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Mujeres en el Tahuantinsuyo

Este documento describe el papel de las mujeres en la sociedad inca del Tahuantinsuyo. Analiza a mujeres míticas como Mama Huaco, Mama Ocllo y Chañan Cori Coca y su participación en la fundación y expansión del imperio. También explora la cosmovisión inca y cómo esta influyó en los roles de género, con las mujeres representando la fertilidad y los hombres la conquista. Finalmente, discute el papel político y administrativo de las mujeres, como la Coya y algunas caciques que gobernaron.

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Mujeres en el Tahuantinsuyo

Este documento describe el papel de las mujeres en la sociedad inca del Tahuantinsuyo. Analiza a mujeres míticas como Mama Huaco, Mama Ocllo y Chañan Cori Coca y su participación en la fundación y expansión del imperio. También explora la cosmovisión inca y cómo esta influyó en los roles de género, con las mujeres representando la fertilidad y los hombres la conquista. Finalmente, discute el papel político y administrativo de las mujeres, como la Coya y algunas caciques que gobernaron.

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“Un corazón, un compromiso, una vida”

EL PAPEL DE LA MUJER EN EL
TAHUANTINSUYO

Estudiante: Manuela Arredondo Rivera


5to de Secundaria “D”

Cusco-2019
INTRODUCCIÓN

El presente trabajo es una investigación teórica sobre el papel que desempeñaron


las mujeres en el incanato en los ámbitos político, social y militar,
Los autores han analizado a través de las diferentes fuentes los arquetipos
asociados a estas tres mujeres míticas: Mama Huaco, Mama Ocllo y Chañan Cori
Coca.
Mama Huaco quien fue una mujer guerrera que participó activamente en la
fundación y expansión del Tahuantinsuyo, junto a sus hermanos y hermanas,
especialmente en la conquista de los guallas.
Mama Ocllo quien al igual que su contemporánea Mama Huaco se desempeñó
activamente en los orígenes míticos de esta cultura andina.
Y Chañan Cori Coca con su participación fue una parte importante en la victoria del
imperio contra las chancas.
LA COSMOVISIÓN Y LO FEMENINO

La organización del Tahuantinsuyo fue bastante sofisticada. Incluso, los Incas


tomaron las formas de producción y de religiosidad de los pueblos conquistados,
que es posible apreciarse en la religión y ceremonias incaicas, que fueron de mucha
importancia en el mundo andino antiguo. Puesto que, estas se reflejaron en la vida
cotidiana, en la política, organización, toma de decisiones, en la economía y en el
paisaje que era considerado sagrado. Incluso, en la actualidad, el terreno andino se
pueden observar apachetas, se continúan celebrando ceremonias para los apus, etc.
Al explorar la cosmovisión es importante conocer los mitos de creación, estos se
pueden encontrar en las crónicas coloniales. Sin embargo, antes de desarrollar lo
anterior, cabe resaltar, que al parecer el dios “creador” y ordenador del mundo fue
Viracocha, quien establece que centro del Tahuantinsuyo sea en el valle del Cusco,
lo cual legitima lo sagrado del territorio. Otro aspecto resaltante de esta deidad, que
se encuentra en la cúspide de la cosmogonía andina, es que no se le puede clasificar
con masculino o femenino, es andrógino. No obstante, los dioses que le siguen
jerárquicamente se dividen por sexos. La división sexual de las deidades sirve para
que, posteriormente, se configuren las actividades humanas.
Por lo tanto, cada deidad tiene su contraparte masculina o femenina. Las deidades
femeninas se destacan por la fecundidad y producción como la Pachamama;
mientras que las masculinas se destacan por ser conquistadores, como el Rayo. Si
bien las estas deidades tienen atributos según al sexo que se les ha adscrito, la
interacción entre ellos posibilita la creación. Por ejemplo, la Pachamama tiene la
fuerza generadora de la tierra, pero por sí sola no puede brindar frutos, necesita un
complemento que haga esto posible. Entonces, la unión entre la Pachamama y el
Rayo (que tiene la capacidad de suscitar la lluvia) permite que se fecunde la tierra
y, que esta brinde sus frutos. En consecuencia, las deidades son interdependientes.
Por lo tanto, los incas estructuraron su universo a través de jerarquías paralelas de
género.
Estas clasifican a los dioses como si fueran seres humanos, mediante el lenguaje de
la descendencia. Este esquema de género sirve para que se construyan las
relaciones en el incario, en el que las mujeres simbolizaban las fuerzas creadoras, la
fertilidad de la tierra, la capacidad de proveer alimentos, metales y arcilla. Por ello,
las mujeres simbolizaban la capacidad de reproducir y dar vida.
Sin embargo, esto no significó que los roles masculinos o femeninos no pudiesen
ser realizados por personas del sexo opuesto, porque estas acciones podían suceder
en casos de necesidad.
Asimismo, anterior es necesario analizar los mitos de creación para tener una
mejor comprensión de la cosmovisión del Tahuantinsuyo. Este relato trata sobre
cuatro hermanos varones y cuatro hermanas:
Ayar Manco, Ayar Cachi, Ayar Uchú, Ayar Auca, Mama Ocllo, Mama Huaco, Mama
Cora y Mama Rauhua. Estos salen del cerro Huanacaure, luego de una serie de
peripecias llegan al Valle del Cuzco donde Ayar Manco funda el Tawantinsuyo:
Manco Capac sus hermanos y hermanas, por mandato del hacedor, se sumieron
debajo de la tierra y vinieron a salir de la cueva de Pacaritambo de donde se
jactaban proceder... El primer dia después de haber dividido la noche y e día el
Hacedor; y así de aquí les quedó apellido de llamarse hijos del sol, y como padre
adorarle y reverenciarle. (Molina, [1529 - 1585] 2010, p. 9)

