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Hildegarda de Bingen

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Hildegarda de Bingen

Santa Hildegarda de Bingen O.S.B. (en alemán:


Hildegard von Bingen; Bermersheim vor der Höhe,
Sacro Imperio Romano Germánico, 16 de septiembre
Hildegarda de Bingen O.S.B.
de 1098-Monasterio de Rupertsberg, 17 de septiembre
de 1179) fue una santa, compositora, escritora,
filósofa, científica, naturalista, médica, polímata,
abadesa, mística, líder monacal y profetisa alemana.1
Conocida también como la sibila del Rin y la
profetisa teutónica.

Considerada una de las personalidades más


influyentes, polifacéticas y fascinantes de la Baja Edad
Media y de la historia de Occidente,2 es también de
las figuras más ilustres del monacato femenino y
quizás quien mejor ejemplificó el ideal benedictino,3
al estar dotada de una inteligencia y cultura fuera de lo
común, comprometida con la reforma gregoriana4 y al
ser una de las escritoras de mayor producción de su
tiempo.5 Además es considerada por muchos expertos Protestificatio de Scivias, Fol. 1, Facsímil de Eibingen del
como la madre de la historia natural.6 códice de Ruperstberg.

Aunque la historia de su canonización es compleja, Santa y fundadora


diversas ramas de la Iglesia la han reconocido como Sibila del Rin — Profetisa teutónica
santa durante siglos; el 7 de octubre de 2012, durante Proclamada doctora de la Iglesia el 7 de
la misa de apertura de la XIII Asamblea general octubre de 2012 por el papa Benedicto XVI
ordinaria del sínodo de los obispos, el papa Benedicto
Nombre Hildegard von Bingen
XVI le otorgó el título de doctora de la Iglesia junto a
Nacimiento 1098
san Juan de Ávila.7 En palabras de la filóloga Victoria
Cirlot: Bermersheim vor der Höhe,
Sacro Imperio Romano
«[...] atravesando el muro de los tiempos han Germánico
quedado sus palabras, incluso su sonido, y las Fallecimiento 17 de septiembre de 1179
imágenes de sus visiones».8 Bingen, Sacro Imperio
Romano Germánico
Venerada en Iglesia católica
Índice Comunión anglicana
Canonización Por extensión de su culto litúrgico
Biografía a la Iglesia universal, el 10 de
Sus primeros años mayo de 2012 (canonización
Visionaria y escritora equivalente) por parte de
Fundadora Benedicto XVI
Predicación e intervención política Principal Abadía de Eibingen, Alemania
Última batalla santuario
Muerte y veneración Orden Benedictinas Olivetanas de
Obra religiosa Schotenhof
Fuentes Festividad 17 de septiembre
Riesencodex Atributos Hábito benedictino
Otros códices cruz pectoral
Obras literarias pluma
Scivias libro
Liber vite meritorum Patronazgo de los esperantistas
Liber divinorum operum
Lingua ignota
Obra científica
Otros escritos
Obras musicales
Visiones
Teología
Dios
El hombre y el mundo
Cristo y la Iglesia
Hildegarda de Bingen en la cultura moderna
Galería de imágenes
De sus obras
Frescos en la abadía de santa Hildegarda
en Rüdesheim am Rhein
Véase también
Notas
Referencias
Bibliografía
Enlaces externos

Biografía

Sus primeros años

Hildegarda nació en Bermersheim, en el valle del Rin (actualmente Renania-Palatinado, Alemania), durante
el verano del año 1098,9 en el seno de una familia noble alemana acomodada.10 Fue la menor de los diez
hijos de Hildeberto de Bermersheim, caballero al servicio de Meginhard, conde de Spanheim,11 y de su
esposa, Matilde de Merxheim-Nahet, y por eso fue considerada como el diezmo para Dios, entregada como
oblata y consagrada desde su nacimiento a la actividad religiosa, según la mentalidad medieval.12 De esta
manera, fue dedicada por sus padres a la vida religiosa y entregada para su educación a la condesa Judith de
Spanheim (Jutta), hija del conde Esteban II de Spanheim y, por tanto, noble como ella,13 quien la instruyó
en el rezo del salterio, en la lectura del latín —aunque no le enseñó a escribirlo o, cuando menos, no con
pericia—,10 12 en la lectura de la Sagrada Escritura y en el canto gregoriano.

Durante algunos años maestra y discípula vivieron en el castillo de Spanheim. Cuando Hildegarda cumplió
catorce años, ambas se enclaustraron en el monasterio de Disibodenberg.14 Este monasterio era masculino,
pero acogió a un pequeño grupo de enclaustradas en una celda anexa, bajo la dirección de Judith. La
ceremonia de clausura solemne fue celebrada el 1 de noviembre de 1112 y en ella participaron Hildegarda,
Judith y otra enclaustrada más,nota 1 también infante. En 1114, la celda se transformó en un pequeño
monasterio, a fin de poder albergar el creciente número de vocaciones. En ese mismo año, Hildegarda emitió
la profesión religiosa bajo la regla benedictina, recibiendo el velo de manos del obispo Otón de Bamberg.15
De esta manera continuó su educación monástica rudimentaria dirigida por [Link] 2

Judith murió en 1136, con fama de santidad tras haber llevado una vida de mucha austeridad y ascesis, que
incluía largos ayunos y penitencias corporales.16 Hildegarda, a pesar de su juventud, fue elegida abadesa
(magistra) de manera unánime por la comunidad de monjas.13

Visionaria y escritora

Desde niña, Hildegarda tuvo débil constitución física, sufría de constantes enfermedades y experimentaba
visiones. En una hagiografía posterior escrita por el monje Teoderico de Echternach se consignó el
testimonio de la propia Hildegarda, donde dejó constancia que desde los tres años tuvo la visión de «una luz
tal que mi alma temblaba».17 12 Estos hechos continuaron aún durante los años en que estuvo bajo la
instrucción de Judith quien, al parecer, tuvo conocimiento de ellos. Vivía estos episodios
conscientemente,nota 3 es decir, sin perder los sentidos ni sufrir éxtasis.18 Ella los describió como una gran
luz en la que se presentaban imágenes, formas y colores; además iban acompañados de una voz que le
explicaba lo que veía y, en algunos casos, de mú[Link] 4

En 1141, a la edad de cuarenta y dos años, sobrevino un episodio de visiones más fuerte, durante el cual
recibió la orden sobrenatural de escribir las visiones que en adelante tuviese.19 A partir de entonces,
Hildegarda escribió sus experiencias, que dieron como resultado el primer libro, llamado Scivias (Conoce
los caminos), que no concluyó hasta 1151. Para tal fin, tomó como secretario y amanuense a uno de los
monjes de Disibodenberg llamado Volmar y, como colaboradora, a una de sus monjas, llamada Ricardis de
Stade.15

No obstante, siguió teniendo reticencias para hacer públicas sus revelaciones y los textos resultantes de
ellos,20 por lo que para disipar sus dudas recurrió a uno de los hombres más prominentes y con mayor
reputación espiritual de su tiempo: Bernardo de Claraval, a quien dirigió una sentida carta pidiéndole
consejo sobre la naturaleza de sus visiones y la pertinencia de hacerlas de conocimiento general.21 En dicha
misiva, enviada hacia 1146, confesaba al ilustre monje cisterciense que lo había visto en una visión «como
un hombre que veía directo al sol audaz y sin miedo», y, al mismo tiempo que se atribuía a sí misma
«debilidad», solicitaba su consejo:

[...]

