o r la fe cristiana. La jerar­
quía cristiana no tiene el espacio para meterse en la lucha del pueblo.
Eso significa que desaparecerá de Guatemala. Muchos no entienden
la situación a pesar de las masacres. No quieren entender la situación.
Dicen que debemos perdonar, pero no ven que el régimen no nos pide
Rigoberta Menchú
perdón por matar a nuestros hermanos. Prácticamente la Iglesia se ha
dividido en dos: la de los ricos, en la que muchos curas ni quieren te­
Yo soy humana, soy una mujer, y no puede decir que yo recha­ ner problemas, y la Iglesia pobre que se une a nosotros.
zo el matrimonio, pero m i tarea principal pienso que es primero m i La Iglesia ha hablado siempre de am or y de libertad y no hay
pueblo y después m i alegría personal... Tenemos compañeras que son libertad en Guatemala. Para nosotros al menos. Tampoco vamos a es­
casadas y que aportan igual que yo. Compañeras que tienen cinco y perar hasta que veamos el Reino de Dios en el cielo. Ante esto, puedo
seis hijos y que son admirables en la lucha. Es un cierto trauma que decir que la mayor parte de los obispos están conservando la Iglesia
yo tengo y que tengo miedo a todo esto... M i conclusión es que mien­ como un privilegio. Pero hay otros que se han dado cuenta de que su
tras no existan problemas, no hay que buscarse más, porque ya tene­ deber no es defender un edificio, una estructura; han comprendido
mos suficientes con los problemas que hay que solucionar... Mientras que su compromiso es con su mismo pueblo los han perseguido y los
que no tenga problemas, no los busco. han obligado a abandonar la Iglesia. La jerarquía eclesiástica no ha de­
finido una actitud clara...
Yo tenía un novio y llega un momento en que ese novio ambi­
Yo opté p o r m i reflexión cristiana, p o r los “Cristianos Revolu­
cionaba muchas cosas en la vida, quería tener una casa buena para sus
cionarios Vicente Menchú”. N o es porque sea el nombre de m i padre
hijos y vivir tranquilo. Eso era todo lo contrario de mis ideas... E n ­
sino porque es la tarea que me corresponde como cristiana, trabajar
tonces, cuando empecé con m i convicción revolucionaria, tuve que de­
con las masas. M i tarea era la formación cristiana de los compañeros
fin ir dos cosas: la lucha o el novio... Llegó un momento en que yo es­
cristianos que a p artir de su fe están en la organización. Es un poco
taba entre dos cosas, o él u optar p o r la lucha de m i pueblo. Y llegué
lo que yo narraba anteriormente, que yo fu i catequista. Entonces, mi
a eso, pues, que tuve que dejar al novio con dolor, y sentimientos, pe­
trabajo es igual que ser catequista, sólo que soy una catequista que sa­
ro yo decía que tenía mucho que hacer p o r m i pueblo y no necesitaba
be caminar sobre la tierra y no una catequistas que piensa en un reino
una casa bonita mientras que m i pueblo vivía en condiciones de horror
de Dios sólo para después de la muerte...
como en las que yo nací y crecí. A sí es cuando yo me separé p o r un
Llegábamos a grandes conclusiones con los compañeros. Re­
lado y él p o r otro... A sí es cuando yo seguí la lucha y estoy sola. Y,
flexionando la Biblia. Hemos encontrado que la Biblia se ha utilizado
como decía, llegará un momento en que las condiciones sean diferen­
como un medio para acomodarse y no llevar la luz al pueblo pobre...
tes. Cuando todos seamos quizá no felices estando en una buena casa
Entonces, también denunciamos la postura de la Iglesia como
pero p o r lo menos no veamos más a nuestras tierras llenas con sangre
jerarquía, que muchas veces se toman la mano con el régimen. Eso es
y el sudor de muchos.
precisamente lo que yo reflexionaba mucho, pues, porque se llaman
A p artir de los sucesos de la Embajada de España los cristianos
cristianos pero muchas veces son sordos y mudos ante el sufrimiento
revolucionarios decidieron form ar una organización y ponerle el nom­
del mismo pueblo. Y eso es precisamente a lo que yo me refería ante­
bre de m i padre: se llama “Cristianos Revolucionarios Vicente M en­
riormente al pedir que los cris timos cumplan verdaderamente con la
chú Los cristianos toman el nombre de m i padre como un héroe
práctica de lo que es ser cristiano. Muchos se llaman cristianos pero ni
nacional de los cristianos, que a pesar de sus duras experiencias, nun­
merecen llamarse cristianos. Timen toda la tranquilidad y una casa
ca perdió la fe. Nunca confundió lo que es el cielo y lo que es la tie­
bonita y eso es todo. Por eso puedo decir que la iglesia en Guatemala
rra. Optó p o r luchar con un pueblo. U n pueblo que necesita desde
está dividida en dos. En la igleskde los pobres y muchos han optado
su fe, denunciar todos los secretos de los riesgos.y de la explotación.
por la iglesia de los pobres y tienen la misma convicción que el pueblo.
Luchó en contra de eso como cristiano. E s to debido a la diferencia de
Y la iglesia como jerarquía y como institución que sigue siendo como
Iglesias que existe en Guatemala. Existe la Iglesia pobre que está en
una camarilla. La mayor parte de nuestro pueblo es cristiano. Pero,
pie de lucha. A sí como nosotros hemos optado p o r la violencia justa.
sin embargo, si sus mismos pastaes, como se llaman son los que ense­
En el Quiché muchos curas abandonaron la Iglesia. Ellos vieron que
ñan los malos ejemplos, se tomanie la mano con el régimen, tampoco
156 157
vamos a soportarlos. A m í me da mucho que pensar eso. Por ejem­ vo en la guerra civil. En m i pueblo hubo muchos asesinados p or la de­
plo, las monjas, su vida cómoda, me daba pena, porque eran mujeres recha, “en nombre de Dios". Y sin embargo, cuando yo me hice sa­
desperdiciadas, que hacen nada p o r los otros... cerdote, no sé p or qué, empecé a acompañar a las familias que habían
Yo no soy dueña de m i vida, he decidido ofrecerla a una causa. tenido algún miembro asesinado y eran como leprosos en nuestros
M e pueden matar en cualquier momento pero que sea en una tarea pueblos (ser de izquierda era como una lepra, un pecado).
donde yo sé que m i sangre no será algo vano sino que será un ejemplo Después de cinco años de sacerdocio en España sentí el llamado
más para los compañeros. E l mundo en que vivo es tan criminal, tan de los pueblos de América. Y me fu i a la zona de los Andes sudameri­
sanguinario, que de un momento al otro me la quita. Por eso, como canos a acompañar a las comunidades indígenas. Acompañarles p o r
única alternativa, lo que me queda es la lucha, la violencia justa, así lo aquellas montañas horas y horas de a caballo, acompañarles en la for­
he aprendido en la Biblia. Eso traté de hacerle comprender a una mación de sus escuelas, en la creación de comedores para las escuelas...
compañera marxista que me decía que cómo quería hacer la revolución Pero insisitiría yo que en en esta prim era etapa de m i vida se trataba
siendo cristiana. Yo le dije que toda la verdad no estaba en la Biblia, de un “acompañamiento” al pueblo.
pero que tampoco en el marxismo estaba la verdad. Que ella debía Posteriormente entré en otra área de trabajo. Me pidieron tras­
aceptar eso así. Porque tenemos que defendemos en contra de un ladarme a otro lugar, y a llí tuve m i encuentro con la clase obrera. E m ­
enemigo, pero al mismo tiempo defender nuestra fe como cristianos, pecé a acompañar a la clase obrera, a hablar con los obreros, a estu­
en el proceso revolucionario y, al mismo tiempo estamos pensando diar el evangelio desde la realidad. A l final, ju n to con otros compañe­
que después del triunfo nos tocarán grandes tareas como cristianos ros sacerdotes, opté p o r ser sacerdote obrero. E llo me llevó a acompa­
en el cambio. Yo sé que m i fe cristiana nadie me la va a quitar. N i ñar al pueblo en toda la problemática de la realidad, cosa que no me
el régimen, ni el miedo, n i las armas. Y eso es lo que tengo que en­ habían enseñado en el seminario n i en los estudios teológicos. Sobre
señar también a m i gente... todo creo que fu i descubriendo el sentido de la dignidad del hombre,
el valor que tiene su pensamiento, su trabajo, el trabajo de sus ma­
nos...
Creo que fu i fruto del momento histórico de la Iglesia. E l Con­
cilio nos dio una serie de documentos que nos iluminaron mucho, por­
que hasta entonces sentíamos una contradicción muy fuerte entre los
planteamientos teóricos y la realidad que vivíamos con nuestra gente.
ACOMPAÑAR A L PUEBLO Pero lo que de verdad fue una lumbrera para nuestra vida, en su sen­
cillez y en su profundidad, fueron los documentos de Medellín. Los
leimos, los estudiamos, los llevamos a las comunidades... Realmente
desataron una etapa extraordinaria de transformación, no solamente
de transformación personal, sino de transformación de las comunida­
Sacerdote en un país centroamericano en guerra des, lo que después ha sido transformación de este continente latino­
americano.

