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Mal Agudo de Montaña (MAM) Es También Conocido Como Mal de

El mal agudo de montaña, también conocido como mal de altura o soroche, se produce cuando el organismo no se adapta a las altas altitudes y la reducida disponibilidad de oxígeno. Los síntomas como náuseas, mareos y fatiga generalmente comienzan a aparecer sobre los 2.500 metros sobre el nivel del mar. A mayor altitud, es más probable sufrir los efectos del mal agudo de montaña.

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Mal Agudo de Montaña (MAM) Es También Conocido Como Mal de

El mal agudo de montaña, también conocido como mal de altura o soroche, se produce cuando el organismo no se adapta a las altas altitudes y la reducida disponibilidad de oxígeno. Los síntomas como náuseas, mareos y fatiga generalmente comienzan a aparecer sobre los 2.500 metros sobre el nivel del mar. A mayor altitud, es más probable sufrir los efectos del mal agudo de montaña.

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mal agudo de montaña (MAM) es también conocido como mal de

montaña, mal de altura, soroche, yeyo o apunamiento y se trata de


la falta de adaptación del organismo a las alturas y todos los
síntomas que esto presenta en el cuerpo.

Por lo general, quienes están acostumbrados al llano o alturas más o


menos bajas, comienzan a sentirlo a los 2500 de altura sobre el nivel
del mar y, a más altura, más probable es que se lo note y se lo sufra.

 AL DE MONTAÑA
 SÍNTOMAS DEL MAL DE MONTAÑA
 QUÉ HACER EN CASO DE MAL DE MONTAÑA
Actualizado: 3 de enero de 2018

Se le llama mal agudo de montaña, o coloquialmente mal de altura o soroche –


en algunas zonas de Latinoamérica–, al conjunto de síntomas clínicos, como
náuseas, mareos, agotamiento y cefaleas, que aparecen cuando, debido a la
altitud, nos encontramos ante unas determinadas condiciones: disminución de
la presión atmosférica y consecuentemente menor disponibilidad de oxígeno,
ante las que nuestro cuerpo no es capaz de adaptarse en ese momento y
comienza a reaccionar para tratar de compensar los cambios.
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No es una enfermedad como tal, sino una reacción a las condiciones adversas
(la hipoxia o falta de oxígeno), y afecta a gente de todas las edades y sexo. Eso
sí, cuánto más alto y más rápido se ascienda, más grave será el trastorno. Para
poder comprender mejor este fenómeno daremos un repaso breve al sistema
circulatorio.
La sangre está formada por un conjunto de células entre las que se
encuentran unas llamadas eritrocitos. Estos eritrocitos están
mayormente formados por una proteína, la hemoglobina, que es la que
se encarga del transporte de oxígeno por todo el cuerpo. Cuando todas
estas proteínas están cargadas al máximo se dice que tenemos una
saturación de oxígeno en la sangre del 100%, y cuanto menos carga
lleven, menor porcentaje habrá.

En condiciones normales, es decir, a nivel del mar y con una presión de


una atmósfera, la concentración de oxígeno en el aire es de
aproximadamente 21%, suficiente para una correcta saturación en
humanos. Pero ¿qué ocurre cuando comenzamos a ascender en
altura? Veamos…
¿Cómo afecta la altitud al organismo?
Cuando nos encontramos en un medio diferente del que estamos
acostumbrados el cuerpo pasa por unos procesos llamados
de aclimatación para poder acostumbrarse a las nuevas condiciones.
Sin embargo, si estos cambios se producen más rápido de lo que
reaccionamos el proceso de aclimatación puede empezar a fallar y
causarnos problemas. En el caso de la altitud, el problema al que nos
enfrentamos es la falta de oxígeno o hipoxia.

La gravedad de este mal va en relación directa con la altitud a la que


nos encontramos, y por norma general el cuerpo empieza a verse
afectado a partir de los 2.400 metros por encima del nivel del mar,
considerándose ‘zona de muerte’ a alturas a partir de los 8.000 metros.

Pero eso no quiere decir que sea imposible vivir en las alturas.
La aclimatación hace que seamos capaces de adaptarnos. La gente
que vive en zonas de alta montaña, como por ejemplo en Chile, están
ya acostumbradas. ¿Y cómo es esto posible? Muy fácil, si hay poco
oxígeno disponible lo que hace el cuerpo es crear más células
sanguíneas para transportar más oxígeno. Cualquier persona puede
aclimatarse con un poco de tiempo, y es por eso que las personas más
experimentadas en montañismo tienen menor riesgo de sufrir mal de
altura.

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