Padre, estoy profundamente perturbada por una visión que se me ha aparecido por
medio de una revelación divina y que no he visto con mis ojos carnales, sino
solamente en mi espíritu. Desdichada, y aún más desdichada en mi condición mujeril,
desde mi infancia he visto grandes maravillas que mi lengua no puede expresar, pero
que el Espíritu de Dios me ha enseñado que debo creer. [...]

Por medio de esta visión, que tocó mi corazón y mi alma como una llama quemante, me fueron
mostradas cosas profundísimas. Sin embargo, no recibí estas enseñanzas en alemán, en el cual
nunca he tenido instrucción. Sé leer en el nivel más elemental, pero no comprenderlo plenamente.
Por favor, dame tu opinión sobre estas cosas, porque soy ignorante y sin experiencia en las cosas
materiales y solamente se me ha instruido interiormente en mí espíritu. De ahí mi habla vacilante.
[...]
Hildegarda a Bernardo, abad de Claraval.22
La respuesta de Bernardo no fue ni muy extensa ni tan elocuente como la carta enviada por Hildegarda,23
pero en ella la invitaba a «reconocer este don como una gracia y a responder a él ansiosamente con
humildad y devoción [...]».24 Además, parece que el abad de Claraval posteriormente intervino ante el papa
Eugenio III en favor de Hildegarda, ya que tenía trato personal con el obispo de Roma porque éste era
también cisterciense y antiguo discípulo suyo.25

Precisamente, el arzobispo Enrique de Maguncia, bajo cuya jurisdicción se encontraba el monasterio de


Disibodenberg, y que estaba enterado de las visiones y profecías de Hildegarda, mandó una comisión al
papa Eugenio para informarse de lo sucedido y lograr que se declarara sobre la naturaleza de tales dones.26
El papa se encontraba por aquellos días en Tréveris para presidir el sínodo que se celebró en aquella ciudad
entre 1147 y 1148.

En 1148, un comité de teólogos, encabezado por Albero de Chiny-Namur, obispo de Verdún, estudió y
aprobó, a petición del papa, parte del Scivias.10 El mismo papa leyó públicamente algunos textos durante el
sínodo de Tréveris y declaró que tales visiones eran fruto de la intervención del Espíritu Santo.27 Tras la
aprobación, envió una carta a Hildegarda, pidiéndole que continuase escribiendo sus visiones. Con ello dio
comienzo no solo la actividad literaria aprobada canónicamente, sino también la relación epistolar con
múltiples personalidades de la época, tanto políticas como eclesiásticas, tales como el ya mencionado
Bernardo de Claraval, Federico I Barbarroja, Enrique II de Inglaterra o Leonor de Aquitania, que pedían sus
consejos y orientaciones. Tal fue su reconocimiento, que llegó a ser conocida como la Sibila del Rin.

Fundadora

También en 1148 y sin haber concluido la redacción del Scivias, una


visión la hizo concebir la idea de partir de Disibodenberg y marchar
a un lugar «donde no había agua y donde nada era placentero»28
inspirándola así para la fundación de un monasterio en la colina de
san Ruperto (Rupertsberg), cerca de Bingen al oeste del río Rin en la
desembocadura del Nahe, para trasladar a la crecida comunidad y
emanciparla de los monjes de Disibodenberg.

Sin embargo, Kuno, entonces abad de Disibodenberg, se opuso a su


salida, lo que contrarió a la monja en gran medida, al punto de
ocasionarle trastornos físicos, que fueron atribuidos a causas
divinas:19
Santa Hildegarda y su comunidad de
Decían que había sido engañada por la vanidad. Cuando lo oí,
monjas en una miniatura del siglo
mi corazón se afligió, mi carne y mis venas se secaron, y
XIII.
durante muchos días yací en cama.
Vita II, V29

Ante esta situación intervino la marquesa Ricardis de Stade (Richardis von Stade),30 madre de la monja que
servía de secretaria a Hildegarda, quien logró convencer a Enrique I, arzobispo de Maguncia (1142—1153),
de que diera la autorización para la salida de las religiosas y la fundación del nuevo monasterio. Hacia 1150,
se trasladó a Rupertsberg con cerca de veinte de sus monjas, obtuvo el permiso del conde Bernardo de
Hildesheim,31 propietario del terreno elegido y fundó el monasterio de Rupertsberg, del cual se convirtió en
abadesa.
Por esa época, su asistente y secretaria Ricardis la abandonó para ser abadesa del convento de Bassum en
Sajonia. Ello causó la tristeza y oposición de Hildegarda, que luego reflejaría en serias cartas de protesta al
arzobispo Hartwig de Bremen, hermano de Ricardis, quien había influido para conseguir el cargo abacial;
llegó a apelar hasta al papa, sin conseguir que la monja volviera. Ricardis murió al año de la separación.27

Un año después del traslado concluyó el Scivias y de esa misma época datan sus dos libros de contenidos
sobre ciencias naturales (Physica) y medicina (Cause et cure), en los cuales expuso gran cantidad de
conocimientos sobre el funcionamiento del cuerpo humano, de herbología y otros tratamientos médicos de
su época basados en las propiedades de piedras y animales.32 Asimismo, comenzó la colección de cantos
que tituló Symphonia armonie celestium revelationum, que compuso para atender a las necesidades
litúrgicas de su comunidad. Según algunas cronologías, también de 1150 dataría el inicio del Liber vite
meritorum.33 nota 5

Hacia 1163, como fruto de sus constantes visiones, empezó a redactar el Liber divinorum operum, la tercera
de sus tres obras más importantes y que tardaría alrededor de diez años en concluir. Sin embargo, la abadesa
alternó la vida contemplativa y de escritora con la de predicación y fundación, ya que en 1165 fundó un
segundo monasterio en Eibingen, que visitaba regularmente dos veces a la semana.

Predicación e intervención política

La fama de santa y profetisa que llegó a tener la abadesa fue tal


que, en 1150, el propio emperador Federico I Barbarroja la
invitó a entrevistarse con él en su palacio en Ingelheim. El
aprecio mutuo que generó esta entrevista, manifestado en las
subsecuentes cartas, llegó a tal grado que, trece años más tarde,
el soberano otorgó un edicto de protección imperial a
perpetuidad al monasterio de Rupertsberg.34

La labor de escritora de Hildegarda se vio interrumpida muchas


veces por los viajes de predicación. Si bien la clausura en sus
tiempos no era tan rígida como lo sería a partir de Bonifacio
VIII,nota 6 no dejó de sorprender y admirar a sus
contemporáneos que una abadesa abandonara su monasterio
para predicar.