Voy a hablarles un poco de m i experiencia, de m i vida, de m i m i conversión


espiritualidad, de m i trabajo. Esta etapa de acompañamiento al pueblo en el mundo obrero
Soy sacerdote católico. Tengo casi sesenta años. N ací al sacer­ me llevó a participar en huelgas, en tomas de terreno para tener vivien­
docio antes del Concilio Vaticano II. Les voy a hablar de tres puntos: da, en el mundo campesino de la invasión de las fincas. Quizá todo es­
mi vocación, m i conversión y m i alimento espiritual actual. to, mirado desde el otro lado parezca “subversión”, o “comunismo”...
Realmente puede haber una material coincidencia, pero nosotros cier­
mi vocación tamente lo vivimos desde el evangelio. Dios no dio a nadie escrituras
M i vocación, casi desde que nací al sacerdocio, ha sido acompa­ para su tierra. La tierra es de Dios. La tierra en el Antiguo Testamen­
ñar al pueblo. Casi tenía 2 0 años cuando fu i al seminario, un semina­ to se repartía y cada cincuentaaños volvía las tierras a sus dueños ori­
rio de España. E l llamado de Dios que yo sentí era un llamado a ginales para impedir la pauperización y la acumulación... Lo cual
acompañar al pueblo. quiere decir que la tierra no puede estar sometida a la propiedad pri­
En los años en que yo fu i ordenado sacerdote, ser de izquierda vada. Y desgraciadamente en América Latina los grandes latifundios
era un pecado muy grave, allá en España. Casi todos los sacerdotes son la causa de la pobreza de lasgrandes mayorías.
éramos de derecha. M i familia también era de derecha. M i papá estu- 159
158
Por eso, toda esta etapa de acompañamiento, tan bella y tan fe ­ con armas. Y a nosotros nos toca vivir esta situación extrema de
cunda para m í, supuso una transformación de m í mismo, desde m i compartir con los hermanos esta situación de guerra.
condición de hijo de no diré un gran terrateniente, pero sí de un te­ Personalmente creo que ello nos proporciona una situación
rrateniente, de un propietario de tierras, hasta pasarme al otro lado, al privilegiada para ser “buenos samaritanos”: para acompañar a nues­
lado del que necesita la tierra para sobrevivir... S ufrí una profunda tros hermanos heridos cuando no tienen un hospital que les pueda cu­
transformación. Y fue una transformación desde el evangelio, leyen­ rar de sus heridas. Los acuerdos de Ginebra dicen que un herido de
do la Palabra de Dios junto con el pueblo. Esta etapa fue la etapa de guerra ya no es un combatiente, y que p o r lo tanto tiene todos los
mi conversión, conversión a la Palabra de Dios hecha vida.
derechos. En nuestros países, p o r el contrario, un herido de guerra es
Hay cosas curiosas. En el año 61, recién llegado a una zona de
visto como un ser débil que hay que rematar, como un enemigo que
los Andes sudamericanos, empezó a correrse la voz de que nosotros
no éramos sacerdotes españoles, sino sacerdotes cubanos enviados p o r hay que eliminar, y los gobiernos que combaten a nuestros pueblos
lo hacen, y tenemos que denunciar ante el mundo que partidos que
Castro... sencillamente porque nos acercábamos al campesinado, p or­
se dicen “demócratas y cristianos” matan cobardemente a heridos de
que hablábamos de salarios justos, porque nuestra voz se levantaba
contra el atropello al indígena... guerra.
A los 15 años de estar en esa zona montañosa indígena regresé ■ En esa situación, nosotros, si tenemos un mínimo de sensibili­
a la primera parroquia en que había estado, y me d i cuenta de que dad humana, tenemos que hacer de buenos samaritanos. Esto “nos
ahora yo entendía el lenguaje de los indígenas, que entendía sus pa­ convierte ” en guerrilleros: el hecho de que uno asuma transportar a
labras, sus miradas... Antes, después de haber estado tres años y me­ un herido o tenerlo en casa le hace adquirir ante el gobierno el papel
dio con ellos, me fu i con la sensación de que los quería, de que había de guerrillero, porque para ellos el que no está contra el enemigo es
trabajado p o r ellos pero que no entendía nada de su planteamiento ni enemigo. Todo esto nos da la capacidad para comprender mejor,
de su vida. Ahora notaba que m i conversión me había hecho capaz de desde dentro, la situación y la vida de nuestro pueblo, sus organiza­
leer la vida desde el otro lado. Me había hecho capaz de leer el evan­ ciones, esas organizaciones populares tan humildes, tan sencillas, pe­
gelio desde la realidad de los pobres. Y esto es lo que me dio la capa­ ro al mismo tiempo tan profundas y tan eficaces... ¿Cómo se expli­
cidad de entender ahora incluso la mirada, el gesto, el apretón de ma­ ca que unos hombres con unas armas conseguidas del enemigo, sin
nos... aviones, sin vehículos, sin alimentos, sin presupuestos... puedan hacer
En este m i proceso de conversión ha influido siempre el pueblo. frente a gobiernos, a ejércitos que están sostenidos directamente por
Por ejemplo, ¿por qué me quité la sotana? Un gitano fue quien me hi­ el Im perio, por el país más poderoso del mundo? Y a m í que no
zo a m í quitarme la sotana. E l no sabía que yo era sacerdote. Y me me vengan con cuentos de que el problema es este-oeste. Que no
preguntó si yo sabía leer. Le dije que sí, y me pidió que le enseñara. me vengan con cuentos sobre el enfrentamiento de Estados Unidos
Después le enseñé el catecismo y luego él hizo de catequista para otro y Rusia, a m í que vivo esta realidad centroamericana. Porque aquí
no se ve un arma rusa, aquí no llegan rublos, n i pesos cubanos. A q u í
hermano suyo... Pero supe que si él me hubiera visto con sotana nun­
lo que hay es hambre contra abundancia. Los ejércitos centroameri­
ca se hubiera acercado a m í... Me d i cuenta de que la sotana era un
estorbo para m i vida, para m i condición de ministro del Señor y servi­ canos se enriquecen con la guerra, con los millones de dólares que
dor de los hermanos. Esto fue en el año 66. Nunca más he tenido una les envía Estados Unidos. Los ejércitos centroamericanos se venden
sotana. incluso a la guerrilla, venden sus armas, venden todo. Y el ejército
popular se mantiene sobre la base de unas migajas —muy valiosas— de
H oy sigo intentando leer la realidad desde la Palabra de Dios, y
la Palabra de Dios desde la realidad. la solidaridad internacional, que gota a gota llegan para perm itir so­
En Centroamérica, ante nuestros pueblos, que viven en uno si­ brevivir a este pueblo que tiene la esperanza del triunfo.
tuación de guerra, bajo una guerra impuesta, me siento llamado a vi­ Insisto en que nuestro pueblo es sumamente pacífico. Cuando
vir esta misma realidad, con el pueblo. Nuestro pueblo es profunda­ nos toca acompañarlo p o r la montaña y nos toca celebrar la misa en
mente pacifista. Aspira a la paz. Pero se le ha impuesto una guerra. medio de las mayores dificultades, en medio de bombardeos, cargando
Y la guerra es fruto de la miseria, fruto de la carencia de tierra, fruto a los heridos, teniendo que tapar la boca a los niños para que el enemi­
del hambre, de la opresión de los bajísimos salarios ( ¿cómo una fami­ go, que puede estar muy cerca, no los oiga y nos masacre a todos...
lia puede vivir con un salario inferior a un dólar?, ¿quién de nosotros uno p ued e hablar del pacifismo de nuestro pueblo. Cuando nos toca
podríamos sobrevivir físicamente con un dólar al día, aun sin mujer acompañar a los campesinos que salieron a los refugios bajo los bom­
ni hijos?). Como fruto de esta situación de injusticia y opresión ha bardeos, enterrando a sus muertos p o r los caminos, y que vuelven aho­
venido la guerra. Y la guerra trae muertos. Porque la guerra se hoce ra, después de seis, siete u ocho años, con esa esperanza de rehacer sus
casas, y llegan a sus pueblos-fantasmas y en dos o tres días vuelve la
160
vida, descubren sus piedras de molino para hacer las tortillas y comer
1B1
el prim er alimento después de tantos días de caminata... cuando uno
acompaña a este pueblo puede hablar de su sentido pacifista. Uno nidad es un alimento para m i vida. La eucaristía ha cambiado de di­
puede hablar del sentido fraterno profundo que le anima. Cuando mensión para mí. Aquella eucaristía estática del sagrario ha pasado
uno ve que en un poblado las primeras casas que se construyen son las a ser la eucaristía del pueblo de Dios que se alimenta del pan de vida
de las viudas, y que después los hombres empiezan a sembrar y que só­ que Jesús nos ofrecía a llí ju n to al lago... Es una prolongación de
lo después harán sus propias casas... a uno le parece revivir el éxodo, la aquella promesa de Jesucristo como pan de vida para nuestro pueblo.
experiencia más profunda del pueblo de Dios. Si a estos pueblos les E l pan de vida del éxodo, del desierto...
quieren llamar belicosos... no podrán decirlo más que en el sentido de En fin, yo diría que mi espiritualidad estaría basada fundamen­
que no se resanan a aceptar la situación de injusticia, en el sentido de talmente en la religiosidad popular, vivida con m i pueblo, en la vida
que se han dado cuenta de que su clamor ha llegado al cielo y se dan del pueblo que me hace reflexionar y que me hace ver a Dios presente
cuenta de que Dios está con nosotros. Y solamente con esa protec­ en la miseria, en el hambre, en la rebeldía, en la lucha por superar
ción, ante esa confianza, ante esa seguridad de que Dios está con noso­ todo esto... Y como momento más fuerte, la eucaristía con mi pue­
tros se explica el proceso insurreccional y el proceso de transforma­ blo.
ción que frente al Im perio se está dando. Ante esapequeñita Nicara­ La religiosidad "individualista"pienso que ha disminuido en mí.
gua, con todo el bloqueo económico y toda la agresión militar... so­ M e considero un hombre profundamente religioso. Creo que ése ha
lamente la presencia de Dios en ese pueblo puede explicar que sobre­ sido un don muy grande que Dios me ha dado. Pero, quizá, dentro del
viva y mantenga su triunfo. Y lo mismo podríamos decir del proceso activismo en que vivimos, m i religiosidad “ individual” está limitada a
de E l Salvador y del proceso de Guatemala. ese contacto con el prójimo. Quizá tendrá que ser una etapa nueva de
m i vida, o quizá será en el momento de la paz, cuando el pueblo triun­
mi alimento espiritual actual fe y podamos dedicamos a ello, o cuando los últimos años de m i vida
En prim er lugar yo diría que la religiosidad popular. Esa religio- pueda entregarme a una oración personal más detenida...
sidad tan sencilla, incluso tan tradicional y tan clásica, en la que el
pueblo se ha alimentado siempre y en la que yo me alimenté también.
Compartir con la gente, por ejemplo, el rezo del rosario, los cantos
clásicos y tradicionales, los mismos que se cantaban en m i pueblo
cuando yo era niño... me devuelve a mis raíces religiosas. Me siento
profundamente revolucionario, tanto cristiana como políticamente;
y, sin ninguna contradicción, la religiosidad popular es uno de los so­
E L SALVADOR
portes de m i vida.
Otro alimento espiritual para m í es la problemática del pueblo.
Tengo que confesar que un pobre, un hombre que pide limosna, un
hombre que busca comida en el basurero me conmueve, me rebela
ante el Señor: ¿por qué él está así y n o yo? Esto me hace meditar y
me exige ser profundamente humilde y me hace reconocer la cantidad * El 1 '5 o /o de los p ro p ie tario s poseen la m ita d de las tie rra s
cultivables.
de dones que me ha regalado el Señor... ¿Porqué esta persona no sa­
be leer, y sin embargo, a la vez, cuando habla lo hace con tanta pro­ * El 4 8 '9 de las propiedades agrícolas de los pequeños c am p e s i­
fundidad? Todo esto me lleva a ver la presencia de Dios en nuestras nos ocu p an el 4 '8 o /o del te rr ito rio salvadoreño.
comunidades analfabetas, sin cursos bíblicos, sin títulos de ninguna * E E U U gasta un m illón y m ed io d ia rio de dó lares p o r d ía en la
clase, pero con una profundidad de vida que me alimenta a m í perso­ guerra de El S alvador.

nalmente. * El obispo de San M iguel es coronel del ejército y c a p e llá n v i­


También, la celebración de la misa con m i comunidad. Yo no ta lic io del m is m o : el obispo A lvarez.
celebro la misa todos los días. Hay que hacer muchas cosas con nues­ * Las " c a to rc e fam ilias" son: L lac h , De S o la, H ill, D u e ñ a s, R e ­
tros hermanos a lo largo de toda la semana. Sin embargo, celebro una galado, W rig h t, Salaverría, G arcía P rie to , Q u iñ ó n e z, G u ir o la , B o rja ,
S ol, D ag lio y M e za Ayau.
misa el sábado y tres misas los domingos para distintas comunidades, y
tengo que reconocer que la celebración de la palabra y la celebración
eucarística son los puntos fuertes de m i vida en comunión con m i pue­
blo. Nuestras homilías son siempre un diálogo de toda la comunidad. (Fuente: SISAC, Seo Paulo 71 (diciembre 86) 9).
Y escuchar la interpretación de cada u no de los hermanos de la comu-
162
163
GUATEMALA

* El 8 9 '5 6 o /o de las fincas (m lc ro fin c a s y fincas subfa m iliare s )


sola m e n te co n fo rm a n el 1 6 '5 3 o /o de la s u p e rfic ie , en ta n to q u e el
2 '2 5 o /o de las fincas (fincas m u ltifa m ilia re s y grandes) c o n fo rm a n
el 6 4 '5 1 o /o de la s uperficie (D ato s p ro p o rc io n a d o s p o r la C o n fe ­
rencia Episcopal G u ate m a lte ca en su c arta pastoral " E l c la m o r po r
la tie r r a " de fe b rero de 1 9 8 8 ).

* La represión de los ú ltim o s años (1 9 7 8 -1 9 8 5 ) costó la vida


a 5 0 —7 0 .0 0 0 personas. (B o le tín de la C o o rd in a d o ra R eg ion al C en­
tro a m e ric a n a Mons. O scar R o m e ro 8 (ju n io 8 7 ) 4 ) .

* El G A M plantea la urgencia de u n a c o m is ió n q u e investigue


los 4 0 . 0 0 0 casos d e desaparecidos (ib id .).

* El desem pleo, según cifras recientes de la S e c re ta ría de Pla­


n ific a c ió n e co nóm ica, e sta ría a fe c ta n d o a cerca d e l 4 7 o /o de la p o ­
blac ió n e co n ó m ic a m en te activa (ib id .).

* La esposa de V ín ic io C erezo rec o n o c ió el 2 1 de abril de 1 98 7


q u e 9 3 de cada 1 0 0 niños en el o rie n te del país padecen de algún
grado de d e s n u tric ió n (ib id .).
* El 41 o /o de la p o b la c ió n q u e tra b a ja en la a g ric u ltru a —G u a ­
te m a la es un país e m in e n te m e n te a g ra rio — no tie n e tie rra (ib id .).

* De cada 1 0 0 niños q u e nacen en G u a te m a la , s o la m e n te 3 5


tie n e n el p ro v ile g io de c u m p lir 15 años. Según A m n is tía In te r n a c io ­
nal, en los ú ltim o s 15 años ha o c u rrid o un asesinato p o lític o cada
c inco horas (E d u a rd o G a le a n o en " G u a te m a la , un p u e b lo en lu c h a " ,
M a d rid 1 1 8 3 , lib ro de G o n zá le z-C a m p o s ).
* Desde 1 9 5 4 han sido asesinados p o r las fu e rzas g u b e rn am e n ­
tales 1 5 0 .0 0 0 gu atem alteco s y 5 3 . 0 0 0 d esaparecido s. C o m o conse­
cuencia de las cam pañas c o n tra in s u rg e n te s que el e jé rc ito ha re a liz a ­
d o , desde 1 9 7 8 , se calcula e n tre 5 0 . 0 0 0 y 7 0 .0 0 0 lo s m u e rto s , en un
m illó n los desplazados d e n tro de G u a te m a la y en o tr o s 1 .5 0 .0 0 0 los
refugiados en el e x te rio r. U n ob is p o e stim a qu e el 9 8 o /o d e tod os
los desplazados son indígenas. El e jé rc ito ha d e s tru id o 4 4 0 aldeas y
ha d e ja d o 1 0 0 .0 0 0 niños h u érfanos. El e jé rc ito h a creado 7 0 " a l­
deas m o d e lo " (m ilita riza d a s ) y ha re c lu ta d o 9 0 0 . 0 0 0 ho m b re s y jó ­
venes, fo rzá n d o lo s a in teg rar las p a tru lla s de " a u to d e fe n s a " para
c o n tro la r la p o b la c ió n c iv il. O n ce veces, e n c in c o a ñ o s , ha sido c o n ­
d e n a d o el g o b ie rn o g u ate m alte co p o r las N acio nes U n id a s , A m n is tía
In te rn a c io n a l, Pax C h ris ti y el C onsejo M u n d ia l d e Iglesias, c o m o
v io la d o r de los D erechos H um an os. La ayu d a m ili t a r d e l e x te rio r
—en a rm a m e n to s o en ho m b re s , asesores y té cn ic o s — le viene a G u a ­
te m a la de Estados U n id o s , de Israel, de T a iw a n , d e S u d á fric a y de 7
E u ro p a (A u s tria , H o la n d a , A le m a n ia F e d e ra l, Suhza, B élg ic a ). G u a ­
te m a la re -e x p o rta el 3 0 o /o de las arm as s u m in is tra d a s p o r Israel a
PASTORAL CON ESPIRITU
o tros países c en tro am e ric an o s aliados de E E U U . (Ig le sia G u a te m a l­
teca en el E x ilio ).