Al analizar el mito es resaltante que cada hermano tiene su contraparte, que sigue
con el esquema de la dualidad y la complementariedad. En el caso de los Cuatro
Hermanos Ayar es sumamente importante, ya que gracias a esta se genera el orden
y la estabilidad, lo que se denomina yanantin.
Además, la división de los hermanos en cuatro se puede evidenciar en la
cuatripartición del imperio en los cuatro suyos: Chinchaysuyo,Antisuyo, Contisuyo
y Coyasuyo, cadasuyoson complementarios: norte/ sur, este/oeste, arriba/abajo,
derecha/izquierda. Cada una de estas partes son necesarias e importantes; no
obstante, una es superior a la otra: Hanan(arriba/derecha) es superior a Rurin
(abajo/izquierda).
A su vez, Hanan simboliza la parte masculina y Rurin, la femenina. Sin embargo,
cabe resaltar que se mantenía como eje central un punto, era el Cusco, que como se
sostuvo en párrafos anteriores, fue considerado como un territorio sagrado.
Entonces, para que exista el yanantin es necesario que exista una parte masculina y
su contraparte femenina. Aunque se debe tener en cuenta que el sector masculino
se encuentra en un plano superior.
María Rostworoswki demuestra como al tratar sobre los roles de género en los
andes hay que tener en cuenta ciertos matices. La autora parte del análisis del mito
de Los Cuatro Hermanos Ayar, cuando sostiene que entre los arquetipos
masculino/masculino, masculino/femenino, femenino/femenino y
femenino/masculino. El arquetipo femenino/femenino es representado por Mama
Ocllo; mientras, que el femenino/masculino por Mama Huaco.
A partir del estudio de estas mujeres míticas, se puede afirmar que el género y los
roles en los andes no son estáticos, como hace suponer la tradición occidental. Por
consiguiente, el género es performativo. Por ejemplo, en los andes Mama Ocllo es
una mujer maternal y Mama Huaco es una mujer masculina (guerrera).
La importancia de la Coya no radicaba, simplemente, en el hecho de ser la esposa
principal del Inca. Sino que, ella tenía que ser eficiente: tener conocimientos
agrícolas y administrativos. Su trascendencia se evidencia en que no solo se
celebraba el Inti Raymi, también, existía la fiesta Coya Raymi. Además, no solo
existió un proceso de elección del Inca, también, hubo uno para la Coya, que era
tan complejo como la elección del inca, donde las panacas principales se
encontraban en pugna. Entonces, la dualidad sexual del poder se evidencia en la
celebración de las fiestas : (Silverblatt, 1990, p.44) Lo anterior, sigue con la línea de
la división de los trabajos, ya que fueron Mama Ocllo y Mama Huaco quienes les
enseñaron, según los mitos, a las mujeres andinas a cocinar, a tejer, a realizar
labores agrícolas, etc.

Es por ello, que la Coya no solo mantenía su poder por ser la esposa principal del
Inca, sino por sus dotes administrativas. De lo contrario, el Inca podía separase de
la Coya y desposar a otra mujer para que ocupe ese cargo. En consecuencia, la
unión del Inca con la Coya simboliza el yanantin. Por lo tanto, la cosmovisión y la
religión influyeron en la organización y en los distintos aspectos de la vida de los
pobladores andinos. Además, en esta civilización fue importante el yanantin para el
desarrollo armónico de la vida. Es por ello, que incluso en las ceremonias y rituales,
se encontraban presentes las momias femeninas y masculinas de los ancestros.
Esto, es un punto importante a tomar en cuenta pues muestra la dualidad que
siempre está presente en esa sociedad altamente ritualizada y ceremonial
En el plano ritual las Coyas fueron fundamentales, pues eran hijas de la Luna y
debían mantener el culto esta deidad. Por ende, la Coya tiene la capacidad de
comandar un rito y servir como mediadora en las relaciones entre los seres
humanos y las divinidades.
Por otro lado, los curacas eran personajes preponderantes en la organización. Ellos,
no eran elegidos por el Inca, sino que su elección respondía a las pautas de cada
grupo étnico. Los curacas, como el Inca, estaban a cargo, aunque en menor escala,
de la administración de recursos en el Tahuantinsuyo, también de la reciprocidad y
de la redistribución de la producción. Estas autoridades, también eran
consideradas sagradas, pues se les llevaba en andas y se las relacionaba con las
huacas.
La dualidad también, se encuentra en este cargo, pues existía un curaca Hanany
curaca Rurinen cada etnia. El cargo de los curacas, también está jerarquizado,
existían curacas más importantes que otros. Asimismo, las mujeres andinas no solo
eran agentes pasivos en esta organización, existen casos de mujeres que han tenido
a su cargo cacicazgos. Por ejemplo: Añas Colque y Contar Huacho, etc. Por ende,
ellas han realizado labores administrativas. Sobre las mujeres con poder político, el
Padre Lizarraga sostiene:
Las mujeres a quienes los nuestros llaman Capullanas, por el vestido que traen y
traían a manera de capuces con que cubren desde la garganta hasta los pies... Estas
capullanas, que eran señoras en su infidelidad, se casaban con quienes querían,
porque en no contentándolas el marido, le desechaban y casábanse con otro.
(Rostworowski, 1961, p. 26)

La organización en cacicazgos responde al mejor aprovechamiento de la mita,


donde los pobladores, fueron piezas clave en la organización, ya que sin la mano de
obra no se puede sostener toda esta estructura, pues la fuerza laboral permitió que
se puedan explotar los recursos ecológicos (en pisos ecológicos, siembra y cosechas,
etc.) y se realice la tributación.
Por lo tanto, existen una serie de disposiciones sagradas unidas con el linaje de los
pobladores y el ancestro fundador, que se manifiesta en la organización política,
económica y social en el Tahuantinsuyo, donde la mujer no es un agente pasivo de
esta compleja organización. Por ello, es necesario conectar todos estos aspectos con
la cosmovisión del Incanato.
MITOLOGIA Y LA MUJER
Dentro del mito de Manco Capac y Mama Ocllo se señala a Manco Capac como el
portador de una vara de oro que, al ser arrojada y hundirse en la tierra, debía
indicar el lugar escogido para asentarse definitivamente. Sin embargo, el relato del
cronista Sarmiento de Gamboa (1943) da cuenta de Mama Huaco como la persona
encargada de cumplir dicha misión, es decir, una mujer portadora de la vara
fundante, símbolo de un mandato divino, capaz de penetrar la tierra, o sea, de
representar una imagen femenina con atributos fálicos. Además. Mama Huaco es
mencionada como capitán de su propio ejército y uno de los cuatro jefes que
tomaron posesión del futuro Cusco.
La ferocidad de Mama Huaco quedó demostrada al coger una boleadora y herir con
su arma a un natural del lugar. Tiempo después de su establecimiento en el Cusco,
los Incas se enfrentaron en repetidas ocasiones con los Chancas, etnia de la región
del río Pachachaca. Los Chancas o tras repetidas luchas contra los Incas, decidieron
atacar el mismo Cusco y en el asedio fueron derrotados. Este episodio dio origen a
la expansión Inca y a su final engrandecimiento. En la guerra que se libró, hallamos
a una mujer a la cabeza de su ejército. luchando junto con los Incas. La curaca,
llamada Chañan Curi Coca, señora de los ayllus de Chocos-Cachona participó
activamente con sus tropas y colaboró en el triunfo alcanzado por los cusqueños.
Esos personajes femeninos pertenecientes al mito y a la leyenda señalan a mujeres
desempeñando el poder. Numerosas son las referencias en documentos de archivos
sobre la presencia de mujeres curacas que ejercían directamente el poder durante
los siglos XV y XVI, lo que indica que el privilegio del mando no fue, en el mundo
andino, un privilegio del varón
La terrible Mama Huaco
La ferocidad de Mama Huaco era terrible en el combate contra los Chancas antes
de llegar Cusco. El cronista señaló que mama huaco hirió con una boleadora a un
guerrero chanca. Luego le abrió el pecho y le saco los pulmones para soplarlos
delate del enemigo. En consecuencia, estos abandonaron inmediatamente la zona,
quedando la región en poder de los incas.
Numerosas son las referencias en documentos de archivos sobre la presencia de
divinidades incas femeninas que ejercían directamente el poder durante los siglos
XV y XVI, lo que indica que el privilegio del mando incaico no fue un privilegio
exclusivo del varón en el mundo antiguo.