El contenido de su predicación giraba en torno a la redención, la


conversión y la reforma del clero, criticando duramente la
corrupción eclesiástica, además de oponerse firmemente a los Ubicación de los lugares de
cátaros; al condenar las doctrinas de estos, proponía el combate establecimiento, monasterios y las cuatro
rutas de predicación de Hildegarda.
de sus errores mediante la predicación y la edificación del
[Link] 7 35

En total fueron cuatro los viajes de predicación que realizó: el primero entre 1158 y 1159, en el que viajó a
Maguncia y a Wurzburgo. En 1160 realizó el segundo a Tréveris y a Metz. En su tercera predicación, entre
1161 y 1163, viajó por el Rin hasta Colonia. En el último de sus viajes, comprendido entre 1170 y 1171,
predicó en la región de Suabia.36

Además de estos viajes de predicación, Hildegarda usó las cartas para hacer sentir su opinión ante
personajes notables. Con motivo del cisma provocado por la elección del antipapa Víctor IV con el apoyo
del emperador Barbarroja, frente al papa romano Alejandro III, alargado a la muerte de Víctor IV con la
elección de los también antipapas Pascual III y Calixto III, Hildegarda hizo graves amonestaciones
proféticas al primero de estos, así como al emperador mismo.37
En el año 1173, poco antes de concluir el Liber divinorum operum, murió el monje Volmar, su más cercano
colaborador y secretario, lo que la orilló a ayudarse de los monjes de la abadía de san Eucario de Tréveris
para terminar dicha obra.38 Durante algún tiempo el monje Godofredo de Disibodenberg le sirvió como
amanuense, a la vez que comenzó la redacción de una biografía de la profetisa, pero también él murió poco
tiempo después, en 1176. El último de sus secretarios lo encontró en Guiberto de Gembloux, un monje
flamenco, con el que había sostenido conversación epistolar iniciada por el interés de éste sobre la manera
en que Hildegarda tenía sus visiones.39

Última batalla

La última situación crítica a la que tuvo que enfrentarse Hildegarda aconteció en 1178, cuando su
comunidad dio sepultura en el cementerio conventual a un noble supuestamente excomulgado. Por la
imposición de esta pena eclesiástica, el derecho canónico prohibía su entierro en suelo sagrado. Se pidió a
Hildegarda que exhumara el cadáver. Ella se negó e incluso hizo desaparecer cualquier rastro del
enterramiento para que nadie pudiera buscarlo. Sostuvo que había sido reconciliado con la Iglesia antes de
morir. Los prelados de Maguncia, en ausencia del arzobispo Christian, que estaba en Roma, pusieron en
entredicho al monasterio. Por él se prohibió el uso de las campanas, los instrumentos y los cantos en la vida
y liturgia de Rupertsberg. Hildegarda se defendió escribiendo una carta de rico contenido doctrinal,40 donde
recogía el significado teológico de la música. Cuando regresó el arzobispo en marzo de 1179, se presentaron
testigos que apoyaban la versión de Hildegarda y fue levantado el entredicho.41

Muerte y veneración

A los pocos meses de ser levantado el entredicho, el 17


de septiembre de 1179, a los 81 años de edad murió
Hildegarda. Las crónicas hagiográficas cuentan que a la
hora de su muerte aparecieron dos arcos muy brillantes
y de diferentes colores que formaban una cruz en el
cielo.42

Entre 1180 y 1190 el monje Teoderico de Echternach


escribió la Vita (Vida) de Hildegarda, recogiendo
pasajes autobiográficos que la monja había dejado y
contado. Gregorio IX abrió el proceso de canonización
en 1227, aunque no se concluyó. Fue reabierto por Reliquias de Hildegarda de Bingen en la Iglesia de
Inocencio IV en 1244, sin que tampoco en esta ocasión Eibingen.
se llegase a concluir. Sin embargo, debido a la difusión
de su culto se la inscribió en el Martirologio
romano,nota 8 incluyéndose además su nombre en algunas letanías; se extrajeron reliquias de su sepulcro; se
celebró su fiesta litúrgica; se le atribuyeron milagros y sus representaciones pictóricas y escultóricas
comenzaron a ser objeto de veneración.43

Sus reliquias fueron conservadas en el convento de Rupertsberg hasta la destrucción de éste en 1632 durante
la Guerra de los Treinta Años. Entonces fueron llevadas a Colonia y después a Ebingen, donde se
depositaron en la iglesia parroquial donde aún reposan.

En 1940 se aprobó oficialmente su celebración para las iglesias locales. Con motivo del 800 aniversario de
su muerte, Juan Pablo II se refirió a ella como profetisa y santa.44 De la misma manera, en 2006, el papa
Benedicto XVI también se refirió a Hildegarda como santa y la encomió como una de las grandes mujeres
de la cristiandad junto con Catalina de Siena, Teresa de Ávila y la madre Teresa de Calcuta.45
En el año 2010 el papa Benedicto XVI dedicó a Hildegarda las Audiencias Generales del 1 y 8 de
septiembre, dentro del marco de una serie de catequesis sobre escritores cristianos, siendo la primera mujer
presentada en estas catequesis; recordó, entre otras cosas, que los contemporáneos de Hildegarda la
consideraron con el título de "profetisa teutónica" y puntualizó el valor teológico de sus escritos y
enseñanzas.46 47

En diciembre de 2011, el papa Benedicto XVI anunció su decisión de otorgar a santa Hildegarda el título de
"Doctora de la Iglesia".48 El 10 de mayo de 2012 procedió a inscribirla en el catálogo de los santos y
extender su culto litúrgico a la Iglesia universal, en una "canonización equivalente".49 50 El 27 de mayo de
2012, durante el rezo del Regina Caeli del día de Pentecostés, el papa determinó la fecha para la
proclamación como Doctora.51 El 7 de octubre de 2012, durante la misa de apertura del Sínodo de los
obispos en la Basílica de San Pedro en Roma, se realizó la proclamación oficial por el cual se le concedió el
título de Doctora para la Iglesia Universal junto con san Juan de Ávila por el papa Benedicto XVI.52

Hildegarda también es venerada por algunas de las Iglesias que conforman la Comunión anglicana, entre
ellas la Iglesia de Inglaterra y la Iglesia episcopal escocesa.53 Tanto en la Iglesia católica como en la
Comunión anglicana se la celebra el 17 de septiembre.

La iconografía religiosa de Hildegarda es escasa, probablemente porque su culto fue local por bastante
tiempo. Se la retrata con los atributos propios de una abadesa de la orden de san Benito: báculo abacial y
hábito benedictino con velo negro y blanco; sus representaciones más antiguas reproducen la manera en que
aparece en las miniaturas de sus escritos: sentada con un estilo en la mano en actitud de escribir sobre un par
de tablillas o dictando a un monje, con cinco flamas alrededor de la cabeza representando la visión divina.
Más tarde se cambia el estilo por una pluma de ave, con algún pergamino o libro en la mano — comúnmente
el Scivias — y algún instrumento musical.54

Obra
Las obras de esta religiosa del siglo XII fueron escritas —como la mayor parte de los escritos de su tiempo
— en latín medieval, salvo ciertas anotaciones y palabras que podemos encontrar en algunas de sus cartas y
principalmente en sus obras relativas a la Lingua ignota, que figuran en alemán medieval propio de la región
media de Franconia–Renania/Mosela.55 En su obra, ella misma acusó en variadas ocasiones su poca
preparación en latín, pero por sus propias confesiones y sus hagiógrafos se conoce que su método de
escritura comenzaba al escribir sus visiones y luego pasarlas a un secretario que corregía los errores y pulía
la escritura. Dos de ellos — Volmar y Gottfried — fueron monjes de Rupertsberg y el tercero, de origen
flamenco — Guibert de Gembloux — era monje de la abadía de Gembloux,56 de ahí que todos ellos
estaban bien preparados en el latín eclesiástico.57

Empleó varios estilos de escritura: el tratado teológico, el epistolar, el hagiográfico y el tratado médico; pero
destacan sus obras visionarias, en las que hace un uso constante y fecundo de la alegoría ética-religiosa, que
aunque era bastante común en su tiempo, llegaba a usar símbolos poco frecuentes.