164
de expresiones en la Biblia que nos hablan de los pobres, de los peque­
ños... y que prácticamente definirían lo que se puede entender por
pueblo.
Para el poder, para el dinero, para el mundo, pueblo son los que
no tienen poder, los que no tienen vez ni voz, los explotados, los sin
derechos, los que oficialmente no cuentan. En Centroamérica las
grandes mayorías, frente a "las catorce familias", la oligarquía esa.
A L S ER VIC IO DEL PUEBLO Pastoralmente... Me costó definirme a m í mismo lo que es el
puejalo pastoralmente mirado. Porque pastoralmente hay que tener
entrañas de misericordia, como Dios, un corazón ancho, y ahí ya no se
puede definir fronteras según la economía, ni la sociología ni la p o líti­
ca, ni siquiera según la Biblia muy exegéticamente considerada.
Hablamos mucho de la Iglesia “popular ”, de or­ Pastoralmente, ¿quién sería pueblo? Aquél que no se excluye
ganizaciones “ populares ”, de compromiso con el de la comunidad explotando a los otros, mintiendo —los políticos—,
“pueblo ” ... Por eso será bueno que nos clarifiquemos persiguiendo, queriendo ser más que los otros, negándose a compar­
en tomo a lo que entendemos p o r "pueblo". Los po­ tir... Aquél que no se excluye de la comunidad, porque ni explota, ni
pulistas y los dictadores también emplean mucho la miente, ni persigue, ni se niega a compartir, ése puede ser considerado
palabra. E l pueblo, en todo caso, es un grave incon­ pueblo pastoralmente.
veniente para todos, para las autoridades, para la Igle­
sia... Nuestro teólogo brasileño Gorgulho dice: "el Opción preferencial por los pobres se podría decir también: op­
pueblo es un misterio teologal"... ción preferencial por ei pueblo. Si hay un rico que no explota, que
no miente, que no quiere ser más, que no persigue, que no se niega a
compartir... ya es pueblo, porque habrá dejado de ser rico automática­
1. Quién es el pueblo. mente, claro. (El que no explota no puede ser rico. El que de verdad
El conflicto surge frecuentemente en altercados con cierta bur­ comparte deja de ser rico. El que no miente, el que no es fraudulen­
guesía y con ciertos sectores de Iglesia que no acaban de entender la to... no puede ser rico). Zaqueo pudo ser muy bien "objeto pastoral"
pastoral liberadora más comprometida. Dicen: "todos somos pue­ de Jesús, "pueblo" pastoralmente hablando, porque devolvió cuatro
blo". Y no. Hay que distinguir. veces más de lo que había defraudado y dió la mitad a los pobres. Se
Cultural, etnológica o geográficamente, todos sabemos lo que es quedó más pequeñito de lo que era (ahora se quedó pequeñito econó­
un pueblo: el pueblo indígena, el pueblo quechua, o el pueblo de Bra­ micamente).
sil, etc. En este último entra incluso Sarney, el presidente.
En ver de preguntar "¿quién es pueblo?" podríamos preguntar
Sociológica o socioeconómicamente, pueblo sería la clase trabaja­
con otras palabras: ¿quién es pobre? (Cuando decimos pobre no deci­
dora, o las clases trabajadoras (a muchos sociólogos ya no les gusta u ti­
mos miserable).
lizar ese singular), ya sea del campo o de la ciudad. Con otras pala­
O podríamos preguntar: ¿quién es pueblo de Dios? Porque
bras: aquellos que viven de un salario "popular" (para no discutir si se
quien pudiera ser incluido en ese "pastoralmente pueblo" para noso­
trata de un salario m ínim o o no mínimo). El general Figueiredo —el
tros sería pueblo de Dios. Claro está, el pueblo de Dios es mucho ma­
último de los dictadores militares— cuando un periodista le preguntó
yor que la Iglesia. Sería una herejía espantosa el querer asimilar el
qué haría si tuviera que vivir de un salario mínimo, dijo: "me daría
pueblo de Dios a la Iglesia. La Iglesia es una porcioncita del pueblo de
un tiro en el coco". El propio gobierno brasileño ha reconocido hace
Dios. La Iglesia es el pueblo de Dios consciente y expl ícitamente con­
unos meses que el salario m ínim o de una familia con dos hijos debería
gregado en Jesucristo. Pero hay mucho pueblo de Dios esparcido por
ser de unos 23.000 cruzados, y es de 4.000. Ahora mismo están en
ahí, antes y después y al margen de Jesucristo; antes, durante, después
huelga los pilotos de aviación, que cobran unos 600.000 cruzados,
y al margende la Iglesia y a pesar de la Iglesia.
mientras tansísimos en Brasil no llegan a ganar un salario mínimo.
Los productores son el pueblo, con una expresión más marxista.
Bíblicamente nosotros diríamos que pueblo son los "pobres de
Yavé", aquellos que pretenden vivir como hermanos... Hay una serie 2. El pueblo y suslegítimos aliados.
166
Y a sabemos que todos los que hemos pasado por un seminario
o por una universidad no seríamos pueblo propiamente hablando. Por
167
lo que sabemos, por lo que podemos, por el respaldo que tenemos en
También en pastoral podemos caer en un cierto tipo de populis­
la vida, porque de hecho ya nos hemos transformado en privilegia­
mo, o como decimos en Brasil, de "basismo": todo lo que dice la base,
dos... Ahora bien, como pueblo, pastoralmente hablando, sí que esta­
todo lo que reclama la base es bueno...
mos indu idos ahí, y el papa y los obispos.
Entonces, nosotros, sin discutir si somos o no pueblo, sintiéndo­
No hay que canonizar al pueblo. Incluso hay que saber decep­
nos pueblo de Dios y también pueblo pastoralmente entendido ("pas­
cionar al pueblo a veces. Hay que saber decepcionar al pueblo en sus
toralmente" en activo y en pasivo) podemos y debemos ser legítimos
deseos injustos, en sus aspiraciones ciegas. A m í siempre me ha impre­
aliados del pueblo, solidarios con el pueblo.
sionado mucho ver cómo Jesús decepcionó al pueblo. A lo largo de su
Recuerden que cuando se habla de opción fundamental por los
vida el pueblo se le fue apartando, porque él no le daba lo que el pue­
pobres se suele olvidar la segunda parte: opción "solidaria" con los po­
blo quería. Eso no lo podemos olvidar.
bres. Yo creo que esa palabra, ahí, tiene una carga importante.
Iglesia popular al servicio de las mayorías... pero sin canonizar
al pueblo. Por el pueblo mismo, y por el evangelio, habremos de sa­
ber "decepcionarlo", a veces. Así como debemos saber contestar a la
3. M e d ia c io n e s " p o p u la r e s " .
Iglesia por amor a la Iglesia, por amor al pueblo a veces debemos saber
Nos nos relacionamos con Dios directamente nunca, ni él con
contestar al pueblo. Yo creo que ahí hay una contribución importan­
nosotros, mientras estemos del lado de acá serán necesarias las media­
tísima de los cristianos revolucionarios al proceso de la revolución y
ciones sociales, políticas, económicas, etc., mediaciones que nunca
a la victoria de la revolución. En Nicaragua, por ejemplo, lo siente eso
pueden ser olvidadas cuando nos referimos al caminar del pueblo, a la
la Iglesia popular de Nicaragua. Los agentes de pastoral sienten que ya
pastoral popular, a la Iglesia popular.
sea a veces con el Frente directamente, o ya sea directamente con el
Podríamos decir: la Iglesia popular es aquella que no se conten­
pueblo más sandinista, o con el pueblo en general, se ven obligados a
ta con las mediaciones "cla'sicas", sino que echa mano de las mediacio­
ser críticos, "decepcionantes" a veces... Yo creo que .ése es un trabajo
nes "populares". O sea, la Iglesia popular sería aquella que además de
y una misión bien delicada, que nosotros debemos prestar. Con sim­
las mediaciones bíblicas, litúrgicas, catequéticas, etc. utiliza también
plicidad, claro; no vamos ahora a erigirnos en "decepcionadores" pro­
las mediaciones sociales, políticas, culturales, estructurales, económi­
fesionales del pueblo, en "mal genio” pastoral. Se puede hacer las co­
cas... No bastan las mediaciones llamadas "espirituales" únicamente.
sas con cariño. Porque si no, en vez de decepcionar evangélicamente
Piensen en las mediaciones que exige el afrontamiento del pro­
al pueblo podríamos escandalizarlo antievangélicamente. Y Jesús de­
blema de las clases, problema al que la Iglesia tiene tanto miedo, pro­
cía: cuidado con ser piedras de escándalo "para los pequeños” . (No
blema que la Iglesia se resiste a ver, a mirar, porque después viene la
dice: cuidado con ser escándalo para los grandes).
lucha de clases... (Si hay algo que está claro en este mundo...).
Caridad y liberación: la caridad siempre deber ser liberadora,
si está bien entendida. Pero de hecho, tras tantos siglos, en muchas
partes de la Iglesia no se entiende que la caridad deba ser liberadora, 5. Masa, p u e b lo , comunidades.
y fácilmente puede ser "benefactora" paternalista, incluso antilibera­ Los sociólogos con más sensibilidad religiosa o con mayor for­
dora. A h í influyen las mediaciones que se escojan, influye el que sean mación teológica, o incluso los teólogos de la liberación, el propio
o no "populares". Gustavo Gutiérrez, de unos años para acá insisten mucho en el peligro
Nos acusan de estar contra el progreso. Pero nosotros no esta­ de que insistiendo en el pueblo, el pueblo, el pueblo... olvidemos a la
mos contra el progreso. No estamos a favor del pauperismo. Lo que masa. Porque a veces entendemos demasiado el pueblo como püpblo
pasa es que entendemos el desarrollo de otro modo. Desde otra pers­ organizado, consciente, elitizado... y acabamos olvidando a la muche­
pectiva. Desde los pobres. Con otras mediaciones. Con las mediacio­ dumbre, a la inmensa mayoría, aquella mayoría de la q u e Jesús sjentía
nes "populares". Porque "progreso", igual que la palabra "democra­ compasión.
cia", puede ser una palabra prostituida. Problema también de media­ La historia de América Central acaba siendo la historia de un
ciones, pues. Mediaciones populares. juego de muerte de sucesivos imperios, sucesivas oligarqu fas al servicio
de esos imperios, y siempre las inmensas mayorías nacionales, impedi­
das, sometidas, prohibidas, manejadas, manipuladas...
4. E l populism e^. Los agentes o animadores han de estar al servicio d e la comuni­
En Brasil se ha insistido mucho en el problema del populismo. dad. Las comunidades han de estar al servicio del pueblo. Y el pueblo
En toda América Latina se ha detectado la lacra del populismo. En debería estar al servicio de la masa, de la inmensa m ayor ía. Que haya
todos nuestros países ha habido grandes populistas. esa preocupación. Porque podríamos caer en elitismos. Podríamos
168 169
excluir. Y si por una táctica o estrategia de militancia política más o círeneo del pueblo, en ese sentido. Nosotros no somos capaces de
menos vanguardista o eficacista algunos se pueden permitir un cierto descargarle la cruz al pueblo. S i él no la sacude, no hay modo. Po­
elitismo de urgencia, nosotros como cristianos no nos lo podemos per­ demos ayudarle a que él la vea, la juzgue a la luz de la política, de la
mitir. Hemos de mirar mucho más cómo conjugamos eso. Sin olvidar fe, y se vaya uniendo para descargársela.
que si no tratamos de hacer pueblo tampoco prestamos ningún servi­ Preguntémonos a continuación cómo caminar en medio del pue­
cio a la masa, y si no pensamos en hacer comunidad no le prestamos blo, cómo aproximarse lo más posible al pueblo, cómo "popularizar­
ningún servicio al pueblo. Lo que digo es que hay que saber jugar esos nos", cómo hacer popular nuestra vida...
términos.
El problema de la vanguardia ya ha sido superado en América
Latina, al menos teóricamente. Todos sabemos que en los procesos re­ 7. D e s c u b r ir el p u e b lo .

