ORIGEN DE SÁNGÓ
Okana-Meji es el Odu de Ifá que acompañó en su viaje a la Tierra a Shangó Olufinran, rey
de Koso, constituye así su Odu Isalaye.
Shangó: La Divinidad de los Rayos y la electricidad.
Otros nombres:
Oranfe: Este es el nombre con el cual se conoce a Shangó en Ile-Ife.
Jakuta: Otro nombre con el que es conocido el Orisha en diferentes lugares y que significa:
el que tira o pelea con piedra.
San Jerónimo: Con este nombre se conoce a Shangó en bahía, Brasil.
Santa Bárbara: Este nombre se le atribuye a Shangó en Cuba y otras partes de América,
producto del sincretismo católico.
Mitos:
La leyenda popular entre los Yorubas dice que Shangó fue un ser humano y que reinó
como cuarto Alaafin de Oyo. Hay muchas leyendas asociadas con él y cada una de ellas
trata de explicar la forma en que Shangó fue deificado y asociado con la deidad solar.
Una versión dice que Shangó descubrió un hechizo mediante el cual podía a hacer caer los
relámpagos del Cielo. Un día, fue a una loma en las afueras de la ciudad a probar su nuevo
descubrimiento. El hechizo funcionó maravillosamente: los relámpagos cayeron en el
propio palacio de Shangó y lo destruyeron junto con su esposa e hijos. Él quedó tan
horrorizado por esta calamidad, que salió y se ahorcó.
Otra versión dice que las esposas de Shangó (Oyá, Oshún y Oba) eran muy peleonas y le
daban la mar de problemas. Pero aún, había quejas de sus súbditos con respecto a su
tiranía. Cansado de la inestabilidad en los problemas del hogar y el gobierno, Shangó se
montó en su caballo, y colérico se internó en el bosque. Su gente lo buscó en vano.
Cuando lo llamaban, pidiéndole que regresara, lo escucharon diciendo en la distancia: "No
regresaré a ustedes, ahora los gobernaré oculto". La leyenda agrega que Shangó se fue al
Cielo mediante una cadena y desde entonces ha manifestado su majestuoso poder a
través de rayos y truenos.
No obstante, la más popular de las leyendas (que los devotos de Shangó detestan),
expone que este era un gobernante tiránico y poderoso con mucha habilidad en
diferentes artes de magia. Cuando le hablaba a sus súbditos, por ejemplo, de su boca y de
sus fosas nasales brotaba fuego y humo, y esto provocaba miedo en ellos.
La leyenda agrega que él tenía dos cortesanos, Timi y Gbonkaa Eberi, que se estaban
haciendo demasiado poderosos como para ser controlados por lo que astutamente
planificó deshacerse de ellos echándole a pelear uno con otro con la esperanza de que
ambos murieran en el encuentro. Aunque Timi murió, Gbonkaa continuó viviendo y siendo
una irritación para el Rey, Shangó, por lo tanto, ordenó que Gbonkaa fuera echado al
fuego, pero para desconcierto del rey, Gbonkaa salió del fuego sano y salvo.
Como resultado de esto, Shangó abdicó y huyó de su reino. En el camino hacia el lugar de
su exilio voluntario, descubrió que incluso hasta los más íntimos miembros de su familia lo
estaban abandonando. Por lo tanto decidió "hacerse el hombre" y sé suicidó colgándose
de un árbol. La noticia corrió con rapidez.
Los oponentes del rey, encantados con lo sucedido, comenzaron a ridiculizar y a insultar a
sus seguidores. Estos, a cambio, fueron al clan de Nupe (el hogar materno de Shangó) y
obtuvieron un preparado mediante el cual podían atraer el rayo. Este preparado entonces
fue empleado para hacer caer el desastre de los rayos sobre mucha gente en Oyo y sus
alrededores. Con frecuencia las casas y los caseríos se incendiaba. Las personas
consultaron al Oráculo y se descubrió que la calamidad había sido enviada por Shangó
quien estaba irritado porque se había dicho que él se había ahorcado. Así que, la única
que había para evitar que cayeran rayos, era declarando abiertamente que el rey no se
había ahorcado y trayéndole un sacrificio propiciatorio de aves, ovejas, aceite de palma y
nueces de kolá amarga (orogbo). La gente vino al lugar donde decían que Shangó se había
ahorcado y le declararon "Obá Ko So" (el rey no se ahorcó). Este lugar desde entonces se
ha convertido en un santuario muy popular de Shangó en las afueras del actual Oyo y es
donde tradicionalmente se coronan a los reyes de Oyo que reclaman a Shangó como
antepasado de ellos. Es así como Shangó, quien era un ser humano, ha llegado a ser
deificado y adorado. Lo más interesante es que los devotos no recuerdan a Shangó por su
tiranía o sus actos de magia, más bien lo recuerdan y lo reverencian por presentar la
justicia y el juego limpio. Creen fielmente que él odia y prohíbe el robo, la mentira, la
brujería y la hechicería. No obstante, nosotros sabemos que Shangó no tuvo unas normas
morales tan alta durante su tiempo de vida. La verdad del asunto es que hubo una deidad
solar entre los Yorubas llamada Jakuta (el que tira o pelea con piedras) quien era un
guardián de la moralidad social y que odiaba la inmoralidad en cualquiera de sus formas,
ciertamente, él era, "demasiado bueno para ver las injusticias". Cada vez que alguien
obraba mal o hacía las cosas contrarias a los deseos de Olodumare, Jakuta lanzaba piedras
de fuego. Luego que estamos sugiriendo es que antes que Shangó naciera, ya había
habido trueno y rayos y que había una divinidad asociada con este fenómeno: Jakuta. Sin
embargo, lo que sucedió fue que los seguidores de Shangó, quienes se convirtieron en sus
primeros devotos, llegaron a ver en atributos similares a los de Jakuta, la divinidad solar
tradicional. Así, tuvo lugar una forma de euhemerismo. Shangó, el hombre, vino a sumir
los atributos de Jakuta, la deidad original, quien era una manifestación de "la ira" de
Olodumare. Actualmente entre los Yorubas, los devotos de Shangó lo adoran en el día
sagrado de Jakuta. Y si se le pregunta a esos devotos la razón por la cual adoran a Shangó
en el día de Jakuta, se descubrirá que no pueden ofrecer una respuesta satisfactoria, más
bien, van a descartar la pregunta diciendo que Shangó es la misma divinidad que Jakuta.
El trueno y el rayo habitualmente se saluda como "Kabiyesi" (¡Saludo a su majestad!) Que
es la forma en la cual se saluda a los jefes supremos entre los Yorubas. Esto es así debido a
que la gente cree que cuando truena, el antiguo Alaafin de Oyo, ahora deificado, ha
venido a modo de visitación.
OFRENDAS:
A Shangó se le ofrece como alimento principal el carnero; además se le ofrece kolá
amarga (orogbo), plátanos indios o manzanos y frutas, chivo, novillo, manteca de corojo,
jicotea, codorniz, toro, pavo, guineo, pollos, gallos, harina de maíz y quimbombó,
cangrejo, ñame en distintas formas, pargo, guanajo y perro.