En lo referente a las influencias recibidas y a su manera de escribir, indudablemente se destacan las Sagradas
Escrituras a través de la Vulgata, con especial atención hacia los profetas y el Nuevo Testamento; en este
último se destacan la importancia que el Evangelio de san Juan y el Apocalipsis tuvieron en ella, ya que
incluso en algunas narraciones autobiográficas consignadas en la Vita llegó a comparar sus dones
espirituales con las inspiraciones del evangelista Juan sumado al tono apocalíptico de las partes finales del
[Link] 9 58
Igualmente se le atribuyen conocimientos de algunas obras de la
patrística latina, entre las cuales se ha detectado la influencia de san
Agustín y san Isidoro de Sevilla; se ha señalado especialmente la
influencia y similitud con el Pastor de Hermas y Boecio como
fuentes de la identificación alegórica como mujeres que Hildegarda
hace de la Iglesia y de algunas virtudes en el Scivias.59 Además,
pese a que la abadesa se calificara a sí misma de «indocta», se ha
detectado en sus obras un gran bagaje cultural clásico proveniente de
Cicerón, Lucano y Séneca; con Galeno coincide en algunas teorías
médicas sobre los humores; en el Scivias y el Ordo virtutum
representa la lucha constante de las virtudes contra los vicios a
través de su personificación como mujeres ataviadas con los
atributos correspondientes a la actitud moral que encarnan,
combatiendo cada virtud contra el vicio opuesto a ella. Esta tradición
alegórica es común a otros escritores del medioevo y puede
rastrearse hasta la Psychomachia de Prudencio en el siglo IV.60

Fuentes Escultura que representa a Santa


Hildegarda, en la iglesia parroquial
Sus obras fueron legadas a la posterioridad gracias al interés de los que lleva su nombre, en Eibingen
monjes que la admiraron y la ayudaron a escribirlas, encabezados (Alemania). De artista desconocido,
por Guibert de Gembloux, quienes tras su muerte terminaron de la obra incorpora bellamente los
transcribir las obras de la abadesa, las compilaron e ilustraron con símbolos con que se la identifica:
miniaturas. Entre los manuscritos medievales más importantes que cruz pectoral, pluma y libro.
se han conservado, en donde se contienen las obras escritas y
musicales de la profetisa teutónica, se encuentran:

Riesencodex

El códice de Wiesbaden, conocido en alemán como «Riesencodex»


(Códice gigante) por su gran tamaño (46 x 30 cm) y peso (15 kg), es un
manuscrito medieval de 481 folios, cuya datación oscila entre los
últimos años de vida de Hildegarda y algunos posteriores a su muerte,
siendo la fecha más tardía el año 1200. Originalmente, se custodiaba en
Rupertsberg, pero su riqueza artística ha llevado a algunos
investigadores a dudar de que haya sido creado ahí o en Eibingen.61
El Riesencodex conservado en Cuando el convento de Rupertsberg fue destruido en el siglo XVII, el
la biblioteca de la Escuela manuscrito fue trasladado al monasterio de Eibingen junto con las
Superior de Rin-Meno. reliquias de la santa. En 1814, fue llevado a la biblioteca de Wiesbaden
(actualmente Universidad y Biblioteca Estatal de Rhein-Main). Durante
la Segunda Guerra Mundial, el manuscrito original fue casi destruido,
pero su contenido se conservó gracias a fotocopias y facsímiles extraídos durante las primeras décadas del
siglo XX.62

Contiene una versión de sus tres principales obras místicas: Scivias, Liber vite meritorum y Liber divinorum
operum. También es la fuente de todas sus composiciones musicales, sus obras acerca de la Lengua ignota,
trabajos hagiográficos (Vita sancti Ruperti), algunas cartas, homilías y la Vita escrita por el monje
Theoderic, por lo que es la fuente más numerosa e importante del trabajo de la monja medieval. Contiene las
ilustraciones de las visiones descritas por la abadesa, inspiradas en las que ilustraban los manuscritos
originales.
Otros códices
GANTE, Biblioteca de la Universidad de Gante, Cod. 241. Es el manuscrito más viejo que se
conoce, cuya creación se data entre 1170 y 1173. Fue redactado probablemente en el
monasterio de Rupertsberg. Pasó por un monasterio benedictino en Tréveris y de ahí a Gante,
donde se custodia en la biblioteca de la Universidad de Gante. Contiene una copia del Liber
operum divinorum.
LUCCA, Biblioteca estatal, Ms. 1942. Fechado hacia el siglo XIII en Renania. Es la fuente de las
ilustraciones del Liber operum divinorum.63
DENDERMONDE, St.-Pieters & Paulusabdij Klosterbibliothek, Cod. 9. Conocido como Códice
Villarenser o Dendermonde se encuentra en la biblioteca de la Abadía de San Pedro y San
Pablo. Se piensa que fue escrito hacia 1175. Contiene un ejemplar de la Symphonia armonie
celestium revelationum, el Ordo virtutum y diversas canciones; también es una de las fuentes
de Liber vite meritorum.
TROYES, Biblioteca Municipal de Troyes, Ms. 683. Aunque con orígenes en el siglo XII, se han
reconocido varias etapas de creación. Sus partes más tempranas se cree que provienen de
Rupertsberg. Se encuentra emparentado con el manuscrito de Gante, del que parece ser
copia. Es otra de las fuentes del Liber divinorum operum.
BERLÍN, Staatsbibliothek Preussischer Kulturbesitz, Cod. theol. lat. Conocido como Códice de
Berlín o Codex Cheltenhamensis, se encuentra en la Biblioteca Estatal de Berlín. Datable
en el siglo XII o principios del XIII. Contiene algunas de las cartas de la santa (Epistole), el
Liber vite meritorum y sus tratados sobre su Lingua ignota.

Obras literarias

De las obras religiosas que escribió Hildegarda, destacan tres de carácter teológico: Scivias, sobre teología
dogmática; Liber vite meritorum, sobre teología moral; y Liber divinorum operum, sobre cosmología,
antropología y teodicea. Esta trilogía forma el mayor corpus de las obras y pensamiento de la visionaria del
Rin.