volucionarios de Nicaragua, Guatemala, El Salvador, los grandes mo­ Muchos pastores todavía no lo han descubierto. 0 , cuando mu­
mentos dramáticos, momentos a veces hasta de muerte, se han debido cho, han descubierto, por ejemplo, "el pueblo de Panamá", un pueblo
a un vanguardismo mayor o menor, o por entender el modo de rela­ en el que dicen que entra Noriega y los yanquis y todo. Pero eso ya
ción vanguardia/pueblo de un modo o de otro. Es muy importante sabemos que no es el "pueblo", sino la población de Panamá.
que nosotros tengamos eso pastoralmente claro. Para descubrir al pueblo hay que aproximarse a él. Ser prójimo
próximo del pueblo. Ese prójimo colectivo que quizá sólo podemos
ver y asumir y sólo podemos ser asumidos por él si lo asumimos así,
6. R u p tu r a s , p a te rn a lis m o s , d e s a rro llis m o s . como prójimo colectivo.
Dentro de esa actitud frente al pueblo, de decepcionarlo o de no Bien sabemos que el enemigo no tiene ningún inconveniente en
canonizarlo, hemos de saber conjugar el sumo respeto al pueblo con que veamos a los pobres así, individualmente. Lo que no quieren es
una especie de pastoral de rupturas. Una actitud pastoral que provoca que los miremos, que los descubramos como colectivamente pobres
rupturas. A veces debemos saber sacudir al pueblo. Jesús sacudía al (y mucho menos como dialécticamente pobres o "empobrecidos"),
pueblo, se arrancaba del pueblo, le exigía, le soltaba algo difícil de di­ ni como sistemática y estructuralmente pobres. Aproximarse pues al
gerir... Debemos saber acertar con el momento oportuno en esa pasto­ pueblo, escucharlo... para descubrirlo.
ral de las rupturas. "Si oyéreis la voz de Dios"... Podríamos decir también: "sí
Todo esto nos lleva a actuar sin paternalismos. También aquí es oyéreis la voz del pueblo"... Sí oyeres la voz del pueblo, que no te
bueno ser equilibrado, no caer en extremismos. A veces, los que son suceda a tí como a tus padres en la fe, a los pastores a los que tanto
sólo políticos condenan toda pastoral como paternalista, por defini­ criticas, que no pase como en Meribá en el desierto... Y ésta es una
ción. Yo incluso ni siquiera rechazo la limosna. Pienso que ahí tam­ hora de gracia para que nosotros escuchemos la voz del pueblo.
bién vale la palabra de Jesús: pobres siempre los tendrán con ustedes.
El gesto de ayuda siempre será necesario. Las estructuras no lo van a
resolver todo. Entonces, nada de paternalismos, pero tampoco tenga­
8. R e s p e ta r al pueblo .
mos miedo a la ayuda de limosna que sea necesaria, con todo el senti­
do crítico que hace al caso, claro está. Recuerden el derroche de la Respetarlo en su ser: el pueblo es el pueblo y es ese pueblo. Lo
Magdalena. cual exige también respetarlo en su ritmo. A eso nos'han enseñado
Sin desarrollismos. Nosotros no estamos contra el progreso, he­ mucho los indigenistas, cuando nos hablan del ritm o cultural de los
mos dicho, pero sí que estamos contra el desarrollísmo. Y contra los pueblos indígenas. Yo creo que nosotros debemos hacer la aplicación
reformismos. Esa debería ser una contribución específica de los cris­ al pueblo. Nosotros, por intelectualistas (y porque no tenemos otra
tianos revolucionarios en Centroamérica: "no a los reformismos". cosa que hacer, porque nos dedicamos a hacer pastoral, que en un no­
venta p or ciento es hacerreuniones) vamos a un ritm o que no es el del
(Vean que el mismo proyecto de Esquipulas puede prestarse a ser una
pueblo. Este tiene su ritmo, por las incidencias vitales, por la familia,
bandeja de reformismos... No vayamos a caer en una democracia cris­
por el trabajo, por la situación económica, por la dependencia...
tiana o en una socialdemocracía, o en una especie de revolución agua­
Respetarlo también en sus urgencias. Por ejemplo en Brasil, en
da... ¡Cuidado!). Sin reformismos. A h í debemos ser lúcidamente
la situación económica, con la falta de empleo (y estoy pensando tam ­
radicales. Eso no quita, claro está, ni la estrategia ni la táctica. Un
bién p or ejemplo en Guatemala, en San Salvador, en todas las capita­
gesto táctico no es de ningún modo reformista; es simplemente un
les, en Méjico ciudad...) ha habido una queja de los agentes de pasto­
gesto oportuno, que es diferente.
ral: de reptnte parece que el pueblo no quiere nada, no está con nada
Nadie libera a nadie: nos liberamos, ayudamos a que otros se
o, como dirían en España, "pasa de todo". Y lo que le pasa es simple-
liberen, nos ayudan a liberarnos, etc. N adie de nosotros va a ser el
171
170
mente que está viviendo la urgencia de la sobrevivencia. Y cuando se marginado de Panamá... por estar físicamente presente en ese lugar tie­
vive esa urgencia no se está como para organización, no hay mucho ne muchas más posibilidades de optar por el pueblo de verdad y sin re­
tiempo para encuentros pastorales, para planificaciones, etc. En esos tóricas.
momentos se trata solamente de sobrevivir. No podemos olvidar que Todos los "palacios" episcopales, además de dejar de ser pala­
el pueblo con frecuencia se encuentra en situaciones de emergencia y cios o conventazos, deberían trasladarse geográfica y socialmente.
de sobrevivencia que nosotros debemos saber respetar.

9. V a lo r a r al p u e b lo . 13. V iv ir c o m o el p u e b lo .
El pueblo es un valor histórico, teológico, evangélico. El pueblo Esto ya parece un chile, un chiste. La mayor parte de los agen­
es valor de futuro, de utopía. Y esto no lo decimos por populismo, tes de pastoral no vivimos como el pueblo: por nuestras posibilidades,
por fórmula hecha. Si nosotros creemos que Dios ha optado por la nuestra economía, nuestras relaciones... A veces, en algunos lugares,
mayoría pobre, será porque ahí hay valor. El ha dejado valor ahí, en hasta los más pequeñitos de la Iglesia de los pobres reciben de vez en
esa mayoría. Su Espíritu está ahí. El ha optado, ha escogido. Está cuando una bendición de san "marcos de Alemania"...
ahí. El pueblo, en ese sentido, es un sacramento de Dios. Un sacra­ Deberíamos hacer un esfuerzo. Ir encarnándose en la cultura
mento también colectivo, histórico. del pueblo (que es algo que va para largo), en su pobreza, en su hospi­
talidad. Aunque perdamos tiempo, podemos ganar pueblo. Pero cada
uno es cada uno: no vayamos a apostar ahora por aquellas ascéticas su­
10. C re e r en el p u e b lo . fridoras, martirizantes...
"Cuando el pobre crea en el pobre"... Nosotros se lo exigimos
a la gente del pueblo que no cree en sus compañeros. Pero nosotros,
¡con cuánta frecuencia nos quedamos decepcionados y perdemos la
fe en el pueblo! No lo decimos, pero en la práctica aquel entusiasmo 14. E n c a rn a rn o s en la re lig io s id a d p o p u la r .
primero se nos va. Un gran testimonio de un agente de pastoral es el Los teóricos de Brasil ya no aceptan la palabra "religiosidad"
ir creciendo en edad sin disminuir en fe y entusiasmo por el pueblo. popular: hay que decir "religión" popular, porque no es que la nuestra
No estoy diciendo que no suframos decepciones. Las sufrió el mismo sea religión y la de ellos sea simplemente "religiosidad" popular...
Jesús.