Cuando el futuro Inca, bajo el mando de más autorizarle de ellos, Manco Capac ,
que llegó a una tierra que parecía propicia encuentra ya ocupado por los Guallas,
pobladores pacíficos, pero muchos agricultores ya pedían que desista de sus
intenciones, cuando intervino Mama Huaco. Ella se enfrentó a uno de los
naturales el cual mato con un certero golpe. No contento con su gesto, abrió el
cadáver del caído y tiró de los pulmones que se llevó a la boca y el viento inflado.
Su gesto de ferocidad inhumana, aterrando a los compañeros del muerto que
preferían dejar el barrio en lugar de chocar con la gente tan malvados y crueles.

Chañan Curi coca (Cusco siglo XV)

Chañan Curi coca significa 'mujer que simboliza al oro y a la coca' es el nombre
de una curaca definida por los cronistas incas como la degolladora del Cusco, una
mujer mítica en el espacio inca, una mujer guerrera que participo y dirigio la
defensa militar de la capital inca ante el belicoso ejército Chanca.

A principios del siglo XV Los Incas no eran aun el gran imperio que conocemos
ahora y su entera existencia estaba en peligro con la invasión de Los Chancas que
habían subyugado cuanto pueblo habían atacado, su fama y prestigio era de
invencibilidad debido a la enormidad de sus ejércitos y a la ferocidad de sus
ataques (es posible suponer que los chanchas fueron causantes de la
desintegración de la cultura Wari, imperio que duro 7 siglos anterior a los incas)

Fue en 1438 que el caudillo los sanguinarios guerreros Chancas, Anccu Hualloc
reunió 40.000 hombres de guerra y emprendió la conquista del Cusco, según la
usanza andina se dividieron en tres ejércitos, avanzó victoriosamente hasta
rodear la ciudad. Los líderes incas, Wiracocha y uno de sus hijos, Inca Urco, el
sucesor al trono, huyeron a Xaquixauna cuando la derrota militar parecía
inminente, el príncipe Cusi Yupanqui (príncipe alegre) luego autoproclamado
Pachacutec dirigió una defensa militar apoyado por los generales Vicaquirao y
Apo Maita, los atacantes llegaban liderados por Astoy Huaraca y Tumay
Huaraca

Los Chancas lanzaron todas sus fuerzas contra la ciudad y se produjo una feroz
batalla donde los habitantes de Cusco resultaron vitales, todos participaron en la
defensa de sus hogares y destacan las historia a Chañan Curicoca, la mujer que
lucho tan bravamente que hizo retroceder a los soldados enemigos.

LA DESVALORIZACIÓN FEMENINA

El hecho de que la importancia femenina, haya sido puesta en segundo plano, está
en relación con la visión patriarcal, propia de los hombres europeos del siglo XVI.
Sin embrago, las mujeres en el incanato, tuvieron una gran injerencia en la
organización del incario. Esta afirmación se sustenta al analizar los mitos, pues se
puede notar cómo se legitima la organización y la importancia, a partir del estudio
del papel de las mujeres en el Tahuantinsuyo. La envergadura de las mujeres se
puede hallar en distintos aspectos: políticos, económicos, agrícolas, sociales, etc.
Un ejemplo de que existían mujeres de alto rango y con injerencia directa, en lo
anteriormente mencionado. Incluso, se percibe en la vestimenta de ellas. Esto se
encuentra en el mito de Los Cuatro Hermanos Ayar, pues las mujeres salen con
ropas finas al igual que los hombres: (Cieza de León, [1518 – 1554] 2000, p. 38).
Por lo tanto, la importancia de las mujeres existió en el pasado prehispánico,
siempre dentro de un esquema dual. No obstante, esto cambió con la llegada de los
españoles, pues se impusieron nuevos paradigmas, que le restaron valor a los roles
femeninos, suscribiéndolos simplemente al plano doméstico. Sin embargo, como se
examinará en los siguientes subcapítulos, las mujeres incas tanto como los varones,
al complementarse permitían que se establezca una organización eficiente en el
Tahuantinsuyo, pues gracias a la complementariedad se podía realizar alianzas, las
cuales propician la reciprocidad y la redistribución, estos dos puntos son
fundamentales en el mundo andino.

LAS MUJERES GUERRERAS Y CONQUISTADORAS


Constantemente cuando se piensa en los conflictos bélicos del pasado
prehispánico, se tiende a imaginar grandes grupos de varones que pelean en
bandos opuestos. Sin embargo, pocas veces o nunca se piensa que las mujeres
puedan tener agencia en aquel ámbito. No obstante, en el mito de Los Cuatro
Hermanos Ayar, se puede hallar participación femenina en el aspecto bélico, no
sólo en el campo de batalla, también en el planteamiento estratégico de la guerra.
En este aspecto ha sido fundamental la participación de Mama Huaco.
Incluso, se puede hallar en el nombre de esta mujer mítica, la fuerza que ella
representa: “Huaccu”, según Cabello, significa mujer varonil, que no hace caso al
frío, ni del trabajo y es libre de hablar, sin género de recogimiento. Por otro lado,
otra de las mujeres míticas presentes en aspectos bélicos es Chañan Cori Coca,
quien peleó contra los Chancas. Existen diversas descripciones sobre Mama Huaco;
sin embargo, todos los cronistas empleados para este trabajo coinciden en que ella
fue una mujer varonil, quien participó activamente en el aspecto bélico.
Entre las descripciones que existen sobre esta mujer controversial, se encuentra la
de Guamán Poma, quien la describe físicamente como la belleza que se le adscribe
a Mama Huaco, puede estar en relación con que el cronista tiene un relato en la que
se concilian dos tradiciones, pues Guamán Poma, al ser un indio colonizado, quien
notó la importancia de la escritura como un arma de persuasión se somete a las
estructuras y a las reglas occidentales para persuadir al público español. Fray
Martín de Murúa coincide con la descripción hecha por Guamán Poma:

Y ansí Mama Huaco, legítima mujer de Manco Capac, de la qual sería nunca acauar
querer decir aquí la grandeca y bárbara Magestad del seruicio, riqueca y adorno de
su cassa, fue hermossísima aunque algo morena, lo qual en general sucedió a todas
las Coyas y ñustas de esta cassa. El vestido que usaban era de cumbifinissimo, que
parescía de seda, labrado con diuersidad de labores, páxajaros y flores. (Murúa
[1590] 1962, p. 29)

Esta descripción sobre Mama Huaco muestra la cercanía de estos dos cronistas. Por
otra parte, en el dibujo que hace Guamán Poma sobre Mama Huaco se encuentra a
una mujer imponente, quien tenía a su servicio a muchas otras mujeres, lo cual
manifiesta la importancia de las mujeres en el Tahuantinsuyo. En la Nueva Crónica
y Buen Gobierno se mantienen categorías andinas en los dibujos. Por lo tanto, es
un texto híbrido:

Esta crónica recoge explícitamente la tradición oral de las lenguas nativas


consiguiendo transcribir mitos, tradiciones y costumbres que anuncian las raíces
del sincretismo religioso y una muy precoz opción por los pobres. Además, de ser
una crónica incluye el uso siu generis de varios recursos del discurso narrativo
colonial, es decir de los prólogos, las biografías, las relaciones e informes, la poesía,
las ficciones en el texto verbal. (Salazar, 2003, p. 13)

Siguiendo con la importancia de las mujeres en el aspecto bélico, cuenta el mito de


Los Cuatro Hermanos Ayar, de que antes de que se establezca el lugar donde se iba
a asentar el Tahuantinsuyo, los hermanos buscaban el lugar propicio donde
establecerse. En el camino se chocaron con el pueblo Huallas y Alabisa. Sobre este
punto, los distintos cronistas han recopilado el relato. Sarmiento de Gamboa
cuando trata Las diferencias de Manco Capac con los Alcabisas sobre las
sementeras XIV:

Además de estos había otras parcialidades como dijimos, naturales del Valle del
Cuzco, a los cuales Manco Capac y Mama Huaco destruyeron totalmente, y sobre
todo a uno que vivía junto a Ynti – Cancha en la cuadra más cerca, que se llamaba
Huamanamean. (Sarmiento, [1532 – 1592] 1988, p. 62)

Por lo tanto, tal como describe el cronista, la participación de Mama Huaco es


directa en las confrontaciones bélicas, pero existe una participación conjunta con
Manco Capac. Otra cita que demuestra la injerencia directa de las mujeres en las
guerras es que ellas planeaban las estrategias que se iban a emplear para la guerra:
(Sarmiento, [1532 – 1592] 1988, 52). Asimismo, se cuenta con la participación de
Mama Ocllo, Mama Cura y Mama Rahua. Tanto las mujeres como los varones,
tienen capacidad de movimiento de gente para la guerra, entre otros aspectos.
Siguiendo con el planeamiento estratégico en la guerra, Mama Huaco, para
debilitar a los Alcabisas, sugiere que se les corte el suministro de agua. Entonces,
las mujeres tenían capacidad de acción en momentos críticos. Por otro lado,
Chañan Cori Coca, es otra mujer que tiene participación activa en el aspecto bélico,
que como Mama Huaco es feroz y cruel.
En el Museo Inca de la Universidad San Antonio Abad (Cuzco), se la retrata con
vestidos muy finos agarrando una cabeza (de un decapitado), que parece de alto
rango. En la obra, también, se puede ver que hay ciertas personas a su cargo y
cabezas de pumas que adornan la pintura. Asimismo, en la descripción del cuadro
dice “El Gran Nusta Chañancoricoca. [A]vuela de los dozeyngasdestos Reinos del
Perú”.
Chañan Cori Coca es una mujer que ha combatido y está exhibiendo la cabeza del
oponente, vencido en la guerra. El hecho de que hayan dibujado a esta mujer con
pumas, representa el valor y la fuerza con la que peleó contra los Chancas. Por lo
tanto, esta mujer sigue siendo fundamental para el establecimiento y el
mantenimiento del Tahuantinsuyo, ya que en un determinado momento de crisis
ella responde ante la adversidad.
El comportamiento varonil que exhiben tanto Chañan Cori Coca y Mama Huaco, es
aceptado y valorado por la sociedad incaica. Por lo tanto, la feminidad es una
construcción social, que se modifica constantemente. Por ello, con la llegada de los
españoles se impusieron nuevos paradigmas y se desestructuró el mundo andino.
Por ejemplo, se superpuso un imaginario mariano (influenciado por el
cristianismo) sobre el varonil, que ha sido aceptado los pobladores americanos.
La guerra en el Tahuantinsuyo, además de ser un despliegue bélico, supone un
comportamiento ritual. Por ello, la ferocidad expuesta por las mujeres guerreras:

Esta Coya Mama Huaco fue mujer de gran valor, entendimiento y discreción, y a
ella atribuyeron algunos la muerte del yndio Poques, que diximos auer muerto a la
entrada del Cuzco y sacádole los bofes y, hauiéndolos soplado, entró dentro
causando herror y espanto a los moradores de aquel asiento. (Murúa[1590] 1962, p.
28)

Sobre este episodio, que sigue con el comportamiento militar, también supone un
gesto mágico y ritual, en la que Mama Huaco, hace gala de sus poderes
sobrenaturales, por el acto adivinatorio de un Kallparikukuy, que es un acto
adivinatorio en vísceras humanas. Por lo tanto, esto legitima no sólo el papel de las
mujeres en las guerras sino, también en el aspecto ritual que es fundamental en el
Tahuantinsuyo.