Scivias

El nombre Scivias es una forma abreviada del latín «Scito vias


Domini» que significa «Conoce los caminos del Señor».64 Esta obra
fue inspirada tras una visión tenida por Hildegarda a la edad de
cuarenta y dos años, esto es, hacia 1141, en la cual aseguraba haber
asistido a una teofanía que le ordenaba escribir lo que percibiera:

«Oh frágil ser humano, ceniza de cenizas y podredumbre de


podredumbre: habla y escribe lo que ves y escuchas».
Scivias (Protestificatio)

Dividida en tres libros, en esta obra describe las veintiséis visiones


que tuvo, las cuales se encuentran ilustradas en los manuscritos
conservados, sirviendo de alegoría y medio de explicación de los
principales dogmas del catolicismo y la Iglesia de una manera más o
menos sistemática. Tras la descripción de cada visión cargada de un
complicado simbolismo, la voz celestial pasa a explicar su La Trinidad en su íntegra Unidad,
significado. De esta manera recorre los temas de «la majestad Scivias, visión II, 2.
divina, la Trinidad, la Creación, la caída de Lucifer y Adán, las etapas de la historia de la salvación, la
Iglesia y los sacramentos, el Juicio Final y el mundo futuro».65

Liber vite meritorum

El Libro de los méritos de la vida, cuyo título completo es Liber vite meritorum, per simplicem hominem a
vivente lucem revelatorum, fue escrito entre 1158 y 1163. Es una obra de carácter moral en la que, partiendo
de la visión de Dios como un hombre cósmico que sustenta y vivifica al universo, Hildegarda llega a una
exposición de los principales vicios espirituales y sus virtudes opuestas. Esta sistematización hace
corresponder aspectos naturales del mundo y del hombre con las pasiones del alma humana. Dicha visión
está explicada a lo largo de cinco libros y se complementa con un sexto que detalla la descripción de las
penas que en la otra vida corresponderán a cada vicio. De esta manera el Liber vite meritorum deviene en un
catálogo de treinta y cinco vicios, descritos bajo la figura simbólica de seres alegóricos conformados de
partes de bestias y humanos.66

Liber divinorum operum

El Liber divinorum operum o Libro de las obras divinas fue creado entre 1163 y 1173, siendo Hildegarda ya
sexagenaria. Es la descripción de diez visiones, en donde realiza una cosmología que estructura al universo
en correspondencia con la fisiología humana, y que convierte los actos del hombre en paralelos a los actos
de Dios, mediante su cooperación activa en la construcción y orden del cosmos.

Así, desarrolla también una explicación del quehacer creador de Dios, centro del universo, que se
desenvuelve en el tiempo humano teniendo su manifestación en la naturaleza del mundo y en la historia, con
su máxima expresión en la encarnación de Cristo, Verbo divino.67

Lingua ignota

Otra de sus principales obras es la creación de su Lingua


ignota, primera lengua artificial de la historia, por la que
fue nombrada patrona de los esperantistas.

Dicha lengua fue expuesta en su escrito Ignota Lingua


per simplicem hominem Hildegardem prolata, que ha
llegado a nosotros integrada con otras obras en el El alfabeto de Hildegarda de Bingen, Littere ignote,
que usó para su lengua Lingua ignota.
Riesencodex, en sus folios 461v–464v, así como en el de
Berlín, folios 57r–62r. La obra es un glosario de 109
palabras escritas en dicha lengua con su significado en alemán, incluyendo el de algunas plantas y términos
usados en sus obras médicas.68

En ambos manuscritos también se encuentra una pequeña obra conocida como Littere ignote (Letras
desconocidas) en la que presenta 23 nuevas letras constituyendo un alfabeto hasta entonces desconocido,
que si bien tienen cierta semejanza con los rasgos del alfabeto griego y hebreo, no se considera que
Hildegarda haya intentado emularlos.69

Se ha propuesto que su creación fue de carácter místico, tal vez una especie de glosolalia. No obstante,
muchas de las palabras de dicho lenguaje parecen tender hacia un interés científico. Pero no hay un motivo
claro del porqué de su creación.70

Obra científica
Además escribió obras de carácter científico: Liber
DE LA LAVANDA. simplicis medicine o Physica, es una obra sobre
La lavanda es caliente y seca, ya que tiene un poco medicina, dividido en nueve libros sobre las
de savia. No sirve al hombre para comer no correspondientes propiedades curativas de plantas,
obstante que tiene un fuerte olor. El hombre que
tiene muchos piojos, si huele lavanda elementos, árboles, piedras, peces, aves, animales,
frecuentemente, los piojos morirán. Su olor clarifica reptiles y metales. El más amplio de tales capítulos
los ojos, porque contiene en sí las virtudes de las es el primero dedicado a las plantas, lo que indica
especias más fuertes y de las más amargas. Por que Hildegard tenía amplio conocimiento en su
eso, también aleja muchísimas cosas malas y los aplicación terapéutica desde una perspectiva
espíritus malignos salen aterrorizados por ella.
—Hildegarda de Bingen. holística. En este libro aplica la difundida teoría
Physica, Libro I, Cap. XXXV médica medieval de los humores que relaciona con
(Migne, PL. CXCVII, 1143) la idea de que la constitución de los seres a partir
del plan divino se realiza a través de cuatro
elementos constitutivos, cuyo equilibrio determina
la salud o enfermedad del individuo. Así, a cada planta le otorga el correspondiente calificativo de su
cualidad: robustus, siccus, calidus, aridus, humidus, etcétera.71

El Liber composite medicine o Cause et cure, sobre el origen de las enfermedades y su tratamiento.

Otros escritos

Se ha comprobado la autoría de alrededor de 300 cartas, donde toca temas de lo más variado: teología,
espiritualidad, política, remedios curativos, consejos sobre la vida monástica y clerical, entre otros temas
que le consultaban. El estilo en sus cartas es, en ocasiones, igual de simbólico que en sus escritos
visionarios, ya que llega a proporcionar consejos con la misma autoridad y en nombre de la voz divina que
dictaba sus visiones.72

En lo que se refiere a sus escritos hagiográficos, se encuentra la Vita sancti Disibodi (Vida de san Disibodo)
escrita hacia 1170 a petición de Helenger, abad del monasterio de Disibodenberg, donde trata la vida y obra
del eremita irlandés Disibodo que terminó su vida en las cercanías del monasterio que aquel presidía. Por las
mismas fechas escribe la Vita sancti Ruperti para documentar la vida del santo patrón del monasterio
fundado en la colina donde supuestamente descansaban las reliquias de Ruperto de Bingen.27

Escribió, además, una explicación de la regla de san Benito (Explanatio regule s. Benedicti) y otra del
Símbolo atanasiano (Explanatio symboli s. Athanasii).

Obras musicales

Lo prolífico de la obra musical de Hildegarda permite establecer la importancia que para la sibila del Rin
tuvieron la música y el canto. Tal importancia se puso de manifiesto en la carta escrita a la curia de
Maguncia,73 dictada tras el entredicho interpuesto con ocasión del conflicto derivado de que la abadesa
diera sepultura a un hombre supuestamente excomulgado y por el cual se prohibió a su comunidad cantar el
salterio y tener misa.

En dicha misiva, tras declararse dispuesta a obedecer las medidas impuestas y partiendo de una cita del
salmo 150, Hildegarda explica que el canto es una manifestación del espíritu divino en el hombre, que con
ello recuerda vagamente la bienaventuranza de Adán en el paraíso, quien participaba de la voz y el canto de
los ángeles en alabanza a Dios. Los profetas, a quienes Dios les otorgaba una gracia extraordinaria habían
compuesto cantos y creado instrumentos entreviendo el pasado beatífico de la humanidad. De hecho, los
instrumentos musicales, al ser tocados con los dedos recordaban a Adán mismo creado por el «dedo de
Dios».
La alabanza a Dios dentro de la Iglesia tiene su origen en el Espíritu
Santo y es conforme a la armonía celeste:74

El cuerpo es verdadero vestido del espíritu, el cual posee una


voz viviente, para que de esta manera el cuerpo con el alma,
use su voz para cantar las alabanzas de Dios
Ep. XXIII, PL CXCVII, Migne, 1855.