15. P e rd e r s ta tu s .
11. D a r e s p a c io al p u e b lo .
Hay que salir de ciertas estructuras e irse cada vez más para el
Permitir que el pueblo ocupe espacio. Para que eso que cacarea­
margen, para la periferia. Marginalizarse también. Perder status, con­
mos sea realidad: que el pueblo sea sujeto de su historia. Esta frase a
sideración. Ese perder status nos da también más libertad y mayor
veces ya suena a retórica del siglo X IX . Que el pueblo sea sujeto de su
comunicación. La Iglesia debe perder cada vez más status. Los ene­
historia, y que también el pueblo de Dios sea sujeto de su historia.
migos tienen razón en sus críticas al Vaticano y a las curias... No hay
Por eso: que el pueblo conquiste ese espacio. (No es que se lo vaya­
duda de que si el Vaticano perdiera status ganaría evangelicidad, tes­
mos a dar nosotros).
timonio, posibilidades de ecumenismo... Recuerden aquella palabra
de Hélder Cámara cuando les decía en el Vaticano que el papa debiera
salir de allí, y cuando le respondieron que era por motivo de seguri­
12. E s ta r c o n el p u e b lo . dad...
Cerca del pueblo. Físicamente cerca del pueblo. El hecho de
que mi casita en Sao Félix do Araguaia esté en medio del pueblo y
sea una casa como la del pueblo... es algo que nos facilita automática­
16. T o m a r p a r t id o p o r el p u e b lo .
mente... Los teólogos de la liberación han dicho cómo el "lugar" hace
Creo que todo o casi todo de lo que hemos dicho hasta ahora se­
buena parte de la persona. El lugar define en buena medida la opción.
ría aceptado incluso por muchos espiritualistas sinceros, por u na since­
Es el "lugar social". Pero yo insisto: no sólo el lugar social, sino tam­
ra actitud de ascética evangélica, de compasión... Ahora bien, esto de
bién el lugar material, físico. Si un agente de pastoral está en la mon­
tomar partido por el pueblo no sé ya hasta qué punto lo aceptarían.
taña de Guatemala o en la zona liberada de El Salvador o en un barrio
173
172
Tomar partido por el pueblo significa pasarse políticamente al tienen también sus agrupaciones, tienen su Causa, sus procesos... En­
lado del pueblo. Políticamente, sí. tonces, automáticamente, si tomamos partido por el pueblo y sus pro­
Un santo antiguo decía que el verdadero Dios es el Dios de los cesos nos volvemos enemigos de los procesos enemigos del pueblo, nos
adverbios, porque los adverbios son los que ponen las cosas en su pun­ volvemos enemigos de los enemigos del pueblo. Habremos de romper
to. Sí, porque se trata de pasarse "políticamente" al pueblo, A h í la con ellos.
miga está en el adverbio. Un cura, un agente de pastoral, ¿podría estar a bien con todos?
Es decir: tomar partido no solamente por los dolores del pueblo, En portugués brasileño se dice: "ni Dios agrada a todos".
sino también por la causa del pueblo. Por las luchas del pueblo, por
las organizaciones del pueblo, por los procesos del pueblo. Y los cris­
tianos centroamericanos son maestros en esto. Muchos cristianos cen­ 18. ¿ O p ta r p o r u n p a r tid o c o n c re ta m e n te ?
troamericanos pasan lo que pasan y están donde están precisamente Yo digo: ¿y por qué no? Cuando llegue el momento oportuno.
porque han tomado partido por el pueblo, por su causa, por sus lu­
Cada uno que lo vea y lo discuta y lo aplique. Las mediaciones valen
chas, por sus organizaciones, por su proceso.
en la medida en que son mediaciones, en la medida en que sirven a la
Vamos a soñar que la Iglesia latinoamericana, en una próxima
Causa. Si realmente sirven a la Causa del Reino, si no niegan valores
conferencia general de ésas, con ocasión por ejemplo de los quinientos
fundamentales, valen.
años, dijese: "la Iglesia de Jesucristo en América Latina opta por los
Ahora bien, debemos ser críticos y lúcidos siempre. A veces,
pobres y por sus procesos". Ya podríamos rasgar todo lo que se ha es­
optar un poco precipitadamente por un partido o por una organiza­
crito desde el apocalipsis hasta aquí. Bastaría con que nos quedára­
ción cuando uno ya es agente de pastoral estructuralmente visible (un
mos con el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y ese último
obispo, un cura) podría posibilitar divisiones internas o crear descon­
documento: "la Iglesia en América Latina opta por el pueblo, por los
fianzas. Podría. A hí debemos ser lúcidos. El equipo y la comunidad
pobres y sus procesos".
deberán ayudarnos a discernir. Pero por otra parte me parece que bas­
tantes de ustedes centroamericanos, en las situaciones concretas de
América Central, han de optar también por un partido, quizá también
17. E l R e in o se re a liz a en los p ro ceso s d e los p u e b lo s , por una organización.
Yo tuve una pequeña revelación. Tuve como un pequeño descu­
brimiento, de algo que es evidentísimo: "el Reino se realiza, acontece
en los procesos personales de cada uno de nosotros y en los procesos 19. C o n t r ib u ir e s p e c ífic a m e n te e n el s e rv ic io d e l p u e b lo .
históricos de los pueblos". Claro, estamos hartos de decir "el Reino Aqui vale también el adverbio: "específicamente". Debemos
acontece ya". Pero lo decimos así, de un modo genérico... contribu ir específicamente con nuestro propio "capital" (si la palabra
¿Qué es el Reino? El Reino es el gran proceso de Dios. Un pro­ no es muy blasfema), con nuestro propio capital de evangelio, de la fe
ceso que viene desde la Trinidad. La Trinidad es el proceso interno cristiana, de teología, de pastoral. Nosotros debemos aportar esa con­
de Dios. El Reino sería como su proceso "ad extra", su proceso hacia tribución específica, y ahí no podemos pecar de excesiva humildad o
afuera. Dios como saliéndose de sí mismo: eso es el Reino. Y los pro­ de un respeto excesivo al pueblo. No. Tenemos una contribución es­
cesos personales y los procesos históricos son la realización concreta pecífica que d ar al pueblo, y se la damos. Los comandantes que están
del Reino de Dios. Claro, siempre que esos procesos respondan a las ahí por lam ontaña no pueden dar esa nuestra contribución específi­
exigencias del Reino. (Una transnacional también dirá que tiene sus ca. Y u n am o n jita sí puede darla. Y debe darla. Cada uno tiene su
procesos de ventas y de lucros. Esos son los procesos del diablo, del contribución específica que aportar, y debe aportarla. A quí debe­
otro reino, del anti-Reino). ríamos recordar que en la revolución hay que valorar mucho los caris-
Optar pues por el pueblo, tomando partido por el pueblo, por mas, tan to institucionales como personales. Un buen carisma de con­
sus causas, sus organizaciones, sus procesos históricos y, consiguiente­ solación, c de coraje, o de astucia... Si tengo la fe (o la fe me tiene a
mente, rompiendo con los enemigos del pueblo. Hay que romper con m í), si sé (I evangelio, o si sé teología, o si sé escribir, o si tengo una
las estructuras de iniquidad, de opresión. Necesariamente habré de ciencia sociológica... son carismas inestimables llamados a aportar al
romper con el imperio, habré de romper con la oligarquía, con el pri­ proceso deDios que está en curso en estos procesos populares...
vilegio... Porque, fijémonos bien: hemos dicho que las cruces del Cuando se habla de esta contribución específica yo suelo citar
pueblo tienen causas y que hay personas que son causantes de las cru­ una palabra d e l P. Congar. El decía: la Iglesia es la conciencia de la
ces del pueblo. Sabemos que esas personas concretas opresoras cau­ humanidad. Y o digo: no, eso es demasiado. Porque hay mucha con­
santes de la cruz y de la muerte de nuestros pueblos, viven aglutinadas, ciencia fuera d e la Iglesia. Esa posición del P. Congar es demasiado
174 175
eclesiástica, eclesiocéntrica. S í se podría decir que la Iglesia (ecumé­
nicamente entendida) es la conciencia evangélica de la humanidad; eso
sí. Y ahí cabría decir que la Iglesia popular debe ser la conciencia
evangélica de la revolución. No es que no haya mucha conciencia en
la revolución. Pero nosotros aportamos la contribución específica de
la conciencia_eyangélica en la revolución.
Recuerden eTtema de la crítica y de la autocrítica. Se refiere a
eso: ser esa conciencia evangélica en la revolución. Ser una presencia
de evangelio, una alianza sincera, a veces ser una suplencia. Cuando el PASTORAL A L S E R V IC IO DEL REINO
puéblo no pueda hacer algo que normalmente debiera hacer, nosotros
podemos hacer suplencia también. Pero, ¡cuidado!: no invadamos es­
pacios antes de hora, o más allá de la cuenta, o por más tiempo del ne­
cesario. La suplencia debiera ser siempre una suplencia sabia, discerni­
da, oportuna, y siempre —por definición— provisional.
Debemos ser un testimonio coherente en medio del pueblo. Al
pueblo la coherencia le llega, le toca, le convence. El pueblo nos co­ la p a la b ra " p a s to r a l"
noce por dentro. Sabe nuestros días y nuestras noches. Debemos dar Pensándolo bien, se podría decir que, en sentido estricto, la pa­
un testimonio coherente labra "pastoral" estaría como fuera de lugar. "Pastoral", "pastor"...
Ser una profecía en esperanza. Debemos ser una especie de pre­ Donde no hay borregos no hay pastores. De todas formas la palabra
sencia profética que lleva siempre consigo la esperanza. Una especie está ahí, y no vamos a intentar suprimirla. Pero sí hay que suprimir
de utopía pascual andando. Que derramemos profecía y esperanza toda actitud "pastoral" de quien se considere a sí mismo "pastor" a
a nuestro alrededor. Y seamos también muy celebrativos. Seamos base de considerar a los demás —un poco al menos, y de una forma
una constante celebración en medio del pueblo. u otra— como "borregos"...
Y un punto más sobre esta contribución específica: Leonardo
Boff ha recordado insistentemente que necesitamos santos políticos.
Una santidad "política". Debería ser un rasgo de la Iglesia popular, un servicio al Reino
La pastoral no es un servicio narcisista a la Iglesia. Propiamente
sobre todo en América Central. Que inevitablemente será una santi­
la pastoral no es un servicio "a la Iglesia", como un fin en sí misma.
dad que vive ese compromiso con el pueblo tomando partido incluso
No siempre está claro esto para todos. Pero debe estarlo: la pastoral
por los procesos del pueblo..,
es un servicio de la Iglesia al Reino. El objetivo es el Reino, siempre;
la Iglesia es el medio, el ámbito, la plataforma.
No cualquier servicio al Reino sería pastoral. En primer lugar,
20. Actitudes a tom ar ante el pueblo, en medio del pueblo, por porque hay muchos servicios al Reino que se hacen desde fuera de la
parte de los que ya no podemos ser pueblo: Iglesia, por parte de quienes no están en la Iglesia. Y, en segundo lu­
a) Actitud de fe, de entrega, de ascética, de servició, de servicia- gar, porque no todos los servicios que la Iglesia hace y debe hacer al
lidad, de disponibilidad. Que el pueblo se me pueda ir comiendo. Es­ Reino pueden ser catalogados dentro de lo que habitualmente llam a­
tamos ahí para eso. Una actitud de oración, de gratuidad, de conver­ mos "pastoral", aunque bien seles podría clasificar también así en un
sión... Todo eso será una actitud evangélica Progresivamente, irme sentido más amplio.
convirtiendo al pueblo. Irm e "popularizando". Lo que llamamos pastoral es un servicio de la Iglesia al Reino.
b) Una actitud pastoral. Andar en medio del pueblo con una Es un servicio "al Reino"; estono hay que perderlo de vista. A unque
actitud pastoral, con una actitud de disponibilidad pastoral, con un es un servicio "de la Iglesia": desde la Iglesia, a través de la Iglesia, a
gesto pastoral. Igual que un buen político o un guerrillero anda en través de su propio proceso, que no nos interesa por sí mismo, que
medio del pueblo con una actitud política, guerrillera, militante, de nos interesa en cuanto medio para servir mejor al gran proceso del R e i­
vanguardia. Aun en los momentos más fregados, más monótonos. Pa­ no, para acogerlo, para anunciarlo, construirlo esperarlo...
ra no perder la hora de Dios, la hora del Reino. En última instancia la pastoral sería promover el Reino eclesial-
c) Una actitud metodológica, pedagógica, política... Nuestro mente, dentro o desde la plataforma de la eclesialidad. Todo ello sin
mayor definición de fronteras estrictas, con una única condición im ­
problema más frecuente es "cóm o" hacer con el pueblo, no "qué" ha­
prescindible y un único criteriopara medir su valor: el servicio al R e i­
cer.
no.
176
177
u b ic a d a y p o lít ic a sociales, políticas, económicas... será una pastoral fuera de lugar. Pue­
Las pastoral ha de ser necesariamente inculturada y ubicada, y de llegar a ser una contrapastoral o una antipastoral (en dirección con­
por eso mismo será necesariamente política. Una pastoral que no sea traria al pueblo, y contra el Reino). Debemos saber desenvolvernos
política no podrá ser "pastoral": no estará encarnada ni podrá servir en medio de todas esas mediaciones.
integralmente al hombre entero, que siempre es necesariamente p o lí­ Esto es muy importante. Hay muchas diócesis por ahí que ha­
tico. cen muchísima pastoral... y "corren bien, pero fuera de camino". No
No debemos tener miedo a ese aspecto de la pastoral. El proble­ utilizan todas las mediaciones que deberían utilizar!
ma no es que la pastoral sea política, sino a qué política sirve la pasto­
ral. Una pastoral verdaderamente evangélica ha de estar al servicio de
la política del Reino, tal como lo estuvo la "pastoral" de Jesús: anun­ a p r o x im a r n o s al p u e b lo
ciando la buena noticia a los pobres, la liberación a los cautivos, la ale­ Yo digo siempre que los que hemos pasado por la universidad o
gría a los tristes, la salud a los enfermos... por un seminario ya dejamos de ser pueblo. Despidámonos: ya no
nos es posible ser pueblo, Por lo que hemos estudiado, por lo que he­
mos viajado, hasta por lo que hemos comido simplemente... Ya no so­
s e rv ic io a los p ro ceso s p ers o n a les mos pueblo. Que seamos al menos pueblo de Dios...
No podemos olvidar que la pastoral es —también, no "solamen­ Pero en todo caso lo que debemos hacer es aproximarse lo más
te— un servicio a los procesos personales. La pastoral no es sólo un posible al pueblo. Y ahí pienso yo que es muy importante ubicarnos
servicio a los procesos colectivos, históricos, de los pueblos... sino tam­ lo más cerca del pueblo, en medio del pueblo, incluso en nuestra vi­
bién un servicio a los procesos personales de conversión y de santifica­ vienda y en nuestro modo de vivir.
ción, que son procesos a través de los cuales ocurre el gran proceso Para nosotros, en Sáo Félix do Araguaia, ha sido muy bueno el
mayor del Reino. El objetivo fundamental de la pastoral de los proce­ hecho de vivir en una casa bien sencilla, en medio del pueblo, en una
sos personales es ése precisamente: hacerlos portadores del gran Proce­ casa bien abierta. Yo ni siquiera tengo puerta en mi cuarto.
so del Reino. Si no tendiera a ello esa pastoral ya no sería "cristiana". Los teólogos de la liberación insisten en que el "lugar social"
le hace a uno, le configura en gran parte. Claro que en última instan­
cia yo voy a ser lo que quiera ser, lo que sea capaz de responder. Pero
el lugar social me condiciona, y me posibilita. Y ese lugar social debe
el m o d e lo d e Ig lesia
mostrarse, vivirse, concretarse en detalles.
Detrás de toda pastoral hay siempre un modelo de Iglesia. Y pa­
Me parece pues importantísimo aproximarse al pueblo lo más
ra que una pastoral sea lúcida, sus agentes han de preguntarse qué mo­
posible: dónde se vive, en qué tipo de vivienda, cómo se viaja, lo que
delo de Iglesia tienen en su cabeza: ¿una Iglesia frente al mundo, jun­
se viste une, lo que come, qué tipo de relaciones se tienen... Yo he
to al mundo, al margen del mundo, contra el mundo, paralela al mun­
dicho más de una vez que alguien que meriende una vez por semana
do, dentro del mundo, sobre el mundo, sirviendo al mundo...?
en casa de un burgués no puede hacer la "opción preferenclal por los
pobres"... ¡Se entiende lo que quiero decir, no? Si uno —más o me­
to d a la a c c ió n d e la Ig lesia nos preferencialmente—convive con la burguesía, con el privilegio...
Es importante evitar las dicotomías en lo que se refiere a la pas­ no encontrará modo de vivir coherentemente con el pueblo y de optar
toral: por una parte ¡ría la liturgia, por otra la pastoral (catequesis de por él. N o «s posible.
todo tipo), por otro lado la acción social... No. Y en nuestra vida diaria debemos escuchar al pueblo, y respetar­
Toda acción de la Iglesia, toda la vida de la Iglesia, es pastoral. lo en su ritmo, en sus posibilidades, en sus limitaciones también. Y
Hasta las piedras del templo son pastorales, o las piedras del palacio poner nuestra pastoral al servicio del pueblo, al servicio de esa gran
episcopal... Hacer más sencilla la casa de monseñor es una acción mayoría, tratando de facilitarle su organización en el proceso mayor
pastoral. De ahí la preocupación que debiéramos tener siempre por del pueblo, desde nuestra misión y desde nuestras posibilidades de
que toda nuestra vida y nuestra acción fuesen "pastorales", testimo­ Iglesia.
niantes. Y todo esto debe llevarnos a to m ar partido por el pueblo, con la
necesaria actitud critica de siempre. Debemos entrar nosotros mismos
en el proceso del pueblo, No olvidemos que optamos por los pobres,
u t iliz a r las m e d ia c io n e s
por esos pobres a los que reconocemos como empobrecidos. Y opta­
Debemos saber desenvolvernos en los procesos del pueblo, en mos por ellas que ya están en un proceso de liberación, o para que en-
su situación. Si una pastoral se organiza al margen de las mediaciones
179
178
tren en él, para que posibiliten a otros pobres u otros compañeros su­
yos el entrar en ese proceso. p a s to ra l d e f r o n t e r a
En ese sentido digo yo que la verdadera pastoral necesariamente En Nicaragua y en otras varias partes he hablado yo de la "pas­
es política, al servicio del Reino, en el proceso mayor del Reino... toral de frontera". Me refería a las varias fronteras que existen en
Centroamérica. Allá, en Nicaragua, evidentemente, está incluso la
frontera geo-militar, diríamos. La muchachada que está en la fronte­
qué hacer en casos difíciles ra, los campesinos que viven en la frontera, las madres que en la fron­
Si estamos en una Iglesia particular que no ha hecho la opción tera visitan a sus hijos, a sus hermanos, a sus novios... Gracias a Dios
por jo s pobres, en una Iglesia que no entra de lleno en el proceso de la hay algunos sacerdotes y religiosas que hacen esa pastoral de la fronte­
opción por los pobres, si el obispo concretamente es contrario a una ra. , Y es una pastoral "bastante fregada", como se dice allí, porque es
pastoral que a nosotros nos parece la única pastoral evangélicamente exponerse diariamente a lo que venga. Además, con frecuencia, se tra­
correcta en un momento y en un lugar determinados, ¿qué hacemos? ta de una pastoral bastante incomprendida por parte de los obispos.
En primer lugar debemos recordar la jerarquía de valores: el Rei­ Hay otra frontera muy importante, como sociocultural, la f r o n ­
