D urante una batalla, cierto general decidido atacar al
adversario a sabiendas que su ejército era inferior en el
número de efectivos. Pero estaba confiado en ganar,
aun cuando sus hombres estaban llenos de dudas. Camino a las
operaciones, se detuvieron en una capilla. Después de orar con
sus hombres, el general saco una moneda y dijo:
-Ahora tirare esta moneda. Si es cara, ganaremos. Si es cruz,
perderemos. El destino se revelara.
Tiro la moneda en el aire y todos miraron atentos como
aterrizados en el suelo. Era cara. Los soldados estaban tan
contentos y tan confiados que atacaron vigorosamente al
enemigo y consiguieron la victoria.
Después del combate, un teniente le dijo al general:
-Nadie puede cambiar el destino.
-Tal vez –contesto el general con una sonrisa de picardía
mientras mostraba al teniente una moneda que tenía cara en
ambos lados.
¿La diferencia entre el éxito y la derrota estará en nuestras mentes?
¿ Si conectáramos nuestra mente con los sueños, sería más fácil hacerlos
realidad?
¿Somos lo que pensamos?
22/01/09