Si bien emplea la técnica monofónica, el melisma y la notación


propias de su época, la música hildegardiana se diferencia por el uso
de amplios rangos tonales, que exigen a la cantante o al coro subir a
agudos intensos estando en una nota intermedia o baja. Contrae
frases melódicas que impulsan a la voz a ser más rápida para luego
ralentizarse. Usa igualmente intervalos de cuarta y quinta, cuando el
canto de su época rara vez pasaba de terceras.75

La totalidad de las obras musicales de la profetisa teutona fueron


creadas para las necesidades litúrgicas de su propia comunidad, así
como para la didáctica teológico-moral en el caso del Ordo Virtutum. Vista parcial del folio 0466r del
Códice de Wiesbaden (Riesencodex)
Hildegarda compuso setenta y ocho obras musicales, agrupadas en con la notación del canto «O vis
Symphonia armonie celestium revelationum (Sinfonía de la armonía eternitatis» de Symphonia armonie
de las revelaciones celestes): 43 antífonas, 18 responsorios, 4 celestium revelationum.
himnos, 7 secuencias, 2 sinfonías (con el significado propio del siglo
XII), 1 aleluya, 1 kyrie, 1 pieza libre y 1 oratorio (fascinante, pues el
oratorio se inventó en el siglo XVII). Además, compuso un auto sacramental musicalizado llamado Ordo
Virtutum ("Orden de las virtudes", en latín), sobre las virtudes.76

1) Ave generosa 21) Nunc 41) O ignis 61) O


2) Ave Maria gaudeant Spiritus Paracliti victoriosissima
3) Columba aspexit 22) O beata 42) O lucidissima triumphatores
infantia apostolorum 62) O virga ac
4) Cum erebuerint
23) O beatissime turba diadema
5) Cum processit factura
Ruperte 43) O magne 63) O virga
6) Cum vox sanguinis Pater mediatrix
24) O Bonifaci
7) Favus distillans 44) O mirum 64) O virgo
25) O
8) Hodie aperuit choruscans admirandum Ecclesia
9) In Matutinis laudibus stellarum 45) O nobilissima 65) O viridissima
(Aer enim volat) 26) O clarissima viriditas virga
10) In Matutinis laudibus mater 46) O orzchis 66) O viriditas
(De Patria etiam earum) 27) O cohors Ecclesia digiti Dei
11) In Matutinis laudibus milicie floris 47) O pastor 67) O virtus
(Deus enim) 28) O cruor animarum Sapientie
12) In Matutinis laudibus sanguinis 48) O Pater 68) O vis
(Deus enim rorem) 29) O dulcis omnium eternitatis
13) In Matutinis laudibus (Et electe 49) O presul vere 69) O vos angeli
ideo puelle iste) 30) O dulcissime civitatis 70) O vos felices
14) In Matutinis laudibus amator 50) O pulcre radices
(Sed diabolus) 31) O Ecclesia facies 71) O vos
15) In Matutinis laudibus 32) O eterne 51) O quam imitatores
(Studium divinitatis) Deus magnum
16) In Matutinis laudibus 33) O Euchari miraculum 72) Ordo
(Unde quocumque columba 52) O quam Virtutum
venientes) 34) O Euchari in mirabilis 73) Quia ergo
17) Karitas habundat leta via 53) O quam femina
18) Kyrie 35) O felix anima preciosa 74) Quia felix
19) Laus Trinitati 36) O felix 54) O rubor puericia
20) Mathias sanctus apparicio sanguinis 75) Rex noster
37) O frondens 55) O spectabiles promptus est
virga viri 76) Spiritui
38) O 56) O speculum Sancto
gloriosissimi lux columbe 77) Spiritus
vivens angeli 57) O sanctus vivificans
39) O Ierusalem splendissima vita
40) O ignee gemma 78) Vos flores
Spiritus 58) O rosarum
successores
59) O tu illustrata
60) O tu
suavissima virga

Visiones
Todo el bagaje simbólico y originalidad de las obras de Hildegarda
encuentra su origen en la inspiración sobrenatural de sus
experiencias visionarias, de ahí que la explicación de dicha
enigmática fuente de conocimiento haya sido causa de interés e
investigación incluso durante la vida de la abadesa.

Precisamente, una de las fuentes más importantes sobre el origen y


descripción de sus visiones se encuentra en la carta con la que
Hildegarda respondía a los cuestionamientos epistolares hechos en
1175 por el flamenco Guibert de Gembloux en nombre de los
monjes de la abadía de Villers,77 acerca de la manera en que tenía
sus visiones. Por estas respuestas se sabe que las visiones
comenzaron desde su muy temprana infancia y que en ellas no
mediaba el sueño, ni el éxtasis, ni la pérdida de los sentidos:
La jerarquía angélica. Visión sexta
«No oigo estas cosas ni con los oídos corporales ni con los del libro del Scivias. Códice de
pensamientos de mi corazón, ni percibo nada por el encuentro Wiesbaden. Facsímil de 1927.
de mis cinco sentidos, sino en el alma, con los ojos exteriores
abiertos, de tal manera que nunca he sufrido la ausencia del
éxtasis. Veo estas cosas despierta, tanto de día como de
noche.'»
Hildegard al monje Guibert. Ep. CIII.78

Igualmente, explica que este conocimiento sobrenatural que adquiere se da al mismo tiempo de tener la
experiencia, tal como ella misma escribe: «simultáneamente veo y oigo y sé, y casi en el mismo momento
aprendo lo que sé.».
Tales visiones siempre se acompañaban de manifestaciones lumínicas, de hecho, los mandatos divinos que
recibía provenían de una teofanía luminosa a la que nombra «sombra de la luz viviente» (umbra viventis
lucis) y es esta luz a la que nombra en la introducción del Scivias y de Liber divinorum operum como la que
toma voz para ordenarle poner por escrito cuanto experimenta.

«Oh, pequeñita forma, [...] encomienda estas cosas que ves con los ojos interiores y que percibes
con los oídos interiores del alma, a la escritura firme para utilidad de los hombres; para que
también los hombres comprendan a su creador a través de ella y no rehuyan venerarlo con digno
honor.»
Introducción al Liber operum divinorum.79

Esta luz divina le mostraba las visiones que describe en sus obras y que posteriormente fueron ilustradas, las
cuales han llegado hasta nosotros gracias a los manuscritos sobrevivientes, que muestran un simbolismo
cuya interpretación no resulta tan obvia. Luego pasa a explicar su significado profundo y las enseñanzas
derivadas de tales visiones. Ordinariamente estas visiones venían acompañadas de trastornos físicos para la
abadesa como debilidad, dolor y, en algunos casos, rigidez muscular.

Lo anterior ha llevado a algunos estudiosos a buscar causas neurológicas, fisiológicas e incluso psicológicas
para las visiones de esta mujer medieval, siendo una de las respuestas médicas más difundida que sufría un
cuadro crónico de migraña, teoría esta última propuesta por el historiador de la medicina Charles Singer y
popularizada por Oliver Sacks.80 81

Teología
El valor teológico de las enseñanzas de Hildegarda ha sido
reconocido desde antiguo por la Iglesia católica en una tradición
continuada hasta nuestros días. Muestra de ello fue la inclusión de su
vida y obras en el famoso compilado histórico de teólogos publicado
en 1885 por Jacques Paul Migne, la Patrologia Latina, que dedica su
tomo CXCVII a esta escritora. A ello se aúna su estudio y
consideración modernas, de lo que es prueba su mención en
declaraciones públicas y homilías de Benedicto XVI, así como su
reconocimiento como Doctora de la Iglesia.