no vale más que la Iglesia, porque el Reino es el fin, y la Iglesia es uno te r a id e o ló g ic a . Al embajador de Estados Unidos en Guatemala le es­
de los medios, aunque un medio muy especial para nosotros. Ante to­ pantaba ver a marxistas y cristianos juntos en Nicaragua... Yo creo
do y sobre todo debo mirar al Reino, como opción mayor. que nosotros, los cristianos, debemos adorar a aquel Dios que es Padre
Pero yo sirvo al Reino en la Iglesia, dentro de la Iglesia, como tanto de los cristianos como de los marxistas; a aquel Dios que envía
Iglesia, y en una Iglesia particular. Y en principio debemos quedarnos su Espíritu —"Pater pauperum", padre de los pobres— a los marxistas,
ahí. Es demasiado fácil para algunos agentes de pastoral el salirse de a los cristianos, a todos los que luchan con los pobres; a aquel Dios
ahí cuando hay dificultades. Pero puede ser poco evangélico. El pue­ que tiene un plan, un programa, un proceso que se llama Reino en tér­
blo se queda siempre... minos bíblico-cristianos, y que quiere que entren todos en ese proce­
Ahora bien, nos quedaremos ahí haciendo "oposición sindical". so. Nosotros, los cristianos, entramos en ese proceso a la luz de la fe,
Hacemos oposición al obispo o al superior provincial, a la cúpula. Una claro, y gracias a Dios. Ellos, los marxistas, entran en ese proceso a la
buena y leal oposición al servicio de la Opción que creemos nosotros luz del marxismo quizá, a la luz de su conciencia humana, de su res­
más correcta en una pastoral ubicada y comprometida verdaderamente ponsabilidad histórica.
al servicio del Reino. A h í hay una frontera, la frontera de la revolución, frontera so­
Nunca hay que pretender ser Iglesia paralela. Es evidente que ciocultural e ideológica, de la que nadie se puede evadir. La Iglesia
no. Pero me parece a m í que si tenemos conciencia clara de Iglesia, tampoco. Lo sepa la Iglesia o no lo sepa, lo quiera la Iglesia o no lo
quiera, yo les juro a ustedes por mi cabeza que gran parte del proceso
y si nos sentimos adultos en la Iglesia y con la suficiente libertad de
latinoamericano —que no sé exactamente cómo se dará— será por la
los hijos de Dios, creo que muchas veces podemos y debemos hacer
fuerza del marxismo. Ya fue. Ya es. Y será. ¿Qué va a hacer la Igle­
y organizar acciones, aunque ello les vaya a parecer a algunos parale­
sia? ¿Retirarse? No. Que se haga presente ahí en esa frontera de un
lismo. No tengamos miedo. Para bien del Reino, para bien de la pro­
modo lúcido, y crítico, evidentemente.
pia Iglesia local, y hasta para bien del propio obispo o del propio supe­
Para la práctica de la solidaridad, para la caridad, el marxismo
rior mayor. (Cuando el obispo o el superior muera, el Señor le dirá:
nos entregó un capítulo que no está en los evangelios: el análisis de la
"mira, no por tus méritos, no, sino por los méritos de tus agentes de
realidad. No está en el evangelio. No podía ni debía estar. En la doc­
pastoral 'rebeldes', entra, pasa, que ellos hicieron a pesar tuyo lo que
trina social de la Iglesia sí que hay análisis de la realidad, y, precisa­
tú no hiciste ni querías dejar hacer...". Y ahí el obispo, o el superior,
mente, tomado en parte del marxismo.
se lo agradecerá a ustedes).
En este particular debemos tener u n poco más de libertad de es­ Cuando salió el primer documento contra la teología de la Libe­
píritu. Somos adultos, y si somos adultos en la fe debemos serlo tam­ ración hubo estudios en América Latina y en Europa que demostraron
bién en la pastoral. Y la pastoral propiamente sólo se ejerce eclesial cómo ese documento que parece tan reticente y hasta en algunos as­
y hasta eclesiásticamente. Pero no sólo el obispo o el cura es eclesiás­ pectos reaccionario, utiliza categorías marxistas, porque no hay modo
tico: todos los bautizados somos eclesiásticos. Claro, todo esto tiene de no utilizarlas. Si no se quiere hablar de lucha de clases se hablará
sus problemas, y sus matices, pero me parece que, en principio, desde de conflicto de clases. Lo mismo me da. Acabaremos hablando de
el bautismo como principio, es válido. "malentendidos de clases"... Pues eso; no importan los nombres. Lo
que im porta es que hablemos de la realidad, sin negarla.
Pienso en otra frontera: la de la ju v e n tu d la tin o a m e r ic a n a .
Estoy recordando la experiencia de la insurrección evangélica, con el
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ayuno del padre Miguel D'Escoto. Muchos jóvenes nicaragüenses me También se necesita crítica y autocrítica. Por mi parte, en mi
dijeron entonces: "ya podemos ser cristianos otra vez, podemos creer estancia en Centroamérica, he procurado hablar con todo tipo de per­
otra vez en la Iglesia..." Y de cuántos jóvenes sé que por un testimo­ sonas: creyentes y no creyentes, teólogos, no teólogos, gente del Fren­
nio, por una lectura, por un gesto, han recobrado la fe, vuelven a creer te y del antifrente, de Guatemala, de Honduras, de El Salvador... Pre­
también en la Iglesia. Debemos estar particularmente atentos a esa guntaba: ¿qué les parece a ustedes?, yo obispo, aquí, qué hago, qué
pastoral de frontera que es la juventud latinoamericana. no hago, vale, no vale, qué deberíamos hacer, cómo... No se trata, cla­
Y es que en el proceso que vive Centroamérica, todo es frontera. ro, de discutir teóricamente teología o de releer mucho las historias
Si continuamos con una pastoral tradicional, si continuamos sólo sa- pasadas olvidando los desafíos de la historia presente...
cramentalizado o dando bendiciones, o repitiendo textos catequéticos
que fueron muy buenos —en su tiempo y en su lugar—, si no nos senti­
vanguardia y masa
mos provocados constantemente por Centroamérica para revisar, para Dicen los revolucionarios: "hay vanguardia y hay masa". Y es
renovar, para recrear nuestra pastoral centroamericana, estaríamos ig­ verdad, no sólo en cualquier movimiento, sino también dentro de la
norando esa frontera que Centroamérica es.
Iglesia. Y añaden: "pero la vanguardia ha de estar al servicio de la
He dicho varias veces, y de momento nadie me lo ha negado
masa". Ha de estar mirando siempre a la masa, respetando su ritmo,
(aunque me gustaría que quien me lo negara lo hiciese con datos o con
sus posibilidades. Creo que es importante no olvidar eso.
razones) que pienso que en Nicaragua es el punto crítico de Centro­
En Brasil, cuando hablamos de estos problemas a nivel de d iri­
américa hoy. Es como el cráter del volcán, en todos los sentidos. Yo
gentes —animadores, delegados de la Palabra, curas o monjas, etc.—
pienso que Nicaragua es el país más importante del mundo. Y no lo
siempre solemos distinguir bastante: dirigentes, comunidades, pueblo,
digo por metáfora. Lo digo con todo realismo. Por ser el país más
masa... Distinguiendo pues también entre masa y pueblo. Los dirigen­
crucial. tes tienen su responsabilidad, sus posibilidades; esperamos que tengan
su carisma. Se les puede exigir más, o menos, depende. Se les debe
En Nicaragua se da una experiencia de revolución, pero de una dar más nivel de formación.
revolución en mucha medida autóctona, original —hay que reconocer­ Me preguntaban en Nicaragua: ¿usted cree que algún día toda la
lo—, "sandinista". Aunque sea "también" marxista, es ante todo Iglesia será comunidad eclesialde base? Pues no. Evidentemente. No
"sandinista". En un sentido muy latinoamericano. Decía muy bien vamos a soñar. Pensar que algún día toda la Iglesia será tan comunita­
\ el Vicepresidente de Nicaragua: "nosotros no queremos otra Cuba", ria, tan compartidora, tan fraterna, tan comprometida... pues es soñar.
contestando a la acusación que el Imperio viene haciendo; "lo que La Iglesia tiene ya muchos siglos, y no vamos a pensar que vamos a ser
queremos es otra Nicaragua, una Nueva Nicaragua". Y eso es loque mucho mejores que los que quedaron atrás.
el Imperio intenta, tiene necesidad de impedir, lo que no parece dis­ Los teólogos discuten sobre el particular. Leonardo, Clodovis
puesto a tolerar. Que hubiese otra Cuba, o hasta otra Rusia... Pero y otros han tenido algunas veces sus discusiones. Y dicen más o me­
que haya otra Nicaragua, con una revolución que además de ser origi­ nos lo siguiente: se multiplicarán mucho las comunidades, y se están
nalmente sandinista y también marxista, sea cristiana... eso sí que no. multiplicando. Además de eso, estas comunidades darán a la Iglesia
Al embajador de Estados Unidos en Guatemala le escandaliza, le es­ un aire, un estilo bastante más comunitario, o sea, contaminarán de
panta, le aterroriza. Fidel Castro, por su parte, nos comentaba, entre comunitariedad a toda la Iglesia. Ahora bien, pensar que toda la Igle­
asustado y admirado: "ustedes, su Iglesia, la teología de la liberación, sia acontecerá en comunidades eclesiales de base... no. Quizá ni si­
ese compromiso suyo con el pueblo de América Latina...''. quiera sería ideal que sucediese. No vamos a pensar que hay que res­
Toda esa frontera nosotros debiéramos reconocerla óon toda lu­ tringir al Espíritu, o que antes de que se inventaran las comunidades
cidez y asumirla Con todo coraje. eclesiales de base el Espíritu no sabía cómo moverse. No lleguemos
Por eso yo pienso que una pastoral de frontera exigirá primero a esos extremos.
bastante disponibilidad, una cierta gallardía espiritual y pastoral, y es­ Recuerdo que fue Jon Sobrino quien dijo inicialmente q ue las
tar a lo que venga. Para eso es el espíritu de profecía. Para eso, íadis- comunidades eclesiales son un nuevo modo de ser Iglesia. Después el
ponibilidad hasta el martirio, que debería ser una característica de los cardenal Aloisio Lorscheider se apropió de la expresión. Y la asam­
cristianos. blea nacional de los obisposde Brasil, en un documento sobre las
Para un trabajo de pastoral de frontera sería necesario tener una cebs, la hizo suya, y ahí está: las comunidades eclesiales de base son
especial lucidez en política, en historia, evidentemente que también en "un nuevo modo de ser Iglesia".
biblia, en teología... Quien está en la frontera debe tener una forma­ A mí, personalmente, la expresión me pareció m uy hermosa,
ción mayor. Eso sí que me parece incontestable. y me dejó a la vez un poco preocupado. Me explico. Si ellas son un
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nuevo modo de ser Iglesia, pueden ser un modo más entre otros mu­
chos modos de ser Iglesia. Todos serían legítimos; de acuerdo. Pero que la Iglesia local se constituye en torno a un obispo.
¿todos serán igualmente legítimos? ¿Todos serían igualmente con­ ¿En caso de duda o de conflicto?: el Reino, el evangelio, el se­
temporáneos? En el sexto encuentro intereclesial de las comunidades guimiento. La moral más tradicional decía lo mismo, de otra manera:
eclesiales de base, lanzamos otra expresión diferente que creo queda en caso de duda, si no se puede resolver de otra manera, hay que se­
un paso más: "las comunidades eclesiales de base hacen que toda la guir la propia conciencia.
Iglesia sea de otro modo". Y ahí está en síntesis lo que yo apuntaba: Nosotros los cristianos no resolvemos según nuestra simple con­
las cebs contaminan, contagian de comunitariedad a toda la Iglesia. ciencia humana, sino según eso que se añade a nuestra conciencia hu­
Al Papa: que se haga más comunitario. A la curia romana: que se ha­ mana que es la conciencia cristiana, la fe, la conciencia de fe. Y esa
ga más comunitaria. A los obispos, la administración de las curias, los conciencia de fe nos remite al Reino. Claro, que también nos remite
sacramentos, la pastoral toda, el compromiso ecleslal con los procesos a la Iglesia, a la Iglesia institución incluso. Leonardo Boff, en su libro
del pueblo... que todo se haga más comunitario. "Iglesia, carisma y poder" no niega la institución, sino que simplemen­
te pide que el poder no niegue el carisma, y que la institución se ponga
al servicio del carisma. La institución de la Iglesia, como cualquier
que nos dejen ser "ésta" Iglesia otra institución, sólo sirve en la medida en que sirve a su fin; en nues­
Cuando aquí en América Latina gritamos y reclamamos —con tro caso, al Reino.
toda razón— que allí en el Vaticano no nos oyen, no nos escuchan, no
nos atienden, ni siquiera nos conocen bien, no respetan nuestras cultu­
ras ni nuestra situación o los desafíos que vive nuestro pueblo, noso­
tros partimos de un argumento fundamentalísimo: deberían atender por fidelidad
nuestra ubicación, las exigencias que vivimos, los desafíos que afronta­ Yo decía en mis tiempos jóvenes: la revolución hay que hacerla
mos. desde dentro.
¡Que nos dejen ser "ésta" Iglesia, aquí y ahora, Iglesia en Amé­ Ustedes conocen muchos militantes revolucionarios, persegui­
rica Latina, Iglesia en Centroamérica, con estos desafíos particulares! dos, que viven en la clandestinidad, amenazados de muerte diariamen­
Es imposible que una Iglesia en Centroamérica deje de lado a la te, que llegaron también a esa convicción. No digo que el que se sale
revolución que esta ahí, que deje de lado a los mártires, los presos, los ya sea un cobarde o un traidor, no. A cada caso hay que aplicar lo de
torturados, la seguridad nacional, la geopolítica norteamericana impe­ la "pastoral de la astucia”, lo de "estrategia y táctica". Pero muchos,
rialista presente en Panamá y en toda la región y en América Latina por fidelidad, creyeron que debían continuar dentro, en la clandestini­
entera... No podemos dejar de lado todas esas realidades. No pode­ dad, en el riesgo, en el peligro... Por fidelidad.
mos dejar de lado ese diálogo entre cristianismo y marxismo, entre
Iglesia y revolución... Si hay algo de Iglesia en Centroamérica que no
se preocupa de esas grandes realidades, ni siquiera es Iglesia. Porque e v ita r c o m p le jo s
está negando esa ubicación, esa encarnación que es una necesidad Pase lo que pase hemos de evitar tanto el complejo de persegui­
esencial a la Iglesia de Jesús para poder detectar el pecado, anunciar dos dentro de la Iglesia como el complejo de "salvadores" dentro de
la Buena Noticia y celebrar el hoy de Dios y el lugar dé Dios aquí y la Iglesia. Nadie salva ala Iglesia sino el Señor Jesús. Si tenemos el
ahora. “complejo" de perseguidos nos amargamos más de la cuenta, no d a ­
Las intenciones no las juzgamos. Pero hablando objetivamente, mos testimonio de alegría pascual que debemos dar, e incluso le d a ­
creo que el más ortodoxo teólogo no podría negar esto que estamos mos razón al adversario, Si los conservadores ven que nos sentimos
diciendo. Si la Iglesia ha de ser instrumento, señal, sacramento del acoquinados, arrinconadas, perseguidos... se sentirán felices. No les
Reino, habrá de serlo de un modo inteligible, localizado, encarnado vamos a dar ese gusto. Debemosvivir con libertad de espíritu.
en el respectivo lugar y hora. Ahora bien, no tengamos tampoco complejo de "salvadores".
Podemos, debemos criticar, disentir, etc., pero no sentirnos salvado­
carisma y poder res. A veces deberemos simplemente salir para otro lado. A quello
Para nosotros el último criterio no es la Iglesia, sino el Reino. de sacudir ei polvo de lassandalias se puede referir a una ciudad, a una
Nosotros no seguimos a un obispo, sino a Jesús. Sería herejía decir lo comunidad religiosa, a uaa parroquia, hasta a una Iglesia local... T a m ­
contrario. El último criterio es el Reino. Seguimos a Jesús y no al bién es verdad que hay que pensárselo bien a la hora de querer sacud ir
obispo ni al Papa, aunque ellos tengan una misión insustituible. Por- las sandalias: Jonás también quería hacerlo, y ya saben ustedes la his­
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toria ...
\ 185
q u e d a rs e o m a rc h a rs e lar, de diálogo Iglesia-revolución... con toda naturalidad, con la misma
Con respecto a quedarse o no quedarse en la Iglesia local (o en la exhibición por lo menos con la que otros exhiben su burguesía y su
parroquia o en la congregación religiosa) yo tengo el criterio siguiente. conservadurismo. Exhibir esa eclesialidad será un modo de contagiar­
Creo que hay que hacer lo posible por continuar en la Iglesia local, o la.
en el lugar donde se está. Por un argumento sencillo: el pueblo no
puede irse. Lo digo en un poema: el agente de pastoral va y viene del
pueblo al pueblo... el pueblo se tiene que quedar. Puede llegar a ser
e s p e ra n z a pascu al
una traición al pueblo, una fuga, un antitestimonio.
Nos quedamos, pues, siempre que podamos continuar sostenien­ En pastoral debemos dar finalmente a todo un sentido pascual.
do ál pueblo en su esperanza, en su caminar; quizá tendremos que pa­ Yo sé que ustedes, en Centroamérica, tienen que hacer un gran esfuer­
sar a actuar poco, a trabajar más en silencio, o hasta con ministerios zo para vivir la alegría pascual, el gozo en el Espíritu. Pero es necesa­
más tradicionales. Si nuestra palabra ayuda, anima, sostiene al pueblo, rio hacer ese esfuerzo, incluso para su propio equilibrio personal. Aun
quedémonos, en las situaciones más difíciles y tensas, los cristianos podemos vivir
Por otra parte, siempre podremos hacer de "quinta columna” con un rostro menos fruncido. Los cristianos, aun en todas esas ten­
siempre podremos hacer un trabajo evangélicamente subversivo, un siones, podemos apelar a una victoria ya realizada, a una presencia se­
trabajo de "oposición sindical", dentro de la propia diócesis, comuni­ gura, a una compañ ía que rompe toda clandestinidad...
dad o parroquia, asumiendo y afrontando la conflictividad, A hí, en Centroamérica, con todos esos problemas y en todas
También es importante en esos momentos de crisis el consultar. esas situaciones heroicas, con todos esos compañeros cristianos y no
Vale la pena un viaje en esas horas difíciles para consultar. Porque si cristianos, traten de poner ternura, alegría, gozo en el Espíritu, liber­
apelamos a nuestra conciencia hay que tener en cuenta que no somos tad del Espíritu... Recuerden la palabra del Che, tan cristiana: "hay
islas, que tenemos a los hermanos, que nos pueden hacer luz, que nos que endurecerse, pero sin perder nunca la ternura". Esa es también
pueden asesorar. una característica muy significativa en la revolución nicaragüense. Yo
Y además, hay que poner a salvo el equilibrio psíquico y hasta pienso que el marxismo en América Latina, en nuestras mismas revo­
una cierta alegría. Si uno ve que se está desequilibrando, que entró luciones, tiene mucho de ternura, a pesar de dramas, errores y hasta
en una tensión insanamente angustiante... es mejor dejarlo, entonces muertes internas. Y nosotros los cristianos podemos y debemos vivir
sí, para bien de él (tiene el deber de no suicidarse) e incluso para bien y expandir esa alegría y esa ternura. Si el Reino es el anuncio de la
de la comunidad, para no obstaculizar el proceso, el caminar de la co­ Buena Noticia, pues que se note que la Noticia es buena.
munidad, de la misma revolución.
Y ya saben: hay muchas personas que tuvieron que salir de don­
de estaban y Dios abrió caminos espléndidos por otro lado.