LAS MUJERES Y LOS RITOS

Los ritos en el incario cubren diversos aspectos de la vida de los pobladores. Como
se ha sostenido al inicio del capítulo, los mitos están unidos a los ritos, que es una
actuación organizada acompañada de palabras. Por lo tanto, en los ritos es
importante la colectividad, también, el despliegue que se realiza. Entonces, <<el
mito sería un hieróslógos (discurso sacro) explanatorio de los significados del
lugar, el origen, los gestos y los episodios de un proceso cúltico>> (Cencillo, 1998,
p. 22).
En este caso con el mito de los Cuatro Hermanos Ayar se legitima la importancia
de las mujeres en los rituales, ya que como sostiene Luis Cencillo, los orígenes son
fundamentales en el proceso de explicación del establecimiento y en la
sacralización de los ritos.
En el mito de Los Cuatro Hermanos Ayar, <<se establecen acciones - modelos o
arquetipos de un orden social, que se sustenta en las consideraciones
sobrenaturales de los personajes>> (Sánchez, 2008, p. 75).
Las mujeres míticas: Mama Huaco y Mama Ocllo, demuestran que las mujeres
incas sean fundamentales en los ritos. Por eso, no sorprende la presencia de las
mujeres en los ritos: las deidades femeninas, los ancestros y la Coya y las mujeres.
Cristóbal de Molina, documenta los ritos y ceremonias que existían en el
Tahuantinsuyo, en estos es constante que estén presentes el Hacedor, el Sol, la
Luna y al Trueno:

Iban a adorar a las huacas del Hacedor, sol y Luna y Trueno y hacían reverencia al
Inca, haciéndoles antes de esto los tíos y parientes azotando en los brazos y piernas,
y diciéndoles que siempre fuesen valientes y tuviesen gran cuenta con el servicio de
las huacas y el Inca. (Molina [1529 – 1585] 2008, p. 92)

Según esta cita se puede sostener que al ser la Luna “madre” de las Coya, y por
extensión de las mujeres, ellas forman parte de la ceremonia, donde se les exige a
los varones ser valientes, pero esto no exime a las mujeres de serlo. Las mujeres se
encuentran físicamente presentes:

Iban con ellos todas las doncellas que habían recibido todas las vestiduras que el
Sol les dio. Llamábanlasñusta callisapac, las cuales llevaban cargados unos
cantarillos pequeños de chicha, para dar de beber el día siguiente a los parientes de
los caballeros y para el sacrificio que se había de hacer, y beber los mancebos
armados caballeros. (Molina [1529 – 1585] 2008, p. 92)

Entonces, no sólo su presencia es importante, también el rol que ellas tienen, ya


que las ñustas callisapac son las encargadas de proveer chicha, esta bebida de maíz
es fundamental para el acercamiento con las deidades y con el Inca. Por ende, la
participación de las mujeres es fundamental, pues como se ha sostenido en el
capítulo anterior, son ellas las encargadas de la elaboración de la chicha. En este
aspecto son fundamentales las acllas, entonces, se sustenta la importancia de las
acllas en el Tahuantinsuyo. Luego, la importancia de los acllahuasis

A las puertas de estas casas estaban puestos porteros tenían cargo de mirar por las
vírgenes, que eran muchas hijas de señores principales, las más hermosas y
apuestas que se podían hallar; y estaban en el templo hasta ser viejas; y si alguna
tenía conocimiento con varón, la mataban o enterraban viva y lo mismo hacían a él.
Estas mujeres eran llamadas mamaconas; no entendían más de tejer y pintar ropa
de lana para servicio del templo y en hacer chicha, que es el vino que hacen, de que
siempre tenían llenas las grandes vasijas. (Cieza de León, [1518 – 1554] 2000, p.
99)
Incluso, según Betanzos, cuando Atahualpa mandó matar a las mujeres de
Huascar, se prohibió que atacasen a las acllas, aún cuando fuesen parientes de
Huascar. Puesto que, como se ha sostenido en líneas anteriores, las acllas sirven
como puente de conexión entre las deidades y los seres humanos. Sin embargo, el
aporte de las mujeres en los rituales no se circunscribe únicamente en la
elaboración de chicha, las Missaacllas eran las que se dedicaban a la producción de
esta bebida (desde el cultivo y cosecha de maíz), ellas les conferían el carácter
sobrenatural (propiciatorio) a la chica. Ellas también tienen sus propios rituales y
ceremonias:

Sacaban también la figura de una mujer que era la huaca de la Luna, la cual
llamaban Passa mama, teníanla a cargo mujeres y así cuando salían de la casa del
Sol, donde tenía su aposento por sí, ahora donde es el mirador en Santo Domingo,
la sacaban ellas en hombros. La razón porque la tenían a cargo mujeres es porque
decían era mujer, como en su figura parece.(Molina, [1529 – 1585] 2008, p. 88)

En este fragmento, se muestra la importancia del culto a la Luna como sostiene


Molina, las mujeres se encargaban del culto y el mantenimiento del mismo,
inclusive la Luna tiene sus propias tierras para que se mantenga el culto a esta
deidad. Además, se evidencia la importancia de la divinidad, porque es desplazada
en hombros. Otro punto a tomar en cuenta, es que las deidades femeninas estaban
incluso en las ceremonias de los varones, en este caso, en la Mucha.
Entonces, se pude encontrar un referente a la dualidad y la complementariedad
(femenino/masculino), que siempre se encuentra presente en la vida de los
pobladores del Tahuantinsuyo. Inclusive, coexistieron sacerdotes y sacerdotisas.
Por otro lado, entre los sacrificios humanos que se les realizaban a las huacas, para
que hubiera prosperidad, que no haya enfermedades, etc. Se sacrificaban mujeres:

Las mujeres que sacrificaban iban vestidas asimismo ricamente con sus ropas finas
de colores y de pluma y sus topos de oro y sus cucharas y escudillas y platos, todo
de oro; y así adrezadas, después que habían bebido, las ahogaban y enterraban
creyendo, ellas y los que mataban, que iban a servir al diablo o Guanacaure. (Cieza
de León, [1518 – 1554] 2000, p. 101)

Pese a que Cieza, sataniza estos sacrificios, se puede seguir sosteniendo la


importancia de las mujeres en los rituales, en los que ellas y sus cuerpos son de
gran relevancia. Asimismo, Guamán Poma sostiene que Mama Huaco, es una de las
mujeres que incitó a los pobladores a la idolatría. También se hace evidente la
importancia de las mujeres, pues ellas tienen capacidad de comandar los ritos:
El dicho primer Ynga Mango Capacno hubo padre conocido; por eso le dijeron hijo
del sol, YntipChurin, QuillapUauan[lit. hijo del sol, hijo de la luna]. Pero la verdad
fue se Madre Mama Uaco. Esta dicha mugerdizen que fue gran fingidora, idolatra,
hechesera, el qualhablaua con los demonios del infierno y hazíaserimonias,
hecheserías. Y acíhazía hablar piedras y peñas y palos y zerros y lagunas porque le
rrespondía los demonios. Y acíesta dicha señora fue primer enbentadora de las
dichas uacasýdolos y hecheserías, encantamientos, y con ello les engañó a los
dichos yndios. (Guaman Poma, [1613] 1988, p. 63)