Interpretaciones modernas de sus escritos, como las que hacen


Barbara Newmann o Sabina Flanagan, han puesto el énfasis en el
carácter femenino de la teología hildegardiana, reivindicando un
carácter de género a sus enseñanzas.82

La maternidad que procede del


Dios Espíritu y del Agua. Ilustración del
Scivias, II, 3. Códice de Wiesbaden.
La concepción hildegardiana de Dios no es diferente de las Facsímil de 1927.
concepciones teológicas católicas medievales, matizadas por las
peculiaridades propias de sus visiones. La Trinidad, en el libro del
Scivias, aparece como una luz en la que, a su vez, se diferencian una «luz serenísima» (splendidissimam
lucem), que figura al Padre, una figura humana color zafiro (spphirini coloris speciem hominis), que
simbolizaba al Hijo, y un «suavísimo fuego rutilante» (suavissimo rutilantem igne), como manifestación del
Espíritu Santo, imágenes que conservan su diferenciación compartiendo la misma naturaleza única: «de tal
modo que era una única luz en una única fuerza», «inseparable en su Divina Majestad» e «inviolable sin
cambio».83
Dios también se presenta como la fuente de toda fuerza, vida y fecundidad. En el Liber vite meritorum es
representado como un varón (vir) precisamente porque en él radica el vigor que comunica a lo existente, no
sólo a través del acto de la creación sino incluso a través de la inmanencia de su poder que sostiene al
mundo, otorgando fecundidad (viriditas) a la naturaleza y al espíritu.84

El hombre y el mundo

Como en la restante cultura teológica medieval, Hildegarda considera al hombre como el centro del mundo
creado por Dios y partícipe de la obra redentora. Según el Liber divinorum operum, el hombre, hecho a
semejanza de Dios, posee parecido con otra de las grandes obras del omnipotente: el cosmos. Esta
semejanza se refleja incluso a nivel corporal, pues en el cuerpo se pueden distinguir partes aéreas, acuosas,
invernales, nubosas, cálidas, etcétera. Hombre y cosmos interactúan y están ordenados conforme al plan
divino. Es por ello que el cosmos puede ser leído como una lección para enseñar al hombre a amar a su
creador y guardar la debida moral. Tanto uno como otro están destinados a su reintegración final a Dios,
pero el hombre con su libre albedrío puede optar por rebelarse.85

La calidad moral del hombre se encuentra herida desde la caída de Adán y Eva a causa del pecado, no
obstante, Dios elige esa misma debilidad para otorgar la salvación por medio de su hijo Jesucristo, quien
toma carne para rescatar al hombre, quien a su vez debe tender hacia Dios con sus pensamientos y actos,
eligiendo las virtudes antes que los vicios.

Cristo y la Iglesia

El Verbo de Dios, hecho carne en la figura de Jesucristo, posee así la doble naturaleza divina y humana, de
la misma manera que la Iglesia, los sacramentos y las virtudes poseen las realidades sobrenatural y
mundana.

La abadesa del Rin comparte la visión patrística de la Iglesia como nueva Eva salida de la costilla de Cristo,
custodia de la salvación en el mundo y prefigurada en la virgen María. Se opone a la Sinagoga, que
representa a los enemigos de la fe y de [Link] 10 En las visiones descritas en el Scivias, la Iglesia es
figurada como una «mujer inmensa como una ciudad», coronada y vestida con resplandor, con el vientre
perforado por donde entran una multitud de hombres con piel obscura que son purificados al salir por su
boca.87

Una imagen común en la teología cristiana no es ajena a la eclesiología de Hildegarda, la de los «esponsales
de la Iglesia». La Iglesia como esposa mística contrae matrimonio con Cristo a través de su pasión:
«Inundada por la sangre que manaba de su costado, fue unida a él en felices esponsales por la voluntad
superior del Padre, y notablemente dotada por su carne y por su sangre» haciéndose así mediadora de los
sacramentos que actualizan la vida de Cristo en el tiempo.88 89

Hildegarda de Bingen en la cultura moderna


La figura de Hildegarda de Bingen y su obra dejaron sentir su influencia aún fuera de Alemania y llegaron
hasta nuestros días con una vigencia indiscutible, que ha llevado al mundo de la cultura a realizar diversos
homenajes a la santa alemana.

La iglesia parroquial de Eibingen, donde reposan las reliquias de esta santa, fue reconstruida en gran parte
en 1932 tras un incendio, tras lo cual fue adaptada a un estilo más contemporáneo por los hermanos
Rummel. El altar principal se encuentra adornado por un mosaico que reproduce la visión de Hildegarda
sobre la Trinidad que se encuentra en Scivias II, 2, dicha obra fue diseñada en 1965 por el expresionista
alemán Ludwig Baur, quien también diseñó los vitrales de las
ventanas de la iglesia, los cuales representan igualmente algunas
visiones de la abadesa.90

La abadía de santa Hildegarda en Rüdesheim am Rhein es una


abadía benedictina reconstruida entre 1900 y 1908 sobre las ruinas
originales de una de las fundaciones de Hildegarda. La
reconstrucción fue ordenada por el príncipe Carlos Enrique de
Löwenstein-Wertheim-Rosenberg bajo un estilo neorrománico. La
nave principal de la iglesia abacial se encuentra adornada con
frescos que representan las visiones de la abadesa y en sus arcos se
encuentran otros más que muestran escenas de la vida de Hildegarda
pintadas bajo el estilo de la escuela Beuron de arte de Desiderius Moneda alemana de 10 marcos de
Lenz bajo la dirección de Paulus Krebs. Dicha abadía forma parte plata conmemorativa del noveno
del Paisaje cultural del Valle Superior del Medio Rin declarado centenario del nacimiento de
patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO en 2002.91 Hildegarda de Bingen.

En la población de Bingen am Rhein se ha dedicado un museo a la


vida y obra de esta santa, donde se exponen documentos contemporáneos suyos así como algunos restos de
las construcciones lideradas por la abadesa. Igualmente se expone una primera impresión de 1533 de su obra
Physica, contando, además, con un jardín adjunto donde se encuentra las plantas descritas en las obras
naturalistas.92

En la cinematografía, la película A Beautiful Mind, ganadora del Óscar a la mejor película en el año 2001,
utilizó una de las canciones de Hildegarda titulada Columba aspexit dentro de la banda sonora, por la cual
también obtuvo una nominación a dicho galardón. En el año 2009, la directora alemana Margarethe von
Trotta filmó la película "Visión: La historia de Hildegard von Bingen" (Vision. Aus dem Leben der
Hildegard von Bingen), basada en la vida de esta santa, quien fuera caracterizada por la actriz alemana
Barbara Sukowa. Fue estrenada en español el 27 de agosto de 2010.93 En la película italiana del año 2009
«Barbarossa» (traducida al inglés como «Sword of War»), basada en la vida del emperador Federico
Barbarroja, Hildegarda de Bingen tiene una aparición en la cual es interpretada por la actriz española Ángela
Molina.