podem os, podam os


A m í me saben mal todos esos retrocesos: "Iglesia popular",
¿ya no podemos hablar de Iglesia popular? Imagínense que cedemos PASTORAL EN UNA REVOLUCIO N A G R E D ID A
también y no vamos a poder hablar —como quieren— de "pluralis­
mo"... Pues no señor. Podemos. Podamos.
El mismo Papa ha dicho que se puede entender bien el término
"Iglesia Popular". Imáginense que en Brasil no hubiera habido ciertos
obispos en la cúpula misma de la Conferencia Episcopal, y que en Perú Estoi pensando cuál sería realmente la pastoral de la Iglesia de
no hubiera habido por lo menos un equilibrio, que no hubiera habido Jesús h oy en Nicaragua. Apuntaría yo como tres actitudes fundam en­
al lado de aquellos obispos del opus dei y del sodalício otros obispos y tales de pastoral.
multitud de apoyos internacionales... pues hubiéramos podido llegar
a una situación en la que de la noche a la mañana no se hubiera podi­
do hablar ya ni de teología de la liberación. Si retrocedemos en Bra­ Primero, la pastoral de la consolación, tan bíblica. Tan del
sil y retroceden en Perú, no sé qué hubiera pasado. Ustedes no pue­ propio Jesús. Tan espontáneamente fruto del Espíritu: consolar a
den, no deben dejar de hablar de Iglesia de los pobres, de Iglesia popu- las madres de los caídos, esas madres que llenan a Nicaragua ("N ica­
186 ragua m adea por todos los costados"...). Las tres palabras que más
187
he oído en Nicaragua son: Dios, madre, paz. Consolar a estas ma­
dres, consolar a los hijos mutilados, en el hospital, en su silla de rue­ como cristiano y como obispo. Como obispo soy obispo de la Iglesia
das, como viendo mutiladamente también el horizonte de sus propias universal, siendo obispo de Sao Félix do Araguaia. Aun preocupándo­
vidas. Consolar a un pueblo entero que vive en la zozobra, en la agre­ me muchísimo, sin embargo, la credibilidad de la Iglesia como instru­
sión, en la precariedad, que ha de afrontar no sólo el escándalo polí­ mento del Reino, me preocupa muchísimo más la credibilidad del
tico sino también el escándalo eclesiástico. Consolar a estos tres her­ propio evangelio que llevamos en nuestra boca, en nuestras manos, o
manos que tengo yo aquí a mi lado, que podrían ser como prototipos en nuestros altares, hasta en nuestras estructuras... La credibilidad
del propio Jesucristo, y en última instancia la credibilidad del Dios
de tantos otros sacerdotes, religiosos, religiosas, agentes de pastoral...
vivo.
incomprendidos por su fidelidad a la Iglesia, incomprendidos por la
misma Iglesia; hablo de Ernesto Cardenal, de Fernando Cardenal, de
Miguel D'Escoto. Piensen en todos los que en Nicaragua necesitan de
la consolación en el sentido más espiritual, más cristiano de la palabra. He tenido estos días experiencias conmovedoras, comprome­
Consolar a todo un pueblo. tedoras también. Hoy me contaba por el camino un hombre joven
de treinta y pocos años que fue cristiano y que dejó de serlo, pero
que en estos días de la insurrección evangélica siente de nuevo una
gran inquietud de búsqueda, la necesidad de reencontrar su fe. He
En segundo lugar, la pastoral de la frontera. Quisiera dar a esta hablado incluso con varios dirigentes, con jóvenes, con padres y ma­
palabra sus varias significaciones. La frontera de la frontera: estas dres de familia que tienen ya sus hijos caídos o secuestrados, con al­
montañas que hacen el horizonte, el peligro y la esperanza de Nicara­ gún intelectual poeta, he hablado con esta nueva Nicaragua, y me pa­
gua. En la "mera frontera". Y esas otras fronteras que Nicaragua y la rece que esa credibilidad de Dios, de Cristo, de la Iglesia, está realmen­
Iglesia de Nicaragua libre han de vivir: la frontera ideológica. Girardi te en juego. Lo que se elabore teológicamente ahora aquí en Nicara­
ha publicado su libro sobre "Sandinismo, marxismo, cristianismo": gua de un modo estructural, con creatividad, y, más aún, lo que se
todo eso ya es mucha frontera, ¿no? Piensen ustedes en la frontera de diga espiritualmente aquí en Nicaragua —y es bueno recordar que la
los nicaragüenses, en la militancia, en la dirección, en la experiencia teología, la pastoral y la espiritualidad no pueden disociarse— debe
fronteriza de las comunidades, de los delegados de la Palabra, hoy a tener un objetivo, que no es proselitista sino muy evangélico y muy
veces explícitamente prohibidos, o sintiendo ya que la propia jerar­ evangelizador: la misma misión de la Iglesia. La credibilidad de la
quía crea delegados alternativos, con carnet. Piensen en el conflicto misión de Jesús que anunciamos, que pretendemos vivir. Me parece
de frontera que viven muchos jóvenes nicaragüenses, como divididos que el evangelio respalda esta preocupación mía, nuestra.
entre la Patria y su proceso por una parte y una fe que recibieron en Ustedes son una luz encima del candelero. Son una nueva sal
casa, por otra. Sé perfectamente que cuando se habla de frontera se que no se guarda en el salero. Son una profecía que se debe gritar
habla de riesgos. Se puede incluso hablar de contrabando. Quién sabe sobre los rejados de Centroamérica, de América Latina, del mundo.
si la Iglesia de Jesús sólo tendría derecho a estar en la frontera siempre
... en cualquier lugar del mundo, en cualquier cultura, en cualquier
pueblo, en cualquier movimiento histórico.