Además, en la cita en la que Mama Huaco sopla los bofes como un ritual de
adivinación, que reafirma la presencia de mujeres sacerdotisas. Además, las
mujeres tenían sus propias ceremonias y rituales: < enterraban los sacrificios para
la Luna, rogándole que al Inga siempre le diese salud y prosperidad; y que siempre
venciese a sus enemigos>> (Molina, [1529 – 1585] 2008, p. 121). Según esta cita, se
puede notar la importancia que tiene la Luna, ya que no sólo se le ruega por la
salud del Inca, sino que también se le hacen sacrificios en su nombre. Por otro lado,
la presencia de las mujeres en los rituales, también acompañaban los muertos
(varones y mujeres). Por ejemplo, Molina documenta el “Coya Raymi”, que se
celebra en el mes de agosto. Por el nombre de esta festividad se puede sostener la
importancia de las mujeres en la organización del Tahuantinsuyo. En esta fiesta, se
practica un ritual en el que los muertos están presentes:

Y asimismo sacaban los cuerpos de los señores y señoras muertos que estaban
embalsamados, los cuales sacaban las personas de su linaje que a cargo los tenían; y
aquella noche los lavaban en sus baños que cuando estaba vivo cada uno tenía, y
vueltos a sus casas los calentaban con sanco, la mazamorra gruesa que está dicha; y
luego les ponían delante las comidas que cuando eran vivos con más gusto comían y
usaban, las cuales ponían muy bien aderezadas como cuando vivos estaba; y luego
las personas que tenían a cargo los dichos muertos los quemaban. (Molina, [1529 –
1585] 2008, p. 49)

Por lo tanto, en el ritual no se exime la presencia femenina, donde el culto a los


muertos es fundamental en el mundo andino. Por medio de las huacas se sustenta
la pertenencia de los pobladores a sus respectivos ayllus. Por lo tanto, se recordaba
constantemente los orígenes de los pobladores, donde se encuentra presente la
dualidad femenino/masculino, incluso en la muerte (o en el otro estado de la vida).
Entonces, los muertos, quienes están presentes en los distintos aspectos de la vida
(guerras, ceremonias, consejos, etc.), eran hombres y mujeres. Por ende, se puede
concluir que las mujeres, no se encontraban excluidas en las grandes decisiones ni
en los sucesos importantes. Ellas, participan activamente en las ceremonias y
rituales, no son simples espectadoras. Asimismo, a las huacas femeninas, también
se las cuida, se las viste, se les alimentaba con tanta vehemencia como lo hacían con
las huacas masculinas. A ambas huacas se las quema; por ende, el sacrificio
realizado es de suma importancia, por el valor que se les adscribe a los muertos. A
partir de lo anterior, se soslaya el poder político que podían tener las mujeres. Sin
embargo, esta invisivilización del poder femenino se rompe al notar su importancia
en los rituales que se practicaban en el Tahuantinsuyo: <> (Silverblatt, 1990, p.
44). Entonces, el poder comandar un rito y que la Coya sea la representante de la
Luna en la tierra, le permite tener poder no solo en el aspecto ritual, sino que
legitima su poder en el aspecto político. Además, en los vestigios arqueológicos, se
puede apreciar a la “madre temible”. Por ejemplo, Mama Huaco es la capitana del
ejército que en el futuro se posesionará del Cuzco. Esta mujer mítica al tener
atributos fálicos, como se ha sostenido en párrafos anteriores, y tiene una
contraparte femenina: tiene una vagina dentada. Por ende, tanto Mama Huaco
como Chañan Cori Coca son mujeres varoniles con poder. La primera,
(Rostworowski, 1995, p. 8). Entonces, el poder en el Tahuantinsuyo implica
caracteres duales de género, esto se puede encontrar en los mitos de origen del
Cuzco.

LAS MUJERES EN EL AMBITO POLITICO

En el subcapítulo anterior se ha ido bosquejando que las mujeres tenían poder


político. No obstante, pocas veces se ha tratado sobre este punto, pero si se lee
detalladamente las crónicas se puede hallar que las mujeres tenían poder político y
económico. Asimismo, ellas estimulaban la reciprocidad y la redistribución. Todos
estos puntos se pueden sostener en la cosmovisión de los incas. En este sentido, el
mito de Los Cuatro Hermanos Ayar, es fundamental pues en la figura de Mama
Huaco y Mama Ocllo, se establecen los roles de la mujer incaica.
Por lo tanto, en estas dos mujeres míticas se puede hallar la injerencia política que
tenían las mujeres. Antes de que se asienten en el Cuzco, Ayar Cachi se quedó
encerrado, en una cueva, lo cual fue concertado por los hermanos, para que Ayar
Cachi, que resultaba una amenaza por su fuerza, fuese encerrado le enviaron a
recoger unas reliquias. No obstante, Ayar Cachi se rehusó, entonces Mama Huaco
lo reprendió e hizo que vaya acompañado de un sirviente: (Murúa, [1590] 1962, p.
22). Por lo tanto, Mama Huaco tenía autoridad dentro del grupo (de hermanos)
que le permitió hacer efectiva la decisión tomada. Una vez que Ayar Cachi estuvo
encerrado, su hermana/mujer se había quedado sin pareja. Por ese motivo,se
determinó que ella sería entregada a Ayar Manco:
Ayarcache y viendo los compañeros que no podían salir tornáronse al asiento de
Guanacaure donde estuvieron los tres juntos un año y las cuatro mujeres con ellos y
la mujer de Ayarcache que ya era quedado en cueva diéronla aAyarmango para que
se sirviese. (Betanzos, [1551] 1987, p. 18)

En esta cita se hace alusión al intercambio de mujeres, este mecanismo es


fundamental para el establecimiento de alianzas, que permite que se mantenga la
reciprocidad en el Tahuantinsuyo. Además, se evidencia la importancia del
establecimiento de alianzas matrimoniales. Asimismo, se puede sostener que el
inca era quien podía tener el mayor número de esposas, tal como sucede con Ayar
Manco. Sobre la pareja principal que llegó para el establecimiento del
Tahuantinsuyo existen diferencias: algunos sostienen que fue Mama Ocllo y Ayar
Manco; otros, sostienen que fue Ayar Manco y Mama Huaco. Sin embargo, bajo la
figura de estas mujeres míticas se consolidan los roles de la Coya. Martín de Murúa,
así como Guamán Poma (quien documenta la genealogía de los Incas y de las
Coyas), sostienen que la primera Coya fue Mama Huaco. Sin embargo, cabe
resaltar, que su título porque esta mujer mítica tenía capacidad de gobierno. Ella
representa a la autoridad pagana, antes de que las personas hayan recibido la luz de
la religión católica.
Por ello, Martín de Murúa, titula el capítulo cuatro de Historia general del Perú:
origen y descendencia de los Incas: De la Coya Mamahuaco, muger de Manco
Capac y su gobierno. Por lo tanto, las coyas tenían poder y se las respetaba:
(Murúa, [1590] 1692, p.30). Además, las Coyas tenían una serie de sirvientes y
sirvientas para su cuidado. Por otro lado, según Cieza de León Manco Capac y sus
hermanas/mujeres, decidieron el nombre y el establecimiento del Coricancha. En
consecuencia, se sigue haciendo presente la dualidad en la toma de decisiones y en
el aspecto ritual: (Cieza de León, [1518 – 1554] 2000, p. 46) También, por medio de
esta cita, se sustenta por medio de estos personajes míticos la trascendencia de los
ancestros. Por consiguiente, la importancia de las mujeres se refuerza, por medio
de las mujeres míticas: Mama Ocllo, Mama Ragua, Mama Cora y Mama Huaco.
Ellas son las fundadoras del Templo. Por lo tanto, el aspecto ritual legitima el poder
de las mujeres.