También en televisión la figura de Hildegarda ha tenido cierta presencia: en 1994 la BBC de Londres
produjo el documental «Hildegard of Bingen» para la televisión inglesa; asimismo la televisión alemana
produjo el documental «Hildegard von Bingen - Eine Frau des 12. Jahrhunderts» (Hildegarda de Binben.
Una mujer del siglo XII) y dedicó un capítulo de la serie «Die Deutschen» (Los alemanes) a esta monja
benedictina.94

La discografía generada a partir de la música de Hildegarda es abundante. Desde 1979 se produjeron


alrededor de 35 discos con ejecuciones de las canciones religiosas compuestas por ella, destacando las
interpretaciones realizadas por Gothic Voices, Emma Kirkby, la Oxford Camerata bajo la dirección de
Jeremy Summerly, Garmarna y Anonymous 4.95 96

El 14 de abril de 1998, el gobierno alemán puso en circulación una moneda conmemorativa del 900
aniversario de Hildegarda de Bingen. La edición constó de un total de 4,5 millones de monedas de 10
marcos, hechas de plata de ley de 925 milésimas, donde se aprecia la efigie de la santa escribiendo los
mensajes divinos junto a una banda que dice Liber Scivias Domini y los años de su nacimiento y muerte.97

En la astronomía, el asteroide (898) Hildegard, descubierto por el astrónomo alemán Max Wolf el 3 de
agosto de 1918, lleva su nombre en honor a esta mística alemana.98
Igualmente, la consideración moderna sobre la relevancia de la figura de Hildegarda en la Edad Media así
como para la historia de la Iglesia, ha llevado a grupos feministas eclesiásticos y seculares a tomarla como
un ejemplo relevante de reivindicación del papel de la mujer en la historia y de su importancia en la apertura
de roles tradicionalmente masculinos al género femenino.99 100

También, el músico Devendra Banhart homenajeó a esta Santa en su vídeo "Für Hildegard von Bingen" que
fue lanzado en octubre de 2013, mostrando el lado artístico de Hildegarda.

La escritora cubana Daína Chaviano dedicó su novela El hombre, la hembra y el hambre (Premio Azorín de
Novela 1998) a esta monja, cuya figura juega un papel fundamental en la trama. Aunque la novela gira en
torno a una jinetera o prostituta cubana, la interacción de este personaje con una monja amiga sirve de base
para comentar la vida mística de Hildegarda y sus aportes musicales.101 102

El cráter lunar Hildegard lleva este nombre en su memoria desde febrero de 2016.103

Galería de imágenes

De sus obras
El Universo, Fol. El Cuerpo La caridad, Pintura medieval de
14, Scivias I, 3. Místico, Scivias II, Liber divinorum una tierra esférica
5. operum con estaciones
diferentes al mismo
tiempo. Fol. 38,
Liber divinorum
operum I, 4.

El hombre
Universal, Fol.
9, Liber
divinorum
operum I, 2.

Frescos en la abadía de santa Hildegarda en Rüdesheim am Rhein


"Wie S. Hildegard zu der "Wie S. Hildegard auf den "Wie S. Hildegard in "Wie S. Hildegard
Hl. Jutta auf den Rupertsberg bei Bingen Ingelheim zu Kaiser Eibingen gründet u. zu
Disibodenberg geht." zieht." Barbarossa spricht." Rüdesheim einen blinden
(Como santa Hildegarda (Como santa Hildegarda (Como santa Hildegarda Knaben heilten."
va con la bendita Jutta en parte de Rupertsber hacia habla al emperador (Como santa Hildegarda
Disibodenberg). Bingen). Barbarroja en Ingelheim). funda Ebingen y camino a
Rüdesheim cura a un
muchacho ciego).

"Wie beim Tode S.


Hildegards am Himmel
Zeichen geschehen."
(Como por la muerte de
santa Hildegarda
acontecieron signos en el
cielo.

Véase también
Misticismo
Ascética
Espiritualidad
Matilde de Magdeburgo
Meister Eckhart

Notas
1. Se denominan enclaustradas a las mujeres que voluntariamente han aceptado enclaustrarse
en una celda o pequeña habitación normalmente pegada a una iglesia o convento. No llevan
vida común, sino más bien una especie de eremitismo.
2. En el Libro II de la Vita de Teoderico de Echternach se recoge un relato autobiográfico donde
Hildegarda así lo afirma, al tiempo que se refiere a Judith como mujer iletrada.
3. En el prólogo del Liber divinorum operum explica: «despierta de cuerpo y mente en los
misterios celestes, lo vi con los ojos interiores de mi espíritu y oí con los oídos interiores, y no
en sueños ni en éxtasis».
4. En una carta de Hildegarda dirigida al monje Guibert de Gembloux Epist. CIII, conocida
también como «De modo visionis sue», describe su experiencia visionaria y la manera en que
esta «forma de ver» acontecía.
5. El latín medieval, a diferencia del clásico, poseía — entre otras peculiaridades gramaticales —
la característica de la reducción de los diptongos «ae» y «oe» por el uso de la sola letra «e».
De ahí que en el presente artículo se usen los títulos latinos de las obras de Hildegarda con
dicha ortografía. Así, el Liber vitae meritorum es escrito como Liber vite meritorum, Causae et
curae como Cause et cure, etcétera. Vid. Harrington, Karl Pomeroy. 1997. Mediaeval Latin.
Chicago: The University of Chicago Press. pp. 2 - 5.
6. En 1298, Bonifacio VIII con la bula Periculoso prohíbe que las monjas salgan del monasterio
sin permiso del obispo. Además dispuso que las que tuviesen cargos de responsabilidad
(abadesas, prioras) usaran de procuradores que las representasen. De este modo, dejaron de
poder actuar por sí mismas.
7. Se conserva algún sermón entre las cartas de Hildegarda, pues algunos eclesiásticos pidieron
que se los enviara escritos. Así, por ejemplo, la Epist. XLIX recoge un sermón pronunciado en
Tréveris y la Epist. XLVII uno pronunciado en Maguncia.
8. El texto, en la actual edición española, dice así: "En el monasterio de Rupertsberg, cerca de
Bingen, en Hesse, actual Alemania, santa Hildegardis, virgen, que expuso y describió
piadosamente en libros los conocimientos conseguidos experimentalmente, tanto sobre
ciencias naturales, médicas y musicales, como de contemplación mística."
9. Era creencia corriente durante la Edad Media que el autor del cuarto evangelio y el del
Apocalipsis era la misma persona, de ahí que Hildegarda citara indistintamente a Juan como
evangelista y como visionario.
10. Una sinagoga es el lugar de oración y culto en la religión judía. Sin embargo, a partir de la
mención de la «Sinagoga de Satán» en el Nuevo Testamento (Ap. 2, 9), el papel de la
Sinagoga en el imaginario medieval pasó a ser símbolo de la comunidad de opositores de la
Iglesia, hijos del Diablo y seguidores del anticristo.86 Ya en el siglo VII la imagen era usada
por Isidoro de Sevilla como símbolo de los enemigos de la Iglesia que al final de los tiempos le
hará la guerra a ésta. (Sentencias 1, 25, 6).

Referencias
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Enlaces externos
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Catálogo de obras y discografía ([Link]
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Visión - La historia de Hildegard Von Bingen (2009) ([Link]
película sobre Hildegarda de Margarethe von Trotta (Imdb)

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