Pienso que con la pastoral de la consolación y la pastoral de la M ISION ER OS PARA LA FRO NTERA
frontera la Iglesia de Nicaragua, de Centroamérica, la Iglesia toda,
conseguiría lo que quizá le está fallando más a nuestra Iglesia de
hoy, por lo menos en su condición más estructural, en lo más jerár­ Compartiendo con mis hermanos “ misione­
quico, en lo más público en estas horas, que sería la p a s t o r a l d e la c re ­ ros ckretianos” en Centroamérica.
d ib ilid a d . Posiblemente, con otras palabras más antiguas, más de raíz:
el propio testimonio. Cuando vine a Nicaragua dije —quizá sin pen­
C e n tr o a m é r ic a : lu g a r " o p o rtu n o , u rg e n te y e fic a z "
sarlo tanto como lo estoy pensando ahora— que venía también para
H e llegado a la conclusión de que Centroamérica es hoy el lugar
ayudar un poco a la credibilidad de la Iglesia. La credibilidad de la
más importante de América Latina, e incluso creo que del tercer m u n ­
Iglesia está en juego. Sin quitarle nada a la Iglesia de Jesús, yo creo do. Me explico. (Y hablo en términos cristianos, y en términos globa­
en la Iglesia, me siento Iglesia, hago Iglesia, respondo por la Iglesia, les de liberación). Vean.
188 189
América Latina, frente al capitalismo internacional, y frente al Ser p o b re e n C e n tr o a m é r ic a : o p t a r p o r el p u e b lo pobre
socialismo... no hay duda de que es una encrucijada. ¿Qué va a con­ Hay muchas maneras d e optar por los pobres. Podemos optar
tinuar haciendo el capitalismo internacional, el imperio, los imperios, por rezar todos los días por los pobres. Podemos optar por dar limos­
Estados Unidos, hoy, en todo el tercer mundo, en América Latina...? na a los pobres. O por hacernos pobres como los pobres.
Y el socialismo, en segundo lugar, ¿qué puede hacer en el tercer mun­ La Madre Teresa de Calcuta, por ejemplo, optó, ella y sus monji-
do, y en América Latina? ¿Cómo puede implantarse? ¿Qué pretende tas, por vivir como pobres y por ayudar a los pobres. Ahora bien, ella
en América Latina? ¿Cómo puede ser vivido en este continente? Es no optó por ayudar a los pobres a transformar las estructuras socio-po-
un desafío. lítico-económlcas.
Cuando hablamos de todo esto no podemos caer en la tentación Cuando le preguntaron una vez a la Madre Teresa de Calcuta:
en que muchos caen de hablar sólo de este y oeste. Nosotros habla­ "¿qué opina usted, viéndose al lado de Dom Hélder Cámara, tan meti­
mos siempre en cruz: norte y sur, este y oeste. Para el cristiano, la do él en la política... mientras ustedes parece que la rehuyen...?" Ella
única palabra completa es la cruz, también cuando se habla de p olíti­ contestó: "él tiene su carisma; tiene su misión, que será necesaria...;
ca y de economía. El mundo está crucificado por el este y por el oes­ nosotros tenemos otro carisma, otra opción...". Son opciones distin­
te, pero sobre todo por el norte y por el sur. Cuando no había este y tas. Hay muchas maneras de optar por los pobres.
oeste ya había norte y sur. (Serían los Imperios babilónicos, el roma­ Sinceramente, a la vez que la respeto, creo que la opción de la
no...). Madre Teresa de Calcuta, aun siendo ella muy santa, es incompleta.
El problema sobre todo es norte y sur: imperio, dominación, de­ Creo que es poco crítica. Creo que algunos aspectos y para ciertos
pendencia, colonización... Jesús mismo experimentó en su vida noel sectores de nuestra sociedad —pensemos por ejemplo en nuestra pro­
problema este-oeste, sino el problema norte-sur: el imperio, la domina­ pia América Latina— es incluso poco testimoniante, poco misionera.
ción, la explotación. Porque los pobres no son simplemente pobres. Son empobreci­
Yo he dicho muchas veces que Palestina era como una Centro- dos, prohibidos, despojados... "Empobrecidos": sometidos a un pro­
américa, como un paisito de éstos de Centroamérica. Precisamente ceso de empobrecimiento. Sojuzgados por unas estructuras que los
Palestina es también un corredor. La importancia de pasillo, de canal, despellejan, que los empobrecen. No son unos mendigos. Ni son po­
que ha tenido Palestina a lo largo de los siglos, que tiene hoy todavía. bres "sueltos". Son una "clase" social. O varias clases, en el campo,
La importancia de corredor geopolítico que Centroamérica tuvo ya en en la ciudad...
los tiempos ind ígenas anteriores al "descubrimiento" y que tiene toda- A qu í estaría el secreto de la verdadera pobreza de los religiosos
vía, secularmente, esta Centroamérica canalizada, cintura de América y de los misioneros: el pueblo pobre y la pobreza popular. Para m í
Latina y puente entre los dos océanos... ésa es la palabra clave: "popular". ¿Qué tipo de pobreza hemos de
Creo que Centroamérica, políticamente, geopolíticamente, es vivir los religiosos?: una pobreza popular. ¿Qué se entiende por po­
ahora el lugar más importante del mundo, el más crucial. Y vean: bre?: la inmensa mayoría. ¿Qué opción?; la opción por el pueblo po­
también eclesiásticamente. Eclesiásticamente América Latina es el bre. Sólo con esa opción, la misma de Jesús—podremos ser "misione­
continente cristiano. Lo que la Iglesia tenga el coraje de ser aquí en ros" enviados como El a llevar a los pobres la Buena Noticia de la Li­
América Latina, y concretamente en Centroamérica, eso es lo que la beración, Tanto la pobreza religiosa, como la opción por los pobres,
Iglesia puede exportar de cara a su fu tu ro , y ya ahora. ("Exportar" en para nosotros los misioneros debe ser "popular", "popular", "popu­
el mejor sentido de la palabra, claro, sin querer colonizar)! lar"...
¡Cuántos africanos y asiáticos me han dicho o escrito: "depen­ Y pienso: ante estaopción por los pobres, esta pobreza popular,
demos de ustedes", o "estamos pendientes de ustedes"! Y también nosotros, los claretianos, hoy, en Centroamérica... ¿qué hacemos con­
nos lo dicen mucho desde Europa: "continuamos en la fe y en la Igle­ cretamente por esas mayorías oprimidas, por esos negros centroameri­
sia porque ustedes están ahí". (Esto no m e alegra, de ningún modo; lo canos, por los refugiados, por los que están en la m ontaña, por tantos
lamento; puede ser falta de eclesialidad por parte de ellos; pero puede mártires vivientes..,?
ser falta de sensibilidad quizá de Iglesias, jerarquías, pastorales de Eu­ Si nosotros los misioneros no vivimos la opción por los pobres,
ropa que no saben responder a las necesidades, a la urgencia, a sectores por esas mayorías, por los pobres empobrecidos (que Puebla nos dirá
como la juventud, o a sectores más m ilitantes... Y por eso, estos sec­ que tienen nombre y que tienen rostro), si no procuramos vivir popu­
tores miran al otro lado del océano buscando otras Iglesias que les larm ente, y si no procuramos hacer una pastoral p o p u lar, yo creo que
ayuden con su actitud a mantener la fe y a comprometerse... estaríamos negando el evangelio, negando nuestra condición de cris­
Por todo ello, por todo lo que geopolítico-eclesiásticamente tianos, nuestro bautismo,nuestra condición de religiosos, nuestra con­
aquí se juega es Centroamérica un lugar ta n crucial. Y por eso es un dición de misioneros.
lugar "oportuno, urgente y eficaz", es d ecir, misionero. 191
190
Centroamérica: misión de frontera Hoy, superadas ya muchas dicotomías, y entendiendo que no se puede
Los misioneros, por ser misioneros, deberíamos ser siempre unos hablar ya de lo social si no se habla de lo político (en el siglo X IX sí
"salidos de madre", salidos de esquema, de estructura, arrancados de... que se podía hacer esa dicotom ía), hoy hubiera sido sin duda un gran
Con toda aquella ilusión de las misiones, y un poco por el tem­ "santo pol ítico", un denodado misionero pionero en los caminos de la
peramento radical y extremoso que yo tengo, poco a poco me fui ha­ santidad pol ítica...
ciendo a la idea de que si uno no buscaba algún lugar lejano, distante, Yo digo siempre que el mandamiento nuevo, originalmente fue
"abrahámico" ("deja tu tierra y tu parentela, la casa de tu padre..."), Jesús quien lo vivió sin dicotomías, a pesar de que es evidente que él,
y si uno no se ponía en una coyuntura más o menos heroica, uno aca­ por ser el Verbo "encarnado en su tiempo y en su hora", no podía
baría no haciendo nada en la vida. (Eso puede ser estúpido también: expresar muy lúcidamente lo político de la época, ni el análisis de la
puede ser sueño, o exaltación poética, porque podría significar que no realidad... Vivía en su tiempo y en su época, no en el siglo XX. Pero
se puede vivir en la normalidad... ; pero cada uno tiene su propia histo­ lo vivió sin dicotomías.
ria y la gracia de Dios atiende la naturaleza y los genes de cada uno, Hoy, nosotros, a la altura de nuestro tiempo, también estamos
porque naturaleza y gracia se casan muy bien...). Pienso que si noso­ ya en capacidad de superar muchas dicotomías. Hoy ya tenemos cla­
tros, misioneros, no vivimos ese "salimos de", ese ir a la frontera, no ro —ojalá— que "todo es político, aunque lo político no lo es todo".
seremos verdaderamente misioneros. También para el misionero. También para el claretiano. Quien dice
Si alguien ha de vivir la pastoral de la frontera, ése es el misio­ que sí, quien dice que no, quien se abstiene, quien quiere ser neutral...
nero. La "pastoral de la frontera" podría ser una buena traducción todos están tomando opciones y actitudes políticas. También el m i­
de "lo más oportuno, urgente y eficaz". Toda "evangelización" se sionero.
encuentra con la frontera. La Iglesia siempre debería ser frontera, Nosotros, necesariamente, por ser misioneros y por opción por
del evangelio con el mundo. Prácticamente, la Iglesia, por definición, los pobres, para estar a la altura de los tiempos (en nuestro siglo X X ) y
debería ser: la frontera de la evangelización, o si ustedes quieren, la del lugar (encarnados en nuestros pueblos empobrecidos, en proceso,
frontera del Reino en el mundo. Toda la Iglesia debería ser fronteriza, y aquí en esta Centroamérica tan geopol¡ticamente concreta) debemos
en los lugares y en el tiempo. Pero si alguien en la Iglesia está llamado optar por los procesos délos pobres. Debemos optar por los procesos
a ser frontera, proa, punta, vértice... ése es —por definición, por voca­ populares mayoritarios. Debemos optar por aquellos procesos popula­
ción— el misionero. Está llamado a la vanguardia de la evangelización, res mayoritarios que reivindiquen los derechos básicos fundamentales
a la frontera de la construcción del Reino. Pienso en estos procesos, de los pueblos. Y los derechos básicos fundamentales de los pobres
en estos pueblos de Centroamérica... la pastoral de la frontera, la pas­ son: el derecho a la vida (álimento, salud, educación, tierra, trabajo,
toral de lo más oportuno, urgente y eficaz...: iel campo propio del mi­ techo), el derecho a una vida digna. Con mucha razón dicen en Nica­
sionero! ragua: "paz con dignidad”. Debemos optar por los procesos que res­
Hay un estudio sobre san Antonio María Claret, de Lebroc, que pondan a los derechos, a las exigencias básicas del pueblo.
aunque yo no lo he podido leer, creo que en resumen viene a decir: Piensen en los procesos históricos de los pueblos de Centroamé­
san Antonio María Claret, en cuanto a los "fenómenos" místicos (sub­ rica. Pregunto: un misionero, ¿puede dejar de lado las guerrillas de El
rayando lo de "fenómenos" y estudiándolos desde la psicología de Salvador? No digo que canonicemos las guerrillas; digo: ¿podemos de­
hoy) fue un tanto ¡luso; en cuanto a la santidad, sin embargo, Claret jarlas de lado? Un misionero, ¿puede dejar de lado los territorios " li­
fue realmente un santo, un gran santo. En lo político fue un reaccio­ berados" de El Salvador? Un misionero, ¿puede dejar dé lado la revo­
nario, como toda la Iglesia de su tiempo; pero en lo social fue un ge­ lución sandinista?...
nio, sin duda, un precursor, un grandísimo avanzado. Yo estoy plenamente de acuerdo con que los obispos de N icara­
Ser en aquella época un genio en lo social, trasladado a nuestro gua no sean sandinistas. Ni hace falta que lo sean. Pero si quisieran ig­
tiempo, significaría ser hoy un genio en lo político. En aquella época norar o contestar abiertamente la revolución sandinista, a mi me p are­
era imposible que la Iglesia fuera genial en lo político. cería por lo menos sin sentido. Por una razón muy sencilla: porque
En Cuba me decían algunos: no negamos que Claret fuera un la revolución sandinista está ahí. Es historia que está ahí. Es realidad
santo... pero es que Cuba era colonia, y él vino de España, y fue un ar­ que está ahí. Y la revolución sandinista tiene mucho de m ayoritario
zobispo de la metrópoli, en una colonia, y a favor de la metrópoli, a en Nicaragua. ¿Dónde van a hacer pastoral? ¿A qué pueblo van a
pesar de su santidad, que nadie niega, y a pesar de aquellos gestos tan evangelizar? ¿En qué época están evangelizando? ¿Qué tipo de Ig le ­
atrevidos que tuvo en lo social (su enfrentamiento a los negreros, el sia quieren hacer?... Puesque se descuiden, y entre unos y otros van
establecimiento de las cajas de ahorro y de la granja...). a conseguir que Nicaragua sea o marxista atea o de las sectas.
Ahora bien, lo que él tuvo de genial en lo social, siendo conse­ En Guatemala creo que los misioneros deberían estar en las c o ­
cuente, siendo él mismo, si viviera hoy, lo tendría ahora en lo político. munidades de repoblación,en las montañas de refugiados, o a c o m p a -
193
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ñando a los refugiados en México...: lo misionero, lo profético, lo más
oportuno, urgente y eficaz... Misioneros desinstalados... B IB LIO G R A F IA BASICA SOBRE
En las "áreas liberadas" de El Salvador, donde hay muchísima CRISTO LO G IA Y ESPIR ITU A LID A D
gente, todos prácticamente cristianos, y católicos... hay prácticamente
tres sacerdotes solamente.
En Guatemala, en esas áreas del pueblo que vive en esas monta­
ñas, sólo hay un sacerdote. (No estoy hablando de los guerrilleros,
L. BOFF, Jesucristo Liberador. Editado en Indoamerican Press de
que también son cristianos, y que también necesitan los sacramentos Bogotá, SR L d e Argentina, Sal Terrae de Santander.
la inmensa mayoría de ellos; y no me digan que los guerrilleros no A. NOLAN, ¿Quién es éste hombre? Sal Terrae, Santander, 1981
necesitan los sacramentos y sí los necesita la "contra", y un obispo J, SOBRINO, Cristología desde América Latina, CRT México 2 1 9 7 7
celebra misa para la contra en Miami, y ah í nadie se escandaliza; estoy J, I. G O N ZA LEZ FAUS, La Humanidad Nueva, Sal Terrae, Santan­
seguro de que si yo celebrase misa para los comandantes reunidos en der.
Managua, se rasgaban los vestidos hasta las estatuas de piedra del V ati­ H. ECHEG ARAY, La práctica de Jesús, Cep, Lima 1981
cano). Pues como digo, en toda esa Guatemala de la montaña sólo B. FOR TE, Un Dios de la Historia, Paulinas, Madrid
hay un sacerdote heroico que acaba de salir con el estómago estropea­ C. BRAVO, Jesús, hombre en conflicto, Sal Terrae, Santander
do; hubieron de sacarlo urgentísimamente. Afortunadamente hay
otro de una gran orden que está ahí, solito. L. BOFF, La fe en la periferia del mundo. Sal Terrae, Santander
Ante todo esto me pregunto: ¿podríamos estar los misioneros 1981
cómodamente instalados, en buenas casas, en barrios ricos, en parro­ P. CA S A LD A LIG A , Experiencia de Dios y pasión por el pueblo. Sal
quias tradicionales y sacramentalistas, en colegios "de prestigio"... le­ Terrae, Santader 1983
jos del pueblo y de los pobres, lejos de las mayorías oprimidas, de los S. G A L IL E A , Religiosidad popular y pastoral. Cristiandad, Madrid
desplazados, refugiados, perseguidos... lejos de los que sueñan con una 1979
Centroamérica nueva, de los que luchan arriesgadamente por el acer­ S. G A L IL E A , El camino de la espiritualidad, Paulinas, Bogotá
camiento del Reino a esta Centroamérica nuestra? 2 1985
Yo me digo a m í mismo: el futuro de Guatemala, el fruto de El G. G U T IE R R E Z , Beber en su propio pozo, Cep, Lima 1983; Sígue­
me, Salamanca 1984
Salvador, el futuro de Centroamérica, no se define en las parroquias
J. SOBRINO, Liberación con Espiritu, Sal Terrae, Santander 1985
tradicionales, en los colegios burgueses... Con eso no quiero decir que
J. SOBRINO, La oración de Jesús y del cristiano, Desclée, Bilbao
debamos abandonar sin más las parroquias tradicionales... (o quizá 1982; CRT, México 1978; y otras varias editoriales.
sí). El futuro se juega en otra parte, en la frontera, en la vanguardia. SOBRINO—G A L IL E A —CASTILLO, Oración cristiana y liberación,
Por eso, los misioneros debemos estar en la frontera del futuro, en la Desclée 1980
frontera de la misión, en lo más oportuno, urgente y eficaz. V A R IO S , Praxis de martirio ayer y hoy, Cepla, Bogotá 1977

J.M. V IG IL - A. TO RELLAS

En EEUU hay un sacerdote por cada 1000 católicos


" Europa " " " 1200 ••
" Asia " " " 2500
" Africa “ •• “ 3800 " MISAS CENTROAMERICANAS
" Sudamérica
,, .. " 6800 Transcripción musical y comentario teológico
" Centroamérica •• •• " 7500

(Fuente: "Sem Fronteiras" 157 (marzo 88) 35).

C A V -C E BES, Managua 1988, 28 págs.

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JOSE M A R IA V IG IL ( C o o r d .)

N IC A R A G U A Y LOS TEOLOGOS

Participan:
Casaldáliga, Balsuriya, Beato, Beozzo, Betto, Biot
Boff, Castillo, Comblin, Concha, Chenu, Chikane,
David, de Santa Ana, del Valle, Diez Alegría,
Dussel, Girardi, Greinacher, John, Llbánio,
Metz, Miguez Bonino, Paoli, Prien, Rayan
Richard, Shaull, Urbina, Vigil

Siglo X X I Editores. México 1988, 315 págs.

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