El poder de la Coya también, se ampara en los dotes de administradora. Por ende,


las así como Mama Huaco la Coya debía tutelar los productos agrícolas, para que
sea efectiva la reciprocidad y la redistribución. Por consiguiente, se liga a las
mujeres con la agricultura. Entonces, no debe extrañar que a las deidades
femeninas se les hagan oraciones para que mantenga la estabilidad y la
prosperidad en el Tahuantinsuyo: (Molina, [1529 – 1585] 2008, p. 130). Puesto
que, ellas, así como la Coya y las acllas sustentan la supervivencia de los seres
humanos, ya que ellas tienen el don de la fertilidad, producción de alimentos y
bebidas. Otro aspecto a tomar en cuenta, es que las mujeres a dedicarse a la
producción de cumbi, hacían posible el intercambio de productos. Por ello, se hace
referencia a la finura de sus vestimentas, que no sólo revelan el tono de su rango;
también, se les asocia con la producción de finos textiles:

Las mujeres salieron ansi mismo vestidas muy ricamente con unas mantas y fajas
que ellos llaman chumbis muy labradas de oro con los prenderos de oro muy fino
los cuales son unos alfileres largos de dos palmos que ellos llaman topos y ansi
mismo sacaron estas mujeres el servicio con que habían de servir y guisar de comer
a sus maridos. (Betanzos, [1551] 2008, p. 17 – 18)

Como se ha sostenido en capítulos anteriores, las acllas tomaron parte en la


producción del cumbi. Estos tejidos sirven para mostrar las jerarquías, incluso los
roles que cumplía cada persona. Además, el intercambio de estos productos
permitía que se realicen valiosas alianzas.

LAS SEÑORAS IÑACA

Cuando Betanzos [1551], nuestro primer cronista, describe las tareas de las
muchachas de 5 a 15 años, especifica que estaban bajo el cuidado de ciertas señoras
que se turnaban cada 10 días. Él define a éstas Cuzco iñaca cuna, es decir
señoras Iñaca del Cuzco, como «ciertas matronas romanas», las que
inspeccionaban a las mujeres que entraban en la ciudad (Betanzos, 1987 [1551], l. 1:
cap. 21). Reconocemos en ellas las esposas secundarias mencionadas por Pedro
Pizarro.
Figura 1 – La representación calendárica del sistema de los ceques con la
participación de algunas señoras míticas del rango Iñaca

Mama Huaco, la cuarta hermana de Manco Cápac, el mítico fundador del Cuzco
(Pachacuti Yamqui Salcamaygua, 1993: 183-187; Sarmiento de Gamboa, 1943: cap.
13; Zuidema, 2005b). Como dos de los tres hermanos fueron reconocidos en el
sistema de ceques como antepasados de ayllus «comunes» podemos concluir que
ella también representara un rango inferior similar. Conquistó la ciudad en dos
ocasiones: en la primera sembró el primer maíz y en la segunda, un año más tarde,
lo cosechó. Más singular todavía conocemos exactamente su camino de conquista
Siguió un ceque (el que representa el periodo de 10/4-17/4), que resulta ser el
único documentado fuera de la relación de los ceques. El gran rito estatal por abril
en tiempo de la cosecha, una procesión en que participaba el Inca y la nobleza,
también seguía esta misma ruta; en esta ocasión se recogía la cosecha de la muy
conocida chacra, llamada Sausero, que fue dedicada a ella y a su momia (Segovia,
1968 [1552]: 81-82).

La chacra fue propiedad de los descendientes del último Inca impuesto por los
españoles, Paullu Inca, quien murió en 1549. Sospecho, sin embargo, que el pueblo
de Incas de privilegio y del mismo nombre de Paullu, cerca de Pisac, también tuvo
algo que ver con la chacra Saucero (Cobo, 1956: 214-215; Molina, 1989: 118-119).
Mama Huaco fue adorada en forma de una olla, vestida de mujer, que contenía la
semilla de maíz del año por venir (Cobo, 1956: 215). Queda la pregunta del
significado de su momia pues no sabemos a cuál grupo originalmente perteneció y
así cuáles ayllus o pueblos la adoraron. Sospecho que fueron aquellos que vivían en
el valle más abajo del ceque que definió la ruta mítica por la cual Mama Huaco
entró al Cuzco.

La señora Chañan Cori Coca. En un primer contexto mítico, ella había sido una
mujer valiente que en la defensa del Cuzco por Pachacuti contra los Chancas había
vencido a los enemigos atacándolos hacia el Sur (Sarmiento, 1943: cap. 27). Como
tal, tenemos de ella un retrato colonial, conservado en el museo arqueológico del
Cuzco. Su sepultura fue la huaca de un ceque (aquel indicado por su nombre) en la
misma dirección al sur (Cobo, 1956: 184). En el segundo contexto mítico, bien
investigado por Gary Urton en base a un documento del siglo XVI, ella habría sido
la ancestra —digamos la señora Iñaca— del ayllu más importante de Pacari tambo,
el mítico lugar de origen de los Incas (Urton, 1990: 46-62). Está bien documentado
que los Incas de privilegio de los alrededores de Pacaritambo, los masca, fueron
representados también por un ayllu suyo en el valle del Cuzco.
La relación entre Pacaritambo y Cuzco no es solamente, y ni siquiera
principalmente, mítica. Cada año, hoy día, como herencia de su antigua obligación
de mita, los hombres de Pacaritambo todavía renuevan el camino entre su pueblo y
el Cuzco. En los años cincuenta yo he podido presenciar cómo la gente de dicho
pueblo, cuando emigraba a la ciudad, se quedaba a vivir en su entrada, por la zona
del pueblo de Choco. Los emigrantes habían formado allí un ayllu con el nombre de
su pueblo. Esta costumbre parece ser más general entre gente de los pueblos de los
alrededores del Cuzco. Lo que nos falta por conocer en este ejemplo de Chañan Cori
Coca es la conexión calendárica entre Pacaritambo y Cuzco. El calendario inca
sugiere una semana al principio de octubre pero hay que buscar argumentos en su
apoyo.
Podemos documentar en forma similar los casos de otras señoras Iñaca, de sus
pueblos y sus ceques, y quizá de sus obligaciones al Cuzco; obligaciones que Molina
(1989: 74-75) define como las de mitimaes. Pero, para ello, tendría que incluir
también otro tipo de información, especialmente sobre las panacas y su rol
calendárico, un aspecto al cual no puedo dedicar más espacio en este artículo.
Espero que, con las posibilidades que el ejemplo de Pacaritambo nos ofreció,
encontremos ejemplos similares de otros antiguos pueblos de Incas de privilegio.
Serían de valor no solamente para conocer a estos pueblos sino también para
establecer una base más amplia del estudio del Cuzco incaico en su contexto
regional inca y colonial.

EVIDENCIAS PICTÓRICAS

A) Cuadro representativo
Figura 1 Se trata de un lienzo depositado en el Museo Inca de la Universidad
de San Antonio Abad del Cuzco, en cuya cartela se lee: “El Gran Nusta
Chañancoricoca. [A]buela de los doze Yngas destos Reinos del Peru”, y cuya
relación con el conflicto incas/chancas ya fue demostrada por Flores Ochoa en
1990 (p. 43 y sigs).

Debemos recordar que ese lienzo contiene dos referencias al conflicto


incas/chancas, una protagonizada por Chañan Cori Coca, que ‘pisa’ a un chanca
decapitado, del que muestra la cabeza, y otra constituida por una llama blanca que,
llena de vida, ataca a un cóndor —representado parcialmente—, que la amenaza
con su pico y despliega sus alas; esta última escena no había sido valorada
correctamente con anterioridad, porque no se había visto o no se había prestado
atención a la figura del cóndor, que es vencido por la llama, y que incluso parece ser
expulsado del cuadro. Este ave es el símbolo de los chancas y la llama —a diferencia
de la opinión de otros investigadores— una representación de una huaca inca,
atribución que se fundamenta más sólidamente si es cierta nuestra apreciación de
que el camélido tiene su vientre y pecho decorado con un arco iris, símbolo colonial
del incario. Por otra parte, también debemos señalar que tanto el Tahuantinsuyu
como El Cuzco se representan simbólicamente en el cuadro, ya que en él figura un
gran arco iris, que enmarca superiormente el conjunto, y una torre, elemento éste
del escudo de armas de la ciudad colonial, que también simbolizó al Cuzco
prehispánico y, por extensión, al incario (Dean 1999: 123 y ss.; Flores Ochoa, Kuon
Arce y Samanez Argumedo 1998: 182, y Rojas 1982).

B) Los tres queros existentes en colecciones peruanas


Los chancas ornadas con atributos de aves figuran en la decoración de tres queros
conservados en museos o colecciones peruanas, piezas estas últimas que
parcialmente dio a conocer Flores Ochoa (1990 y 1991) y que este autor y Kuon
Arce y Samanez Argumedo publicaron en conjunto, incorporando los desarrollos
realizados por Manuel Chávez Ballón circa de 1970 y 1975 (1998: 156, 161 y 163). En
estos dibujos y en el editado por Otarola Alvarado (1995: 40)15 del último quero de
los que a continuación enumeramos, hemos basado las ilustraciones que
publicamos; la primera de ellas corresponde a una pieza que no tiene indicación de
ubicación , la segunda a un quero que formó parte de la Colección Orihuela Yábar y
del que no se da su ubicación actual (figura 3), y la tercera a una vasija que se
encuentra en el Museo de la Universidad de San Antonio Abad del Cuzco — —
número 3896/58—, donde ingresó formando parte de la Colección Orihuela Yábar,
y que es muy semejante al anterior quero

Figura 2 Desarrollo parcial de la decoración de un quero del se desconoce su


localización actual (Redibujado por Luis Ramos Gómez sobre el desarrollo
efectuado por Manuel Chávez Ballón).

Figura 3 Desarrollo parcial de la decoración de un quero de la


Colección Orihuela Yábar, del que se desconoce su localización actual
(Redibujado por Luis Ramos Gómez sobre el desarrollo efectuado por
Manuel Chávez Ballón).

Figura 4 Desarrollo parcial de la decoración del quero 3896/58 del Museo


Inca de la Universidad San Antonio Abad (Cuzco), perteneciente a la
Colección Orihuela Yábar (Redibujado por Luis Ramos Gómez sobre los
desarrollos efectuados por Manuel Chávez Ballón y por Carlos Alberto Otarola
Alvarado).

El tema global de la decoración de las piezas es el de una batalla entre dos grupos,
en la que uno de los combatientes ha decapitado a un contrario y muestra el trofeo
conseguido. En dos ocasiones —figuras 3 y 4— esta escena está protagonizada por
una mujer, sin duda Chañan Curi Coca, como indicó Flores Ochoa (1990: 35 y ss.) y
en una tercera —figura 2— por un varón que, a diferencia de lo que hace la mujer,
presenta la cabeza a un personaje concreto —suponemos que a Pachacutec— que es
transportado en litera y tras el que se ha representado una torre de la que surgen
lanzas: el emblema colonial del Cuzco y del incario. Las figuras representadas en
las escenas pertenecen a dos étnias: por una parte, a la inca, que se caracteriza por
sus cascos de guerra y por sus tocados con dos plumas, y por otra a la chanca, que
es posible identificar —hecho que inexplicablemente ha pasado desapercibido— por
las alas de cóndor que portan en sus espaldas, siendo de destacar que el último
guerrero chanca representado en el primer quero (figura 2) se orna con un ave de la
que es visible el cuerpo, cuello y cabeza.

CONCLUSIONES

Podemos concluir que el papel de la mujer andina en el tiempo del Tahuantinsuyo


no solo se circunscribe en el ámbito del hogar, sino que ha tenido una participación
directa y activo en los ámbitos político, social y militar dentro del Tahuantinsuyo.
Existen suficientes fuentes escritas, pictóricas y orales que afirmaban que a mujer
ha participado la evolución del estado inca como cultura, es así la participación de
Mama Huaco, Mama Ocllo y Chañan Cori Coca.
Por lo dicho creemos que es tiempo de revalorar y reconocer el papel trascendente
de la mujer en la sociedad en general, y una de las formas de lograr esto es insertar
la participación de la misma en las celebraciones principales de nuestra ciudad
como el Wayna Raymi, en específico tomar en cuenta en la estructura de esta
celebración, roles que no solo eran exclusivos para el género masculino como es el
caso de mujeres militares, con cargos importantes como curacas, comandantes,
líderes y otras; que son reconocidas en las diferentes fuentes anteriormente
expuestas en el presente trabajo

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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